¡Hola! Espero que estén muy bien y con ánimos de leer esta historia que es solo para ustedes, ojalá disfruten de este episodio y nos volvamos locos con más Dramione. :)
Gracias por leer.
Kitkat
XIV.
Era solo un capricho
Cuando Draco despertó aún era de madrugada, odiaba cuando eso sucedía, tener que matar tiempo sobre la cama en la soledad de los pensamientos lo aborrecía. Pero tenía un pensamiento en la cabeza que no lo aborrecía: Hermione Granger, la chica de Gryffindor que fue capaz de obligar a sus sentidos a darle un beso. Si alguien, años atrás, le hubiese dicho que eso sucedería tal vez lo hubiese golpeado en la cara o mofado de él a gran escala. Había actuado por impulso y por necesidad, en su interior la vocecilla de su cabeza le decía que estaba haciendo las cosas mal, no era correcto besar a la amiga impura de Harry Potter.
Trató de no darle vueltas al asunto y tomó las cosas por como resultaron, como el probable inicio de una aventurilla con Hermione Granger. Le causaba cierta molestia que las cosas tuvieran que darse así, pero la situación lo obligó a que sucediese. Si alguien trataba de juzgarlo duramente, tenía en su defensa que "sus condiciones" lo obligaron a tener cierto "cariño" por una pequeña sangre sucia.
Draco decidió salir de la cama y meterse a bañar de una vez, sus pensamientos lo volvían loco y la oscuridad comenzaba a molestarle. Decidió guardar todos los documentos que tenía sobre su escritorio antes de que alguien los viera, solía tener anotaciones sobre sus planes o sobre sus intimidades. Aunque fuese riesgoso, consideraba bastante útil tener algo escrito que le recordasen sus prioridades.
Recordó que era sábado, los fines de semana era obligatorio estar con Pansy, lo más probable es que ella quisiera ir a la tienda de Zonko como si no le bastasen todos los regalos de dulce que recibió en San Valentín. Aún faltaba una hora para que el gran comedor abriese, salió de la habitación y miró alrededor, había pocos alumnos madrugadores en la sala común, entre ellos Theodore Nott, quien estaba sentado leyendo un libro.
–¿Qué haces tan temprano? –preguntó Draco sentándose en frente de Theodore.
–Lo mismo que tú, madrugo.
Draco lo miró despectivamente y caminó con una sonrisa burlona.
–¿Qué es lo que hiciste o a qué se debe tu despampanante patanería en estos momentos? –respondió Nott ácidamente.
–Qué estoy así... – hizo un gesto con la mano como quien toma un pedacito de azúcar. –…de lograr lo que quiero.
–Cada uno tiene sus métodos Malfoy, estoy seguro que uno fallará, y creo que ese serás tú.
–¿Qué te hace estar tan seguro?
–En que me lo quieras poner en cara te hace ver que tan desesperado estás.
–Estarías igual que yo si a ti también te hubiera tocado la parte difícil.
–No te imaginas Malfoy… si pudieras saber te darías cuenta que yo tengo la parte difícil.
–De qué hablas.
–Sabes mucho cachorrito…–con esto Nott palpó el rostro de Malfoy tal como lo hacen los dueños a sus perritos, ante esto Malfoy quitó agresivamente la mano de Nott de su cara.
Nott tomó su libro y salió de la sala común antes de que Malfoy comenzara a interrogarlo. Cada uno pertenecía al mismo grupo pero sabían y se guardaban cosas diferentes, entre Slytherin también era muy difícil confiar, sobretodo cuando se trataba de dos chicos que iban casi a la par.
Se quedó sentado, pensando en lo que le había dicho Nott, bastante tenía con los misterios que su familia le ocultaba y ahora con los comentarios de doble sentido de su compañero. Su bipolaridad hacia que todo el mundo le aborreciera. Hasta la inocente luz que corría de la ventana hasta sus ojos.
Salió desesperado de su sala común, todavía no quería ver el rostro de Pansy. Tuvo la necesidad de salir a correr por la pista de entrenamiento, cerca de las canchas de Quidditch, así como solía hacer cuando tenía prácticas. Estuvo durante una hora corriendo, había tres personas haciendo lo mismo, pero no le molestó. Estuvo sumergido bastante tiempo en sus pensamientos, haciendo hincapié en la posición de su familia. Se preguntaba que estaría haciendo su madre en estos momentos, su contacto con ella es lo que lo mantenía alegre si podía, no se sintió más unido a ella desde el encarcelamiento de su padre.
Su mente giró en relación a los recuerdos de la última vez que hablaron. Ella lo había abrazado hasta la agonía y le prometió que si las cosas salían mal huirían juntos, sin impórtales los demás. Narcissa Malfoy era capaz de acudir a cualquier cosa en orden de proteger a su hijo.
Era una bruja extraordinaria, si se proponía algo lo conseguía, pero era más que nada el gran pilar que sostenía a la familia Malfoy.
A veces Malfoy pensaba si alguna vez tendría una familia con una matriarca igual de poderosa como su madre, obviamente Pansy nunca llegaría a comparársele, por más que buscase no había nadie como su madre. Recordó lo apasionada que solía ser, ella organizaba todo en su casa y unía las riñas que se podrían resultar entre él y su padre. Narcissa Malfoy amaba con tanto fervor a sus dos hombres. El concepto de amor que Draco tenía era la devoción día con día que Narcissa daba a su esposo y a su hijo.
Draco le debía todo a su madre, gracias a ella aún seguía buscando la manera de solucionar la reputación del apellido de su familia.
Paró de correr por la excitación de su corazón, quería deshacerse de todos los sentimientos de angustia que lo embargaban, pero ninguna actividad lo distraía lo suficiente para librarse de sus demonios.
Decidió por fin ir al gran comedor por algo de comer antes de regresar a su cuarto a tomar otro baño. Entró y vio a Pansy y a sus amigos ya sentados en el comedor.
–En verdad me parece bastante raro y hasta un poco desagradable… –Pansy hablaba animadamente con Blaise. – sigo repitiéndolo, es de un horroroso gusto. ¿De dónde vienes Draco?
Se exaltó Pansy al ver a su novio llegar en condiciones poco higiénicas, su sudor brillaba en su cuello y cabello platinado.
–Fui a entrenar un poco. –contestó mientras bebía un grande vaso con agua.
–Pues ve a asearte, te ves… no como tú. –respondió Zabini.
–Como sea, ¿de qué estaban hablando?.
Preguntó sin interesarse realmente, solo prestaba atención al desayuno en frente de él.
–Le estaba diciendo a Blaise que no me parece que Ralph McGregore esté saliendo con esa chica de Gryffindor. ¡En verdad que es bastante extraño y aterrador!
Draco dejaba de prestar atención hasta que Zabini dijo:
–Un Slytherin y una Gryffindor, ¿Qué extraño, no te parece Malfoy? – Draco se atragantó con un pedazo de pan.
–Sí… bastante vulgar…
–Y también Nott, saliendo con el bicho raro de Luna Lovegood –dijo Pansy. – No estoy entiendo estas generaciones de ahora…
Draco solo se limitaba a comer lo que estaba en su plato, miraba de repente las moras que estaban a su a lado, sin saber si comerlas o no. Pero lo que más le interesaba, a pesar de las palabras de Pansy y Blaise, era ver si la chica de rublos castaños entraba por la enorme puerta. Miraba de reojo, era tan temprano que no creería que aparecería.
Pero llegó, Hermione hizo su acto de presencia, venía acompañada de Ginny Weasley y Harry Potter. Se reía con la compañía de esos dos y pasaba de largo sin ver si quiera a Draco. De repente el Slytherin volvía a mirarla disimuladamente esperando que ella lo mirara también, no sería tan cínica como para ignorar su presencia, era imposible no verlo con la poca presencia de alumnos en el comedor.
Insistió con esos ojos grises captar por minutos la atención de Hermione, repetía en su mente "voltea" por si funcionaba como acto sin magia. Hasta que ella lo miró, lo miró brevemente con un rastro de seriedad en su rostro, después volvió a seguir hablando con sus amigos. Eso le bastaba, que tan siquiera lo notara. Tampoco esperaba que ella se levantase de su mesa ni viceversa.
–Me voy, –anunció Pansy. –este lugar ya se está atiborrando y quiero aprovechar mi día. ¿Verdad Draco?
–Claro, vamos a la sala común. –dijo el rubio, levantándose de la mesa.
Salió junto con sus amigos, pero antes se despidió de Hermione con la mirada.
Hermione lo miró brevemente salir, no podía creer lo que le estaba pasando, todavía estaba en estado de shock. Pensar que podría tener algo con Draco Malfoy la aterró en verdad, sobretodo porque no estaba completamente segura de sus intenciones. Pero lo que más la aterró fue que por un momento pudo olvidarse casi por completo de sus otros problemas, y de Ron.
–Estás muy pensativa Hermione. –Ginny le lanzó una migaja de pan. – ¿has dormido bien? Te ves cansada.
–Son los exámenes y mis deberes de prefecto. Los cuales debo terminar, el próximo año seré Premio Anual, MacGonagall ya habló conmigo. –contestó con emoción Hermione.
–¡Qué sorpresa! –exclamó Ginny.
–Qué aburrido. –expresó Harry.
–Déjala en paz Harry, eso le gusta. Además Hermione tendrás que alistar en tus deberes las sesiones en nuestra nueva conglomeración: Los defensores del rayo.
–¿Qué? ¿Ya no seremos el ejército de Dumbledore?
–En teoría sí, –dijo Harry– Pero estábamos pensando que otro nombre nos queda más a nuestro anonimato. No sigo de acuerdo con el nombre, pero Ron y Ginny pensaron en eso.
–Y no me dijeron nada…
–Haz estado evitando a Ron a toda costa, por eso no te hemos visto. –explicó Ginny. – El punto es que la palabra "rayo" va de acuerdo a la cicatriz de Harry.
–Claramente. –apuntó Hermione. –¿Harry cómo siguen tus sesiones con Dumbledore?
–Además de lo que te he contado no hay más, todavía seguimos en investigación. Tal vez pronto tengamos que salir en busca de ese objeto que te había mencionado. Ayer me dijo como se llaman.
–Por cierto, busqué en la biblioteca algo con las características, pero no lo encontré.
–Se llama horrocrux.
–Nunca había escuchado hablar de algo así –confesó Ginny. –Suena a magia tenebrosa.
–Eso dice Dumbledore, pero todavía necesitamos más información.
–Supongo entonces que tendré que regresar a mi sagrado lugar a buscar más.
–Hermione deja de matarte en eso, puedes darte un receso. –dijo Ginny.
–Además Hoover a estado preguntando por ti. Primero estuvo tras Ginny y ahora detrás de ti, que atrevido…
Hermione rió junto Ginny.
–Seguramente es para preguntar sobre "Los defensores de rayo".
Mientras hablaba Hermione se dio cuenta cuando Ron llegó a lado de Lavender, pero no se acercó donde Harry y ella. Solo los saludó con la mano y se sentó en otro lado con su novia.
–¿Lo ves Harry? Él también me evita.
–Cree que lo matarás o algo así. –dijo Harry.
–Ya no me importa, en lo que a mi respecta puede hacer de su vida lo que quiera.
Harry y Ginny se miraron sin creerle una palabra a Hermione.
Después de unas horas Hermione volvió a la biblioteca, pero quería salir de ahí rápidamente, antes de que casualmente llegara Draco. No sabía si quería verlo o no. Quería evitar una conversación con él sobre lo sucedido anoche, así que tomó el libro que buscaba y salió casi corriendo antes de lograse toparse con el rubio.
Subió por el tercer piso para llegar rápido a la torre de Gryffindor, entonces para su mala suerte escuchó la voz de su pesadilla, escuchó a Malfoy aproximarse y se detuvo antes de que la viera. Él pasó de largo sin ver a los lados, venía hablando acaloradamente con Theodore Nott, ambos bajaron las escaleras a paso veloz. Cuando los perdió de vista entonces continuó su camino.
"No puedo creer que ahora me tenga que estar ocultando de Draco Malfoy", pensó.
La chica aprovechó la tarde para leer en la sala común, la presencia de los demás no la molestaban en absoluto y Harry se sentaba a su lado en caso de que encontraran algo útil.
–Ese libro ya lo leíste antes. –apuntó Harry.
–Sí, pero es tan verídico que probablemente pueda tener algo importante.
"El ascenso y la caída del Señor Tenebroso", se observaba en el título.
–¿Ahí dice que Voldemort es mestizo?
–Claro que lo dice. –dijo Hermione.
–¿No te parece raro? Que tenga tan lavado el cerebro de sus seguidores que ellos pasen por alto que en su sangre hay sangre muggle.
–Me parece irónico y a la vez cruel. No entiendo cómo las personas pueden pensar como los magos anti-muggles. Esto hasta parece una broma, un paralelismo a la segunda guerra mundial muggle.
–A diferencia que este tirano no está purgando del todo al mundo mágico.
–Aún no… –este pensamiento dio escalofríos a Hermione, sin embargo, consideró que la posibilidad que eso pasara llegaba a un ochenta por ciento.
Después de una hora Harry expresó su cansancio, ya no quería leer más sobre el tema. Él mismo lo estaba viviendo, y la manera en que esos libros describían su pasaje con Voldemort llegaba a ser frívolo, como si la muerte de sus padres, Lily y James fuese casualidad. Como algo que solo pasó y ya.
–Hermione, es un libro inmenso. ¿Te parece si paramos hasta aquí?
–Claro, no hay problema.
Hermione miró a Harry con curiosidad.
–¿Qué te pasa? –preguntó el muchacho.
–Quiero saber lo de Ginny.
Harry dejó salir una sonrisa.
–No sucede nada. –Hermione no le creyó nada, después Harry le susurró al oído: –Aquel día me besó.
–¡Harry!
–¿Qué? Tú pediste la verdad.
Ambos rieron.
–¿Por qué no le expresas tu amor por completo?
–Tú por qué crees…
–Ronald…–terminó por decir Hermione, suspirando una vez más por el Gryffindor.
–Ron me contó todo. –dijo Harry. – Te hizo llorar.
–Al menos lo acepta… Harry, ¿crees que lo suyo con Lavender en verdad dure?
–No lo sé, yo creo que Ron está más emocionado por estar en una relación que por estar con Lavender en sí. Lo que el dice sentir, no se compara con lo que yo siento por Ginny. Tal vez el hecho de que nosotros ya hubiésemos pasado por esa situación le afectó y simplemente quiere saber que se siente.
Después de escuchar a Harry ella tuvo la necesidad de contarle lo de Malfoy, pero no podía, tal vez no valdría la pena decirle, todo iba a terminar tan rápido como empezó. Para que causar conflictos innecesarios. Ya podía imaginarse a Harry golpeando a Malfoy en la cara, y Ronald haciéndole segundo por el mero placer de hacerle daño al Slytherin.
–¿Piensas hacer las pases con Ron?
–Algún día, cuando deje de evitarme.
–Ya lo conoces Hermione, tendrás que ser tú quien ceda primero.
Se quedó mirando a la nada, comprendiendo que Ronald Weasley sería siempre su "objeto deseable" hasta que ella pusiera las cartas sobre la mesa y terminar con todo de una vez. Probablemente pasaría el resto del año evitando solucionar sus problemas con él o tal vez esperar a que un accidente los uniera de nuevo.
Habían pasado dos días en los que supuestamente se encargarían de buscar el permiso de Dumbledore para llevar a cabo sus prácticas de "Los defensores del rayo". Harry en tanto, se mantenía más ocupado en ver otras cosas con Dumbledore que apoyarlos en buscar el permiso.
Hermione insistía en hacer todas las cosas de manera correcta y licita, no permitiría que su historial como prefecta se manchara y le negaran el Premio Anual. Los primeros días de las semanas estuvo apresurada estudiando para sus nuevos exámenes y ayudando a McGonagall en tareas de oficina. Pero gran parte del día se la pasaba evitando la mirada de cierto chico rubio de Slytherin y la presencia de su amigo el pelirrojo.
Había llegado a la conclusión de que si Malfoy había intentado propasarse y ella lo había permitido no estaba bien, no iba a dejar que algo pasara entre los dos, ni por reconciliación de todas las cosas que habían hecho en el pasado ni por algún acto de redención.
Leyó en libros y en artículos, como siempre hacía cuando no sabía a quien acudir, decidió que la actitud de Malfoy era impredecible y misteriosa, no se podía creer que los prejuicios que existían entre los dos hubieran desaparecido de la nada, ni que el fuese una persona cálida en la que se puede contar. Todos sin importar su casa, siempre traen algo entre manos.
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Una cosa es cierta, los prejuicios no desaparecen así como así, ni una educación de más de diez años. Después de lo que había pasado la noche del viernes, Draco estuvo pensando y reflexionando, se dio cuenta de la actitud evasiva de Hermione. En los salones y en los pasillos ni lo miraba y si la buscaba en la biblioteca ella se empeñaba en estar acompañada de cualquier persona. Tampoco iba a dejar que él perdiera su orgullo solo porque ella decidía actuar como tal, le irritaba que ella se considerara tan importante para ignorarlo de ese modo.
Draco se cuestionaba todos los días porqué después de años de odiar y fastidiar a Hermione Granger se encontraba en esta situación de tener que buscarla. Su padre estaría muy decepcionado y su madre no lo permitiría, por Salazar Slytherin deseó que su madre no se enterara. Mucho menos de la vez que gastó de su propio bolsillo para un obsequio a Hermione Granger.
"Me voy a volver loco." Llegó a pensar, no sabía si desistir a lo que era su objetivo original y simplemente tirar al desagüe todos los esfuerzos que había hecho anteriormente. Es por eso que se paró ante la puerta del jefe de la casa de Slytherin y entró a su despecho.
–Ya basta. No quiero seguir con esto.
–Es descortés entrar sin tocar Malfoy. –Snape dejó de leer unos pergaminos de su escritorio para dirigir su fría mirada a Draco.
–De cualquier modo ya sabías que estaba afuera. –Malfoy cerró la puerta detrás de él.–Ya no puedo continuar con esta absurda misión, tiene que haber otro modo.
Snape miró seriamente al muchacho.
–Era un hecho que eres un cobarde pero no creí que lo suficiente para abandonar a tu madre.
El chico lo miró con furia en el momento en que mencionó a su madre.
–No soy un cobarde.–amenazó. –Pero no veo un punto de coherencia en esto que tengo que hacer, no se suponía que tenía que hacer estas cosas una vez que acepté ser un mortífago. Cuando mi padre salga y se entere de esto…
–Tu padre está retorciéndose en Azkaban en estos momentos…
–¡No te atrevas a mencionar el estado de mi padre! ¡Eso no significa que tengas que perderle el respeto!
Draco trataba de contener su ira, había pasado un mes sin tener noticias de su padre y las malas miradas de las personas comenzaban a fastidiarlo enormemente.
–¡Basta! –alzó la voz Snape. –Harás lo que se te ordenó y lo harás bien, porque no solo tu vida está en riesgo sino también la mía. Hice ese juramento con tu madre así que lo llevarás a cabo te guste o no.
–Yo no pedí tu ayuda. –contestó Draco sacando odio de las narices.
–Pues ella sí, ahora retírate, que alguien nos puede escuchar por tu maldita imprudencia.
–¿Cuánto tiempo más me falta para que acabe? –preguntó Draco sin moverse.
–Tú solo atente a seguir ordenes. –terminó por mandar Snape, haciendo un ademán de sacarlo de su oficina.
El chico dejó salir un gruñido de enfado y salió de la oficina de Snape hecho un monstruo.
Su situación estaba comenzando a cansarlo, no iba a permitir más que le dijeran qué hacer y cómo hacerlo. Buscaría su propio modo para salirse con la suya.
Eran las seis de la tarde y normalmente se encontraría buscando a Granger, pero esta vez agradecía que su actitud también fuese renuente, pues le facilitaba de cierto modo las cosas.
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–Al diablo pociones.–dijo el chico que tiraba su libro al suelo y tomó a su novia del rostro para besarla apasionadamente.
Harry quien estaba a lado de Ron y Lavender se sintió asqueado por la escena, dirigió atención a su libro para no hacer caso.
Escuchó a Hermione que recién llegaba a la sala común, al entrar se sintió ofendida y tuvo resolución de ir directamente a su habitación sin saludar. Pero Harry la detuvo.
–Por favor no me dejes aquí con ellos,–murmuró mirando de reojo a Ron y a Lavender.–ya no es lo mismo estudiar con Ron.
Desde que tenía a Lavender, ella se le pegaba a todos lados como si fuera una extensión de su cuerpo.
–No quiero estar aquí con ellos tampoco.–dijo ella.–Además en media hora me tocan mis recorridos de prefecto.
–¿No te tocaban hacerlos con Ron?
Hermione lanzó una mirada furiosa al pelirrojo, quien no prestaba atención.
–Con lo mucho que se toma en serio sus deberes… No gracias, la hago bien sola.
–Bueno pero no me dejes aquí. –pidió Harry.
–¿No tenías que ver a Dumbledore?
–No, esta vez salió con el profesor Slughorn a alguna parte.
Se sentaron en el otro sillón apartados de la pareja de Ron y Lavender, poco después llegó Ginny y se les unió. La chica pelirroja se limitó a darle una caricia en el cabello, no quería que Ron o alguien más notara la relación que tenía con Harry.
Hermione los miró con dulzura.
–¿Aún no pensarán decirle nada a Ron? –preguntó Hermione.
–¡Claro que no!–exclamó Ginny–Imagínate el alboroto que armará, es capaz de evitarlo a toda costa.
Harry permaneció callado por unos segundo, reflexionando la pregunta de Hermione.
–Ya no sé, no me gusta ocultarle cosas a mi mejor amigo. ¿A ti te gustaría que te ocultara esas cosas Hermione?
–No… bueno, me tengo que ir ahora, los dejo solos.–dijo cruzando una mirada de confidencialidad con Ginny.
–Ve con cuidado. –contestó Ginny con una sonrisa en la boca.
Salió de la sala común esperando apartar los mejores pasillos antes de que Ron apareciera con su novia, mientras recorría los pasillos observaba un pergamino que había llevado para estudiar, Hermione Granger jamás paraba de estudiar.
Caminó unos pasos más y escuchó unos murmullos y risitas, seguramente eran niños de primero haciendo travesuras, caminó en dirección a las risitas y vio a una pareja besándose en la esquina de un pilar.
–Ejem.–interrumpió Hermione.
El chico quien se había separado de su novia miró en dirección a Hermione.
–¿Sí? –no pareció importarle que una prefecta los interrumpiera.
Hermione reconoció su rostro como el de Zacharias Smith y la chica como Sussie Dash.
–¿Están conscientes que no se puede estar a estas horas en estos pasillos?
–Vete a volar Granger,–ordenó Zacharias Smith.
–Disculpa, pero pasa que soy la prefecta y tengo la autoridad anotarlos en la lista si me desobedecen. – contestó Hermione muy ofendida sacando el pergamino de casas de su bolsillo.
–¿En serio Hermione? Desde que Ron sale con Lavender te has vuelto más amargada, no cabe duda.
Hermione no respondió al comentario de Sussie Dash pero tampoco le cayó nada bien.
–No me importa lo que digas Dash, ahora les voy a pedir a los dos que se retiren y se dirijan a sus respectivas salas comunes.
Zacharias Smith puso los ojos en blanco y dijo:
–¿O qué? ¿Nos bajarás puntos en esa pergamino?
–¿Serías capaz de bajarle puntos a tu propia casa por una cosita de nada? –desafió Sussie.
–Por supuesto, si es lo correcto.
–¿Qué está pasando aquí?
Escucharon una voz semi lejos, Hermione la reconoció de inmediato, volteó a su izquierda y vio a Draco Malfoy acercarse a la escena.
–¿Qué insubordinación estás causando Granger?
–Malfoy métete en tus asuntos. –respondió Zacharias Smith, Hermione no dijo nada.
Draco sacó su propia pluma y pergamino de su bolsillo, miró fríamente a Zacharias y a Sussie y comenzó a escribir.
–Veamos, deambulando a horas indebidas, falta de respeto a un prefecto, –Zacharias se aproximó violentamente hacia él pero a Draco no le importó y continuó escribiendo. – violencia sin motivo, Zacharias Smith menos cinco puntos en Hufflepuff y… olvidé tu nombre… –dijo señalando a la chica.
–Sussie Dash, Gryffindor –intervino Hermione sin sentir culpa por haberla delatado. La chica de Gryffindor la miró con odio.
–¡¿Quién te crees Malfoy?! –espetó Zacharias.
–El prefecto. –respondió Draco en tono autoritario. –Ahora ya se pueden ir.
–Vas a pagarme ésta. – amenazó Zacharias tomando a su novia de la mano y alejándose de los prefectos sin antes lanzarles una mirada fulminante.
–Sí, sí como sea. –respondió el Slytherin sin darle la menor importancia y haciendo un ademán para que ya se fueran.
Hermione esperó a que se fueran completamente para enfrentar a Malfoy.
–¿Qué estás haciendo aquí? Estos lugares no te tocan.– lo miró reprobatoriamente.
–Vine a buscarte. –admitió. –Seguramente no ibas a anotarlos en la lista y no quería perderme la satisfacción de abusar de mi poder.
Hermione dejó escapar un chasquido por su cinismo.
–Claro que iba a hacerlo, tenía la situación en mi control.
–No tanto así, de igual modo no quiero hablar de eso, si no de la razón por la que vine.
–Habla entonces. –espetó Hermione, cruzándose de brazos.
No había hablado con él desde su incidente y comenzaba a ponerse nerviosa ante lo que Draco tuviera que decir.
–Quiero que olvides lo que pasó y pretendas que no hubo nada, entonces te prometo que no volverá a pasar.
Sus palabras tomaron por sorpresa a Hermione que tardó un poco en reaccionar.
–No puedo estar más de acuerdo, quiero terminar con esto de una vez. –terminó por decir.
–Claro, nadie podría ver a Hermione Granger y Draco Malfoy juntos. –admitió Draco y Hermione sintió un sabor amargo en su garganta.
–Ni en miles de años.
Hermione tenía otras preguntas para él, pero prefirió guardar silencio, ya no valía la pena. Era mejor acabar con la yerba mala.
Estuvieron callados durante unos segundos hasta que Hermione habló.
–¿Eso es todo? –preguntó. Él asintió.
–Bien.
Hermione concluyó su conversación por tomar un camino diferente y continuar su velada de prefecta, Draco hizo lo mismo y caminó en la dirección contraria.
Muchas gracias por leer hasta aquí, espero que les haya gustado este episodio y en verdad me hagan saber sus opiniones sobre el fic. Les agradezco mucho por seguir leyendo :) nos vemos pronto!
