Hola tomodachis!
Aquí estoy de nuevo; de echo mi pc sigue enfermo, ya que le diagnosticaron una enfermedad grave de la que no sabes si se repondrá XD (ya comienzo a ahorrar para por si acaso...), pero aprovechando la hora libre de los jueves, bueno, pues en lugar de irme a casa como solía hacer, he decidido quedarme en el tuto, en la sala de pcs, y así continuar congando la historia. No es la mejor solución, pero es lo que hay por ahora.
Por supuesto, agradezco encaricidamente a todas las personas que me mandaron sus reviews; por falta de tiempo (cierran la sala en una hora), no voy a mencionar todos sus nombres, pero os aseguro que os estoy muy agradecida por vuestro esfuerzo, y que si continuo con la historia en esta condiciones, es únicamente por vosotros. ¡GRACIAS!
Y ahora sin más dilación... ¡a leer! xD
Sasuke POVS
Demasiado humo, demasiado ruido, demasiada gente; demasiados... gilipollas; ¿se puede saber qué cojones hago yo aquí?
Fácil, solo tengo que mirar la figura que tengo enfrente para recordarlo: Naruto.
Naruto rogando día y noche por venir a la inauguración de este jodido local; Naruto negándose a entrenar si yo no lo acompaño; Naruto gritando a los cuatro vientos que si no voy con él me responsabiliza de su suicidio; ¿y todo para qué?
Para pasar horas y horas con este dobe mientras lo único que hace es emborracharse a cubatas mirando la puerta y con una sonrisa de imbécil que va decayendo conforme pasa el tiempo y cierta tía de pelo azul no aparece. Y la verdadera pregunta es: ¿cómo mierdas me deje convencer?
También fácil. Porque fue él quien me lo pidió. Si me lo hubiese pedido cualquier otro – en el caso poco probable de que se hubiesen atrevido – lo hubiera mandado a la mierda con la misma facilidad con la que me visto cada mañana. Pero no fue otro; fue él.
Naruto. Mi mejor amigo. Mi nuevo hermano.
Claramente no es mi verdadero hermano; hubiese sido imposible para mi genética dar alguien tan, gilipollas, imbécil, palurdo, alborotador, insistente, cabezón, corto de entendederas, ruidoso, y perfectamente usuratonkachi como él; y, sin embargo, con todo ello, podría decir que es mi mejor y único amigo. Mi hermano. La única persona en la que confío, además de Sakura.
Y es solo por ello que estoy aquí ahora; sentado en uno de los cómodos sillones de este nuevo local, con una mano sosteniendo el vaso de cubata, la otra apoyada rígidamente sobre la mesa y una mirada asesina en pos del rubio – demasiado absorto en la puerta para percatarse de ella – en lugar de hallarme tranquilamente en mi casa hablando con Sakura sobre su viaje o, simplemente, recuperando fuerzas para el entrenamiento de mañana.
Gracias a Dios, la pesada de Ino esta demasiado ocupada dándose el lote con mi nuevo e insoportable compañero de equipo – Sai – como para venir a molestarme. ¡Y yo que pensaba que era gay! Bueno, me quita un peso de encima...
¡Pero eso no evita que este mortalmente aburrido!
Casi preferiría que Naruto apartarse la vista de la puta puerta y comenzara a darme el palo como hacía antes... No. Pensándolo bien, retiro lo dicho ¡cualquier cosa es mejor que aguantar las gilipolleces de Naruto!
De mala gana, mis ojos recorren la sala, buscando algo o alguien que me libre de este mortal aburrimiento.
En la barra esta Neji; quizá, si lo provoco lo suficiente, podría empezar una pelea... y acabarla, naturalmente. Pero no. ¡Mierda! Lo acompaña su novia y la chinita esa lo tiene demasiado dominado para que se atreva a montar un alboroto. Aunque por otro lado, es normal, ¿por qué sino, en su sano juicio, Neji vendría a perder el tiempo a este estúpido sitio? Para meterle mano a su novia como no puede hacerlo en casa, evidente.
Bien, pasamos de Neji, ¿qué nos queda?
Lee; antes muerto.
Choji, ocupado comiendo y... demasiado humillante.
Kiba, odio a los chuchos.
¿Shino? Ausente.
¡Sikamaru! Debe de estar por alguna parte..., aunque lo dudo. Si mis cálculos son correctos y Temari llego ayer de su villa para presentar los informes mensuales, ambos deben estar muy ocupados... en la habitación de algún hotel.
Mil demonios ¿es que ya no queda nadie? Siempre he sabido que mis relaciones sociales son escasas, pero ¿hasta este punto?
Bien, la paciencia en una cualidad ninja o, por lo menos, sino me quiero pegar la noche junto a Kakashi enumerando el kamasutra, más me vale convertirla en una. Me toca esperar.
¿Y qué fue lo que dijo Sakura?
Que la molestia volvía... ¡Ja! Molestia. Me acostumbre a llamarla así para diferenciarla de mi prima, porque me parecía demasiado humillante para ella llamarse igual que esa... ¡ja! molestia. Claro que eso fue cuando tenía ocho años. Después de dos años como compañeros de equipo llegue a tomarle cariño, era... ¿simpática?
Si. También ella fue una amiga, al igual que Naruto pero de forma diferente. Aun así no me hace gracia que vuelva... todo el esfuerzo que invertí en que la gente – las tías – dejaran de llamarme por ese "kun" tan humillante se irá a la mierda cuando regrese. Mocosa molesta. Aunque hay que reconocer que le echo valor para irse lejos de la villa tantos años en post de una ninja famosa por su mala ostia.
Me pregunto si habrá cambiado algo. No. Imposible.
Bien, se acabo el tiempo. Naruto puede quedarse si quiere pero son más de las cuatro de la mañana, no puedo con el aburrimiento y un cubata más no arreglaría nada; me voy a casa.
- ¡Eh dobe! – lo llamo gritando. Ese es otro de los motivos por los que detesto estos lugares; suficiente ruido para quedarte sordo pero insuficiente para enterarte de nada. - ¡Mierda Naruto! – insisto, pero no me oye; ¿o quizá si?
Continua mirando a la puerta, pero ahora se ha vuelto hacia ella completamente y su espalda denota una rigidez antes inexistente. ¿Será que finalmente la peli-azul apareció?
Pues como no se aparte me será imposible comprobarlo... ¡Va! A mi me da igual. Yo me largo de todas formas.
- ¡Narut...! – insisto, pero esta vez el me interrumpe.
- ¡Teme! ¡Teme! – grita aun sin volverse y, sinceramente, admiro sus cuerdas vocales como jamás admiraré cualquier otra parte de su ser. - ¿No las ves? – pregunta – Es... ¡es ella!
Su actitud me exaspera ¡y a mi que cojones me importa que la Hyuga halla llegado! Es él quien babea por ella, no yo.
Pero de pronto se incorpora sobre su asiento y con un par de saltos esquiva toda la multitud y llega hasta la puerta. Eso jamás lo haría por la pelo azul, no sin siquiera haberse declarado.
¿Qué demonios? Ahí va mi respuesta.
- ¡Sakura! ¡Sakura-chan! – chilla, en voz tan alta que, estoy seguro, lo ha escuchado medio local.
Y un par de segundos después se arroja en brazos de una completa desconocida que lo único que tiene en común con Sakura es ese extraño pelo rosa. Ni siquiera Naruto debería ser tan imbécil de confundirlas. O al menos eso es lo que creo hasta que una voz misteriosamente familiar le responde.
- ¡Naruto! – grita, correspondiendo a su abrazo. E indudablemente, a pesar de no haberla escuchado en más de tres años, se que esa es su voz, pues ninguna otra podría tener una voz como aquella. - ¡Naruto – repite – no imaginas lo mucho que te he echado de menos!
Es lo último que capto de esa "conmovedora" conversación, porque mi cerebro se congela en su asiento. ¿Cómo es posible que ella sea Sakura? Mi Sakura, es decir, la Sakura que yo conozco. ¿Dónde quedo la niña inmadura, sensible, y molesta que ella era?
La nueva Sakura es alta, con el pelo poco más debajo de los hombros, esbelta, aunque casi carente de pechos, con unas largas piernas muy estilizadas ocultas tras unos estrechos vaqueros y unas bailarinas rojo brillante. Lo único que pudiera relacionarse con ella es esa camiseta sin mangas que lleva, y aunque la tela parece de gasa y difiere bastante de su antigua ropa, mantiene su típica tonalidad roja.
Atractiva pero práctica. Jamás lo imagine de ella. Si es que realmente es ella.
Sin ser consciente de los movimientos de mi cuerpo, me levanto del asiento, esquivo la agobiante multitud que me separaba de la entrada y me acerco hasta ellos; lo que todavía no consigo es que se percaten de mi presencia, pues están demasiado absortos en ese – nada tímido – abrazo.
- Hump – mi habitual forma de llamar la atención.
¿Qué quieren? Es cierto que su cambio me ha impresionado mucho, pero no se lo voy a demostrar a ella. Además, un par de días conviviendo y seguro que desaparece cualquier resquicio de atracción que pudiera sentir por ella – y que no siento – se habrá esfumado.
Al fin y al cabo ¿cuánto puede llegar a cambiar una persona?
Desde luego no lo suficiente.
Con irritante parsimonia ambos se separan de su abrazo. Aunque a juzgar por la cara de Naruto él todavía sigue en las nubes. ¡Imbécil! Las increíbles ganas que siento en este momento de borrarle la sonrisa con un buen puñetazo. Pero debo contenerme..., al menos, hasta el entrenamiento de mañana.
- Mmm – es cosa mía o no esta segura de quien soy. ¡Pero qué Diablos! El mundo se puso al revés sin que yo me diera cuenta o ella ya no es Sakura. ¡Calma! A fin de cuentas, ¿a ti que más te da si sabe o no quien eres? Nada. Pero me da. – ¡Sasuke! – exclama finalmente con un tono alegre demasiado fingido. ¿Y el "kun?" ¿Dónde quedo el "kun?" – Me alegro mucho de verte.
Ahora sus palabras parecen sinceras, pero medio segundos después vuelve a girarse a Naruto y ambos me ignoran completamente.
- ¡Sakura-frentuda! – exclama una voz demasiado conocida.
- ¡Ino-cerda! No sabes cuanto te he echado de menos – dice, echándose a sus brazos.
En menos de medio minuto Sakura se ve rodeada de viejos compañeros y amigos, y yo, completamente ignorado.
¡Y una mierda!
Me largo.
Al fin y al cabo era lo que pensaba hacer antes de que la molestia apareciera. ¿Y quien es ella para cambiar mis planes? Nadie, absolutamente nadie. ¿Pero por qué cojones me ha jodido tanto?
O quizá sea más exacto el decir ¿el qué cojones me ha jodido tanto?
Ni idea.
Solo y con un enfado de los mil demonios, salgo del local rumbo a casa. Con un poco de suerte todo habrá sido una pesadilla o, quizá, como ha dicho Sakura esta tarde, sea cosa de los cubatas.
¡Puta noche!
Y puñetera molestia...
OooOOOoooOOOoooOOOooo
SAKURA POVS
La paz atrofia mis sentidos; no soy consciente de nada y a la vez lo soy de todo. Una parte de mi se halla dormida, pero la otra esta inmersa en un millón de emociones que se agolpan en mi estomago cual mariposas revoloteantes. La sangre fluye por mis venas y siento un extraño calor a la altura de mi mejillas izquierda. Soy feliz, feliz como no lo he sido en muchos años.
Sin embargo, la paz disminuye. No sabría decir si tras varias horas o tan solo unos minutos, pero siento como la figura que me envuelve comienza a inquietarse e, instintivamente, abro los ojos.
La vista se me aclara y lo veo: Itachi esta junto a mi, abrazándome. Con una de sus manos acariciando mi mejilla y la otra alrededor de mi cintura, atrayéndome hacia su propio cuerpo, ambos envueltos aun bajo su capa.
Sus ojos, negros como carbones, también se hallan despiertos, contemplándome, inundados con miles de ideas, pensamientos, sensaciones... Pero yo soy feliz porque el fuego que se extinguía anoche, ahora vuelve a brillar en su mirada.
Itachi ¡cuánto te amo!
Y sin embargo, en sus ojos también brilla la tristeza que reflejan los míos. Felicidad porque el ser que más amamos nos corresponde ese amor, tristeza porque es un amor prohibido; porque él es un fallecido y yo la prima de su hermano; porque no se nos permitirá estar juntos; porque pronto habremos de separarnos...
- Te amo tanto mi amor – pienso, y las palabras escapan solas de mis labios.
Él solo me sonríe, pero no con esa sonrisa sarcástica que tanto solía usar; no. Ahora me sonríe únicamente su alma.
La mano con la que antes acariciaba mi mejilla, comienza a recorrer mi rostro, deslizándose entre mis párpados y rozando mis labios.
- Y yo a ti – dice, y la voz le tiembla al decirlo. – Sakura... – susurra, y mi nombre en sus labios adquiera el matiz de una diosa. – Mi Sakura...
Yo solo sonrío y me apego más a él, tratando de contener las lagrimas y rezando porque el tiempo que nos queda transcurra muy lentamente. Sus brazos rodean mi cuerpo y nuevamente me siento rozar el cielo.
¡Qué felicidad pasar así el resto de mi vida! En sus brazos. A su lado. Únicamente a su lado.
Pero el tiempo es cruel y no se detiene. Las estrellas desaparecen y la luna se esconde, y después..., después llega lo inevitable.
- Sakura – me llama, y por el tono de su voz se que debe despedirse. – Sakura debo irme – insiste al ver que yo no reacciono, pero es que soy plenamente incapaz de hacerlo.
No puedo hablar ni tampoco moverme. Me limito a asentir quedamente mientras mi cuerpo se encoge y mis ojos luchan por contener las lagrimas. El agujero que siento en el pecho me impide respirar.
Todavía estática y con los ojos cerrados, percibo como él se incorpora, y tras recoger su ropa se detiene, imagino, a contemplándome.
Se que me estoy comportando de una forma egoísta, y también se que su dolor es equiparable al mío, pero no puedo hacerle frente, no si se que ya nunca más lo volveré a verle. Porque él se irá, y no regresará, o en caso de que lo hiciera, podrían pasar años o incluso décadas hasta ese momento, y esa idea me atormenta y me causa un dolor que soy incapaz de superar, ni siquiera por él, por el amor de mi vida.
Pasados unos minutos siento como los pasos se reanudan, pero esta vez, en dirección contraria a la que yo me encuentro. Él se marcha, se marcha para siempre, y yo no soy capaz de decirle adiós, de expresarle cuanto lo amo, de despedir sus labios una última vez.
- ¡Itachi espera! – exclamo, e inmediatamente me incorporo y corro hacía él. Ni siquiera me importa mi carencia de ropa; nada es importante excepto darle mi adiós – Itachi... – susurro, una vez llego a su lado.
- ¡Sakura! – clama ahogadamente, y sus brazos rodean mi espalda estrechándome fuerte, muy fuerte.
Con mis piernas enroscadas en su cintura, yo me aupo hasta quedar a su misma altura; mis brazos se entrelazan en su cuello y mis labios buscan los suyos. Nuestras lenguas se enredan, ávidas la una de la otra; mis manos acarician su pelo, su cuello, su espalda. Su boca desciende posesivamente por mi cuello y vuelve ascender por mi barbilla, regresando a los labios.
Finalmente, exhaustos, y con la respiración sobresaltada, ambos nos separamos y él me deposita en el suelo.
- Itachi no te vayas – ruego, y aunque no planeaba decirlo, es lo que realmente siento. Sus ojos se oscurecen, por la respuesta que quiere y no puede darme.
- Sakura – susurra, escondiendo su rostro en mi pelo – solo soy un fantasma.
Tiene razón; ni yo misma podría expresarlo mejor. Él es solo un fantasma.
- Entonces – susurro, cerrando los ojos – promete que volveremos a vernos. – y añado – Hasta los muertos tienen un día para retornar al mundo de los vivos.
Mis palabras son acogidas en silencio, y temiendo una negativa, me niego a abrir los ojos, ofreciéndome a la diosa del destino.
Sobresaltada, siento a sus labios posándose sobre los míos, suavemente, en apenas una caricia, y aunque no se muy bien como se interpreta esta respuesta, no puedo menos que corresponderle. Su aliento me roza el rostro y también aprovecho para aspirar su aroma, rezando por quedar impregnada de todo él.
Sus labios se deslizan por mi rostro, acariciando mis párpados y mi nariz, fluyendo a través de mi mentón y mi barbilla. Después, regresan para pellizcar mi boca, muy suavemente, con infinita ternura.
Con los ojos cerrados me dedico únicamente a sentir, siendo elevada al cielo con sus caricias, pero de pronto, estás se detienen y siento su aliento en mi oído.
- Aquí, – dice – a media noche, dentro de seis semanas. No olvides que te amo. – y seguidamente deposita un leve beso en mi mejilla.
Ensimismada, tardo unos segundos en procesar sus palabras, mas cuando hallo el significado de estas, es demasiado tarde. Abro los ojos y descubro lo evidente. Él se ha ido, se ha esfumado en el aire.
Como hipnotizada, permanezco inmóvil varios minutos, exactamente en el mismo lugar en el que él me ha dejado.
Poco a poco, la oscuridad se aclara y el Sol emerge por el horizonte.
Yo siento como una lagrima se desliza por mi mejilla, a causa de la despedida, pero no estoy triste; y conforme los rayos de luz alcanzan mi rostro, este se ilumina con una sonrisa. La sonrisa de la esperanza. Porque ahora se que volveré a verlo, que no ha sido un adiós como yo me esperaba, sino solo un hasta luego.
Ahora se que volveremos a estar juntos muy pronto, y mi corazón, que tantos años a latido en soledad, es plenamente capaz de esperar seis semanas para volver a hacerlo acompañado. Si; acompañado del hombre al que amo y al que siempre amaré.
Mi único y verdadero amor.
Itachi.
Hola de nuevo tomodachis!
Como veis en esta capitulo entro en escena la Sakura pelirosa (la llamare así para evitar confusiones), así que para los fans del sakusasu, ¡enhorabuena! Se acabo vuestro tiempo de escena, y ya advierto que esas partes serán narradas únicamente desde el punto de vista de Sasuke, porque me parece interesante verlo, en esta ocasión, desde un ángulo masculino.
Aun así, los fans de itasaku, no temáis, la pareja seguirá llevando la voz cantante en su relación, solo que ahora compartirán protagonismo.
Respecto a la actualización, todo dependerá de si mi pc sobrevive o no, pero a más tardar, el próximo jueves volveré a quedarme en el tuto y colgaré el capitulo, asíq ue no desesperéis, que bastante estoy sufriendo yo ya!
Y ya por ultimo me despido, antes de que el profesor me saque a patadas, jajaja! En fin, muchos besos chicas, y espero que hayáis disfrutado!
¿reviews?
