Hola de nuevo
Lo prometido es deuda, asi que aqui les dejo este capitulo, un poco mas largo que los anteriores
Espero que lo disfruten
Gracias a las chicas que me han dejado sus comentarios, es muy lindo de su parte apoyarme a continuar
La corta reunión realizada por el señor Bennet dejo a todos sorprendidos de forma diferente.
Jane no sabía qué pensar acerca de la decisión de su padre, comprendía que Lydia y Kitty necesitaban un poco de disciplina, pero no consideraba que la medida correcta fuera de las palabras tan drásticamente y recluirlas en la casa o enviarlas a un interno, como si estuviera hecho algo terriblemente malo y pusieron en peligro el honor o la reputación de la familia.
Elizabeth estaba muy preocupada por el comportamiento de su padre, ya no era un hombre impulsivo y nunca antes lo había visto tan enojado como ahora. Pero a pesar de que estaba un poco intrigado por ese cambio repentino y esa necesidad de su padre de poner orden en la casa; lo apoyaba totalmente. Él tenía razón, Lydia y Kitty necesitaban mano dura y su madre era demasiado complaciente y permisiva, en especial con Lydia. Elizabeth entendió que la medida de su padre había sido extrema, pero analizando la situación tal vez fuera de lo mejor teniendo en cuenta que sus hermanas eran muy malcriadas. Y aunque las compadecia un poco, porque sabían que ellas amaban divertirse, no podía negar que por lo general se sentía avergonzada de la conducta salvaje, descarada y coqueta de sus hermanas.
María por otra parte fue más que la otra de esta situación, pero supo mantener su satisfacción solo para sí misma, porque sabía lo que pasaría si solo abriera la boca.
Ella desde hacía mucho tiempo que la forma en su padre delegada todo a su madre y actuaba con indiferencia hacia la familia no era la hora correcta y más adelante les podía acarrear problemas a todos. Incluso tenía la idea de que sus hermanas menores no debieron haber salido tan rápido a la vida social, pero no era como si su opinión hubiera sido escuchada o tenida en cuenta. De modo alguno, aún no era tarde para que sus hermanas fueran por el buen camino y que con el tiempo maduro y se convirtieran en buenas muchachas de sana conducta.
Y por último, la señora Bennet, Kitty y Lydia, no estaban pensando demasiado en el impacto de la muerte de alguien que estaba gastando toda su energía en llorar desconsoladamente.
Así que todas las mujeres Bennet por alrededor de quince minutos, en los que nadie dijo nada y lo único que se escuchaba fueron por los llantos. Hasta que de la nada Lydia grito furiosa:
- ¡Mamá no puede dejar que papá nos haga esto! Esto no es para nada justo, no hemos hecho nada malo para merecerlo y ¿porque solo somos nosotras dos, las castigadas? ¿Es eso acaso no tener una cuenta que con eso papá solo conseguirá condenarnos a una perpetua soltería?
- Mamá no tiene padres que hacen tan terrible, justo cuando los militares están en la ciudad - Dijo Kitty desconsolada
No te preocupes Lydia, todo va a estar bien, voy a hablar con el señor Bennet, esto obviamente no va a quedarse así. Tú tienes razón, encerarlas solo conducirá a que terminen como solteronas y eso jamás lo permitiré, y menos en este momento con tantos militares disponibles – dijo la señora Bennet levantándose para arreglar su vestido y limpiar sus lagrimas
- ¿Mamá a dónde vas? - pregunto Elizabeth al ver que su madre se disponía a salir de salón
- A donde más sino a ver a tu padre, para hacerle ver que su decisión es terrible y es necesario que reconsidere
- ¡Mamá, espera, por favor! – Dijo Elizabeth – Realmente no creo que sea buena idea que hables con él en este momento, Papá se ve enojado y lo mejor es dejar que se calme
- ¡Claro que no! – grito Lydia – ¡Mamá ve y habla con él ahora mismo!
- Si, por favor mamá, habla con papá y convéncelo – Dijo Kitty llorando descontroladamente
- ¿Lydia es que acaso no comprendes esta situación? – Dijo Elizabeth irritada
- ¡Por supuesto que la comprendo, no soy tonta! Pero ustedes están muy equivocadas si creen que voy a dejar que papá me convierta en una solterona y ser igual a ustedes tres – dijo Lydia mirando con desprecio a sus hermanas mayores
- ¿Te das cuenta que es ese comportamiento inadecuado el que te condujo a que papá tomara esas medidas tan drásticas? – Dijo Maria totalmente calmada y sin siquiera levantar la vista hacia su hermana
- ¡Tú cállate, esto no tiene nada que ver contigo! – Dijo Lydia aún más enojada – ¿Porque no buscas algo más que hacer? Algo como leer tus tontos y aburridos libros, en vez de meterte en mis asuntos. De cualquier manera, no es como si tu vida fuera más interesante que la mía y yo al menos tengo la oportunidad de casarme con un oficial
- ¡Por el amor de Dios, Lydia ya contrólate! – Grito Elizabeth enojada
- Chicas, por favor no discutan más – Dijo Jane suavemente intentando ser conciliadora como siempre
- ¿Sabes una cosa Lydia? – Maria miro a Lydia con serenidad a pesar de que lo que dijo su hermana la había lastimado - En realidad me alegra mucho que papá haya tomado esa decisión, y espero que no cambie de opinión. En cuanto a lo aburrida que te parece mi vida, no te preocupes, porque a mí me gusta y no pienso hacerla interesante, ya que a diferencia tuya no estoy loca por los hombres y tampoco tengo un deseo desesperado de casarme – Y habiendo dicho eso Maria salió de la casa en busca de estar lejos de su frustrante hermana menor
- Esta situación está por encima de mi limite, no puedo creer que su padre tras todos estos años no tenga piedad de mis pobres nervios. – Dijo la señora Bennet, ignorando la pelea de sus hijas y tirándose en una silla cercana como si fuera a desmayarse - Esto de seguro me matara y solo de esa manera su padre será feliz: viudo y con un montón de solteronas en casa, que quedaran desamparadas cuando él también muera. Por favor, Jane, querida, busca a alguien que me ayude a ir a la cama y consígueme los polvos para mis nervios, no puedo más y siento que en cualquier momento voy a perder el conocimiento
Jane de inmediato se fue en busca de la señora Nicholls para ayudar a su madre y dejo a sus hermanas esperando que estuvieran más calmadas a su regreso.
Luego de que la señora Bennet se haya instalado en su cama, para poder quejarse y llorar cómodamente junto con Lydia y Kitty. Elizabeth decidió ir a hablar a solas con padre e intentar entender el comportamiento de su padre, por lo que, con mucho cuidado, sin que nadie mas se diera cuenta dio unos suaves golpecitos en la puerta del despacho de su padre, esperando que la recibiera.
- ¿Quién es? – Tras la puerta sonó una voz gruesa a la defensiva
- Soy Elizabeth, ¿puedo pasar?
- Adelante – Dijo la voz ahora más suavemente
- ¿Estás bien, papá? – Dijo Elizabeth entrando con cuidado de no ser escuchada por alguien más en la casa
- Por supuesto que sí. ¿acaso vienes tu a recriminarme por mi decisión?
- Claro que no. Pero la verdad estoy preocupada por ti
- ¿Por qué?
- Bueno es que nunca te había visto tan enojado y sé que mamá y mis hermanas pueden ser bastante estresantes, pero actuaste de una forma que no es propia de ti, por eso me preocupa que esté pasando algo que no nos hayas dicho
- A ti no se te pasa nunca nada, mi niña – El señor Bennet le dio una pequeña sonrisa cariñosa a su hija – Como dije hace un rato últimamente Dios me ha abierto los ojos y he podido ver que no puedo seguir siendo indiferente hacia mi familia
- ¿A que te refieres exactamente papá?
- Es complicado, Lizzy. Y no sabría exactamente cómo explicarte, solo puedo decirte que en realidad me preocupa mucho el bienestar tuyo, de tus hermanas y de tu madre, y me he dado cuenta que, si no pongo un alto de inmediato a la conducta desvergonzada de tu madre y tus hermanas menores, más adelante puede ser tarde y sé que me arrepentiré.
- ¿Por qué hablas así, papá?
- Tu misma lo has visto, Kitty y Lydia son unas insensatas y coquetas muchachas. Tu madre no hace nada para corregirlas antes todo lo contrario, les aplaude todo.
- Sí, pero siempre ha sido así y nunca antes habías dicho nada al respecto
- Lo sé, y lo siento mucho. Pero desde que llegaron los oficiales me di cuenta que, si no actuó, tu madre y tus hermanas solo cometerán locuras. Si hubieras escuchado todas las barbaridades que hablaba temprano conmigo me darías toda la razón
- Incluso sin saber que te dijo mamá, te doy la razón, no vine porque este buscando que cambies de parecer, en realidad estoy de acuerdo con lo que hiciste y te apoyo, pero como te decía me preocupaba ese cambio tan repentino
- Muchas gracias mi Lizzy por tu apoyo, en realidad lo aprecio mucho
- No te preocupes papá. Tu puedes hablar conmigo de lo que quieras
- Gracias. A decir verdad, me siento muy abrumado por todo esto y son tantas cosas que tengo que hacer que no sé muy bien por dónde empezar
- ¿Cosas por hacer?
- Te voy a decir esto porque confió en ti, pero estoy intentado llevar varios cambios en la administración de esta casa y en la manera en que vivimos
- ¿Qué tipo de cambios papá?
- ¿Recuerdas al señor Darcy?
- Sí, claro. Pero ¿Qué tiene ver el señor Darcy en todo este asunto?
- Mucho más de lo crees. Pero en resumidas cuentas al hablar con ese joven caballero nos hemos vuelto muy amigos. Es un buen hombre y además muy inteligente. Me estuvo hablando de su finca en Derbyshire y no pude evitar preguntarle si conoce a alguien que me pueda ayudar con la administración de nuestra casa
- ¿Por qué estás buscando un administrador papá?
- Eso es justo de lo que te iba a empezar a hablar, como te estaba diciendo Dios me ha abierto los ojos y me he dado cuenta que no he hecho mucho por mi familia, en especial por mis hijas, es por eso que quiero buscar a alguien que me ayude a hacer más rentable esta finca y que pueda obtener mayores beneficios para de esta manera hacer que ustedes más adelante tengan mejores oportunidades
- ¿Estás hablando de aumentar nuestras dotes?
- Exactamente, si logro encontrar alguien que me ayude, a largo plazo puedo aumentar nuestros ingresos, mejorar en alguna medida sus dotes y hacer que ustedes puedan vivir mejor
- ¿Y qué te dijo el señor Darcy?
- Sin pensarlo dos veces, me dijo que me ayudaría e incluso me está recomendando a un aprendiz de su administrador
- Eso es muy amable por parte del Señor Darcy – Elizabeth estaba cada vez más pensativa acerca del señor Darcy, el hombre era un misterio intrigante para ella, incluso estaba llegando a pensar que era demasiado bueno para ser verdad.
- A propósito, Lizzy, ¿Qué piensas del caballero? – Dijo el señor Bennet de forma disimulada, pero sin poder evitar sonreír divertido
- ¿Qué pienso sobre el señor Darcy? – Elizabeth estaba más que sorprendida por esta pregunta y su padre solo asintió afirmando- Pues papá siendo honesta no sé… en el poco contacto que he tenido con él, he podido ver que es un hombre amable y gentil, aunque según ciertos comentarios que he escuchado digan que es bastante orgulloso, así que no sabría decirte a ciencia cierta, creo que necesito conocerlo mejor para saber qué tipo de persona es.
- ¿Ciertos comentarios? – El señor Bennet estaba bastante curioso por la respuesta tan ambigua que le había dado su hija
- Si, como sabrás hace poco conocimos a Lord Cromwell. Al parecer el conde y el señor Darcy se conocen de Cambridge y según el conde, el señor Darcy es orgulloso e incluso puede llegar a ser grosero con las personas, obviamente no sé si puedo creerle, teniendo en cuenta que el señor Darcy en ningún momento se ha mostrado así, pero tampoco veo razones para que el conde mienta.
- ¿Entonces puede decirse que no has llegado a ninguna conclusión concreta?
- Así es, no sé qué pensar de ninguno de los dos personajes
- Supongo que el tiempo te lo dirá, mi niña. Mi consejo es que no te apresures a formar juicios y que tengas en cuenta los puntos de vistas de los involucrados y en cuanto al señor Darcy tomate tu tiempo, por lo que he notado puede ser bastante torpe, pero es sincero
- ¿Por qué intercedes por el señor Darcy? – Dijo Elizabeth mirando con sospecha a su padre
- Por nada en particular. Pero teniendo en cuenta que he podido compartir con él y que lo conozco más de lo que conozco Lord Cromwell, pero ver que no es un mal hombre.
Elizabeth estaba a punto de añadir algo, pero Jane empezó a llamarla y antes de que alguien más notara que estaba con su padre lo mejor era salir pronto
- Papá creo que voy a ir a ver a Jane. Tal vez necesite ayuda con mamá.
- Espero que tu madre y tus hermanas ya no estén tan neuróticas como hace un rato
- Esperar algo así, seria pedir demasiado - Dijo Elizabeth con un poco de sarcasmo
- Lo sé, pero la esperanza es lo último que pierde
