Me encantan todos los reviews que le están dando a la historia, sé que son pocos pero cada vez que los leo tengo ganas de publicar más y más, sigan con ellos y yo les prometo que intentaré publicar más capítulos pronto.
14 de Diciembre de 1971, sala común de Gryffindor, 4:56 p.m:
Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y todo el mundo se pasaba su tiempo libre o haciendo tarea o jugando en la nieve. Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedarse al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez. Mientras que las salas comunes y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se había vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo era eran las clases del profesor Slughorn, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacían mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes y del vapor caliente que emanaban.
Esa semana la jefa de casa de Gryffindor, la profesora Mcgonagall, había pasado haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad. Dylan y sus amigos se sorprendieron mucho al ver a Sirius poner su nombre casi de inmediato. Y cuando le pidieron a Sirius una respuesta, esta no fue la que esperaban:
El chico sólo había levantado los hombros y sin ninguna emoción había dicho que sus padres no lo querían en casa después de descubrir que había quedado en la casa de los leones.
- Eso lo suponíamos -le sonrió Dylan intentado alegrar el ambiente- después del vociferador de tu madre cuando se enteró que eras uno de nosotros casi me deja sordo, estoy seguro que su voz sigue resonando en mis oídos.
- Pero no tienes porque quedarte aquí sólo -interrumpió James mientras palmeaba la espalda de su amigo- puedes venir a nuestra casa en vacaciones, no creo que a mamá le importe mucho, en cambio, va a estar más feliz por tener que cocinar más.
Sirius le sonrió forzadamente:
- No quiero ser un estorbo para tu familia.
- No creo que lo seas, mamá siempre quiso tener una familia grande -interpuso James.
Sirius no dijo nada, pero por su forma de actuar expresó claramente que le disgustaba la idea. Nadie dijo nada por un momento hasta después de unos minutos.
- Bueno... No tienes porque quedarte aquí sólo, con mucho gusto todos nosotros también nos quedamos. -Remus sonrió.
Una pequeña chispa de esperanza se prendió nuevamente en sus ojos.
- ¿Hablan en serio? -preguntó confundido el chico- Por qué si no quieren no tiene porque...
Peter lo golpeó fuertemente en las costillas para callarlo.
- No nos importa en lo absoluto.
Sirius les sonrió y sus ojos brillaron como siempre lo hacían por primera vez desde que había comenzado la conversación.
- ¿Saben lo que significa esto? -les pregunto Sirius con un aire misterioso- Tendremos toda la torre de Gryffindor para nosotros solos, lo que significa una mejor planificación para nuestras bromas.
Sus otros amigos se rieron con él. Era bueno tener de regreso al Sirius loco y divertido que siempre era.
25 de Diciembre de 1971, habitación de chicos de primero de Gryffindor, 6:13 a.m:
Un pequeño rayito de sol se coló por la entreabierta ventana, despertando a uno de los ocupantes de la habitación de chicos de Gryffindor.
- ¡Feliz Navidad! -alguien gritó medio dormido, despertando así a sus demás compañeros.
"¡Feliz Navidad Harry... Dylan!" cantaron dos voces dentro de su cabeza.
"Feliz Navidad para ustedes también, chicos" les contesto Dylan mientras sonreía de manera adormilada mientras veía a sus amigos despertarse, ya se estaba acostumbrando a que sus conciencias los llamaran por su segundo nombre en vez del primero como todo el mundo lo hacía.
"Sabes, si tuviera cuerpo propio, sabes que te reglaría algo" dijo la voz de Hermione.
"Y sabes que seguramente también recibirías el suéter Weasl... De la familia"
"¡Ron!" le gritó fuertemente Hermione creando una mueca en el chico de las dos conciencias.
"No seas aguafiestas Mione"
"No soy aguafiestas, se perfectamente cómo divertirme yo también"
"¿Así? Dime la última vez que te has emborrachado"
"No necesitas emborracharte para divertirte" los dos hubiesen podido seguir echándole sal a la herida si no fuese por la interrupción del mediador.
"¡Quieren callarse por favor! Quiero tener un Navidad pacífica sin ustedes dos peleando como perro y gato"
Dylan no recibió respuesta de sus conciencias y estaba a punto de pedir perdón si no se hubiese distraído al ver a sus amigos rompiendo las envolturas de los regalos.
Dylan sonrió y empezó a desenvolver los suyos:
Un libro sobre DCAO de Lily, una bufanda de Alice, una caja de diferentes dulces mágicos de Remus, una bolsa de artículos de bromas de Zonkos de Sirius, unas galletas de Hagrid el cual los chicos habían conocido el mes anterior después de se toparán con él cuando intentaban escapar de Filch después de una "pequeña" broma, Hagrid los había salvado diciendo que habían estado con él todo ese tiempo para después invitarlos a su cabaña a tomar el té; y finalmente, una caja de chocolates de Peter, el cual, en ese momento no se encontraba siendo el único del grupo de amigos que no había obtenido permiso de sus padres para quedarse en Hogwarts durante las vacaciones.
Después de otros veinte minutos siendo obligados por Remus a limpiar toda la habitación, Sirius se encontró con algo que cambiaría para siempre su manera de crear bromas.
- Hey, chicos, miren, queda un paquete -Sirius lo agarro y se lo entregó a Dylan para que lo leyese.
De: La familia Potter
Para: James y Dylan Potter.
Dylan miró el ligero paquete con curiosidad y se lo entregó a su hermano que en ese momento se encontraba a su lado para que lo abriese. James desenvolvió el paquete cuidadosamente y cuando lo abrió algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. James la sostuvo entre sus dedos.
- No sé tú, Dylan, pero estoy segura que mamá y papá saben que no somos muy friolentos como para regalarnos una manta.
Remus, que en ese momento se encontraba leyendo un libro de parte de Dylan, levantó la cabeza y dejo caer el libro al piso de la sorpresa.
- ¡No es una manta, James! ¡Es una capa de invisibilidad! -dijo Remus con una expresión de temor reverencial-. He leído sobre ellas, estoy seguro... Pruébatela.
James le pasó la capa a Dylan y se la puso sobre los hombros, sus amigos soltaron un grito.
- ¡Lo es! ¡Mira abajo!
Dylan se miró los pies, pero ya no estaban. Se dirigió al espejo. Efectivamente: su reflejo le regresaba la mirada curiosa, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.
- ¡Viene con una nota! -exclamó de pronto Sirius.
James se agachó y cogió la capa. La caligrafía, sin duda, era la de su padre.
Esto a estado por generaciones en nuestra familia. Mi padre me la dio a mi. Mi abuelo a mi padre. Mi tatarabuelo a mi abuelo, etc. Es momento de que yo se las herede. Úsenla bien. Feliz Navidad chicos.
Nadie dijo nada por un momento, hasta que después de unos minutos Sirius habló emocionado.
- Bueno que esperan, tengo hambre y el desayuno se acaba en diez minutos. Y sobre la capa... ¿Qué tal si la probamos esta noche?
Sus amigos asintieron con la cabeza antes de bajar por las escaleras de la sala común.
26 de Diciembre de 1971, pasillos de Hogwarts, 1:09 a.m:
- ¡Auch! Ese es mi pie.
- Quítate de encima, me estás aplastando.
- Oigan, me atore en uno de esos estúpidos escalones que se quitan.
- ¡Silencio! Creo que ese es Filch.
Los cuatro amigos se encontraban debajo de las faldas de la capa de invisibilidad, como era su primera vez usándola, casi a cada rato se estaban pisando unos a otros, y Remus estaba seguro que ninguno de sus amigos conocía las palabras: "discreción" y "cuidadosamente". Habían estado a punto de toparse con Filch seis veces ya, pero por suerte, alguno de ellos (*cof, cof* Remus *cof, cof*) se daba cuenta y los sacaba de ahí antes de que llegase.
- ¿Seguro qué es por aquí? -preguntó por milésima vez James.
- Sip, estoy seguro que es por aquí cerca -contestó Sirius energéticamente por milésima vez.
"Recuérdame otra vez porque estamos a mitad de la noche en vez de en tu una rica y cómoda cama como la de la torre de Gryffindor" preguntó adormilada Hermiones dentro de la cabeza de Dylan.
"Sirius jura haber oído a unos chicos de séptimo de Hufflepuff sobre las cocinas y donde estaban" contestó Dylan, y después de un rato sin que contestasen, el chico pensó que se habían ido a dormir (si es que acaso una conciencia dormía).
Siguieron caminando por otros diez minutos hasta que Sirius se parara bruscamente haciendo que los otros chicos chocasen contra él.
- Aquí es, queridos amigos, les presento... las cocinas de Hogwarts -exclamó un sonriente Sirius mientras señalaba a un feo cuadro de un tazón de frutas.
- Ehh... Sirius, no quiero decepcionarte, pero eso es un cuadro -interrumpió silenciosamente James.
- Obvio, gracias capitán obvio -siseó Sirius- está detrás del cuadro, debe de haber una contraseña para entrar o algo así.
Con esas palabras James y Sirius empezaron a gritar cualquier palabra referente a la comida que existiera: "Comida", "Ranas de chocolate", "Verduras", "Rica comida", mientras Remus sólo se quedaba atrás viendo su inmadurez.
Una idea le llegó de repente a Dylan. Avanzó cuidadosamente hasta el cuadro y... Le hizo cosquillas a la pera. Sus amigos lo vieron como loco, pero abrieron grandemente los ojos al ver que el cuadro se movió y dejaba ver unos peldaños.
Mientras bajaban lentamente los peldaños, Dylan oyó a James preguntarle: ¿Cómo hiciste eso? Dylan sólo levanto los hombros, ¡bien! Otra cosa que agregar a su lista sobre cómo-sé-cosas-que-se-supone-que-no-sé.
Al final de la escalera de piedra había una pequeña puerta de madera, donde, para cruzarla, los chicos tuvieron que agacharse hasta quedar al otro lado de la puerta, donde fueron recibidos por una luz brillante y cientos de pequeñas criaturitas, con grandes orejas, parecidas a las de un murciélago, con ojos de colores y saltones del tamaño de pelotas de tenis.
- ¿Qué puede hacer Trixie por ustedes? -preguntó una elfina doméstica, un poco más pequeña de lo habitual.
Los chicos se sonrieron entre sí. Habían encontrado las cocinas y desde ese momento su santuario secreto.
29 de Febrero de 1972, habitación de chicos de primero de Gryffindor, 7:38 p.m:
- Muy bien, esto es lo que vamos a hacer -James señaló al pizarrón donde varios extraños dibujos se encontraban. Dylan no tenía la menor idea de donde había sacado el pizarrón pero estaba seguro que no iba a preguntar-. Entonces, repitan el plan.
- Distracción -dijo rápidamente Peter cuando se dio cuenta que todos en la habitación lo estaban viendo.
- Convencer a los elfos domésticos -dijo distraídamente Remus mientras leía un libro.
- Crear e investigar sobre el hechizo -dijo Dylan mientras veía como Sirius encantaba un libro para perseguir a Peter.
- Si, y Sirius y yo les echaremos el hechizo -dijo felizmente James mientras les sonreía a todos y cada uno de sus amigos.
- Broma número veintiocho, en proceso -apuntó Sirius al registro.
4 de Marzo de 1972, Gran Comedor, 6:48 a.m:
Todos en el Gran Comedor actuaban normal, como siempre lo hacían, sin nada que arruinara la paz en el lugar. Lo único diferente que en días normales era la mesa de las serpientes, generalmente, esa casa era la más madrugadora y en ese momento no se encontraba ni una triste alma paseando por ahí. Y las pocas personas que notaron que algo extraño estaba ocurriendo, no les importó lo suficiente como para discutirlo con alguien más.
Los futuros Merodeadores tampoco actuaban diferente a como siempre lo hacían. Remus y Dylan estaba platicando energéticamente con Lily y Alice sobre algún libro que alguna de ellas había leído, Sirius y James estaban en medio de la mesa haciendo lo que mejor hacían: ser el centro de atención, así que estaban haciendo lo que cualquier niño de once-doce años haría para lograr su objetivo: ¡Actuar en un mini show sobre qué es lo que hacían los profesores en la sala de los profesores o en su tiempo libre! Mientras Peter sólo los veía con una gran admiración que se notaba a leguas de distancia.
Nadie sospechaba nada. Y eso era exactamente lo que los chicos pretendían.
Minutos antes de que el desayuno llegase a su fin, se oyeron varios pasos apresurados detrás de la puerta, las cuales en ese momento se encontraban cerradas. La puerta se abrió de sopetón dejando entrar a varios estudiantes los cuales, curiosamente todos y cada uno de ellos tenían los uniformes de la mesa de la casa que casualmente se hallaba desierta en ese momento. Al ver cómo las puertas se abrían bruscamente, los estudiantes voltearon a ver que sucedía para después desternillarse de la risa, en especial la casa de los leones, los cuales no gastaban ni una sola oportunidad en poder burlarse de su casa enemiga.
La imagen con la que se encontraba era sin duda graciosa para todas aquellas personas que no fueran los recipientes de las risas o una cierta pelirroja de ojos verdes esmeraldas que veía a todos los que se reían con desaprobación.
Todos los estudiantes de Slytherin no tenían manos o pies, en vez de ello tenían garras y patas respectivamente. En vez de nariz o boca tenían hocico y dientes puntiagudos. Y en vez de un pelo normal y corriente, tenían largas melenas naranjas o rojas según su sexo. Todas aquellas partes eran de un sólo animal, el rey de la selva, la mascota de Gryffindor, el gran... LEÓN. ¡Hasta el jefe de la casa de las serpientes representaba una gran parte del cuerpo de la mascota de su casa enemiga!
- Señor Potter, Black, Pettigrew, Lupin, eh... Otro Potter, ¡a mi oficina, ahora! -señaló el profesor Slughorn con sus puntiagudas garras hacia los pocos chicos que no se desternillaban de la risa, por suerte, el director Dumbledore decidió que ese era el momento exacto para intervenir.
- Lo siento Horace pero es mi deber preguntar si tienes evidencia de que estos cinco chicos hayan echo tal cosa -dijo tranquilamente mientras veía a los cinco sin sonreír, pero con una pequeña chispa de alegría en sus ojos.
- Eh... Bueno, no... Pero... ¡Vamos Dumbledore! Enserio no puedes creer que alguien más haya echo todo esto -dijo furiosamente el profesor mientras señalaba a sus alumnos-. ¡Desde que llegaron, Hogwarts se ha vuelto una pesadilla para mis estudiantes! Es obvio que esta vez también fueron ellos. -Al final de su pequeño discurso casi que echaba humo por las orejas.
- Lo siento Horace -interrumpió la profesora Mcgonagall viendo ferozmente a su compañero educativo- Pero sin evidencia no puedes regañar a mis alumnos. Además, como es posible que unos estudiantes de primer año hayan logrado esos hechizos de transformaciones tan complicados, porque si mal no recuerdas, ese tipo de hechizos se aprenden hasta cuarto.
No fue extraño que durante la discusión de los dos profesores, varios alumnos felicitaron a los cinco chicos, sabiendo de antemano que ellos habían sido los causantes de la broma debido a las decenas de veces que antes se habían encontrado haciendo una broma hacia los Slytherins, en especial hacia Snape (aunque en esas veces, Dylan generalmente no participaba, no le gustaba la idea de molestar a un sólo alumno para avergonzarlo).
Después de una pequeña discusión en la que ambos profesores discutían sobre la culpa de la broma, los demás profesores enviaron a todos los alumnos a sus respectivas salas comunes mientras el profesor Slughorn se quejaba abiertamente de las injusticias hacia la casa de las serpientes.
Los cinco chicos de primero de la casa de los leones salieron con una sonrisa victoriosa en su cara, no sólo les habían salido bien los hechizos de la broma, también no les habían reducido ningún punto a su querida casa. Estaban felices por la broma más grande que habían hecho... Hasta el momento.
En un momento donde la masa de Gryffindors que se dirigía rápidamente a su sala común para disfrutar de uno de sus pocos fines de semanas antes de los exámenes, los de Ravenclaw al parecer tenían el mismo pensamiento porque se cruzaron en sus caminos y ahí fue donde Dylan perdió a sus amigos. En un momento dado, Dylan se encontró frente a frente con Alice.
"¿Fueron ustedes?" Preguntó Alice con sus labios, Dylan le guiñó un ojo mientras Lily, la cual estaba al lado de Alice, no veía.
Alice le extendió el puño y se lo chocó. Momentos después, Dylan perdió a Alice entre la multitud de estudiantes de túnicas azules y plateadas.
Días finales del curso, Gran Comedor (Banquete del fin de curso) y el Expreso de Hogwarts, 7:32 a.m y toda la tarde respectivamente:
Los estudiantes de Hogwarts vaciaron tristemente sus armarios, sus equipajes estuvieron listos, Dylan y varios otros alumnos de Gryffindor ayudaron a buscar a Puff, el sapo de Alice, que (nuevamente) se había escapado. Recibieron sus resultados de los exámenes y para su gran sorpresa, la mayoría de los futuros Merodeadores pasaron con buenas notas, muy buenas notas. Lily, por supuesto, fue la mejor del año. Seguida pisándole los talones por Dylan, que por alguna extraña razón sentía que todos sus exámenes eran pan comido y que en algún otro lado los había visto y echo. Cada estudiantes recibió una carta en la que los prevenían para que no utilizarán la magia durante las vacaciones (lamentablemente, decían los hijos de muggles y muchos otros más).
Aquella fue la mejor noche de la vida de Dylan que hasta el momento pudiera recordar, mejor que una fiesta, o que la Navidad, o hacer bromas con sus amigos... Jamás, olvidaría esa noche.
Esa noche fue uno de esos momentos en los que todo se veía borroso, pero recuerdas con una gran alegría que ese fue un momento especial. Dylan recuerda como Dumbledore anunciaba que Gryffindor eran los ganadores de la copa de las casas y los locos festejos de su casa por haber ganado, tres puntos arriba de las serpientes para ser exactos. Entre charlas y risas Dylan recuerda que esa fue una gran noche.
Y de pronto, todos los alumnos se encontraban en los botes o carruajes para llegar al tren. Subieron al expreso de Hogwarts, charlando y riendo, mientras el paisaje cambiaba cada vez en poco tiempo. Comieron los típicos dulces mágicos, se quitaron las túnicas y se pusieron ropa normal muggle, (por precaución, varios maestros les habían dicho)... Y bajaron en el andén nueve y tres cuartos de la estación King Cross.
Tardaron un poco en salir del andén, considerando que toda la escuela se encontraba ahí para irse a sus casa y, según las palabras exactas del directos: "Usar el verano para dejar sus cabezas bonitas y vacías antes del próximo año."
James encontró rápidamente a sus padres entre la multitud y se dirigió hacia ellos, despidiéndose antes de sus amigos. Dylan iba a seguirlo, cuando sintió una pequeña mano tirándole.
- Escríbeme, ok -dijo rápidamente Alice- necesito un poco de las bromas de tus amigos y tuyas para sobrevivir en casa de mis tíos, y no le cuentes a Lily que te dije eso, porque si se entera, seguro y me mata.
Los dos chicos rieron juntos antes de que alguien llamará a Alice y se la llevarán, no sin antes despedirse del chico con el que momentos antes se estaba riendo.
Dylan se sonrió así mismo e iba a reunirse con su hermano el cual lo estaba buscando frenéticamente entre la multitud, cuando volvió a sentir una pequeña mano en su hombro.
- Mantén a tu hermano y tus amigos controlados por mí, ok -dijo tranquilamente Lily- y no dejes que su grandísimo ego te contagie de inmadurez.
Dylan le sonrió, a veces se sorprendía por lo diferente que llegaban a ser Lily y Alice, siendo mejores amigas y todo eso... Pero, nuevamente, ¿quién era él para juzgar? Dylan estaba, otra vez, a punto de dirigirse a su familia cuando, en un momento de disparates, Lily le dio un pequeño abrazo, creando un pequeño sonrojo en el chico. Cuando se separaron, Dylan vio que la cara de Lily estaba casi igual de roja que su cabello, y sin ninguna razón en específico sintió nuevamente el amor y cariño que le tenía a la pequeña chica; la misma calidez que había sentido el día que la había conocido.
Y con una pequeña despedida, Dylan se dirigió a su familia.
James, al ver con quien estaba y todo lo que había pasado, no pudo otra que molestarlo.
- Así que... Lily será mi próxima cuñada, no es la mejor elección ¿sabes? Pero es tu chica, así que no te juzgo -molesto cariñosamente James a su hermano, causando que un mayor sonrojo llegara a las mejillas del más pequeño.
- ¡Cállate James! -Dylan golpeó suavemente el hombro de su hermano mientras los dos se giraban para ver a sus dos padres casi en la salida.
Y con una pequeña carrera entre los dos chicos fue como se acabo su primer año. Sin darse cuenta que ese sería el más fácil y divertido de todos, y con el cual, sus mínimas preocupaciones serían Snape y los Slytherins.
**Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas**
Holaaa, ¿Cómo se encuentran mis querid -s lector -s?
Yo estoy bien.
Bueno ya vieron más o menos como serán algunos de los próximos capítulos, acortando todo para que lleguen a la parte más emocionante de la historia, pero todo lo interesante si obtendrá su propio capitulo, se los aseguro.
Sé que su primer año estuvo medio aburrido, pero este año fue más como para que conocieran a los personajes, su forma de ser, actuar, etc. Pero les aseguro que cuando llegue la parte más interesante, como escribí en este mismo capítulo, sus problemas más pequeños serán Snape y los Slytherins.
Ahora, también está la parte del capítulo sobre la broma. Lamento informarles que yo soy pacifista✌, y por eso las bromas son tan aburridas. Pero con experiencia sé que lo lograre. Aun así les prometo que las partes de las peleas con hechizos serán de todo menos pacíficas.
Me alegra informarles que este es el capítulo más largo que he hecho hasta el momento. Aunque aunque también tengo que admitirles que esto de acortar los capítulos se me está haciendo muy difícil, ya que generalmente yo soy muy expresiva en cada capítulo y acortarlo así... Este el capítulo en el cual me he tardado más en escribir, casi siempre solo me tardo entre veinte a treinta minutos, este me llevo como tres o cuatro días ya que no tenía ni idea de lo que estaba escribiendo, y aunque el resultado final no me haya encantado, espero por lo menos que ustedes lo hayan encontrado normal.
Gracias por leer y por todo el apoyo, ¡No puedo creer que haya llegado hasta aquí así de rápido!
Y... Cómo sinceramente no tengo nada mejor que hacer (a parte de ir a la escuela, hacer tarea, estudiar para los exámenes, terminar los proyectos, ir a mis clases de la tardes, etc😅), pronto les publicare más y más capítulos.
¡Que tengan un bonito día querid /s lector /s!
**Travesura realizada**
