Hola ¿Cómo están? Espero que bien. Perdonen la tardanza y no tengo excusa para todo esto pero hbo un tiempo en el que tuve un bloqueo y ya no sentía la misma pasión cuando escribía, de hecho pensé en ya no volver a subir pero no podía dejarlos con la duda, aquí les traigo otro capítulo, la verdad quedó más largo de lo que esperaba pero que puedo hacer. Díganme si quieren que la continue si no para acabarla, aún faltan muchos capítulos apenas vamos a la mitad.
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Por cierto, ya tengo instagram búsquenme como "tmnt_tl" (sin las comillas XD) vayan y síganme si quieren. Perdonen al introducciónb tan larga peo ya los dejo leer.
No soy dueña de TMNT.
Capítulo 14: Nada Cambia
"Todo estaba oscuro a mi alrededor. Intenté moverme pero mi cuerpo estaba inmóvil. No sentía mi cuerpo de nuevo. Por un momento creí que estaba muerta cuando de repente vi una luz al final de un pasillo, estaba más asustada que antes. Mi cuerpo empezó a moverse hacia la luz sin que se lo pidiera; al perecer era una puerta. No quería seguir moviéndome pero sabía que si dejaba de hacerlo algo saldría bastante mal. Miré a mí alrededor y sólo había cajas de madera, parecía una bodega, una enorme bodega. Nunca había estado en ese lugar por lo que me di cuenta que estaba en un sueño otra vez, o más bien, una pesadilla. No había soñado con ese lugar antes, era nuevo y desconocido para mí.
Estaba a punto de llegar a la "salida" pero me detuve de repente al escuchar un grito, era como si alguien estuviera sufriendo, di la vuelta para volver a donde estaba, no sabía exactamente por qué, lo único que quería era alejarme de ese lugar. En cuanto volteé hubo una gran explosión, o al menos eso parecía. Mis oídos no dejaban de zumbar, ahora me encontraba en la oscuridad de nuevo sólo que ahora me costaba trabajo respirar; quise moverme pero no podía.
Abrí los ojos y me di cuenta que me encontraba en el fondo del mar como la última vez que soñé. Por fin tenía el control de mi cuerpo y sin pensarlo dos veces empecé a nadar de nuevo a la superficie hasta que salí del agua. Nada había cambiado, estaba lloviendo, había escombros flotando en el agua y otras incendiándose; a lo lejos se podía ver como algo se incendiaba, ahora podía distinguirlo mejor, parecía ser un buque de carga. Al parecer estaba en los muelles.
Recordé lo que hice la última vez porque a diferencia de las otras pesadillas era que en esta yo tenía el control. Me sujeté de algo y empecé a nadar hacia la orilla, estaba segura de lo que pasaría a continuación. Seguí nadando con cautela pero justo antes de llegar a la orilla algo jaló mi pierna como las otras veces.
Normalmente la pesadilla acaba un momento antes ahogarme pero esta vez fue diferente, algo seguía jalándome de nuevo al fondo. Ya no podía controlar mi cuerpo, sólo podía contemplar lo que pasaba. Giré mi cabeza involuntariamente hacia abajo e intenté ver qué era lo que me llevaba y lo reconocí al instante.
Era Raphael…"
Abril se despertó con un grito ahogado, no quería que su novio lo escuchara en la otra habitación. Esa pesadilla aunque era la misma que había tenido desde hace semanas era diferente en muchos sentidos. Para empezar, en esta ocasión había tenido el control de sus acciones donde antes no las tenía y además había estado en un nuevo escenario en el cual había estado tanto en la realidad como en un sueño.
Intentaba conectar las cosas que estaban pasando en su vida con el sueño que había tenido esa noche.
No había soñado lo mismo desde que terminó con Raphael y ahora aparecía en sus pesadillas, tal vez era una señal de que no debía volver a las alcantarillas, tal vez era una señal de que volver a ver a Raph sólo empeoraría las cosas.
Dejó de pensar tanto sobre qué decisión debía tomar y prefirió levantarse de la cama e ir a la escuela.
Bajó las escaleras hasta la cocina para desayunar. Adam ya no estaba presente, debía irse muy temprano a trabajar a los laboratorios. Abril encendió la estufa y rompió un par de huevos en una sartén para poder desayunar algo nutritivo. Hizo jugo de naranja y picó algo de fruta. Era una mañana bastante tranquila para haber tenido tantas pesadillas en la noche.
La pelirroja ya tenía listo su desayuno y estaba a punto de dar el primer mordisco cuando se percató de que no había leído el diario. Era algo superficial leer el diario a su edad pero la mantenía informada sobre cuantos criminales había en la ciudad y de cuantos había que cuidarse. Como siempre el Señor X se había ganado la primera plana; era lo mismo de siempre, había atacado uno que otro laboratorio y se había ido sin dejar rastro. Había cientos de muertes en donde pisaba y nadie pagaba el precio. No quería imaginarse si quiera que llegara a atacar el laboratorio en el que trabajaba su padre y Adam, no toleraría si les llegara a pasar algo.
Terminó de desayunar y fue directo a la escuela. Fue otro fatídico día, clase tras clase intentando no quedarse dormida por tanto aburrimiento.
El día anterior se pasó la tarde organizando la fiesta junto a Adam; él invitaría algunas personas del trabajo, Abril en cambio decidió invitar sólo a algunos amigos de la escuela, entre ellos Casey. Fue a la hora del almuerzo cuando le habló sobre la fiesta que estaba organizando para el viernes, no había hablado bien con Casey desde que terminó con Raph pues había tratado de evitarlo todo ese tiempo. En cuanto le dijo lo de la fiesta su cara de felicidad lo valía todo en el mundo:
— ¡Claro que iré! Nos vemos el viernes pelirroja— dijo Casey con tanta emoción que parecía como si fuera a llorar.
Abril pudo notar que no sólo era la emoción de ir a una fiesta común y corriente, era más bien la emoción de que su mejor la amiga le hablara después de tanto tiempo y lo mejor de todo fue que lo hizo para invitarlo a una fiesta que ella había organizado. Para él, eso era suficiente para saber que todavía el importaba.
Las clases terminaron y Abril se preparaba para regresar a las alcantarillas. No estaba segura de como iban a reaccionar sus amigos, después de todo lo que pasó y ella se atrevía a bajar, o tal vez no debía ser tan negativa, tal vez la recibirían con los brazos abiertos; lo que más le preocupaba era la reacción que Raph iba a tener, él era la principal razón la que no había regresado pero después de pensar bien las cosas decidió que sería mejor hacer las pases y terminar todo de una buena manera, claro que con el orgullo y mal genio de Raphael no llegarían a ningún lado.
Después de estar caminando sin ningún rumbo aparente y reflexionar sobre los distintos escenarios que pudieran surgir por su regreso decidió tomar valor y bajar de una vez por todas. Buscó la alcantarilla más cercana hasta que la encontró; la miró por unos segundos para volver a pensar en si volver sería lo correcto hasta que al fin se decidió por completo; tomó aire profundamente y se precipitó a bajar.
Los túneles del subterráneo eran más oscuros de lo que recordaba, más fríos y desconocidos que nunca. Aunque hacía un tiempo que no bajaba recordaba perfectamente cómo llegar. No tardó mucho en llegar a la guarida.
Cunando llegó se dio cuenta de nada había cambiado todo seguía igual, le daba tanta nostalgia haber regresado a ese lugar. No vio a nadie por ningún lado, era casi increíble pues a esta hora normalmente acostumbraban comer pizza mientras veían su programa favorito en la TV, tal vez estaban entrenando en el dojo.
Se precipitó al dojo pero en un instante Mikey salió de la cocina y la vio directamente a los ojos, esos ojos que penetraban y que intentaban comunicar algo, él estaba petrificado. Lo primero que pensó Abril es que le diría algo malo por haber regresado, algo como "¿Te atreves a regresar después de haberle roto el corazón a mi hermano?" pero su reacción fue todo lo contrario:
— ¡Abril!— gritó Mikey emocionado y corrió a abrazarla. La levantó y la apretó con todas sus fuerzas— ¡No puedo creer que hayas vuelto, te extrañamos!
— Yo también los extrañé, Mikey— dijo Abril con el poco aire que podía respirar. Mikey la soltó pero no dejó de estar emocionado. No tardó mucho para que los demás aparecieran.
— Me pareció haber oído el nombre de... ¡Abril!— comenzó diciendo Donnie, su emoción también fue muy obvia pues al igual que su hermano menor corrió a abrazarla. Iba saliendo del dojo junto a Leo. Sin señales de Raph.
— Que gusto verte de nuevo Abril— dijo Leo cortésmente como siempre.
— A mi también me da gusto volver a verlos chicos— respondió Abril con una sonrisa en sus rostro. Estaba realmente cómoda con ellos.
— Llegas justo a tiempo para quedarte a ver una película— dijo Mikey entusiasmado y fue rápidamente a sentarse frente al televisor.
Los demás lo siguieron, Abril se sentó junto a los demás hermanos. Los cuatro comenzaron a hablar sobre todo lo que había pasado en su ausencia pero sin tocar el tema de ruptura y lo más importante, sin mencionar Raph a quien por cierto no lo veía por ningún lado, no quería imaginar nada pero estaba segura de que estaba con Evelyn. Era más que obvio que ella lo había alejado de todo, la conocía lo suficiente como para saber sus "tácticas" de coqueteo; también estaba segura de que ya habían dormido juntos, ella con tantos "atributos" y una sed insaciable de darle celos a Abril más las urgencias de Raph de satisfacer su necesidades de adolescente, daba un resultado que le rompía el corazón a Abril.
Para ella ya se había vuelto insoportable seguir fingiendo que no le afectaba el hecho de que Raph hubiera empezado a salir con otras personas pero no podía evitar sentir algo de celos pero no podía demostrar sus sentimiento pues ellos ya no eran nada, además, ella también había establecido una relación con alguien más así que debía respetar la decisión de Raph.
Siguieron hablando de cosas sin sentido, ni siquiera el pequeño Mikey aun con su torpeza no había mencionado nada acerca de Raph. Todo estaba saliendo a la perfección, tanto que olvidó decirles a lo que en realidad venía pero tal vez podía eperar un rato más para seguir hablando con sus amigos.
La misma idea no dejaba de dar vueltas en la cabeza de Abril ¿Dónde estaba Raph? No quería preguntarles a sus hermanos porque no quería tener un momento incómodo pero estaba demasiado desesperada por saber una repuesta que decidió tragarse su miedo y preguntarles pero debía captar el momento indicado para sacar el tema:
— Muero de hambre chicos— dijo Mikey quejándose en el sofá.
— Tranquilo, la pizza llegará dentro de poco…— dijo Donnie tratando de calmara su hermano.
— No creo seguir vivo dentro de poco…— volvió a quejarse.
— El repartidor de pizza no suele tardar tanto ¿O sí?— preguntó Abril inocentemente y sin darse cuenta consiguió la respuesta que quería.
— De hecho hoy no había servicio a domicilio así que enviamos a Raph, ya no debe tardar— contestó Leo lo más sutil y calmadamente que pudo.
— Creí que no mencionaríamos a ya saben quien…— susurró Mikey sorprendido a su hermano de al lado. Lo único que consiguió fue que Donatello lo golpeara indicando que cerrara la boca.
— ¿Qué hice? Leo fue quien lo mencionó primero…— respondió Mikey quejándose.
— Cállate Mikey— dijo Donnie molesto y dándole otro golpe. Todos se quedaron en silencio durante unos segundos, Leo fue el primero en hablar después de ese incómodo momento:
— No queríamos incomodarte…— respondió Leo ante la situación, fue más como una disculpa.
— Descuida, ya quedó en el pasado…— dijo Abril intentando sonar lo más natural posible para que notaran que no le afectaba en lo absoluto.
Ella pensaba seguir con la charla como si nunca lo hubieran mencionado pero para su suerte no era posible pues el ambiente cambió en un instante, todos pudieron sentir como se tensó la situación en cuanto escucharon una nueva voz proveniente de los túneles:
— ¡Llegó la pizza!— escucharon que alguien gritó con entusiasmo. Era Raph. Todos los ojos voltearon a la entrada de la guarida, Abril tomó una bocanada de aire al escuchar esa voz.
La mirada de Raph se encontró con la de Abril, al volver a ver esos ojos azules sintió como si un peso se le quitara de los hombros, era increíble como podías extrañar a una persona estando tan cerca de ti. Lo primero en lo que pensó fue ir corriendo a abrazarla y decirle lo mucho que lo sentía para poder estar juntos una vez más; pero fue todo lo contario, prefirió contraer todos sus sentimientos hacia ella y esconder cualquier señal de nostalgia una vez más.
Varias cosas pasaron por sus cabezas en esos momentos, aunque sólo habían sido una fracción de segundos ambos habían pensado millones de maneras de disculparse pero ninguno dijo una palabra, estaban sumergidos ahogándose cada vez más en su orgullo y estaban tan ciegos como para darse cuenta lo que uno sentía por el otro. Habían aprendido que era peligroso enamorarse, no porque se fueran a hacer daño, sino porque de haberlo hecho esa persona no dejaría de ser importante en sus corazones.
Después de pensar bien las cosas Raph decidió que era mejor ocultar lo que sentía y hacer todo lo contario que su corazón le decía que hiciera:
— ¿Qué haces aquí?— preguntó Raph poniéndose serio y en tono casi enojado. Esas palabras le dolieron más a él que a ella.
— Raph, tranquilízate ella no vino a buscar pelea— dijo Leo levantándose por si tenía que enfrentar a su hermano.
— Exactamente— dijo Abril levantándose y se acercó a Raph para variar— Además, viene a ver a tus hermanos, no a ti. Ellos son mis amigos.
— Vaya amiga, decide venir después de tanto tiempo. Sólo los buscas para solucionar tus problemas…— dijo Raph en tono arrogante. Le hacía más daño estando cerca de ella que si no lo estaba.
— Hey… no hay que pelear ¿Por qué no todos hacemos las pases… para comer pizza?— mencionó Mikey en tono misericordioso poniéndose en medio de ambos.
— Lo haré si él se disculpa primero…— dijo Abril dándole la espalda ambos.
— No tengo nada de que disculparme— se quejó Raph dándole la espalda también.
— Vamos chicos— dijo en tono triste— si quieren pueden arrancarse la cabeza pero por favor dejen a la pizza fuera de esto…
— ¡Mikey!— se quejó Donnie en el fondo.
— Lo siento. Quise decir: Mejor que nadie se disculpe de nada, sólo hay que sentarnos en silencio y disfrutar de nuestra compañía…— se corrigió Mikey para después abrazarlos a ambos— y de la pizza…
— Es una brillante idea, Mikey ¿O no Donnie?— preguntó Leo para que le siguiera el juego.
— Por supuesto, hay que comer— contestó Donnie intentando sonar creíble junto con una sonrisa fingida.
No les quedó de otra más que ir a sentarse junto a los demás, obviamente se sentaron uno lejos del otro. Abrieron la pizza y empezaron a comer mientras veían un programa de televisión. Abril no le prestó mucha atención, de vez en cuando cruzaba miradas con Raph pero no duraban más de dos segundos, esto la hacía sentir más incómoda de lo que ya estaba pero el hecho de que Raph se comportara de esa manera hacía que quisiera huir de nuevo.
Raph por otro lado intentaba mantenerse sereno, eran muchas la emociones que estaban pasando por su mente, era mucho que asimilar pero sobre todo era muy difícil sobrellevar el hecho de que Abril haya vuelto, para él había sido una eternidad desde que habló con ella la última vez. Extrañaba demasiado estar con ella:
— Y a todo esto ¿Por qué no habías regresado antes?— preguntó Mikey con inocencia dándole un mordisco a una rebanada de pizza. Donnie le dio otro golpe.
— ¿No te cansas de arruinar todo?— preguntó Donnie con ironía. El ambiente se volvió a tornar tenso en especial porque ahora contaban con la presencia de Raph. Abril decidió que debía comportarse lo más natural posible si quería ganar el respeto de Raph por lo menos.
— De hecho que bueno que lo mencionaste…— mencionó Abril— Verán, Adam regresará a Washington el domingo y planeamos hacer una fiesta de despedida en mi casa y quise venir a invitarlos.
— ¿Adam se va?— preguntó Donnie sorprendido y con tono triste.
— Vaya, al fin buenas noticias…— comentó Raph arrogantemente. Abril frunció el ceño ante su comentario.
— ¿Van a tener una relación a distancia? Casey nos dijo que habías empezado a salir con él—volvió a preguntar Mikey tan inocentemente. Sus otros dos hermanos le pusieron los ojos encima.
— En serio, te estás ganando un buen castigo— dijo Leo amenazando a su hermano menor. Él sólo respondió sacando su lengua.
— Oye, al menos no mencioné que Raph está saliendo con Evelyn, quien según Casey es la pero enemiga de Abril— volvió a decir Mikey, por más que Abril intentaba convencerse de que lo hacía propósito no podía, él era muy inocente y torpe como para estarlo haciendo con malas intenciones. Todos voltearon a verlo con cara de sorpresa, la habitación se quedó en silencio un buen rato. A nadie se le ocurría un buen comentario para seguir con otro tema diferente. El menor reflexionó unos segundos sobre lo que había dicho— Okey, creo que ahora si metí la pata…
— ¿Tú crees?— preguntó Donnie sarcásticamente.
— Has superado tu propia estupidez— dijo Raph molesto.
— No te preocupes Mikey, está bien— dijo Abril. Fue lo único que se le ocurrió para poder reconfortar a Mikey y hacer notar que no le afectaba en lo más mínimo.
— Por supuesto, Abril es lo suficientemente chismosa como para saberlo por sí misma— dijo Raph dirigiéndose a Mikey pero obviamente fue directo a Abril.
En ese momento el ambiente se volvió a tornar tenso. Raph sabía que había detonado una bomba en cuanto esas palabras salieron de su boca, no pensó bien lo que hizo, ya no quería seguir comportándose así pero le dolía que Abril fuera tan indiferente con él. Muy en el fondo quería arreglar las cosas pero sabía que no serviría de nada si Abril seguía comportándose de esa manera.
Al igual que Raph, Abril se estaba muriendo por dentro. Cada palabra que salía de su boca la lastimaba cada vez más, durante todo ese tiempo trató de convencerse a sí misma que ya no sentía nada por él pero era inútil tratar de convencer a la mente cuando el corazón tiene el control de tus acciones. Ambos tenían el corazón roto y nunca sentían lo que decían porque lo pensaban demasiado:
— ¿Disculpa?— preguntó Abril sorprendida volteando la cabeza bruscamente. Miró de reojo a los demás presente y pudo notar en sus rostros la misma expresión "Oh no"—¡Sabría menos sobre tu relación si tu "noviecita" no me la restregara a cada rato! Pero claro, no me quiero entrometer, ustedes hacen una pareja perfecta— dijo sarcásticamente. Ambos se pusieron de pie y nadie quiso interponerse en su pelea sabían que nada bueno saldría si lo hacían.
— Lástima que no puedo decir lo mismo de Adam, que lástima que el Señor X no lo haya asesinado aún— volvió decir Raph con el mismo odio que antes.
— Claro, porque él es el Señor X ¿No?— dijo lleno de sarcasmo— Bueno, prefiero que sea el Señor X a que sea una perra como tu novia. Mírate te tiene engatusado…
— Es mejor novia de lo que tú fuiste— dijo Raph. Sabía que se había excedido con ese comentario. No podía creer que lo hubiera dicho. Debía disculparse de inmediato pero su maldito orgullo no lo dejaba, estaba a punto de hacerlo pero siempre hay algo que se lo impide.
Esas palabras hirieron a Abril, su corazón ya estaba roto pero después de lo que mencionó lo único que quedaba era polvo. Ya no lo soportaba más, quería salir llorando de ese lugar con el poco orgullo que le quedaba pero debía mantenerse de pie si quería ganar esta pelea. No se le ocurría que responder, tenía que pensar en algo rápido en una fracción de segundos pero por arte de magia surgió algo mejor. Parecía que Raph estaba a punto de decir algo pero su celular empezó a sonar y no pudo terminar su oración, eso hizo que dejaran de pelear por unos segundos. Por la expresión en el rostro de Raph pudo deducir de quien se trataba y confirmó su teoría en cuanto contestó. Obviamente era Evelyn:
— Me tengo que ir…— dijo Raph a todos en cuanto colgó.
— Yo también debo irme, espero que te diviertas con tu "noviecita"— dijo Abril tomando sus cosas y yendo a la salida. Antes de desaparecer en la oscuridad se detuvo para decir una última cosa— No te molestes en ir a la fiesta…— fue lo último que dijo y se fue. Salió lo más rápido que pudo y trató de contener el llanto, los ojos le ardían y el nudo en la garganta no la dejaba respirar.
Raph se quedó inmóvil en la alcantarilla, la había dejado ir una vez más y él no había hecho nada al respecto. Estaba sorprendido de sí mismo. Raph decidió irse a la superficie para desahogarse pero antes de salir por la cochera una voz lo detuvo:
— Si sigues comportándote así ella jamás te va a perdonar— dijo Leonardo seriamente detrás de él. Raph ni siquiera se molestó en voltear, no quería que viera lo que estaba sufriendo.
— Ahórrate tus sermones Leo— dijo Raph arrogantemente y salió hasta su destino.
Sus hermanos se vieron entre sí. Aunque Raph intentaba no hacer notar sus sentimientos no podía ocultarlos del todo de su familia, después de todo lo conocían perfectamente desde que eran niños y no era difícil darse cuenta de la batalla emocional que sufría internamente pero ya no estaba en sus manos hacerse cargo de la vida de su hermano, él debía resolver este problema él solo.
Díganme que les pareció y si quieren que siga escribiendo, no olviden son mi razón de ser.
¡Gracias por leer! ¡Los amo!
-Cloud u Fuera-
