Lo sé, lo sé, lo sé… gritarme, torturarme, tirarme piedras, azotarme, o mandarme a la guillotina. Sé que no tengo perdón. Lo sé. Solo que el bloqueo que he sufrido ha sido muy gordo. Mi vida es un caos total. Para las que me conocen personalmente lo saben bien. Mi inspiración se había tomado unas largas vacaciones, en plan depresión hasta hoy que le he dado una patada tremenda. He releído mis capítulos. Y como regalo de Navidad, Año nuevo y Reyes os he querido aclarar muchas cosas del fic.

Muchas gracias por todos vuestros comentarios espero que os guste, o sino ya sabéis en la primera línea os he dado numerosas maneras de 'torturarme'.

Capitulo catorce: once años atrás

'¿Cuánto pone en la caja que hay que esperar?' preguntó Regina nerviosa mientras empezaba a morderse las uñas.

'Aquí pone que cinco minutos.' Emma estaba igual de nerviosa que ella. Era un gran paso en su relación.

'Y cuanto…'

'Solo han pasado cuarenta segundo, Regina.' Dijo Emma mirando la prueba de embarazo que estaba al lado del lavabo. 'Aquí pone que deberíamos haberlo hecho con la primera orina del día.' Leyó las instrucciones.

'¿Por qué? ¿Va a fallar?' los nervios de Regina estaban abrumando hasta a Emma.

'No, aquí pone que es aconsejable porque contiene mayor concentración de hCG' siguió la rubia.

'¿Y eso que demonios es?' preguntó Regina mirándola con mala cara.

'Y yo que voy a saber… es lo que pone.' Suspiró irritada. 'Si salen dos rayitas estamos embarazadas.' Sonrió ilusionada.

'¿Cuánto queda?' preguntó de nuevo Regina.

'Ya casi está.' Emma le cogió la mano y la acercó a ella. Hundió su cara en el vientre de la morena y lo besó. 'Te quiero.'

'Y yo a ti.' Regina se inclinó y capturó sus labios en un casto beso.

Cuando las manos temblorosas de Regina cogieron la prueba de embarazo, Emma se colocó a su lado.

'Dos rayitas.' Susurró Regina.

'Vamos a tener un hijo.' Emma no podía estar más feliz.

Cuando salieron de la consulta del doctor, Emma deseó no haberse hecho tantas ilusiones. Tener un hijo con Regina era algo que deseaba mucho. Pero no quería volver a pasar por eso nunca más.

'Un falso positivo.' Logró decir Regina al entrar en el coche. '¡Que estúpida he sido!'

'No, no, no, amor. No has sido estúpida. Las dos nos hemos hecho ilusiones con eso.' Emma acarició las manos de Regina. 'No quiero que pierdas la esperanza, ha sido nuestro primer intento. Oíste lo que dijo el médico. Muchas parejas no lo logran a la primera.' Intentó sonreír para darle ánimos. 'Tendremos un hijo. Puede que no ahora. O dentro de un año. Pero tendremos a un precioso bebe. Que se parecerá a ti.' La amaba, la amaba con locura y no soportaba verla triste. 'Lo conseguiremos. Pero ahora, vamos a centrarnos en nuestra boda. Podemos irnos de luna de miel sin que te encuentres mal. Sin que se te hinchen esos preciosos tobillos…podemos hacer el amor en la orilla de la playa sin que tengamos que preocuparnos de que tu espalda lo aguante…' rió.

'Aquí no tenemos playa.' Dijo en un tono divertido. Quería tener un hijo, pero por lo visto no era el momento. Y esa mujer que estaba a su lado intentaba demostrarle que estaría dispuesta a todo por ella. 'Te quiero, Emma Swan.'

'Yo también te quiero Regina Mills.' Sonrió y le dio casto beso en los labios.


Emma se despertó de golpe y sobresaltada. Observó la luz tenue que provenía del pasillo, miró a su alrededor y comprobó que Regina no estaba con ella. Coloca las manos sobre la cabeza y siento como le va a estallar. Baja las escaleras con algo de dificultad.

'¿Emma? ¿Estás bien?' pregunta Regina saliendo de la cocina con un vaso de agua.

'Mi cabella va a estallar.' Logra decir antes de desvanecerse en el suelo. Y todo se vuelve negro.

'No encuentro nada inusual. Pero deberías traerla mañana, para que le haga otro TAC.' Comunica el doctor Whale recogiendo su maletín.

'No me estás diciendo nada nuevo Víctor.' Regina intenta mantener la compostura. 'No es la primera vez que pasa esto y tú sigues diciendo lo mismo.'

'Regina, entiendo que estés frustra, pero te dije que el cerebro es algo complejo. Nunca sabes que puedes esperar.' Comentó Whale cogiendo su maletín.

'Gracias…por nada.' Dijo Regina suspirando. 'Ella está empezando a recordar. A lo mejor es por eso.'

'Regina, debes hablar seriamente con Emma, preguntarle sobre lo que recuerda exactamente.' Sugirió el médico.

'¿Qué me quieres decir con esto?' preguntó la alcaldesa.

'Yo no te puedo revelar nada. Solo que el doctor Hopper y yo hemos intercambiado notas del caso de Emma. Hay cosas que no concuerdan.' Y con eso la dejó sola en medio del gran hall.

Toda historia tiene tres versiones: la tuya, la mía y la verdadera.

Regina subió un analgésico y una jarra de agua hacia el dormitorio, donde se encontraba Emma tumbada.

'Venga, dime ¿qué me pasó esta vez?' preguntó en tono burlón, intentando quitar hierro al asunto.

'Deberías seguir tumbada.' La regañó cariñosamente Regina dejando en la mesilla de noche lo que llevaba. 'Tómate esto.' Le tendió el analgésico y llenó el vaso de agua fría.

'No estoy cansada.' Dijo Emma. 'Además quiero decirte algo.' Tragó la pastilla no sin hacer caras de asco por culpa del mal sabor de la pastilla.

'¿Qué pasa?' preguntó la morena con una sonrisa y acarició su rostro.

'He recordado algo más…' no sabía cómo empezar con este tema tan delicado.

'¿Qué has recordado?' Regina se tensó.

'Aquella prueba de embarazo que dio positiva. Tú…yo… estábamos destrozadas, por no conseguirlo.' Logró susurrar.

'Pasó hace once años.' Comentó 'Queríamos una familia. Más bien yo quería una familia y tu, tu solo hiciste lo que creíste que yo quería. No me arrepiento de haber tenido a Henry, nunca pienses eso.'

'Pero yo te engañé. Te fui infiel. Fui en busca de algo que era una locura.' Emma se sentía fatal por todo lo que había hecho en el pasado.

'Emms, tu no me engañaste. Yo sabía a lo que ibas. Yo dejé que mi madre me envenenara con sus palabras. Dejé que me convenciera de que volverías hacerlo sin pestañear y sin el propósito que teníamos.' Dijo Regina.

'¿Qué? ¿Sabes que tu madre vino a verme a Boston?' Preguntó confundida la rubia.

'¿¡Qué!?' Preguntó horrorizada. '¿Emma, qué recuerdas exactamente?'

Nota de la autora: como podíais imaginar por la frase que os plantee un poco más arriba toda historia tiene tres historias; en este caso está:

1. Del pasado de Emma (la chica de Boston, huérfana).

2. La de Emma de cuyos flashes nunca hay que fiarse. Y mucho menos si Cora está de por medio.

3. La verdadera historia, la de Regina. La que te cuenta Regina que sabemos que nuestra sexy alcaldesa siempre tiene la razón.

Para refrescar la memoria releed el capítulo diez.


Hace diez años.Dos días antes de la boda.

'Eres irresistible.' Dijo rotundamente Regina. 'No creo que nunca tenga suficiente de esto'

Emma arquea la espalda y sonríe al sentir el toque de Regina, está le devuelve la sonrisa y sube la mano para masajear su pecho.

'Regina por favor…' la suplica de Emma hace que la alcaldesa vuelva a sonreír de nuevo. Pero la vuelve a ignorar, sus dedos por fin se topan con el borde de las braguitas de encaje rojo. '¡Joder!' suelta sin más la rubia. Volviéndose loca por el sensual movimiento de los dedos expertos de Regina.

'A eso voy amor.' Ríe de nuevo y sus dedos acarician lentamente el clítoris de la rubia. 'Estás siempre tan…receptiva.' Logra decir mientras sigue masajeando el sexo de su futura mujer. En cuanto muerde el labios inferior de la sheriff, hunde dos dedos en su interior. Emma suelta un grito placentero dejando que la llenara, por fin. 'Me gusta provocar esto en ti. Es algo que haré el resto de nuestra vida.' Con solo unos cuantos movimientos más y Emma estalla por el borde del precipicio del orgasmo.

El día de la boda

'Vas a terminar haciendo un agujero en el suelo' dijo de lo más tranquila Belle Mills sin siquiera levantar la vista de la revista de novias que estaba mirando mientras tomaba su habitual taza de té.

'¿Y sí no aparece?' la morena elevó el tono de voz exigiendo la atención de su hermana.

'¿Pero tú te oyes…?' suspiró la chica pasando de hoja. '¿Cómo no se va a presentar?¿Estás loca?'

'¡No lo sé! ¿Y si se arrepiente? ¿Y si me deja en el altar?' exclamó la morena intentando respirar profundamente.

'¿Pero estás escuchando las idioteces que estas soltando por esa boca, Regina?' Preguntó Belle dejando de lado la revista y centrando toda su atención en su hermana 'Ella te ama…lo sabes, nunca te haría algo como eso…'

'¿Y si se asusta? ¿Si se da cuenta de que no me quiere?' Expresó sus miedos por fin la mayor.

'Regina, siéntate conmigo' Belle dio unos golpecitos al sitio libre en el sofá 'Ven con tu hermana pequeña' Sonrió, cuando Regina se sentó a su lado ésta pasó su brazo por encima de los hombros de la novia 'Emma nunca te dejará. Vuestro amor es tan fuerte que no hay nada ni nadie que os pueda separar Regina. Eso es amor verdadero. Cuando la veo mirarte no puedo describir lo feliz que me siento, porque sé que nunca te pasará nada a su lado. Que dará la vida por ti si hace falta. Ella siempre estará contigo. Porque no hay persona en este mundo que la quiera más que tu.'

'Vaya…' exclamó la mujer 'si que eres profunda cuando quieres…' - sonrió 'Gracias Belle, gracias por estar conmigo.'

Emma se miró en el espejo, tuvo que agarrarse fuerte al lavabo para no caerse. Por fin. Era el día de su boda. Era el día que había estado esperando durante tanto tiempo. Solo faltaban unas horas para unir su vida con la de Regina. Para siempre.

'Te quiero, siempre te he querido, aunque tú no te diste cuenta'

Aquellas palabras resonaron en su cabeza, se las había dicho Regina en la primera noche que pasaron juntas.

Colocó mejor el ligero y se observó en el espejo. Ese conjunto de ropa interior que había elegido sería perfecto para su noche de bodas. A Regina le iba a encantar.

'¿De verdad no quieres que David te acompañe en el altar?' preguntó por enésima vez Mary al terminar de colocarle bien el velo. 'A él le encantaría.'

'Lo sé Mary, pero, quiero avanzar sola…así sentiré la presencia de papá a mi lado.' Dijo Emma.

'¡Estás magnífica, cariño!' dijo Granny entusiasmada.

'Eso es gracias a ti, abuelita' Emma se miró en el espejo. Granny había hecho un trabajo estupendo, si el suyo era así de bonito no quería ni pensar como era el de Regina.

'Cuando te conocí me encontraba ante dos opciones y tenía que elegir, cogí una moneda y simplemente la lancé en el aire. Es un truco que siempre funciona, no solo porque la fuerza te saca de dudas, sino porque en el breve momento en el que la moneda estuvo en el aíre, de repente supe que cara quería que saliera, aún así, siempre lo supe. No es casualidad que nos hayamos conocido, tampoco lo es que nos hayamos amado, creo que este gran amor que siento por ti tampoco es casual, es fruto de nuestra amistad, de las ganas de vivir contigo y compartirlo todo. Hoy, ahora que nos encontramos aquí…ante nuestros amigos, nuestra familia, quiero comprometerme a ser tu compañera fiel, tu amiga incondicional, tu amante eterna, atrévete a construir nuestro destino, porque sé que tanto tú como yo, estamos convencidas de que juntas somos mejor que separadas.' Cuando Regina terminó sus votos matrimoniales vio como las lagrimas resbalaban por el rosto de Emma.

'Vaya, has dejado el listón muy alto…Yo no puedo hacerlo, no hay palabras en el mundo que sean capaces de describir lo que siento por ti. Regina, eres un regalo. Mi vida se ha vuelto centro de la tuya desde el momento en el que te conocí. Nuestras vidas no son nada si no estamos juntas. No puedo dejar de amarte, porque solo tú eres tú, no podría dejar de amarte aunque no te hubiera conocido, porque fuiste mi sueño y ahora eres mi felicidad. Prometo no olvidar jamás que este es un amor único en la vida y no importa que desafíos intenten separarnos siempre encontraremos la forma de volver a unirnos.'

'Es perfecto' sonrió Regina.

'Así que…' empezó Ruby, que era la encargada de la ceremonia 'Os declaro mujer y mujer' sonrió 'Podéis besaros.'


Emma sonrió ante la narración de Regina. En el fondo de su ser sabía que era lo que había pasado. El amor que sentía por ella era tan grande que no le cabía ninguna duda de que las supuestas dudas de su flash back fuesen mentira. Ella no podía hacerle eso.

'¿Qué pasó cuando me quedé embarazada de Henry?' preguntó Emma 'Necesito saberlo de ti.' Emma sentía una gran opresión en el pecho. Deseaba que sus supuestos recuerdos fuesen mentira.

'Volamos a Boston las primeras semanas de nuestra luna de miel.' Continuó Regina.


Emma tiró de Regina y la colocó entre sus piernas después de sentarse en esa cómoda cama. Recorrió su cuerpo con las manos, acariciando sus pechos por encima de la tela del vestido, bajando por sus caderas y bajó a su culo. Ese culo tenía algo. Se podía decir que era una de sus partes favoritas. Le encantaba torturarla sin piedad, para luego apaciguar el fuego que había creado en su interior.

'Tengo toda la vida para hacerte feliz.' Dijo Emma mirando a Regina.

'Y yo también.' Sello sus labios con los de ella y como siempre esa extraña corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo.

'¿Qué he hecho para merecerte?' Preguntó Emma acariciando sus muslos. 'Eres jodidamente perfecta.' Suspiró '¡Y eres mía!'

'¡Tuya!' aseguró Regina.


'¡Oye no pretendas calentarme…!' se quejó Emma interrumpiendo la narración de Regina.

'Luego dices que no te cuento nada.' Suspiró la morena acomodándose mejor entre las piernas de su esposa.


'No sé como agradecerte lo que estás haciendo por mí.' Emma depositó un beso en la frente de Regina. Mientras entrelazaba sus manos con las suyas. Esa era su postura favorita. Regina entre sus brazos, envuelta con una sabana, desnuda. Con las piernas enlazadas con las suyas. Con el pelo revuelto. El pintalabios corrido.

'Emma.' Suspiró de nuevo Regina. Era la undécima vez que la rubia le daba las gracias. 'Eres mi esposa.' Qué bonito sonaba decir eso 'Iría al fin del mundo contigo.'

'Esto es algo que necesitaba averiguar y tu, tú, tú has aceptado hacer esto venir hasta aquí dejar a medias la luna de miel que teníamos prevista y venir hasta aquí. Sin broncas, sin malas caras. ¿Cómo puedo agradecértelo?'

'Tú sola lo dijiste haciéndome feliz toda la vida.' Se acomodó en su pecho y respiró su aroma. Olía tan jodidamente bien. 'Encontraremos a tus verdaderos padres, Emms.'


'¡Espera, espera, espera!' volvió interrumpir la sheriff haciendo que Regina quedase frente a ella. '¿Tú sabías lo de mis padres?' Preguntó

'Pues claro que lo sabía Emma. Soy tu mujer. ¿Por qué crees que no lo sabía?' ahora la que no entendía nada era Regina.

'Yo, no lo sé… creí que…' Emma necesitaba levantarse de la cama y andar un rato. 'Yo pensé que te lo había ocultado.'

'¿Por qué harías semejante idiotez?' preguntó Regina 'No tiene sentido. ¿Tu recuerdas eso?'

'Yo recuerdo, recuerdo algo totalmente diferente…' Emma se sentó en la cama y hundió su cara en las manos. '¿Por qué me está pasando esto? ¿Por qué mi cerebro me está jugando esas malas pasadas?'

'¿Emms qué recuerdas?' preguntó Regina preocupada, ahora entendía por qué Whale le había dicho eso antes.

'Recuerdo dejarte en la cama sola, varías semanas después de la boda. Fui a un hospital de Boston en busca de un médico llamado Stephan Walker.' Regina asintió, eso había pasado de verdad, pero la única diferencia que había es que habían ido juntas. 'Dijo que me habían encontrado en una cuneta al lado de la carretera. Que cuando llegué al hospital era casi imposible salvarme, pero que sobreviví. Recuerdo tus múltiples llamadas, ya que no me había dignado de llamarte siquiera, ni dejar una nota.' Regina estaba en shock. 'Después recuerdo a ese detective Neal Cassady. Que me ayudó en la búsqueda de mis padres biológicos.' A Emma se le rompía el corazón al contar su 'supuesta historia' a Regina. Deseaba con todas sus fuerzas que fuera supuesta. 'Recuerdo también que tu madre vino a visitarme y dijo que me olvidara de ti. Que tú estabas bien sin mí. Que por fin habías recapacitado. Primero pensé que mentía pero luego la miré a los ojos y creí que decía la verdad. Yo nunca he pensado que te merecía.' Sus ojos se habían humedecido y ahora las lágrimas que luchaba por ocultar brotaron de sus ojos.

'No, no, no…no llores.' Le pidió acariciándole el rostro y secando con sus besos cada lágrima

'Y luego, luego me acosté con él, bebí mucho, mucho, no recuerdo nada de ese momento. Lo siento, lo siento, lo siento.' Emma no escucha simplemente soltó todo lo que le había estado oprimiendo el pecho las últimas semanas.

'Emms, no, no tienes que sentir nada. Eso nunca pasó.' Aseguró Regina. 'En parte sí, pero en la gran mayoría no. Quiero decir. Viajamos a Boston, nos encontramos con el doctor Stephan Walker, en su consulta privada.


'Señorita Swan, señorita Mills' saludó cordialmente el doctor. 'Me alegro de verte de nuevo' fijó su mirada directamente en Emma.

'Supongo que eso significa que nos conocemos.' Dijo Emma un poco asustada. Pero en cuando Regina la cogió de la mano todos sus miedos desaparecieron.

'Sí, se puede decir.' Sonrió el médico. '¿Díganme en qué puedo ayudarlas?' preguntó el médico.

'Hace poco, mi esposa encontró estos documentos.' Regina tomó la palabra porque sabía que Emma no podía hablar en ese mismo instante. Sacó una carpeta perfectamente ordenada con un montón de informes médico. 'Ellos nos condujeron hasta usted.'

'Así que esposa…' sonrió de manera pervertida y eso asqueó a las dos mujeres. 'Ha pasado mucho tiempo, pero nunca me olvidaré de ti. Sobre todo de tus ojos.' Realmente este médico les puso la piel de gallina y hasta ahora no les había relevado nada.

'Mire no tenemos mucho tiempo, hemos venido desde muy lejos así que…será mejor que nos diga que significan todas estas cosas.'

'¿Tus padres no te lo explicaron?' preguntó el médico confuso.

'Murieron hace diez años…no tuvieron la ocasión para hacerlo.' la poca paciencia que le quedaba a la rubia se esfumaba.

'Siento mucho tu perdida, ellos te querían muchísimo.'

'Dígame algo que no sepa doctor. ¿Quiero saber qué significan todos estos informes…estos artículos…?'

'Te encontraron recién nacida en una cuneta al lado de la carretera, no tenías más de unas horas. Estabas muy débil y necesitabas un médico. Cuando te trajeron todos me decían que no sobrevivirías, pero, aquí estás. Eres una autentica valiente Emma Swan.' sonrió el hombre.

'Sigue sin decirme nada nuevo doctor…' se acabó su paciencia llegó a su límite.

'Eres adoptada.' le dijo

'Esto es una pérdida de tiempo…sé que soy adoptada, he visto las actas. Dígame por donde tirar, algo que me ayude a encontrarlos.'

'Emma, cálmate.' Pidió Regina.

'Yo no puedo hacer nada por ti.' Dijo el médico 'Sé lo mismo que tú.'


'Entonces fuimos las dos juntas.' Suspiró Emma. 'No entiendo nada, mi cabeza está haciendo que me vuelva loca…' se humedeció los labios y tomó un poco de agua.

'Luego, contratamos Neal Cassady. Es un detective privado muy solicitado en Boston, fue compañero mío en la facultad. Y que yo sepa no es el padre de nuestro hijo.' Explicó Regina.

'¿Entonces?' preguntó aún más confundida.

'Emms, nos estábamos quedando sin dinero habíamos intentado que me quedara embarazada dos veces y entonces dijeron que era poco probable que pudiera concebir de esa manera. Que el método tradicional era lo mejor. Y que aún así no era seguro que podía llegar a pasar. Mi madre se enteró de que contemplamos la posibilidad de buscar a alguien… para que lo tuviésemos de manera natural.' Regina estaba asustada, no sabía si al revelarle todo eso Emma la seguiría viendo de ese modo.

'Sigue…' pidió Emma, necesitaba saberlo.

'Te mentí el otro día cuando te dije que no sabía quién es el padre de Henry.' Dijo Regina con los ojos húmedos. 'Mientras buscábamos a tus padres biológicos, conocimos a un tipo. Se llamaba Killian. Era guapo, parecía inteligente, tenía un buen trabajo, un poco salido, pero…'

'Estás intentando decirme…' en esos momentos Emma no daba crédito a lo que escuchaba.

'Nos acostamos con él un par de veces, durante nuestra luna de miel. Y te quedaste embarazada.' Era un secreto que habían guardado durante tantos años. Las dos estaban de acuerdo que nadie tenía por qué saberlo. Era algo que querían, era algo por lo que valía la pena pasar para que tuvieran un hijo. Daba lo mismo fuera concebido así. Porque por parte de ellas fue concebido con amor. 'Nunca habíamos hecho algo por el estilo. Queríamos probar algo nuevo y el médico nos sugirió que muchas parejas lo hacían.'

'¿Por qué todos creen que te fui infiel?' preguntó Emma.

'Cuando regresamos y nos enteramos de que estabas embarazada fue un autentico desastre. Mi madre metió las narices donde no debía y los rumores se dispararon…'

'Era más creíble decir que te había engañado, que decir lo que habíamos hecho.' Por alguna extraña razón, Emma no se enfadó. Lo entendió. Supo que cada una de las palabras de Regina, eran ciertas. Prefería creer en su palabra que en los recuerdos horribles que habían llegado a su cabeza. Solo podía fiarse de ella. Y solo se fiaría de ella. 'Gracias.' Y por más extraño que parezca se acercó a Regina y la abrazó.

'Yo, no sabía cómo te lo ibas a tomar.' Susurró Regina 'Tenía miedo.'

'Lo sé. He sido una estúpida. Debería habértelo contado antes. No habérmelo guardado para mí.' Acercó sus labios a los suyos. 'Te quiero.'

'Yo también te quiero.' Dijo Regina.

'¿Encontramos a mis padres biológicos?' preguntó la rubia.


'Viven en esa casa blanca con la puerta roja de ahí' le dijo Neal al estacionar el vehículo. 'Te tuvieron cuando eran muy jóvenes y no estaban casados, ella era una niña rica que estaba comprometida con un hombre de su estatus social y él era un pobre diablo que se enamoró de quien no debía, cuando se enteró de que estaba embarazada huyo de casa porque él había desaparecido, seguramente creyó que no había otra manera, él volvió a los cinco años, por lo que pude encontrar hizo una pequeña fortuna y supongo que pensó que podía mantenerla' explicó el detective 'Se casaron y tienen cuatro hijos, tres chicos y una chica. Su vida no ha sido de color de rosa, Emma, su padre la desheredó y hasta hace unos años vivían en un apartamento en las afueras de Boston.'

'¿Por qué nunca me buscaron?' Preguntó Emma aferrándose a la mano de Regina.

'No lo sé, pero seguramente pensarán que estás muerta' el detective se encogió de hombros.

'Sacarme de aquí' dijo Emma en cuanto vio abrirse la puerta roja y de ahí salió una mujer mayor y un chico de unos quince años. 'No quiero hacer esto.' Regina pudo observar desde lejos como detrás de la mujer mayor y el chico salió una chica rubia, seguramente tendría unos pocos años menos que Emma, pero no logró ver su cara.


NOTA DE LA AUTORA 2. Sé que a muchos les defraudó el capitulo 10. Lo sé. Pero desde un principio tenía claro que esta historia tendría tres versiones.

El pasado que recuerda Emma, de caza-recompensas, Los flash de Emma, que como habéis podido observar nunca son fiables. En el próximo capítulo aclararé algunas cosas más. Sé que seguramente no os gustará la idea de que nuestro capitán sea el padre de Henry, pero él es TAN CALIENTE. Que me pudo la imaginación. En cuanto a la manera de concebir al chico, no se me escandalicen que con todo lo que leemos de SQ seguro que más de una vez se habrá hablado de algún trío. Y hace poco volví a ver Swingtown y la idea me terminó de convencer. Os lo aclaro para que quede bien, bien claro. Henry es fruto de su amor. Que un tercero ha metido las narices bueno, teniendo en cuenta de que ni Emma ni Regi tiene pene, era de esperar. Ellas querían un hijo y encontraron la manera perfecta para tenerlo. Se ahorraron dinero y lo hicieron con amor entre ellas. En mi opinión es bonito que hayan estado juntas mientras eso pasaba. Sí soy muy moderna. xD

Enserio espero que este capítulo no os haya defraudado, que os guste, que lo disfrutéis y que me volváis a llenar de inspiración con vuestros comentarios.

Muchas gracias a paola-enigma, angie19b, Caimhily18, iforeveryooung, silviasi22, amam29, Daniela, Keyhlan, chapiscruz, MClementineD, souumlemure, Rainha M, Melissa Swan, Andrea, Michii15, IvetMills, Sharonliv Arzets y a todos los gust por vuestros comentarios. A todos los que habéis dado fallow y favorite a mi fic durante los últimos meses.

Espero no defraudarlos y actualizar al menos una vez a la semana, pero ya sabéis que las clases son muy duras y tengo poco tiempo, pero intentaré ser responsable y volver a actualizar cuanto antes.