El conde no ha vuelto a aparecer, es un tanto extraño. Pasaron ya dos días y el no aparece, al menos ante mi... ya que cada vez que despierto hay comida allí, equivalente a las comidas del día. Nada lujoso pero lo suficiente para vivir. Me pregunto que como estará Lucy...

Ya habían pasado varias horas desde que me había levantado, y al estar encerrada sentía que iba perdiendo el noción del tiempo de a poco, probablemente era un poco mas del mediodía. Como cada día me dispuse a recorrer ese enorme cuarto y revisar las cosas que habían en el, y cuando creí que ya conocía casi todo de el de memoria pude encontrar un viejo cuaderno caído tras una pequeña mesa. Tenía mucho polvo y tenia una especie de lazo alrededor, era temprano así que supe que podía revisarlo tranquila, quite el lazo y comencé a leer...

Era un diario, en el una mujer hablaba de una supuesta enfermedad contraída por su esposo, al parecer aquel era el Conde, pero algo me llamo la atención luego de leer unas paginas, ella comenzaba cada vez mas a atribuir su malestar a un supuesto ataque de el hombre hacia ella, durante el cual ella había sido mordida por el ¿Acaso habrá sido aquel hombre el Conde, y ella su mujer?

Seguí leyendo rápidamente y todo apuntaba a que aquel hombre fuera efectivamente el vampiro, pero no mucho mas adelante ella decía: "Creo que mi vida esta llegando a su fin, ya no puedo ni siquiera ver el sol que me siento morir, Vlad esta cada vez mas disgustado conmigo, como si yo hubiese hecho algo..."

Lo era mas de lo mismo, pero lo que me impacto era la ultima hoja, que me hizo entender todo: "Hoy me levante con mas vigor que nunca, a pesar de verme mas que de costumbre, aun Vlad se ve mas disgustado que nunca, hablar con el... y lo hoy a la noche"

Y terminaba, quedaban bastantes hojas sin escribir, las cuales pase una por una para asegurarme, pero no había más nada allí. Cuando me quise dar cuenta ya estaba cayendo el sol, guarde el cuaderno con cuidado debajo de mi almohada y procure tener cuidado con el Conde en caso que esta vez apareciese.

La búsqueda de Mina aun no dio frutos, a pesar que aquel hombre nos había dicho que allí cerca había otra casa recorrimos y allí no encontramos nada siquiera parecido. Jonathan esta cada vez peor y Van helsing como siempre esta tranquilo, Byron trata de contener a Jonathan pero se ve desgastado también.

— Lucy, debemos aprovechar esta noche para dejar descansar a Jonathan... — Byron hizo una pausa. — Y al señor Van Helsing.

— No tenemos tiempo para descansar... — Dije irritada, Byron me miro seriamente.

— Nosotros no tenemos tu... vigor... — Fue lo suficientemente amable para que entendiera su punto y comprendiera su cansancio.

— Entonces mientras ustedes descansan yo voy a recorrer la zona en busca de lugares sospechosos.

— Si encuentras algo no intentas nada y ven a buscarnos. — Dijo Van Helsing sin dejar de revisar a Jonathan.

— Lucy no se te ocurra salvar a Mina sin nuestra ayuda. — Jonathan hablo con una voz adolorida y exhausta.

Yo esta vez no respondí nada, sinceramente sabia que si se presentara la oportunidad de salvarla no lo dudaría.

Esperé que los tres se durmieran y salí rápidamente de allí. Durante esa noche revisé varias casas abandonadas, ninguna particularmente llamativa. Me senté y revise con cuidado unas anotaciones que había hecho Jonathan para guiarnos. En ellas estaba la información, con mapas y cruces, de los lugares posibles donde se escondería el conde, ya habíamos marcado casi todas, y esa era el área que pensábamos más posible para encontrarlo.

Me sentí frustrada, sentía que cada segundo que pasaba era un segundo más que Mina estaba soportando quien sabe en que condiciones.

Estuve a punto de arrojar las notas cuando algo vino a mi mente, ¿Y si el Conde había comprado esas residencias como distracción? ¿Podría ser que estuviera en cualquier lugar realmente? Bajé la mirada y comencé a pensar rápidamente, lugares propicios para resguardarnos, para escondernos... Cientos de lugares pasaron por mi cabeza en esos segundos, había varios lugares en los alrededores de Whitby, necesitaba concentrarme y pensar... ¿Que necesitaría el conde para asegurarse no ser reconocido? Tenia que pasar desapercibido, cosa que a mi parecer era algo complicada, enseguida recordé que había oído a varias personas del pueblo hablar de un cierto manicomio donde los pacientes, decían, hablaban de su llegaba al pueblo. Tuve una corazonada y me dirigí hacia allí.

Una vez allí pude ver un enorme patio vacío, sin ningún tipo de seguridad, lo que me pareció sospechoso. Recorrí los alrededores del edificio y para mi sorpresa me tope allí con una llamativa montaña de lo que parecían... ¿Insectos? Mira hacia los lados, era extraño que estuviesen así amontonados en un solo lugar, levanté mi cabeza y pude ver que unos metros hacia arriba había una única ventana pequeña. Lo único que se me ocurrió fue treparme a un árbol que había derecho a la ventana a varios metros de distancia, con la esperanza de llegar de un salto. Y así fue por suerte, quede colgada sosteniéndome con las manos de los barrotes, lo cual a pesar de ser incomodo era lo mejor que podía hacer. Allí pude ver a un hombre sentado en un rincón, se mordía los dedos y chupaba su sangre mientras repetía cosas sobre un "Amo". Enseguida me vio, y sonrió como si hubiese visto a su salvadora.

— Mi señora, por fin ha llegado a llevarse a este, su esclavo. — Dijo el hombre arrodillándose y temblando.

— ¿De que señora habla? Yo- — El hombre levantó la mirada cada vez mas alegre.

— Usted tiene su aura, usted es parte de el... — Dijo llevándose las manos a la cara y rasguñándose hasta llenarse los dedos de sangre. — Lléveme, soy su esclavo Mi señora.

— ¿Donde esta el? ¿Donde esta el Conde? — El hombre bajó los brazos y la cabeza.

— El esta... El esta donde los santos ya no están, donde las rodillas han golpeado y las lagrimas han caído. Donde la sangre fue purificada y también ensuciada. — El hombre se alejó perdiéndose en la oscuridad de la celda.

Me fui pensando aquellas palabras, ciertamente no parecía la descripción de algún lugar que Jonathan le había vendido.

— Mi señora... — Pude oír que el me llamaba y lo miré.

— Mi señor esta con una mujer que no es digna de el, pero pronto lo será... pronto será una mas, como usted.

Sentí como una enorme desesperación me inundaba, acaso... ¿El planeaba convertirla a ella también?

Me deje caer de allí aterrizando sin poder concentrarme, no podía dejar de pensar todo aquello, corrí hacia donde estaban Byron y el resto mientras veía el sol empezar a mostrarse.

Desperté rápidamente a Byron y le comente todo lo ocurrido, y luego me apresure a resguardarme.

La información que había obtenido Lucy era valiosa, teníamos pistas del lugar, pero me preocupaba el peligro que corría Mina. Mi hermana se veía desesperada, y no era para menos. Jonathan se encuentra muy débil, parece estar sufriendo de una especie de anemia. El doctor le ha sugerido volver para descansar, pero el se ha negado. Cuando salga el sol saldremos el doctor y yo a investigar, pero ahora con la información de Lucy me sentía con mas esperanzas de encontrar el lugar. Al salir el sol el primero en despertar fue el profesor, le comente todo lo que Lucy me había informado.

— Es muy útil esa información. — Dijo bastante alegre. — Pero aun así... necesitamos de Lucy y ella solo puede ayudarnos de noche. Lo cual también significa que el Conde también estará en su momento de más vigor.

— ¿Que deberíamos hacer? — Pregunte algo preocupado.

— El dueño de el manicomio al que fue Lucy es un viejo conocido mío, podría pedirle como favor ir a ver al sujeto que vio ella.

— ¿Podrá ser que tenga aun mas información? — Realmente no lo creía posible.

— ¿Mas información? Por dios, no... Es imposible... — El doctor empezó a fumar de su pipa. — Nos lo llevaremos.

— ¿Que? — No lo podía creer, el profesor lo dijo con las manos en los bolsillos y total tranquilidad.

— Lo llevaremos con nosotros, si realmente puede sentir sus "auras" el nos llevara al Conde. ¿Entiende joven? — El profesor apoyo su mano en mi hombro y se alejó. — OH, a propósito... debería aprovechar para prepararse.

El conde ha aparecido luego de varios días, entró al cuarto y estuvo unos minutos callado mientras miraba alrededor.

— ¿Estas cómoda aquí? — Preguntó sin mirarme siquiera. — allí afuera están buscándote, aquel profesor, el hombre, un joven, y esa mujer...

— ¿Lucy? — Hablé sin darme cuenta.

— Esa mujer, ¿Quien imaginaria que aquella débil y temerosa mujer se convertiría en mi cazadora mas tenaz? — El rió levantando su mano y flexionando sus dedos una y otra vez. — Ella no va a parar hasta encontrarte.

El conde se envolvió con capa y se volvió hacia mí.

— Pero querida Mina, no olvides que no es la única persona que te desea. Y no voy a volver a perderte. — Dijo mientras se marchaba nuevamente.

¿Nuevamente? ¿A que se habrá referido? ¿Acaso... piensa que yo soy aquella mujer de la que había leído?

No podía ser, ese cuaderno tenia aspecto de tener muchos años... Me dirigí rápidamente hacia donde lo tenia guardado, pase pagina tras pagina buscando un dato, una fecha, algo que me indicara cuando había sido escrito.

No encontré fechas en los inicios de cada texto, pero me di cuenta que en uno de los días habían unos números escritos.

Mi respiración se detuvo un segundo, aquel cuaderno tenia mas de 200 años de escrito, y si las cuentas no me fallaban, tenia alrededor de 500 años. Era imposible que el Conde pudiese pensar que yo era esa mujer...

Caminé rápidamente de un lado a otro de la habitación, y abrí el mueble donde estaban guardados los vestidos, probándome nuevamente uno tras otro, todos me entraban a la perfección, aun no podía creerlo. ¿Era casualidad? Al sacar todos pude notar algo en el fondo escondido, un pequeño brillo llamó mi atención, estiré mi mano para alcanzar aquello y pude notar que era un cuadro. Y en aquel cuadro estaba yo... o eso parecía...