Entretanto Rusia pide a Bélgica para bailar y Austria la suelta sin ningún inconveniente, se tropieza con Sacro Imperio.

—¿Qué haces aquí abajo?

—Estaba viendo como bailar...—susurra agobiado—. Österreich, tengo que bailar con Italien y no sé hacerlo!

—A ver... sal de aquí, eso para empezar —riñe un poquito.

—Estoy viendo como bailan —sale igual y se limpia el trajecito.

Inclina la cabeza e Italia, al otro lado de la sala, al verle, se pone de pie automáticamente.

—Veamos... ven, acércate aquí. ¿Preussen no te ha enseñado esto? —protesta el austríaco haciendo un gesto con las manos.

—Nein, no me dijo que tenía que bailar. Pero ahora me ha dicho que tenía que hacerlo con Italien y...

Le toma del hombro y de la mano... cuando Veneciano lo nota, se queda congelado en mitad de la pista.

—La otra mano en mi cintura —indica Austria. Sacro Imperio la pone ahí, siguiendo fácilmente las órdenes.

—Mano en la cintura. ¿qué más? —le mira.

—Bien, se pueden hacer muchas cosas muy complicadas, pero vamos a empezar por lo fácil... —empieza a explicarle Austria... y Veneciano Brokenheart, mira alrededor de la sala con el ceño fruncido, en unos cuantos pasos, se planta frente a Suecia que es el más rubio-de-ojos-azules-grande-y-serio que ha encontrado y que le da un miedo de aupa, pero, aun así tiende su manecita hacia él.

—¿Q-quieres b-bailar?

—Mmmmm... Blr?

—Eh? Nomehagasdañoporfavor —susurra. Suecia parpadea, pero como nadie le ha sacado a bailar y lo crean o no le gustan los niños...

—Mmmm —asiente levantándose.

Sacro Imperio le pone mucha atención a Austria agradeciéndole eternamente que le diga qué hacer. Italia se hace pequeñito, dando un pasito atrás mirándole asustadito. Traga saliva. Suecia que mide como metro y medio más que Italia le mira desde las alturas.

El moreno parpadea y levanta las manos para que le... aupe o... algo.

—'r's p'qu'ño...

El latino sonríe sin estar seguro de entender del todo, nerviosamente. El sueco se agacha y le levanta en brazos de golpe. Se queda paralizado y suelta un "merrindo!" del susto.

—N' t' 'nt'nd'

—Bailar —estira los brazos hacia él aun temeroso y vuelve a buscar a Sacro imperio, arrepintiéndose de haberse metido en esto, para que venga a salvarlo. (Sí, ya, con este tamaño ya estamos así).

Sacro imperio está haciendo un gran esfuerzo por aprender cómo hacerlo, perdónalo Italia se tarda un poquito.

—B'l'r —murmura Suecia yendo a la pista, asintiendo. Le toma de la mano para bailar con el cómo se baila, cargado con un brazo y tomándole de la mano con el otro

El italiano le pone la otra mano en el hombro y sonríe otra vez. Ok... Imaginemos un baile tieso... ¿Si? Este es más tieso aún. Solo que es tieso pero con movimientos apropiados, tarareando por lo bajo la pieza.

Italia se deja zarandear, claro, ¿qué cojones más va a hacer? Hasta que Sacro Imperio Romano, que está haciendo un gran esfuerzo por aprender tres pasos con Austria y ya lo piso dos veces, le ve y se queda PARALIZADO.

—Y ahora... au! —protesta Austria al golpearle cuando esperaba que se moviera y no se ha movido.

—Italien está bailando con alguien —susurra.

—Bueno, muchacho, pues... en cuanto acabe la pieza vas y le dices que te conceda el próximo...

Sacro imperio palidece.

—P-Pedirle... —susurra y le mira desconsolado—. Preussen dijo que... Dijo...

—Aja?

—Österreich —le mira fijamente y con absoluta seriedad.

—Was?

—Cuando sea grande...

—Ja?

—Q-Quiero...

—¡Habla ya! —protesta.

El rubio baja la cabeza y susurra algo que suena bastante a "perdón"

—¿Y bien? —dulcifica un poco el tono.

—Crees que pueda casarme con... —se sonroja un montooooón. El austriaco levanta las cejas y le deja hablar. Y aquí empiezan las confesiones a Austria. Susurra algo.

—No le digas a nadie.

—No te preocupes —asegura.

—Preussen no sabe.

—Bien —asiente y sonríe un poquito.

—No le digas.

—En serio, no te preocupes por eso.

—¿Cuándo me case con ella estarás conmigo? —pregunta porque él ya susurro el nombre. Sonrojado y todo.

—¿Con quién?

—Conmigo —insiste.

—¿Tú con quién?

—I-Italien.

—Ah... bueno —la busca con la mirada. Le sonríe y le vuelve a hacer una caricia en la cara—. ¿Y ya sabes si tú le gustas a ella? Tienes que decirle cosas bonitas para conseguir eso.

El pequeño se sonroja mucho y le mira de reojo. De verdad siente un enorme alivio de haberle dicho a ALGUIEN.

—No le digas a nadie... ¡Y no te rías!

—No me río —responde sonriendo, levantando las manos inocentemente.

—Algún día voy a decirle que se casé conmigo y seremos el imperio más poderoso del mundo.

Austria sonríe pensando "ya veremos" a lo del imperio y asiente con la cabeza porque igual le parece adorable. Nadie dice que no te va a invitar a ser el gran imperio contigo a ti, querido.

—¿A qué esperas para ir con ella entonces?

El niño se sonroja un poco, nervioso.

—No le digas a ella, bitte. No lo sabe.

Austria piensa en italia corriendo por los pasillos "Sacro Imperio me ha escritooo, mira! mira! me ha escrito, es tan mono! siempre se sonroja cuando le doy la mano y mira cómo piensa en miiiii"

—YO no se lo diré.

—Bien.


El ChibiGerIta es amor!