Harm se tensa y me coloca detrás de él. Desde esa posición observo como los demás miran también a los recién llegados, que se han parado en la puerta. La mujer, con el cabello rubio, suelto hasta la cintura, se agarra al hombro de uno de los hombres y ambos se ríen. Después, él habla.

B: Lamentamos profundamente la interrupción. –Sonríe-. René tenía hambre y captó el olor de vuestro aperitivo. –Da un paso adelante y Harm le gruñe-. Oh… veo que no queréis compartir. –Se gira hacia el otro vampiro, y asiente-. Nos marchamos. –Todos sonríen y de repente, Harm le contesta al más joven-.
H: Eso ni lo sueñes, Vic. –El aludido vuelve a sonreír y antes de irse, le responde-.
V: Ya lo veremos.

Harriet cierra los ojos y después de un tiempo, asiente. Harm me coge en brazos y me lleva hasta el coche. Me coloca en el asiento del acompañante y en menos de dos segundos, está en el del conductor, a mi lado.

M: ¿Quiénes eran?
H: Vampiros. –Responde, secamente-. Tengo que sacarte de aquí.
M: ¿Por qué? –Pregunto, en voz baja-.
H: He leído los pensamientos del grupo. Son los que han asesinado a todas esas oficiales. –Se gira a mí-. Te buscan a ti.
M: ¿A mí? ¿Por qué?
H: Tienes un poder que les interesa. No sé cuál es. Antes de nada iremos a casa del almirante Chegwidden. Allí no se atreverán a entrar.

El camino nos lleva la mitad de lo que hubiera tardado yo. Doy gracias de que no haya ningún policía cerca, de lo contrario, nos habrían multado por ir tres veces por encima del límite permitido. De un frenazo, aparca el coche frente al porche de nuestro jefe y nos bajamos. Llama a su puerta, y al poco, abre.

H: Necesitamos su ayuda, almirante.
AC: Claro, pasad. –Cierra la puerta y nos mira-. ¿Qué pasa?
H: La han encontrado, señor. –Le responde, serio-. Estábamos en la iglesia de Norfolk y aparecieron esos tres vampiros.
AC: ¿Estás seguro de que son ellos?
H: Completamente. Leí sus pensamientos, y decían que la han encontrado. –Chegwidden suspira y coge el teléfono-.
AC: Gordon, soy AJ.

AC: Tenemos problemas. Ya la han encontrado.

AC: Tu hijo dice que estaban en la capilla de Norfolk y… -Se paró un momento, y después continuó-. No, no sé porque estaban allí.

AC: Está bien, te le paso. –Le tiende el auricular a Harm, y le habla-. Quiere hablar contigo.
H: Dime.

H: Hicimos un trato. Ella se casaba conmigo y yo la convertía.

H: Gordon, no sé si podré hacerlo. –Se queda en silencio, y se despide de él-. Está bien, la mantendré a salvo hasta que lleguéis.

H: Si, la convertiré yo. Hicimos un trato. Vale, adiós.

Cuelga el teléfono y me abraza. Después, nos despedimos de nuestro jefe y volvimos al coche. Conduce igual de rápido hasta su apartamento y entramos.

H: Lo siento, Mac. –Se disculpa, sentándose en el sofá-. Si no te hubiera pedido que te casaras conmigo, no te habrían encontrado.
M: Eso no lo sabes. ¿Y si hubiera salido a algún sitio, y me hubieran encontrado? O… ¿Si tú salieras y oliesen mi aroma en tu ropa? –Me siento a su lado, y le acaricio la mejilla-. No es culpa tuya, Harm. ¿O es qué te arrepientes de…? –Pone el dedo en mis labios y me mira a los ojos-.
H: No me arrepiento de haberme casado contigo, Sarah. –Sonríe-. Te quiero.

Noto a las lágrimas formándose en mis ojos y caer por mis mejillas. Harm pasa su pulgar para limpiármelas y me sonríe. Me acerco lentamente hasta su boca y le beso. El me sujeta por la cintura y me coloca encima suyo.