IV (Saga Dorada) ¿Amar o seducir?

By: YuukoMidna

Recordar siempre: Que el Anime de Saint Seiya no me pertenece. Es obra del Señor Masami Kurumada (車田正美) y colegas.

Estas historias están basadas en lo sucedido a lo largo del anime, en el volumen de Lost Canvas y el reciente SS Omega Ω. Algunas cosas cambiarán, yo solo me baso en los personajes y en algunos hechos. Pero mi historia será muy diferente a lo que realmente ocurrió, me concentro más en la vida diaria de los Caballeros que en las batallas.

¡Disfruten su lectura!


CAPÍTULO 13

=Malos entendidos=

-¡Papi!- El niño corrió hasta el Caballero de Leo y se aferró a una de sus piernas con una enorme sonrisa en la cara. El silencio se apoderó de las gradas y en el interior del Coliseo, sólo se podían escuchar los ecos del entrenamiento que se llevaba a cabo al otro lado de las ruinas. Los ojos presentes no podían estar más sorprendidos y boquiabiertos. Aioria al principio miro con confusión el rostro de aquel niño mientras procesaba las palabras. Pero tan pronto como recuperó el raciocinio, sus ojos demostraron el horror puro, al escuchar como la voz que tanto amaba lo condenaba.

-¡Aioria de Leo!- Todos los presentes temblaron al escuchar el rugir de la Amazona, algunos incluso sintieron un escalofrío en la espalda, que les hizo crispar los cabellos de la nuca. A veces hacían apuestas de quien es el que llevaba los pantalones en el Templo de Leo y a pesar del machismo "tradicional" que Aioria profesaba, cualquiera diría que Marín era la Leona de la Casa -¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!- Aioria comenzó a sudar frío mientras se giraba hacia la mujer que se acercaba con un aura maligna rodeándola.

-¡Marín!…¡ Mi Pichonsita! Te juro que no es mío, nunca lo había visto. Eres la única mujer de mi vida, jamás me atrevería a traicionar tu confianza…- Varios de sus camaradas sonrieron al ver aquella situación. Dohko se acercó rascándose la cabeza. El Dorado de Libra estaba seguro que pronto estallaría el pandemónium.

-¡Vamos, vamos…! Seguro que esto tiene una explicación razonable- La Amazona le dirigió una mirada furibunda y el mayor decidió que no era asunto suyo mientras retrocedía. El pequeño miró a la mujer y después al hombre que según él era su padre.

-¿Qué pata papi?- Ambas miradas bajaron hasta el pequeño y Marín volvió a mirar al Dorado.

-¡Aioria…!- Dijo con un tono bastante peligroso. El Dorado comenzó a sudar frío y por alguna extraña razón se sentía culpable. A pesar de que no lo era.

-Marín, de verdad que no es mío- En las gradas se escuchó un bufido burlesco.

-Pero si es una versión miniatura de ti ¿A quién quieres engañar?- Los demás le dirigieron una mirada de reproche a Máscara. El Cangrejo se cruzó de brazos y sonrió divertido, causar problemas era su especialidad. Aioria se prometió que si salía vivo de esa situación, ya arreglaría cuentas con el Canceriano.

-Marín, tienes que creerme, este niño no es mío ¡Lo juro por Athena misma!- La Amazona resopló sintiendo que todo su cuerpo ardía de ira y de sus orejas podría salir humo en cualquier momento. Conteniéndose todo lo que pudo, se inclinó hacia el niño y le habló con paciencia.

-Pequeño ¿Estás seguro que él es tu padre?- Dijo la última palabra con un tono amenazador dirigido al León.

-Ti- Afirmó el niño mientras buscaba en su bolsillo y sacaba un papel medio arrugado –Mida…mi tía me la dio, me dijo que él era mi pade- Los que estaban sentados en las gradas alargaron el cuello curiosos, como si eso les permitiera ver el pedazo de papel. La Amazona tomó la fotografía y pudo ver al hombre en ella, sus ojos se agrandaron de sorpresa y la ira se disipó por completo.

-¡Por Zeus! Pero si es… ¿Aioros?- De nuevo las quijadas cayeron hasta el suelo.

-¡¿Qué?!- Aioria le arrebató la foto. En ese pedazo arrugado de papel, estaba la que se supone era la madre del niño y un hombre muy parecido a Aioria, pero con el cabello más largo, el rostro sonriente y una banda roja alrededor de la frente, inconfundible en el –¡Aioros!- El Dorado de Leo frunció el ceño y levantó la vista buscando a su hermano. Los demás se giraron para ver como el aludido se levantaba de las gradas superiores, ahogando un bostezo y girando el cuello para desentumirse.

-¿Qué pasa? ¿Por qué tanto escándalo?- Lo primero que vio fue un montón de ojos fijos en él y después el furioso rostro de su hermano... Elevó una dorada ceja con expresión consternada -¿Me perdí de algo?-

Recinto de las Amazonas…

Shaina estiró los brazos hacia arriba y ahogó un bostezo. Se regañó mentalmente dejando caer los brazos con pereza. Desde que llegó a la Casa del Escorpión, apenas había podido conciliar el sueño para reponer energías…ese hombre absorbía sus energías de algún modo…de pronto la sangre se agolpó en sus mejillas causándole un rubor que le llegó hasta las orejas. Sacudió su cabeza para borrar las imágenes y golpeó una piedra haciéndola polvo en el acto.

-¡Maldito Alacrán!- Susurró apretando los puños. Todo era culpa de ese desgraciado que siempre encontraba la manera de hacer que su cuerpo cediera ante sus caricias. Y lo peor de todo es que ella se sentía tan bien. Cada vez que el hombre le hacía tocar las estrellas y sentir la explosión del universo recorrer su cuerpo… -¡Rayos!-

-¿Tan temprano y maldiciendo?- Shaina se giró de golpe para encontrarse con Pavlin. La rubia sonreía con las manos en las caderas. La Cobra frunció los labios y le dio la espalda para seguir su camino, había decidido ir en busca de Marín, tomando en cuenta que ya se estaba tardando demasiado y necesitaba alguien con quien desahogar su frustración. La rubia se apresuró para caminar a su lado -¡¿Problemas?!- Levantó una ceja con una sonrisa curiosa. Shaina torció la boca.

-¡No es asunto tuyo!-

-¡Oh! ¡Vamos, Shaina! ¡¿Por qué esa actitud tan arisca?! ¿No somos amigas?- Shaina exhaló con impaciencia.

-¡¿Ahora si somos amigas?! ¿Qué me dices de ti? Aun no me has dicho porque viniste al santuario- Pavlin ignoro la pregunta.

-¡¿Tiene que ver con tu esposo?!... ¿Sabes? No me había percatado que es toda una escultura para admirar, lástima que su reputación lo precede- Observó el rostro de su amiga, pero no vio reacción. Sonrió de lado y habló con voz fingida -En tiempos pasados con todo gusto me habría dado un banquete con ese cuerpecito, lo habría esculpido por completo con mis manos, tu sabes…cada rincón de ese fuerte y perfecto cuerpo, debe ser una nueva aventura a lo desconocido, así como degustar…- La Amazona de Cobra se detuvo bruscamente y Pavlin casi choca contra ella, interrumpiendo su relato. Shaina se giró con los puños cerrados y la mandíbula apretada. Pavlin sonrió, pues sus palabras habían causado el efecto que esperaba.

-¡Por todos los Dioses Pavlin! ¡¿Desde cuándo eres tan zorra?! ¡No te atrevas a acercarte a Milo!- Para su sorpresa, la rubia rompió en carcajadas mientras se aferraba el estómago. Shaina la observó escandalizada, Pavlin se había vuelto loca. Cuando por fin se calmó, Pavlin se enjugó una lágrima y sonrió divertida.

-Tengo que admitir que por poco me trago el cuento ese de que no sientes nada por él- Los colores abandonaron el rostro de Shaina y le dirigió una mirada ofuscada.

-¡No lo amo! ¡¿En qué te basas para decir semejante estupidez?!- La rubia sonrió triunfante.

-Yo no dije que lo amaras. Es la segunda vez que dices eso…- Shaina la miró bastante shockeada ¿Acaso Pavlin la estaba psicoanalizando?

-No tengo tiempo para tus juegos Pavlin, tengo cosas más importantes que hacer- Se defendió con actitud hosca. La rubia enarco ambas cejas con expresión divertida.

-¿Cómo qué? - La Cobra rodó los ojos con impaciencia, esa mujer estaba comenzando a irritarla.

-¡Pues yo…!- Shaina abrió la boca para decir algo pero volvió a cerrarla, tenía que ser muy cuidadosa con lo que decía frente a esa mujer. Entrecerró los ojos estudiando el rostro de la rubia y reanudó la caminata -¿No te parece demasiado extremo tener esos pensamientos tan sucios con un hombre casado?- Pavlin pestañeó varias veces sorprendida por la pregunta y volvió reír con ganas.

-¡Por supuesto que no Shaina! ¡¿Por quién me tomas?! Es algo muy inocente mientras no se lleve a cabo... ¡Bueno, bueno! Ya sé lo que estás pensando y para tu información, no soy una zorra. Aunque no pienso casarme nunca, aún espero al hombre perfecto para disfrutar de los placeres carnales… y ya tengo uno en mente- Pavlin recordó su encontró con Shaka y sus ojos brillaron con picardía. Shaina levantó la vista al cielo "¿Acaso todas las Amazonas rubias tenían que ser así de cínicas?"

-Eres una descarada igual que June, cualquiera diría que son hermanas… ¿Conozco a ese hombre?- Pavlin interrumpió sus fantasías y ondeó la mano restándole importancia.

-¡Tal vez….! ¡Bueno ya! Deja de evadir el tema y cuéntame. ¿Cómo fue que te enamoraste de ese bruto?- Shaina se pasó una mano por el rostro con fastidio.

-¡Yo no…!- Para su suerte, June llegó corriendo hacia ellas agitando sus brazos y Pavlin desvió su mirada hacia la otra rubia.

-¡No me lo van a creer!-

-¡¿Qué quieres June?!- Preguntó la Amazona de Pavo Real con acidez, pues había desperdiciado la oportunidad perfecta para seguir molestando a Shaina. La rubia menor la miró con reproche.

-¡¿Acaso el mundo se levantó de malas hoy?!- Dirigió una mirada de soslayo a la Cobra. Shaina se encogió de hombros y Pavlin la miró impaciente.

-¿Y bien?- June torció la boca y respiró profundamente.

-Será la comidilla de todo el Santuario durante los siguientes meses. Un Caballero Dorado acaba de enterarse de que es papá- Pavlin alzó ambas cejas y rompió en carcajadas. Shaina todo lo contrario, se quedó estática, completamente en shock, mientras rezaba a los Dioses que no fuera justamente su esposo el protagonista de ese chisme.

-¿Y quién es el desdichado?- Pavlin se enjugó una lágrima y preguntó al ver de reojo la reacción de Shaina.

-Uno de los hermanos…- La rubia mayor la interrumpió.

-¡¿Kanon?!-

-¡No! Los otros hermanos- Shaina sintió un alivio recorrer su cuerpo y parpadeó incrédula.

-¡¿Aioria?!- Preguntaron ella y Pavlin al mismo tiempo. Cruzaron miradas y de nuevo se dirigieron a June, esperando que respondiera.

-¡No lo sé…! Sólo entendí que es uno de ellos- Las tres intercambiaron miradas, pero cada una de ellas tenía una teoría diferente. Shaina frunció el ceño "¿Marín está embarazada y no me lo dijo?"

-¿Dónde está Marín?- June parpadeó confundida. Pero justamente pensaba en lo desolada que debía sentirse la Amazona del Águila, al enterarse de que Aioria tenía un hijo.

-En el Coliseo pero…- Sin esperar a que June terminara, Shaina salió corriendo del Recinto seguida de cerca por las dos rubias.

Coliseo de Entrenamiento…

Aioros entrecerró los ojos, inclinó la cabeza hacia atrás y se echó a reír. Para fastidio de su hermano y de los presentes que encontraban la situación bastante incómoda. Saga y Afrodita negaron con la cabeza de formareprobatoria, Shura pensó que era el fin del mundo para su amigo, Kanon, Máscara y Milo sonreían divertidos, Aldebarán y Mü intercambiaban miradas de preocupación y Dohko observaba con una mano en el mentón.

-¡¿Es una broma?! ¡Por qué debo admitir que es muy buena!- Preguntó entre risas el Dorado de Sagitario y Aioria le propinó un golpe en la cabeza que acabó con su buen humor. Aioros le digirió una mirada de reproche -¡¿Por qué me pegas?! El hecho de que me vea de la misma edad que tú, no significa que la tenga ¡Soy tu mayor así que respétame muchacho!- El León no se amilanó, siguió sosteniéndole la mirada con el ceño fruncido.

-¡Te respetaré el día que empieces a hacerte responsable de tus actos!-

-¡Soy una persona responsable!-

-¡¿Ah sí?! ¡¿Entonces no tendrás problemas en aceptar tu nueva responsabilidad y de paso explicármelo?!- Aioros se cruzó de brazos mientras veía como su hermanito señalaba al pequeño.

-Yo no tengo por qué dar explicaciones a nadie y mucho menos a ti- El pequeño vio como los mayores peleaban y sintió un rechazo que lo hizo bajar su cabecita y sollozar silenciosamente. Marín, que comenzaba a impacientarse, vio la reacción del pequeño y se le estrujó el corazón. Se puso en medio de ambos hermanos y les soltó tremendas bofetadas a ambos. El silencio volvió a apoderarse del lugar mientras todos contenían el aliento.

-¡¿QUÉ LES PASA A USTEDES DOS?! ¡¿Cómo se ponen a discutir enfrente al niño?! ¡Él no tiene la culpa de la situación, brutos!- Tomó al niño en brazos, que al no tener donde refugiarse, escondió el rostro en el cuello de la Amazona y sollozó en silencio. Aioria la miró ofendido por qué le había pegado por algo que había hecho su hermano. Aioros se pasó una mano por la nuca sintiéndose culpable al ver al pequeño. Marín los miró con reproche a los dos y les dio la espalda mientras salía del Coliseo con el niño en brazos.

-¡Es culpa tuya! ¡¿Por qué no dijiste que tienes un hijo?!- Aioros se alzó de hombros con expresión dura.

-Ni siquiera sabía de su existencia y no es asunto tuyo, así que no tienes derecho reprocharme nada-

-Soy tu hermano y eso me convierte en su tío, claro que tengo derecho… ¡¿Qué hay de su madre?!- Aioros tenso la mandíbula y su rostro se ensombreció.

-La última vez que supe de ella, estaba tres metros bajo tierra con un epitafio sobre su tumba-

Recinto de las Amazonas…

-¡Marín!- Shaina alcanzó a la pelirroja justo cuando entraba al Recinto, se sorprendió al ver un niño en sus brazos. La Plateada del Águila acarició los cabellos del niño mientras se dirigía a la Cobra.

-Este pequeño se llama Soma y es hijo de Aioros- Shaina la miró sorprendida mientras su cerebro sacaba conclusiones.

-¡¿Aioros?!- Marín asintió con la cabeza. Justo en ese momento llegaban June y Pavlin, que también miraron al pequeño con curiosidad.

-¿Quién es el nene?-

-Es el hijo de Aioros- Susurró Shaina a las dos chicas. Ambas lo miraron sorprendidas y Marín se encogió de hombros.

-Es una larga historia y no tengo mucha información al respecto. Pero el pequeño está nervioso, ese par de brutos lo asustaron- June se acercó a Marín y acarició la espalda del niño.

-¡Ay! ¡Cosita!- Pavlin y Shaina intercambiaron miradas. El pequeño al sentir el tacto de June, sacó el rostro de entre los cabellos de Marín y miró a las mujeres con ojos vidriosos mientras hipaba. Pavlin y Shaina sonrieron y se acercaron al niño.

-Pobrecito bambino- Shaina le pasó un dedo por las mejillas para secarle las lágrimas.

-¡No te preocupes nene, nosotras te protegeremos de los patanes!- Pavlin le revolvió los cabellos -¿Cómo se llama?-

-Soma- Las tres miraron al pequeño, que paseaba sus ojos entre las mujeres.

-¿Te llamas Soma?- Preguntó June y el niño asintió con la cabeza. Suspiró ahogando un sollozo y se recostó contra el hombro de Marín, sintiendo los párpados pesados –Tiene sueño-

-Todavía es muy pequeño ¿Cuántos años crees que tenga?-

-Lo más seguro es que tenga dos años o los vaya a cumplir- Señaló Pavlin mientras caminaban hacia la cabaña de Marín y dejaban al pequeño durmiendo sobre la cama. June y Pavlin decidieron encargarse del entrenamiento con las aprendices, mientras Shaina y Marín se quedarían con el pequeño. Antes de salir, la rubia de Pavo Real se acercó a Shaina –Ya hablaremos más tarde- La Cobra frunció los labios cuando la puerta se cerró tras ellas. Esperaba que ese alboroto hubiera sido suficiente para hacer que Pavlin se olvidara del asunto. Ahora tendría que evitarla el resto del día o inventarse una buena historia.

-¿Hablar de qué?- Preguntó la pelirroja mientras servía dos tazas de té sobre la mesita. Shaina se dejó caer sobre la silla aflojando el cuerpo.

-¡Pavlin cree que estoy enamorada de Milo!- Marín tomó asiento frente a ella mientras daba un sorbo a su té.

-¿Cree o lo sabe?- Sugirió ella divertida.

-¡Marín!- Protestó la Cobra y la pelirroja se llevó un dedo a los labios.

-¡Shhh!- Susurró mientras alzaba su cabeza para ver que Soma seguía durmiendo. Volvió a dirigirse a su amiga –Shaina, será mejor que empieces a hacerte a la idea. No tiene caso que sigas ocultándolo, si ya estas unida a él de todas las formas posibles-

-¡No todas!- Se defendió la Cobra y jugó con la taza entre sus dedos –No quiero admitir nada, no puedo decirlo abiertamente y sentirme rechazada cuando el no corresponda mis sentimientos. Ya tuve suficiente con Seiya y fue bastante humillante. Soy una Amazona orgullosa, pero mi corazón no es tan fuerte como mis técnicas de combate- Marín la observó en silencio y se preguntó si las suposiciones de Helena serían ciertas... Prefirió guardar silencio, era difícil imaginar la reacción de Shaina cuando lo supiera.

-¡Bueno! Sea cual sea el caso, sabes que yo voy a apoyarte- Shaina se rascó la nariz para ocultar una sonrisa y miró por encima de su hombro.

-¿Qué vas a hacer con el niño?- La pelirroja lo pensó un momento y se encogió de hombros.

-Me haré cargo mientras su madre regresa…no creo que sea prudente dejarlo con ellos. Aunque debería llevarlo con Aioros y ver cómo se las apaña él solo. Pero eso sería como dejarlo en medio de un montón de orangutanes- Shaina sonrió divertida al imaginar la escena.

-Créeme estaría más seguro con unos orangutanes… ¿Qué dice Aioria al respecto?- Marín frunció el ceño.

-¿Que te hace pensar que me importa su opinión al respecto? No es una mascota, es un ser humano. No me interesa lo que diga sobre el asunto y por nada del mundo pienso dejar al niño en manos de los hombres, puedo hacerme cargo perfectamente yo sola-

-No me cabe la menor duda de eso, pero no es tu hijo Marín. No puedes tomar esa decisión tan a la ligera- La pelirroja alzó la barbilla de forma altanera.

-¡Eso ya lo veremos!-

Templo de Leo...

-¡Ni hablar!-

-¡Aioria…!-

-¡No Marín! Es problema de Aioros, no de nosotros- La Amazona se cruzó de brazos con expresión molesta.

-¿Eso es lo qué es para ti? ¿Un problema? Es sólo un niño-Aioria frunció el ceño.

-¡Es su hijo! ¡¿Por qué tengo que hacerme cargo de SU hijo?! Yo tuve que apañármelas solo, siendo tachado como el hermano menor del traidor. Mientras él se paseaba por los Campos Elíseos cortando flores-

-¡¿De verdad Aioria?! ¡¿Vas a culpar al niño por algo que paso hace muchos años?! ¡Ya supéralo! Y será mejor que lo hagas pronto. A no ser de que quieras pasar el resto de tus días solo, en este Templo- Sin decir más, la Amazona giro sobre sus pies y salió del lugar furiosa. El Dorado se quedó viéndola salir y sintió un escalofrío en la espalda. Pero su orgullo de macho le impedía dar su brazo a torcer. Debatió consigo mismo, pero al final decidió darle tiempo para calmarse.

-¡Ya volverá…! ¿Cierto?- Preguntó al aire con expresión preocupada.

Templo de Cáncer…

Máscara ahogó un bostezo mientras entraba a su Templo seguido de Afrodita. Ese día se había suspendido el entrenamiento después de la reyerta entre los hermanos. Se rascó la cabeza con aburrimiento.

-¡Necesito golpear a alquien! ¡Esta paz me está matando, demasiado drama y poca acción!- Dio unos golpes al aire y Afrodita rodó los ojos.

-¡Eso dices ahora…!-

-Pues aunque no lo creas yo…- Se interrumpió al percibir un olor extraño. Olfateo el aire. El aroma del cloroformo estaba mezclado con otro aroma que le resultaba un tanto…familiar. Frunció el ceño y se precipitó a grandes zancadas hacia la estancia principal de su casa. Sus ojos se abrieron de par en par al igual que los de Afrodita. Ahí en el sillón más grande, estaba una enorme masa blanca y peluda. El relleno de lo que una vez fueron los cojines que adornaban el sofá estaba esparcido por toda la habitación. Había basura, comida, recuadros y cristalería rota por todos lados. La mandíbula de Máscara se tensó y se giró para clavar los ojos en su amigo –Será mejor que tengas una buena explicación para esto- Afrodita desvió la mirada para ver como Lucius se incorporaba del sofá, moviendo la cola frenéticamente, alegre de ver a su amo.

-Olvidé atarlo antes de irme al Coliseo, últimamente ha estado muy inquieto-

-¿No me digas?- Preguntó sarcásticamente y se tronó los nudillos –Pues yo también me siento muy inquieto y necesito desahogarme- Afrodita lo miró nervioso y mil pensamientos pasaron por su mente para excusar la conducta del canino.

-¡Los animales son sensibles a los cambios que hay a su alrededor...Tal vez sea por el clima o por el embarazo de Shaina o porque los planetas se alinearon o porque la luna está llena o por…!- En seguida se mordió la lengua, arrepentido por el comentario que hizo. Helena se lo había dicho en confidencia y él muy idiota, iba y se lo decía a la persona menos indicada. Se golpeó mentalmente una y otra vez, esperando que Máscara no le hubiera prestado atención. El Dorado de Cáncer levantó un puño amenazador.

-¡Me importa una mierda lo que sienta el puto animal, mira como dejo mi templo, ahora mismo lo mando al…!- Se interrumpió de golpe con los ojos entrecerrados y estudió la expresión de Afrodita, procesando la información –¿Que dijiste?- Afrodita frunció los labios y levantó una ceja fingiendo amnesia.

-¿Qué?- Las pupilas del mayor se dilataron y tomó al Caballero de Piscis por la solapa de la camisa.

-¡No te hagas el bufón conmigo, repite lo que dijiste!- Afrodita frunció el ceño. Eso era justamente lo que trataba de evitar, una confrontación.

-Máscara suéltame- Lucius brincó del sofá ladrando a viva voz. Máscara le soltó una patada que el perro esquivó por los pelos.

-¡Cállate! Condenado saco de pulgas-

-Eres un abusivo- Máscara sonrió con sorna.

-¡Pues demándame!-

-¡¿Pero qué escándalo es ese?!- Los Dorados se volvieron a la entrada, justo cuando la dueña de aquella voz asomaba su cabeza –¡Por Athena! ¡¿Qué paso aquí?!- Shaina elevó una ceja curiosa mientras veía la escena. Máscara soltó al Dorado de Piscis que pronto fue víctima de los afectos cariñosos de su perro.

-¡Nada grave mujer!- El tono serio de Máscara preocupó al Dorado de la Doceava Casa, que volvió a golpearse mentalmente por ese desliz.

-Estamos haciendo remodelación- Contestó Afrodita sin pensar.

-¡¿A estas horas?!- Preguntó la Amazona sin entender. Máscara miro con severidad a su amigo. Afrodita se rascó la cabeza con nerviosismo. ¡Por fin, ahora entendía el dicho…! El pez, por su propia boca muere.

-No sabía que hubiera una hora específica para hacer remodelación. Así que como ves, estamos un poco ocupados- Contesto Máscara con desgano y llevó a la Amazona hacia la salida. Antes de salir lanzó una mirada de advertencia a su amigo. Afrodita dejó caer lo hombros con fastidio y fue a buscar escoba y recogedor. Cuando llegaron a las escaleras que llevaban al Templo de Géminis, el Canceriano se detuvo y tomó asiento mientras encendía un cigarrillo. Shaina lo observó unos segundos y ocupó un lugar a su lado.

-¡Fumar no es bueno para tu salud!- El hombre ni se inmutó, siguió fumando con actitud despreocupada.

-¡¿Sí?! ¡Pues… me importa un cara…!- Se interrumpió al recordar lo que Afrodita había dicho. Maldijo por lo bajo apagando el cigarro contra una roca –¡Mierda…!- La Amazona observó a su hermano con expresión preocupada.

-¿Por qué estas tan molesto? A parte del desorden que vi allá atrás- Máscara hizo una mueca y desvió la mirada al acantilado.

-¡¿A qué has venido Shaina?!- La Cobra sintió un escalofrío subir por su espalda.

-Ya veo que sigues molesto conmigo. ¿Hasta cuándo vas a dejar de evadirme?-

-Tal vez no me alcance una vida entera- Shaina frunció el ceño y se incorporó con las manos en las caderas.

-¿Enserio Angelo? Podría esperarlo de cualquier otra persona, pero no de ti. Creí que no había secretos entre nosotros- Máscara apretó la mandíbula con expresión de hielo y se incorporó lentamente, hasta que tuvo que bajar la mirada para ver a su hermana a los ojos.

-¡¿Tú vas a venir a darme clases de confianza?! ¡¿Qué pretendes casándote con el idiota que se aprovechó de ti?!- Aquellas palabras la tomaron por sorpresa y su labio inferior tembló cuando intentó responder.

-¡Yo…yo no…! ¡¿Quién te dijo…?!- Máscara la interrumpió moviendo la mano con exasperación.

-¡No soy estúpido Shaina! Ya basta de mentiras ¡¿Vas a contarme la verdad sí o no?! Porque estoy haciendo aplomo a toda mi paciencia para no matar a ese hijo de puta ¡¿Sabes lo difícil que es verlo, sin intentar desfigurarle el rostro?! ¡Mírame! Apenas y me reconozco, tratando de mantener la compostura mientras tengo que soportar que vivas con ése desgraciado- Se pasó una mano por los cabellos.

-¡Lo siento Angelo, esperaba que nadie supiera de esto!-

-¡Pues ya vez que no, aquí los chismes se esparcen más rápido que las plagas!- El hombre la miró de reojo y suspiró con resignación. Tenía muchas ganas de soltarle un sermón que nunca olvidaría. Pero en su estado no podía alterarla más de lo que ya estaba. Volvió a tomar asiento en las escaleras y la Amazona se mordió un labio -¿Y cuándo piensas darme la "buena" noticia?- Shaina parpadeó sin entender ¿Es que nadie podía hablar sin andar con rodeos?

-¿Ah?- Máscara frunció el ceño y levantó las manos con impaciencia.

-¡¿Qué?! ¡¿También esperas que me entere hasta que parezcas una pelota y sea bastante evidente?!- La Amazona lo miró escandalizada.

-¡¿Pero de qué carajos estás hablando?!-

-¡¿Otra vez estamos con las mentiras?! ¡Es el colmo!... ¡¿Cuándo pensabas decirme que voy a ser tío?!- Shaina se quedó de piedra y por un momento le pareció tener un tick en el ojo derecho.

-…¡¿Qué?!-

Recinto de las Amazonas…

-Y ella es mi mami, pedo no la conozco. Y ahora mi segunda mami es hedmana de mi pimeda mami- Terminó de explicar el pequeño y mordió una galleta de las que le había preparado Marín.

-¡Ya veo…!- Agregó la Amazona del Águila observando la foto que le había dado el pequeño.

-Así que su tía lo trajo aquí para que Aioros se enterara de que tiene un hijo de su ex novia ¡Ahmm! ¿Difunta?- La pelirroja asintió y June soltó un largo suspiro –¡Qué líos! ¿No hubiera sido más fácil hablar directamente con él y decírselo? En vez de sólo dejar al niño en la entrada y esperar que por obra divina el niño lo encontrara. ¿Qué hubiera pasado si el peque se perdía o le pasaba algo? ¡Qué mujer tan irresponsable!- Marín volvió a asentir mientras veía como el niño jugaba con un gato.

-Ahora la pregunta es ¿Regresará por Soma o piensa dejar que Aioros se haga cargo de él?- Ambas Amazonas se quedaron pensativas, hasta que un golpe en la puerta hizo que ambas se sobresaltaran. Intercambiaron miradas y asomaron la cabeza para ver entrar a Shaina hecha una furia. Marín elevó una ceja curiosa.

-Sé que me arrepentiré de preguntar esto pero ¿Todo bien?- La Cobra fulminó a ambas con la mirada, provocando que un escalofrío recorriera sus espaldas.

-¡¿Estoy embarazada?!- Preguntó bruscamente. June no supo que contestar, probablemente por el shock. Marín por su parte disimulo una sonrisa.

-¡Perdona querida! ¿Estás preguntando?-El rostro de Shaina pasó del enfado a la desesperación. Camino hasta una silla y se dejó caer con desgano.

-¡No puedo estar embaraza! Esto está mal, apenas y puedo asimilar mi vida con él-

-¡Pero si ya están casados! ¡¿Qué tiene de malo?!- June por fin salió de su estupefacción y tomó asiento en otra silla.

-¡Ese no es el punto June!- Estalló Shaina desquitando un poco de rabia contra su amiga. Con desgano, dejó caer la cabeza sobre la superficie de la mesa -¿Qué voy a hacer?- Marín sonrió y le palmeó la espalda.

-¡Tranquila Shaina! No es nada del otro mundo, tarde o temprano tenía que pasar-

-¡Pero no a mí!- Lloriqueó la Cobra contra la madera. June dirigió una mirada escandalizada a la Amazona del Águila. Shaina estaba actuando muy raro.

-Son las hormonas- Susurró Marín para que sólo June la escuchara.

-Si no querías que esto pasara ¡¿Por qué sigues acostándote con él?!- June como siempre no media la magnitud de su imprudencia. Marín la miró con severidad. Pero al parecer eso había logrado ponerle fin a los lloriqueos de la peliverde.

-¿Shaina?- El silencio reinó durante unos minutos, siendo interrumpido de nuevo por los sollozos de la Cobra.

-¡No puedo evitarlo! Mi estúpido cuerpo me traiciona aunque yo trate de resistirme…el hijo de puta sabe muy bien lo que hace- Reprochó con un puchero.

-¡Ya…! ¡¿Pero qué no te cuidas?! Existen muchos métodos para evitar estas situaciones- June volvió a abrir su bocaza. Pero para sorpresa de ambas, Shaina jugo con sus dedos como niña chiquita.

-Yo…no había pensado en eso-

-¡¿Qué pasa aquí?!- Las tres Amazonas giraron sus cabezas para ver a Pavlin en la entrada.

-Tomamos un poco de té y galletas- Marín dirigió una mirada rápida a Shaina y después a la rubia. En cuestión de segundos, June lanzó una servilleta bordada a la cara de Shaina para ocultar sus lágrimas.

-Tenías un poco de azúcar en la mejilla- Shaina frunció el ceño detrás de la tela y June encogió los hombros por su improvisada excusa.

-Aaah…- Pavlin estudió sus rostros sin estar muy convencida y Shaina dio gracias a Zeus porque June no metiera la pata como siempre.

-¡¿Y qué tal?! ¿Qué te dijo el Patriarca?- Habló Marín antes de que se produjera ese incómodo silencio que podría delatarlas. Pavlin chasqueó la lengua y fue a sentarse en el sillón donde Soma jugaba.

-Quiere que regrese a Rusia para ayudar al Maestro Crystal con algunas remodelaciones en la Base de Entrenamiento-

-Creí que el Maestro Crystal estaba en Asgard- June se rascó la cabeza confundida.

-Ya que Camus esta en Asgard jugando a ser rey, el Mestro Crystal fue transferido temporalmente para brindarme apoyo…aunque no lo necesito. Sé como manejar a ese montón de animales sin ayuda de nadie- Shaina rodó los ojos con fastidio ¿Desde cuándo Pavlin se había vuelto tan arrogante? Ni siquiera ella se comportaba tan pedante…¡¿O sí?!... La rubia hizo un ademán para sacar algo de la bolsa de su traje y maldijo por lo bajo cuando se percató de que lo había olvidado cerca del Coliseo de Entrenamiento. Se levantó del sofá y camino hasta la entrada.

-¿A dónde vas?- Pavlin abrió la puerta y las miró por encima del hombro.

-Olvidé algo en el Coliseo de Entrenamiento, ya vuelvo- Salió de la casa y las tres Amazonas, se encogieron de hombros restándole importancia. El pequeño Soma se acercó a la mesa y jaló la estola que Marín llevaba en la cintura.

-¡Madín, quiedo salid!- La Amazona sonrió y le acarició la cabeza.

-Pero ya es tarde Soma, ya está obscuro- El niño la miró con ojos de borrego.

-Pod favod, me abudo- Marín suspiró con cansancio y Shaina se levantó de la mesa.

-Los acompaño, quiero tomar un poco de aire fresco- Marín sonrió y abrazó al pequeño.

-¿Vienes June?- La Amazona de Camaleón ahogó un bostezo.

-¡Yo paso! Estoy muy cansada y quiero tomar una ducha antes de dormir- Shaina y Marín salieron de la casa y pasearon cerca del camino que llevaba a la playa.

Afuera, la Amazona de Pavo Real estiró los brazos y ahogó un bostezo. Cuando estaba cerca de la entrada del Recinto, se percató de que había una presencia, pero no parecía hostil -¡¿Quién anda ahí?!- Se sorprendió cuando la sombra se movió hacia la luz y reveló al Caballero de Escorpión -¡¿Milo?!-

-Buenas noches Pavlin- Saludó el Dorado con tono serio -¿Podrías hacerme un favor y decirle a Shaina que la estoy esperando?- La rubia lo observó pensativa y recorrió el cuerpo del Dorado de pies a cabeza. No pudo evitar sonreír, tenía que admitir que ese hombre estaba bien esculpido. Era la oportunidad perfecta para probar su teoría.

-Shaina no está aquí, ya se fue- El Dorado la miró con desconfianza. Podía sentir el cosmos de Shaina cerca. Sería mejor buscarla en los alrededores, tal vez estaba de ronda.

-Ya veo…gracias- Se giró para irse, pero Pavlin le cortó el paso.

-¿Por qué la prisa?- Se acercó al Caballero y le tocó el brazo con suavidad –Tal vez tú puedas resolver un enigma que me tiene muy intrigada- Milo se cruzó de brazos y alzó una ceja.

-Te escucho- La rubia sonrió triunfante y se acercó más a él.

-¿Cómo es qué precisamente tu, decidiste sentar cabeza? Y no con cualquier mujer, sino con Shaina- El Dorado frunció el ceño y le dirigió una mirada reprobatoria. Esa mujer sí que iba directo al punto.

-¡Eso no es asunto tuyo!- Pavlin hizo un puchero fingiendo decepción.

-¡Oh, vamos!…¿Acaso hiciste algo que no debías? Todos sabemos de sobra que no eres precisamente un hombre que se conforma con una sola mujer- Dibujo círculos en el pecho del Escorpión de forma juguetona. Milo no sabía si ponerse furioso o reír de ese absurdo juego. La mujer lo estaba provocando deliberadamente. Pero lo más extraño de todo, era que no estaba logrando nada y justamente eso es lo que lo tenía intrigado. Desde que tenía a Shaina, era como si sus deseos solo pudiesen ser aplacados por la Cobra. Y lo peor de todo es que no estaba seguro si eso era bueno o malo. Sus labios se curvaron en una sonrisa de humor. De verdad había perdido la cabeza por esa mujer que lo volvía loco, incluso cuando no estaba cerca de ella. Pavlin malinterpretó la sonrisa del Caballero y mientras el divagaba en sus pensamientos, la Amazona se alzó en la punta de sus pies y besó los labios del Dorado. Milo apenas se percató de los labios sobre los suyos, parpadeó sorprendido y acto seguido la empujó levemente separándose de ella. La miró bastante molesto.

-¡¿Qué crees que haces?!- Pavlin abrió la boca para decir algo pero ambos se vieron interrumpidos.

-¡Shaina, espera!- Marín corrió detrás de Shaina con el niño en brazos. Milo sintió como si lo golpearan fuertemente en el estómago y el pecho, Shaina los había visto y seguramente malinterpretó todo. Dirigió una mirada de reproche a la rubia y acto seguido salió detrás de Marín. Pavlin se mordió el labio sintiendo culpabilidad y vergüenza de lo que había hecho. Su curiosidad había ido demasiado lejos.

Shaina corrió lo más rápido que sus piernas le permitieron, hasta adentrarse en el bosque. Su vista estaba nublada por las lágrimas, culpaba internamente al embarazo por sentirse tan débil en esos momentos ¿En qué instante dejó que ese hombre entrara en su corazón? Se sentía estúpida y tonta, no quería volverlo a ver. Estaba harta de todas esas patrañas, el amor no existía, todas esas historias de las que había escuchado o leído eran puras mentiras ¿Porqué estaba tan mal? Ella misma había decidido que todo era una farsa, que nada era real… entonces ¿Por qué? ¿Por qué su pecho le taladraba con tanta fuerza? Sus pies se detuvieron de golpe y recargo la frente contra un árbol, se llevó la mano al pecho. El dolor era insoportable y estaba segura que el nudo en su garganta haría que se ahogara.

-¡Shaina…!- Marín la alcanzó mientras intentaba recuperar el aliento. Shaina no pudo soportarlo más y abrazó a su amiga, sollozando contra su hombro. El pequeño Soma acarició sus cabellos sintiéndose triste por ella.

-No llodes…- Marín miró al cielo con ojos suplicantes. Esto era demasiado drama para ella.

-Tranquila Shaina. Debe haber una buena explicación para lo que vimos- Seguro que sí, pensó la Amazona del Águila. Cuando viera a Pavlin le daría una buena paliza, ahora sí que había sobrepasado los límites. Shaina por el contrario no podía ni pensar, el inmenso dolor ni siquiera la dejaba hablar. De pronto el cuerpo de la Cobra se hizo más pesado y Marín maldijo mentalmente a su amiga por haber escogido justamente ese momento para desmayarse-¡Maldición, Shaina…!-

-¡Hola! ¿Quién edes?- La pelirroja parpadeó sorprendida al escuchar al pequeño, levantó la vista y se giró para ver a un hombre encapuchado, frunció el ceño y estuvo a punto hablar, cuando sintió un pinchazo en su cuello. Le habían inyectado algo, se llevó la mano a la zona herida y pudo ver como otro hombre se llevaba el cuerpo de Shaina, alrededor suyo todo comenzaba a verse borroso. El hombre frente a ella le había arrebatado al pequeño, poniéndole un paño en la boca para callarlo antes de que gritara. A lo lejos pudo escuchar la voz de Milo.

-¡Shaina!... ¡Marín!...-

-Mi…lo…- Balbuceó la pelirroja antes de yacer inconsciente.

Continuará…


Hola! xD si lo sé, sigo sin tener perdón de Dios ni de todos ustedes. Me he tardado siglos en actualizar. Pero ya me ha regresado la inspiración, de hecho ya tenía el Capítulo listo, solo me faltaba la parte final y esa me daba problemas, porque de verdad que la gente dentro de mi cabeza anda mal ._. de pronto se ponen en huelga y me dejan el trabajo tirado ù_ú además que mi musa es una desconsiderada.

Gracias a todos por su infinita paciencia ;w; los amo y muchas gracias a Lore (¡Mi nueva musa!) por ayudárme con las correcciones para mejorar los horrores gramaticales y demás detalles de la historia n_n (Por cierto, les aviso que la estoy re-subiendo desde el 1er Capítulo)

Las faltas de ortografía y gramática no son intencionales, pero si ven alguna avísenme, se aceptan consejos, sugerencias y críticas mientras no sean destructivas.

¡Mil gracias por leer el CAPÍTULO 13! Y no olviden dejar su review ^^ mi elixir de vida.

YuukoM. (\./)