Ok, voy con prisa, ni lo he revisado asi que tal vez tenga alguna falta... espero que os guste y que no me mateis mucho. Como siempre no me acaba de convencer... veremos a ver que opinais vosotros al respecto.

Gracias por leer.


-¿Cuánto me quieres?

-Muchísimo.

-¿Eternamente?

-Siempre.

-Siempre.

El calor que inundó su pecho le reconfortó como hacía tiempo no lo hacía. Sentir sus labios, en una tierna caricia detrás de su oreja aplacó el sentimiento de vacío que día tras día soportaba.

Sus ojos verdes, marrones, miel, preciosos lo miraron una última vez. Le sonrió con la mirada. Le sonrió con el alma. Se aferró a ella con fuerza, como su tabla de salvación. Por que él jamás se ahogaría si a su lado estaba Kate.

Su mundo se tornó en un oscuro agujero sin fin. Todo se tiñó de negro. De Miedo. De dolor.

Unos deditos acariciaron su mano suavemente y la risita perforó su oído. Su cuerpo se estremeció.

-Papi, ¿Tú me quieres?

El rojizo cabello de la pequeña niña tapó su rostro. Se agachó para quedar a su altura. Miró a su hija con el amor que sólo un padre puede mirarla.

Asintió mientras le sonreía. No le salía la voz. Notó como su cuerpo se tensaba… como fuera de ese sueño estaba bañado en sudor, en lágrimas, en desesperación por abrazarla una última vez como cuando era tan pequeña y la llevaba en hombros, por que a pesar de todo era consciente que se trataba sólo de un sueño.

-¿Cuánto me quieres?

-Hasta la luna ida y vuelta-su voz sonó suave, sonó cariñosa a pesar que en su interior miles de agujas rasgaban su garganta a la hora de hablar con ella.

-Pero eso es mucho-dijo la pequeña con voz chillona y echando a reír cuando su padre la agarró en brazos.

Castle despertó de golpe y comprobó, como esperaba, que la pesadilla le había dejado sin fuerzas. Ahogado en llanto intentó calmarse mientras intentaba dejar de transpirar. Estaba helado.

Minutos después, miró por la ventana. El panorama no era mejor. No supo en que momento de esa noche de Febrero había empezado a nevar. Se suponía que ya no volvería a nevar hasta el invierno siguiente, por dios, si apenas quedaba una semana para primavera.

El tiempo en Nueva York –Más en plena montaña a las afueras- era así.

Sintió un escalofrío y no supo interpretarlo si por la pesadilla o por que realmente el tiempo había cambiado completamente de un día para otro.

Se puso la sudadera que tenía a los pies de su cama y se calzó con las zapatillas, cuando estaba por abrir la puerta se detuvo.

Beckett hablaba por el móvil con alguien.

Decidió esperar a que terminara la conversación y de paso… escuchar.

"Si, lo sé… Ok, Te lo avisé cuando me fui de DC… claro que voy a estar para él, él… me ayudó también..."

Castle frunció el ceño escuchando y hubo una larga pausa entre Beckett y el que fuera que estuviera al otro lado del teléfono.

"Lo siento, cuando vuelva a mi apartamento te aviso… si intentas llamarme… tal vez no tenga conexión, está nevando."

Castle salió en el momento en que colgaba despidiéndose y Beckett se quedó mirándolo.

Ninguno de los dos dijo nada. Ambos se sentaron en el sofá con una taza de café frente a cada uno que previamente había preparado la detective.

-¿Cómo estas?

Castle la miró y comprendió. Le había escuchado hablar en sueños y llorar. No le gustó. Pero ella era en la única que confiaba. Ella era la única, a pesar de las muchas veces que Ryan y Espo lo habían recogido en la calle, que le había visto en sus peores momentos.

Castle se encogió de hombros. Se sintió solo. Se sintió fuera de lugar cuando ella hacia escasos minutos había estado hablando con alguien importante a juzgar por su cara.

-¿Tu novio?-no pudo evitar preguntarlo.

Y Beckett no se cortó a la hora de responder.

-Algo así.-se mordió el labio y suspiró- Castle…

-No tienes que darme explicaciones… yo te dejé marchar, Kate.

Kate asintió en silencio.

-Siento que tengas que estar aquí conmigo…

-Es una decisión que volvería a tomar siempre, Rick-Kate se permitió el llamarle por su nombre de pila como pocas veces hacía.

A Rick, se le encogió el corazón al escucharlo. Cerró los ojos durante un segundo y se permitió recordar todas las veces que haciendo el amor, ella soltaba su nombre en un largo suspiro, envuelta en éxtasis.

Sintió de nuevo como su corazón se encogía, se comprimía, esta vez de dolor. Como si alguien apretara con fuerza su músculo y le impidiera bombear. Como si el aire le fuera imposible llegar a los pulmones a sabiendas de que seguramente jamás volvería a escuchar un 'Rick' de esa forma, por que jamás tendría la oportunidad de volver a tenerla entre sus brazos.

El poco aire que llegaba a sus pulmones era frío, le congelaba, le recordaba el dolor que él mismo se había auto impuesto tras la muerte de su hija y le recordaba lo fácil que era destrozar un futuro, lo fácil que era perderse en su propio camino de rosas con espinas y lo tremendamente posible que era hacer sufrir a alguien que realmente te ama y amas con todas tus fuerzas.

La miró a los ojos y lo supo. Supo que la amaba como el primer día, y supo que… a pesar de todo, ella seguía ahí.

-Siento todo el daño…jamás te pedí perdón y…

Kate posó un dedo en sus labios callándolo pero él tomó su mano apartándola.

-No… no te merecías nada de lo que hice…y…aun así tu me ayudas, y… no fue la forma correcta pero creo que…

Castle apretó sus labios dándose un segundo de respiro para seguir con la conversación.

Tragó saliva con fuerza.

-Te merecías algo mejor…

-Tú eras lo que yo quería-Kate lo soltó sin pensar.

-Pero no lo que necesitabas, y a veces, debes dejar marchar a esa persona… por mucho que la ames…

Kate asintió. Sintió sus ojos colapsando con lágrimas que intentaban escapar, deslizarse por su rostro.

Respiró profundamente.

-Soñabas con ella…

El escritor asintió. Mintió. O más bien omitió la parte en que también soñaba con ella. Con la felicidad.

-Tú mejor que nadie sabías lo que era perder a un ser querido de esa forma.-Castle apretó su mano con la de ella-.

Beckett asintió sabiendo que hablaba de su madre, pero cuando miró sus ojos de nuevo, supo que la conversación se tornaría en otro ser querido.

-Y yo…fui…

-Castle, me rompiste…lo comprendí más tarde, eso es todo…además…-dijo con la voz rota- nunca llegó a …existir…pero como si lo hubiera…hecho.

Esas palabras se clavaron en el pecho de Castle. En su corazón. En su ser. En su garganta. Como un puñal de doble hoja y frío como la muerte. Por que supo que aquél… aquello fue el detonante de su ruptura… de su perdición y él, él fue el único culpable.


Agachó la mirada y se percató de sus manos con las de ella, entrando en calor, agarrándose el uno al otro con fuerza sin soltarse ni siquiera cuando se miraron.

Su mano tembló considerablemente. Que ironía. Ella temblando igual que él, sólo que por diferentes motivos. Estaba estresada. El trabajo, su relación con Castle, la aun no superada muerte de Alexis hacía apenas seis meses, con el consiguiente caso a medio resolver….

Suspiró. Llevaba días durmiendo mal, discutiendo con él por todo… y ahora, ese nuevo problema.

Había comprado la caja hacía unos días pero no encontraba el momento. No, en realidad, no quería encontrarlo, por que sabía que después de aquello, su vida podía cambiar considerablemente.

No obstante, los macarrones con queso que acababa de vomitar sin motivo aparente, era un indicador de que el momento había llegado.

No podía retrasarlo más.

Ella quería achacar que el otro retraso se debía al estrés que llevaba viviendo prácticamente seis meses. Y quería creerse que había vomitado por que simplemente el queso fundido era demasiado fuerte.

No, en su interior sabía que algo pasaba.

Hizo pis en el 'predictor' y lo dejó en el lavamanos. Se miró al espejo. Tenía ojeras y estaba algo despeinada.

Su móvil comenzó a sonar a lo lejos. Lo había dejado en la cocina.

Descolgó y comenzó a hablar con Lanie mientras buscaba algo de comer mientras por dentro se moría de nervios. Estaba aterrada en como podía salir el resultado de aquella prueba que seguramente de una forma u otra cambiaría sus vidas.

Había estado pensando y el día anterior, cuando llegó a casa y sin sorpresa se encontró sola, bajó a Broadway con Canal Street, a apenas dos minutos del loft de Castle y se dedicó a mirar tiendas… hasta que sin proponérselo se quedó mirando unas pequeñas deportivas. Talla 21. Tan pequeñas. Y algo…se removió en su interior, algo que le hizo acariciarse el vientre sin poder evitarlo.

Se sorprendió a si misma deseando que el resultado fuera positivo.

Una estupida sonrisa se instalaba en su rostro cuando pensaba en la posibilidad de un bebé con los mismos ojos que el escritor que le había robado el corazón.

Tras la breve conversación con Lanie, colgó y se dirigió al baño.

Lo que no esperaba al entrar en la habitación era encontrase a Rick. Serio, con cara de pocos amigos y con el predictor en la mano y la caja para guardarlo en otra.

-¿Qué significa esto?

Su tono de voz fue duro.

Ella ni siquiera se había percatado que él estaba durmiendo en la cama, cuando había llegado y se había encerrado en el baño para hacerse la prueba.

Beckett le miró confundida. No esperaba una fiesta por su parte, pero tampoco esa reacción.

-Yo…

-Pensaba que te cuidabas.

Kate frunció el ceño.

-Nos… cuidabamos-comentó la detective quitandole el predictor de la mano. Lo cogió con fuerza y ni se atrevió a mirarlo. Primero tenía que hablar con él.

-¿Y has dejado de hacerlo sin consultarme?

-Richard…

-¡No! ¡Kate, yo no quiero hijos!

Su tono hiriente… su mirada acusadora y su lenguaje corporal la descolocaron y al mismo tiempo le rompió el corazón en mil pedazos.

Abrió los ojos dolida por la sinceridad tan abrumadora por parte de su pareja.

-Yo…

-Alexis es mi hija, no quiero más… nadie le va a sustituir….No quiero hijos ni contigo, ni con nadie.

Kate, tuvo más que suficiente, apartó su mirada mientras intentaba moverse por la habitación, sintiendo la mirada del león del cuadro sobre ella en todo momento en compañía de la de su propietario.

-Y si lo estas…

-¡Ni te atrevas a Decirlo, Rick!-se giró ella, alzando la voz, molesta.

Estaban a escasos metros y Kate no dudó en propinarle un leve empujón para apartarlo.

Castle se movió hacia atrás y ella miró el palito entre sus manos. Ya no pudo contenerse más. Sus lágrimas se deslizaron por sus mejillas sin detenerse.

Kate le tiró el predictor a Castle, golpeándole el pecho.

-Por suerte para ti es negativo… ya no tienes nada de que preocuparte.

Castle apretó los labios mientras el sonoro ruido de la puerta al cerrarse hizo temblar hasta los cimientos del edificio.

Sabía que se había equivocado, pero en el estado que se encontraba era consciente de que tenía fuerzas para remediarlo.

Había perdido a Kate.


Continuará…