Si alguien me hubiese arrancado el corazón en aquel momento hubiese sido menos doloroso. Me volví a marear, pero conseguí salir como pude de la casa, intentando controlar las piernas que me flaqueaban. Tenía ganas de vomitar y no podía respirar. Pude ver como Natural se quedó en shock, diciendo una y otra vez que eso no podía ser, que estaba mintiendo. Cuando estuve a una distancia de ellos, las arcadas se hacían cada vez más fuertes y acabé vomitando al lado de un árbol. Empecé a llorar, y tambaleándome, seguí mi camino sin rumbo, para alejarme de allí. Misty estaba embarazada del hijo de Natural. ¿Cómo podía haber sido tan idiota de creerme todas sus mentiras?
Todo estaba distorsionado a mi alrededor, no conseguía oír con claridad.
Escuché como unos pasos se acercaban corriendo detrás de mí.
—Touko, por favor, espera -me suplicó Natural con la voz más triste que jamás le había oído.
Me giré hacia él con los ojos llenos de lágrimas. Estaba furiosa.
—¿Qué quieres Natural? ¿Quieres seguir humillándome? -le chillé descontrolada. -Si quieres puedo hacer de canguro de su hijo -le grité mientras me giraba y le pegaba con fuerza a un tronco de un árbol que estaba justo a mi lado -¿Por qué me has hecho esto? ¿Por qué has decidido arruinarme la vida de esta manera? No tenías derecho a hacerme esto.
—Touko, escúchame un momento -me cortó con lágrimas en los ojos. -No es posible que esté embarazada, y si lo está te juro que no es mío. Hace más de un año que no me he acostado con ella. Touko créeme por favor, no es mi hijo.
Natural se puso a llorar mirándome con impotencia.
—Yo jamás te haría daño Touko. No sé qué coño hacen aquí. Mi madre es la peor persona del mundo… todo esto es una invención suya y de Misty.
Escuchaba lo que me decía pero no conseguía procesarlo del todo. Era como si la rabia que sentía me ralentizara el celebro.
—Touko, yo sólo te quiero a ti. Por favor, no te vayas, no me dejes -me suplicó llorando desconsoladamente.
Intentó acercarse a mí para abrazarme pero instintivamente me aparté.
Natural se quedó parado, abatido.
—Necesito estar sola para pensar -le dije cortante.
Necesitaba procesar y pensar con calma todo lo que había pasado.
—Te juro que ese niño no es mío.
—Por favor, quiero irme. No me pidas que me quede aquí. Ya no se qué es verdad y que no lo es y necesito pensar tranquilamente-le imploré. —Lo siento mucho -consiguió decir antes de volver a romper en llanto. Me giré y seguir mi camino sin mirar atrás, dejándolo allí plantado mientras lloraba desconsolado.
Me quedé la mañana en la cama. El teléfono sonó varias veces y recibió varias notificaciones de mensajes, pero no lo miré. Estaba agotada de lo traumático que había resultado el evento, y completamente confundida y torturada por las diferentes versiones de los hechos. La madre me odiaba con todas sus fuerzas y por la manera a la que se dirigió a mí, quedó claro que no significaba más que una mierda para ella. La mirada malvada de Misty me recordó a la de la madre de Natural. Entendía por qué me dijo que cuando la vio por primera vez le recordó a su madre.
Cuando cayó la noche, me vi por fin con fuerzas de coger el teléfono. Había tres llamadas perdidas y dos mensajes de Natural. El primero lo había enviado a las dos horas de haberme ido. El otro hacía una hora que lo había enviado.
—"Cuando tú puedas, por favor, dime si estás bien. Quiero que sepas que yo jamás quería que esto ocurriese. Pienso en ti constantemente" -decía el primero.
—"He podido hablar con mi madre, y aunque ella nunca me creerá, sé que en el interior sabe que ese niño no es mío. No he hablado con Misty, pero sólo me ha bastado una mirada para darme cuenta de que ella sabe que no es hijo mío. Mi padre está muy triste por la situación. Sé que debes estar destrozada, así que ya no te molesto más, pero quiero que sepas que estoy aquí para cuando me necesites. Se han ido a un hotel. No quería tenerles aquí. Mi padre se ha quedado toda la tarde conmigo y he podido hablar con él y contarle sobre ti y a quedado muy sorprendido. Sólo pensé que te interesaría saberlo, por lo menos para aclarar un poco las cosas. Ya te dejo tranquila. Te echo mucho de menos."
Sus palabras me aliviaban un poco. Saber que por lo menos unos de sus padres no me odiaba me hacía sentir mejor.
—"Me alegra saber que estás mejor. Todavía necesito un poco de tiempo para reponerme. Si quieres puedo pasarme mañana por la tarde para hablar las cosas con más calma" -le contesté.
—"Vale, cuando tú quieras. No sabes lo mucho que siento todo lo que ha ocurrido. Hasta mañana".
Ya no estaba acostumbrada a dormir sin Natural, y eso me hizo estar más segura todavía de que no quería estar sin él. Me desperté un poco más tranquila y pude analizar la situación con más calma. Iría a ver a Natural por la tarde y volveríamos a retomar nuestra vida, sin pensar en el pasado. Agradecí la huelga que había convocada ese día, porque no me habría visto con fuerzas para ir al instituto.
Unos golpes en la puerta de entrada me sorprendieron cuando acababa de desayunar. Al abrir la puerta esperé encontrarme a Natural, pero en vez de Natural me encontré con su padre. Estaba solo y con la misma mirada triste y perdida que vi el día anterior.
—Hola, señorita Touko -me saludó.
—Hola, eh Ghetsis, ¿Verdad? -le pregunté para asegurarme que no me había equivocado con su nombre.
—Sí -contestó.
Parecía un poco nervioso y abochornado, como si no supiese qué decir.
—¿Va todo bien? -pregunté amablemente.
—Sí, todo va bien. Me gustaría hablar contigo un momento si no te importa -me pidió educadamente.
—Claro, pasa -le contesté invitándole a entrar. -La casa ha estado cerrada unos días, por eso está tan fría. Podemos ir a la cocina que es donde se está mejor.
—Muchas gracias.
—¿Quiere una taza de té?
—Sí, por favor. Solo sin azúcar, gracias. Y por favor, trátame de tu -me pidió amablemente.
El padre de Natural era un hombre muy guapo, incluso a su edad. Ahora comprendía de dónde sacaba Natural su belleza. Era un poco más bajo que Natural, pero igual de fuerte que él, y con los mismos ojos.
Preparé dos tazas y me senté a su lado, en la mesa de la cocina. Respiró hondo y comenzó a hablar.
—Touko, siento muchísimo lo que pasó ayer. Debería haberlo parado de algún modo, pero hace tiempo que dejé de ser valiente y de enfrentarme a las injusticias. No supe cómo actuar.
Parecía que no sabía bien como disculparse. Quedaba claro por sus gestos y su mirada que estaba arrepentido, y profundamente deprimido. —Ayer me quedé un rato con Natural a solas por la tarde, y me lo contó todo. Quiero que sepas que jamás había oído a Natural hablar de ese modo de alguien, y que, por primera vez, se le ve que está enamorado. Aquí es feliz, pero sólo porque está contigo. Yo nunca me equivoco con las primeras impresiones, y sé que eres muy buena chica y que tú también le quieres, y quiero que sepas que estoy muy contento de que estén juntos.
La emotividad de sus palabras hacía que de vez en cuando se le quebraba la voz.
—La relación de Natural y Misty no era feliz. Nunca lo fue y nunca lo hubiese sido. Natural siempre ha estado sometido bajo el control de su madre, y yo siempre he sido un cobarde para impedir que le sometiera. Cuando Natural me dijo que se iba de allí solo, me hizo el hombre más feliz del mundo. No creas ni una palabra de lo que diga mi mujer y Misty. Misty es muy mentirosa, y está intentado hacernos creer que el bebé que espera es de Natural, pero yo creo lo que dice Natural y sé que esa criatura no es de él -relató, y tomó otro sorbo de su té. -Ayer, cuando Natural pidió a su madre y a Misty que se fueran, Misty se puso como una loca y se fue chillando diciendo que pediría una prueba de paternidad, a la que Natural no opuso resistencia. Le dijo que si eso era lo que tenía que hacer para que desapareciera de su vida para siempre, que se haría miles de pruebas si hacía falta.
Miró un momento por la ventana, con la mirada perdida, y luego siguió hablando.
—Touko, no castigues a Natural por esto. Él no tiene la culpa de haber tenido una madre como la que tuvo, la culpa es toda mía. Tendría que haberle parado los pies hace tiempo para que Natural pudiese haber hecho su vida con normalidad, pero nunca fui lo bastante hombre para enfrentarme a ella. Si realmente le quieres, no cometas el error de dejarle ir. Si de verdad están enamorados, tienen que luchar por lo que quieren -y volvió a beber de su té. -Cuando yo tenía tu edad me enamoré de una chica de este pueblo. Los dos nos queríamos con locura, pero por circunstancias de la vida se tuvo que ir a otro pueblo que quedaba muy lejos, y antes no era como ahora que con en coche se llega a cualquier lado en un momento. La quería con toda mi alma, pero un día, cuando eran las fiestas del pueblo, salí con mis amigos y me convencieron para tomar unas copas y para salir a bailar. Me sentía tan solo, y la echaba tanto de menos…, -los ojos se le empañaban -Una chica se me acercó y sin darme cuenta me besó. Yo estaba tan borracho que ni siquiera sabía lo que estaba ocurriendo, pero pronto me di cuenta de lo que acababa de pasar. Sólo había sido un beso de nada, pero todo el mundo lo vio. Todas sus amigas estaban allí y lo vieron.
Volvió a tomar un sorbo de su té con manos temblorosas. A mí se me empañaron los ojos al relacionar que aquella historia era la que me había contado Minerva. Aquél hombre de la historia de Minerva era el padre de Natural.
—Cuando regresó al pueblo y conseguí verla, ya se lo habían contado. Intenté explicarle lo que había pasado pero no me perdonó. Perdí el amor de mi vida por un error que ella jamás me perdonó, ni siquiera cuando acabé la casa que construí para los dos. Seguramente no te interese nada de lo que te acabo de contar, y sé que las historias no tienen nada que ver, pero yo se que hubiésemos sido felices si me hubiese dado una segunda oportunidad, por eso te pido que le des otra oportunidad a Natural y que dejen el pasado atrás. Ya me encargaré yo de que su madre no vuelva a meterse en su relación, cueste lo que me cueste.
Se secó las lágrimas con un pañuelo de tela que tenía en el bolsillo. Yo quería decirle que era Minerva, y que ella se arrepintió de no haberle dado otra oportunidad, pero el hecho de que ella ya no estaba, y la magnitud de la tragedia de aquella historia de amor, me decían que no debía hacerlo. El colgante de Minerva que tenía bajo mi jersey parecía pesar más que nunca.
—Seguro que ella también se arrepintió -conseguí decir con la voz quebrada.
—¿Qué?
—La mujer de su historia, seguro que ella también se arrepintió. Las lágrimas me caían por las mejillas al recordar a Minerva. Me veía incapaz de contarle la verdad. Tal vez de aquél modo fuese menos doloroso para él. Tomás me miró un poco sorprendido por mi reacción, pero no hizo preguntas.
—Gracias -dijo mientras se entristecía su mirada.
Entonces se levantó, se despidió de mí y se fue.
Llamé a la puerta de la casa de Natural un poco nerviosa, pero con muchas ganas de volverle a ver. No tardó ni diez segundos en abrir.
—Gracias por venir -me dijo haciéndome pasar contento por volverme a ver.
—Lo siento mucho por haberme ido -le dije arrepentida. -Debería haberme quedado a tu lado y no haber sido tan egoísta.
—La culpa fue mía, le tendría que haber parado los pies a mi madre hace mucho tiempo. Si yo hubiese estado en tu lugar, no sé cómo habría reaccionado.
Me cogió con suavidad y me abrazó. Sentirlo de nuevo tan cerca de mí me reconfortaba.
—No quiero que nos volvamos a separar -le dije agarrándome aún con más fuerza a él.
—Nada nos separará, Touko. Te lo prometo.
Entonces me miró, sonrió y me beso.
—Entonces esto quiere decir que lo del viaje sigue en pie, ¿no? -me dijo con cara de pillo.
Le sonreí.
—Por supuesto -y le volví a besar.
Y fue en aquél momento que comprendí que la vida depararía muchos momentos malos, pero que eso ocurriría tanto si estaba con Natural o sin él, y que los momentos buenos con él eran tan buenos que merecía la pena correr el riesgo de pasar algunos malos. Lucharía con todas mis fuerzas para que nada ni nadie pudiese destruir la maravillosa relación que tenía con Natural.
y con esto termino este fic, muchas gracias por su apoyo y sus comentarios
este no es el final
aun hay mas y pronto publicare una secuela junto con historias cortas
