Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es de Okubo-sempai. Kuroshitsuji tampoco es mío, es de Toboso-sempai. Lo único mío es la trama.
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Akuma no Bara
Cap. 13: Erase una vez en México 1
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— ¡VIVA MÉXICO, CABRONES! — gritó Black Star mientras que se asomaba por la ventana del carro.
Rodé los ojos ante su actitud infantil, al mismo tiempo que me acurrucaba más en mi asiento. ¿Cuántas horas de viaje teníamos? Ni idea, ya había perdido la cuenta desde que pasamos Arizona. Miré a mis acompañantes de carro. Soul manejaba aquel pequeño mercedes negro que se había conseguido de quién-sabe-dónde, y yo iba sentada a su lado, en el asiento del copiloto. En la parte trasera iban Tsubaki y Black Star; la primera tratando de soportar el infernal calor de Texas y el segundo con la cabeza de fuera, como si tuviese un complejo de perro o algo así.
— ¿Kid aún nos sigue? — le pregunté a mi Demonio.
Soul miró a través de sus gafas negras el retrovisor. Asintió, y regresó su vista al frente.
— Sigue atrás — me dijo —. Tsubaki, ve cambiando de apariencia, ya estamos cerca de la frontera.
— De acuerdo — contestó ella, mientras que agitaba un abanico para tratar de refrescarse un poco.
Contemplé, asombrada, como Tsubaki se pasaba las manos por su cabello color azabache y este se volvía rubio al instante. Parpadeó varias veces, y cuando clavó su mirada en mi, vi que sus ojos habían dejado de ser azules para volverse de un intenso color chocolate. Me sonrió ampliamente ante mi cara de fascinación total.
— Tienen que enseñarme a hacer eso — le dije.
— No creo que los Humanos puedan hacer este tipo de cosas — me dijo con una ligera sonrisa. Su voz también había cambiado un poco.
— ¿Sabes? El rubio te sienta bien — le dijo Black Star. ¿Era acaso un sonrojo lo que veía en sus mejillas?
— Gracias — susurró Tsubaki, apenada.
— Maka, el volante — me dijo Soul.
Rápidamente sujeté lo que mi Demonio me había indicado. Tuve que hacer varias maniobras para mantener el carro en línea recta, mientras que contemplaba como Soul cambiaba también su imagen.
Se pasó los dedos por sus blancos cabellos, los cuales se oscurecieron al simple roce de la yema de sus dedos. Parpadeó varias veces, al igual que Tsubaki, y ahogué un ruidito de sorpresa al ver como estos dejaban de ser rojos, para volverse de un bello color azul.
— Listo — murmuró, con una voz un tanto seductora. Enarqué una ceja, y él me sonrió de lado mientras que volvía a tomar el mando del auto — ¿Qué? ¿Acaso no te gusta mi apariencia de galán?
— De mujeriego, querrás decir — le dije.
— Ow~ Eres mala, Makita~ — me dijo indignado, para luego hacer un puchero con la boca.
Bufé, ignorando por completo los comentarios de mi Demonio.
No tardamos mucho en llegar a la frontera con México. Me comencé a hundir más en mi lugar al notar la seguridad con la que custodiaban la frontera. Vaya, después de todo el gobierno no bromeaba con eso de mantener a raya a los indocumentados…
— Passport? — nos preguntó un oficial, mientras que nos miraba a todos fijamente.
— Here — le contestó Soul, mientras que le pasaba los pasaportes de Tsubaki, Black Star, el suyo y el mío.
El oficial – y otro que estaba detrás de él – comenzaron a revisar los pasaportes, buscando algún defecto en ellos. Nos miraron fijamente, corroborando que éramos nosotros los que aparecían en esas fotos. Ambos asintieron y el que tenía todavía nuestros pasaportes nos miró serio.
— Motive of trip? — nos preguntó.
— Vacations — respondió Soul con una sonrisa inocente.
El policía nos miró desconfiado, pero al final optó por encogerse de hombros y regresarnos los pasaportes y las visas. Nos dijo un "que disfruten el viaje" y continuamos con nuestro camino.
— Cada día es más difícil pasar por aquí — dijo Tsubaki, mientras que agitaba su cabeza. Su cabello y sus ojos regresaron a sus colores naturales en un santiamén.
— En eso tienes razón — coincidió Soul, mientras que agitaba también su cabeza y sus ojos y cabello regresaban a la normalidad.
Escuchamos como alguien nos pitaba desde atrás, y al asomarme por el espejo retrovisor de mi lado comprobé que era Kid quien nos seguía. Él y Liz aún no tomaban su aspecto natural. Reí ligeramente al ver sus identidades falsas; Kid traía el cabello rubio, con unos ojos increíblemente azules y parecidos a los de Patty, mientras que Liz usaba el cabello corto y rojizo, con sus ojos verdes mirándonos a través de unos lentes.
— ¿Por qué tienen que cambiar de apariencia? — pregunté, curiosa.
— Por seguridad, más que nada — me contestó mi Demonio sin despegar la vista de la carretera —. No sabemos si nos toparemos con alguien que nos vio en el pasado y pueda reconocernos.
— Oh, ya — asentí.
— ¿Y se puede saber a dónde vamos? — preguntó Black Star, jugando con la ventana eléctrica.
— A Ciudad Juárez — contestó Tsubaki, para luego sonreír de manera melancólica —. Una vieja amiga nos espera allí.
Black y yo nos volteamos a ver confundidos. ¿Una vieja amiga…?
— ¡Soul, Tsubaki! ¡Pasen, pasen! ¡Siglos sin verlos, cabrones! ¿Cómo han estado? — gritó una chica que salió como bala de la pequeña casa a la cual habíamos llegado.
La contemplé fijamente, de pies a cabeza. Su cabello era largo y castaño, recogido en una trenza. Sus ojos, de un intenso color chocolate, tenían una ligera aura demoniaca; idéntica a la de Soul o la de Tsubaki. Su piel era de un ligero tono moreno, pero claramente se veía que esto era debido a los años bajo el sol. Sentí un poco de envidia ante su físico perfecto y su belleza sobrenatural.
La chica abrazó a Soul con fuerza, haciendo que su espalda tronara. Black Star rió, de manera burlesca (y vale, lo admito, yo también solté una risita). Luego de casi dejar inválido a mi Demonio, lo soltó para ir a darle besos en las mejillas a Tsubaki, al mismo tiempo que también la abrazaba.
— Bien, bien — murmuró Tsubaki, apenada, mientras que se dejaba besar y abrazar por la morena. Se separaron, y ambas nos voltearon a ver fijamente —. Ellos son nuestros Baras, Maka y Black Star — nos señaló, a manera de presentación —. Chicos, ella es María — dijo, alegre.
— María Isabela de la Cruz Santos a su servicio — nos dijo la chica mientras que hacía una pequeña reverencia.
— O también conocida como la Rosa Blanca bañada en Sangre — nos dijo Kid, una vez que bajó de su coche, acompañado de Patty y Liz.
— Años sin escuchar ese nombre — María suspiró, con una sonrisa melancólica. La miré sorprendida, ¿acaso ella era un Akuma? —. En fin, no nos quedemos aquí afuera, adelante — nos dijo, con un movimiento de manos, indicando que debíamos de seguirla.
Entramos a la casa, la cual era en realidad una enorme hacienda pintoresca a las afueras de la ciudad. Aún mantenía aquella arquitectura que se podía ver en los viejos libros de historia universal. El jardín era enorme y estaba bien cuidado, mientras que a lo lejos se podía apreciar la enorme huerta de verduras que se encontraban cosechando. La casa era de un solo piso, pero abarcaba casi toda una cuadra. Las paredes eran de un suave color melón, mientras que el techo era de un rojo opaco.
— México no es como lo pintan en las películas — soltó Black Star de la nada —. Siempre te ponen un pueblo sin asfalto, pobre y con una cantina llena de borrachos.
— Bueno, de que hay cantinas, las hay — bromeó María mientras que abría la puerta. El interior de la casa era muy cómodo y espacioso, al igual que refrescante. Dejamos nuestras maletas cerca de la entrada, sin dejar de contemplar los muebles con estampados de flores y las plantas coloridas que decoraban el interior — ¡Alejandro! — llamó la castaña, y tan pronto como lo hizo, un chico de mi edad salió de una de las puertas que se encontraban al fondo, con expresión curiosa —. Tenemos visitas — le habló en español, con un tono alegre.
Miré fijamente al chico. Era más alto que yo, pero su rostro aún mostraba signos de niñez. Sería a lo mucho uno o dos años menor que yo o Black Star. Su cabello era de un intenso color azabache, mientras que sus ojos eran de un dulce color miel, casi tirándole a verde. Su piel también era medio morena, idéntica a la de María, y supuse que esto se debía al estar horas trabajando en la huerta bajo aquel insistente sol.
— ¿Recuerdas que te dije de mis viejos amigos; Soul, Tsubaki, Liz, Kid y Patty? — le dijo mientras que se acercaba a él y lo abrazaba —. Pues bien, ellos son — sonrió, y nos volteó a ver —. Él es Alejandro, mi protegido.
— Mucho gusto — nos saludó el chico con un peculiar acento.
— ¿Es tu Bara? — le preguntó Soul, con una ceja en alto.
María rió, mientras que negaba con la cabeza.
— No, ¿cómo crees? Dejé el negocio hace años, cariño, Ale es únicamente mi protegido.
— Un gusto, Alejandro — le saludó Tsubaki con una pequeña reverencia.
— Pueden llamarme simplemente Ale — contestó él apenado —, ¿desean algo de tomar? Tenemos agua de jamaica.
— Nos encantaría un vaso bien frío — contestó Liz, sin dejar de echarse aire con la mano.
Alejandro asintió, para luego regresar a la misma habitación de la que había salido. María suspiró, mientras que se encaminaba a la pequeña sala de estar que se encontraba a un lado de la puerta de entrada. Se dejó caer en uno de los sofás, y cruzando las piernas, nos miró curiosa.
— Bien, supongo que esta no es una simple reunión de generación, ¿verdad? — miró fijamente a Kid, Soul, Liz y Tsubaki —, ¿qué es lo que sucede?
— Si te has enterado de lo que sucedió en Noruega e Italia, ¿cierto? — preguntó Kid, serio.
María asintió.
— Se está comentando mucho en el Submundo. La liberación de Asura. Los cazadores de sombras andan como locos tratando de encontrar la ubicación del Portal que se encuentra aquí en México.
— ¿Y sabes dónde se encuentra? — le preguntó mi Demonio, dejándose caer en el sofá a un lado de ella.
— Mi vida, ¿por quién me tomas? — dijo María burlona, con una enorme sonrisa en su rostro. Sacó un papelito de su pantalón y lo desdobló rápidamente —. Mis contactos lograron encontrarlo antes que esos nefilims. Se encuentra más al sur del país — dejó el papel en el centro de la mesa. Era un mapa de México, con una cruz roja marcada cerca del estado que decía… ¿Vireicruiz…? Forcé a mi cerebro para que recordase el curso de español al que había asistido durante un año. El nombre del estado era Veracruz… o algo así —. Se encuentra en la cuidad de Huasca, al este de Hidalgo.
— ¿Cuánto tiempo nos haríamos de viaje? — preguntó Liz.
— A lo mucho ocho o nueve horas. Máximo once. Todo es dependiendo de qué tan pendejos estén los idiotas que conduzcan y de cómo esté el clima. Con eso de que ya entramos en el mes de la Revolución, todos andarán de fiesta en fiesta como con el Bicentenario… — suspiró, cansada.
— Espera — dije, confundida —, ¿qué no se suponía que la Revolución Mexicana es en noviembre?
— ¿En qué mes crees que estamos, querida? — me preguntó sonriente —. Mañana es 20 de noviembre.
— ¡Wow! — exclamó Black Star —. El tiempo sí que se nos ha ido.
Alejandro regresó de la cocina con una bandeja llena de vasos con agua roja. Supuse que esa era la famosa agua de jamaica que bebían aquí. Tomé uno y le dije un torpe gracias en español. Él me sonrió y rió ligeramente, y la verdad es que se había visto sumamente encantador. Sentí mis mejillas arder ante ese pensamiento, y al girar mi cabeza, mi vista se encontró con la de Soul.
Parecía molesto, y no dejaba de fulminar con la mirada a Alejandro, quien ni se daba cuenta de ello. Lo miré confundida, mientras que le daba un sorbo a mi bebida; sonreí, realmente sabía deliciosa~.
— Si nos vamos hoy por la madrugada, llegaremos allí casi por la tarde. Nos daría el tiempo suficiente para buscar el portal — murmuró Kid, pensativo.
— Eso no suena mal — asintió María, para luego levantarse de su lugar en un salto — ¡Yo opino que por mientras, vayamos a pachanguear! — canturreó divertida —. Conozco una muy buena cantina por aquí cerca~…
— María, no creo que nos dejen pasar — le dijo Alejandro, con ceño preocupado —. Somos menores de edad… — susurró mientras que nos veía a Black Star y a mí.
— Vamos, vamos, Ale, Don Javier me conoce desde hace años. Un par de pestañeos por aquí y les darán a ustedes el mejor tequila de la casa — sonrió —. ¡Anda, no hay nada que perder! Así aprovechamos y nos conocemos mejor.
Y dicho esto, salió dando saltitos de la casa. Alejandro suspiró, y nos pidió disculpas con una sonrisa nerviosa.
— ¿Y cómo fue que se conocieron? — pregunté mientras que a mi lado, Black Star y Patty devoraban como si no hubiese un mañana las enchiladas que nos había traído el mesero.
Soul y María se empinaron sus vasos llenos de cerveza, logrando acabársela toda de un solo trago. Suspiraron y se limpiaron la espuma que tenían en los labios, para luego sonreír.
— Es una larga historia — nos dijo María.
— María fue mi maestra en el Infierno — nos dijo Tsubaki, mientras que dejaba su vampiro sobre la mesa —. Ella me enseñó a ser el Demonio que soy ahora — sonrió, y María se sonrojó ligeramente, mientras que se rascaba la frente.
— No es para tanto, Tsu-Tsu — murmuró apenada.
— Además de que fue la que hizo que Soul dejase de ser puro e inocente — se burló Liz, mientras que jugaba con un mechón de su cabello.
Soul y yo escupimos el agua que traíamos en la boca al escuchar eso.
— ¡LIZ! — gruñó mi Demonio, sonrojado. Y yo, por alguna razón que desconocía, lo estaba fulminando con la mirada.
— ¡Ja, ja, ja! ¡Buena esa, Liz! — dijo Black Star, mientras que chocaba las manos con la mayor de las hermanas. Soul se dedicó a matarlo (literalmente) con la mirada.
Le di un sorbo a mi refresco, mientras que fruncía el ceño molesta. No lo entendía, ¿qué era esta sensación amarga que inundaba mi paladar? Miré a Soul y a María de soslayo; el primero seguía discutiendo con Liz y Black Star, mientras que la segunda sonreía y le picaba la mejilla con el dedo índice a Alejandro.
Y por un momento… sólo por un momento, pensé que de verdad hacían buena pareja…
— ¡Esa canción me encanta! — dijo de repente María, levantándose de golpe de su asiento —. ¡Ale, vamos a bailar!
— P-pero… — balbuceó el chico, pero ya no le dio tiempo de negarse, ya que María lo sujetó de cuello de su camisa y lo arrastró hacia la pista de baile.
Poco después se le unieron Liz y Patty, ya que fueron a ver si podían conquistar a un chico con "sus movimientos sensuales". Black Star, por otro lado, se fue a la barra, ya que se encontraban haciendo un concurso para ver quién podía comer más chiles sin salir enchilado. No faltó mucho para que Tsubaki fuese a su rescate. Kid comenzó a platicar con unas chicas que se le habían acercado, dejándonos, literalmente, a Soul y a mí solos en la mesa.
Un silencio incómodo se formó entre los dos. Me dediqué a contemplar mi vaso, mientras que mi Demonio miraba aburrido hacia la pista de baile. Suspiré, haciendo que un par de mechones rebeldes que tenía en la cara se alzaran; me entretuve haciendo esto varias veces, hasta que al fin, cierto albino que se encontraba a mi lado decidió hablar.
— ¿Qué haces? — me preguntó, aburrido.
— Nada — respondí, y dejé de jugar con mi cabello. Estuvimos otros diez minutos en silencio, hasta que al fin, armándome de valor, volteé a ver a mi Demonio —, ¿quieres bailar? — le pregunté.
Soul me miró como si tuviese un bicho enorme y feo en la cara.
— ¿Estás loca? ¿Y arriesgarme a que me dejes lisiado? No, gracias.
— Eres un imbécil.
Y tan pronto como inicio nuestra platica, fue como se acabó.
Molesta como estaba, me levanté de mi asiento y agarré mi chamarra. Podía hacer un infierno en la mañana, pero ya casi anochecía y la temperatura baja considerablemente. Pasé entre la gente que bailaba al compás de la música, buscando la salida del local. Una vez que puse un pie afuera, suspiré aliviada.
La calle estaba semi-vacía. Esto era porque nos encontrábamos en fin de semana y en un barrio poco concurrido. Al parecer, la gente no le gustaba salir sola de noche en esta ciudad (por lo que Alejandro nos dijo, Cuidad Juárez era considerada la cuidad más peligrosa del mundo… ¿acaso no han visto como está Chicago?). Me puse mi chamarra y metí las manos en las bolsas, y con un largo suspiro, comencé a avanzar lentamente por la calle.
Alcé la vista al cielo. El sol ya se ocultaba en el horizonte y se podía vislumbrar casi a la perfección la luna, la cual se encontraba llena. Un par de estrellas bañaban al cielo, aunque no se veían mucho.
Di la vuelta en una esquina, sin importarme mucho si me alejaba mucho del bar o no. Una punzada dio de lleno en mi corazón al recordar lo que Liz había dicho. ¿María y Soul habían sido pareja hace tiempo? Tal vez, y la verdad, es que era imposible que alguien no se fijase en ella. Era realmente hermosa.
Me sentí fea cuando traté de compararme con ella. No tenía nada de bonita, era una típica americana rubia de ojos verdes, plana y un tanto pequeña para su edad. ¿Qué posibilidades tendría de que Soul se fijase en mí…?
Me paré en seco ante ese pensamiento, para después comenzar a reír.
¿Pero qué cosas digo? ¿Soul y yo como pareja? ¡Ja! Cuando eso pase, será el fin del mundo tal y como lo conocemos ahora. Desvié mis pensamientos a otras cosas que no involucrasen a mi Demonio o a María, o a los dos juntos, hasta que de pronto, un pequeño local llamó mi atención.
En el escaparate estaba pegada una imagen de un ojo, y en letras plateadas se leía "Madame S. Lectura de manos y del tarot". Me sorprendió que estuviese tanto en español como en inglés. Me encogí de hombros; bueno, Juárez estaba cerca de la frontera, tal vez era común poner cosas en ambos idiomas.
La curiosidad me invadió, y dejé que mis pies me llevasen hacia la puerta del local. La abrí lentamente, escuchando el sonido de la campanita que se encontraba en una de las esquinas del marco de madera. Entré, y miré atentamente a mi alrededor. Era una pequeña sala de espera, levemente iluminada por una lámpara de lava morada. En el centro había una mesita llena de revistas, y al fondo había otra puerta. Me acerqué a uno de los sofás y me senté en este, esperando a que alguien saliera.
No pasó mucho tiempo para que un hombre de mediana edad saliera de la habitación del fondo, seguido de cerca por una mujer de veintitantos años que vestía ropas un tanto vistosas y holgadas. El hombre agarró su saco del perchero que se encontraba a un lado de la puerta de salida y le dio las gracias a la mujer, para luego voltearme a ver y sonreír, haciendo un gesto con la cabeza a modo de saludo. Agité la mano, sin saber muy bien qué hacer, y él simplemente sonrió más y salió del local. Me recordó un poco a mi abuelo, siempre con una amplia sonrisa para mí, a pesar de que a veces le escondía su dentadura en el refrigerador.
"Tú sabes cómo mantenerme despierto, Makita" me decía él entre risas, para luego sentarme en sus piernas y contarme un cuento típico de Rusia hasta que yo me quedase dormida.
Salí de mis pensamientos cuando la señora carraspeó un poco, llamando mi atención. Ella también me sonreía, curiosa.
— ¿Hablas español? — me preguntó. Fue una suerte que le entendiera a la primera.
— No muy bien — le dije, con mi pésimo acento.
Ella rió ligeramente.
— Está bien, en inglés será. ¿De acuerdo, Maka? — me dijo, guiñándome un ojo.
La miré sorprendida.
— ¿Cómo…?
— Soy adivina — me dijo, tocándose una sien y con una sonrisa divertida —. Supongo que quieres saber algo de tu futuro, ¿verdad? — asentí, aún atontada —. Bien, sígueme entonces.
Me levanté de mi asiento y la seguí hacia la habitación del fondo. No era muy diferente a la sala de estar. Era iluminada también por una lámpara de lava, pero roja, y en vez de sofás había dos enormes cojines junto con una mesita al puro estilo japonés. También había un curioso olor a incienso, y muchos libros con pastas negras o rojas apilados en dos libreros a ambos extremos de la habitación. La mujer se sentó en uno de los cojines y me sonrió, haciendo que sus ojos azules brillasen, resaltando en su tez morena y su cabello negro.
— Mi nombre es Madame S, o puedes llamarme simplemente Sara, como gustes — me indicó el cojín que se encontraba enfrente de ella. Me senté —, bien, ¿quieres que primero lea tu mano o las cartas?
— Ham… bueno… ¿la mano? — dije, aunque lo último sonó más a una pregunta.
Sara me sonrió, al mismo tiempo que tomaba con delicadeza mi mano izquierda. La contempló durante unos segundos, con el ceño ligeramente fruncido, logrando asustarme un poco. No es que creyera tanto en el esoterismo, pero era muy asustadiza. Si me dijeran que mañana me voy a morir, entraría en colapso y mando a hacer mi testamento en ese mismo instante.
— Humm — murmuró, mientras que se llevaba su mano libre al mentón, pensativa —. Tu línea de la vida es muy rara — me dijo.
La miré confundida.
— ¿Cómo que rara? ¿Tengo algo malo?
— No, no preciosa. No me refería a eso — señaló la línea que se encontraba cerca de mi pulgar, la cual hacía una curva y terminaba en mi muñeca —. Las líneas de la vida indican, desde su comienzo, tus vidas pasadas. Es raro ver eso en esta línea; es como si tu pasado no quisiera dejarte.
La miré confundida.
— ¿Ah? — alcancé a decir.
Sara me sonrió de una manera un tanto maternal.
— Aquí — señaló el inicio de la línea, a mitad de mi palma — la línea es media difusa, y se corta al poco tiempo. Luego de allí vuelve a comenzar, pero se corta nuevamente. A lo mucho yo diría que en esa vida sólo viviste trece años. Y por tercera vez, vuelve a comenzar… aunque… termina nuevamente. Si no me equivoco, te queda un año de vida.
— ¡¿Qué? — grité, asustada.
— ¡Calma, calma! — me tranquilizó —. A línea vuelve a comenzar, y finaliza en tu muñeca. Eso significa que en tu próxima vida tendrás éxito y felicidad.
— Humm… — dije, no muy convencida.
— Bien, es hora de leer tus cartas. Barájalas y colócalas en montoncitos, luego, escoge 12 cartas que te llamen la atención, sin verlas, y acomódalas como gustes — me dijo, pasándome un mazo de cartas boca abajo.
Asentí, mientras que hacía lo que ella me indicaba. La verdad es que escogí las cartas al azar, ya que no entendía muy bien como estaba eso de escoger las que más llamasen mi atención. Cuando terminé, le entregué las cartas restantes. Sara asintió, más para sí misma que para mí, y luego, volteó las cartas que yo había apartado.
— Vaya, vaya… tus cartas son igual de interesantes que tu línea de la vida…
— ¿P-por qué? — pregunté, confundida.
— Esta carta — me dijo, señalando la que parecía ser un ataúd. Me dio mala espina —, es la carta del muerto. No es buena ni mala, pero considerando en la posición en la que la dejaste, me da a entender que tuviste que dejar algo muy importante en tu pasado. Tal vez no esté, si no en otra vida. Fue algo doloroso, y sufriste mucho por ello. Esta otra — señaló la de un hombre con expresión triste — es la carta de la decepción. Indica que en un futuro tendrás una mala relación, y que perderás lazos con la persona a la que más quieres, en contra de tu voluntad. La carta de las tres espadas está muy pegada a esta, y significa que sufrirás demasiado; que tienes el dolor del enamorado. La luna — señaló la carta con el dibujo de aquel astro — indica que debes de concentrarte en tus sentimientos y tratar de descifrarlos por tu propio bien. En la carta de la justicia, me dice que dentro de muy poco te verás sometida a poner en práctica tu sentido de la justicia, qué es bueno o malo. La templanza está también muy junta a esta, lo cual indica que deberás de encontrar dentro de ti el equilibrio necesario para poder juzgar a aquella persona.
Suspiró, y yo miré fijamente todas mis cartas, sin entender muy bien como era que le hacía para leerlas.
— La siguiente carta, la carta de la fortaleza — me señaló la carta donde estaba la imagen de una mujer domando a un león —. Significa que tú posees una fuerza de voluntad muy fuerte que te ayudará en un futuro para superar grandes retos. El ermitaño significa que cosas de tu vida pasada se rebelarán, y que eso será tanto para bien como para mal. La carta del papa significa que habrán cosas, o hechos muy importantes que se presentarán en tu futuro y que tendrás que resolverlos, a su lado, de manera invertida está la carta del colgado, lo que indica que serán hechos que no estaban escritos en tu futuro y sucederán de manera improvista. La carta de los amantes — señaló la carta de una chica y de un chico desnudos tomados de las manos — significa que el amor ronda muy cerca de ti, pero que no te has dado cuenta. Al parecer, cuando aquel amor explote, el deseo carnal se hará presente — me guiñó el ojo, y me sonrojé. Sin entender muy bien porqué, el rostro de Soul apareció en mi cabeza y negué rápidamente, tratando de borrarlo —. Y por último, está la carta de la muerte — temblé ligeramente al escuchar ello —. La muerte, a diferencia de lo que la gente cree, no es nada malo. Significa que una fase de tu vida está por acabar, y otra por comenzar. Dependiendo de lo que suceda es cómo será el desenlace.
Asentí lentamente, para luego parpadear varias veces. Madame S me miraba sonriente, para luego comenzar a recoger las cartas y acomodarlas de nuevo en el mazo. Sentí la boca seca cuando traté de hablar, por lo que tuve que aclararme un poco la garganta.
— Esto… fue entretenido — murmuré.
— Muchas cosas te esperan en la vida, Maka, no lo olvides. Siempre sigue a tu corazón, ya que este será el mejor guía que puedas tener en tu destino — me dio una palmada en el hombro, cariñosamente. No sé porque, pero me sentía relajada y en paz a su lado —. Eres alguien especial, cariño. Has nacido bajo la estrella de un ángel.
— ¿Eso qué significa? — pregunté, confundida.
— Estás bendecida por Dios — se limitó a decirme, para luego quitarse una pulsera que traía en la muñeca. Era negra, y con el dije de un corazón dentro de una luna. Noté que había algo grabado en el corazón, pero no sabía en qué idioma estaba —. Esto te protegerá, mi niña. No lo pierdas.
— Gracias — asentí, mientras que aceptaba la pulsera. Fue en ese momento en el que me di cuenta de la hora que era al ver mi reloj de pulsera. Ahogué un grito de sorpresa — ¡Ya es tarde! — me levanté de golpe de mi lugar, para luego sacar mi billetera —. E-este… ¿Cuánto…?
— La casa invita esta vez — me dijo Sara mientras que agitaba la mano, restándole importancia al dinero —, pero para la próxima, invítame a comer un poco de ese estofado de cabra que hace tu madre — me dijo divertida.
Sonreí, mientras que en mi mente se repetían sus palabras. "La próxima vez". Algo me decía que Madame S no se equivocaba en ello y que si nos volveríamos a encontrar pronto. Le di las gracias nuevamente, y me encaminé hacia la puerta de salida, seguida por ella. Cuando estaba por salir a la calle, Madame S me sujetó de la muñeca con delicadeza, haciendo que la volteara a ver confundida.
— Nadie es lo que parece, mi niña, recuérdalo — me dijo.
No entendí muy bien eso, y antes de que pudiese preguntarle algo, ella cerró lentamente la puerta del local…
Regresamos a la casa de María casi a la una de la madrugada. Yo estaba cansada, y me pesaban los parpados, pero al parecer los demás se encontraban de maravilla a pesar de haber tomado como locos.
Estábamos arreglando nuestras cosas para el viaje hacia Huasca, al mismo tiempo que aprovechábamos para descansar un poco. Salí del baño que se encontraba en mi cuarto, con los músculos relajados tras aquella ducha caliente. Mientras que me secaba el cabello, encendí la televisión y pasé los canales tratando de encontrar algo que estuviese en inglés para poder pasar el rato. Dejé el control remoto sobre la cama, y mientras que me ponía ropa cómoda para el viaje, disfrutaba el capítulo de la Ley y el Orden U.V.E.
Cuando regresé al bar, después de que saliera del local de Madame S, Soul me había regañado por irme sin avisarle, por lo que empezamos a discutir frente a medio mundo. Eso fue uno de los motivos por los cuales ahora me encontraba molesta y con el ceño fruncido a más no poder. ¿Qué había hecho como para merecer un Demonio como lo era Soul?
Recordé mi plática con Sara, y sin darme cuenta, ya me encontraba mirando la palma de mi mano. ¿Sería cierto eso de mis vidas pasadas? Temblé al recordar sus palabras después de que viese mi línea de la vida. "Te queda un año de vida". Ojalá se estuviese equivocando con eso…
Bostecé, al mismo tiempo que me daba cuenta que mi boca se encontraba seca. Me relamí un poco los labios, para luego salir de mi cuarto y encaminarme hacia la cocina por un vaso de agua. La casa estaba en silencio y totalmente oscura, haciendo que me diesen un poco de escalofríos. ¿Por qué me daba esa sensación de que todas las casas antiguas estaban embrujadas…?
— ¡Sigues siendo el mismo de hace 100 años, Soul!
Me paré en seco ante ese comentario. Era la voz de María, sin duda alguna, y sonaba divertida. Caminé hacia el lugar donde sonaban las voces; al parecer los dos se encontraban en el balcón que estaba cerca del comedor. Me asomé a este, y vi que las puertas corredizas estaban abiertas, haciendo que las cortinas se ondeasen un poco por culpa del aire.
Me asomé ligeramente por la abertura que había en la puerta. En efecto, allí estaban Soul y María, charlando sobre quién sabe qué cosa, mientras que tomaban un poco de tequila bajo la luz de la luna llena. Sentí un poco de envidia al contemplar esa escena tan… ¿romántica?
— Hace tiempo que no me divertía como hoy — suspiró María, tomando un poco de su tequila.
— ¿Nunca sales con Alejandro? — le preguntó mi Demonio.
— Ale es apenas un niño, y uno muy inocente — bufó —. Cómo me gustaría que fuese más aventado.
— Ah~, así que María está enamorada~ — bromeó Soul, mientras que le picaba las costillas a la morena con su codo.
María le pegó suavemente en el hombro.
— Cállate — murmuró sonrojada —. É-él no me gusta.
— ¿Y entonces por qué te pones así? — inquirió Soul.
— ¡T-tú…! — balbuceó ella, matándolo con la mirada. Después, suspiró y desvió su vista hacia su vaso —. Tú… no lo entenderías… él es un humano, hijo de cazadores de sombras… ¿y yo qué soy? Un Demonio. Yo… yo no podría estar con él aunque lo quisiera, está mal.
— Eso no lo sabes, ¿cómo puedes pensar que lo suyo no funcionaría?
— Vamos Soul. Los Demonios no podemos tener hijos, no podemos morir como lo hacen los humanos. Nunca envejecemos, y siempre acarreamos desgracias por donde pasamos… no creo ser la indicada para él…
Miré a María fijamente, mientras que sentía un poco de lástima hacia ella. Todo el resentimiento que se había formado en mí desapareció de golpe.
— En fin — suspiró —, pasemos a otras cosas. ¿Qué me dices de ti? ¿Ya llegó tu chica ideal?
Soul se sonrojó levemente, mientras que fruncía el ceño.
— ¿Y eso a ti qué? — preguntó.
— Vamos Soul, soy tu amiga desde que eras un Demonio recién nacido — le dijo, dándole palmaditas en la espalda —. ¿Es que acaso crees que me enojaré contigo? Claro que no, pequeño.
— No me trates como a un niño — gruñó.
— Pequeño bebé, a que sí eres tú, ¿'ontá bebé? — bromeó ella, mientras que le jalaba los cachetes a mi Demonio — ¡Aquí 'ta!
— ¡Ya! — se quejó Soul, zafándose del agarré de María —. Como jodes, mujer.
María lanzó una carcajada, divertida.
— Oh~ Soul ya se enojó — murmuró, mientras que acercaba su rostro al de Soul. Apreté con fuerza mis manos, mientras que una punzada de ira atacaba a mi corazón, ¡¿dónde quedó el respeto al espacio personal? —. Creo que ya sé porque no me lo dices… te gusta Maka, ¿verdad?
Allí fue donde casi me da un paro cardiaco.
Soul y yo la miramos como si hubiese dicho la peor blasfemia del mundo (y eso era cierto… ¿verdad?). María sonrió de manera pícara, y Soul la fulminó con la mirada.
— ¿Pero qué… cosas dices? — balbuceó él.
María sonrió ampliamente, de manera burlona, mientras que Soul le daba una colleja en la cabeza.
— Ya, enserio Evans — rió María, mientras que le daba un ligero golpe a mi Demonio en el hombro, de manera amistosa —. ¿De verdad no te gusta Maka?
Ahogué un grito al escuchar aquello. No entendía porque me encontraba tan ansiosa. Mi respiración se cortó, y mi corazón comenzó a latir con desenfreno sin razón alguna. ¿Acaso me había dado fiebre? No, no lo creía… ¿acaso… había sido por las palabras de María? Fruncí el ceño. ¿Por qué tenía tantas ganas de saber si le gustaba o no a Soul?
Mi Demonio suspiró, mientras que volteaba a ver el cielo.
— … No… digo… no lo… creo — susurró.
María se recargó a su lado, sobre el barandal. Lo miró fijamente, preocupada.
— ¿Será que te recuerda a Peter? — susurró ella. Los miré sorprendida. Era la segunda vez que mencionaban al tal Peter, ¿qué relación tendría él conmigo, o con Soul? —. Vamos Soul, esa es cosa del pasado…
— No lo es — murmuró él, molesto, pero a la vez con una nota de dolor en la voz.
— No fue tu culpa, y tú lo sabes…
— Si no lo fue, ¿por qué me condenaron los cazadores de sombras?
— Porque son unos estúpidos — María frunció el ceño —. Mira, no deberías de involucrar tu pasado con el presente. No te trae nada bueno, créeme — suspiró —. Maka no es Peter; puede que no la conozca bien, pero sé que ella no es él.
Soul se quedó un rato en silencio, sin dejar de ver a las estrellas. Yo seguía oculta, tratando de mantener mi cabeza bloqueada para que ninguno de ellos se percatase de mi presencia. Pero la verdad, es que era un poco difícil. Mi mente estaba hecha un caos. ¿Quién era Peter? ¿Por qué Soul me comparaba con él? ¿Qué le habría pasado como para que él se culpara de ello y los cazadores de sombras lo hubiesen condenado?
Por primera vez, el instinto de querer abrazar a mi Demonio y de decirle que todo estaría bien creció en mí, y usé todo mi autocontrol para no hacerlo.
— Si te dijera que sí… ¿qué harías? — preguntó Soul de repente. María sonrió de lado.
— No sé. Tal vez drogarlos junto con la ayuda de Liz y Patty y obligarlos a casarse en las Vegas. O rentarles un cuarto de hotel, lo que salga más económico. La crisis está muy cabrona — bromeó ella.
Soul también rió, para luego empinarse lo que tenía de tequila en su vaso. Siguieron charlando de otras cosas cuando yo me fui a mi recamara, olvidando por completo el motivo por el cual había salido.
Mi corazón latía con fuerza contra mi pecho, mientras que mis mejillas se encontraban calientes. En mi mente, una sola frase se repetía una y otra vez.
"El amor anda cerca de ti, pero tú no te has dado cuenta".
Continuará…
Chan chan chan~ (?)
Finalmente, ¡el nuevo capítulo! xD Como me costó terminarlo e.e En fin~ ¿qué les ha parecido? ¿Extraño, bueno, malo? Tomatazos en reviews, please ;D ¡al fin se supo algo del pasado de Soul! Aunque claro, no fue la gran cosa n.ñ Y Maka, ¿se dará cuenta de sus sentimientos hacia su Demonio o no? ¿Qué pasará con María y Alejandro? ¿Podrán detener a Medusa a tiempo? ¿A qué se referirá la gitana con aquella profecía? ¡Esto y más en el siguiente capítulo! :D Espero poder traerlo el martes o el miércoles, dependiendo de la tarea que me encarguen en la escuela ú.u ¡Gracias a todos por sus reviews! De ahora en adelante los contestaré, pero sólo pido un poquitín de paciencia ;D ¡Nos leemos!
¿Review?
