CAPÍTULO 14: UNA PROFECÍA CUMPLIDA.

Tras bajar las escaleras, un túnel se sumergía en la oscuridad… Ron siguió a Umbridge que tiraba de Hermione.
Al final del Túnel, una gran sala se alzaba, una sala iluminada en un color verdoso… eran unas mazmorras. Cadenas acabadas en garfios colgaban del techo y al fondo de la sala, se abría una celda con los barrotes oxidados, donde se podía apreciar el cuerpo aparentemente inerte de…
-¡Harry!.- dijo Ron detrás de Umbridge al ver tan espantosa imagen…
Hermione, al ver el cuerpo sin vida de Harry tras esos barrotes, se tapó la boca mientras se quedaba de rodillas en el suelo, sollozando… sin emitir sonido alguno.
-Vaya, tenemos compañía.- dijo la vocecilla de Umbridge mirando a Ron.- ¡Cogedlo!
Ron estaba demasiado conmocionado como para poder huir… Los mortífagos lo cogieron por la espalda, y lo ataron a las cadenas de la pared…
-Es hora de que devolváis la voz a la chica… ya nadie puede oírla.- dijo Umbridge.
Uno de los mortífagos apuntó a Hermione con la varita, y acto seguido Hermione consiguió llorar, gritar de ira y de rabia, de tristeza, y por saber que ya nada podía hacer…
-¡Hermione!.- gritó Ron.- Tranquila, por favor…
-¡NO!.- gritó Hermione.- Yo no voy a quedarme aquí quieta mientras pueda moverme.
Entonces, Hermione se giró para pegarle a Umbridge cuando de pronto la figura de Lord Voldemort se alzó sobre ella.
-¡Crucio!.- gritó Voldemort apuntando a Hermione con su varita.
Hermione gritó, cayendo al suelo sin volver a levantarse.
-¡Dejarla en paz!.- dijo Ron.
-¡Chssst! Cállate si no quieras que vuelva a morder a tu padre como hice un año atrás.- dijo Voldemort riendo con todas sus ganas.
-Así que éstos niños ya no hacían falta… ¿Ya te has encargado tú de traer a Potter?.- preguntó Umbridge.
-No… esto es tan solo un boggart, pero dentro de poco podremos reemplazarlo por Potter…

-¡Ah!.- gritó Harry de dolor al sentir su cicatriz escocerle tanto como el año pasado, cuando tuvo delante a Voldemort… Estaba a punto de desmayarse.
-¿Qué te pasa?.- preguntó Keira..- ¡Vamos fuera!
Harry y Keira salieron del gran comedor… entonces, Harry sintió que el mundo se le derrumbaba encima, sintió su cuerpo caer y volvió a tener esa pesadilla que llevaba rondando por su cabeza todo el año…
Harry se acercaba a la sala común, un agujero se abría bajo sus pies… caía en un pasillo oscuro que recorría corriendo tras oir el grito de su amiga Hermione…
-¡HERMIONE ESTÁ MUERTA!.- gritaba Ron sosteniendo el cuerpo sin vida de Hermione…- ¡Voldemort está en el colegio!
Entonces, Harry se levantó mareado… Keira seguía a su lado, apretando su mano…
-Keira, quédate aquí… Voldemort ha vuelto y se donde encontrarle.
-Voy contigo, Harry.
-Tú no irás a ningún sitio, entra al gran comedor y trata de pedir ayuda a Dumbledore.
-No, Harry… si tu mueres, yo muero.
-Entonces vamos, no hay tiempo que perder… y recuerda que tú has querido venir.

Harry y Keira recorrieron el camino a la sala común corriendo, hasta llegar al retrato de la Señora Gorda que seguía entreabierto…
Cruzaron el retrato y entonces se encontraron en una sala que no conocían… Es cierto que era la sala común, pero había cambiado mucho… Las paredes estaban llenas de sangre, que corría hacia abajo como si de una fuente se tratase… El suelo de piedra estaba lleno de agua, como si se hubiera inundado y la única luz que había en la sala provenía de unas gárgolas de piedra que poseían una vela en la boca… El techo de la sala estaba cubierto de cadenas ensangrentadas…
-¿Y qué se supone que debemos hacer ahora?.- dijo Keira casi sin respiración.
Entonces, por la escalera que daba a los dormitorios, bajó una figura que resultaba totalmente familiar a Harry… Era un personaje alto, con el pelo largo y rubio… Se iba apoyando en un bastón y vestía ropajes oscuros. Era Lucius Malfoy, que portaba un candil en la otra mano.
-Ahora, vais a esperar aquí hasta que Voldemort decida como mataros.
Lucius apuntó con su varita a las cadenas del techo… entonces, dos de ellas bajaron y ataron a Keira. Entonces, las cadenas volvieron a subir dejando a Keira colgando del techo.
-Bájala.- dijo Harry apuntando a Lucius con su varita.
-No… mejor, ponte a su altura.
Entonces, repitió el gesto y otro par de cadenas se llevaron a Harry al techo, dificultándole aún más las cosas…