CAPITULO 14

LAZO DE CRISTAL

Pasaron cinco meses desde que las cosas en el santuario explotaron, los dorados se terminaron por calmar y volver a sus actividades cotidianas, Shion por una parte pareció dejar de lado la idea del matrimonio después de que Mu simplemente rechazo rotundamente a todas las jóvenes que se presentaron en el santuario, en cuanto a Afrodita podría decirse que seguía teniéndole rencor a Mu pero ya no intentaba matarlo cada vez que lo topaba por algún lado, lo único que seguía igual era sin duda la ausencia de los gemelos, al grado que todo mundo comenzaba a murmurar que quizás estaban metidos en algún lio pues cuando se les veía por el santuario, siempre estaban hablando a susurros entre ellos y callaban en cuanto alguien se les acercaba.

Cierto día cuando Mu estaba entrenado junto a Milo y Camus, vieron venir apresuradamente a Aioria hacia donde estaban ellos.
_ ¿Oigan, han visto a Kanon y a Saga o a cualquiera de ellos? _ la respiración del santo de leo era entre cortada por la prisa con la que venía.

_ Cálmate un momento gato, esos dos no se han parecido por aquí, ¿A qué viene tu prisa por encontrarlos?_ Milo veía a su compañero tratando de recuperar el aliento.
_ Es Dhoko, está furioso con esos dos, y los anda buscando por todas partes, si los ven o aunque sea a uno, díganles que vayan a verlo porque se está desquitando con quien se le ponga enfrente.
_ Eso es raro, ¿Qué fue lo que hicieron?_ Camus tenía una expresión interrogante pues era bastante difícil unir las palabras Furioso y Dhoko en la misma oración.
_ Mejor dicho que no hicieron, Dhoko tiene semanas pidiéndoles que se ocupen de algunas cosas y ni siquiera ponen un poco de intención en disimular que les tiene sin cuidado lo que se les pide.
Aioria se despidió y se fue a buscar a los gemelos por otro lado, era obvio que lo estaba pasando mal y que ya el maestro de Libra se había desquitado con él, con forme se fue pasando el dia todo mundo sabía que Dhoko estaba de malas y que los responsables eran Kanon y Saga, pasaron un par de días y los gemelos no aparecían por ningún lado hasta que una mañana durante el desayuno por fin hicieron acto de presencia, pero al igual que desde hacia vario tiempo, un aire de misterio y confidencialidad los envolvía, se fueron a una mesa apartada sin darle importancia a las miradas del resto de los presentes enfrascados en su plática.

Dhoko que los había estado viendo en desde que cruzaron la puerta no hacía más que sentirse más furioso y desafiado pues evidentemente a esos dos les tenia sin cuidado que se hubiesen perdido tanto tiempo dejando todo de lado, el viejo maestro se puso de pie y se encamino a la mesa de los dos jóvenes.
_ Por fin se han dignado a aparecer, ¿Se puede saber en donde se han metido?_ Dhoko tenían una expresión severa y su voz demostraba que esperaba que dieran una buena excusa aunque ninguna excusa los libraría de un buen sermón y un castigo, pero ambos gemelos se quedaron mirando a su superior con expresión ausente como si se hubieran quedado en el limbo, esto solo consiguió hacer enfadar mas a Dhoko quien comenzó con el sermón enumerando las responsabilidades que les correspondía como santos de Athena y las faltas que estaban cometiendo al fallar a sus deberes, como si de pronto Saga se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo se puso de pie dispuesto a dar una respuesta a Dhoko pero apenas si tomo aire para hablar un sonido seco se escucho a sus espalda, al voltear Kanon estaba en el suelo, se había desplomado sin ninguna razón aparente, en ese instante el enojo de Dhoko se disipo para dar paso a la preocupación pues por más que el mayor de los gemelos llamaba y sacudía a su hermano menor este no respondía en lo más mínimo.
Por la tarde todos estaban preocupados, no habían logrado hacer reaccionar a Kanon y hubo que llevarlo al hospital pero ya estando ahí, también se dieron cuenta que no solo la condición del ex marina era mala si no que Saga también estaba por el mismo camino, por lo que ambos debieron quedarse internados, Shaka fue quien les dio la noticia a sus compañeros, algo no solo preocupante si no también extraño porque nadie sabía exactamente a donde iban cada que desparecían y como es que habían enfermado a ese grado, pues si bien estaban enfermos se debía a la falta de descanso, al menos eso era lo que había dicho el doctor, ambos se habían negado rotundamente a quedarse en el hospital pero después de ver lo que le había ocurrido a Kanon no había opción debían quedarse ahí, a Dhoko y a Shaka les costó trabajo pero al final consiguieron que se quedaran en el hospital.

_ ¿Pero en serio que no lograron sácales nada a esos dos?_ Milo estaba recargado en una columna pensando en lo que el santo de virgo les acababa de contar.
_ Ni media palabra que la verdad eso es lo de menos ahora, lo importante es que se recuperen ya después tendremos tiempo de interrogarlos por ahora lo importante es que se recuperen.

_Me compadezco del personal del hospital que los va a tener que soportar, aunque seguro que deben estar bastante mal para que Dhoko se hubiera olvidado de todo._ Camus recordaba la expresión del viejo maestro al ver al menor de los gemelos tirado en el suelo, en verdad que a todos les dejo sin aliento pues ya de por si que un caballero se desplomase así era algo difícil de ver, que lo hiciera Kanon que tenía el nivel de un dorado y además que fue un caballero de Poseidón era algo insólito.
_ Bueno ya tendremos tiempo de conversar con ellos cuando los veamos, pero seguro estarán de malas, ya saben cómo son, todos asintieron ante el comentario de Aioria, pero la interrogante seguía dando vueltas en la mente de todo mundo ¿Cómo habían podido llegar a ese grado los gemelos?

Al dia siguiente, Milo, Camus, Afrodita, Mu y Aioria, iban de camino al hospital a ver a sus camaradas, Aioria iba en el auto haciendo berrinche ya que por más que le insistía Camus no estaba dispuesto a dejarle conducir, aquello mantenía el ambiente relajado ya que Mu y Afordita dejaron de lado su disgusto para unirse y picarle la paciencia al santo de Leo durante todo el camino, al llegar al hospital se toparon con que los gemelos no tenían tan buen humor como ellos tal como había predicho Aioria, Kanon estaba en la cama con una línea de suero en el brazo, se notaba que en verdad estaba bastante mal pues tenía la piel pálida y unas ojeras muy marcadas bajo los ojos, en lo que respectaba a Saga también se notaba algo desmejorado pero no al mismo nivel que su hermano, tenía en la parte interna de los brazos las marcas de que también le habían puesto suero, pero a diferencia de Kanon podía darse el lujo de andar por la habitación.
_ Bueno esperábamos encontrarlos atados a un árbol o que hubiesen destruido el lugar pero parece que han sido chicos buenos los dos, eso amerita un premio_ Milo saco un par de caramelos de su bolsillo a modo de broma para Saga y Kanon a lo que ambos soltaron a reir al no esperarse aquello.
_ Muy gracioso Milo, pero en primera no estamos en un manicomio para que nos amarren a un árbol y segunda no somos tan insensatos como para destruir el hospital._ Saga le dio un leve golpe en el brazo al santo de escorpión por su ocurrencia.
_ Si pero qué bueno que reconoces que nos por tamos bien, haber si convences de esos Dhoko para que nos deje tranquilos _Kanon soltó un suspiro de cansancio que reflejaba la buena reprimenda que les había dado el maestro de Libra en cuanto estuvieron lo suficientemente bien para escucharlo.

_ ¿Pero que les paso a ustedes? Digo no por nada se han puesto así, además que hace meses que casi no les vemos._ La pregunta de Afrodita dejo a los gemelos en silencio.
_Hemos tenido mucho que hacer y es evidente que nos excedimos pero solo necesitamos recuperarnos._ Saga dejo zanjado el asunto con su modo de responder, pero los otros dorados no se quedaron conformes con aquello pues por la expresión de Kanon era evidente que de no haber intervenido su hermano no habría sabido que responder.
_ ¿Bueno pero cuanto tiempo se van a quedar aquí? _ Mu saco aquella pregunta para no seguir con el tema.
_ Pues dicen que quizás unas dos semanas, pero puede que yo me vaya antes, es Kanon quien está peor de los dos.
_Pero según dijo Shaka ambos están mal, así que si yo fuera tu no me haría muchas esperanzas de salir antes._ Camus recordaba lo que les había dicho el santo de Virgo que los médicos decía que no entendían como es que Saga no había colapsado al igual que su hermano.
_ Shaka está loco, quizás el que tenga los ojos siempre cerrados ya le afecto y por eso no entiende lo que pasa a su alrededor.
Tras un rato de estar platicando y de cosas irrelevantes los dorados estaban listos para despedirse y volver al santuario por lo que se reanudaron los ruegos de Aioria por conducir el camino de regreso, Camus se despidió y emprendió el camino al estacionamiento dando la negativa a Aioria alegando que apenas si podía conducir un triciclo sin estrellarlo contra algo mucho menos podría controlar un auto, Milo también se despidió y siguió a los dos primeros para ver si el Leonino podía convencer al santo de hielo de entregarle las llaves.
_ Bueno nosotros también nos retiramos, traten de descansar y reponerse_ Afrodita le dio unas palmadas en el hombro a Kanon quien asintió agradecido por los buenos deseos del doceavo.
_ Y por favor dejen de preocuparse también para nosotros ha sido difícil pasar estos meses.
_ ¿Qué tratas de decir Mu? _ Saga se irguió y compuso un gesto duro.
_ Solo que puedo darme una idea de lo que sientes_ El tercer santo levanto una mano en ademan de para que el primer santo frenara su explicación.
_ Quizás crees que entiendes o crees que sabes lo que siento pero tal vez, solo seas tú quien esté pensando así, de modo que mejor ahórrate las palabras. _ Aquello fue bastante agresivo por parte de Saga, Mu abrió la boca para decir algo pero al final no dijo nada, se despidió y se retiro junto con Afrodita, en el estacionamiento un eufórico Aioria los apresuraba a subir al auto mientras que Milo y Camus les hacían señas para darles a entender que no esperaran un regreso tranquilo al santuario.

Con suerte llegaron sin contratiempos pero si algo acelaras y crispados de los nervios pues a cada dos por tres Camus le gritaba a Aiora que bajara la velocidad cosa que solo por unos pocos momentos el joven Leonino tomaba en cuenta para después acelerar como si se encontrara en una carrera de fórmula uno, Afrodita tenía el estomago revuelto pues en más de una ocasión pensó que morirían al tomar una curva, por su parte Milo era el único que parecía divertido con el hecho de que Aioria fuese un desastre para conducir.
_ Es la última vez que dejo que ese gato arrabalero conduzca_ Camus se dejo caer en el sofá de la casa de Mu tenía el rostro pálido y un sudor frio le recorría la frente.
_ Ya no seas malo con el chico, solo se estaba divirtiendo, además debieron ver sus caras._ Milo sonreía ampliamente mientras que Afrodita entraba apresurado a la cocina a beber un poco de agua y así quitarse las nauseas que sentía.
_ Pero en que estabas pensando cuando le diste las llaves a Aioria, no sé quien está más loco si el por conducir de ese modo o tu por permitirle conducir tu auto_ Mu se sento en otro sofá mirando al undécimo santo.
_ Ya dije que fue mi error no volveré a dejarlo tras el volante de nuevo que no es suficiente._ Camus miro a sus compañeros con cara de fastidio pues el era el primero en arrepentirse de lo ocurrido.
_ Bueno pasando a cosas más agradables, creo que los gemelos no están tan mal después de todo._ Milo centro su conversación en sus compañeros.
_ Pues yo no me dejaría engañar, pero lo bueno es que parecían más tranquilos y no dijeron nada acerca de querer salir ese momento del hospital como había comentado Shaka._ Afrodita se unió a la conversación una vez que se repuso del susto
_ Pues no pero quizás ha sido por algo que les ha dicho Dhoko, de todos modos lo importante es que se han quedado ahí y parece que se van aquedar ahí hasta que les den el alta._ Camus parecía complacido con lo que habían dicho los Geminianos.
_ Pero seguimos sin saber por qué están así, digo según tenían asuntos que atender, pero ¿Qué clase de asuntos serán tan importantes para descuidarse a ese punto y encima tan privados para no contárselo a nadie?_ todos se quedaron pensativos pues lo que decía Afrodita era verdad. _ A todo esto ¿A que vino eso que le dijiste a Saga antes de irnos?
Mu dio un respingo pues no espero que Afrodita le preguntara al respecto y el contestarle seguro lo haría enojar aunque si no lo hacía seguro igual se enfadaría.
_ ¿Qué fue lo que le dijiste a Saga?_ Milo se concentro en el primer santo clavando su mirada en el al igual que Camus.
_ No es nada importante, de hecho creo que ni yo sé porque le dije que lo entendía, yo nunca he estado enfermo a ese punto._ Aquella respuesta fue tan a la ligera que los otros tres no les termino de convencer.
_ Para mí que tiene que ver con lo que "tu y yo sabemos" _ el tono en que dijo aquellas palabras denotaban claramente que Afrodita se refería a lo que Mu le conto sobre Yared y el.
_ Por favor no empieces, no es eso_ Mu se tapo la cara pues lo que menos quería era volver a pelear con Afrodita.
_ ¿Entonces porque le dijiste que lo entendías? ¿Que acaso hay más cosas que no se?
_ Pues claro que si, quien te crees que eres para querer saberlo todo_ Mu sonó irritado por aquella pregunta.
_ Pues más que tu para quien tu sabes si, y si el también hizo lo que tú hiciste es mejor que me entere ahora porque de que me enterare te juro que lo hare.
_ No seas ridículo pez, pero lo que paso no es como tu cres, asi que deja eso que no quiero discutir._ Afrodita frunció el ceño ante la respuesta de Mu.
_ Pues ahora me dices, porque "lo que tu me dijiste" no le veo que sea de otro modo, asi que si lo que "yo creo" no paso entonces lo que "tu sabes" me interesa mas que antes.
_ Pues lo que "yo te dije" si paso, pero no fue "como tu crees"
_ Entonces ¿"tu también como quien tu sabes"? _ El rostro de Afrodita se recompuso en una mueca de asombro.
_ No lo sé, solo sé que lo que paso y creo que es por eso que están así, pero olvídalo no tiene sentido.
_ Disculpen que me meta en su interesante conversación de lo que "Ustedes saben y nosotros no" pero es bastante incomodo así que si no nos quieren incluir en eso mejor háblenlo cuando no estemos._ Camus se veía realmente confundido por aquella maraña de conversación que sostenían el primero y el doceavo santo.
_ Bueno a mi me entretiene me agrada resolver acertijos me ayuda a no aburrirme, pero pues esto parece algo más de pareja.
_ Que idiota eres Milo, deja tus bobadas para otra ocasión._ Afrodita tenia deseos de soltarle un puñetazo a Milo para que borrara esa sonrisa burlona de su cara pero en ese preciso momento alguien entro precipitadamente en el templo de Aries, se trataba de Mascara de Muerta.
_ ¿Saga… ya ha salido del hospital?_ las palabras del santo de Cáncer eran atropelladas, todos se extrañaron que preguntaron por Saga pues Shaka les había dicho que ambos estaban internados, les parecía extraño que el cuarto santo no se hubiera enterado y así se lo hicieron saber que fácilmente estarían dos semanas internados.
_ Maldita la hora, ¿Están seguros que Saga no puede salir de ahí? _ De nuevo el santo de Cáncer recibió una negativa junto con las noticias de que ambos estaban realmente mal.
_ No hay más remedio, no puedo solo con esto, voy a necesitar que me ayuden pero deben guardar el secreto_ Aquello les dejo de una pieza a los cuatro dorados, aceptaron lo que Mascara de Muerte les pedía y de inmediato emprendieron el camino a las fueras del santuario hasta el bosque, todo parecía extraño y se tornaba aun mas conforme se adentraban por el camino hasta llegar a un gran árbol que parecía abrazar una roca con sus raíces.
_ ¿Esto es todo el misterio cangrejo? ¿Un árbol en mitad del bosque?_ Milo se estaba irritando pues en un principio parecía cosa seria, pero ahora que lo llevaba a aquel lugar parecía que se quería burlar de ellos.
_ Deja de decir idioteces alacrán, y mejor pon atención que solo lo diré una vez, esos dos se pusieron en una tarea demasiado idiota para mi gusto y por eso ahora están así, me pidieron que me hiciera cargo, pensaron que al menos Saga podría salir del hospital pronto pero ya veo que no, así que necesito que me ayuden pero como les dije deben jurar no decir nada a nadie._ De nueva cuenta los dorados asintieron a la petición de su compañero ahora mas intrigados pues sabían que lo que sea que les fuese a mostrar les daría la respuesta al estado en el que se encontraban los gemelos, Mascara de muerte se acerco a la roca y sobre la que estaba aquel árbol y la movió un poco lo suficiente para que pudieran pasar uno por uno, primero entro el seguido por los demás, dentro había una especia de cueva poco profunda y en el fondo un portal evidentemente creado por Saga pues se podía sentir el cosmos de este, Mascara de muerte de adentro en dicho portal junto con los demás, se transportaron a un lugar extraño, el aire se sentía un tanto extraño, muy húmedo pero a la vez cálido, el suelo rocoso estaba salpicado de una vegetación extraña y seca, a lo lejos podan ver una construcción un tanto rustica de muros blancuzcos.
_ ¿Pero en donde demonios estamos?_ Camus miraba en todas direcciones, intentaba ubicarse pero la luz parecía venir dispersa por todos lados del cielo.
_ Estamos en lo que fueran los dominios de Poseidón_ El cuarto santo comenzó a avanzar hacia la casa que estaba frente a ellos, los demás se miraron entre sí, pues aquello parecía cosa de miedo, hacia demasiado que se suponía nadie andaba por esos lugares desde que Poseidón había sido sellado y los pilares destruidos, al entrar en aquel lugar se dieron cuenta que estaba acondicionado para que alguien pudiera vivir ahí, y era más que evidente que era en ese lugar donde los gemelos habían pasado todo el tiempo que desaparecían, de pronto Afrodita ahogo un grito lo que saco a los demás de sus pensamientos, en un rincón colgado de un gancho se encontraba un vestido blanco con encajes en negro.
_ Ese vestido, es el de…pero es imposible, ella lo tenía puesto esa noche_ Camus miraba aquel vestido como si se tratara de una aparición, pero poco tiempo tuvieron de pensar en nada cuando el piso de arriba se escucho el ruido de algo caerse, Mascara de Muerte se apresuro a subir las escaleras, los demás también fueron de inmediato para saber que ocurría, vieron al cuarto guardián entrar en una recamara pero apenas si entro se escucho otro ruido y el santo de Cáncer salió de la habitación y tras el algunos objetos volaron sobre su cabeza y una voz que le gritaba que se fuera, todos contuvieron el aliento pues aquella voz era tan familiar pero a la vez imposible que estuviese ahí.
_ No puedes seguir así, ellos están mal y tu estas peor_ Mascara de Muerte tenia los puños apretados para no soltar algún improperio contra la persona que le había arrojado aquellos objetos desde el interior de la recamara, los cuatro dorados se acercaron temerosos de que lo que sus oídos hubieran escuchado fuera una alucinación o algo peor, al asomarse el interior de la habitación estaba totalmente oscura, una figura se acerco a la puerta, poco a poco la luz del pasillo ilumino a quien estaba frente a ellos como una parición llegada del inframundo, pálida y un tanto demacrada, Yared apareció frente a ellos, traía puesto un vestido verde y sobre los hombros una bata gruesa de color marrón, su ojos parecían tristes y su cabello rojo caía sobre sus hombros.
_ No lo puedo creer, en verdad estas viva_ Las lágrimas que en un principio amenazaban por escapar de los ojos del doceavo santo dejaron de contenerse.
La pelirroja paseo la mirada por los rostros de los impresionados caballeros quienes estaban mudos por aquella impresión, tomo la manija de la puerta y sin decir nada solo la cerro sin decir nada mas, dejando un silencio sepulcral en aquel pasillo.

Hola soy Madaraki:
Los dorados descubren que Yared no está muerta y que ha pasado los últimos meses en aquel sitio, pero también descubren que está gravemente enferma, los únicos que saben a ciencia cierta del padecimiento de la joven son los gemelos quienes siguen hospitalizados, comienza un debate sobre que hacer al respecto y Mu se topa con un gran problema del cual le será sumamente difícil escapar.
El próximo capítulo:
"En la salud y en la enfermedad"