LA ESTRELLA DEL NORTE

¡Holitas a todos! Antes de responder a sus queridos y amados reviews, quiero anunciarles que éste ha sido, hasta el momento, el capítulo más largo de todo el fic. Así que, pónganse cómodos, saquen sus palomitas de maíz, procuren que nadie los moleste, y aquí van las respuestas a sus hermosos reviews, que las ha hecho mi querida amiga Derix, porque yo estoy oculta del linchamiento al que fuí expuesta; pero el primero lo responderá quien les habla... o escribe.

Dernix¡Deja de reírte, mujer! Que si no lo haces¿quién va a responder los reviews por mi? Con respecto a lo del regalo de cumpleaños de mi amado esposo Mr. Bloom, tú ya sabes qué regalito le hice p. Y mejor no te respondo lo del antrax, porque si ofendo a ese angelito, lo más probable que me llegue un rayo. Je, je, je. ¡Otra cosa! A pesar de su edad, Legolas es un niño de corazón. Y bueno, ya aclaré lo de la "rapidez" de Legolas... creo. ¡Sí! Tienes mucha razón con eso de que Mislif, al ser diferente, por muchos conocimientos que tuviera Legolas de le amour, con ella no le habría servido. Creo que ya nadie entiende a Mislif, pero tú tienes una gran visión de su psicología, y eso me alegra. ¿Así que te gustó a escapada de Aragorn y Gimli? Debo admitir que estuvo buena. ¿Te dio pena Legolas? Ya verás ahora... Jijijijiji. Y para finalizar, lo del 'otro', probablemente tú y yo terminemos con una opnión de él completamente distinta, así que ya no te digo más, porque el otro día se me fus la lengua¡Disfruta este capi!

Eärwen Holly Eresseä (este lo respondo yo ,Misao): Me alegra que apoyes a Mislif, pero me parece que es por ciertos celos hacia un elfito... jejejeje. Te entiendo con eso de que la carne es débil, porque yo habría hecho lo mismo que tú, y tal vez más. JIJIJIJIJI p... ¿Dónde está Orly Bloom en pelota¡¿DÓNDE...! Uh... caí. UU Pero bueno, no creas que con eso me engañarás denuevo, porque tus ex- cogoteros te mandarán a la cárcel para que escribas sin parar. ¡En serio! Espero que disfrutes este capi.

Ahora una nota de Dernix:

Misao está con agotamiento físico y mental, así que yo voy a contestar los reviews (jejejeje), así que cualquier cosa cpnsiderada extraña (rara, bizarra, etc.) en las respuestas. es culpa de Misao por darme carta libre para escribir jejeje.. ahí voy.

Es difícil pues podríamos hacer un condensado, porque la mayoría dice que Mislif es una tonta porque no aprovechar el momento, otro grupo está haciendo cola para asesinar a Misao, y unos cuantos (sólo dos) no les molesto para nada el capítulo 13, así que a lo que salga..

Para Kagome Black: Mislif esta muy confundida compréndela, tu también lo estarías si el hombre de tus sueños, aquel del que nunca esperaste nada, viene un día y te dice que te ama ¿qué piensas, lo dejo a tu reflexión ...

Para Megumi Sagara: que como le hace Misao, es que realmente no se da cuenta de lo que hace.. todo fluye espontáneamente, además si matas a Mislif ... se acaba la historia. entonces el resto de lectores pediría tu cabeza a gritos jejejeje-

Para Dernix: no seas graciosa Misao, no esperes que me conteste yo misma..

Para Emilywolen: gracias por pensar que la autora es creativa (aunque a veces ni ella misma se lo cree). En cuanto a si es orgullo o deber, en el caso de Mislif y teniendo en cuenta su caracter, creo que ambas cosas andan muy unidas.

Para Candy Bloom: muy facil, se puso a pensar en un uruk mientras la besaba jejejeje.. Además no debes negar que eso le da más sustancia, dramatismo y suspenso a la historia jejejeje.

Para Mexia: este. eh. ejem. ¿Qué se reconcilien?.. pero es que para reconciliarse tendrían que haber empezado algo, y pues creoq ue este no es su caso,. pero no desesperes.. Misao, puede tenerte reservada alguna sorpresa en el futuro.

Para Henar¿Eomer?... ¡rayos, ya sabía que alguien faltaba en ia lista de candidatos, pero. ¿qué te hace pensar que es él?...mmmm. no te engañes, tal vez en el futuro de Mislif hay un poderoso tuerto que anda urgido de colirio para los ojos.jejejeje. Oye, Mislif no es boba, sólo anda con dudas shakespereanas ("ser o no ser") deja a Legolas deshojar margaritas por un tiempo, para ponerle emoción a la historia.

Para Kagome Black: yo también te contesto a ia mitad, no mentira jejejeje. ¡maldita tecnología! Siempre falla cuando más se necesita. ¿quieres ir a consolara a Legolas? Pues adelante, pero ten cuidado, no se te vaya a cruzar ningun dardo en el camino.. jijijijiji

Para Berunu: quién sabe, pero no puedes negar que eso le pusoi más condimento a ia historia, y no te preocupes que Misao va continuar. Aunque tenga que amarrarla a una silla frente a una pc.

Para Legolas Mirkwood: qué te puedo decir. sigue comprando suero porque esto tiene para rato. No sé a cuantos haya besado Mislif antes, pero no me vas a decir que con los años que te echas no has besado a nadie ?... ajá. te atrapé. entonces no le pidas eso a Mislif. Por otro lado no creo que Misao te defraude, jejeje pero seguro disfrutará mucho el hacerte sufrir (otrodía te doy el teléfono de un buen cardiologo) jejejeje.

Para Lorien Potter: se te olvido Iluvatar, jejejejeje.. qué bueno que hayas compartido mi opinión, aunque ia explicación de misao también fue muy concisa y despejo mis dudas. ¿y porque no te desmayaste?.. ya sé, seguro no había un lugar blandito donde caer jejejeje. ¿estas shockeada? Pues te recomiendo un buen sedante porque con Misao nunca se sabe. En cuanto a tu pregunta si yo sabía algo sólo puedo decirte que "yo sólo sé que nada sé" jejejeje.. Misao y yo siempre jugamos a las adivinanzas asi que es algo difícil llegar a algo concreto, pero en lo personal pienso que los adelantes a veces arruinan las sorpresas ¿no te parece?

Para Cyan: tu plegaria se a unido a ia de otros muchos lectores,.. si eres cristiana. rézale a un Santo y si no lo eres.. entonces amenaza a Misao jejeje es broma, creeme, ia historia se pone cada vez mejor.

Para Yadhwiga: oh.. ia chica de los candidatos bizarros jejejeje.. no te molestes es otra de mis bromas de mal gusto.. ¿de dónde sacaron a Éomer? Recien me entero, bueno creo que no se deben hacer muchas expectativas porque con la mente retorcida de Misao.. todo se puede esperar.. Ya no sufras, al menos conseguiste tu ansiado "besho".. jejejeje

Para Cass Metallium: Misao agradece todas tus frases de aliento.. ¿cómo es eso que Mislif se vuelve inmortal? Si eso es posible, avísame para beber de esa pócima jejejeje.ehhhh. pues no sé si Mislif se rectifique (con la loca de Misao nunca se sabe), pero al menos puedes tener ia seguridad que ia historia va mejorar en cada capítulo.

Para Gary Lupin: jejejeje y espero que no te arrepientas jajaja, es broma Misao, no me mires así jeje. Pues sí, su redacción ha evolucionado, pero eso sucede con todo escritor, su redacción mejora con la práctica y a nuestra amiga Misao le sobra inspiración (tiene atrapado a Orlando Bloom con un imán marca ACME). Tienes mucha razón, Misao adora los elogios. tiene un ego más grande que las Torres Petronás en Malasia, y creo que ha crecido más en los últimos días.jejejeje. En cuanto a esos datos, como en el caso de los Beórnidas, tienes razón, esos detalles condimentan más la historia y le dan un aura de creible, .. se nota que aunque a veces la pereza le gana, nuestra Misao se esfuerza para mejorar en cada capítulo.

Para Kmila¿úlcera? Mmmm.. te recomiendo que vayas al médico, porque a este paso tu estómago va acabvar como una dona (con un gran hueco en el centro) jejejeje. Se viene sorpresas, y no intentes matar a la protagonista, no ves que nos dejas sin historia..

Para Milla-chan: Misao felicita tu buen gusto respecto a Mr. Bloom (Der prefiere no comentar nada más porque le duele el estómago jejeje), pero te advierte que exige respeto para su flamante esposo. En cuanto a ia historia, que bueno que te guste y que pienses que es perfecta (espero que no se te suba a ia cabeza Misao).

¡Listo! Un millón de gracias, Der. Bueno, como les dije en el capi pasado, ese era el último listo, listo. Pero aquí les muestro a todos lo que han estado esperando. El puro título debe de decirles algo, pero yo me ahorro los comentarios para el final, y ahora... les presento el... .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

CAPÍTULO 14

"ANDUIN, EL RÍO DE LA DESPEDIDA"

Sencillamente era la despedida de Lothlórien. No había nada más que hacer. Mislif ya había sanado por completo, asimismo los corazones de todos, y la Comunidad del Anillo había sido reunida, en una clara y fresca noche, en la Cámara de Celeborn, y allí el Señor y la Dama les hablaron sobre la partida. El primero en hacerlo fue Celeborn.

- Ha llegado la hora- dijo mirándolos uno por uno-, en que aquellos que desean continuar la Misión tendrán que mostrarse duros de corazón y dejar este país.- Mislif sintió una pequeña tristeza, pues le había encantado Lórien.- Aquellos que no quieran ir más adelante pueden permanecer aquí, durante un tiempo. Pero se queden o se vayan, nadie estará seguro de tener paz. Pues hemos llegado al borde del precipicio del Destino. Aquellos que así lo deseen podrán esperar aquí a la hora en que los caminos del mundo se abran de nuevo para todos, o a que sean convocados en última instancia en auxilio de Lórien. Podrán entonces volver a sus propios países, o marchar al largo descanso de quienes caen en batalla.

Hubo un prolongado silencio, en el que nadie se atrevía ni deseaba decir palabra alguna. Sólo esperaban el momento de que el Señor o la Dama continuaran. Al fin lo hizo Galadriel, quien mirándolos a todos a los ojos, dijo:

- Todos han resuelto seguir adelante.

- En cuanto a mí- dijo Boromir de pronto-, el camino de regreso está adelante y no atrás.

- Es cierto- murmuró Celeborn-¿pero irá contigo toda la Compañía hasta Minas Tirith?

- No hemos decidido aún qué curso seguiremos.- dijo Aragorn mirando a sus compañeros de viaje.- No sé qué pensaba hacer Gandalf más allá de Lothlórien.- algunos bajaron las miradas con tristeza.- Creo en verdad que ni siquiera él tenía un propósito claro.

- Quizá no- dijo Celeborn-, sin embargo cuando dejen esta tierra han de tener en cuenta el Río Grande. Como algunos de ustedes lo saben bien, ningún viajero con equipaje puede cruzarlo entre Lórien y Gondor, excepto en bote. ¿Y acaso no han sido destruidos los puentes de Osgiliath, y no están todos los embarcaderos en manos del Enemigo?- todos miraron al Señor con caras de preocupación, pues aquella perspectiva de viaje no era la más alentadora para dejar Lórien.

"¿Por qué lado viajarán? El camino de Minas Tirith corre por este lado, al oeste; pero el camino directo a la Misión va por el este del río, la orilla más oscura. ¿Qué orilla seguirán?

Mislif pensó que las palabras de Celeborn sonaban más a una pregunta de que si se demorarían por el oeste hacia Minas Tirith, o si tomarían el camino directo, peligroso y rápido hacia Mordor.

- Si mi consejo vale de algo, yo elegiría el camino occidental, el camino a Minas Tirith.- respondió Boromir con una luz, parecida a la alegría, en los ojos, pero casi al instante se fue.- Pero no soy el jefe de la Compañía.- dijo finalmente.

Nuevamente ninguno de ellos dijo palabra alguna, así que la respuesta quedó en manos de Aragorn, quien parecía indeciso y preocupado.

- Ya veo que todavía no se saben qué hacer.- dijo Celeborn.- No me corresponde elegir por ustedes, pero los ayudaré en lo que pueda. Hay entre ustedes algunos capaces de manejar una embarcación: Legolas, cuya gente conoce el rápido Río del Bosque; Boromir de Gondor, y Aragorn el viajero.

- ¡Y un hobbit!- gritó Merry llamando la atención.- No todos nosotros pensamos que los botes son caballos salvajes. Mi gente vive a orillas del Brandivino.

- ¿No estarán olvidando que mis tierras no están rodeadas por el que da las aguas que originan al Río Grande, el Río Gris?- preguntó Mislif.

- Muy bien.- dijo Celeborn.- Entonces proveeré de embarcaciones a la Compañía. Serán pequeñas y livianas, pues si van lejos por el Río, habrá sitios donde tendrán que transportarlas. Llegarán a los rápidos de Sarn Gebir, y quizá al fin a los grandes saltos de Rauros, donde el Río cae atronando desde Nen Hithoel; y hay otros peligros. Las embarcaciones harán que su viaje sea menos trabajoso por un tiempo. Sin embargo, no los aconsejarán: al final tendrán que dejarlas, a ellas y al Río, y marchar hacia el oeste, o al este.

La visión del próximo viaje era realmente desalentador, exceptuando tal vez las embarcaciones que les darían dadas, pues aquello los tranquilizaba. La Compañía trató de agradecer a Celeborn por aquellos favores, pero nadie pudo hacerlo, sólo Aragorn, quien repitió varias veces palabras de agradecimiento. Las palabras del Montaraz sirvieron también para que algunos, entre ellos Mislif, se sintieran más esperanzados viajando en los botes, a través del ancho Anduin, que encontrando peligros a pie y con las cargas que llevaban. Sólo Sam seguía dudando, a pesar de que Merry había dicho lo contrario, ya que él seguía pensando, por experiencias pasadas, que los botes eran caballos salvajes.

- Todo estará preparado para ustedes y los esperará en el puerto antes del mediodía.- dijo Celeborn finalmente.- Les enviaré a mi gente en la mañana para que los ayuden en los preparativos del viaje. Ahora les desearemos a todos buenas noches y un sueño tranquilo.

- ¡Buenas noches, amigos míos!- dijo Galadriel sonriéndoles.- ¡Duerman en paz! No se preocupen demasiado esta noche pensando en el camino. Pues los caminos que seguirán todos ustedes ya se extienden quizá a sus pies, aunque no los vean aún. ¡Buenas noches!

La Compañía se despidió de ambos y se dirigió al pabellón en que se estaban alojando. Una vez que estuvieron ahí, y casi sin seguir las palabras de Galadriel, comenzaron a ver las opciones del camino a seguir. Aragorn se sentó en un montículo cubierto de un suave pasto, junto a Frodo. Sam estaba sentado en el suelo, apoyado en un árbol, junto a Merry y Pippin. Boromir se hallaba de pie, y cerca suyo Mislif. Gimli se había sentado en una roca y Legolas se paseaba cerca del montículo en que estaba Aragorn.

- Iré a cualquier camino que decidamos, pero sigo creyendo que lo mejor sería prepararnos en Gondor contra el Enemigo.- dijo Merry.

- Pero recuerden que se nos dijo que esta Misión debía ser hecha con la mayor rapidez para no darle más avance a Mordor.- dijo Mislif.

- Estoy de acuerdo con lo que dice la chiquilla.- opinó Gimli.- No me quejo ni pienso hacerlo, pero creo que nos hemos quedado demasiado tiempo aquí.

- Pero Minas Tirith nos ayudaría a conseguir refuerzos de hombres y armas.- objetó Boromir.- No iremos allá a descansar, pues eso es lo que menos se hace en estos momentos.

- Pero de todas maneras nos demoraremos.- dijo Mislif.- Recuerden que éramos sólo diez porque un gran número llamaría la atención y la discreción era primordial para esto. Además..., por lo que hemos oído, Gondor no nos aleja mucho de lo que a enemigos se refiere.

- Tampoco creo que tenga las fuerzas necesarias como para ayudarnos, si tiene que defenderse a sí mismo.- añadió Aragorn.- Por lo que me he enterado ya tiene bastantes problemas con el Este. Además, Osgiliath está siendo atacada, eso le entendí a Celeborn.

- Pero nunca tantos problemas tiene como para no poder ayudarnos con refuerzos.- dijo Boromir.- Mi padre no dejaría de hacerlo.- Mislif miró fijamente a Boromir, aunque él no la miraba. Por primera vez sintió que le inspiraba confianza aquel hombre con el que había discutido tanto. Tal vez fue porque era la primera vez que lo veía realmente preocupado, cansado y triste. ¿Le habría pasado algo en Lórien para que cambiara así? Casi sin poder contenerse, y mientras hablaba Gimli denuevo, Mislif le dijo:

- Boromir¿te sientes bien¿Qué te ocurrió? Te ves... diferente.

El hombre la miró sorprendido. Nunca se hubiera esperado que aquella jovencita odiosa le estuviera preguntando por su estado anímico. Cuando se volvió para verla, sus ojos mantuvieron una mirada fija con los de ella. Fue extraño y a la vez mágico, pues ambos comprendieron que en realidad no se llevaban tan mal, sino que era falta de tolerancia y un poco de confianza lo que los llevaba a discutir. Fue también como si los días malos hubieran pasado y ahora todo estaba bien, pues cuando Boromir le contestó a sus preguntas, su voz ya no era despectiva, fría ni grave: lo hizo con el afecto hacia una amiga, la primera que tenía del sexo opuesto.

- No, en realidad no me siento bien.- contestó.- Tal vez soy el único que no consiguió descanso en Lórien. La Dama Galadriel no logró inspirarme tanta seguridad, pues sentí que cuando llegamos nos tentaba dentro de nuestra mente.

- Sí. Te entiendo.- dijo Mislif.- Me pasó algo parecido cuando me miró por primera vez, pero nunca pensé que ella no fuera de confianza.

- Ahora que lo pienso, creo que me equivoqué.- murmuró el Hombre.

Boromir y Mislif cursaron algunas palabras más y continuaron poniendo atención y opinando con respecto a la elección de caminos, que se demoró bastante y no llegó a acuerdo.

Legolas, por su parte, habló muy poco. Se limitó a mirar los árboles y pasearse por ahí. La primera vez que miró a Mislif fijamente fue cuando vio que conversaba con Boromir, pues lo primero que pensó fue que se pondrían a discutir. Sin embargo, quedó muy sorprendido, y al mismo tiempo aliviado, de verlos conversando, porque no sabría si hubiera defendido a Mislif o no. También se sintió más tranquilo al ver que ambos ya podían decirse más de dos palabras sin insultarse ni discutir.

Terminada la conversación entre ambos compañeros, Legolas miró a Mislif unos segundos, tratando en vano de no recordar lo que habían vivido días antes. Pero fue imposible: al verla con sus agudos ojos élficos, y al fijarse en sus labios, más recordaba los besos que le había dado, con los que afirmó que estaba enamorándose de ella. Antes de dejar Lórien haría algo...

Al cabo de un rato Boromir se sentó en otro montículo, parecía muy extraño, y clavó los ojos en Frodo, quien había permanecido callado. Boromir estuvo hablando para sí, pero los demás lograron oír parte de lo que decía:

"- ... si deseas destruir el poder armado del Señor Oscuro, sería una locura entrar sin fuerzas en esos dominios, y una locura sacrificar...- de pronto, se interrumpió, pues se dio cuenta de que pensaba en voz alta.- Sería una locura sacrificar vidas, quiero decir.- murmuró rápidamente, como excusándose.- Se trata de elegir entre defender una plaza fortificada y marchar directamente hacia la muerte. Al menos, así es como yo lo veo.

Hubo un silencio. Mislif miró detenidamente los ojos de Boromir, tal como lo hizo Frodo, y pensó algo muy parecido a lo de él. "¿Es verdad lo que dice, o inventó todo lo último?", se decía la joven. "No. No fue eso lo que estaba diciendo. Dijo que sería una locura sacrificar el Anillo. Tal como lo hizo en el Concilio de Elrond. ¿Puede que ser que se esté corrompiendo? Espero que no. No ahora."

Las palabras de Boromir pusieron fin a la conversación y todos se prepararon para descansar por última vez en Lórien. Merry y Pippin se habían quedado dormidos, apoyados en el árbol, mientras que Sam cabeceaba. Mislif y Aragorn se encargaron de acostar a los hobbits en sus respectivas camas, para que descansaran mejor.

Antes de que llegara al flet en que estaba, Mislif fue detenida por un brazo que, desde atrás, la hizo regresar. De pronto, se halló siento aferrada por los brazos de Legolas, mientras la apoyaba contra un árbol.

- ¿Qué haces?- le preguntó inmensamente sorprendida, mientras su corazón latía con rapidez al ver sus ojos.

- Déja que me despida de ti antes de salir de Lórien.- murmuró Legolas acercando su rostro al de ella. Llevaba puesta una capa y un capuchón le cubría la cabeza.

- Ya lo hiciste, Legolas.- replicó la joven nerviosa.

- Pero no fue suficiente para mí.- contestó el Elfo juntando sus labios con los de ella. La besó unos intensos segundos, luego separó su rostro y dijo: No me importa ya que no respondas a mis besos, porque sólo con tenerte así me basta.

- ¿Entonces ya fue suficiente para ti?- preguntó Mislif con los ojos cerrados.

- ¿Por qué no me miras al decirme esto?

- Porque me duele mirarte.- contestó Mislif cabizbaja. Legolas se sorprendió mucho con sus palabras y le tomó la barbilla.

- Mírame.- le dijo.

- ¿Por qué habría de hacerlo?

- Porque te amo, porque me encantan tus ojos y porque estoy sufriendo.- contestó decidamente él.

- Legolas...- murmuró Mislif mirándolo con tristeza.- Sabes bien que yo sigo enamorada de ti, por eso me duele mirarte. No eres el único que está sufriendo con todo esto, pues también yo maldigo la decisión que tomé.

- ¡Entonces déjala!- replicó Legolas.- Olvídate de todo lo que dijiste hace unos días y dejemos de sufrir en vano.- acercó su rostro al de ella.- Sólo quiero que me abraces como lo hiciste antes, y que respondas a un beso mío, aunque sea una vez, y así dejaremos de sufrir, Mislif.

- No.

- ¿Por qué no?- murmuró él tristemente.

- Porque ya no hay vuelta atrás, Legolas.- contestó Mislif mirándolo fijamente.- Te dije que esta decisión es la más segura que nunca había tenido, y la respetaré, por mucho que la maldiga. Pero no pienses que lo hago por cruel, como crees que soy. Lo hago simplemente para no hacerte sufrir más.

- Pero ya me tienes sufriendo.

- Es algo superable.- dijo Mislif.- La muerte no lo es.

- Eso es cierto.- contestó Legolas suspirando.- Entonces, tendré que esperar hasta que tú quieras volver a mí, si es que algún día los haces. Si no quieres besarme por última vez, lo respetaré también, pero contra lo que me pide el corazón. Buenas noches.- suspiró nuevamente, soltó a Mislif y se alejó por un camino entre los árboles.

- Adiós, melamin.- murmuró Mislif tristemente.

A la mañana siguiente, mientras preparaban todas sus cosas para el viaje, unos elfos fueron a ofrecerles unos regalos para el viaje, que consistía en comida, principalmente, en galletas, preparadas con harina que estaba un poco tostada por fuera, y que por dentro era de color cremoso. Las llamaban lembas, o pan del camino, y fueron muy bien recibidas y agradecidas. Las ropas que les habían traído eran capas y capuchas de tela sedosa y liviana, que los Galadrim tejían. Ninguno de los compañeros pudo definir realmente el color de ellas, pues si se las movía, o se las ponía en otra luz, eran verdes a la sombra, pardas como los prados en la oscuridad de la noche, o de plata oscura, muy parecida a la luz de las estrellas en el agua. Para complementar la belleza de las capas, un broche, muy parecido a una hoja verde, se les cerraba en el cuello.

Luego de agradecerles a los elfos por todo, almorzaron y después se despidieron de la belleza de Lothlórien. Se detuvieron a observar la hermosa agua blanca que había en una fuente, cuando un elfo se acercó a ellos. Lo saludaron con alegría, pero Mislif era la única que no lo conocía. Miró al recién llegado con ojos curiosos, esperando que él preguntara quién era ella, pero, para sorpresa suya, el elfo dijo:

- Me alegra verla bien y sana, joven dama. Me enteré hace unos días que ya no sufría graves riesgos, pero debo aceptar que debe de ser muy fuerte para verse así de bien.

- Yo... Gracias.- balbuceó Mislif, sin saber qué más decir.

- Mislif, él es Haldir, quien fue el primero en ayudarte cuando llegamos a Lórien y tú estabas herida.- explicó Aragorn sonriendo.

- ¡Oh! Ya veo.- sonrió la joven.- Muchas gracias, nuevamente. De verdad.

- No tiene porqué hacerlo.- contestó Haldir. Luego se volvió a los demás y anunció: Vengo de las Defensas del Norte, y he sido enviado para que les sirva otra vez de guía. En el Valle del Arroyo Sombrío hay vapores y nubes de humo, y las montañas están perturbadas. Hay ruidos en las profundidades de la tierra. Si alguno de ustedes ha pensado en regresar por el norte, no podría cruzar. ¡Pero adelante! Su camino va ahora hacia el Sur.

Caminaron alrededor de diez millas, pasando por lugares realmente bellos, y abandonaron la ciudad de los Elfos. Finalmente, pasaron por una abertura y se encontraron fuera de la zona de mallorn en que venían caminando. Ante ellos se extendía un prado largo de brillante hierba, con muchas elanor alegrando el camino, mientras brillaban por la luz del Sol. Aquel prado terminaba en una lengua estrecha entre márgenes relucientes. Corría hacia la derecha y el oeste el Cauce de Plata, y la izquierda y el este bajaban las aguas amplias, profundas y oscuras del Río Grande. Cerca de ellos había un embarcadero de piedras blancas y maderos del mismo color, donde estaban amarrados los botes para la Compañía. Eran tres barcas pequeñas y grises.

Luego de unos momentos, Haldir les dijo que estaba todo listo y que embarcaran. Unos elfos que se hallaban ahí les dijeron que tuvieran cuidado, porque, a pesar de que los botes eran livianos y distintos de los demás, no se hundirían por el peso del cargamento, pero sí que les costaría manejarlas. Les aconsejaron acostumbrarse, aprovechando el lugar, a subirse y bajarse de ellas, antes de comenzar el trayecto.

Tuvieron muy presente lo que les fue dicho y luego se dividieron para viajar. En una embarcación irían Aragorn, Frodo y Sam. En otra viajarían: Boromir, Merry y Pippin. Y en la tercera: Legolas, Gimli y, aunque internamente no quería, Mislif.

Comenzaron a navegar, ayudados de unos remos cortos de pala ancha con forma de hoja. Doblaron un recodo y se encontraron con un cisne de gran tamaño, que, al cabo de unos momentos, se dieron cuenta que era una embarcación hecha con el maravilloso arte élfico. En medio de la embarcación estaba sentado el Señor de Lórien, Celeborn, y de pie, detrás de él, alta y blanca, Galadriel, la Hermosa Dama.

- Hemos bebido de la copa de la despedida, y las sombras caen ahora entre nosotros.- dijo Galadriel, sentada junto a Celeborn y la Compañía del Anillo, luego de haber celebrado junto a ellos la cena de despedida y haber bebido luego de la copa de hidromiel blanco.- Pero antes de que se vayan, he traído en mi barca unos regalos que el Señor y la Dama de los Galadrim les ofrecen ahora en recuerdo de Lothlórien.

Los llamó uno por uno, y el primero en recibir su regalo fue Aragorn. Éste se acercó y con una reverencia recibió una hermosa y decorada vaina que había sido hecha especialmente para su espada, que llevaba el nombre de Andúril. También le dio una piedra de color verde claro, que según dijo le había sido dada a ella para que se la diera a su vez a Aragorn. Aquella piedra había pertenecido a su hija Celebrian. Ahí, Aragorn tomó el nombre de Elessar, Piedra de Elfo de la Casa de Elendil.

La Piedra que le había sido dada estaba en el regazo de Galadriel, junto con otra, de color azul claro, que llamó la atención de Mislif unos momentos, mientras se preguntaba si tendría algún poder.

Después de Aragorn, vino Boromir, a quien le fue dado un cinturón de oro. Luego fueron Merry y Pippin, a quienes se les dio unos pequeños cinturones de plata, con broches labrados como flores de oro. A Legolas, después, le fue dado un arco, igual al de los Galadrim, los cuales son más largos y fuertes que los del Bosque Negro, además al cuerda era de cabellos élficos y una buena provisión de carcaj y flechas.

Después, a Sam le fue dada una cajita de madera gris, casi sin adornos, exceptuando una runa de plata en la tapa, en ella había tierra del jardín de Galadriel. Luego, la Dama se volvió hacia Gimli y le preguntó qué regalo pediría un Enano a los Elfos. Él le contestó que no quería regalo alguno, que era suficiente con haber visto a la Dama de los Galadrim y haber oído tan gentiles palabras. Galadriel volvió a ofrecerle un regalo, además de decirles a los presentes de su raza que nunca nadie volvería a decir que los Enanos eran codiciosos y antipáticos. Gimli, armándose de valor dijo:

- No deseo nada, Dama Galadriel. Nada, a menos que... a menos que se me permita pedir, qué digo, nombrar uno solo de sus cabellos, que supera al oro de la tierra así como las estrellas superan las gemas de las minas. No pido ese regalo, pero me ordenó que nombrara mi deseo.

Todos miraron estupefactos al Enano. Los Elfos se agitaron y murmuraron, Celeborn lo miró con asombro, y sus compañeros intentaron decir algo, pero la sorpresa era demasiado grande. Finalmente, Galadriel, quien sonreía, dijo:

- Se dice que los Enanos son más hábiles con las manos que con la lengua, pero esto no se aplica a Gimli. Pues nadie me ha hecho nunca un pedido tan audaz y sin embargo tan cortés. ¿Y cómo podría rehusarme si yo misma le ordené que hablara? Pero dime¿qué harás con un regalo semejante?

- Atesorarlo, Señora- contestó Gimli sonrojado-, en recuerdo de lo que me dijo en nuestro primer encuentro. Y si vuelvo a ver las forjas de mi país, lo guardaré en un cristal imperecedero como tesoro de mi casa y como prenda de buena voluntad entre la Montaña y el Bosque hasta el fin de los días.

Galadriel accedió, y luego de soltarse sus trenzas, cortó tres cabellos que puso en manos de Gimli. Después, la Dama se volvió hacia Mislif; la miró con dulzura y le sonrió.

- Estrella del Norte, sólo tú puedes decidir cuál será tu camino, y el momento llegará pronto, pero no olvides que si saliste de tu hogar, y ahora cuentas con la bendición de algunos dignos de ser mencionados, es porque has nacido para algo grande, que tal vez esté recién comenzando. No te daré regalo alguno ahora, pues el que pretendo darte no te ayudará hasta el momento mismo y cuando tus decisiones futuras sean tomadas a conciencia y cuando sepas que la felicidad no se logra, si no se dejan algunas cosas de lado. Pero tu futuro es tan incierto ahora que dudo en si entregártelo o no.- Inconscientemente, Mislif dirigió su mirada hacia la piedra azul que Galadriel tenía en su regazo.- Si nos volvemos a ver, joven dama, te daré tu regalo.

- Es muy amable, Hermosa Dama.- contestó Mislif haciendo una reverencia.- Y si he de esperar por su regalo, lo haré con infinito gusto, pues es de parte suya.

Galadriel le sonrió y luego se dirigió hacia Frodo, a quien le dio un frasquito de cristal, que brillaba cuando se lo movía. "Que sea para ti una luz en los sitios oscuros, cuando todas las luces se hayan extinguido", le dijo entregándoselo.

- Definitivamente, me faltaba mucha experiencia en botes.- suspiró Mislif una noche, la del séptimo día de viaje a través del Río Grande. En aquel momento se habían detenido para descansar y dormir. Las palabras de la joven iban dirigidas a Gimli, quien contestó:

- De todas maneras, tú tienes más práctica que yo. Los Enanos no nos acercamos a los botes, a menos que sea en extrema urgencia o en viajes como estos.

- Tengo el estómago revuelto.- gruñó Mislif apoyándose contra un árbol. Sentía que los ojos le pasaban mucho y sólo quería dormir, pero tenía que hacer guardia; además se sentía nerviosa y advertía que algo o algunas cosas no andaban bien. Primero: todos parecían darse cuenta del cambio de actitud de Boromir. Se mostraba más nervioso que de costumbre, se mordía las uñas, sudaba y miraba a Frodo casi todo el tiempo. Segundo: sentían que alguien los venía siguiendo, o que algo andaba cerca. No tardaron en enterarse de que era Gollum, la criatura que había sido dueña del Anillo por más de quinientos años. Aragorn les dijo que Gollum los había seguido a través de Moria, luego por el Nimrodel, para luego subirse a un tronco y seguirlos por el Río.

- Yo también estoy mareado.- dijo Gimli, trayendo a los pies de Mislif de regreso a la tierra.- ¡Hey, Legolas! Descansa, amigo mío. ¡Ven con nosotros!

En seguida, el Enano se dio cuenta de que había causado una incómoda situación, pues Legolas se había acercado y sentado juntos a ellos, donde también estaba Mislif. Gimli intentó crear alguna conversación, pero no tuvo buen resultado. Todo se tranquilizó cuando Mislif se cubrió con una manta y fingió estar dormida. Legolas y la joven apenas cruzaban palabras, y si lo hacían era sólo en el bote y por motivos del viaje, de la corriente o de algún tema preocupante, pero que se limitaba a unas cuantas frases y muchos monosílabos.

- No te duermas, Mis.- le dijo riendo Pippin.- ¡Tienes que hacer guardia!

- Muy gracioso.- gruñó la joven.- ¿Desde cuándo soy Mis?

- Desde que 'Mislif' se me hizo muy largo de decir.- contestó el hobbit.

- Acabas de pasar el límite de tu flojera.- rió Mislif.

- ¡Buenas noches!- rió Pippin.- Yo dormiré por ti un buen rato.

- No mucho, Pippin.- dijo Aragorn.- Recuerda que el próximo turno te toca a ti.

- ¡Ou!

Los días pasaron, y cada vez la situación era más alarmante. Se estaban acercando cada vez más a las corrientes rápidas y navegar era cada vez más difícil y agotador. Además el acecho de criaturas extrañas se hacía cada vez más cercano. Por ejemplo, una noche, la octava, sintieron y vieron cómo unas flechas pasaban por encima de ellos, o chocaban en los botes, señalando que orcos andaban muy¡muy cerca! Y además una extraña sombra negra había pasado por sobre sus cabezas aquella misma noche, recordándoles a algunos un viejo temor; dándoles a conocer a otros aquel miedo, y haciéndole sentir a Frodo el antiguo dolor de su herida.

Finalmente, y luego otros días de trabajoso viaje, vieron ante ellos a los imponentes y poderosos Argonath, los Pilares de los Reyes, enormes figuras de piedra, guardianes silenciosos de un reino desaparecido hacía tiempo. Mislif sintió que su corazón se agrandaba ante la emoción de ver tales figuras, pero al mismo tiempo se sintió algo intimidada por aquellos centinelas que cuidaban esa entrada.

Aragorn les mostró las Colinas del Oído y de la Vista: Tol Brandir, Amon Lhaw y Amon Hen. Y llegaron hasta una orilla del Río para descansar donde se oía muy cerca el rugido de los Saltos de Rauros. Una vez ahí, durmieron con una intranquilidad producida por la constante amenaza de más orcos. A la mañana siguiente, Aragorn los reunió después del desayuno y les dijo que el día de la elección del camino había llegado y que debían decidir si querían ir a las guerras de Gondor, o si tomarían el camino del Miedo y la Sombra hacia Mordor. Sin embargo, la decisión recayó los hombros de Frodo, pues era él quien portaba el Anillo. El hobbit pidió que se le diera una hora para pensar en calma la respuesta y se alejó en busca de un lugar para meditar, pero con la condición de que no se alejara mucho.

Mislif estuvo todo aquel tiempo con una sombra en el corazón, la cual le decía que probablemente se alejaría de sus compañeros. Miró a Gimli, quien fumaba pipa; luego a Sam, Merry y Pippin; después a Aragorn y Boromir (éste último miraba convulsivamente por donde se había ido Frodo); y finalmente miró a Legolas. En él se detuvo más tiempo y al verlo sintió que la tristeza crecía más y más. ¿Sería que acaso lo dejaría pronto?

Legolas, por su parte, cuando Mislif se volvió para mirarlo, él también la miró y pudo ver la tristeza impregnada en los ojos de la joven. Entonces, sintió algo muy parecido a ella: la sensación de que se separarían.

Los compañeros se reunieron en círculo y trataron de llegar a un acuerdo sobre la dirección, luego de haber conversado de muchos temas triviales. Legolas dijo que él votaba por ir a Minas Tirith; Gimli lo apoyó, pero ninguno de ellos dudó ni en momento en seguir a Frodo si él decidía lo contrario e ir a Mordor. Aragorn también iría con el hobbit, asimismo como lo harían Mislif, Sam, Merry y Pippin. De pronto, se dieron cuenta que Boromir no se hallaba entre ellos, sino que había abandonado el lugar. Pero no tuvieron que preocuparse por buscarlo, pues cuando se decidieron a ir en busca de Frodo, Boromir apareció con aspecto preocupado y perturbado. Dijo que había tratado de persuadir a Frodo de ir a Minas Tirith, pero que se habían enojado y el hobbit se había puesto el Anillo y había desaparecido. Dijo además que de eso ya hacía media o una hora.

Un repentino pánico pareció haberse apoderado de la Compañía, pues Sam salió corriendo en busca de su señor; lo siguieron Merry y Pippin. Gimli, Legolas y Mislif salieron corriendo también. Aragorn intentó arreglar la búsqueda, pero no lo consiguió, así que le ordenó a Boromir correr tras Merry y Pippin para protegerlos, mientras que él fue en busca de Sam.

- ¡Frodo!- repetía Mislif junto a Legolas. Gimli se había quedado un poco más atrás mientras buscaba.

- Me temo que no servirá de mucho gritarle, joven dama.- murmuró Legolas.

- ¡Es que no sé qué más hacer!- exclamó la joven desesperada.- ¡Todo esto me tiene muy tensa, y más aún saber que Frodo no está seguro!

- Tranquilízate, Mislif.- dijo el Elfo acercándose a ella. Legolas estaba muy cerca de ella e iba a abrazarla, acto que habría sido bien recibido por parte de Mislif, pero algo llegó para interrumpirlos. Legolas gritó de pronto.- ¡Yrch!

- ¡Oh, no¡Orcos!- exclamó Mislif preparando ocho dardos en sus manos. Las sombras de los orcos comenzaron a verse, asimismo como las flechas que les rozaron los cuerpos. También llegó Gimli, y con eso el inicio de la batalla que duró bastante, pues los orcos eran muy robustos y estaban muy bien armados. Lo que más llamó la atención a los compañeros fue el hecho de que los orcos tenían una mano blanca pintada en los rostros y una runa en forma de S en los escudos. Legolas señaló que no podía ser de Sauron, pues él nunca ocuparía aquellas runas, así que debían ser de Saruman.

Mislif tuvo varios problemas para atacar, ya que cada vez que lo hacía la herida de su hombro le punzaba con dolor. Legolas se dio cuenta de aquello e intentó ayudarla en algunas ocasiones, consiguiéndolo en varias, pero siendo regañado por una rápida mirada de Mislif. Gimli, por su parte, estaba bastante ocupado como para preocuparse por defender a los demás.

Finalmente, y luego de muchos problemas, lograron acabar con todos los terribles enemigos, pero no tuvieron tiempo de descanso, porque se oyó el sonido de un cuerno, que se extendió por todo Parth Galen.

- ¡El Cuerno de Gondor!- exclamó Legolas comenzando a correr.- ¡Alguien debe estar en problemas!

- ¡Por Elendil!- exclamó Mislif siguiéndolo.- ¡Por favor, que no les pase nada!

Siguieron corriendo durante varios minutos por entre los árboles, guiándose por el sonido del cuerno. Sin embargo, una vez que llegaron al lugar de donde procedía todo, se hallaron con una desoladora imagen: Boromir yacía muerto con unas flechas clavadas en el pecho. Él estaba apoyado contra un árbol y aún empuñaba su espada, aunque esta estaba rota. Junto a él estaba Aragorn, con aspecto desolado, triste y cansado. Y todo alrededor estaba rodeado por un sinnúmero de cadáveres de orcos. Mislif al ver todo sintió cómo unas lágrimas comenzaban a correrle por las mejillas.

- ¡Ay!- dijo Legolas acercándose a Aragorn.- Hemos perseguido y matado a muchos orcos en el bosque, pero aquí hubiésemos sido más útiles. Vinimos cuando oímos el cuerno... demasiado tarde, parece.- miró a Boromir y luego a Aragorn.- Temí que estuvieras mortalmente herido.- le dijo.

Aragorn aseguró que él estaba bien, pero que Boromir había caído defendiendo a los hobbits mientras él estaba en la colina. También les dijo que a Merry y Pippin se los habían llevado atados los orcos que escaparon, pero que de Frodo y Sam no sabía nada. Legolas propuso encargarse del cuerpo de Boromir y Gimli dijo que debía de ser rápido, y que tenían que seguir a los orcos. Mislif objetó diciendo que no sabían si Frodo y Sam estaban junto a ellos. Así que hicieron lo que más estaba a su alcance: poner el cuerpo de Boromir en una barca, con sus armas y la del enemigo. Dejaron que la barca llegara hasta los Saltos de Rauros, para que luego llegara a manos del Anduin. La tarea les llevó un buen rato, pero valió la pena, pues fue muy conmovedora.

- Al menos se fue sabiendo que tenía una amiga, y no una chiquilla odiosa al lado.- dijo para sí Mislif con tristeza.

Se dieron cuenta luego de que faltaba un bote y dos bultos, es decir, llegaron a la conclusión de que Frodo había huido mientras todos lo buscaban, hacia Mordor, pues ya no quería sacrificar a ningún amigo hacia allá, pero no había podido deshacerse de Sam.

Tuvieron que decidir si seguir a Frodo o rescatar a Merry y Pippin del tormento que eran los orcos. Aragorn optó por esto último y Legolas y Gimli también, pero Mislif dudaba. Había llegado aquel momento que su corazón estuvo temiendo unas horas atrás, y la decisión de la cual le había hablado Galadriel. Se volvió para mirar a sus compañeros, principalmente a Legolas, y dijo con un hilo de voz:

- Yo no iré. No puedo.

- ¿De qué hablas?- le preguntó Legolas recordando aquel presentimiento que él también había sentido.

- No puedo ir. Mi camino no está con ustedes, por el momento.- dijo con tristeza.- Tú, Aragorn, quizá no quieras seguir a Frodo, pero yo no sé si mi camino a seguir está donde vayas. Lo mejor será que los acompañe, para protegerlos.

- ¿Protegernos¿A nosotros?- rió Gimli con cierta malicia, sin comprender las palabras de la joven.

- Entiendo.- murmuró Aragorn

- El corazón me dice que algo me espera ahí, pero no estoy segura de saber qué es.- murmuró Mislif en voz baja.- Sólo sé que me podría servir sea lo que sea que pasé en ese lugar.

- Muy bien; pero cuídate mucho¿sí?- asintió Aragorn, comprendiendo. Miró alternativamente a Legolas, y de él a Mislif; suspiró apesadumbrado y dijo¡Gimli, vamos¡Ayúdame con el equipaje!

Ambos se marcharon rápidamente, aunque el Enano aún no entendía bien lo que pasaba. Legolas no le quitaba la vista de encima a la joven, pero ésta miraba el agua.

- Te irás tras Frodo y Sam¿verdad?- preguntó el Elfo con voz triste.

- Sí.- limitóse a decir ella; pero, al cabo de una pausa dijo: Algo me dice que debo ir. Además, si yo me considero más débil, en comparación con ustedes tres, ellos lo son aún más. No puedo..., no quiero que viajen solos. ¡Son sólo dos hobbits, Legolas¡¿Cómo se protegerán en las Tierras de Mordor, si, más encima, llevan el Anillo Único consigo!

- Tienes razón, joven dama.- contestó Legolas, con una marcada tristeza en el rostro hermoso.- Entonces..., namarië (adiós), y... nai Ilúvatar varyua le que Ilúvatar (1) te guarde

- Sí..., namarië.- dijo Mislif, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas; pero, como sentía temor de que la viera llorando, se giró y fue en busca de su pequeño bolso.- No vemos, amigo Legolas.- dijo, antes de intentar salir corriendo, y recalcando la palabra "amigo". De pronto, sintió que unas suaves y tibias manos, tomaban su brazo. Girándose, vio el rostro impasible de Legolas, cuyos ojos en él la miraban fijamente y con tristeza. Sin previo aviso, la abrazó con fuerza y Mislif sintió que las lágrimas resbalaban en sus mejillas. Le devolvió el abrazo, pero casi al instante se apartó de él. Sin quererlo, recordó el incidente de su último abrazo en Lórien, donde él la había besado.

- Cuídate mucho, joven dama.- dijo Legolas, retrocediendo un paso.- Nunca quise que este momento llegara, porque contigo me sentía joven, alegre y con más ánimo del que se puede pedir en tiempos como estos... Además..., aún estás débil y temo por ti.

- Ya has temido bastante por mí, Legolas. Aún así- contestó Mislif, sin vergüenza de que la viera llorando-, debo ir. Frodo y Sam son más débiles que yo y no voy a permitir que vayan por ahí solos.

- Lo sé. Cuídate mucho.

- Lo haré. Aunque... creo que nos veremos antes de lo que imaginamos.- dijo ella, esbozando una pequeña sonrisa.- Enomentuvalve! (¡Nos vemos!)

- Eso espero.- dijo Legolas, dando un pequeño paso hacia atrás, en señal de que, si ella quería partir, que lo hiciera lo más pronto posible, y terminar con la triste despedida. De pronto, al volver a mirarla, sintió el deseo de abrazarla denuevo, de besarla, de acariciarla, pero obligó a su cabeza a despachar aquellos impulsos.

Mislif volvió a girarse y salió corriendo rápidamente en dirección a un bote. Al cabo de cinco minutos iba ya en el agua y veía, un poco a lo lejos, la figura de Legolas en la orilla. Mislif pensó: "No tienes idea de cuánto te extrañaré, melda (amado) Legolas". De pronto, recordó que los Elfos tenían un muy buen oído; aún así no le importó arriesgarse y dijo en voz baja:

- Legolas, yo no tengo la culpa de que nuestras razas sean diferentes; pero aún así, no puedo soportar el no cumplir mi mayor deseo, melamin (amado mío).

Luego, suspiró. Si él había escuchado, cosa que era muy obvia, a ella no le importaba, puesto que tenían muy pequeñas probabilidades de volver a verse, y así era mejor: que, por lo menos, Legolas supiera que Mislif lo amaba aún.

Entonces, el bote se hizo un minúsculo punto, que ya ni siquiera los ojos del Elfo podían notar bien lo que ahí había; aún así, escuchó muy bien lo que Mislif había dicho desde el agua. Legolas suspiró a su vez, y dijo, como contestando:

- Yo tampoco tengo la culpa de no poder cumplir tu deseo, mi joven dama, si tú misma me negaste hacerlo.

- ¡Maese Legolas¿Se dignará a ayudarnos?- gritó Gimli, aunque el Elfo no reaccionó al instante.

- Voy enseguida, Maese Gimli.- contestó, al cabo de unos segundos.

- ¿Ya se fue?- le preguntó en voz baja Aragorn.

- Sí. Ya partió.- contestó Legolas, muy triste.

- Eres sensible, mi buen amigo.- murmuró Aragorn, para que Gimli no oyera.- Pero ella lo es más aún, y sé perfectamente que debe estar sufriendo. A fin de cuentas, es sólo una niña.

- Lo sé...- suspiró el Elfo, dirigiéndose hacia donde estaba Gimli.- Sólo una niña...

Partieron rápidamente, tras la huella de los uruk-hai, pero estos llevaban una larga ventaja sobre ellos.

- ¡A la carga¡Haremos una cacería que será el asombro de las Tres Razas emparentadas: Elfos, Enanos y Hombres¡Adelante los Tres Cazadores!- exclamó Aragorn y así comenzó la conocida persecución por las tierras de Rohan.

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(1) Prefiero ponerle 'Ilùvatar' que 'Eru', pues creo que suena menos común que en el resto de los escritos.

Y así, la joven Estrella del Norte fue parte de la disolución de la Comunidad del Anillo. Mislif, a los pocos minutos, cayó por los Saltos del Rauros, murió ahogada. Legolas nunca pudo ser consolado y ¡Fin!

¬¬ Debo decir que es broma o me matarán... ¿cierto? Bueno, bueno... es que no se me ocurría qué poner al final.

Decididamente, éste es el capítulo más largo que he escrito, pero era necesario para no hacer varios capítulos cortos y alargar demasiado la espera e historia. Así que les pido perdón por lo extenso. Aunque no soy amiga de adelantar nada, a pesar que me paso haciendo aquello para martirisar a algunos de los presentes, diré de todas maneras que más adelante habrá un capi más extenso y que está dividido en dos partes. Es decir, cuando lo vean dirá: "El nombre del capi, parte I", y luego la parte II. Creo que se entendió la idea... es que soy poco didáctica para explicar. De todas maneras, espero sus reviews, lindosss reviewsss ¡Por fis¡Nos vemosss! x Y... ¡acuérdense de visitar nuestro amado WebSite! (LaEstrelladelNorte.tk)