13. La decisión de Sakura

-Jara, despierta-la tenue voz de su amigo resonó en su cabeza despertándola casi al instante.

-Ajum…Mmm… ¿Qué?... ¿Que ocurre? ¿Porque me despiertas? Se supone que viajaríamos hasta mañ…

La pequeña no pudo terminar de decir lo que quería, un enorme espada partió en dos el techo de la cabaña en la que se refugiaban. Trozos de madera y musgo cayeron sobre los dos.

-¡¡Ahhhhhhhhh!!-grito asustada la pequeña.

-Lo sabia…Los asesinos de Akatsuki están aquí -musito el muchacho quien rápidamente tomo la mano de su amiga y evadiendo los golpes que desde afuera se asestaban con gran fuerza a la cabaña, busco la salida mas fácil. Una ventana que no había sido tocada por los ataques era el único lugar por el que se podía salir. Los dos escaparon a duras penas de allí antes de que toda la cabaña se viniera abajo. Cayeron suavemente sobre la arena.

-¡Maldición!-se enfureció el joven al ver lo que les esperaba. Afuera cerca de 5 o 7 akatsukis sonreían satisfechos.

-Vaya vaya si que has resultado ser un pez muy escurridizo-sonrió uno de los asesinos.

-Miren y no esta solito-bufo otro.

-Quizás esa niña te recuerda a tu hermanita-se burlo un tercero.

-Jara…-susurro lentamente el ojiazul de tal manera que solo ella podía escucharlo-Corre hacia el lugar donde estuvimos esta mañana, tengo un pequeño bote anclado allí. Tómalo y aléjate de aquí.

-Pero Kotaro…

-¡Has lo que te digo! Y hagas lo que hagas no regreses por mí. Ten…-tras decir esto el muchacho coloco el collar en forma de hoja en la palma de la pequeña.

-No te quiero dejar-empezó a sollozar la niña-No quiero que me dejes como lo hicieron mis padres. No quiero quedarme sola de nuevo. No quiero que mueras.

Ahora las lágrimas corrían raudas por las mejillas de la chiquilla que se negaba a dejar al muchacho.

-Vete, nos volveremos a ver, te lo prometo. Ahora vete y cuida lo que te di. Sabes muy bien lo que este collar representa.

-Lo haré, lo cuidare con mi vida. Te lo prometo, Kotaro.

-Gracias-sonrió y tomando una pequeña bomba de humo lo lanzo a los asesinos -¡¡¡¡Ahora, corre!!!!!

Jara escapo camino al lugar en el que aquella mañana tranquilamente habían comido.

-¡La muchacha se escapa!-grito uno de los asesinos.

-Déjala, ya tenemos lo que queríamos.

Kotaro sonrió tranquilamente al comprobar que ellos no seguirían a su amiga. Con cuidado el pelinegro saco sus armas y se enfrento a los asesinos.

Un horrible grito de dolor resonó por toda la isla, la pequeña entre lágrimas corrió y se lanzo al mar en la canoa. El triste presentimiento de que algo malo le había pasado a su amigo la invadió sin embargo ella debía cumplir con la petición de este. La corriente empezó a arrastrarla lejos de allí, sin embargo los asesinos parecían querer algo más que la vida de Kotaro pues en un enorme barco se acercaron peligrosamente a la canoa. El viento a favor de la chica la llevo a los muelles de los cuales había caído la tarde anterior. Buscando la manera de huir, desesperadamente localizo un pequeño sendero que cruzaba el bosque ni corta ni perezosa empezó a correr.
No era que tuviera muchas posibilidades de huir con temibles asesinos corriendo tras ella pero tenia que intentarlo.

El fuerte viento que soplaba en aquel momento y el extenso follaje de arbustos y hierbas que cubrían el camino a la aldea mas cercana obstaculizaban la huida de la pequeña niña asustada. Todo había sido tan rápido: en un momento había estado dormida placidamente en una cabaña y al otro su querido amigo la enviaba en una canoa con ese extraño collar y la promesa de volverse a ver. ¿Porque había sucedido eso? ¿Porque ahora? ¿Porque a ella? A pesar del poco tiempo que conocía a Kotaro este chico le inspiraba la confianza que en sus 9 años de vida nadie le había inspirado. Al recordar la historia horas antes escuchada, Jara entendió dos cosas la primera si Kotaro seguía vivo estaba corriendo un gran peligro y la segunda los hombres que la seguían tenían un solo objetivo: recuperar el collar en forma de hoja acabando con su vida. La esperanza de que su amigo estuviera vivo era lo único que le brindaba fuerza ya que había estado corriendo sin parar por más de 5 horas. No quería, no podía y no debía rendirse.

-Vamos corre mas rápido o aquí morimos los dos-ordeno la aterradora voz proveniente del collar.

-Como puedes morir si eres un gran demonio-preguntó la pequeña agotada.

-Esta bien puede que no muera pero desapareceremos los dos de una u otra forma...Deja de decir cosas sin coherencia y corre.

Las fuertes pisadas de los akatsukis acercándose repercutían en el suelo. Cada vez se acercaban más y más.

-Nos van a alcanzar… Ya no puedo más-sollozó la ojimiel sosteniendo su estomago con fuerza para tratar de calmar el dolor que sentía por el esfuerzo realizado al huir.

-Acaso vas a abandonar a Kotaro. Recuerda que prometiste protegerme. Vas a dejar que su muerte sea en vano.

-¡¡¡El no esta muerto!!!! Es muy fuerte ¡¡¡¡El no pudo haber muerto!!!-grito la pequeña.

-Esta bien, ¿entonces vas a dejar que su sacrificio sea en vano? El confió o mejor dicho confía en ti. Confía en que no dejaras que caiga en malas manos. ¿Vas a defraudarlo?...

Unas cuantas lagrimas salieron de los ojos de la pequeña, era cierto ella no podía deshacer su promesa. Firmemente paro de correr y tras observar el lugar en donde estaba y la manera en como despistar a esos sujetos, ideo un plan, tomando un tubo hueco de caña para poder respirar, se lanzo al río que desde un principio la había acompañado en su huida, al parecer era una desembocadura del enorme océano del cual había sido rescatada. Sosteniéndose con su mano derecha de una raíz acuática que crecía en su interior, para no ser arrastrada por la corriente, permaneció allí quedamente. Dos, tres, cuatro minutos pasaron. Los asesinos llegaron hasta el lugar donde momentos antes la muchacha había estado, parecían haber perdido su rastro. Era como si se hubiese esfumado.

-No entiendo tu insistencia en capturar a esa mocosa-razono un akatsuki.

-No ves que el imbecil de Kotaro le pudo haber dicho algo sobre nuestros planes o contado algo sobre nuestro señor.

-Es una niña, quien le va a creer. Además desapareció, quizás cayo al río y las alimañas se la comieron. Vámonos, ya tenemos a Kotaro. Nuestro señor nos mando específicamente a capturarlo a el. No es necesario seguir perdiendo el tiempo aquí.

El asesino pareció comprender, además quien le iba a creer a una niña, después de observar minuciosamente por todo el lugar se fueron de allí. La pequeña, al sentirse segura emergió absorbiendo una gran bocanada de aire.

-Hasta que haces algo bien-resonó la voz desde el collar.

-Si esa es tu manera de decir gracias, pues de nada-musito la pequeña.

-Ahora vamos por Kotaro.

-No-pensó tristemente la joven-Encontremos a tu ex portador, los dos no podremos hacer nada por Kotaro pero si encontramos a tu antiguo portador, juntos lo lograremos.

-Bien dicho, pero hacia donde vamos. Kotaro es un ninja experimentado, y tu eres apenas una mocosa.

-Una pequeña que toda su vida se ha valido por si misma…así que no me subestimes zorrito.

Después de esto la muchacha salio del río, se colgó el collar que hasta el momento había estado en su mano izquierda y avanzo por el camino que antes había estado siguiendo, su meta encontrar una aldea cercana, su objetivo encontrar a un tal Nillh dueño absoluto de aquel demonio que se hacia llamar el kiuby.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

El jadeo incontrolable de pesadillas incesantes que azotaban la mente de un muchacho retumbaba en aquel lugar. Sobre el terroso suelo, un joven con mascara de halcón cubriendo su rostro y con sus manos apretando fuertemente su estomago se retorcía intensamente. A su lado una chica pelinegra colocaba paños húmedos sobre el vientre esperando que esto calmase o aliviase en algo su dolor. Nabaku sin embargo parecía impasible. Eso en nada le iba a gustar a su señor y sabía que los tres tendrían que someterse a su furia. El hombre no podía entender nada de lo que había pasado, lo único que recordaba era haber sido emboscado por dos Ambus y que había caído inconsciente al suelo, después había despertado en un claro del bosque con la sorpresa de que Aisha estaba desmayada y Nillh temblorosamente intentaba curar de alguna manera unas extrañas heridas en forma de rústicos símbolos que habían aparecido en el centro de su abdomen.

Un fuerte estruendo seguido de una gran polvareda se escucho, temblorosamente Nabaku observo al recién llegado. Era su fin. Aisha protectoramente se incorporo y paro delante de Nillh. La figura de un tenebroso sujeto cubierto por una capa se acerco lenta pero peligrosamente a los dos akatsukis que lo miraban con horror.

-¿Que ocurre? ¿Por que me ven así?

-Lo siento, no fue nuestra culpa…Todo se salio de nuestro control, peleamos, luego perdimos, y esas extrañas marcas aparecieron en el estomago del chico…Y no sabemos por qué-justificó desesperadamente Nabaku.

-Entiendo, fue demasiado para ustedes ¿verdad?

-No esta enojado-pregunto tímidamente el hombre.

-Enojado, porque habría de estarlo, solo porque no soporto que hayan errores, solo porque al parecer lo que el chico guardaba en su interior intenta regresar a el, solo porque no me trajeron lo que quería…no, que va...Como iba a estar enojado.

-Gracias mi señor-suspiro aliviado Nabaku.

-Aquí hay algo raro-susurro Aisha asustada.

Por lo que ella sabia ese sujeto era sumamente peligroso y mataba sin piedad a todo aquel que le fallaba, entonces porque el repentino cambio de humor de asesino cruel a hombre piadoso. Pronto lo comprendió cuando lentamente se acerco a su líder.

-Hay Nabaku, siempre has sido mi más fiel servidor, cumpliendo mis órdenes a la perfección y obedeciendo sin miramientos. Dime ¿porque ahora me fallaste?

-Lo siento, jamás creímos que ese escuadrón fuera tan poderoso. La hoja esta muy…

-Déjame terminar de hablar. Escucha tenias información sobre sus movimientos, la conseguiste cuando a propósito te dejaste capturar en la Arena. ¿Recuerdas? Entonces porque no atacaste sus puntos débiles. Ahora no solo Haruno y Uchiha escaparon sino que parte del sello que colocamos en el muchacho se esta rompiendo. Dime ¿que va a ocurrir cuando el recuerde todo y recupere lo que guardaba en su interior?

-Nos va a ir muy mal-musito el tembloroso hombre.

-Mal es poco. Todo lo que eh logrado será destruido, la hoja tendrá de nuevo a su poderoso aliado y me derrotara y créeme no queremos que eso suceda. Ahora, sabes muy bien que el sello que Nillh tiene en su estomago para guardar sus recuerdos y alejarlo de lo que en el llevaba, necesita de todo mi poder para restaurarse.

-Si señor.

-Y también sabes que planeaba atacar la Arena en dos o tres días.

-Si señor.

-Ahora por tu culpa querido, Nabaku. Por que no pudiste controlar al muchacho, tendré que restaurar el sello por lo que quedare debilitado y mi golpe a la Arena será cancelado.

-Lo siento señor.

-Sabes como me hace sentir eso…

-Triste.

-No triste no, ni siquiera enojado. Me hace sentir furioso-grito el sujeto despidiendo una ráfaga de viento en todas direcciones.

-Pero…

-Como puede ser posible que hayan dejado que esto pasara-se escuchó un grito.

-Lo siento mi señor, todo se salio de nuestro control. Déme otra oportunidad-rogó nervioso Nabaku.

-No doy segundas oportunidades. Eso deberías saberlo más que nadie.

La cueva oscura y húmeda en la que estaban temblaba bajo el enorme chackra que el denominado señor despedía furiosamente. Rápidamente y ante los horrorizados ojos de Aisha el sujeto cuya capa cubría su rostro, extendió su brazo derecho y reuniendo una especie de energía en su mano corto la cabeza del líder, que fue rodando a los pies de la pelinegra. El cuerpo del hombre se desplomo al suelo en medio de un enorme charco de sangre. Con la mayor frialdad el sujeto limpio su mano en la ropa del difunto Nabaku.

-Vaya, tendré que conseguir mas personas que puedan cumplir mis ordenes. Quizás Uchiha o Haruno ocupen pronto su lugar-susurro calmadamente el asesino.

A todo esto la ojiazul temblaba incontrolablemente, era claro que ahora le tocaba el turno a ella pero no se dejaría atrapar tan fácilmente. Si iba a morir, moriría luchando no como el fiel lame botas de Nabaku. Poniéndose en guardia espero que el sujeto se acercara.

-Vamos Aisha, crees en serio que tienes al menos una oportunidad de ganarme.

-No lo creo pero al menos moriré luchando.

-Tú también me fallaste, aunque de ti lo entiendo después de todo no estas aquí por tu voluntad. Necesitábamos a alguien que cuidara de Nillh y te atrapamos a ti. Quien iba a pensar que terminarías enamorándote de el.

-Eso no es de su incumbencia.

-Tienes razón no lo es, y tampoco lo será después de que acabe contigo buscare alguien que te reemplace.

-Nillh jamás lo perdonara si acaba con mi vida.

-Puede que tengas razón, pero al reponer el sello puedo hacer que olvide ciertas cosas: por ejemplo el haberte conocido.

-No haría eso.

-Claro que lo haré. Después de todo tu eres algo pasajero en su vida, alguien que le mintió y le hizo creer una verdad que no era cierta.

-Fue porque me obligaron, ustedes mataron a toda mi familia y me obligaron-grito la muchacha.

-Esta bien pero pudiste escapar, nadie te obligo a quedarte después de que conociste a Nillh.

-No lo hice por dos cosas: la primera no tengo nadie que espera por mí y la segunda no iba a dejar a Nillh solo.

-Sabes que ya me canse de escuchar cursilerías inútiles. Puede que seas una ninja excelente con maravillosas habilidades pero es hora de que sigas los pasos de Nabaku.

El sujeto se acerco a la muchacha quien sacando sus armas se lanzó a pelear con el, de un solo movimiento el hombre la golpeo en el estomago y la mando contra una de las paredes de la cavernosa cueva, un hilillo de sangre resbaló por la frente de la muchacha quien débilmente se puso de pie.

-Jamás podrás vencerme.

El sujeto se había acercado a una velocidad impresionante y colocando su mano sobre el cuello de la muchacha se dispuso a acabar con la chica de la misma forma como lo hizo con Nabaku. Sin embargo cuando se disponía a hacerlo un muchacho de cabello azulado salio de una nube de humo.

-Porque me interrumpes Iyomi. Se supone que en este momento estas en la Arena.

-Descuide, solo soy un clon. Vine para informarle que el traidor fue capturado.

-Ya veo. Bien creo que tienes alguien que te cuida muchacha-sin decir mas soltó a Aisha dejándola caer sorprendida al suelo de la cueva-. Iyomi concrétate a obtener la información de la Arena. El golpe no será en el tiempo en el que lo teníamos planeado pero será mejor ya que tendremos tiempo para analizar sus estrategias y puntos débiles.

-Si señor-después de esto el peliazul desapareció nuevamente en una nube de humo.

-Y tu Aisha, si que tienes suerte, cuida de Nillh y no salgan de aquí. El estará bajo tu cargo desde ahora.

Después de esto el sujeto paso caminando sobre el cuerpo de Nabaku y en medio de una nube de humo desapareció.

La pelinegra respiro profundamente. Eso había estado cerca. Aunque había algo que se preguntaba ¿a quien habían capturado? El gemido doloroso de Nillh la volvió a la realidad el muchacho seguía aun con fiebre y temblaba incesantemente.

-Noooo, aléjate de mi…No…-musitaba el joven-Sakura chan regresa a mi.

-De nuevo ella-susurro Aisha.

Extrañamente esta sonrió.

-Es imposible sacar a Sakura de tu corazón ¿verdad Naruto Uzumaqui? Pero descuida cuando ese sujeto recomponga el sello me encargare de que la olvides, de que la olvides para siempre.

Sonriendo la muchacha coloco el paño sobre el estomago del chico, con desagrado tomo la cabeza y el cuerpo del líder y lo enterró. No era mala, pero era una mujer enamorada y de ninguna manera iba a perder a la única persona que la quería en ese mundo. Eso jamás lo iba a permitir. Jamás.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

El sol alumbraba tenuemente las calles de Konoha, el manto estrellado de la noche no parecía querer ser sustituido por el azul del cielo que en ese m omento se imponía en las alturas, los pajarillos despertaban suavemente y emitían sus primeros cantos, las personas sin embargo continuaban en su eterno sueño esperando poder dormir unas horas mas antes de que el brillo del día los obligue a levantarse. El hospital de la aldea parecía desértico, solitario, vacío, ningún ruido se escuchaba en el lugar solamente el incesante tic tac de un reloj colgado quien sabe donde, los pisos no estaban vigilados ya que gracias a Tsunade los Ambus vigilaban constantemente la entrada a la Hoja y las sombras de los objetos desaparecían ante los rayos solares que poco a poco empezaban a invadir el lugar.

"Crash"

El sonido de vidrio roto, corto la calma reinante.

-Maldición-susurro una muchacha quien vanamente intentaba recoger el desastre: colocando los trozos en un basurero y ubicando las flores sobre la mesa de su habitación. Debía darse prisa, no podía perder tiempo.

El murmullo de algunos pacientes que habían despertado por el desastre, llego a oídos de la joven quien sin pensarlo dos veces salto por la ventana de su cuarto al árbol mas cercano y de allí hacia la calle.

"Lo siento pero no puedo seguir más aquí-pensó mientras corría alejándose de aquel edificio."

Las calles de Konoha le daban la bienvenida a Sakura quien con su tan preciado diario en una mano y la otra mano sangrante por culpa del florero roto, corría hacia el único lugar en el que podría meditar lo sucedido sin ser molestada. El abandonado departamento de Naruto. Tras esconderse de Shikamaru y Tenten quienes en aquel momento terminaban la guardia nocturna, pisar un charco de agua, golpearse el brazo con una pared y escapar de unos pequeños madrugadoras que al verla empezaron a llamar a gritos a sus padres, al fin llego a su destino. Antes de entrar uso su chackra para cerrar la ligera herida que se había echo al escapar del hospital. Después de observar que nadie la veía, uso su fuerza y rompió la chapa que desde la falsa muerte de Naruto había permanecido cerrada. Algo indecisa por invadir aquel sitio, entro con lentitud y tranco la puerta con una vacía maceta para que no permaneciera abierta. Con tristeza observo el departamento, extrañamente ordenado en comparación con las veces en las que había estado allí cuando su amigo aun vivía en aquel lugar. Cansada se acerco a la cocina, a pesar del tiempo transcurrido en cada parte se sentía o se poda percibir algo de su amigo como si el jamás hubiese abandonado lo que por mucho tiempo fue su hogar, con alegría y después de abrir casi todos los estantes, comprobó que en uno de los armarios aun permanecían paquetes de ramen instantáneo sin abrir.

-Algo caliente me haría bien-musito la muchacha.

Rápidamente tomo una olla llena de polvo, el limpio cuidadosamente, lleno el recipiente de agua y prendió la pequeña cocina, la sed empezó a invadirla por lo que en busca de algo de tomar se dirigió al refrigerador, cual no seria su sorpresa al encontrar tres envases de leche caducados. Con cuidado los tomo y los tiro a la basura.

"Aquí viviste la mayor parte del tiempo solo-pensó la kunoichi."

Decidida dejo el agua calentándose y avanzo hacia el dormitorio, un cuarto impecablemente ordenado. Las almohadas, las sabanas, incluso el gorro que su amigo usaba para dormir se encontraba en el armario, cubiertos por una funda plástica para evitar que se dañen. Suavemente se recostó sobre la cama imaginando que su compañero estaba a su lado. Que mejor lugar para volver a leer el diario e intentar descifrar aquella extrañas palabras escritas en sangre que tanto la habían extrañado. Con cuidado empezó a repasar la última hoja. Las sangrantes letras continuaban allí, impasibles. No habían aumentado ni disminuido.

"Hace mucho tiempo deje de escribir en este diario…"

-Obvio, si fue cuando nos prometimos mutuamente traer a Sasuke de vuelta y con entrenamientos y peleas dudo mucho que hayas tenido tiempo para sentarte a escribir.

"Sin embargo no se porque esta noche eh decidido llevarte conmigo a esta misión…Fuimos informados de que Akatsuki planea atacar la Aldea esta noche"

-Esto fue cuando el desapareció, estoy segura. Entonces por eso encontré el diario en el campo de batalla.

"Estoy empezando a perder la conciencia…Tengo la sensación de ser separado de mi cuerpo…No olvidar a mi querida Sakura"

-No entiendo porque habría de olvidarme. Seguramente cuando el cayo inconciente fue cuando esos malditos aprovecharon para poner el falso cadáver de Naruto y llevárselo. Sin embargo porque dice que tiene la sensación de ser separado de su cuerpo. Acaso hay alguna técnica para lograr esto. Claro que eh escuchado mucho de técnicas pero separar el alma de un cuerpo es algo francamente imposible de lograr a menos que un ser extremadamente poderoso se encuentre detrás de todo eso. Pero ¿Quien?

"Un extraño sujeto con capa se acerca a mi…"

-De seguro esta es la persona que planeo todo, el líder supremo de Akatsuki. Quien me arrebato a Naruto.

"Veo mi cuerpo depositado sobre una piedra…Pero que digo ¿?¿como puedo ver mi cuerpo?..."

-Es imposible, entonces si existe una técnica que puede separar al alma del cuerpo. Debo encontrar el nombre de esa técnica y las personas que puedan usarla de esa manera llegare con el desgraciado que le hizo eso a Naruto. Pero ¿en donde empiezo?

"Ni siquiera el kiuby podrá salvarme…Al parecer ha sido encerrado en un collar parecido al mío…Mi espíritu duerme…"

-En un collar parecido al mío, ¿acaso es posible que la esencia de Naruto este encerrada en un collar y el kiuby en otro? Es ridículo. Todos sabemos lo poderoso que puede llegar a ser ese demonio, si lo que dice esta hoja es cierto entonces el sujeto al que nos enfrentamos es extremadamente fuerte.

A pesar de que Sakura emitía sus opiniones o conclusiones con cada párrafo que leía, cada vez se hundía más y más en un mar de confusión y desazón. Simplemente no entendía quien o que ser podría ser tan cruel como para jugar con las esencias de las personas de esa manera. Era claro que akatsuki teniendo a Naruto como aliado era casi invencible de vencer pero era necesario hacer tal atrocidad con su cuerpo y su alma. Ahora tenia muy clara la relación de Nillh con su rubio amigo, los dos eran la misma persona. El primero el cuerpo sin mente y el segundo la mente sin cuerpo.

La repentina invasión de humo a la habitación la saco de su ensimasmiento, el agua que había puesto a preparar hace rato había comenzado a hervir. Con presteza se levanto de la cama y se dirigió a la cocina, tomo un sobre de ramen, lo abrió, coloco su contenido en la olla y en un plato algo sucio por el tiempo que llevaba guardado, se sirvió la comida. El sol ya estaba alto en el cielo, el tiempo había transcurrido rápidamente, ya era mas de mediodía, de seguro en el hospital ya se habían percatado de su desaparición. En fin, no le importaba, ella necesitaba estar sola pero no sola de estar tirada en una cama de habitación con enfermeras entrando y saliendo y con visitas que francamente no tenía ganas de ver sino sola en un lugar para meditar cual seria su próximo movimiento. Cuidadosamente la joven salio de la cocina con su plato de ramen y se sentó en un pequeño cojín tirado en el suelo para comer. Al dar el primer bocado sonrió, el sabor era delicioso gracias al rubio ella había empezado a degustar los famosos platillos que tan cautivado tenían a su amigo, con el paso del tiempo aunque Sakura no le admitía también se hizo ramen-adicta claro que ella consumía con cuidado ya que no quería gastar todo sus ahorros como lo hacia Naruto.

Después de comer y lavar cuidadosamente lo que ensucio, se sentó a pensar. ¿Qué haría ahora? ¿Cual seria su siguiente paso? De cierta manera no lo sabía. Tenia muy en claro que debía encontrar a Naruto, pero ¿Cómo? No tenia ninguna pista segura a excepción de la piedra en la que el cuerpo de Naruto había estado y de la cual el diario hacia referencia. La lluvia de ideas invadió la mente de la pelirrosa nuevamente.

-Si Tsunade llego al lugar de la pelea casi enseguida de lo que secuestraron a Naruto-razono-eso quiere decir que no había muchos akatsukis cerca ya que ella debía creer que al fin la organización había sido derrotada, por lo que es posible que solo dos o tres akatsukis se llevaran a Naruto de allí. Es claro que con Naruto desmayado aquella noche Akatsuki no avanzo mucho que digamos entonces, la piedra de la que habla el diario debe estar cerca de la zona en la que ocurrió la batalla. Pero ¿donde? ¿Al norte, al sur al este o al oeste?

Sakura no sabia como proseguir, debía darle esa información a la hokage o actuar por su cuenta. Y si actuaba por su cuenta, eso implicaría abandonar la aldea tal y como lo hizo Sasuke y ella no quería seguir los pasos del traidor. Además si ella se marchaba, a quién afectaría esto, obviamente a sus padres y a sus amigos porque a pesar de haberle mentido ella los seguía queriendo. Sin embargo allá afuera había alguien que la necesitaba. Alguien que no hubiese dudado como lo hacia ella. Alguien que la amaba y que la esperaba.

Esa iba a ser una dura decisión.

-De manera que estabas aquí.

Sakura dio un respingo al escuchar esa voz y de inmediato se levanto.

-Hola Sakura.

-Iruka sensei…Pero…. ¿Como me encontró?....

-De hecho todos, después de buscar en tu casa, en el cementerio y en el lugar de entrenamiento conjeturamos que estarías aquí.

-Con todos se refiere a…

-A Sai, Ten ten, Lee, Neji, Shikamaru, Kiba, Tsunade, Kakashi…

-Esta bien, esta bien ya entendí.

-Deberías haber visto la que se armo en el hospital. Tsunade casi manda al jefe de medininjas al demonio, con eso de que ya era la segunda vez que te escapabas. Y en el despacho de la hokage…-el hombre recordó con gracia lo que había ocurrido.

Flash Back

-Tenemos que buscarla por toda la aldea, de seguro esta confundida, desorientada, indefensa…

-Perdóneme Hokage pero Sakura podrá ser todo menos indefensa-contesto Sai.

-Es cierto ella se sabe cuidar muy bien-siguió Ten ten.

-Por algo fue su alumna-aludió Kakashi.

-Tienen razón-suspiro la rubia sentándose en su sillón-pero me preocupa que se entere bueno de lo que a estas alturas todo mundo ya sabe.

-Se refiere a lo de la falsa muerte de Naruto-preguntó Iruka.

-Ella ya lo sabia-se escucho una fría voz.

Todos los presentes observaron a Sasuke.

-Durante la pelea lo dijo, lo recuerdan. Ella ya presentía que Naruto no estaba muerto. Lo que cualquiera le diga no hará más que confirmar sus sospechas.

-Genial, ella ya lo sabia-se indigno Tsunade-Será mejor que la busquen no quiero que cometa una locura.

-Y ¿que creen? Piensan que ella va a tomar sus cuatro maletas y partir lejos de la aldea. Por favor Sakura es más inteligente que el Uchiha.

Sasuke ignoro esta ultima parte, parecía pensar lo que la castaña acababa de decir.

-No digas eso -se exaspero Sai-Sakura jamás se marcharía. Por mas que extrañe a Naruto sabe que unidos lo encontraremos

-Es cierto jamás abandonaríamos a Naruto-interrumpió Lee

-Entonces-pregunto peligrosamente calmada la Hokage-¿¿¿¿¿¿¡¡¡¡Porque demonios no han salido a buscarla!!!!!????? ¿Que hacen charlando tan tranquilamente en mi oficina?

Todos observaron a Tsunade prácticamente echando humo por la boca y sin pensarlo dos veces salieron corriendo en busca de la kunoichi. Sasuke sin embargo salio lentamente del edificio y camino hacia su casa. Tenia una ligera sospecha de lo que Sakura haría pero rogaba que estuviera en un error.

Fin del Flash Back.

-Debías haberlos visto, todos corrieron a buscarte desesperados. Cuando les dije que podrías estar aquí, respiraron aliviados.

-Y ¿porque no han venido a buscarme?-interrogo la pelirrosa.

-Les dije que necesitarías estar sola. Que quizá esa fue la razón por la que te marchaste del hospital.

-Muchas gracias. La verdad en este momento no me haría ningún bien hablar con alguno de ellos.

-Eso es…-murmuró el hombre observando sobre la cama de Naruto, el diario que Sakura había dejado.

-Si, es el diario de Naruto-asintió la joven y tras recogerlo del cuarto se lo entrego al hombre.

El sensei lo abrió, nuevamente las hojas estaban en blanco.

-Vaya, vaya…. Ese muchacho.

-¿Puede ver algo?

-Puedo ver que Naruto estaba muy ocupado para escribir en el-sonrió el pelinegro.

La kunoichi suspiro. Guardaba la esperanza de que al menos el que le diera el regalo supiera leer su contenido. Un momento ¿El que le dio el regalo?

-Iruka sensei, le puedo hacer una pregunta.

-Es evidente que ya la has hecho. Pero ¿que quieres saber?

-Bien…Ejem…es posible que…Que un cuaderno…un diario de echo... ¿Pueda escribirse solo?

-Perdón no te entiendo.

-Es decir ¿es posible que un diario registre los pensamientos de su dueño sin la necesidad de escribir en el?

-La verdad no he visto casos así, aunque tu idea es muy buena así nos ahorraríamos el gasto en lápices-sonrió el hombre sin embargo Sakura permaneció seriamente observándolo.

-¿Entonces lo que digo es imposible?-suspiro con tristeza la muchacha

-No. De echo no. Escucha, sabes muy bien que los ninjas para pelear despedimos chackra y en base a esta usamos diferentes técnicas. Un ejemplo: Sai cuando pelea le da vida a sus dibujos por lo tanto, lo que tú me dices no seria tan descabellado. Si una persona tiene o a volcado su alma sobre un cuaderno o libro abriéndole íntimamente su corazón es posible que solo si esa persona tuviera reservas de chackra muy altas, deje como una especie de señal, como una parte de su espíritu impregnado en dicho objeto lo cual provocaría que cuando esa persona estuviera viviendo una emoción muy fuerte al estar conectado con parte de su chackra al diario, este se escriba solo.

-Entonces usted dice que si Naru….digo, que si dicha persona deja un rastro de su esencia en un objeto es posible que este objeto registre los pensamientos de esa persona.

-Pues si, no esta comprobado pero estoy seguro que si. Después de todo el chackra es en si la energía que nosotros despedimos por lo que esta hipótesis no suena tan descabellada, pero dime ¿porque me preguntas eso?

-No por nada...Intentaba crear una nueva técnica de lucha.

-¿Con un cuaderno que se escribe solo?-Iruka alzo una ceja en señal de incredulidad no obstante sonrió-Esta bien Sakura, todos tenemos nuestros secretos y comprendo que tu no eres la excepción. Solo quiero que pienses muy bien lo que vas a hacer y que evalúes cuidadosamente los pros y contras de lo que vas a decidir.

El hombre se dirigió a la puerta.

-¿Porque me dice eso?

-Porque en la vida se toman decisiones que no siempre parecen ser las correctas. Sin embargo cuando sigues a tu corazón ten por seguro que el camino que elegiste siempre va a ser el adecuado. Cuídate niña.

-Gracias Iruka sensei.

El hombre hizo un ademán de despedida con su mano y salio del departamento.

Sakura nuevamente tranco la puerta con la maceta y cansinamente se dirigió a la cama recostándose en esta y permaneciendo estática mirando al techo.

Era hora de evaluar prioridades.

Por un lado estaba proteger a la aldea de los akatsukis que habían reaparecido y por el otro encontrar a Naruto.

Si ella se quedaba a proteger la aldea a pesar de los Ambus que servían a la hoja estaba segura de que los derrotarían, no porque no confiara en su poder sino porque los nuevos akatsukis parecían tener extrañas habilidades. Ahora si ella se iba de la aldea a buscar a su amigo y lo encontraba existía la posibilidad de que aunque no quisiera admitirlo, los tres seguidores de los sannin legendarios es decir ella, Naruto y Sasuke derrotaran a dicha organización.

Si se quedaba en la aldea tendría que verle la cara todos los días a Sasuke; si abandonaba la aldea estaría haciendo lo mismo que hizo su ex - compañero por lo que ella no tendría cara para reclamarle nada, claro si algún día se dignaba a dirigirle siquiera el saludo.

Si se iba tenia la posibilidad de estar cada momento mas cerca del amor de su vida; si se quedaba la incertidumbre de que lo podría estar pasando a Naruto la carcomería y no la dejaría cumplir con sus obligaciones en paz.

Si se iba sus padres sufrirían mucho, eso los destrozaría; si se quedaba sus padres seguirían trabándola como una niña caprichosa que se aferra a algo y no quiere soltarlo y de todas maneras los haría sufrir con su actitud.

Si se iba sus amigos la iban a extrañar mucho y a necesitar al igual que ella a ellos; si se quedaba se exponía a seguir siendo victima de las mentiras blancas pero mentiras de sus amigos.

Si se iba recuperaría sus deseos de luchar, de estar mas cerca de Naruto, su esperanza; si se quedaba lo haría sin pasión, sin deseo por proteger el lugar donde una vez nació.

Si se iba corría el riesgo de ser atrapada por Akatsuki por otro lado si se quedaba los aldeanos corrían el riesgo de ser atacados por akatsukis en busca de ella.

Si se iba se convertiría en una traidora con objetivo si se quedaba se convertiría en una alidada sin meta. Solo alguien que pelea por pelear, sin poner su alma ni energía en ello.

Tantos pros y contras….

Sakura continuaba balanceando sus ideas intentando inclinarse hacia alguna en especial. Las horas pasaron volando, la noche ya había caído sobre Konoha y la kunoichi aun no sabia que hacer.

Si se iba defraudaría a muchos; si se quedaba muchos seguirían defraudándola.

¿Naruto o la aldea? Ella lo amaba, lo amaba mucho aunque jamás se había atrevido a decírselo, no quería perderlo y si se quedaba allí esperando que la Hokage empiece con las investigaciones se iba a morir de la desesperación. Ahora, ella amaba también el lugar donde había nacido, las calles por donde muchas veces jugo y recorrió en busca de sus compañeros, tampoco podía dejar que algo malo le pasara a su tan querido hogar.

Si se quedaba cuidaría de la aldea pero ¿por cuanto tiempo? si aparecía un nuevo enemigo mil veces más poderoso de todas formas la aldea iba a terminar hecho pedazos. Si traía a Naruto de regreso, juntos lograrían proteger a Konoha de cualquiera que quisiera dañarla.

Si se iba recuperaría el amor de Naruto; si se quedaba su corazón seguiría vació.

Si se iba se sentiría cada vez más cerca de su rubio amigo; si se quedaba se sentiría cada vez más lejos de lograr encontrarlo.

Si se iba podría salvar a Naruto; si se quedaba era imposible salvarlo desde la aldea esperando que la Hokage tuviera la decencia de mandarlo a buscar cuanto antes.

Seguir o Ignorar las reglas que ella tanto había aprendido a respetar desde pequeña. He allí el dilema.

Los recuerdos de la sonrisa de Naruto, sus azules ojos y sus tan queridos Sakura chan que reflejaban todo lo que el estaba dispuesto a dejar por ella hicieron que la joven viera las cosas con mas claridad.

Cuando ella tanto lo había necesitado el siempre estuvo allí dispuesto a ayudarla.

Cuando ella no quería sonreír el siempre se las ingeniaba para sacarle una carcajada.

Cuando ella lloraba recordando a su traidor compañero el siempre hablaba cosas buenas de el para recordarlo con bondad y no con rabia.

Cundo ella estaba en peligro el siempre se exponía y aparecía para salvarla.

Cuando ella se sentía vacía, en la oscuridad el siempre aparecía brillando como una luz y dándole esperanzas que ella poco a poco empezaba a perder.

Cuando ella tantas veces lo rechazo el simplemente la veía y lo volvía a intentar.

Había llegado a un callejón en el que solo se divisaban dos caminos: el amor a Naruto o la lealtad a la Aldea.

Viéndolo de esa manera, la respuesta era mas que obvia. Había llegado a una decisión. Sabía que era dolorosa pero debía tomarla.

Respirando profundamente Sakura se incorporo de la cama y observo hacia la calle por una de las ventanas del departamento. Todo lucia tan tranquilo, los aldeanos ya habían terminado su día de labores y en ese momento descansaban en sus hogares, los guardias Ambus merodeaban escondidos entre las sombras custodiando la aldea y uno que otro niño corría hacia su casa después de una satisfactoria sesión de divertidos juegos. Con cuidado la muchacha se alejo de esa tranquila visión, tomo el diario de su amigo y salio del departamento, cerrándolo con la maceta por dentro para que la puerta no se abriera. Rápidamente camino hasta llegar frente a su casa, trepo por un árbol y entro a su habitación. Felizmente la ventana no estaba cerrada por lo que la joven pudo ingresar con facilidad. Suavemente abrió la puerta de su cuarto y camino en busca de sus padres pero tras recorrer toda la casa no encontró a nadie allí. De seguro seguían preocupados esperando en el despacho de Tsunade alguna noticia de su ingrata hija escapa-hospitales. Sakura sonrió con ternura. Le echo un último vistazo al hogar en donde había nacido y crecido y volvió a entrar en su recamara, abrió su armario y tomo su maleta. Poco a poco la fue llenando de ropa, armas y la foto de lo que había sido el equipo siete. Después de comprobar que no olvidaba nada, tomo una hoja y empezó a escribir:

"Queridos padres: espero entiendan lo que estoy a punto de hacer es lo que ustedes hubieran echo por amor, lamento dejarlos pero debo hacerlo. Esta no es una despedida porque tengan por seguro que regresare. Los ama con todo su corazón...Sakura, su siempre eterno botón de cerezo"

Una pequeña lagrima cayo sobre esa hoja. Dolía pero ya había tomado la decisión, coloco la nota sobre la mesa de la cocina y salio por la puerta principal. Limpiando las lágrimas que luchaban por salir, la pelirrosa camino cobijada entre las sombras hacia la salida del Konoha. No fue nada fácil, al parecer desde que se confirmo que Akatsuki no había desaparecido la guardia para proteger la aldea estaba sumamente redoblada. Casi la descubren pero no en vano ella era una ambu, líder de un escuadrón por lo que conocía a la perfección los movimientos de sus compañeros. Después de tomar innumerables atajos para no ser descubierta al fin llego al lugar en donde mucho tiempo atrás intento detener a uno de sus compañeros. Decididamente empezó a caminar sin embargo la figura de alguien parado frente a ella la detuvo. Eso no podía ser cierto. ¿Qué acaso ese era tiempo de burlarse de ella? La indignación brillo en el rostro de la muchacha, que no podía creer a quien tenia parado delante, obstaculizando su huida.

-Sasuke…-murmuro la muchacha con rencor-¡¿Que demonios haces aquí?!

-Evitar que cometas el mismo error que yo cometí.

-No tienes derecho a impedir que me vaya- respondió fríamente Sakura mientras empezaba a acumular chackra en su puño.

-Espera, no quiero pelear. Además si elevas tu chackra en menos de un minuto tendrás a toda la guardia Ambu sobre ti. Y no creo que quieras eso.

Lentamente la ojijade se tranquilizo y observo con rabia a su interlocutor. Él tenía razón, a ella no le convenía en nada que todo mundo se enterara que ella estaba a punto de abandonar la aldea.

-Y ¿que vas a hacer para detenerme? Correrás a contárselo a la Hokage-pregunto burlona la muchacha.

Resultaba irónico que tal como ocurrió en el pasado, ahora fuera el precisamente quien la persuadiera de que no se fuera. El pelinegro pareció meditar cuidadosamente lo que estaba a punto de decir.

-Sácalo.

-Perdón-pregunto la chica, esperaba que la insultara, que la tratara con frialdad, incluso que intentara noquearla para evitar que se fuera pero no esperaba ciertamente que de su boca saliera esa palabra a la vez tan simple como confusa.

-Sácalo, Sakura.

-¿De que hablas?

-De lo que me quieres decir desde hace tiempo y no lo has hecho.

-Yo no quiero decirte nada. No tengo nada que hablar contigo.

-Eso no es cierto-musito observándola con frialdad.

-¿Qué buscas, eh? ¿Quieres que te de la bienvenida?-contesto enojadamente la chica, ciertamente no tenia tiempo para eso- Pues Bienvenido Sasuke, Gran Traidor de la Villa de la Hoja, seguidor de asquerosas serpientes y asesino de gente inocente.

El Uchiha permaneció observándola fijamente sin decir palabra.

-¿Sabes que no entiendo? Como la gente puede estar tan ciega para aceptarte aquí de vuelta-continuo la pelirrosa-Yo siendo Hokage te hubiese mandado de un patazo a la isla mas lejana de aquí. No te soporto, no puedo tenerte cerca porque tu sola presencia me repugna, me llena de odio, ira y no quiero tener esos sentimientos.

-Sigue.

-Tienes idea de cómo me sentí cuando te largaste. Cuando me dejaste tirada en una banca como si de un bulto se tratara. Me sentí el ser más insignificante del mundo, no solo tú no me querías sino que todo el mundo veía y sabía que yo no había sido lo suficientemente fuerte para detenerte. Cuando te dije lo que sentía, me humille ante ti, te abrí mi corazón y lo único que hiciste fue decir gracias. Como si mis sentimientos fuera un favor hacia tu persona. Todo este tiempo te odie porque nunca me amaste y te odie porque por tu culpa Naruto y yo desperdiciamos valioso tiempo tratando de que volvieras a casa. Y ahora, cuando el no esta, decides regresar tan campante. ¡¡ ¿Con que derecho vienes a entrometerte en nuestras vidas, en mi vida?!! ¡¡¡¿¿¿Con que derecho???!!!-grito Sakura.

-De acuerdo, se que tienes mas guardado en tu corazón pero al menos es algo. Escucha, yo no quiero sustituir a Naruto. Quiero traerlo de vuelta al igual que tu pero escapando y sin tener pista alguna de su rastro no vas a conseguir nada.

-¿Quien te dijo que no tengo rastro? Tengo pistas suficientes para saber donde empezar a buscar.

-Tu deseo por encontrarlo es tan grande que estas viendo a Naruto en cualquiera incluso en ese Akatsuki.

-¿Sabes que? No tengo tiempo que perder contigo. Déjame pasar.

-Aun no me has dicho todo lo que has querido decirme desde hace tiempo.

-¿En serio quieres oír todo lo que te quiero decir?

Sasuke asintió.

-Esta bien. Eres un ser detestable, si tan solo hubieses visto como Naruto y yo entrenamos por traerte de vuelta y que fue lo que hiciste cuando después de tanto tiempo te vimos: Intentaste matarnos. Sasuke, Éramos un equipo, el equipo siete y cuando yo te ofrecí mi ayuda para derrotar a tu hermano la rechazaste y cuando Naruto intento ayudarte lo rechazaste como si el tiempo que pasamos juntos no hubiese sido importante para ti. Sabes que es lo que mas me duele, el echo de que olvidaras los momentos que juntos los tres luchamos para cuidarnos mutuamente. Las alegría, las tristezas que juntos enfrentamos, a pesar de todo siempre contábamos con tu fingida frialdad, con la picardía de Naruto y con mi inteligencia, siempre estuvimos allí para tu y tu nos dejaste por una maldita venganza. Una venganza que te ha dejado más vacío que antes, ahora ni siquiera tienes amigos y déjame decirte que me alegro mucho. Es lo que se merece una basura como tu pero no era lo que se merecía un ángel como Naruto.

-Yo no lo secuestre, yo no lo desaparecí Sakura, entiéndelo. ¿Porque me reprochas eso?

-Porque el paso la mayor parte de su tiempo alejado de mi entrenando para traerte de vuelta.

-Eso es lo que te molesta. Que por mi culpa se alejo de ti.

-Cuando te largaste tras las faldas de Orochimaru me quede muy sola y el fue mi único apoyo. Siempre a mi lado. Sin embargo lo perdí porque para traerte de vuelta tuvo que irse durante mucho tiempo. Me quede de nuevo sola pero esta vez el no estaba para consolarme.

-Y yo tampoco.

-Exacto. No soy la misma de antes, aquella niña ingenua que creía en el amor y príncipes azules. No. Yo madure, crecí. Aprendí que para obtener algo en la vida hay que luchar por ello con todas las fuerzas, hay que perder a seres que amamos y hay que ganar muchas desilusiones. Y una de mi más grande desilusión fuiste tú.

-Tu no puedes…Ni siquiera te imaginas todo lo que yo pase…Todo lo que sentí-contesto fríamente el joven-Estar alejado de gente que me quiso para irme con alguien que solo quería usarme fue, es y seguirá siendo mi mas grande error pero siempre vale la pena empezar desde cero. Y no puedo lograr eso si tú me culpas de algo que yo no hice.

-Eso no es cierto.

-Si lo es, te la pasabas tratando mal a Naruto cuando éramos un equipo, ni siquiera lo mirabas y ahora me culpas porque según tu por mi se alejo de ti. Sabes lo que se siente ser culpado por algo de lo que no eres responsable- musito con rabia el pelinegro.

La kunoichi guardo silencio. Era cierto lo culpaba a el del error que ella cometió. De haberle dicho a Naruto que lo amaba nada de eso estaría ocurriendo o tal vez si pero al menos el sabría sus sentimientos. Estaba reflejando su culpa, su rabia consigo misma en Sasuke.

-No pudo compensar el tiempo que te hice sufrir, ni planeo hacerlo porque por lo visto no quieres verme ni en pintura pero al menos déjame acompañarte. No para cuidarte, simplemente ansío tanto como tu encontrar a Naruto. Y si tienes al menos una certeza de quien es y como recatarlo prometo ayudarte.

-No necesito tu ayuda, Sasuke.

-Solo quiero que confíes en mí. No podemos pasarnos la vida peleando como perros y gatos.

-Y si confió y me vuelves a defraudar.

-No lo haré. Esta vez, no.

-Si quieres que crea en ti, déjame pasar. Los guardias Ambus están a punto de recorrer este lugar en su guardia nocturna.

-Por lo que veo estas decidida.

-Nunca eh estado más segura en mi vida como ahora.

- No puedo evitar que cometas el mismo error que yo cometí, pero tampoco puedo dejarte ir sola.

-No estoy pidiendo compañía. Déjame pasar.

-Necesitarás alguien que te proteja. Siempre has ido de misión pero de allí a caminar sin rumbo por tu cuenta lo dudo mucho.

-Ya crecí, señor ególatra puedo cuidarme sola.

-Lo se, pero déjame acompañarte-musito el pelinegro-Quiero encontrar al miembro faltante de nuestro equipo.

-No te entiendo.

-Quiero ayudarte a encontrar a Naruto. Al miembro faltante del equipo Siete.

Sakura suspiro. Estaba perdiendo mucho tiempo allí, bastaría con golpear a Sasuke y noquearlo pero con los ambus tan alerta la descubrirían de inmediato además dudaba mucho que el chico fuera presa fácil, si intentaba atacarlo se desataría una pelea que se escucharía hasta la misma Sunakagure. Al parecer la única forma de salir de Konoha sin ser descubierta era aceptando lo que Sasuke proponía. La idea de viajar con el traidor no le hacia mucha gracia pero por otro lado era lo menos que el podía hacer por encontrar a Naruto.

-Esta bien. Vámonos-la muchacha emitió un bufido de desagrado.

Sasuke tomo una maleta previamente preparada escondida detrás de un árbol y se la coloco en la espalda.

-¿Como sabias que te dejaría acompañarme?-observo indignada la pelirrosa.

-Al parecer no has cambiado tanto como dijiste-sonrió irónico el muchacho y empezó a caminar.

-Esto va a ser un infierno-suspiro Sakura observando al cielo.

Rápidamente se escabulleron hacia el bosque dejando en la rama de un árbol una kunai con la banda de Sasuke y la mascara Ambu de Sakura. Ahora se habían convertido en dos ninjas errantes en busca de un amigo. Blanco fácil de un ser perverso que los necesitaba para el ultimo paso de su plan fatal y única esperanza de un muchacho que luchaba contadas su fuerzas para recobrar su memoria.

El viaje no seria nada fácil, Sasuke continuaba siendo casi el mismo de antes con algunas variaciones, ahora era mas odioso y Sakura por otra parte no permitiría que el la humillara mas…

¿Qué ocurrirá en esta nueva aventura emprendida?

¿Lograran Sasuke y Sakura llevarse bien por lo menos por un minuto?

¿Naruto olvidara para siempre a Sakura?

¿Jara encontrará a Nillh?

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Hola a todos, de seguro se estarán preguntando porque rayos me demore tanto en subir este capitulo…Lo lamento, la verdad los exámenes de mi instituto me sorprendieron, no me fue tan bien que digamos pero hay le hago la lucha.

Les dejo este capitulo, espero que les guste, me nació en un momento de inspiración…por fa no olviden dejarme muchos reviews y MIL GRACIAS POR HABERME ECHO LLEGAR AL REVIEW NUMERO 100…

Gracias a todos los que me han leído…

De verdad son unos buenos amigos y amigas…

Si quieren dejarme sugerencias, comentarios, lanzarme bolas de papel o mandarme al demonio no olviden dar clic en la pestaña de subir reviews…

Prometo no tardarme con el próximo cap…

Hasta la vista…