Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.

Summary: Estaba segura de tres cosas: primero, no era un personaje de esta novela; segundo, posiblemente termine loca de remate y tercero, estoy perdida en crepúsculo.

Advertencia: Todos los presonajes le pertenecen a Meyer, excepto Hannah James, Danielle James, Charles y aquellos que esten relacionados con Hannah.

Advertencia 2: Algunas frases orginales del libro, apareceran en esta historia.


Inspirado en Tangled de Maroon 5


Parte XIV

—Entren —ordenó una voz furiosa.

Antes que sucediera algo peor en la calle, tire de Bella y ambas terminamos en la parte trasera del Volvo, Edward manejo lo más rápido que pudo, no sin antes casi llevarse por delante aquellos tipos.

Bella respiraba agitadamente y se pasaba las manos por el cabello, mientras que un dolor agudo en el bazo me hizo encoger en el asiento, la próxima vez respiraría por la nariz y no por la boca mientras corría.

— ¿Acaso estas loca Hannah? —gruño Edward mirándome por el retrovisor.

— No la iba dejar sola —me defendí—; no te acuerdas lo que me dijiste, la primera vez que discutimos, además soy cinturón negro.

Edward soltó una risita y condujo más deprisa saltándose varias señales de transito.

— ¿En serio? —pregunto Bella olvidándose de que íbamos a toda velocidad y con posibilidades de estrellarnos.

— Si —asentí dejándome caer en el asiento—, mi madre me obligo asistir al judo por si alguna vez necesitaba defenderme.

— ¿Bella? —preguntó Edward con voz tensa y mesurada.

— ¿Sí? —dijo Bella prestándole atención

La voz de Bella sonaba ronca

— ¿Estás bien? —pregunto Edward suavizando su expresión furiosa.

—Sí —contestó con voz ronca.

—Distráeme, por favor —ordenó Edward volviéndose para enfocar la carretera

—Perdona, ¿qué? —dijo Bella impactada.

— Que lo distraigas —medie soltando un jadeo—. Por que es capaz de dar media vuelta e irse tras esos tipos peligrosos.

Edward curvo una sonrisa, yo apreté mi estomago, no sabia por que nos daban un bazo, si iba a fastidiar cada vez que uno deseaba correr tan rápido.

— Por fin me entere por que Mike odia a Hannah —dijo Bella mirando el retrovisor—. Así que la próxima vez le ayudare, tal vez una soda le deje el cabello pegajoso o tal vez vaya por todos los pupitres y haga una colección de chicles en su cabello.

Observe a Bella con gratitud, por los visto mi pequeña travesura en Chicago la había inspirado para ayudarme, los ojos me escocieron y voltee la mirada para no terminar derramando lágrimas de cocodrilo.

— Algo había sospechado —dijo Edward relajando las manos en el volante—. Hannah, ¿aceptarías otra mano amiga?

— Claro —dije en voz baja—. Tal vez considere pintarlo con aerosol; tu lo dejas inconsciente, Bella lo amarra y yo me encargo de la obra maestra.

Edward soltó una risita, mientras que Bella me observaba como si fuera una salvaje.

— Creo que Jacob tenía razón —comento Bella—, ¿no te has escapado de una correccional?

— Supongo que si —dije sonriendo—. Bella, mi foto ya estaría en la CNN con tal de atraparme.

— Sintonizare las noticias —dijo Bella siguiendo la cuerda—, tal vez le diga a Charlie que busque la base de datos de los criminales recién escapados.

Después de ese comentario nos sumimos en silencio, lance una mirada a mi muñeca derecha y no traía un reloj y maldije por lo bajo, por lo poco que podía ver por las ventanillas el cielo estaba muy oscuro y seguramente Ángela debía estar pensando que yo me había perdido buscando a Bella.

—Jessica y Ángela se van a preocupar —murmuro Bella con la vista en el reloj de la radio—. Iba a reunirme con ellas.

Edward me lanzo una mirada por el retrovisor, yo solo asentí, entonces el auto dio media vuelta y condujo más rápidamente, mi pobre estomago estaba a punto de morirse por la velocidad, quería tierra firme y una caneca de basura para poder vomitar.

Las luces de las farolas pronto bañaron el auto y la carrera se detuvo justamente al frente de una caneca, antes de que pudiera alguien decir algo, salí tan rápido y lo poco que había comido en el día lo deposite junto con el resto de desperdicios.

— ¿Hannah? —pregunto una voz melodiosa junto a mi oído —, ¿estas bien?

— Mucho mejor —dije respirando aire frio—, ¿pretendías matar mi estomago?

Edward soltó una risita y ambos nos alejamos de la caneca para encontrarnos con Bella, quien agitaba el brazo en dirección a Jessica y Ángela que caminaban con rapidez hacia ella; Jessica alzo notoriamente las cejas al vernos a los tres, seguramente debía estar pensando que había hecho mal tercio al par de tortolitos.

— ¿Dónde han estado? —preguntó Jessica con suspicacia.

—Me perdí —admitió Bella con timidez—, y luego me encontré con Hannah y Edward nos encontró luego a ambas.

Ángela me observo suspicazmente, traía en sus manos mis bolsas y yo le sonreí con agradecimiento.

— ¿Les importaría que me uniera a ustedes? —preguntó Edward con voz sedosa e irresistible.

Jessica y Ángela se pusieron de acuerdo para lucir estupefactas, yo aproveche para dar un vistazo a mi ropa y al menos no la había salpicado, lo que yo necesitaba era un vaso con agua para quitarme ese gusto amargo de la boca.

—Eh, sí, claro —musitó Jessica.

—De hecho —confesó Ángela—, Bella, lo cierto es que ya hemos cenado mientras te esperábamos... Perdona. Por cierto Hannah aquí están tus bolsas.

— Muchas gracias —dije recibiendo mis dos únicas bolsas.

—No pasa nada —dijo Bella encogiéndose de hombros—. No tengo hambre.

—Creo que deberías comer algo y Hannah también —intervino Edward en voz baja, pero autoritaria. Buscó a Jessica con la mirada y le habló un poco más alto—: ¿Les importa que lleve a Bella y a Hannah a casa esta noche? Así, no tendrán que esperar mientras ellas cenan.

Jessica observaba con gesto expectante a Bella, la verdad mi intención más inmediata fue querer dejarlos solos, pero Edward movió la cabeza en forma negativa solo para que yo lo viera, ¿Qué pretendía?, esperar estar los tres solos para mi sermón, genial.

—De acuerdo —Ángela fue más rápida que Jessica—. Nos vemos mañana, Bella, Edward, Hannah.

Ángela arrastro a Jessica hacia el auto, pero Jessica se resistía a irse en paz, se volvió para despedirse de Bella con la clara intención de interrogarla mañana, yo solté un suspiro de exasperación, esta chica no cambiara ni cuando tuviera hijos.

—De verdad, no tengo hambre —insistió Bella

—Compláceme —dijo Edward mirándola de la única forma que podía desarmarla.

Antes que pudiera objetar algo, Bella me arrastraba con ella hacia el restaurante, donde Edward se dirigía, el vampiro más educado que había conocido, mantuvo la puerta abierta hasta que todos estuvimos dentro, una mujer se acercaba a nosotros con la clara intención de deslumbrar al vampiro.

— ¿Tienen una mesa para tres? —preguntó Edward con voz tentadora.

La mujer miro en distintas direcciones e indico una mesa con su mano, pero Edward negó con la cabeza y todo resulto igual a como lo había descrito el libro, terminamos en una sala de reservados y Bella me hizo campo a su lado, dispuesta a tener una excusa para no caer en las fauces del misterioso Edward Cullen.

— De veras, no deberías hacerle eso a la gente —le critico Bella—. Es muy poco cortés.

— ¿Hacer qué? —pregunto Edward tratando de parecer inocente.

— Deslumbrarla... Probablemente, ahora está en la cocina hiperventilando —contesto Bella con un tono sarcástico.

Pareció confuso, pero a mi no me engañaba, sabia perfectamente que estaba hablando ella.

— Oh, venga —dijo Bella un poco dubitativa—. Tienes que saber el efecto que produces en los demás.

Ladeó la cabeza con los ojos llenos de curiosidad, me dedique a mirar a otra parte de la sala para no terminar diciendo algo que solo le correspondía a Bella.

— ¿Los deslumbro? —pregunto Edward aun con esa inocencia irritante.

— ¿No te has dado cuenta? ¿Crees que todos ceden con tanta facilidad? —pregunto Bella sin querer dar su brazo a torcer.

— ¿Te deslumbro a ti? —volvió a preguntar el vampiro.

— Con frecuencia —admitió Bella sin ninguna pena.

Me removí en el asiento incomoda, era una tortura tener que presenciar estas escenitas, se suponía que yo debía estar en Forks limpiando mesas, mientras diseñaba nuevos planes para divertirme en la Push, no estar escuchando esta conversación que no me competía en lo más mínimo, solté un suspiro y desee que ocurriera algo interesante, como un temblor para salir corriendo.

Edward esbozo una sonrisa apretada, que desapareció con rapidez, cuando una mesera llego con los menús, alce la vista y aquella mujer nos fulminaba con la vista a Bella y a mí, claro, otra más que pertenecía al club de las derretidas irremediablemente por Edward Cullen.

—Hola. Me llamo Amber y voy a atenderles esta noche. ¿Qué les pongo de beber? —dijo la mujer con una voz que pretendía sonar sexy.

—Voy a tomar una Coca Cola —dijo Bella con rapidez.

—Dos —corrigió Edward

—Enseguida las traigo —le aseguró con otra sonrisa innecesaria, pero él no lo vio, porque miraba a Bella.

Solté otro suspiro y mire mis tennis, me pregunte si algún bus iba de Port Ángeles a Forks a estas horas del día, me sentía demasiado incomoda en la mesa, esta debía ser la oportunidad para que ellos se conocieran un poco más y yo no solo hacia mal tercio, sino que también cortaba la participación de Bella en la escena.

Cuando levante mis ojos, me encontré con algo fuera de lugar; más allá del hombro de Edward, un hombre muy familiar para mi, me observaba fijamente y podría decir algo disgustado, era el conejo blanco del Lodge, portaba aquel sombrero de Charles Chaplin y una ropa que podría usarse en las películas mudas.

Tan rápido como apareció, salió de la sala, yo fruncí el cejo disgustada, ahora la extrañeza parecía perseguirme hasta Port Ángeles, y era una oportunidad perfecta para hacerle unas cuantas preguntas que me rondaban por la cabeza, desde la primera vez que me observo de ese modo tan particular.

— ¿Hannah? —llamo Bella—, ¿A dónde vas?

— Vuelvo en un minuto —conteste apenas percatándome que iba hacia la salida de la sala.

En cuanto estuve fuera de la sala, vi ese sombrerito y su dueño sentando en una mesa cercana a la puerta, cuadre mis hombros y respirando para darme tranquilidad fui directo a enfrentarme con aquel hombre.

Apenas si levanto los ojos cuando me senté frente a él, algo en mi cerebro me ordenaba que debía tenerle miedo, pero mi razón me decía que no podía demostrárselo, pero mientras me debatía por temblar o no, el hombre clavo sus dos profundos ojos negros en mi y se me hizo aun más familiar, al ver unos rizos saliendo de su sombrero.

— Hannah —pronuncio con voz grave.

Lo observe detenidamente y sus rasgos me resultaron conocidos, pero no sabia donde lo había visto o hace cuanto que había dejado de verlo.

— ¿Esta siguiéndome? —pregunte con una calma que no sentía.

— No —negó con una superioridad que me puso la piel de gallina—. Tú lo estas haciendo.

Fruncí los labios, odiaba los acertijos, jamás se me daba bien eso de adivinar entre líneas, no quería perder el tiempo en algo que podía resolverse con facilidad.

— Supongamos que lo hago —dije entrelazando mis dedos—, ¿Quién es usted?

— Tú lo sabes mejor que yo —contesto con esas palabras exasperantes.

— ¿Glinda, la bruja buena del norte? ¿Atreyu? ¿La emperatriz Infantil? ¿El Ermitaño? —pregunte sintiendo un poco estúpida por hacerlo.

— No —respondió como si solo supiera esa palabra.

— ¿El conejo Blanco? ¿Pepe Grillo? ¿El mago de Oz? —insistí un poco exasperada.

— No —dijo de nuevo—. No pasaras todo el tiempo tratando de saber mi nombre.

— Ya se —dije interrumpiéndolo—. Usted es la puerta para irme de esta pesadilla.

El hombre levanto la mano para callarme, su rostro estaba un poco exasperado.

— Solo tengo un propósito —dijo clavando sus ojos en mi—. No interfieras más Hannah, estas dilatando esta historia.

— Pudo habérmelo dicho hace tiempo —dije entornando lo ojos—, apuesto a que usted me trajo a este sitio.

— Simplemente no interfieras —dijo acomodándose su sombrero—, o tendrás que sufrir unas severas consecuencias.

— No le parece poco, que dos estén viéndome con ojos brillosos —dije frunciendo los labios—, ¿Qué puede sucederme más aquí? ¿Qué muera y no pueda volver a Chicago?

— Puede ser posible —contesto con seriedad.

Me congele en el sitio, ¿morir aquí?, bien había captado la indirecta, entonces no seria más indicado que me enseñara la puerta de salida y así no interferiría con su adorada historia.

— Entonces indíqueme el camino para irme —dije parándome de la mesa.

— Sígueme Hannah —dijo levantándose de la mesa.

Vacile un segundo, tenia frente a mi alguien que podría llevarme de vuelta a Chicago con mamá y Charles, pero en otra sala se encontraba Bella y Edward, aunque sabia que iban a terminar juntos, había interferido en otras personas que sufrirían, como por ejemplo Jacob que me esperaba en la Push el otro fin de semana.

— ¿Qué pasara si decido quedarme? —le pregunte sin intención de mover un musculo.

— Tendrás que encontrar el camino sola —contesto el hombre sin nombre—. Será mucho más doloroso, ¿Por qué no irte ahora?, cuando aun se puede salvar algo de la historia.

— ¿Por qué lo hace? —pregunte obligando al hombre a mirarme.

— No quiero verte sufrir Hannah —contesto con esa seriedad que no inmuta ni siquiera el pánico—, ya he visto lo que va sucederte, créeme que no querrás que eso ocurra.

Enfrente su mirada dura tratando de encontrar falsedad, pero no encontré si no una verdad demoledora, me ocurrirían cosas peores si deseaba seguir en esta historia, sentía que si me iba lo hacia por cobardía y una parte de mi me dijo que mi labor no había terminado, que aun faltaba algo por completar y quería averiguar el verdadero propósito de venir como polizonte en esta historia.

—Mire, quien quiera que sea —dije con el valor que encontré—. No confió en usted y prefiero quedarme con ellos, además en las historias no existe una figura que nos diga, no te metas o sufrirás terriblemente.

El hombre alzo una ceja con desconcierto.

— Bien Hannah —dijo el hombre con dirección a la puerta—. Pensé que deseabas volver a casa.

En cuanto parpadee, el hombre desconocido y sin nombre ya había desaparecido del lugar, no lo pensé dos veces y me lance a la calle en su búsqueda, el hombre del sombrero iba volteando hacia una calle oscura, era un hombre desalmado al no darme ni siquiera una pista de cómo irme de esta historia.

— Ni lo sueñes —dijo Edward atrapándome la cintura.

— Suéltame —dije empleando mis fuerzas para librarme—, ni siquiera me dio su numero telefónico.

— Dudo que tenga un teléfono —dijo Edward arrastrándome literalmente de nuevo—, sus pensamientos eran realmente confusos.

Fruncí los labios y me deje arrastrar hacia el Volvo, ¿realmente había hecho bien en no aceptar su oferta?

— Hiciste bien —dijo Edward con un gruñido—. Fuiste más fuerte de lo que crees, no hubiera permitido que te hubieras ido, aun tienes muchas cosas que decirnos Hannah.

— Edward tiene razón —medio Bella lanzando una mirada en dirección a la calle oscura.

Me deje arrastrar sin protestar, estaba confundida con aquel encuentro, algo me dijo que ese hombre era una parte de mi, tal vez era mi conciencia, la parte racional que había empujado a un rincón oscuro, tal vez había salido para que ambas escapáramos de esta locura, pero que conciencia tan falta de cortesía, por que sabia la ruta de salida y se negaba a decírmela.

— No somos lo único raro allá fuera —dijo Edward poniéndome dentro del auto.


Hola a todos de nuevo, voy abreviar como suelen hacerlo muchos OMG!, no puedo creer que ya vayan 126 mensajes y no saben cuan agradecida estoy con cada uno de ustedes, han demostrado un gran apoyo a esta historia y no tengo como agradecer que sigan este fic, probablemente si fuera millonaria, a todos les daria un tour por el mundo, pero lamentablemente solo puedo darles las gracias por cada una de sus palabras.

Espero que les haya gustado el capitulo, al fin descubrimos un poco acerca del extraño del Lodge y las advertencias a Hannah a un futuro que no era muy agradable para ella, peor no dire nada más o me tiraria la historia pro adelantado, olo tengo ideas peregrinas para hacerle la vida de cuadritos. Alguien me pregunto cuando veriamos a Charles, vuelvo y repito, él va aaprecer en la historia, pero sera mucho más adelante, por ahora Hannah se encuentra sola en Forks y asi sera hasta.... no digo más, solo les digo paciencia.

Por cierto, siento haber puesto a un Edward con apariencia de acosador, pero crei que era justo poner en una parte de la historia, un acuerdo entre estos dos personajes para que no sufrieran más por sus sentimientos, aunque no es garantia que no lo dejen de sentir. Bueno la mayoria ha elegido la cita Hannah/Jacob; yo tambien lo habia pensado en vez de Bella/Edward, esa escena es muy intima de ellos y no queria inmiscuir a Hannah en algo romantico, pero no se preocupen, de todos modos habra una pequeña alusión.

Despues de tanta lata, ahora si me voy, asi que nos veremos en una proxima actualizacion y de todo corazón espero que se hayan divertido con este capitulo.

Kathyarius.