Hola mis queridas lectoras y lectores, hago acto de presencia para traerles un capítulo más de mi trama… Espero que sigan leyéndome y les guste el rumbo que toma este fic…

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi, la cual debido al trauma que me dejó me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

Simbología

-kkk- Los personajes hablan

-kkk- Los personajes piensan

Capítulo XIV Aléjate de mí

El astro rey comenzó a levantarse sobre la ciudad de Nerima, un nuevo lunes empezaba junto con los rayos matutinos que se asomaban por el horizonte. Un inicio de semana en muchos casos no deseado por las personas que salían de sus cómodas camas para enfrentar una nueva semana. Ésta era la actitud de una perezosa Akane, luego de una noche de mal dormir, se dirigía perezosa al baño con su pijama amarilla de dos piezas. Como todas las mañanas tomó un baño y se alistó para ir a clases. Lo único diferente era que no comería su desayuno, esto porque Kasumi y el resto de la familia regresarían hasta la noche, para su mala fortuna no había quedado nada preparado para esa mañana.

Revisó dentro de la nevera y abrió algunos compartimientos en busca de algo para comer -¿No entiendo cómo pudo acabarse la comida si Ranma y yo no estuvimos en casa?- al decir las palabras recordó el motivo de su ausencia, inmediatamente sus mejillas se tiñeron de un tono carmín. Poco duraron los recuerdos cuando una mirada triste apareció en su rostro. -No debería sentirme así, de todas formas lo que haya pasado ahora no tiene importancia-

La chica de los cabellos azulados tomó el maletín que había colocado sobre la mesa del comedor y salió caminando de forma pausada en dirección a la preparatoria…


Algo le estorbaba, contrajo sus párpados bloqueando aquello que le dañaba la vista. Era algo brillante, ladeó el rostro intentando esquivar la luz que perturba su sueño, ahora no era solo la claridad la que le molestaba sino el calor… Efectivamente su cuerpo empezaba a sentirse incómodo, lo elevado de la temperatura junto con la estorbosa luz le hicieron abrir los ojos. Al hacerlo los rayos de un sol que comenzaba a erguirse sobre el cielo chocaron directo contra sus pupilas, se tapó la cara con las manos, bloqueando la dañina luz.

-Que demonios- murmuró para si mismo mientras se apoyaba con los brazos para levantarse. -Me dormí en el tejado- pensó sorprendido, sus manos se deslizaron por encima de la superficie que comenzaba a calentarse gracias al sol. Sus ojos se abrieron de golpe -¡Rayos no puedo creerlo!- de inmediato se puso en pie, -Se suponía que debía esperar a Akane para hablar con ella… ¿Cómo es que me quedé dormido aquí?-

Ingresó rápidamente a la casa, esperaba encontrar a su prometida al entrar, pero no había señales de ella por ninguna parte. -¿Se habrá ido?- rebuscó con la mirada un reloj que le indicara la hora. El rostro se le descompuso por completo cuando al fin encontró uno, -Maldición llegaré tarde- como un rayo llegó hasta al baño para darse una rápida ducha y salir rumbo a sus clases.


La menor de las Tendo iba con la mirada fija en el suelo, por más que intentaba no pensar en todo lo ocurrido esto le era imposible. Su mente repasó cada hecho ocurrido desde el día en que el chico de la trenza le habló de forma extraña luego de la clase de educación física…

Recordó la manera en que su cuerpo reaccionó de forma diferente al verlo entrenar en el Dojo en aquella ocasión… Su primer beso en el armario del conserje, ante este último recuerdo le fue inevitable esbozar una sonrisa llena de nostalgia y algo de picardía.

Tragó en seco mientras sus ojos se concentraban en mirar un pie caminar tras otro… Otros acontecimientos siguieron viajando por su memoria… Como aquel día en que las cosas se salieron de control en los baños públicos… De nuevo los colores se le subieron al rostro.

Aquella noche estudiando al lado de Ranma cuando ambos implícitamente habían consentido romper algunas barreras y pasar más allá de su relación. Rememoraba los besos, las caricias, el calor que embargaba su cuerpo. Las escenas cambiaron de espacio cuando al cerrar los ojos visualizó la cueva aquel día lluvioso, podía imaginar cada uno de los detalles y sensaciones que experimentó la primera vez que hicieron el amor…

Suspiró pesadamente, aún la magia tenía control sobre su cuerpo, aunque intentara evitarlo ese sentimiento de pasión incontrolable se apoderaba de ella, palpitaba de forma constante por cada centímetro de piel. Como deseaba volver a compartir aquella intimidad y complicidad con su prometido -Tienes que dejar de pensar en él… Todo esto se debe a un hechizo, tengo que alejarme de ti- paró en seco su marcha y se tapó la cara con las manos, -Ranma- susurró por lo bajo.

La chica se tensó por completo al sentir como un par de brazos la estrechaban con fuerza…

-Akane mi amor… Te he estado esperando- dijo ansioso el rayo azul de la escuela Furinkan. El rostro de la menor de las Tendo se desencajó por completo mientras un ligero tic aparecía en su ojo…

-Kuno- musitó a punto de perder la paciencia y acomodando su cuerpo para soltarse del agarre.

El muchacho insistió estrujándola más fuerte al sentir como ella comenzaba a alejarse. -Ésta es nuestra oportunidad. Faltemos a clases y disfrutemos de nuestro amor- vociferó por lo alto.

Akane estaba dispuesta a realizar la maniobra correcta y mandar al kendoka a volar por los cielos de Nerima cuando dejó de sentir la fuerza que la aprisionaba. Perdió ligeramente el equilibrio y asustada miró a su alrededor sin tener la menor idea de lo que había ocurrido.

Giró su cuerpo y observó como Kuno se encontraba tirado en el suelo inconciente, al alzar la vista lo vio… Ranma estaba mirando de soslayo la escena con los brazos cruzados sobre el pecho, el entrecejo arrugado y un aura intensa, -Se lo tenía merecido- dijo despectivamente.

-Ran… ma- espetó la peli-azul inconcientemente.

-¿Pensé que sabías como defenderte de él?- expresó el chico de la trenza clavando sus ojos azul-grisáceos en ella.

La expresión de la joven cambió a una mirada fiera, estaba indignada, ¿acaso estaba insinuándole que ella no podía quitarse a Kuno de encima? O peor aún que accedía a las muestras de "aprecio" del castaño.

-¿Qué estás insinuando?- cuestionó molesta.

-Nada- contestó secamente. Cambió la trayectoria de sus ojos hacia la cercana entrada de la preparatoria Furinkan. La verdad había reaccionado sin pensarlo, los celos consumieron sus entrañas desde el instante en que alcanzó a ver como Kuno acosaba a su prometida. Tenía otros planes en mente, pero al notar el atrevimiento del rayo azul no dudó en ponerlo en su lugar y expresar su descontento.

Akane iba a decir algo, pero calló al apreciar como los irises del chico conectaban nuevamente con los suyos. Ranma carraspeó limpiando su garganta preparándose para hablar. Ella permaneció con el ceño fruncido y mirándolo desafiante, dándole tiempo para que pronunciara palabra.

-Anoche estuve esperando a que llegaras a casa- habló el muchacho intentando sonar lo más casual posible.

Ella solo pudo abrir los ojos asombrada ante la confesión, -¿Para… qué… m… e… espe… rabas?- tartamudeó.

-Quería…- calló un instante -Es decir… quie… ro… hablar… contigo-

-Eh…- musitó Akane sorprendida.

Ranma se sonrojó y tragó en seco, -Lo que dije, quiero hablar contigo-

La menor de las Tendo afirmó con cabeza, -Claro… creo que debemos hacerlo- por alguna razón le pareció que sus palabras se podrían malinterpretar, -Este… me refería a hablar- sus mejillas se colorearon en una tonalidad roja intensa y evadió el rostro de su prometido que estaba igualmente ruborizado.

Un silencio incómodo se instaló en el ambiente mientras ambos miraban el suelo… -Akane creo que lo mejor es hablar en otro lugar, la escuela no es el sitio ideal- atinó a decir sin siquiera mirarla y jugando con los dedos.

-Tienes razón- contestó la chica algo preocupada… -Creo que deberíamos- su frase se cortó al observar como Ukyo se acercaba saludando animadamente.

-¡Hola chicos!- dijo a lo lejos agitando su mano. Se aproximó a la pareja, pero con la clara intención de entablar conversación con el muchacho -Ranma hace días que no vas a mi restaurante ¿Pasa algo?- preguntó enlazando el brazo del artista marcial con el suyo…

-Cuando quieras puedes ir, recuerda que siempre estoy dispuesta a prepararte mis deliciosos panes japoneses- finalizó riendo.

El joven Saotome optó por su habitual risa nerviosa y se rascó la cabeza con el dedo índice, -No es nada… es que he estado ocupado- se movió con la intención de soltarse del agarre de la cocinera.

-Akane te parece si…- enmudeció, la joven ya no estaba junto a ellos, ni siquiera se divisaba por la entrada principal. -¿Cómo desapareció tan rápido?- se quedó pensativo por un instante y reaccionó emprendiendo carrera hacia el edificio. -Rayos llegaremos tarde-


Otro día de clases, la rutina de todos los lunes, primero clases de historia, después algo de gramática, luego el receso antes de la clase de educación física. Ranma había esperado el momento preciso para volverse a acercar a su prometida, creyó que el tiempo libre antes de la siguiente clase o la hora de almuerzo eran los momentos perfectos. Al terminar la lección dudó temeroso en aproximarse a ella, mientras maquinaba lo que iba hacer Akane salió del salón.

-Rayos ya es bastante difícil todo lo que estamos pasando- resopló con una mirada triste, -Si tan solo Ukyo no hubiera llegado en la mañana ya habríamos hablado y aclarado todo…- giró sus irises hasta la puerta y se puso en pie lentamente, -Saldré a ver si puedo encontrarla-

Desde otra parte del salón uno par de ojos azul mar miraban al artista marcial, -Ranma- murmuró por lo bajo…


Akane había estado bastante desanimada, al principio cuando entró al salón llegó con su característica actitud de "te odio Ranma Saotome" tirando su maletín con pesadez sobre el pupitre y maldiciendo por lo bajo. Cuando el chico de la trenza entró a la clase ni siquiera lo determinó.

Conforme avanzaba la mañana su actitud de celos fue migrando hacia su estado reciente de melancolía. Hubiera preferido no asistir a la preparatoria, pero no quería levantar sospechas, lo que menos deseaba era responderle preguntas a sus amigas. Huyendo de miradas recriminadoras e interrogatorios indiscretos optó por alejarse de todos en la hora del receso.

Quería estar sola para pensar y dejar en claro sus ideas… -En realidad no me importa lo que haga… No es como si entre nosotros hubiera algo de verdad- dijo por lo bajo, -Pero se suponía que quería hablar conmigo, sin embargo en cuanto llegó Ukyo- su ceño se frunció al recordarla, -Fue como si ya no pudiéramos hablar más sobre el tema-

Siguió su paso pensativa y parpadeó extrañada al ver a chico del pañuelo caminando entre el follaje del patio de la escuela. -¿Ryoga qué haces aquí?- preguntó la peli-azul sorprendida.

-Akane- contestó el muchacho nervioso y ligeramente sonrojado.

Ella le sonrió con dulzura -¿Vienes a buscar a Ranma o andas de nuevo en uno de tus viajes?- sus palabras y sus ojos avellana tenía un dejo de tristeza que Ryoga reconoció de inmediato.

-¿Qué podrá pasarle, no se ve como siempre? … Seguro el maldito de Ranma le hizo algo… ¡Voy a matarlo cómo se atreve a lastimarla!- reflexionaba empuñando con fuerza las manos.

-Ryoga- volvió a entonar la peli-azul al ver como el joven estaba perdido en sus pensamientos y sin mostrar intenciones de contestarle.

-¿Ah?- entonó él sacudiendo la cabeza, pero embobado al notar como los irises de color marrón lo miraban expectantes y una tierna sonrisa adornaba el rostro de la chica de sus sueños.

-¿Cuál era tu pregunta?- atinó a decir seguido de una risa nerviosa.

El rostro la muchacha se desencajó un poco ante la distracción de su amigo, -¿Te preguntaba si estabas buscando a Ranma?-

Un cambio se produjo en el semblante del chico del colmillo, -No en realidad no ando buscando a Ranma- dijo desinteresadamente, -Aunque no estaría de más darle su merecido…- murmuró por lo bajo.

Akane solo escuchó los murmullos e intentó descifrar lo que decía -¿Qué dices?- preguntó con inocencia.

Ryoga comenzó a agitar las manos en modo de defensa, -Este… yo… no… no es nada importante… jejejejeje-

-Ah ya veo… Es raro verte por aquí sin que Ranma tenga algo que ver- mencionó un poco triste la menor de las Tendo. Al muchacho se le estrujó al corazón al notar que la joven entonaba el nombre de su eterno rival con un tono abatido.

Pese a su timidez característica el chico del colmillo se aproximó a Akane acortando la distancia. -¿Te pasa algo?- preguntó preocupado dándose cuenta que ella esquivaba la mirada. Si su vista no le fallaba podía distinguir como el borde de aquellos ojos avellana estaban ligeramente humedecidos.

Ella reaccionó pasando el dorso de su mano de forma discreta para limpiar cualquier signo de lágrimas. -No es nada Ryoga no te preocupes- intentó pronunciar con sinceridad, lo último que necesitaba era que el chico se diera cuenta por lo que estaba pasando. Desvió la mirada esperando que no se diera cuenta de los intensos deseos que tenía de llorar, cómo era que le daba uno de esos ataques de tristeza justo en ese momento.

Sin entender el porqué reaccionaba con tanta valentía se atrevió a colocar su mano masculina sobre el hombro de la joven. Akane automáticamente lo miró sorprendida, -Ryoga…- pronunció casi en susurro.

Él le dedicó una tierna sonrisa, -Vamos Akane… Soy tu amigo, puedes contarme lo que te pasa- subió su mano libre hasta posarla sobre el otro hombro. -¿Dime qué te pasó para que estés tan triste?... Si Ranma tiene algo que ver te juro que acabaré con él-

¿Cómo iba a confesarle al chico del colmillo todo lo ocurrido? le era imposible, a pesar del cariño que le tenía, no podía relatarle su historia. Había estado tan sola en los últimos días, nadie con quien desahogar sus dudas o problemas… Ahora justo al frente permanecía aquel muchacho el cual ahora le brindaba un espacio para desahogarse.

Quizás fue la mezcla de frustración y desasosiego, la soledad sumado al no poder hablar sobre las cosas que pasaban por su cabeza, pero no se dio cuenta en el momento en que se aferró al cuerpo del chico eternamente perdido y se echó a llorar amargamente. Ryoga en vez de paralizarse, la rodeó con brazos, pero ni siquiera disfrutó el contacto, fue más su preocupación por entender lo que le pasaba a la chica.


A lo lejos Ranma miraba extrañado la escena, para su suerte había dado con la persona que buscaba, lo que no era bueno era lo que pasaba ante sus ojos. Intentó ocultarse detrás de las paredes del edificio -Cómo es que Akane deja que Ryoga la abrace, quizás también se deba al hechizo… Ese cerdo inmundo me las pagará de seguro se aprovecha de toda esta situación para estar cerca de ella- permanecía con el ceño fruncido, -Debo hablar con ella cuanto antes- musitó por lo bajo.

-Ranma-

En cuanto escuchó su nombre se tensó por completo y giró para encontrarse con su interlocutora. -¿Ranma qué haces?- preguntó Ukyo.

-Yo… este… nada- mintió descaradamente el muchacho.

-Pero parece que estas viendo algo… ¿Qué es?- finalizó intentando ver por encima del chico y el borde de la pared. Él la jaló suavemente del brazo. -No es nada enserio… Mejor vamos al gimnasio hay que alistarnos para la clase de educación física-. No le quedó otra opción más que seguir a Ranma que la llevaba prácticamente a rastras.


Akane se distanció del joven Hibiki muy avergonzada, -Perdóname Ryoga, no debí… Soy una tonta-

-No… no digas eso…- dijo preocupado el chico, -Quisiera ayudarte…-

Ella le sonrió, -Ya lo haz hecho… Uff- suspiró aliviada -Ranma tiene suerte de tener amigos como tú- el comentario no alentó mucho al muchacho. Ambos permanecieron en silencio un largo rato sin decir nada…

La chica de los cabellos azulados miró su reloj, -Mira la hora, llegaré tarde a clases… Gracias por todo Ryoga te veo luego-

Se quedó viendo como ella corría -Espera… Yo vine a buscar a… ¿Dónde puedo encontrar a Ukyo?-

-Debiste decirme desde el principio que la buscabas- comentó con picardía la chica -¡Búscala por el gimnasio, estaremos en clases!- gritó a lo lejos.


Efectivamente Akane llegó tarde a clase, por lo tanto hizo todas las pruebas de última y como castigo tuvo que quedarse recogiendo el equipo deportivo… -Esto me pasa por llegar tarde, hoy todo me ha salido mal- guardó los últimos balones en el armario y caminó hacia los vestidores de chicas. Extrañamente había mucho silencio, prueba de que ninguna de sus amigas se había quedado a esperarla…

Cerró la puerta tras de si, todo su cuerpo se paralizó al encontrarse con la presencia de una figura masculina muy conocida. -Ranma… ¿Qué haces aquí?- El muchacho caminó hasta llegar a ella, se movió a la derecha y extendió su mano, Akane dio un leve respingó pero la extremidad no iba hacia ella sino al cerrojo de la puerta. Ranma cerró le puso el seguro mientras rozaba levemente la cadera de la chica durante la acción.

-¿Qué demonios crees que haces?- recriminó ella sintiéndose un manojo de nervios. Su intención era actuar como de costumbre, pero el ritmo cardiaco era demasiado acelerado como para dominarse a si misma. En un vano esfuerzo su mano buscó la puerta pero su prometido interpuso el cuerpo impidiéndolo.

-Quiero hablar contigo- dijo por fin clavando sus ojos azules en ella.

-No creo que éste sea el mejor momento, ni el lugar- contestó con el ceño fruncido, pero ligeramente sonrojada.

Ranma se limitó a cruzar los brazos sobre el pecho, -Lo sé, pero no tengo otra opción… He intentando acercarme a ti toda la mañana, pero me has estado evitando-

-Yo no… digo… pudiste hablar conmigo en la mañana, pero preferiste ponerle atención a Ukyo- reprochó celosa la peli-azul.

-¡Ja! No veo de qué te quejas… Al menos yo no me tiro a los brazos de ellas como tú haces con Ryoga- soltó dejándola sorprendida.

-¿Acaso me has estado espiando?- preguntó enfadada, pero agregó otro comentario con un tono que mostraba un toque de picardía -¿O será que estás celoso?-

Ranma se quedó en silencio y mirándola de forma desafiante, colocó sus manos sobre los hombros de la joven Tendo. Hubiera querido insultarla como era la costumbre, pero no, la necesidad por tocarla era más fuerte. Incluso la ira producida por los celos se había disipado en el instante en que sus extremidades hicieran contacto con ella. Tragó en seco ante la oportunidad de volver a sentirla, por inercia la haló buscando una mayor cercanía entre sus cuerpos.

-Yo… Akane…- musitó acercando su rostro al de ella. La chica de los cabellos azulados hubiera querido mandarlo a volar, pero la proximidad la ponía en un estado vulnerable, pese a ser conciente que su debilidad era a causa de la magia suspiró cerrando los ojos mientras disfrutaba del calor que su prometido emanaba.

Respiró agitadamente al sentir el roce de la mejilla del muchacho contra la suya -Ranma… no es correcto…- no dijo más, ahora el artista marcial tenía su nariz presionando tiernamente contra la de ella…

-No sé si deba… pero quiero… entiéndelo Akane- susurró seductoramente sobre los labios de la peli-azul. -Yo necesito… no puedo…- acortó por completo la ínfima distancia que separaba sus labios, muy despacio presionó su boca contra la de ella.

Se suponía que no debía permitirle seguir con el juego, pero sus deseos podían más que su mente. Lo amaba, lo anhelaba, extrañaba sentirlo como lo hacía en ese momento. Despacio succionó el labio inferior de su prometido incitándolo a profundizar el beso, pronto la caricia buscó llenar el vacío que sentían el uno del otro, a través del contacto de sus labios lograban expresar el profundo amor que se tenían…

Sumado a eso seguía aquella pasión, ese ardor que no les permitía analizar sus acciones con claridad. Desde el instante en que sus cuerpos tenían contacto el mundo y la realidad perdían sentido, solo existían ellos, la necesidad latente de sentirse, de expresar por medio de besos y caricias aquellos deseos reprimidos.

Akane pese a estar sumergida en el momento, no podía impedir que ciertos momentos de lucidez llegaran a su mente. Estaba decidida a no dejarse vencer, pero conforme se seguían besando Ranma había logrado recostarla sobre la pared dejándola sin opción de escape. Él la estrujaba cada vez más buscando eliminar cualquier distancia entre ambos, ella por su lado no pudo evitar sentir como cierta parte del cuerpo masculino comenzaba a endurecerse.

La ansiedad se apoderaba de ambos, la peli-azul sentía como su intimidad palpitaba y su temperatura se elevaba ante el contacto de su prometido. Ranma fue doblando ligeramente sus rodillas para rodear con besos el frágil cuello… -Ranma no…- musitó acalorada. Él la miró algo desorbitado, pero la levantó con extremo cuidado del suelo por la cadera, rozó desde el sitio hasta la parte trasera de los mulsos de Akane logrando que ella separara las piernas y lo rodeara con ellas.

De nuevo su respiración se entrecortaba y un ligero respingo fue la respuesta de su cuerpo al sentir el miembro endurecido chocando contra su intimidad, mientras Ranma la aprisionaba contra la fría pared. Sin duda estaba excitada, pero él no continuó provocándola simplemente la miró profundamente con sus ojos azul-grisáceos. Rozó con delicadeza los labios de su prometida y manteniendo la cercanía le susurró…-Akane-

Ella inhaló profundo y se pegó más a él, -Ranma… bésame… quiero sentirte…- el chico estaba complacido por el pedido, más aún por el apasionado beso en el cuello que su prometida se estaba encargando de brindarle. Iba subiendo en busca de otro beso, pero se detuvo en seco.

La mente de la joven de pronto recibió una sacudida, -Otra vez lo hice, me le insinué… Perdí el control… Todo es por el hechizo- Alargó las manos empujándolo y descendiendo. El oji-azul la miraba extrañado, -Maldición por qué no pude controlarme ahora creará que hice todo esto a propósito-

-Akane… yo…- acató a articular.

Ella no lo dejó terminar -Vete Ranma por favor no quiero que estés aquí- suplicó mostrando una actitud completamente diferente. -Esto no está bien… Sabemos que esto no pasa por nuestra voluntad… Es por el hechizo-

Ranma la miró perturbado, -¿Enserio crees que es sólo por eso?-

La menor de las Tendo lo observó con sus ojos marrones llenos de tristeza, se acercó al pomo de la puerta y quitó el seguro… -No lo sé… Pero hago cosas que no debería y creo que ambos ya no somos nosotros mismos- hizo una pausa y con ademán le indicó que saliera del vestidor.

El muchacho estiró su brazo buscando tocarle el rostro, -Yo creo que…-

-Aléjate de mí Ranma, por favor… Ya no quiero vivir más un sentimiento que no es real-

Continuara…

Notas:

Bueno no aplicaré la técnica del tigre caído esta vez, confío que en me perdonarán porque les traje un capítulo un poco más largo y con algo de "acción al final". De nuevo mis disculpas por ser tan lenta al actualizar, pero ya saben, tras de que tengo poco tiempo, soy medio distraída y la musa no colabora… Que puedo decir pensaba escribir menos pero al final me inspiré ligeramente.

No puedo dejar de darles las gracias a las personas que me han apoyado desde el inicio y aquellas que en la recta final han decidido dejar sus comentarios. Un millón de gracias a: supernatali, katherinesaotometendo, Lalix, diana, AthenaDreams, Marina, Sandra, vivian alejandra, Cyn, leto-chan, Nenya21, JJAMY, Versago, Sonia, Rmtl Des, Vane, daianapotter(que dejó sus reviews en los capítulos 1 y 2, bienvenida linda) y adri.

Un agradecimiento aparte para las personas a las cuales no pude responderles vía mail, en dos casos porque no me pusieron correo en el review y uno que me rebotó. Si les agradecería dejarme sus correos para hacer esto personalmente y seguir en contacto.

gotica: jejejeje vaya sugerencia… la pensaré XD. Gracias por el apoyo…

Carlos Alberto "Carc-Kun" otro chico vaya honor… que digas que es el mejor lemon de Ranma que has leído me deja sin palabras… me motivaron mucho tus palabras!!

ana: gracias por tus ánimos linda, me alegra muchísimo saber que te gusta mi historia.

Como les había mencionado ahora si estamos muy cerca del final, ya falta re poco. Así que esta es su oportunidad, si han seguido toda la historia y aún no se animaban déjenme saber que piensan… Sus reviews en verdad son muy importantes… Para las personas que ya lo han hecho no dejen de hacerlo saber sus opiniones es lo mejor de escribir… Nos vemos en la próxima actualización.

Besos, AkaneKagome

PS. Otro capítulo pendiente de edición a profundidad… Dios estoy perdida XD. Por cierto es casi media noche y mañana debo levantarme como a las 5 a.m. para que vean no quiero quedarles mal…