¡He vuelto!
Y ahora con más calma me he dedicado a redactar este capítulo porque (al menos en mi país) ya es semana santa, lo que significan unas breves vacaciones en las que he tenido la oportunidad de volver a mi ciudad natal y reencontrarme con mi queridísima familia.
Debido a que leí un comentario que decía que cuando llegaba a las partes en las que conversaban personajes como Naruto y Hinata, o Neji y Tenten se las saltaba (por no gustarle estas parejas), creí conveniente enfatizar que mi historia es muy heterogénea; no quiero enfocarme únicamente en Sasuke y Sakura, la relación entre ellos y los vínculos (buenos y malos) que tengan estos mismos con otros personajes; además, creo que así resulta más interesante dando mayor cabida a otras situaciones y apoyando conscientemente a otras cannon couples (con excepción del NejiTen). Al menos yo disfruto escribiendo de todos. ^^
Espero que se entretengan con la siguiente entrega de mi fic.
…..
Capítulo 14: Rescates.
Motivado por haber hallado una nueva manera de acercársele a la oficial, Sasuke regresó después de ocho días a una de las guaridas. Cuando Tora observó a su señor caminando con auténtica tranquilidad, como un alma imperturbable con las manos ocultas en los bolsillos y una expresión neutra en el rostro, se alivió porque supo que lo que sea que lo había alterado ya no le afectaba, pero a su vez lo lamentó porque justo esa mañana había llegado Karin a la guarida como enloquecida amenazando a quienes no la habían querido dejar entrar por no ser una ANBU hasta haberlo conseguido. Por desgracia ella seguía allí, y nada menos que en el despacho de Sasuke tras haber advertido que se quedaría hasta que él regresara.
- Buenos días, señor – se inclinó Tora –. Qué bueno es tenerlo de vuelta.
- Qué sucede – preguntó Sasuke que no le bastó más que ver la preocupación en el rostro de su súbdito.
- Es… es su novia, señor, ella está… – y señaló con pulgar hacia el estudio de Sasuke.
Fue increíble ver cómo pasó de indolencia a fastidio el semblante del líder ANBU. Sasuke no dijo nada sino que decidió ir al grano. Cuando entró a la habitación una vena le saltó en la frente al ver a Karin inspeccionando las carpetas blancas con los planes del escuadrón del infierno. Ella se sobresaltó al percatarse de una segunda presencia y al voltear hacia el Uchiha, sonrió con una mezcla de dicha y amargura. No se le olvidaba la tal Sakura.
- Vaya, creí que me tendría que quedar por días esperándote – comentó poniendo los papeles sobre el escritorio –. ¿Dónde habías estado, cielo? No contestabas a mis llamadas ni mensajes. Te busqué en tus dos casas a diferentes horas del día y por varios días y en ninguna te hallé.
¡Qué bueno que ni ella ni nadie sabía de la existencia de la identidad del sr. H! Ahora más que nunca Sasuke no ponía en duda de que ese disfraz era su verdadera vía de escape a todo, y recientemente también la nueva vía hacia Sakura.
- Esas son cosas que no te conciernen – respondió con frivolidad –. Ahora sal de aquí. Sabes que no puedes venir.
Era más de lo que Karin podía soportar. ¿Qué le habría dicho a esa mujer si estuviera ella en su lugar? ¿Había estado Sasuke consagrado a ella por todos esos días en que de una inexplicable manera desapareció de su radar?
- ¿Qué es lo que sucede contigo? – preguntó entristecida –, soy tu novia, por Dios. ¿Por qué no me tienes un poco de consideración? Soy consciente de que eres un hombre insensible y frío, pero al menos antes me dedicabas un poco de tiempo, ¿Cómo es que las cosas han cambiado tanto? ¿hay alguien más, Sasuke?
Aunque no se esperaba esa pregunta, Sasuke no perdió su impasibilidad. Karin tenía después de todo la razón. Dedicarse a Sakura provocó que su poquito de atención a ella se esfumara por completo. Pero ¿Qué debía hacer?
Deseaba terminarle en ese momento para siempre para no tener que lidiar con la carga de su compañía casi insoportable, no obstante, existía la posibilidad de que ella tomase represalias y le confesara a Orochimaru que él, su más querido discípulo planeaba traicionarlo en algún momento y que ella era la espía encubierta de tal confabulación. Eso haría que todos sus planes se fuesen a la basura, y no podía permitirlo. La misma conclusión tendría el confesarle a Karin que en efecto estaba interesado en otra mujer, de modo pues que la honestidad no era tampoco una opción. Solo una cosa podía hacer: compensarla por el abandono y convencerla de que nada había cambiado. Karin no podía enterarse de Sakura, ni viceversa.
- Deja de decir tonterías – le recriminó cerrando los ojos con el ceño fruncido –. Mis maquinaciones me absorben. No tenía tiempo para nada más.
- ¿Tenías? – preguntó Karin un poco interesada –, ¿a qué te refieres?
- Que tras el triunfo en el banco de hace días me encuentro más despejado; al menos por hoy. ¿Qué es lo que quieres hacer?
Más sensato habría sido que continuase reprochándole por la tal Sakura, y que si fuese necesario le llegase a dar golpes en el pecho hasta enloquecer con tal de sacarle la información, de hacerlo admitir la existencia de esa otra persona. Pero como nunca antes Sasuke se había ofrecido de esa forma, ella no pudo contenerse y le echó los brazos al cuello y lo besó por toda la cara extasiada de alegría. Por fin sentía que una oportunidad se le daba de enamorarlo, de hacerlo olvidar de esa otra mujer – aprovechando que las cosas con ésta última salieron mal – y demostrarle que nadie mejor que ella podía hacerlo feliz y complementarlo.
- ¡Salgamos! – exclamó tomándolo de la mano – ¡No hay tiempo que perder y dile a tus esbirros que hoy no volverás porque te quedarás en mi casa!
Sasuke se dejó prácticamente arrastrar por Karin.
Incluso al salir de allí más de un ANBU notó su inconformidad, irritación y cansancio. Sería un largo día para él.
…..
Entre cálculos, conjeturas y deducciones pasaron cinco semanas no del todo infructuosas. La policía confiaba en sus habilidades analíticas y él se había tomado el trabajo de aplicar su técnica. Seguir a los ANBUS hasta sus nidos era tarea verdaderamente difícil pues casi nunca obtenían las pistas que necesitaban. Sasuke Uchiha era tan astuto que no permitía que sus súbditos llegaran directamente y después de robar a las guaridas. En toda su historia solo una había sido desmantelada a causa de investigaciones legales; y por lo general eran descubiertos todos aquellos que intentasen fisgonearlos. ¿De qué manera? Bueno, eso no era muy difícil de intuir. Cuando un escuadrón hacía de las suyas en la tierra, mantenían uno o quizá un par de ojos en el cielo que siguiera y vigilara a aquellos que se atrevieran a vigilarlos. De esa manera todo desdichado espía era señalado por el huesudo índice de la muerte. Una muerte deliberada.
Neji tenía la pesada sospecha de que ya Sasuke sabía que él intentaba pisarle los talones para darle caza. Y claro, cómo no iba a saberlo si un titular de periódico delató su regresó a Tokio. Hasta ahora la pugna había sido silenciosa porque mientras el uno pretendía asechar al otro, el otro a su vez se cuidaba las espaldas, los costados y la mismísima frente. No estaba funcionando.
Justo en ese momento pasó de largo y por su lado Tenten sin decirle una palabra. ¡Habrase visto mujer más orgullosa! ¿Acaso tendría que terminar por suplicarle hasta un simple buenos días?
Neji apoyó la cabeza en una de sus manos y cerró los ojos con molestia. Ni de un lado ni del otro conseguía hacer un poco de luz. Definitivamente nada estaba funcionando.
El primer golpe lo dio cuando lograron capturar a uno de los ANBUS aún con su uniforme. Resultó tan sencillo que Neji se sintió como una de esas plantas carnívoras que sin mínimos esfuerzos atrapan a su presa cerrándose lentamente. Pero para su desgracia nada consiguieron de ese pobre miserable. Sus nervios de acero hicieron acordar a todos lo bien entrenados que estaban los miembros del escuadrón del infierno, ¿sería esa la razón por la que eran llamados también así? Podían soportar toda clase de tortura y hasta la misma muerte, no abrían nunca la boca sino para gritar y maldecir cuando eran atormentados; y cómo olvidar la frase que todos exclamaban mientras sucedía: "¡estoy dispuesto a ir al infierno!".
Menudas porquerías, se preguntaba Neji qué tipo de entrenamientos tendrían que soportar esos rufianes infelices para ingresar a la organización. Fuese lo que fuese involucraba procedimientos perversos e inhumanos porque en algunos capturados se observaban incluso comportamientos desatinados y anormales tales como reír con fuerza, evocar y pregonar el pasado y morderse a sí mismos, todo eso mientras los martirizaban.
En el segundo golpe, aunque lograron atrapar a varios más, no consiguió el Hyuga su objetivo cardinal. Lo peor de todo fue que, puesto que los ANBUS en este caso no usaban sus uniformes y fueron abordados en una fiesta clandestina que incluía mujerzuelas, drogas y alcohol, no se les pudo acusar de inmediato de ser parte de la banda criminal más grande de Japón. Sus cargos fueron más bien a causa de las sustancias que consumieron.
Y en el tercer y último golpe, Neji fue engañado por el viejo y casi cotidiano truco de Sasuke que consistía en disfrazar como él a uno de los suyos y hacer morder el anzuelo a sus perseguidores.
Una noche muy tarde iba junto a Tenten camino al auto del gran estacionamiento solitario y silencioso. Ambos subieron y se acomodaron sus respectivos cinturones de seguridad. Neji tenía dolor de cabeza y la indiferencia de su querida compañera lo ponía de peor humor. Cuando ella puso el vehículo en marcha, detonó entonces una bomba en un auto vecino al de ellos. El estruendo e impacto de la misma provocó que se rompieran algunos cristales del suyo. Neji actuó rápido y para proteger a Tenten la jaló hacia sí de tal forma que la preservó con su cuerpo en un abrazo. Ambos gritaron mientras ocurrió y poco después, llamados por el estrépito acudieron los más cercanos. Salieron asistente y jefe con pocas heridas y la certidumbre de que los ANBUS lo habían provocado.
Llegaron a confirmarlo poco después cuando tras ser atendidos en un centro de salud y volver a su apartamento, hallaron una grabadora pequeña envuelta en bolsas negras sobre la mesa principal.
Neji accionó el botón de reproducir y escuchó junto a Tenten en silencio, como si de una película de terror se tratase, el mensaje en cuestión manifestado por una voz computarizada:
"Me gustaría decir que me equivoqué de auto para que se convenzan de que estoy realmente dispuesto a matarlos, pero no es así. Me tomé el atrevimiento de ubicar los explosivos en otro vehículo cercano al de ustedes a modo de advertencia.
Al detective Hyuga solicito de la más cordial manera que abandone sus pesquisas contra mi organización. De lo contrario me veré obligado a tomar medidas más rigurosas. Sea prudente. Es mejor quedar como un cobarde que quedar solo."
Lo último lo enfureció. ¿En qué estaba pensando ese maldito ladrón? ¿Y cómo se atrevía a amenazarlo? ¿A sugerirle en modo de burla "cordialmente" que se apartase de su camino? ¡Le echaría el guante a como dé lugar por insolente!
Ignorando las advertencias de Sasuke y movido por sus sentimientos de justiciero, continuó con sus planes logrando así frustrar un par de operativos más de los ANBUS.
Fue entonces cuando por su lado el Uchiha resolvió dar su golpe.
- …Es un hombre frío y calculador – decía a su fiel espía tras escuchar sus teorías –, ¿estás seguro de eso que dices, Tora?
- Lo he analizado por todo este tiempo como usted pidió – respondió Tora –. Y estoy convencido de que es así.
- No tomaremos a Hinata Hyuga porque la conozco.
"Y es amiga del dobe y Sakura" agregó para sus adentros.
- Escogeré el otro camino – concluyó Sasuke decidido.
Como Neji no era ningún estúpido y en ocasiones había llegado a predecir los movimientos de sus adversarios antes que ellos mismos, supo desde el principio que sus más cercanos se hallaban en peligro. Previó de esto a su clan entero y tales mismos tomaron medidas prácticamente autónomas, no era después de todo la primera vez que sucedía. Neji tenía muchos enemigos. Sin embargo, alguien sí le preocupaba, alguien que usualmente se creía fuerte e independiente y que ahora más que nunca – por estar enojada con él – no quería recibir de su parte ningún tipo de apoyo, ayuda, protección y palabra alguna.
- A dónde vas – quiso saber cuando siendo casi las diez de la noche la vio caminando hacia la salida.
- Por ahí – respondió ella.
- Tenten – advirtió.
- Quiero despejarme, ¿crees que es sencillo permanecer por demasiado tiempo en medio de estas cuatro paredes contigo?
Antes, ella disfrutaba incluso de verlo a él cavilar en el más rotundo silencio.
Neji suspiró con los ojos cerrados y asintió con la cabeza, indispuesto a prolongar esa conversación que podía mutar en cualquier momento en discusión.
Ella salió y por minutos fue seguida secretamente por su jefe que no la perdía de vista, mientras que por otro lado era vigilada por el enemigo. Debido a que Neji tuvo que espiarla desde una prudente distancia y también consciente de la presencia amenazadora que a su vez lo acechaba a él, no pudo hacer más que correr tan rápido como pudo cuando observó cómo una furgoneta negra se detenía al lado de ella y en unos pocos segundos de manera fugaz un enorme hombre levantó como si se tratase de una pluma a la chica para meterla dentro, siendo en balde sus pataleos.
- ¡Tenten!
Llegar a tiempo no fue suficiente porque mientras el raptor la introducía en contra de su voluntad dentro de la furgoneta, Neji tuvo que lidiar con un segundo ANBU que salió de la misma para impedir que se frustrara el secuestro. Ese ANBU fue nada menos que Sasuke, quien logró derribarlo al barrer con su pierna las dos de Neji en un ágil movimiento dotado de enérgica fuerza. Desprendió de su espalda la katana y sin sacar el filo la ubicó en el cuello de Neji para inmovilizarlo. Lo consiguió por unos instantes, pero el detective forcejeó entre rugidos hasta quitarse al Uchiha de encima de una patada, y entonces jadeante se levantó.
Al verse amenazado Sasuke desenvainó su arma y la descargó encima de su oponente con el propósito de hacerle un corte sagital en toda la cabeza. Neji pudo sostenerla con ambas manos, gruñendo por el filoso ardor que le causó cortarse las palmas. La sangre emanó de las mismas con profusión y le bañó hasta los antebrazos, chorreándole por los codos. Desvió el filo de la katana para librarse de su poderoso corte y por inercia los pasos de Sasuke también se desorientaron; el Hyuga aprovechó ese momento y le asestó uno de sus vigorosos puños suaves en la espalda. Sasuke se quejó y le dio la cara para intentar hundirle la espada, pero Neji fue más rápido y con una palma abierta lo golpeó justo en el pecho para seguidamente plantarle la otra justo en la cara, en la máscara. Sasuke cayó bocarriba en un lamento semi agudo; levantó la cabeza y cuando vio a Neji venírsele encima con la intensa promesa del odio y la muerte reflejada en sus ojos perlados, actuó fugazmente sujetando su katana y zarandeándola logrando cortar con eficacia el estómago del Hyuga. Éste último fue quien al final perdió pues de un santiamén fue derribado por algo pesado que cayó en su cabeza como un velo de sombras que le hizo perder la conciencia, siendo su última imagen consciente el vehículo marchándose con Tenten dentro.
Cuando poco después despertó de un sobresalto lo primero que hizo fue buscar desesperadamente por la habitación a Tenten, queriendo creer que se había tratado de una pesadilla.
- Tranquilo, Neji, tranquilo – insistía Naruto intentando hacerlo recostar otra vez. No funcionó.
- Apártate – ordenó brusco quitándole las manos de encima suyo –, ¡si algo le hace a Tenten ese maldito…!
- Primo. Debes tranquilizarte – sugería Hinata preocupada.
- No tengo tiempo que perder – se levantó ignorándolos a ambos.
Fue inútil la ayuda de la policía, y fue más inútil rastrear posibles ubicaciones por sí mismo. Estaba desesperado y casi enloqueciendo mientras se imaginaba el tipo de situaciones insoportables por las que estaría pasando Tenten por su culpa. Si no podía perdonarse siquiera el que la hubieran secuestrado mucho menos el que le hicieran daño.
No… no podían hacerle daño. Si eso pasaba… si eso pasaba…
- ¡Maldita sea! – golpeó con su palma abierta la puerta de la habitación aislada en la que pensaba caminando de un lado a otro, provocando que de la herida volviera a salir sangre.
Si tan solo hubiera renunciado a la caza del Uchiha…
Por primera vez en su vida se arrepentía de haber maquinado contra un rufián porque por primera vez se metían con Tenten. Y no era que Sasuke fuese el primero también en pensar en secuestrarla para manipular a Neji, sino que antes no había sucedido porque todo el tiempo ellos dos estuvieron juntos, ayudándose el uno al otro y protegiéndose las espaldas. La disensión era la principal razón de todas sus desgracias. ¿Por qué tuvo que permitir que ese conflicto con Tenten llegase tan lejos?
Ahora definitivamente sí podía perderla para siempre.
Las primeras doce horas sin ellas no comió ni durmió nada y a duras penas se dejó curar las heridas de katana que Sasuke le hizo. Se dedicó a quemar neuronas casi sin parpadear intentando deducir la ubicación de su amada y ausente chica. El temor y la culpabilidad lo oprimieron hasta reducir a nada su displicencia.
….
La habitación estaba vacía, sus paredes no estaban pintadas y en el suelo había ratas desprovistas de timidez que se le acercaban como si fuese ella una más.
Tenten sentía una pesadez en los ojos que desapareció al percatarse de que se encontraba atada de manos y piernas, sentada en una silla y amordazada con un pañuelo que apestaba a sudor metido en la boca. Al recinto ingresaron dos ANBUS. Uno usaba la vestimenta característica de los mismos, pero el otro era definitivamente único e incomparable: el líder de túnica blanca.
- Uchiha – balbuceó Tenten en un gruñido incomprensible por el pañuelo que le impedía mover la lengua con libertad.
- Oh, ya despertó – comentó Sasuke volteándose hacia ella tras cerrar la puerta.
Tenten se fijó en la marca de una mano ensangrentada justo en el pecho del ANBU y otra en la máscara. No dudaba de que ese había sido Neji porque las palmas y el puño suave eran su estilo de taijutsu. ¿Pero por qué dejó marcas de sangre? ¿Qué le habían hecho?
Ella comenzó a mascullar y gruñir palabras que a Sasuke le resultaron inentendibles. Cuando entonces le quitó el pañuelo lo comprendió:
- ¡Qué le hiciste a Neji, desgraciado! – exclamó enfurecida.
- No demasiado – respondió Sasuke con tranquilidad –. Es un oponente fuerte. Debo reconocerlo. Pero no por mucho, gracias a que la tenemos a usted.
- ¿Piensas matarme?
- Eso lo decidirá el mismísimo Hyuga.
- No entiendo…
- Pronto lo hará.
Tenten lo intuyó fácilmente:
- ¡Un segundo! ¡¿piensa acaso que con mantenerme confinada conseguirá hacer desistir a Neji?!
- Sí. Es así.
- ¡Pues te equivocas, Uchiha! Me mates o no, Neji no se detendrá. Nadie ha podido con él jamás y sin importar cuánto se tarde, siempre consigue atrapar a sus objetivos.
- Esta vez es diferente – aseguró Sasuke –. Usted habla como si creyera que no es importante para él.
- No soy la gran cosa – resopló Tenten.
- A mí no me lo pareció. Se comportó como una fiera cuando la capturamos, y en razón de esa actitud con la que casi no pude lidiar puedo testificar que usted será nuestra clave.
- Qué pasa si no es como dices.
- Entonces usted morirá. La familia del detective morirá y finalmente él también. Pero no hay de qué preocuparse. Eso no sucederá porque con usted es suficiente.
Tenten tragó saliva y no dijo nada más. Sasuke volvió a ponerle el pañuelo y se retiró de la habitación seguido de cerca de su compañero. Pero tan pronto cerró la puerta cayó de rodillas hacia adelante y tosiendo con fuerza.
- ¡Señor! – exclamó el otro ANBU mientras lo socorría.
- Estoy… bien, Tora…
Pero su apuro denotó que no lo estaba. Se quitó la máscara y se presionó el pecho con una mano mientras continuaba tosiendo, esta vez con sangre.
- Maldito… casi me mata – balbuceó jadeante hablando de Neji.
Hasta Tora reconoció desde un principio lo fuerte que era Neji. Y si no hubiese intervenido golpeándolo en la cabeza anteriormente quizá Sasuke se encontraría peor que como estaba.
- Debería hacerlo pagar – propuso –. Él ya le disparó una vez. Podemos encargarnos…
- Cierra la boca – ordenó el Uchiha limpiándose la sangre –. Se hará como yo diga. Lo apartaré de nuestro camino a mi manera.
- Al menos vayamos por ayuda médica.
- No hace falta… ya mandé a llamar a Kabuto. Él me asistirá y además traerá consigo algunas cosas que le pedí y que necesitaré para la asistente del detective.
Siguiendo al pie de la letra las indicaciones de Sasuke, tres días después se le mandó una nota a Neji armada con letras recortadas de diversas revistas. Éste al recibirla, la leyó y releyó tantas veces que se aprendió el estilo y color de cada letra:
"El precio de la vida de ella es la renuncia de usted".
Y detrás estaba una dirección impresa, una fecha, una hora y una posdata:
"Presentarse acompañado equivaldrá a una muerte instantánea".
Para no poner en riesgo la vida de Tenten se dispuso a ir solo, pero con un apoyo cercano que acudiría al primer llamado.
Llegado el día y la hora – eran más de las once de la noche – esperó Neji en las afueras de un establecimiento abandonado, oscuro y antiguo que casi se caía a pedazos, hasta vislumbrar un par de lucecitas que desde lejos se aproximaban, convirtiéndose ante su visión en un par de camionetas negras a medida que avanzaban. Cuando ambas se detuvieron a escasos metros de él, tragó saliva y empuñó las manos con impotencia pues sabía que en una de ellas se hallaba Tenten.
Salieron los ANBUS de las mismas, incluyendo a Sasuke.
- Hyuga Neji – murmuró Sasuke.
- Uchiha Sasuke – respondió Neji.
Dio el ANBU un par de pasos al frente.
- Primero me aseguraré de que no esté armado.
Y mandó a dos de sus hombres a revisar al detective que en efecto no cargaba consigo ningún tipo de arma u objeto amenazante.
- Bien… Qué fácil se le hizo restaurarse de mis ataques – comentó Sasuke.
- Digo lo mismo de usted – habló Neji y entornó los ojos mirando hacia las camionetas –. Dónde está ella.
- No tan rápido. Primero que todo, déjeme aclararle que estamos aquí para hacer un trato. Uno que usted ya debió haber deducido, ¿no es así? Tengo entendido que tal es su especialidad.
- Quieres que renuncie a mis tentativas por derribar tu organización a cambio del bienestar de Tenten.
- Corrección – dijo Sasuke levantando un dedo –, a cambio de la vida de Tenten. No confunda términos.
Neji enseñó los dientes apretujados.
- Dicen que usted es el genio del clan Hyuga, y a mí no me caben dudas de ello. Por eso me encuentro en esta situación, presionándolo a abandonar una guerra que no hemos combatido muy seriamente después de todo.
- Yo nunca he perdido ante ninguno de mis opositores.
- Ni yo – contestó Sasuke –. Pero en este caso sólo propongo que ambos renunciemos a la batalla por el bien de nuestros congéneres, porque si de algo estoy seguro es que usted y yo tendríamos una pelea bastante espinosa en la que al final terminaré muy mal herido y usted muerto. Es así. Reconozco sus habilidades, pero no son suficientes para mí.
De hecho, Sasuke estaba seguro de que no eran ni suficientes para alguien como Naruto. Y es que él y Naruto estaban casi al mismo nivel. Neji no contestó porque continuaba buscando con sus ojos a Tenten.
- Bien, tendré que aumentar la presión – decidió el Uchiha –. Saquen a la mujer del auto.
Dos ANBUS salieron de una camioneta, cada uno sujetando a una débil y pálida Tenten por cada brazo. La pobre chica ni caminaba bien sino que arrastraba los pies, su rostro lucía enjuto, su cabello despeinado y sus ojos apagados sombreados de un par de grandes ojeras.
- Tenten – articuló Neji anonadado, casi ni la reconocía –. ¡Qué le hicieron, malditos!
- Nada – respondió Sasuke –. Y nada incluye desatenderla casi por completo. En estos tres días apenas tomó agua y fue al baño cuando lo necesitó. Es todo.
Neji sentía que le hervía la sangre. Quería lanzarse contra Sasuke y aplastarlo hasta hacerlo puré. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para contenerse.
- Y ahora exijo una respuesta – continuó el Uchiha sacando de los bolsillos de su túnica el par de jeringas de agujas cortas y llenas al tope que había solicitado a Kabuto. Una contenía un líquido transparente y la otra un líquido amarillo –. Una de estas soluciones es completamente inofensiva. La otra es por el contrario un veneno mortal que tumbaría a un mastodonte en pocos minutos, más específicamente, es el veneno de una serpiente cuyo nombre no mencionaré – explicó destapando cada jeringa y ubicándose detrás de Tenten –. De modo que hagamos esto rápido, detective. ¿Me da su palabra infalible de renunciar para siempre a la búsqueda, captura y derrocamiento de mi escuadrón del infierno, salvando así la vida de su fiel amiga, o decide negarse a mi petición y presenciar la muerte de ella? Esto último sería incoherente pues ha venido a rescatarla, ¿no?
Fue esta vez Neji quien dio instintivamente un paso hacia adelante.
- Atrás – amenazó Sasuke acercando la jeringa de líquido amarillo a Tenten –. Le hice una pregunta. Y antes de contestarla quiero anticiparlo de que la segunda opción es una auténtica pesadilla. Créame, yo vi a alguien morir lenta y dolorosamente a causa de una picadura de la serpiente cuyo veneno ahora poseo.
- Maldito seas…
- Está usted dudando demasiado, detective. No me obligue a decidir yo – apremió Sasuke –. O responde o diga sus últimas palabras a la Srta.
- ¡No tengo nada que pensar! – exclamó Neji –. Renuncio a mis objetivos contra ti y tu organización. No hagas más daño a Tenten porque si alguien merece estar en su lugar, ese soy yo.
Sasuke ladeó la cabeza poco convencido de ello.
- Quiero que suplique, detective – continuó –. Sé que ella para usted no es cualquier mujer, lo ha hecho muy patente. Y yo necesito asegurarme de que sus palabras sean ciertas porque si piensa que no soy capaz de matarla se equivoca. Convénzame de su decisión; la más viable pues por ella ganamos ambos.
- ¡Te lo juro por mi maldito honor y prestigio que en estos momentos me importan una mierda! ¡te lo juro por la sangre de mi clan! ¡te lo juro por mi propia vida y que me ahorquen si miento! – estalló Neji. A ambos lados de sus ojos, justo en los temporales de su cabeza sobresalían ahora algunas venas que le daban un aspecto amenazante y que dio a todos allí la impresión de estar siendo escaneados hasta los huesos –. Deja en paz a Tenten... No soporto lo que ella soporta… yo sólo… – suspiró agotado y rendido –, sólo quiero que vuelva a ser la misma de antes… aunque no sea a mi lado.
- Neji – murmuró Tenten alicaída.
Esa era la disposición de un hombre enamorado. Sasuke casi pudo verse a sí mismo en la silueta de Neji si en lugar de Tenten fuese su querida oficial la amenazada.
- Bien, sé que usted es un hombre de palabra… pero se me ocurre algo más divertido.
Lo siguiente que hizo asustó hasta a los mismos ANBUS que presenciaban la escena. Sasuke hundió ambas agujas en el cuello de ella, una de cada lado y descargó los líquidos empujando con sus pulgares los discos de los émbolos de cada una. Tenten gritó de dolor y Neji de desesperanza.
- ¡Vámonos, rápido! – exclamó Sasuke.
Todos los ANBUS se embarcaron en las camionetas, y abandonaron a la pobre Tenten que por debilidad casi cae al suelo, de no ser por el apoyo de Neji.
- Tenten… no… Tenten – balbuceaba el detective incrédulo por lo que ocurría y desesperado por lo que ocurriría –. Lo lamento… perdóname por todo…
Ella comenzó a llorar y para demostrar su condescendencia se aferró con sus pocas fuerzas a él que a su vez la correspondió abrazándola.
Desalentado y con las manos trémulas marcó a quien prometió socorrerlo. No tuvo que contestar porque el timbre de la llamada era la señal. Y tras dejar a un lado su teléfono se dedicó a sujetar a su endeble amiga con ambos brazos, y abrigarle el rostro con sus manos y acercarle el suyo hasta rozarle la nariz y los labios con su boca, expresándole con la más cálida pesadumbre y arrepentimiento lo mucho que lamentaba todo, desde su actitud distante con ella hasta los errores que cometió y que cuando pudo no enmendó, y agradecerle en esos últimos suspiros de consciencia todo lo que por él hizo.
La ayuda apareció pronto, pero los tres sabían que con suerte llegarían a tiempo a un centro médico en el que tampoco podrían hacer demasiado pues nadie más que Sasuke sabía a qué tipo de serpiente le habían extraído el veneno, detalle imprescindible para aplicar el antídoto. Haber recogido las jeringas prácticamente vacías no serviría de nada.
- También lo siento – susurró Tenten entre lágrimas –. Tengo también… la culpa…
- No… no digas eso… – volvió a abrazarla él –. Fui un idiota… y ahora…
Rugió con furor. No sabía cómo desahogar todo eso que sentía, desde una inconmensurable tristeza hasta unas poderosas ganas de matar a Uchiha Sasuke.
- Tengo… sueño… – habló pobremente Tenten.
- Espera… No… Tenten… no te vayas, por favor…
Pero ella cerró los ojos.
….
Sasuke escuchaba con fastidio las réplicas de Tora.
- En verdad, señor… yo no pensé que usted fuera capaz de… es que…
- Cállate – ordenó impasible –. Ese Hyuga es un suertudo.
- Pero no comprendo… lo llama suertudo porque lo dejó con vida y… ¡es que usted dijo que representaba uno de los mayores peligros para la organización!
- ¿Y?
- Y acaba de matar a la mujer por la que él vino, y por la que usted le hizo jurar en balde.
- No en balde – contradijo Sasuke –. Cumplirá su palabra.
- Pero… ¡¿acaso no entiende?! Muerta la chica el detective nos atacará con todas sus armas. Y lo hará más por venganza que por justicia.
Sasuke sonrió de medio lado, cerró los ojos e inclinó hacia abajo la cabeza con los brazos cruzados.
- Sigo creyendo que es un maldito suertudo… ojalá fuese yo el dueño de tan buena fortuna.
Tora iba a seguir reprochando, pero otro ANBU le puso una mano en el hombro para darle a entender que con Sasuke no se podía discutir, y que lo hecho, hecho ya estaba.
….
El Hyuga tenía la vista fija en un punto del suelo mientras cavilaba. El comentario de su amigo fue lo que lo trajo al mundo real de nuevo.
- Quién lo diría… ¡es que quién lo diría! Sasuke Uchiha es en verdad un oponente serio y peligroso. Te tocará hacer más para derrotarlo, Neji.
- No. Ya no es un oponente, Lee – respondió el detective –. Le di mi palabra de que renunciaría.
- Pero no puedes hacer eso. El caso quedó a tu cargo… además… después de lo que le hizo a Tenten él merece…
- Sí, sé que él merece una condena de inanición, pero no la muerte.
- Cuando vio Neji que Lady Tsunade se aproximaba taconeando por el pasillo del hospital hacia su dirección, se levantó de la silla e insistió una vez más:
- ¿Puede repetirlo, por favor? Quiero que después de haberla visto de nuevo se asegure usted de lo que hace un momento me dijo.
- ¡Qué muchacho tan obstinado eres! – suspiró la mujer y sonrió entonces –. La solución amarilla fue simplemente vitamina B inyectable, y la transparente no fue más que un sedante leve que la hizo dormir. No existió nunca tal veneno de serpiente, estamos seguros; ambas soluciones fueron inofensivas.
- Ella… estará bien, ¿verdad? – quiso saber Neji sonriendo.
- Desde luego. Nos hemos dedicado a hidratarla debido a los tres días de ayuno a los que fue sometida. No tiene heridas de ningún tipo. Solo necesita descansar para recuperarse.
Neji asintió satisfecho y Lady Tsunade se retiró.
- Estoy completamente decidido, Lee, a no cazar más ANBUS. Sasuke Uchiha supo lo que hizo. Y yo fui tan tonto que no lo comprendí desde su primera advertencia. En lugar de desistir cuando detonó la bomba en aquel auto, me empeciné a seguir comportándome como el gato que persigue a los ratones. Sin embargo, ya no será así. Él tuvo compasión… e ignoro el por qué, pero me dio otra oportunidad que en definitiva no desaprovecharé más. Ahora sé lo que sentiría al perder a Tenten… y por eso ahora la valoraré como merece.
Lee mostró su brillante sonrisa y levantó un pulgar en acuerdo a su amigo.
Pronto tuvo Neji la oportunidad de ingresar a la habitación donde descansaba Tenten. La encontró dormida y aunque no intentó despertarla cuidando de no hacer ruido alguno, ella abrió los ojos segundos después de sentirlo.
- ¿Cómo estás? – le preguntó él observándola por primera vez con ternura.
- Me siento mejor ahora – contestó ella sonriendo un poco –. Gracias.
- En verdad lamento todo – expresó sincero –. Si hubiese hecho las cosas bien esto nunca…
- Eres tú quien dice siempre que no vale la pena darse golpes de pecho por lo que ya sucedió – le recordó ella con picardía –. Y no te preocupes más… yo también fui culpable, Neji… pero estamos aquí ahora, y nada más que eso importa.
- Es así – consintió él sonriendo también y abrigó con su mano la de Tenten.
En los próximos dos días el Hyuga se consagró a cuidar de su amiga y acompañarla en casi todo momento mientras estaba en rigurosa observación. Tenten por su lado no volvió a comportarse con frialdad e indiferencia con él, no después de lo que habían vivido y mucho menos después de que él demostraba ser más atento que nunca antes.
Cuando poco después pudieron finalmente regresar a su apartamento, ella – aliviada y extrañamente contenta – se dejó caer sobre el inmenso sofá que ostentaba el living:
- ¡Nada como sentirse bien! – exclamó.
Neji la observó con gracia y se inclinó a su lado para quitarle de la frente algunos cabellos castaños salidos de su fleco. Tenten se sonrojó por la cercanía.
Entonces, ellos no te hicieron nada, ¿verdad? – preguntó en un susurro.
- N-no – tragó saliva ella –. Estoy bien… excepto por un poco de hambre que tengo.
Tenten lamentó haber dicho eso pues de inmediato Neji se alejó de ella para ir por comida. Como había comprado muchas cosas, el Hyuga se aseguró de que quedase satisfecha pues tras verla en aquel estado lamentable se juró que a Tenten nunca le faltaría alimento mientras él viviera.
Después de la cena conversaron de sus temas particulares y cotidianos, de tal manera que la concatenación de tópicos conllevó a su renuncia al caso de los ANBUS.
- … No es necesario – insistía Tenten –. Fue un descuido del que me arrepiento, pero no pasará nunca más. Podemos capturarlos…
- He tenido suficiente de ello. Prometí que no lo haría y a fin de cuentas ya no quiero hacerlo – respondió él –. Casi te pierdo a ti –. Y entonces algo en su mirada cambió, se acercó más a su amiga y la tomó del rostro con las manos.
- Ne-Neji – tartamudeó Tenten, hasta ahora no había preguntado a qué se debía ese cambio de actitud para con ella porque al contrario de incomodarle, le encantaba. Pero la desconcertaba a la vez. Lo que sea que tuviese que pasar – y si era lo que ella pensaba –, que pasase por favor.
- ¿Sabes…? Los ojos blancos de mi clan demuestran superficialmente la nitidez y claridad con la que vemos – comenzó él –. Pero yo… y vergüenza debería darme, estuve ciego por mucho tiempo respecto a ti...
Ella parpadeó con expresión de sorpresa, pero no se movió.
- Aquella vez besé a la viuda asesina porque por un momento, en un chispazo fugaz producto de mi letargo y ebriedad, te vi a ti.
El corazón de Tenten se aceleró. Casi pensó que podría darle un infarto o salírsele brincando del cuerpo.
- Nos conocemos desde pequeños… y apenas hace cosa de un par de años soy consciente de lo mucho que te quiero… como amiga y como mujer – continuó y apoyó el pulgar sobre el labio inferior de ella –. Pero temía que si correspondía a tus sentimientos nuestra amistad fuera a degradarse… soy a veces desatento contigo, me enfrasco demasiado en mi especialidad y cosas tan intrascendentes como una huella o un desastre en la escena de un crimen me resultan más interesantes que lo que a un hombre normal, no tengo mucho sentido del humor y no realizo actividades como bailar, emborracharme o coquetear, a menos que sea necesario aparentarlo… por eso creí que una mujer tan llena de vida como tú no se merecía a un monótono y reservado tipo como yo. Lo que menos deseaba Tenten, era que con el tiempo llegases a aburrirte de mí.
- Pero… cuántas tonterías dices – habló ella sonriendo con una mezcla de ternura y amargura. La primera por la declaración escuchada, la segunda por las conjeturas desatinadas de su querido detective –. Es imposible que en algún momento llegase yo a aburrirme de ti, Neji… no existe para mí persona en el mundo más interesante y admirable que tú.
Él sonrió más satisfecho. Escucharlo de ella era lo que había estado necesitando, pese a haberlo comprobado con hechos. De modo que pues, ¿Qué demonios estaban esperando? Era ya el momento de hacer realidad esas murmuraciones y chismes del mundo que los rodeaban cuando al verlos juntos intuían que eran una pareja de enamorados muy unida.
- Mis ojos ya no se nublarán… y te prometo que de ahora en adelante siempre te observarán a ti primero – sentenció antes de cerrarlos y unir su boca con la de ella.
Tenten inclinó hacia tras la cabeza para recibirlo mejor y tras la inicial posición él ladeó su boca haciendo que el beso se profundizara. Se abrazaron enceguecidos por el instinto y debido al mismo anduvieron torpemente circulando y tropezando con algunos objetos hasta terminar en la habitación de él, donde por fin se dejaron caer sobre su cama. Allí se besaron con mayor intensidad con pocas pausas hasta casi agotárseles la respiración, y se deshicieron de sus ropas como lo hace un niño ansioso al rasgar el papel que cubre su regalo.
Impulsados por la avidez que el otro provocaba se correspondieron hasta en lo más mínimo, y en razón de sus caricias desesperadas llegaron incluso a librar sus cabellos de las coletas que los sujetaban, el de ella en dos pequeños moños altos y el de él en las puntas por lo bajo.
Tenten llegó a un punto en que imposibilitada por contener sus pretensiones por dejarse poseer y necesitando desahogar la fogosidad que producía cada roce de sus cuerpos le consintió a él la entrada a su intimidad rodeando sus caderas con ambas piernas y frotándose allí con insistencias, ejerciendo una fricción insoportable que Neji no toleró y que satisfizo con la mayor de las certidumbres, adentrándose y apoderándose de ella con lenta calma para posteriormente dar inicio a la acción desmesurada, haciéndola gritar y gemir como loca mientras retozaban sin clemencia alguna y acallando de vez en cuando sus clamores y chillidos con besos apretados de pasión efusiva.
Y fue así, sin protección de ninguna clase lo hicieron. No necesitaban esos mecanismos de precaución porque estaban seguros de lo que sentían y hacían, y estaban dispuestos a llevarlo a donde fuese y hasta caer en sus últimas consecuencias. El fruto de su larga relación era el conocimiento profundo que tenían del otro, sus magníficos trabajos en equipos, la aceptación, tolerancia y comprensión recíprocas a sus defectos, la sensación de complemento que percibían cuando estaban juntos y por último el amor secreto que hasta ahora consumaban. No sospechaban de sus sentimientos y cualquier posible fruto sería bienvenido porque por fin entre ellos no existían más líneas divisorias, ni temores, ni abstinencias, ni mucho menos condiciones. Eran libres.
Ambos supieron desde aquel primer beso que una vez comenzado el proceso no habría vuelta atrás, y lo aceptaron, en especial porque ninguno de los dos quiso retroceder en ningún momento; por eso, sin dudas ni ataduras se disfrutaron mutuamente tanto como sus cuerpos se lo permitieron esa noche.
….
En razón de su intachable reputación: ninguna captura por la policía, encubrimientos perfectos, ocho años en la organización, técnicas superiores de espionaje, improvisaciones fructuosas, reportes claros y certeros y disciplina inmejorable, Sasuke decidió que Tora era desde luego el indicado para observar a Sakura. Usualmente Tora sentía la necesidad de conocer el trasfondo de sus cometidos y tareas, y sus incógnitas eran respondidas sin titubeos ni mentiras, pero esta vez Sasuke pidió al muchacho discreción y lo vedó del derecho natural de preguntar el motivo de su nueva misión y opinar sobre la misma. Tuvo que conformarse porque su labor consistía ante todo en obedecer a su señor sin importar nada, de modo que sin saber por qué o para qué se dedicó a vigilar a la oficial de cabellos rosas y presentar pruebas e informes completos al Uchiha.
A éste último le cayó como balde de agua fría la noticia de que Sakura había comenzado a salir con un chico pelirrojo de sospechosa popularidad.
- ¿Estás seguro? – apremió.
Tora le enseñó unas fotos que lo comprobaban.
- Ella estuvo con Sasori en el museo esta tarde, y no portaba su uniforme policial, por lo cual es sencillo sospechar que se trataba de una cita.
El ANBU observó en silencio a su señor arrugando una de las fotos con la mano.
- Bien hecho, Tora… continúa – murmuró Sasuke entre dientes.
Y así lo hizo. Más tarde y de forma prolongada e intermitente Tora llevó evidencias de lo muy interesado y entregado que estaba Sasori en la tarea de conquistar a Sakura: visitas periódicas a donde sea que ella se encontrase, presentes estúpidos y cuantiosos, gestos trillados como besarle la mano e inclinarse a la antigua cuando la veía, e invitaciones a lugares como el cine, el teatro, galerías de arte donde él presentaba sus parapetos, cenas en restaurants y fiestas en la alta clase.
- ¡¿Por qué no la lleva al cementerio de sus víctimas?! ¡¿o a los puntos de reunión de Akatsuki?! ¡¿o a los burdeles de putas donde el muy maldito pasa metido?! – se preguntaba Sasuke en voz alta cada vez que Tora traía las nuevas.
Sakura por su lado se sentía insatisfecha, por mucho que hubo insistido de forma disimulada en los tratos entre Sasori y su peor enemigo nada importante consiguió. Sasori respondía con nimiedades como que su familia conoció a los Hachijou y mentiras como que habían estudiado juntos un año en la escuela. Nada más, y tal información no servía por desgracia para nada. En ese sentido sus encuentros con Sasori fueron insuficientes porque desde otra perspectiva resultaba que a su madre le agradaba que estuviese saliendo con un muchacho tan bien parecido y millonario, y sus amistades también manifestaban su contento con que alguien de buena posición dedicase sus atenciones a ella, pues ya era hora que Sakura correspondiese a un chico. Al menos casi todos sus amigos pensaban de esa forma pues a Naruto no le simpatizaba el pelirrojo y debido a que conocía mejor a Sakura, sabía con certeza que ella no estaba realmente interesada en él. Mucho menos después de habérsele roto el corazón por las mentiras de Sasuke.
A Sakura no le gustaba Sasori y nunca le gustaría; era un muchacho que solía alabarse muy a menudo, cuando no estaba hablando de sí mismo y de lo que tenía y de lo que había hecho, se sumía en un casi interminable soliloquio sobre el arte, más específicamente el suyo. Y era agotador y aburrido. Poco podía rescatar de su personalidad en realidad, como que fuese atento con ella o sus pequeños pero substanciales conocimiento sobre casi todo, en estos casos parecía que hubiese vivido más años de los que tenía. Era un hombre inteligente.
Durante un par de meses salió con él, y sólo después de tal tiempo accedió a algo que Sasori había estado insistiendo – a veces de forma exagerada – en cada cita:
- …de modo que por fin me acompañarás a mi casa – reiteró él con una extraña sonrisa sugestiva. Ya no se trataban con formalidades refiriéndose al otro como usted.
- Sí. Estoy dispuesta.
- No te arrepentirás, Sakura.
Para ella sería la ocasión de revisar de cerca sus secretos y conseguir pistas, para él era la oportunidad que había estado esperando. Así, y con objetivos para nada sincronizados, habría problemas.
Primero asistieron a la fiesta dada en los pomposos jardines de uno de los colegas del chico pelirrojo. Sakura lucía hermosa esa noche y tales apariencias de lujo avivaban los apetitos de su acompañante que secretamente se imaginaba la manera en que llevaría a cabo sus faenas lujuriosas. Después de haber sacrificado tiempo y dinero en esa chica obtendría lo que merecía.
- ¿Quieres que bailemos? – ofreció.
- Si – contestó ella con una pequeña sonrisa – ¿Por qué no?
Una buena pregunta, pensó Sasori, simplemente ¿Por qué no a todo? Esas disposiciones le encantaban. Una de sus técnicas consistía en primero allanar y pulir el terreno para posteriormente caminar sobre él sin temor a tropezarse con nada. Bailaron primero una canción tranquila que no exigía más que movimientos de lento vaivén, luego una que involucró algunas vueltecitas a ella y por último algo más alegre que hizo que más participantes se unieran al baile. Sasori la movió de aquí a allá en oscilaciones mareantes y divertidas, la atraía hacia sí y continuaban moviéndose al ritmo de la canción. Sakura se entretuvo de maravilla hasta que extrañamente y creyendo estarlo imaginando, sintió un par de manos en su trasero. Entonces fue brusca al apartar de sí a su pareja.
- ¡Oye! – protestó él con el ceño fruncido.
- ¡Qué es lo que te pasa! – reclamó enojada – No te he consentido que me toques de esa manera.
- Sakura – sonrió Sasori –. No seas aguafiestas.
- Oh, de modo que estoy aguándote la fiesta... Si es así entonces mejor me voy. Allí tienes algunas candidatas que seguro sabrán disfrutarla a tu manera.
Eso definitivamente no podía pasar. ¡¿Sacrificar tanto por ella por todo ese tiempo y haber fingido muchas veces para no recibir su anhelada recompensa solo porque a la maldita chica le molestaban esos deslices tan cotidianos para él?!
¡Iba a tener a esa mujer a como dé lugar, aunque eso significase tragarse por unos instantes su orgullo y envanecimiento!
- No, Sakura… por favor no hagas eso… en verdad lo lamento – expresó cordial, tendiéndole una mano y esperando que ella la aceptase.
- Me siento insegura, Sasori. No sé en qué estabas pensando.
- Ni yo. Fui un tonto. No fue mi intención en realidad, es que solía hacerlo con mi anterior novia y la costumbre me empujó a rememorar ese pasado, te suplico me disculpes, te prometo que tal cosa no volverá a suceder.
- No lo sé… ya no quiero estar aquí – dijo ella mirando incómoda el lugar.
- De acuerdo, será como digas. Te llevaré a tu casa – consintió él –. Pero espera aquí mientras voy al baño, ¿de acuerdo?
Sasori no fue al baño, sino que aprovechó ese momento de ausencia para exponer la situación a su amigo Deidara. Como estaba resuelto a hacerlo por las malas, le dio unas indicaciones a éste último a través de mensajes de texto y regresó enseguida con Sakura.
- Ahora sí, marchémonos. Pero antes, vamos a despedirnos de mis amigos.
Ella naturalmente accedió y fue condescendiente con los colegas de Sasori que siempre que con él la veían, halagaban su belleza.
- Es muy temprano, oficial, quédese un rato más – decía Deidara.
- Lo lamento. Quiero irme.
- Bien, bien… sé que estará bien acompañada de mi amigo – asintió el rubio fehaciente –. Al menos tómese la última copa – agregó extendiéndole una copa con gran contenido –. Este es de los mejores del repertorio de mi colega anfitrión.
Sakura aceptó una vez más por educación, exponiendo su ingenuidad y cayendo en una trampa a causa de la misma. Se la tomó toda.
Poco después en el auto de Sasori comenzó a mover la cabeza de un lado a otro, sintiéndose fuera de su centro de equilibrio; poco a poco un pesado letargo fue cubriendo sus párpados. Sasori sonrió triunfal:
- Te tengo, Sakura.
Alguien había presenciado el altercado en la fiesta, alguien vio a Sakura beber de esa copa y ahora ese alguien seguía el auto de Sasori a una larga distancia sin perderlo de vista. Tora que a través de llamadas telefónicas había mantenido informado a Sasuke de lo que hasta ahora había ocurrido, volvió a llamarlo:
- Justo como usted dijo, señor – habló cuando del otro lado respondieron –. Este no es el camino al apartamento de ella. Sasori se dirige a su casa.
- Bien – contestó Sasuke tranquilamente –. Estate al pendiente de todas mis indicaciones, Tora, ahora es cuando menos necesito que falles. Ya los esperamos aquí.
- A qué se refiere con "esperamos".
- Un equipo ANBU y yo hemos estado hace horas cerca de la mansión de Sasori. Lo asaltaremos.
- Pero señor… usted no dijo que… ¿Cómo lo hará? ¡Él se dirige hacia allá!
- Sí. Lo sé. No importa.
Sasori era tan predecible para Sasuke que a éste último se le hizo sencillo maquinar un contraataque antes de que ocurriese el ataque inicial. Pues bien, el plan consistió en reunir un escuadrón considerable para asaltar la casa del marionetista mientras él no se encontraba, o eso fue lo que Sasuke les dijo porque en su interior temía que esa noche consiguiese Sasori convencer a Sakura de ir a su casa. Si resultaba que Sasori no lo lograba, los ANBUS obtendrían su botín, pero si por el contrario el muy canalla pescaba a la chica – cosa que estaba sucediendo por las malas –, Sasuke se la quitaría aunque en ello se le fuese la vida, e impediría eso que tanto temía. En la primera opción se iría con los bolsillos llenos y en la segunda primordialmente la salvaría a ella. De esa manera tenía todas las de ganar.
Cuando Sasori arribó a su casa tuvo que sacar –y sin vergüenza ni temor alguno – a una Sakura inconsciente en brazos. Sasuke rugió bajo la máscara al observarlo desde la azotea de uno de los rascacielos de enfrente y ajustó el lente de los binoculares para espiar con más detalle.
- Esto no estaba en el plan, señor – comentó uno de los ANBUS a su lado –. Ha regresado Sasori con su novia dormida, ¿Cómo haremos?
Sasuke volteó rápidamente hacia él para fulminarlo y aclarar:
- ¡Esa no es su novia!
El ANBU se sintió amonestado y creyendo haber dicho algo insultante se quedó callado mejor.
- No se preocupen por eso – continuó Sasuke más serenado –. Con o sin su presencia iremos allí.
Pasarían solo diez minutos para que los ANBUS se pusieran en acción.
Sasori sin imaginarlo siquiera se sentía afortunado de que en casa no se encontrase su abuela Chiyo. Observó a la chica recostada en su cama ahora, durmiendo como un ángel y sonrió como quien se acaba de sacar la lotería. Otros especímenes hermosos habían ya acabado enredadas en esas sábanas, no obstante, todas ellas tenían siempre algún atributo artificial, o eran ya unas expertas en la materia en cuestión. Pero ésta sería sin duda la mujer más naturalmente exótica con la que estaría. Lástima que haya tenido que traerla por las malas.
Lo primero que hizo fue tomarle fotos porque las necesitaría posteriormente para elaborar la marioneta. Una vez terminado ese primer paso ubicó la cámara sobre la mesita de noche y se sacó los zapatos, la chaqueta y la camisa. Se posicionó sobre ella sin llegar a aplastarla con sus rodillas y codos y entonces le besó los labios, le acarició con lenta pasión el rostro, el cabello, el cuello y el pecho mientras murmuraba lo linda que era y lamentaba que no estuviera despierta y dispuesta para él. Le hubiese encantado escucharla gemir. Hundió su nariz en el comienzo de sus senos y los besó sin descubrirlos mientras que se tomaba el atrevimiento de deslizar las manos por la línea de su cintura y la cadera y luego meterlas por debajo del vestido recorriéndola desde el tobillo, la pantorrilla y la rodilla hasta llegar a sus muslos y glúteos, donde ejerció mayor presión:
- De modo que no querías que los tocase – comentó sardónico en el oído de ella.
Excitado al tope se quitó el cinturón y se desabrochó el pantalón, seguidamente comenzó a bajar la corredera que ostentaba a un costado el vestido de Sakura cuando de pronto se escuchó un fuerte golpe en una puerta. Y no cualquier puerta: su puerta.
- Qué demonios…
Un segundo golpe amenazó con partir la madera, y debido a la fuerza del mismo Sasori intuyó que se trató de una patada. Sacó de una gaveta una daga de filo envenenado que guardaba para casos de emergencia – como ese – y se dispuso a abrir la puerta con la intención de hundirla en quien sea que estuviese del otro lado. Su propósito sin embargo no funcionó porque cuando lo hizo, un ANBU de túnica blanca y máscara de gato fue más veloz al asestarle una poderosa patada en la entrepierna. Sasori se dobló en el suelo, gritando.
- ¡Maldito seas! – se quejó entre dientes mientras una lágrima instintiva resbalaba de su ojo izquierdo – ¡Uchiha!
Sasuke no le contestó, sino que indignado tras ver el estado de Sakura sobre la cama, como si ya hubiese sabido que fue manoseada, aprovechó su altura y posición para mandar a Sasori al suelo de un golpe fuerte con una segunda patada que le dio en toda la cara. Al marionetista le sangraba la boca.
- Cómo es que… – balbuceó, no pudiendo hablar más por la sangre que escupió de nuevo –, cómo lograste entrar… insolente… – jadeó sonriendo ahora –, te has equivocado mortalmente al venir a robar a un ladrón.
- Soy el ladrón de los ladrones – contestó Sasuke –. Mis hombres se han dedicado a saquear tu morada.
- No encontrarás a los Bijus que Akatsuki ha recolectado si ese era tu objetivo – precisó Sasori limpiándose la boca con el dorso de la mano –. Debo reconocer que me has tomado de sorpresa… sabía que esto podía pasar.
En lugar de responder, Sasuke volvió a tomarlo de sorpresa al sacar de su funda la espada y lanzarle un tajo que cortó al marionetista caído en todo el pecho. Sasori se quejó mientras se presionaba la larga hendidura con una mano que acabó ensangrentada en instantes. El ANBU dispuesto a matarlo de una inserción fija en todo el cuello se le echó encima sujetando la espada con ambas manos y señalando ese blando objetivo. Sasori pudo leerlo a tiempo y de un rápido movimiento de suerte logró evadir la punta de la katana, incrustándose ésta en el suelo, de modo que valiéndose de esa falla decidió dar su golpe mortal y con toda la fuerza de la que fue capaz clavó la daga en la pierna de Sasuke que de inmediato gruñó. Sasori comenzó a reír como loco.
- ¡Vas a morirte, Uchiha! – exclamó con alborozo – ¡Ahora sí vas a morirte! ¡¿Quién ríe al último?!
Puede que no fuese a reír porque sabía que estaba envenenado, pero Sasuke se aseguraría de que tampoco Sasori pudiera reír. Ignorando la daga en su pierna y tras observar de nuevo a Sakura inconsciente en la cama, tomó del cuello a Sasori y le estrelló la cabeza contra el sólido piso, partiéndosela en el acto. Luego hizo que para éste último llovieran los golpes: le magulló los pómulos, le cerró los ojos a peso de puños, le partió la nariz y le sacó dos dientes laterales derechos. Cuando se detuvo con las manos ensangrentadas, y jadeando de cansancio se percató de que Sasori se había desmayado. Entonces escuchó que alguien entraba a la habitación. Era uno de los suyos:
- Señor, tenemos que irnos… ¡pero qué pasó aquí! – exclamó el ANBU estupefacto –. Usted dijo que subiría a saquear, no a matar al dueño de la casa.
- No lo maté, idiota – respondió Sasuke malhumorado –. Y ahora… – suspiró de pronto agotado, era el veneno –, márchense ustedes…
- Pero usted… ¿qué pasará con usted?
- No te preocupes, Tora, confía en mí… estaré bien, ahora váyanse…
Como era costumbre, Tora accedió y se encargó de sacar de allí a sus compañeros. Sasuke se puso de pie con algo de dificultad por la herida del filo que le había hecho Sasori, se acercó a la cama de éste último y con mucho cuidado tomó a Sakura en brazos. La presión ejercida por otro peso aparte del suyo lo hizo constreñir los dientes del dolor en la pierna; pero intentó ignorarlo al comenzar a caminar – aunque muy lento – fuera de esa habitación.
Bajar las escaleras fue como acercarse al infierno con cada paso y por muy insoportable que se tornó el malestar no se detuvo sino hasta que escuchó un pequeño llamado al final de un pasillo.
- Por aquí, muchacho. Te ayudaré – dijo la voz de la anciana que apenas se asomaba.
Sasuke dudó por unos instantes, pero accedió porque qué más podía hacer en esa condición. Gozando de buen estado habría dejado a Sakura en un lado y encarado a la anciana que quizá le estuviese tendiendo una trampa.
- Ven, por aquí, recuéstala en este sofá – indicó ella tras conducir a Sasuke por el pasillo. Éste obedeció y una vez librado del peso de la oficial, jadeó más fuerte.
- Usted… por qué hace esto… ¿no es… la abuela de Sasori? – quiso saber.
- Primero que nada te aplicaré el antídoto para ese veneno – contestó ella señalándole la pierna –. Luego hablamos.
La señora Chiyo fue por la cura que de una vez administró a Sasuke. Entonces se consagró a coserle la herida sin anestesia alguna mientras éste empuñaba las manos y apretaba los dientes.
- Desde luego, soy la abuela de Sasori – comenzó –; pero ese muchachito me ha decepcionado terriblemente. Hace un par de semanas le he dicho que me ausento cuando en realidad me encierro en el cuarto donde se transmite a través de las cámaras de seguridad lo que sucede en toda la casa. Mientras él no estuvo me encargué de mandar a instalar cámaras también en su habitación, y gracias a eso he descubierto muchos secretos que no imaginé que guardase – observó a Sasuke entonces por unos segundos –. Está bien, cariño puedes quitarte esa máscara, necesitas relajarte y respirar con libertad. Ya estás fuera de peligro. Además, te doy mi palabra de que ésta es una de las pocas habitaciones que no tiene cámaras.
- No lo haré.
- Sé quién eres – confesó ella –. Y no me preguntes el por qué. Sabe más el diablo por viejo que por diablo.
A Sasuke le sorprendió al principio, pero luego imaginó que esa mujer quizá conocía la historia de su familia. Como no se podía desafiar las canas, él accedió a su petición y se quitó la máscara.
- Eso es. Mucho mejor… el niño tierno de los Uchihas se ha convertido en un hombre apuesto – opinó ella y rio un poco. Pero volvió a ponerse seria después de unos segundos –. Como te decía… conozco a Sakura porque he tenido la oportunidad de alternarla en diversos ambientes a los que Sasori nos llevó. Y es una espléndida chica – dijo observándola dormir –. Hace un momento vi a mi nieto con la sucia intención de ultrajarla en ese estado y me dispuse a intervenir. Y a punto estaba de salir de la habitación de vigilancia cuando aparecieron ustedes, burlando la seguridad de esta casa. Me quedé mejor donde estaba y observé entonces satisfecha cómo se llevaban lo que podían y se les antojaba, y cómo tú diste su merecido a Sasori. Me habría dado igual que dejasen vacía la casa. No los denunciaré… y en cuanto a ti, pequeño Uchiha, te mereces a Sakura – agregó guiñándole un ojo.
Sasuke negó con la cabeza con total incredulidad.
- No seas pesimista, niño. Que sean ladrón y policía es bajo mi criterio algo irrelevante. Sólo un hombre enamorado hace lo que tú hiciste.
- No estoy enamorado – apuntó Sasuke con el ceño fruncido.
- Claro, por supuesto… estos Uchihas no cambiarán jamás…
- Y ahora me marcho – decidió Sasuke –. Dejo en buenas manos a Sakura… agradezco mucho su bondad, señora.
- ¿No esperarás a que ella despierte?
- No… sería un problema.
Aunque dijo que se iría, Sasuke no movió un pie por unos segundos en que sólo observó a la oficial dormida. La señora Chiyo entonces se levantó de su asiento con la excusa de ir por algo y se quedó espiando tras la puerta.
Estando a solas y con mucho cuidado de no tocar su piel, Sasuke elevó de nuevo el cierre del vestido de Sakura haciéndola lucir de nuevo más decente y entonces acercó su rostro al de ella.
- Lamento no haber llegado antes, pero me alivia que estés bien – murmuró rozando su nariz con la de ella. Quería reprocharle el haberse involucrado con Sasori y llevársela de allí para asegurarse de que estuviese mejor a su lado. Pero eso era imposible –. Nos vemos pronto – agregó tocándole la frente con sus dedos en un dulce gesto muy especial para él.
Y entonces se retiró sin más.
Tiempo después despertó Sakura aturdida, cansada, enojada y posteriormente asustada al ver la escena sangrienta que quedó en el cuarto de Sasori. Cuando la señora Chiyo le explicó lo sucedido ella casi explota de indignación:
- ¡Shannaro! ¡Cómo pudo pasar…!
Tranquila, querida. No llamaré a las autoridades hasta dentro de un par de horas porque aún es de madrugada. Y como estoy tan enojada como tú con Sasori, se me ocurrió una idea para desahogarnos mientras él sigue inconsciente.
Fue algo verdaderamente placentero y reconfortante para ambas mujeres entrar al inmenso taller de Sasori y destruir una por una a golpes y palazos las casi trescientas marionetas de éste mismo, siendo Sakura la que más víctimas sumó. Acabaron agotadas, pero satisfechas de haberlo hecho juntas.
Más tarde cuando Sasori despertó adolorido lo primero por lo que tuvo que protestar fue el par de esposas que adornaron sus muñecas. Con pruebas suficientes – los videos de las cámaras – fue condenado a la cárcel bajo las denuncias de ambas mujeres por intento de abuso sexual. La noticia sacudió a la ciudad completa.
Días después se hallaba Sakura contemplando la bahía de la ciudad desde el muelle Hinode. Su ensimismamiento era a causa del meollo en el que estuvo involucrada. Ya casi no le importaba ni sorprendía lo que Sasori intentó hacer con ella y las artimañas usadas para por poco conseguirlo. Lo que le daba vueltas en la cabeza era la presencia oportuna de Sasuke.
Se supone que fue a robar solamente, pero ¿habría sido cierto que por cosa del azar lo hubiese hecho justo cuando ella se hallaba en peligro en la misma casa y que para rematar la hubiera salvado? ¿Acaso Sasuke… la quería?
Sakura negó fuertemente con la cabeza. Enojada consigo misma por comenzar a hacerse estúpidas ilusiones se mordió el labio inferior. Él no era bueno. La lastimó consciente de ello y si casi mata a Sasori fue por disputas personales y para llevarse sus valiosas cosas. No por ella. Sasuke no tuvo intención de salvarla en realidad porque Sasuke no la quería y nunca la quiso. Ella fue solo un juego como él dijo y ahora debía vengarse y confrontarlo siempre que tuviese la oportunidad. No quedar de nuevo como la patética damisela a la que se debe proteger su virginidad.
No supo Sakura si fue porque comenzó a convencerse de que el Uchiha no la apreció jamás, o por haber rememorado la forma en que se burló de ella, o por sentirse humillada de que éste de manera casi involuntaria y sin proponérselo la hubiera salvado, o por las tres razones que había comenzado a llorar.
- El líquido que emana de los ojos de una mujer honesta es casi sagrado – habló una voz masculina cansada a sus espaldas –, ¿me deja envasar sus lágrimas por favor?
Sakura se volteó mientras se secaba la cara.
- Usted… lo conozco… es el hombre que salvé aquella vez.
- Sr. H – asintió él –. No preguntaré si se encuentra bien cuando es evidente que no es así.
Un frío viento sacudió los cabellos de ambos, y Sakura, compelida por una necesidad natural se abrazó los codos y bajó la cabeza; pero por mucho que intentó contener su llanto no lo consiguió y terminó gimoteando, haciéndolo más evidente.
Él se le acercó.
- Usted ya me ayudó una vez, oficial. Permítame compensarlo – pidió afable –. Puedo ser un buen oyente y lo que sea que usted necesite – extendió hacia ella una de sus manos sucias y desgastadas.
Ella tragó saliva y levantó la cabeza para observar el único ojo azul del anciano que a su vista se mostraba, y justo en esa única pupila halló algo especial, familiar, cálido y vivificante. Asintió con la cabeza y una vez más se dejó persuadir por las apariencias falsas, pero bienintencionadas de Sasuke.
Tomó la mano que le ofrecía.
…
¡Continuará!
Uff, no sé cómo logré escribir este capítulo por fracciones tan minúsculas de tiempo. Siento mucho la tardanza queridos lectores, pero no es mi culpa que mis periodos de escritura se hayan reducido a tan poco últimamente; pero si quieren desquitarse, entonces láncenle piedras a la universidad en la que estudio porque gracias a los deberes que me dejaron he estado ocupada incluso en esta semana santa. u_u
Expuestas ya mis excusas, hablemos un poco del capítulo:
¡No imagino lo frustrante y aterrador que sería descubrir que casi fuiste violada por haberte dejado drogar! ¡Y a eso sumarle la confusión de haber sido salvada por tu peor enemigo! Válgame Dios. Que esta circunstancia ficticia les recuerde – más que todo a las chicas – no aceptar tragos ni bebidas de personas que no conocen bien o no conocen en lo absoluto. Muy peligroso. Ser precavida y pasar por aburrida o "aguafiestas" es a veces necesario.
Por otro lado, demos un aplauso a Tenten por haber salido de la friendzone.
Y bien, debido a que ya plasmé lo que quería (el NejiTen) no volveré a referirme a esta pareja sino de forma un poco inadvertida como lo hago con otros personajes. Escribí un poco de LEMON porque llevo ya demasiadas páginas y no sé con certeza cuándo ocurrirá entre los protagonistas, de modo que en consideración de la paciencia de ustedes (pervertidas), decidí regalarles una pequeña porción de eso que tanto esperan.
Una vez más, gracias por persistir en esta historia y no abandonarla por mis prolongados lapsus entre actualizaciones. Recuerden que su atención es mi pequeño motorcito motivador para elaborar cada continuación.
Y recuerden tener la bondad de dejarme una review con sus opiniones. Aprecio cada palabra que me escriben.
Un beso a todos y de antemano me disculpo por la demora del próximo capítulo.
Hasta pronto.
Sigma Shey.
