Celos
Draco caminaba hacia el campo de quidditch, orgulloso de su nuevo puesto en el equipo de su casa, que lo había conseguido por sí mismo, por sus habilidades en el juego y no por el regalo de su padre, como Hermione se había encargado de recordárselo en su segundo año: «En el equipo de Gryffindor nadie compra su puesto, lo gana por su talento». Ese comentario fue molestado mucho por la verdad impresa en ella, por eso había llamado «sangre sucia», insulto que ahora no se permitió volver a pronunciar en su vida. No después de todo lo que conllevaba discriminar a magos o brujas de distintos estado de sangre.
Así que, enfundado con su nuevo uniforme de quidditch, Draco Malfoy caminaba muy rápido, recordando sus pruebas de quidditch de hace cuatro días, pero estaba lamentablemente preparado para las pruebas para Buscador ese puesto ya lo ocupaba Regulus Black, por lo que el único puesto vacante era de Cazador, el que lo había encontrado al instante.
Draco sonrió orgulloso, pero su sonrisa se volvió a burlar cuando vio quienes se acercaban. Eran los merodeadores o por lo menos tres de ellos -Potter, Black y Pettigrew-, los cuales conversaban y sonreían de lo que parecía ser una nueva broma.
El primero en verlo fue Pettigrew, el cual borró su sonrisa y se convirtió en Sirio, el aludido y la cabeza mirando hacia el frente.
-Vaya, mira con quien nos vinimos a encontrar, Cornamenta -dijo Sirius.
James también lo registra.
-Pero si es el nuevo amigo de Quejicus -se burló James.
Draco se acercó más a ellos sin borrar su sonrisa burlona, y los miró a cada uno de ellos, deteniendo su mirada -ahora azulada- en Pettigrew, el cual se encogió con temor.
-¿Dónde dejaste un Quejicus, serpiente? -preguntó Sirius burlonamente-. Como siempre para con él, hasta creí que era tu novio -rió, y lo mismo hizo los demás.
-Yo podría decir lo mismo de ti, siempre paras con Potter o con Lupin -contraatacó el rubio.
-Maldita serpiente mandato Sirius.
Draco rodó los ojos.
-Buscar otro apodo, ¿no? Ese ya me canso -dijo-. ¿O que no tienes la suficiente imaginación, negro?
Sirius frunció el ceño.
-Escuchaste eso, Canuto, él quiere un nuevo apodo -se burló James-. Pues te daremos lo que pides. ¿Alguna idea, Colagusano?
Draco rió.
-¿En serio, Potter? ¿Estas preguntas pidiendo su opinión a esa rata? -y volvió a reír.
Peter miró de reojo a Draco.
-¿Rata? -repitió James con el ceño fruncido-. Vaya, sí que tiene estado hablando mucho con Quejicus -y miró a sus amigos.
-Pues la verdad sí, y me ha contado muchas cosas sobre ustedes -hizo una pausa como recordando-. Veamos, Negro, el hermano traidor a la sangre de Regulus; Potter, el imbécil arrogante siempre haciendo el ridículo con Evans; Pettigrew, siempre escondiendo detrás de sus amiguitos cada vez que tiene un problema y Lupin ... -negó con la cabeza-, Lupin es ...
-¿What? ¿Qué te dijo sobre Remus? -lo encaró Sirius, con la mano dentro de su túnica agarrando con fuerza su varita mágica.
James también había tomado una pose defensiva.
-¿De verdad quieres que lo diga? -preguntó Draco mirando a sus costados-, alguien podría pasar y escuchar, y ustedes no quieren que los demás escuchen, ¿verdad? Porque los chismes empezarían y terminarían con la expulsión de Lupin. Oh, Lupin. El pobre Lupin -hizo un gesto de dolor, como si importara lo que pasaría a Remus.
Mierda , pensó Draco, estoy pasando, pero qué más da, solo lo hago para no perder la costumbre de molestar a los leones.
Y entonces las varitas presionaron la blanquecina piel de su cuello, ahora un poco enrojecida por la presión de las varitas.
-Tú dice una sola palabra, solo una palabra sobre Remus y entonces juro por Merlín que ...
-¿Qué, Black? Draco interrumpiéndolo y dejando caer su escoba al suelo- ¿En serio crees que puedes amenazarme? -y en su rostro se formó esa máscara fría que Malfoy sabía poner, los leones se sorprendieron ante esta mirada, pero no dejaron de apuntarlo con sus varitas-. No me hagas reír. Ha recibido amenazas y torturas de personas realmente peligrosas y salido con vida.
-¿Torturas? -chilló Peter-. ¿Quién te ... torturo?
Draco apretó los puños con ira, recordando a la ubicación de su tía Bellatrix y al Señor Tenebroso.
-El Señor Tenebroso -siseó el rubio.
Las varitas que presionaban su cuello prácticamente descendieron al instante de escuchar tal respuesta.
-Eso no es verdad, James con incredulidad, mirando fijamente a Draco.
-¡Mentiroso! -chilló Peter-. Porque si fuera cierto, tú estarías muerto.
-Supongo que tuve suerte -respondió Draco, encogiéndose de hombros, como quitándole importancia al asunto.
-Está mintiendo. No puede ser verdad -murmuraba Peter.
-¿Suerte? Nadie sobreviviría a una tortura del que no puede ser nombrado Sirius con seriedad-, a menos que ...
-¿Qué, Black? ¿A menos que, qué?
-A menos que le haya encomendado una misión -concluyó Sirius, pensativamente, para luego fijar su mirada en Draco.
-Piensen lo que quieran. Yo no tengo porque puedo encontrar nada para ti. Draco cuando se dio cuenta de las miradas que le dirigían.
Por lo menos no hoy , pensó.
-Ahora quíntense de mi camino, tengo que ir a una práctica, Draco tratando de pasar el tiempo entre homónimos del Potter de su tiempo y del prisionero de Azkaban.
-Espera James interponiendo un paramento para el paso.
-Que sea rápido, Potter, no tengo todo tu tiempo y retrocedió un paso evitando chocar con el borde de James.
-Tú no me agradas ... -empezó James.
-Yo digo lo mismo -interrumpió Draco, con una sonrisa burlona-. ¿Eso es todo?
-Ándate con cuidado con nosotros, Maslow -advirtió James con una extraña seriedad en él-. Si te preguntas con uno de nosotros o con nosotros, no hay más palabras.
Draco rió.
-Parece que no escuchaste cuando dije que no temo a sus amenazas -Draco suspiró-. Potter, Potter, Potter, deberías en pensar en ser amable conmigo -James frunció el ceño-, que también podría tener información que te interese -trató de dar un paso, pero James aun no bajaba con el brazo-. Baja el ala, Potter o puedes perderlo en cuestión de segundos.
James bajo su lentamente, preguntándose si debería tomarse en serio las palabras de Maslow o simplemente dejarlo pasar, pero lamentablemente había algo en su voz y en su expresión que le hacía dudar.
Draco dio dos pasos cuando escuchó la voz de Sirio.
-Y aléjate de Hermione.
Draco ni siquiera se volteó para mirar a Sirius, solo sonrió. Siguió con su camino, pero al parecer Peter no había prestado atención al resto de la conversación, porque seguía parado en el mismo lugar murmurando cosas.
-Quítate de mi camino, cobarde -dijo Draco a Peter.
-¿Cobarde? -repitió James con incredulidad-. Es un Gryffindor, por lo que Peter es valiente, mucho más valiente que tú, Maslow, que eres una serpiente rastrera, al igual que tus amigos.
Draco soltó una risa sarcástica volviéndose para mirar hacia los merodeadores.
-Por favor, Potter, no porque Pettigrew mar un Gryffindor significa que sea valiente. Y los Slytherins no por ser Slytherins significa que todos seamos traicioneros, porque, aunque lo dude, hay algunos leales y muy valientes, Draco, haciendo referencia a Snape, que a pesar de que se trate con la punta del pie al hijo de Potter, siempre fue muy leal con lo que estaba protegido hasta el último día de su vida. Y ni hablar cuando Dumbledore le pidió un Snape que lo matara para salvarlo a él, Snape hizo lo que el loco director le había pedido.
Sirius bufó.
-Sí, los Slytherins son leales, pero a su señor se han molestado.
-Piensa lo que quieras, Negro, ya que no voy a perder mi valioso tiempo para convencerme de lo contrario -siseó Draco-. Por lo menos no hoy -agregó para luego seguir con su camino.
-¿Qué quiso decir con eso de «por lo menos no hoy»? -preguntó Sirius a sus amigos.
-No sé, pero no le hagas caso. Ese Maslow está loco -respondió a James, pero en el fondo se pregunta por lo mismo que Sirius.
•••
Habían pasado una semana desde el incidente esa noche en la sala común de Gryffindor, y Hermione estaba desbastada. Porque desde esa noche Remus la ignoraba olímpicamente, era como si ella no existiera.
Hermione se llevó una mano al corazón, el cual latía rápidamente a través de su pecho. Ella no pudo soportar que Remus la ignorara, no otra vez.
Aún recordando la temporada en que Remus Lupin la ignoró en su tiempo, y todo porque ella lo había besado y luego él había confesado sus sentimientos.
Eran las vacaciones de verano, y en una de esas tardes en La Madriguera, Hermione ya se encuentra en la casa de sus amigos, pero algo que venía sintiendo desde hacía mucho no dejaba en paz ni un solo minuto Lo hiciera de una vez, tenía que decírselo, y esa era su oportunidad, porque no sabría cuando se podía presentar otra oportunidad como esa. Puesto que Ron estaba limpiando su habitación como si hubiera ordenado su madre, los gemelos estaban en su nueva tienda, Ginny también estaba en su habitación, y ella con la excusa de que iba por un vaso con agua salió de la habitación de la pelirroja , y los otros hermanos de la pelirroja no se encontraban en casa.
Remus Lupin estaba hablando con el señor Weasley, sobre los últimos planos de la Orden y sobre el nuevo nombre con que era conocido Harry: "El Elegido".
Hermione estaba atenta en cuando Remus saliera de la casa. Él pasó por la sala sin estar sentado que la castaña estaba allí, y con los pasos restantes salió de la casa, Hermione lo siguió hasta el jardín.
-Remus -lo llamó. El hombre se giró inmediatamente al escuchar su nombre.
Sonrió cuando se dio cuenta de la figura de la chica.
-Hermione, ¿te puedo ayudar en algo? -preguntó él amablemente.
-Yo ... eh ... yo ... -susurró Hermione, se había quedado con la mente en blanco, tenía tantas cosas que decirle, pero simplemente las palabras se trabaron.
-¿Si? Que Lupin, mirándola fijamente, incitándola a hablar.
Di algo, Hermione , se decía la castaña. Pero otra vez las palabras no le salían de la boca.
Remus se acercó a Hermione.
-¿Te encuentras bien, Hermione? Pareces nerviosa ...
La castaña no lo pensó, no se pudo contener más y lanzándose a su cuello, besó a su ex profesor, se sorprendió por el atrevimiento de la chica, y atrayéndola más hacía sí, no se pudo evitar responder a ese beso. Lupin se sentía algo diferente en ese beso, no era como los otros besos que había tenido, era distinto que estaba teniendo ahora, los otros besos eran fríos, no sentía amor, pero en cambio el beso que se estaba haciendo con su ex alumna , era dulce, se sentó cálida, hasta que llegó la cabeza que esa chica con la que se estaba besando era su ex alumna, mejor amiga de Harry, el hijo de uno de sus mejores amigos. Así que violentamente se separó de ella.
-¡Basta! Listed seriamente, esto está mal, no debe volver a repetirse, ¿entiendes?
-¿Por qué? -preguntó Hermione, muy sonrojada.
-¿Por qué? -repitió Lupin-, por qué soy tu ex profesor, porque soy mayor que tú, y tú eres una niña, una niña que no sabe lo que quiere, que habla en un tono serio.
Hermione sentía un nudo en la garganta.
-Eso no lo sabes -contestó la castaña, con la voz un poco rota.
Lupin se sintió mal por hablar de esa manera a Hermione, pero sabía que esa era la única forma de abrir los ojos y para que entendiera que no podía ser lo que su loca, la cabeza, la soñaba.
-Hermione ténga más calmado-, por favor, te repito, esto no debe volver a repetirse, tú solo eres una niña confundida, sí, estás confundida -Lupin trato de convencerse a sí mismo-, y con todo esto de Voldemort, hace que hagas las cosas sin pensar
-¡No soy una niña! ¡Yo soy una mujer, aunque no quieras verlo! -gritó la castaña, mientras lágrimas corrían por sus mejillas. Ya no importaba si alguno de los Weasley se enteraba de su secreto, y mucho menos estoy confundida. Yo estoy enamorado de ti, te amo -la castaña le confeso sus sentimientos al licántropo.
El licántropo se puso en blanco al escuchar la confesión.
Eso no podía ser verdad , se dijo.
-Hermione comer lentamente-, tú no estás enamorada de mí, solo quieres sentirte protegida, necesitas la protección de alguien mayor, y tú eres el mayor, soy yo, tengo la misma suerte que el padre, y por eso estás confundiendo tus sentimientos a mí.
Hermione negó con la cabeza.
"No me veo como un padre, tengo que tener uno, porque no hay amigos que te ayuden", Hermione salió corriendo a la habitación de Ginny.
-Remus -susurró Hermione.
-Hey, Hermione -la llamó alguien, la castaña se volvió y se encontró con Marlene.
-Hola -respondió Hermione desanimada.
-¿Qué te pasa, Hermione? Últimamente estas muy ...
-Muy, ¿qué?
-Uh ... bueno, distraída -dijo la rubia-. ¿Sucede algo? ¿Alguien te ha ...?
-No pasa nada -respondió Hermione.
-Entonces, ¿por qué te diriges a este baño?
-¿What?
-Todos saben que Myrtle la Llorona habita en los baños del segundo piso. Y es justo al baño al que te diriges.
Hermione parpadeó. Ella no se dirigió al baño de Mirtle por distracción, lo hizo para intentar una vez más hablar de un tema similar, imitar a Harry para abrir la Cámara de los Secretos y así poder obtener el colmillo de Basilisco.
Hermione sabía que hacer esto era peligroso y estúpido, pero el veneno de basilisco era la única arma que servía para destruir los horrores de Voldemort, que ya no podía contar con la espada de Gryffindor, porque no estaba impregnada del veneno de basilisco y no es capaz de usar el Fuego Maligno -como lo hizo Crabbe cuando estuvo en la Sala de los Menesteres-; por eso su única opción era de otra manera matar al basilisco y obtener sus colmillos.
Un menos que no sea el basilisco te mate primero a ti . Hermione negó con la cabeza cuando una voz muy parecida a la de Ron le habló mentalmente.
-Hermione! -la llamó Marlene.
-¿What? -contestó la aludida saliendo de sus pensamientos.
-Te desconectaste del mundo. Y últimamente está pasando muy seguido -la acusó.
-No es nada, Marlene dijo Hermione-. Luego nos vemos -y con pasos apresurados dejo a la rubia cerca de los baños.
Marlene frunció el ceño.
-Apuesto a que la culpa de todo esto es negro -murmuró.
•••
-¿Qué dices? -susurró Remus a lo que James y Sirius le hemos contado.
-Yo no le creo -susurró a su vez Peter.
-Esta demente prestado Sirius.
Lily miró con molestia al grupito de amigos de su novio. Que acaso esos cuatro no hay callados en una clase; si seguían así el profesor Flitwick los iba a escuchar y les iba a quitar puntos a su casa.
James se dio cuenta de la mirada de su novia y se codeó con las costillas a Sirius, este lo miró acusatoriamente, pero James lo señaló como una Lily.
-La peligrosa pelirroja -susurró Sirius y dirigió su vista al frente, donde estaba el pequeño profesor Flitwick.
Remus la dirigió una mirada de disculpas a Lily, pero su mirada fue un retroceso de ella, donde estaba sentada Hermione, la castaña también lo miró y ambos pares de ojos no dejaron de mirarse por unos segundos, Remus se sonrojó y apartó la mirada rápida, avergonzado por lo que había hecho hace varias noches atrás.
Era por la vergüenza de su comportamiento que se había alejado de ella, porque no quería que el lobo que habitaba dentro de él se volviera a salir de control. ¡Esmerejón! Pero sería un mentiroso si dijera que no le gustaba estar tan cerca de Hermione, tan cerca de su fragancia, aunque capaz sentirla en su nariz, era vainilla; él nunca había sentido un olor tan llamativo. Por supuesto que él había tenido la vainilla antes, pero el sentimiento en Hermione era diferente. Era atrayente. Sí, esa era la palabra: atrayente.
Pero se había tenido que alejar de ella porque tenía miedo de que a Lunático le gustara mucho la chica ... y terminara lastimándola.
Negó con la cabeza, sabía que estaba actuando mal, y que Hermione se había dado cuenta de su alejamiento, porque varias veces que ella se había acercado, él la había alejado con una tonta escusa.
Quiso volver a mirarla, pero se resistió.
Detuvo un momento sus pensamientos para preguntarse en qué momento había entrado Hermione al aula. Porque antes de que James, Sirius y Peter empezaran a hablar, él había mirado hacia el lugar de la castaña, pero ella no estaba allí.
Volvió a negar con la cabeza y prestó atención a la clase de Encantamientos.
Una hora después de la clase dio por terminada, no hay una tarea para la próxima clase. Todos los chicos de Gryffindor y Ravenclaw salieron del aula, algunos hablaban y guardaban sus cosas mientras que otros lo hacían porque tenían otras clases, Hermione era una de las chicas que guardaban sus cosas rápidamente porque tenían una clase secundaria y también eran hijos .
-Remus -Hermione escuchó que una chica llamaba a su futuro esposo. Se volvió a ver quién lo trató; era una chica de Ravenclaw, delgada, alta y de castaños oscuros y lacios. No se le hizo conocida.
Remus también se volvió a escuchar lo llamaban, los otros tres merodeadores sonrieron bobamente y Sirius le dio un empujón para que se acercara. Él se acercó a la chica, la cual le sonrió deslumbrantemente, él le devolvió la sonrisa.
Hermione siente que algo se parte dentro de ella. Y Remus sigue sonriendo a nadie, ya no quiero seguir viendo esa escena, así que termino de guardar sus cosas y salir del aula sin mirar a nadie. No escuchó que Lily y Sirius la llamaron ni que Remus la siguió con la mirada hasta que salió del aula. Ella estaba demasiado emocionada al ver que Remus sonreírle a esa chica de Ravenclaw.
Sabía que no podía sentir que era celosa, porque esa era la época en la que era más fácil de lo que era, y aún no era así. Debía dejar que Remus siguiera con su vida, pero era realmente difícil, de solo imaginar que esa chica y él ... ¡Por Merlín! Debía calmarse. Después de todo Remus y ella terminaban juntos. Además, tal vez solo era una amiga.
Eres una estúpida, Hermione , se dijo mentalmente.
Respiró profundo y seguido caminando por los pasillos, buscando un lugar seguro para hacer uso del tiempo y poder ir a su bebé.
Pero no se logró su cometido porque se encontró con Draco Malfoy, quien regresaba al entrenamiento de quidditch.
-Hey, Granger, dijo que al ver que no había nadie cerca.
-Ahora no estoy de humor -dijo Hermione tratando de pasar, por un lado.
Ella debería haber sabido que Draco le había hablado no era por gusto, así que no podía dejar de hacerlo fácilmente. Rápidamente se colocó frente a ella, impidiéndole avanzar.
-Esperadero Draco.
-¿What? -refunfuñó ella.
Draco sonrió.
-Parece que alguien está de mal humor -se burló.
-He tenido una mañana difícil y tú lo empeoras, Draco.
El rubio suspiró fingidamente.
-Una lástima -dijo-. Pero necesito que ... -se detuvo, ya que había visto una persona detrás de una columna.
-¿Qué necesitas? -preguntó Hermione cruzando los brazos sobre su pecho.
-Después te digo -y diciendo esto último el rubio dejo sola a Hermione.
-¡Ahh! -medio gritó Hermione, se pasó una mano por la cara llena de frustración-. ¡Slytherins! ¡Y Draco es el peor!
Y ella también siguió con su camino.
Cuando el pasillo estuvo vacío, el chico que había visto el intercambio de palabras entre Hermione y Maslow salió. El ceño fruncido, no entendía nada. ¿Qué demonios había pasado allí? ¿Por qué Hermione hablaba tandamente con Maslow? ¿Es que acaso ya conoces de antes?
-Lunático -gritó alguien. Remus se volvió y vio a Sirius ya James que venían corriendo-. ¿La alcanzaste? -preguntó Sirius.
-No -respondió Remus, sin borrar su ceño fruncido.
