Madness: Black&White

Capítulo 14

La luz pálida del gran salón de recuperación marcaba una gran tensión en el ambiente. Ni un suspiro, ni el viento se lograba escuchar.

El joven azulado se concentraba viendo el cuerpo de su amante, recostado boca arriba con una intranquila paz emanando de su alma.

Luego de oír cada palabra de Marino sobre Axl, las cosas cuadraban casi perfectamente y estaba completamente seguro que no fue un intento de suicidio, ¿Por qué Zero se suicidaría? Hacía demasiado tiempo que lo conocía, si bien siempre se dice que nunca conocerás completamente a alguien, no era suficiente para contradecir su firmeza ante la imposibilidad de aquel acto.

Consolador cantar de la nada.

… Observó las heridas de Zero dentro de su pecho abierto. Acarició suavemente las mismas, enterándose del terrible dolor que le produjo ese rose. – Zero… Soy yo

- ¿Qué haces aquí?... – Contestó con dificultad.

- Vine a visitarte… Estas mucho mejor.

- Repararon mis cuerdas vocales… Decían que la comunicación es importante… - Sin nada que decir, X desató un fuerte y silencioso llanto hundiendo su rostro entre sus brazos.

- … Te esperé todo el día… Creí que me habías plantado…

- X… Lo siento

- ¡No!... De haber vuelto antes, seguro no estarías aquí…

- Solo… Quería… - Sujetó su mano con dificultad - … Quiero esto…

- … Te dejaré descansar, debe doler mucho…

- No quiero eso.

- Yo tampoco pero no me puedo permitir ver tus tristes ojos por mi culpa.

- No me dejes solo… - X sintió un escalofrío recorrer su espina.

- Zero… Estoy aquí desde el accidente…

- Por favor, no me dejes…

- Estoy agotado. Volveré mañana, ¿Si?

- No, ¡No entiendes!

- Tranquilo, prometo volver…

- ¡X! Debo decirte algo… - Zero ahogó su voz una oscura solapa detrás del ventanal de la sala. Su rostro simuló el terror de ver un fantasma y X tomó ese gesto con una sonrisa.

- ¿Ves? Tambien necesitas descansar, ya tu cuerpo comienza a fallar. – Le dedicó una suave caricia en la mejilla y se sorprendió al ver como el rubio sujetaba el gesto ante su mano como un dócil felino. - ¿Te gusta tanto? Mañana te daré mil de estas… - Zero guardó silencio y se recostó sin dejar de mostrar su miedo a la soledad.

Al pasar el tiempo, el rubio se desesperaba entre lágrimas.

- … No llores, aquí vino papi… - La voz estremeció por completo a Zero.

- ¡Aléjate! – Respondió.

- ¿Por qué tanto miedo? – Axl sujetó sus piernas bruscamente para separarlas - ¿Aun duele?

- ¡Agh! ¡No me toques! – El joven, indiferente, comenzó a lamer su vientre. - … Dejame por favor… - Zero quebraba su voz con más claridad que antes.

- Hmmm… - El pelirrojo metió su mano en la perforación del pecho del herido causandole dolor - … Llorame – Sujetó suavemente un cable de su interior – Ruegame… - Tensó la pequeña pieza logrando que Zero gritara descomunalmente - … Si, gritame así.

- Para, ya…

- ¿Qué?...

- … Por favor

- Otra vez… - Axl acortaba la distancia entre ambos rostros.

- … Por… favor

- ¿Suelto tu cablesito?

- … Sí… Por favor… - Axl jugó con su petición y le sonrió arrancando el cable en su mano.

- ¿Este?... – Zero largó un fuerte alarido para luego opacar su voz entre lágrimas y terror. - … ¿Sabes algo?... Me das asco… Mucho asco… Mirame – El rubio cubrió su rostro con sus manos - … ¡Aquí tienen! ¡Humanidad! ¡Su héroe mariconeando a cántaros! – Separó sus brazos para verle la cara - … ¿Dónde quedó tu dignidad? ¿Dónde se escondió tu valentía?... – Zero lo observó perplejo, jadeando para aguantar el dolor - … ¿Dónde está el Zero que conozco? Ese que nunca se quebrearía. Frío y serio… Poderoso… Mírate… Llorando y sufriendo… ¿Crees que me gusta venir a cogerte un rato, y verte llorando como una nena? – Axl se enfureció ante la continua estupefacción escalofriante del rubio -… Chupamela como una diosa y verás que no te deformaré a golpes…

Casi instantáneamente, Zero hacía su trabajo complaciendo el miembro en sus manos entre caricias y lamidas. – Hmm… - Axl gemía de placer con sus ojos cerrados - … Más rapido… - dicho y hecho.

Habían pasado minutos y parecía que el pelirrojo tenía aun mucho tiempo que disfrutar. El rubio continuaba lamentando la ausencia de su amante y continuamente observaba de reojo la puerta y la ventana, como si anhelara su llegada. Tan solo perdía esperanzas cada vez que lo hacía.

Fuera de la sala de torturas, X se encontraba escuchando cada acción criminal de Axl sorprendido y furioso. Dio unos pasos hacia la ventana sin advertir su presencia para encontrarse con la imagen de su amante en el aspecto más deplorable que podría verse.

Abrió la puerta con cautela aprovechando que Axl se encontraba con los ojos cerrados y concentrado en el placer. Zero sonrió como nunca y alzó su brazo al aire en dirección a X, el cual comprendió su pedido de auxilio.

- ¡Cómo puede ser! – Gritó X sin soportar la situación.

- ¡X!... –Axl se sobresaltó - ¿Qué sucede?... – Se mostró nervioso.

- ¡Zero es mi novio pedazo de imbécil! – Empujó al pelirrojo - ¡Como puede ser! ¡Mi novio encamándose con mi amigo! ¡Qué clase de chiste es este! – Zero apagó sus esperanzas comenzando a llorar nuevamente…

- ¡Yo!... Y-Yo… Sólo estaba visitándolo, quería saber si estaba mejorando y se abalanzó sobre mí, no sabía que eran novios… X, lo siento mucho.

- ¿¡Lo sientes!? ¡Lárgate!... Debo hablar estrictamente con mi novio… - Axl asintió inocentemente retirándose del lugar.

- X… - Zero no podía ya sostenerse del dolor en su pecho y corazón, sentía como si todo su cuerpo se durmiera rápidamente y recibió el firme abrazo de X. Desmayándose instantáneamente.

- Descansa, amor. Iré a ver a nuestro viejo amigo… - Lo recostó en su lugar viendo como su cuerpo temblaba aun del miedo. - … ¿Cómo pudo hacerte esto?... ¿Cómo pudo hacer que le temas tanto? – X dejó quebrar su voz - ¿Qué te hicieron, mi vida?... Mi corazón… - Llorando fuertemente subió a la camilla y posó la cabeza de su desmayado amante en su pecho. Lo abrazó con firmeza e intentó dormir a su lado, procurando protegerlo más que nunca, aunque la furia desconocida en su corazón le dominara el sueño.

Era un sentimiento demasiado nuevo y difícil de controlar… Odio a matar.


Volví.