Minutos más tarde, en el palacio de Nadia
–¿Asami? – preguntó Nadia confusa – . ¿Qué diablos haces aquí? – preguntó al verla sentada esperándola.
–Bueno, si no quieres... Me voy – se levantó.
–No, espera – la detuvo – . ¿Qué sucede?
–Sucede que he capturado a las dos Pretty Cure de una vez, con ayuda de tus dos nuevos servidores... – Nadia abrió los ojos de par en par. ¡Qué rápido!
–¿Mitsuki y Fukuten? – Asami asintió – . Sabía que servirían. ¿Dónde las tienes? – Asami iluminó la sala y Nadia pudo observar a las dos chicas, destransformadas, tumbadas en el suelo, inconscientes.
–Bueno, creo que he hecho un buen trabajo, ¿o no? Lo malo es que volvieron a su forma humana nada más traerlas, pero, para que veáis que no miento – sacó de su bolsillo un extraño aparato y lo pasó por encima de ambas chicas, y de improvisto, la silueta de ambas, como cures, apareció – . Son ellas Nadia. Se acabó la pelea. Ahora es cuando puedes dominar el mundo a tu antojo.
–Suena tan tentador – dijo la mujer con voz melosa.
–Lo es, pero si no lo queréis las puedo devolver... – Nadia entrecerró los ojos. Sabía perfectamente que Asami sería capaz si ella no concedía uno de sus deseos.
–¿Qué quieres? – preguntó con desdén.
–Quiero servir en la Tierra – Nadia frunció el ceño – . Vamos, que quiero hacerme pasar por humana y vivir una vida ahí abajo. Porque es tentador – Nadia rodó los ojos. Vaya estupideces se le ocurrían cuando ella quería, pero no tenía otro remedio.
Asami era una de sus sirvientas, sí, pero no dudaba en traicionarla o vengarse si ella le llevaba la contraria, o no le hacía caso. Además, era mucho más o casi igual de poderosa que la misma Nadia, así que, a esta, enfrentarse con esa chica, le suponía un problema.
–Está bien, está bien. Tienes mi permiso – la chica se levantó – . Mandaré a algún sirviente a que las lleve a los calabozos, y que las ponga bien lejos, tú de momento, usa esto para ir a la Tierra – dijo antes de tirarle un colgante con una perla – . Las consiguió Malamo y luego las transformó para mí, supongo que te será de ayuda.
–Claro que sí, Nadia – la mayor salió de la habitación. Estaba acostumbrada a que la chica jamás le diera las gracias.
Minutos más tarde
Haruko levantó la cabeza y observó a su alrededor. Se encontraba rodeada de cuatro paredes, muy húmedas, llenas de moho.
–¿Takara? – susurró buscando a su amiga con la mirada – . ¿Takara?
–Tu amiga está en el ala norte – susurró una voz femenina tras la celda – . Estáis separadas. Y sin ella, no te podrás transformar – rió.
Haruko apretó los dientes, y antes de decirle que, aún estando sola podía transformarse, se calló, porque sabía que si se lo decía terminaría peor. Tenía que planear una escapada.
En la Torre Norte
La había dejado sola por unos minutos, sólo unos minutos, para ir a ver si Haruko se había despertado. Y tenía que aprovechar bien esos minutos.
Observó a su alrededor, buscando a Mitsuki o Fukuten, pero no vio una ninguno.
Chasqueó la lengua, no tenía como pedir ayuda.
Se levantó del suelo y se puso de puntillas hasta llegar a la ventana de la celda. Era de barrotes, pero estos ya estaban un poco oxidados.
Sin embargo, no sabía a qué altura estaba...
Luego recapacitó, era una Pretty Cure, podía hacer lo que quisiera.
Y lo haría, pero no ahora.
Un rato después.
–No puedo creerlo – susurró Malamo después de visitar los calabozos – . ¿Entonces las capturaste a las dos de una sola vez? – Asami asintió.
–Soy demasiado buena para esto – sonrió – . Por eso, me han dejado para el final.
Omraza frunció el ceño.
–Qué egocéntrica te estás volviendo, ¿no crees? – Nikushimi estalló en carcajadas.
–Sí, sí, egocéntrica, pero he vencido, a diferencia de otros – rió.
–A mí no me han dado la oportunidad – se quejó Inzondo – Es más, ni a Odium, ni a Nikushimi. Ellos tampoco lo han intentado – la chica rodó los ojos.
–Habríais perdido igual, no sabéis hacer más que perder.
–Cambiando un poco de tema – intervino Odium – . ¿Qué recompensa te dio Nadia-sama?
–Me dijo que podría ir a Tierra a vivir un tiempo, serviré como espía y daré el primer asalto. Es mi lujo – dijo con una amplia sonrisa – . A fin de cuentas, Nadia sólo puede concederme mis deseos. Sabe que si me pierde de su lado, acabará muy mal – dicho esto, la chica se levantó de su asiento y se marchó – . Os dejo a las Pretty Cure a vuestro cargo, yo iré a dar una vuelta por el mundo humano.
–No entiendo por qué no se ha rebelado antes – dijo Nikushimi – . Es poderosa y no es la líder...
–Es simple, Nadia pertenece a la realeza, no podría ser de otro modo. De alguna forma, Asami le tiene respeto a Nadia, por eso jamás se ha rebelado, aún así, sé, y sabemos, que lo haría si Nadia la traicionara. Es muy vengativa.
–Es parte de su personalidad, Odium – terminó Malamo.
En la torre norte.
–Bien – dijo Cure Daylight – . Ha llegado la hora.
Con la fuerza que Daylight tenía, tiró de los barrotes, intentando romperlos.
Y la acción no fue en vano.
Consiguió saltar hacia abajo, que a diferencia de como había pensado, no se encontraba tan lejos. Luego observó la Torre Sur, donde se suponía que estaba Haruko. De pronto, de esta salió una luz rosa.
–Está transformada – se elevó en el aire hasta llegar a la Torre, entonces empezó a forzar los barrotes hasta se que rompieron y cayeron al suelo –. ¿Necesitabas ayuda?
–Daylight... – susurró Cupid – . Menos mal que estás bien.
–Tenemos que escapar de aquí, si nos las volvemos a ver con Asami...
–Desafortunadamente no somos lo suficientemente poderosas para poder luchar contra ella – susurró Cupid – . Así que, supongo que no nos queda otra que huir.
–Huir por primera vez como cures – susurró Daylight mientras Cupid salía de la celda.
–Suena tan... Poco valiente – dijo Cupid. Entonces ambas se miraron – . Vamos. No dejaremos que el mundo caiga en las redes de Asami – ambas chicas asintieron y salieron de la celda para entrar en el gran palacio de Nadia.
Corrieron a gran velocidad por muchos pasillos hasta que se detuvieron frente a un gran portón con el cuál terminaba el pasillo.
Ambas chicas empujaron las puertas y entraron en el salón, donde estaba una mujer – que les resultaba conocida – , sentada en un otro. Esta al verlas se levantó.
–¿¡Qué diablos hacéis aquí!? ¡Se supone qué estáis en la celda!
–Se suponía – la corrigió Daylight – . ¡Representante terrestre del dios del sol y la luz!¡La luz del universo! ¡Cure Daylight!
–¡Representante terrestre del dios del amor!¡El amor del universo! ¡Cure Cupid!
–¡Las Pretty Cure han llegado a la ciudad!¡La luz y el amor! Cherry Kiss! Pretty Cure
–¡Malditas Pretty Cure! ¡No hacéis más que dar problemas! – Nadia tiró de su colgante y lo lanzó al aire, saliendo un Kiikuu con forma de bestia.
–Queremos pelear contra Asami – dijo Daylight.
–Ella ya no está aquí. ¿Acaso sois vengativas?
–¡¿Dónde está Asami!? – gritó Cupid.
–Ella se ha ido a cumplir su sueño – Nadia sonrió – . Qué estúpidas sois las adolescentes.
–¿Asami tenía un sueño? – susurró Daylight.
–¡Las adolescentes no somos estúpidas! – Cupid hizo un mohín.
–Quizás no todas, a fin de cuentas yo no recuerdo haber tenido semejante nivel de estupidez cuando era una adolescente. Quizás sea sólo cosa vuestra y de Asami...
–¿Te acuerdas de eso? – inquirió Cupid – . Pues para tu edad tienes muy buena memoria, ¿No Obaa-chan? – Nadia abrió los ojos.
–¿¡Cómo te atreves cría!? ¡Kiikuu atácalas! ¡Ya! – el Kiikuu comenzó a andar hacia ellas, con gran pesadez, y entonces elevó sus manos a ellas, lanzando grandes ventiscas de aire a ambas cures.
–¡Vamos Daylight! – Cupid se levantó de un salto – . ¡A por esa cosa!
–¡Pretty Cure Luminous Hopeful! – Takara apuntó al Kiikuu – las pequeñas bolas de luz que salían del bastón de Daylight comenzaron a aumentar de tamaño considerablemente y se dirigieron al Kiikuu. Daylight tomó su pose frente al Kiikuu – Explosion! – las bolas de luz rodearon al monstruo y explotaron una a una a su alrededor.
Cupid elevó la mano al cielo y tomó una flecha que cayó de la nada. Luego cogió su arco y lo tensó, en dirección a la bestia:
–Pretty Cure, Arrow Of Love – soltó la flecha en dirección al Kiikuu. Esta impactó en la barriga del monstruo, provocando una explosión en este mismo.
Nadia chasqueó los dedos y al momento, el humo que cubría a su bestia desapareció.
El monstruo presentaba algunas heridas, pero ninguna parecía afectarle realmente.
–Deberíais hacerlo mejor, así no llegáis a ninguna parte, es más, así no ganaréis – Nadia rió.
–Tenemos que creer en nosotras mismas – susurró Daylight.
–Oh, vamos. Eso no os ayudará.
–¡Si creemos se hará realidad! ¡Con fe y confianza! ¡Vaamos Pretty Cure! – gritó Daylight.
La cure se elevó en el cielo y estiró sus brazos, luego, los unió con forma de corazón y apuntó al Kiikuu:
–Pretty Cure, Daylight's heart! – del corazón formado por las manos de la chica, salió una luz blanca que cegó a la bestia.
Cupid aprovechó esta oportunidad para atacarlo, y de un golpe, lo derribó al suelo.
–Las Pretty Cure nunca se rinden – dijo con una pequeña sonrisa.
El rostro de Nadia se empezó a tonar serio y rojo. La mujer parecía estar a punto de explotar.
Habían derrotado a uno de sus Kiikuus hacía tiempo, la primera vez que se encontraron, y por no estar cerca de él este había sido vapuleado con facilidad. Pero ahora estaba ahí, y no tenía excusa si perdía y no acababa con la vida de esas dos chicas. Quedaría mal si perdía.
–En ese caso – levantó el rostro y miró fijamente a Cupid – . Yo no me dejaré vencer por dos niñas – la mujer elevó ligeramente la mano y murmuró algo para sí. Luego, de su mano salió una esfera oscura con un núcleo que se movía, azul. Miró a Daylight y luego, de nuevo, a Cupid. Y luego, sin que las chicas lo esperasen, le dio una orden al monstruo para que se moviera y las atacara, tomándolas por sorpresa. Seguidamente, lanzó la esfera hacia las chicas.
No tardó en haber una explosión.
Las Pretty Cure habrían muerto.
Minutos antes
–Vamos – dijo Michi mientras corría a gran velocidad – . ¡Las Pretty Cure pueden estar en peligro!
–Estarán bien – dijo Yukimoto alcanzando a su hermana – . Ya viste que habían escapado de su celda.
–Chicos – interrumpió Hiromoto parándose – Oigo ruidos de la sala de Nadia – señaló el gran portón.
Michi miró el portón y sin dudarlo dos veces, cogió de la mano a su hermano y se adentró en la sala.
Vio como una extraña esfera se acercaba a gran velocidad hacia las Pretty Cure. Segundos después, no notó la mano de Yukimoto atada a la suya. Cerró los ojos de improvisto y los volvió a abrir cuando notó una gran luz.
–¡Huid de aquí! – gritó el joven que, mantenía, tras un escudo enorme el rayo de Nadia – . ¡Escapad y salvad el mundo! – dijo mientras resistía el poder del Kiikuu y la esfera juntos.
Hiromoto cogió a su hermana mayor de la mano y silbó a las Pretty Cure, haciéndoles una señal para que corrieran fuera.
Y así lo hicieron.
Mientras Michi, que era la última, corría para alcanzar a los demás, oyó una explosión detrás de ella y se temió lo peor.
Gracias a un portal del menor de los hermanos, pudieron llegar a la Tierra, a la habitación de Takara. Cuando estuvieron allí, Michi y Hiromoto se miraron, no notaban la presencia de su hermano en ninguna parte. Y no era por estar en la Tierra, eso seguro.
