Disclaimer: Los personajes de Ruroni Kenshin no me pertenecen, son obra del maestro Nobuhiro Watsuki.


Capítulo 13

El Festival Escolar

Sanosuke bostezó mientras llevaba su mochila a la espalda y caminaba con aire cansado a la vez que maldecía por dentro el tener que madrugar aquel viernes por la mañana para asistir al entrenamiento de béisbol. Eran los campeones del torneo interescolar y el partido que tenían al día siguiente era un simple amistoso que se jugaría en contexto del festival escolar… no entendía como Sou pudo haberlos citado a las siete de la mañana, la vena de su frente se hinchó levemente. Accedió al centro, que a aquellas horas se encontraba totalmente vacío, y dirigió sus pasos hacia el vestuario de los chicos, donde la mayoría del equipo se encontraba poniéndose la equipación.

— Buenos días Sagara— Saludó Katsu con una enorme sonrisa en su rostro mientras terminaba de atarse el cinturón negro— Hace un día estupendo ¿Verdad?

A cambio de aquellas palabras recibió un leve gruñido, seguido de la risa de Daigoro.

— A Sagara no se le dan muy bien las mañanas— dijo sin perder la sonrisa— es impresionante la persistencia de nuestro capitán ¿Eh? Somos los ganadores de las interescolares y nuestro contrincante es un equipo lleno de alumnos de primero que ni siquiera consiguieron clasificarse para el torneo de agosto ¡Y aquí estamos, a las siete de la mañana frente a un duro día de entrenamiento intensivo!

— Nunca se debe de subestimar a un rival— Soujiro apareció en la puerta del vestuario con una mirada seria en la cara, aunque su característica sonrisa seguía en sus labios— y el hecho de ser los campeones fundamenta más aún mi decisión de entrenar esta mañana, debemos de estar en forma y no bajar la guardia— Sano sonrió por fin mientras terminaba de atarse su camisa con el número 3 y su apellido a la espalda.

— Así se habla capitán— Señaló Inoue con su pulgar en alto, Cho bufó.

— ¡El festival escolar es la próxima semana!— el rubio se cruzó de brazos— y sabes perfectamente cómo está el delegado de nuestra clase sobre el ensayo de la obra de teatro— Soujiro alzó una ceja.

— Cho… tú eres el aldeano 2 y solamente tienes que decir "¿Se han ido ya?"— dijo con ironía sin quitar la sonrisa de su cara— y yo soy el soldado 4 y ni siquiera tengo texto… no creo que nos echen mucho de menos en los ensayos.

Katsu rio.

— Nosotros vamos a hacer una cafetería— informó Okubo mientras se peinaba en el espejo y colocaba su gorra— De temática parisina, toda mi clase está aprendiendo mi receta de los crepes.

— No sé por qué no me extraña— Cho miró al casanova del equipo con envidia— seguro que tienes a todas las chicas guapas del instituto haciendo cola frente a tu clase…

— Si no tuvieras esa cabeza de escoba quizás también harían cola frente a la tuya— opinó Sanosuke a la vez que todos estallaban en carcajadas.

— Bueno, ya basta de cháchara— Sou intentó ocultar su sonrisa— ¡A entrenar!

— ¡Sí!— Todo el equipo respondió al unísono mientras ponían rumbo a la pista de béisbol y comenzaban el calentamiento.

El entrenamiento fue duro; comenzaron el entrenamiento corriendo varias vueltas al centro; después, su capitán los puso en parejas a lanzarse bolas y atraparlas con sus guantes, seguidamente pasaron al bateo donde todos tuvieron que realizar diez golpes perfectos que cada uno de los recogedores se encargaba de atrapar. Volvieron a dar varias vueltas al campo y a correr por las bases. Sanosuke siempre se había considerado un tipo duro, pero ya estaba exhausto, entre la semana de mierda que llevaba en el Consejo Estudiantil y aquella mañana de entrenamiento pensaba que iba a morir, cuando por fin su amigo se quitó la gorra.

— Perfecto— dijo mientras miraba el reloj— Tenéis veinte minutos para daros una ducha e ir a clases, nos vemos a la hora del almuerzo y cuando terminen las clases.

Todo el equipo lanzó una queja que terminó quedándose en el aire cuando Soujiro les dedicó una mirada seria.

— Makimachi-san vendrá a ayudarnos esta tarde— informó— Sagara, te toca recoger.

Sano lo miró con ojos desorbitados, estaba pensando en la ducha y en la siesta que se iba a pegar durante la clase de inglés. No puso pegas, aunque un sonoro suspiro se escapó de su cuerpo.

— Como mandes…— cansinamente tomó la bolsa de las pelotas y fue recogiendo una a una todas las que habían utilizado durante la práctica aquella mañana. Aún era temprano y los alumnos más madrugadores comenzaban a llegar al centro.

Se paseó por todas las pistas deportivas recogiendo pelotas con el ceño fruncido; no pudo evitar soltar una carcajada por ver la situación en la que se encontraba… si eso se lo llegan a contar un año antes, cuando aún era conocido por ser Zanza "el más fuerte", no se lo habría creído. Divisó una de las pelotas cerca de las vallas pintadas de verde que separaban el campo de béisbol con las pistas de tenis. Se agachó y la guardó en el saco que llevaba a la espalda. Entonces el sonido de una pelota sobre una de las paredes de entrenamiento llamó su atención; una chica con el pelo lacio recogido en una coleta golpeaba la pelota amarilla con su raqueta contra la pared con una increíble habilidad. Sanosuke tuvo que frotarse los ojos para comprobar que ciertamente se trataba de Megumi Takani; iba ataviada con el uniforme de deporte y con una rapidez que le resultó pasmosa golpeó la pelota contra la pared que rebotó hacia ella y la volvió a golpear. Su cara reflejaba concentración y sus movimientos eran precisos y bien medidos, tomaba la raqueta con destreza y se la pasaba de una a otra con una gran habilidad cuando iba a golpear; su juego de pies era rápido y sin vacilación… Nunca habría imaginado poder ver a la Kitsune practicar ningún tipo de deporte, y mucho menos practicarlo tan bien.

En ese momento, la pelinegra falló uno de los golpeos y bufó mientras se dirigía hacia donde se encontraba la pelota amarilla. Casi se cae del susto cuando vio al chico ataviado con la equipación de béisbol mirándola fijamente al otro lado de la valla. Una vez descubierto, Sano accedió al recinto donde aparte de las pistas de tenis, también se encontraba la pared de entrenamiento; se colocó al lado de Megumi aún con una expresión de sorpresa en su cara.

— Vaya Kitsune… no sabía que sabías hacer algo más que estudiar y mandarme cosas inútiles relacionadas con el Consejo Estudiantil— dijo sorprendido. Megumi aguantó las ganas de estrellarle la raqueta contra la cabeza y sonrojada tomó la pelota del suelo.

— ¿Se puede saber qué haces aquí?— Preguntó mientras volvía a dirigirse hacia la pared.

— Se te da muy bien— comentó pensativo ignorando el último comentario. Megumi lanzó la pelota amarilla hacia el cielo y con un elegante salto la golpeó con fuerza sin responder al castaño. Este se quedó observando como la pelota se dirigía hacia la pared, donde rebotó— ¿Desde cuando juegas al tenis?— Megumi se despistó y la pelota se le escapó, no cabía duda que con el Tori-atama cerca se había ido al traste su gran idea de jugar al tenis para despejarse aquella mañana.

— No has respondido a mi pregunta— Dijo mientras lo miraba. El castaño se fijó como varias gotas de sudor decoraban su frente. Sonrió y señaló con el dedo la pista de béisbol.

— Sou me ha mandado recoger, nosotros ya hemos terminado el entrenamiento de esta mañana— dejando el saco de pelotas en el suelo, cruzó sus brazos y dibujó su característica sonrisa sarcástica que tenía reservada para ella— Así que tenis… A parte de estudiar y hacer encuestas... te gusta el tenis— Megumi suspiró mientras se acercaba hacia donde había dejado su mochila y sacaba una toalla de ella con la que se secó la cara.

— Juego al tenis desde que tengo uso de razón, cabeza de pollo— contestó desganada— Creo que eres el único de todo el instituto que no lo sabe… ¿Nunca has visto que la capitana del equipo de tenis pasa día sí y día también por la sala del Consejo para pedirme que forme parte de su club?

— Primera noticia— respondió Sanosuke rascándose la cabeza. La presidenta sonrió mientras dibujaba una expresión de extrañeza en su rostro.

— ¿De verdad?

— ¿Cómo quieres qué lo sepa? ¡Siempre estoy haciendo cosas inútiles que muy bien te encargas de mandarme todos los días!— el castaño se cruzó de brazos y observó un poco mejor el cuerpo de la chica. Llevaba los pantalones cortos del uniforme para hacer deporte, estos le llegaban por la mitad de los muslos y mostraban un poco más de lo que lo hacía la falda y su camiseta blanca con el cuello color azul se le pegaba al cuerpo más que la camisa, marcando sus curvas. El joven tragó saliva e intentó quitar su vista del privilegiado cuerpo de la presidenta del Consejo, reprochándose a sí mismo por pensar en estupideces.

— Cuando iba a primaria ya jugaba y durante la escuela media sí que pertenecía al club de tenis— la joven ignoró la intensa mirada que estaba recibiendo por parte del castaño mientras bebía agua un poco ruborizada—Cuando entré en la preparatoria el año pasado llegué a estar apuntada— le explicó como si tuviera cinco años. Tomó su mochila, la raqueta y la botella de agua— Pero cuando decidí formar parte del Consejo Estudiantil, jugar al tenis se convirtió en algo prácticamente imposible de compaginar, por lo que dejé el club cuando me convertí en presidenta antes de comenzar 2º— Le había hecho un resumen bastante generoso.

— Jamás en la vida me lo habría imaginado— Megumi lo miró con una mueca entre extrañada y divertida.

— Me voy, cabeza de pollo— dijo al fin— Antes de que me pegues tu estupidez.

Con paso elegante puso rumbo a los vestuarios femeninos dejando solo a Sanosuke que se quedó perplejo ante lo poco que conocía a Megumi, aunque descubrir aquel pequeño aspecto de su vida le gustó. Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras comenzaba a hacerse un esquema mental de quien era ella, más allá de sus excelentes notas, de su mal carácter o de su obsesión por el control… en aquel momento la pregunta que Kenshin le hizo la vez que tomaron té en el dojo de kendo ¿Nunca te has preguntado por qué Megumi es así? Una mayor curiosidad hacia la presidenta nació dentro del castaño.

— Por cierto— la joven se giró a medio camino— Mañana después del amistoso necesito que te quedes en el instituto— Aquella frase hizo que el castaño volviese del shock en el que había caído.

— ¿Qué?

— Pues que tienes que construir el cartel de bienvenida de la puerta principal y también ayudar a empezar a colocar los puestos, el festival es el lunes que viene y mañana por la tarde tiene que quedarse todo preparado— se quitó la goma que recogía su pelo dejándolo caer de nuevo sobre sus hombros— recuerda que eres la mula de carga del Consejo, Sagara-kun— y con una sonrisa de autosuficiencia que hizo que todas las células del castaño entraran en ebullición, se giró de nuevo para, ahora sí, adentrarse en los vestuarios femeninos.

— Maldita…— Susurrando entre dientes todo el repertorio de palabras malsonantes que pasaron por su cabeza, tomó de nuevo la bolsa de pelotas de béisbol y se dirigió al almacén— ¡Esta mujer va a acabar conmigo!


Aoshi miró serio el reloj de su muñeca mientras caminaba en dirección a los exteriores del centro. Aquella mañana de viernes se estaba organizando el festival escolar y todo el instituto se encontraba prácticamente patas arriba. Con tanto alboroto le era imposible concentrarse en sus estudios.

Como buen estudiante precavido que era, había dedicado la semana anterior a realizar sesiones de estudio intensivas para adelantar todo el trabajo de aquella semana, por lo que se vio sin nada que hacer al salir de clase aquel día. Se sintió extraño… con paso tranquilo se acercó a una de las máquinas expendedoras y miró serio su contenido. Echó una moneda y pulsó el botón del café negro enlatado, el sonido de la lata caer hizo que se agachara para tomarla.

Se paseó por la zona exterior del centro con su café en la mano y finalmente decidió sentarse en uno de los bancos de hormigón que se encontraban cerca de las pistas deportivas. Abrió la lata y llevó la amarga bebida a sus labios, le encantaba el café. Sus ojos serios se pasearon por las pistas deportivas, a pesar de encontrarse en medio de los preparativos del festival escolar, el equipo de fútbol y el equipo de béisbol se encontraban realizando sus entrenamientos. Ellos tenían partido al día siguiente y estaban entrenando duro; se fijó en el equipo de béisbol, había compartido muchos recuerdos con ellos durante la excursión de agosto y no podía negar que eran un grupo… interesante.

Cuando estaban en su tiempo libre se convertían en una panda de personas escandalosas e infantiles en muchos aspectos… pero cuando se colocaban la equipación blanca sus personalidades cambiaban totalmente. Trabajaban duro, cohesionados y daban lo mejor de ellos mismos. Dirigió su mirada al capitán Soujiro Seta, que en aquellos momentos se encontraba colocándose el guante en su mano izquierda, era muy bajo y su aspecto frágil, quizás aquello era una baza que lo hacía aún mejor jugador de lo que era, el rival no espera unos lanzamientos tan perfectos de un cuerpo tan pequeño… Frunció el ceño, había algo fuera de eso que molestaba a Aoshi y por mucho que se lo preguntaba no conseguía encontrar una respuesta. Se llevó la lata de café de nuevo a los labios. Misao Makimachi estaba con ellos, iba ataviada con la camiseta del equipo sobre la camisa de su uniforme y para variar, le venía grande. Portaba el número 19 y tenía su apellido escrito con caracteres románicos en su espalda.

La joven Makimachi tenía una enorme sonrisa en su rostro mientras animaba a los chicos desde el banquillo. Llevaba una carpeta en sus manos y de vez en cuando la escrutaba y llamaba al capitán para hacerle algún comentario. Soujiro se acercaba a ella con una enorme sonrisa y le dedicaba miradas de admiración a la joven de la trenza. Aoshi alzó una ceja… ¿Por qué se fijaba en esos dos?

—Vaya… que extraño verte por aquí— el hombre de hielo desvió su mirada del campo de béisbol.

— No sé de qué estás hablando Megumi— respondió mientras se bebía el último sorbo de su lata de café.

— Se me hace raro no verte en la biblioteca— La presidenta miró a su amigo con una sonrisa.

— Con todo el movimiento que hay en el instituto es prácticamente imposible concentrarse— explicó a su amiga— he adelantado trabajo de la semana y ahora… bueno… supongo que tengo la tarde libre— dijo, aquello le sonó tan extraño a él como a Megumi.

— ¿No vas a ayudar a la clase con la preparación del puesto de feria?— preguntó mientras se sentaba a su lado. 2ºA iba a organizar juegos de feria de verano al estilo tradicional.

— Eso pensaba… pero Kenshin se ha ido con el delegado a comprar los premios… y las chicas se han quedado cosiendo los yukatas— explicó mientras miraba sin interés a los del club de fútbol— Cuando pregunté si precisaban mi ayuda me dijeron que no era necesario— Megumi ahogó una carcajada.

— Si quieres ocupar tu tiempo trabajando puedes pedírmelo a mí, tengo miles de tareas aún sin hacer y mis dos miembros forzosos se encuentran en pleno entrenamiento— explicó mientras miraba hacia el campo de béisbol, Sanosuke acababa de lanzar la pelota fuera del campo y corría por las bases mientras sacaba músculo y se chuleaba delante de sus compañeros de equipo, la vena de la frente de la presidenta se infló… como le irritaba el cabeza de pollo.

— Ya veo…— comentó Aoshi sin quitar su seria expresión del rostro. Megumi volvió a desviar su mirada y se puso en pie de nuevo.

— Yo me voy ya, aún queda mucho trabajo por hacer, si estás muy aburrido podrías ir a la entrada principal— informó— La señorita Okon necesita ayuda para constituir la exposición que organiza el club de ciencias— el joven de mirada fría cerró los ojos y asintió.

— Está bien— dijo al final. Antes de emprender la marcha, no pudo evitar que su mirada se dirigiera de nuevo hacia el banquillo del equipo de béisbol, donde Misao y Soujiro reían juntos mientras observaban a un Sanosuke hacer estupideces. Un imperceptible bufido salió de sus labios, con su expresión seria se dirigió hacia el hall del edificio, tirando la lata de café en una papelera cercana a la puerta del centro.


El día del festival cultural se acercaba a pasos agigantados y llegó el sábado que daría inicio a muchos eventos ligados al festival, que se celebraría el lunes. Aquella mañana el partido que jugaría el equipo de béisbol causó una gran expectación al ser el más reciente campeón de las interescolares. Prácticamente todos los alumnos del instituto asistieron al encuentro contra el equipo de uno de los distritos colindantes, Soujiro no podía evitar esconder su emoción a pesar de intentar aparentar estar serio. Nunca antes habían visto las gradas tan llenas como aquel día.

Finalmente, y gracias a una soberbia actuación de Sanosuke, que realizó un grand slam durante la última entrada del partido que le dio cuatro puntos de golpe al equipo de Hiko, ganaron. Montones de alumnos celebraban aquella nueva victoria que se quedó más como un partido de exhibición que otra cosa, e incluso chicos de primero se acercaban a ellos para que le firmaran la pelota.

— ¡Chicas tranquilas!— Tetsuma Okubo intentaba abrirse paso entre todas sus fans, si antes de ganar las interescolares ya disponía de cierta fama… ahora era prácticamente incontrolable.

Sano sonrió mientras miraba a su compañero totalmente sonrojado rodeado de jóvenes.

— Esto… — aquella voz llamó la atención del castaño— ¡Ha sido increíble Sagara!— Un joven alumno de primero lo miraba con emoción— Sois muy buenos— dijo, Sano sonrió sorprendido.

— Muchas gracias— contestó sin poder evitar que el rojizo coloreara sus mejillas. No estaba nada acostumbrado a que lo alagaran. Lo normal había sido siempre que le temieran…

— ¿Has comido ya?— un escalofrío recorrió la espalda de Sanosuke.

— Kitsune… aún no me he quitado la equipación— dijo mientras se daba la vuelta y miraba a la presidenta. Llevaba su estúpida carpeta de nuevo en sus manos y el brazalete naranja del Consejo Estudiantil en su brazo.

— ¡Vamos Sagara! ¡Hay mucho trabajo que hacer!— dijo mientras abría su carpeta y miraba algo— Cuando comas quiero que recojas los tablones que han dejado en la entrada del centro y los cortes con la sierra por las marcas que han diseñado los de club de arte— cerró la carpeta mientras se echaba el pelo hacia atrás como hacía siempre— No es un trabajo difícil, un cabeza de chorlito como tú podrá hacerlo sin problemas— concluyó, la vena de Sanosuke se hinchó.

— Como ordene la Kitsune— dijo mientras se daba la vuelta y se echaba la toalla con la que se había secado el sudor al hombro. Se fijó como la presidenta se alejaba de él con paso elegante, todas las células de su cuerpo comenzaron a arder…

— Vaya Sano, te veo de buen humor— El castaño se dio la vuelta y gruñó.

— ¿Vienes a reírte de mí Comadreja?

— Ahora que lo pienso… reírme de ti no estaría mal, pero prefiero felicitarte por el gran partido que has jugado— Misao se quitó la gorra de la cabeza, le guiñó un ojo a su amigo y volvió a ponérsela, Sano suspiró.

— Gracias… yo también estaba contento hasta hace unos minutos.

— ¿Ha sido cosa de Takani?— Misao comenzó a andar hacia el vestuario junto a su amigo.

— Si… la Kitsune quiere que me ponga ya a trabajar, ni si quiera va a dejarme una hora para comer y descansar— Misao soltó una carcajada.

— Hay mucho trabajo que hacer Sano… incluso Kaoru iba ahora mismo a la clase para empezar a decorarla— informó Misao— Yo misma voy a subir a ayudarla ahora— Sano frunció el ceño— Todos tenemos que hacer cosas para el festival del lunes… si no estuvieses en el Consejo seguramente habría sido Kaoru la que te habría obligado a quedarte para ayudar— Sano miró con recelo a su amiga— No será qué… ¿Estás tan enfadado porque es Takani la que te manda tareas?— Sanosuke enrojeció al instante.

— ¿De qué demonios hablas Comadreja? ¡Estoy enfadado porque no puedo descansar! ¡Ni más, ni menos! ¡Esta conversación es estúpida!— Y con paso ligero el castaño se adentró en los vestuarios masculinos, dejando sola a una Misao que había colocado sus brazos en jarras y miraba con una sonrisa la puerta de los vestuarios por la que se había internado su amigo.

En ese momento sintió algo frío en su brazo, se giró sorprendía y miró como Soujiro Seta le tendía una lata de refresco de naranja.

— ¡Sou!— Misao le dedicó una amplia sonrisa mientras aceptaba la lata— ¡Gran trabajo!

— ¡Gracias Misao!— El castaño dibujó una enorme sonrisa en su rostro— Ya sabes que sin tu ayuda no lo habríamos conseguido— la ojiverde no borró su sonrisa mientras dirigía sus pasos hacia uno de los bancos de hormigón que decoraban la zona.

— ¡Por supuesto! Sin esa gran jugada que he realizado yo, no habríamos conseguido las carreras suficientes para ganar— dijo irónica— Sou, sabes que yo no hago mucho… tan solo os animo, el mérito es vuestro— Soujiro sonrió, se sentaron en el banco.

— No creo que sea así, sin tus ánimos este equipo no sería ni una sombra de lo que es— el castaño abrió su lata y apoyó sus brazos en sus rodillas después de darle un largo sorbo a su refresco— Generas compañerismo, trasmites alegría…— Sou miró el campo de juego donde prácticamente no quedaba nadie, una fina sonrisa se dibujó en su boca. La carcajada de Misao hizo que el joven desviara su mirada.

— ¡Creo que me tienes muy sobre valorada!— la joven se limpió una lágrima, tomó de su refresco y se puso en pie— Capitán… tan solo os ayudo a llevar el club, os animo en los partidos e investigo acerca de vuestros rivales— Le dedicó una sonrisa— El que juega y gana los partidos, el pitcher y estrella del equipo, si me permites añadir, eres tú— la joven le guiñó un ojo— Será mejor que vaya a mi clase a ayudar, Kaoru tiene mucho trabajo que hacer y me gustaría colaborar, aunque no lo parezca… convertir 2º F en una casa del terror no es tarea sencilla— la joven alzó una mano y, llevándose la lata de refresco a los labios, comenzó a caminar alejándose de las pistas deportivas.

— ¡Misao!— Soujiro se levantó y llamó la atención de la muchacha que paró la marcha y se giró para mirarlo interrogantemente. El capitán del equipo se quedó paralizado ante la imagen de la joven, esta llevaba su gorra sobre su pelo trenzado e iba ataviada con la camisa del equipo que le venía bastante grande, llevaba la falda gris del uniforme y las calcetas azul marino le llegaban casi a las rodillas. La Comadreja tenía un cuerpo muy pequeño, pero una sonrisa preciosa y unos ojos verdes vivaces que podría estar mirando una vida entera, Soujiro sintió como se le secaba la boca de golpe— Nada… nos vemos en el festival— Misao amplió su sonrisa.

— ¡Nos vemos en el festival!— y alzando su mano se alejó de las pistas dejando solo y con los brazos caídos al capitán, aún ataviado con la equipación con la que había jugado el partido. Se quitó la gorra de la cabeza y dibujó una sonrisa nerviosa en su rostro.

— Soy imbécil…— susurró mientras tiraba la lata vacía en una de las papeleras y ponía rumbo hacia el vestuario masculino.


Sanosuke tomó en peso el enorme tablón de madera que se encontraba en el hall principal del edificio. Con esfuerzo comenzó a caminar rumbo a la entrada del centro. Observó como muchos de sus compañeros iban de un lado a otro con materiales entre sus brazos. Todo el instituto se encontraba patas arriba, literalmente, Megumi Takani iba paseándose con su carpeta en sus brazos y dirigiendo aquel caos, su cabello negro estaba recogido en una coleta y de vez en cuando sus ojos se dirigían hacia donde se encontraba su miembro forzoso, Sano no supo identificar si era por controlarlo o por otra cosa... El castaño continuó su camino hasta que una voz hizo que volviera a la realidad.

— ¿Puedo ayudarte?— Sanosuke sintió como el peso del tablón que portaba se aligeraba y una cabeza pelirroja se asomó por su lado derecho.

— ¡Himura!— el castaño se sorprendió por la repentina aparición del capitán del club de kendo— ¿Qué haces aquí un sábado?— preguntó.

— Kamiya-san me dijo de venir a ver el partido de esta mañana— dijo con una sonrisa amable en su rostro— Por cierto gran jugada.

— Gracias— contestó modestamente, aunque no pudo evitar ocultar su sonrisa.

— Entonces Megumi me ha comentado que esta tarde ibais a preparar cosas para el festival y he decidido quedarme a echar una mano. Yo también soy subdelegado y no estaría haciendo honor a mi cargo si me escaqueo de trabajar…

— Vaya…— comentó Sanosuke mientras seguía transportando aquel enorme tablón de madera hacia el patio de la entrada del centro— Así que eres masoquista— Concluyó. Kenshin no pudo evitar reír ante el comentario.

— Qué va… solamente no quería dejaros solos con todo este trabajo— Llegaron a su destino y dejaron el tablón sobre el suelo— Ya sabes que a veces Megumi puede ser un poco dura de más, perdónala— Aquel comentario hizo que Sanosuke bufara— Siempre se ha exigido mucho a ella misma y a veces tiende a hacer lo mismo con los demás, no se lo tengas en cuenta— le guiñó el ojo. Sano no supo que responder.

— Bueno… yo…

— ¡Ya me ha dicho Kamiya-san que tu clase va a hacer una casa del terror! ¡Es increíble!— Tan rápido como había comenzado, el pelirrojo cambió de tema mientras miraba las medidas del tablón y tomaba una de las sierras para darle forma a la estructura que iba a decorar la puerta de entrada al centro— Nuestra clase este año no va a hacer gran cosa… Daigoro ha dado la idea de hacer un puesto de juegos de feria… como la de los festivales de verano, la verdad es que todos estamos emocionados— Kenshin sin duda era una persona que transmitía mucha paz, pensó Sanosuke mientras lo ayudaba a cortar la madera.

— Si… con los elementos que forman mi clase, una casa del terror es la idea más sencilla de hacer que se nos ha ocurrido a todos— comentó— aunque con todo el trabajo que tendré durante ese día no tengo muy claro que pueda ayudar mucho a mi clase…— dijo más para sí mismo que para Kenshin— Ya sabes lo dura que puede ser la Kitsune a veces— calcó las palabras que le había dicho el pelirrojo, este rio.

— Creo que lo haréis genial en el festival, de verdad— opinó—¿Has visto la agenda de Megumi por casualidad? No tiene ni una sola hora libre al día…— suspiró— Sé que puede ser una molestia para ti Sanosuke, pero yo soy su amigo y créeme cuando te doy las gracias por ayudarla tanto… de verdad, si no estuvierais tú y Seta ayudándola creo que de nuevo se habría puesto enferma de nuevo por la presión— Sano torció el labio mientras seguía cortando con una fina sierra las marcas de lápiz que había en el tablón de madera— Ya viste en la excursión que tiende a debilitarse cuando se presiona demasiado…

— Yo… solamente cumplo órdenes— dijo, disimuladamente alzó la mirada y pudo ver a Megumi de fondo, ella junto con Soujiro y un chico de primero amigo de Sayo Amakusa colocaban los puestos que iban a decorar el patio principal del edificio. A pesar de ser sábado vestía el uniforme de la escuela… ¿Quién llevaba el uniforme un sábado? No pudo evitar sonreír con extrañeza, para seguir observando a su alrededor. Había más alumnos de los que había pensado… muchos de ellos delegados de curso o capitanes de los distintos clubs del instituto. Eran increíble las ganas de participar que tenían todos los alumnos, todos sonreían y trabajaban emocionados, ninguno tenía una mala cara o intentaba escabullirse del trabajo, todos colaboraban y rodeaban a la presidenta que les daba ánimos a todos y organizaba todas las tareas. Kenshin le dirigió una sonrisa amable a Sano. Habían terminado de cortar el tablón, ahora quedaba pintarlo y colocarlo.

— Vaya, se ha quedado muy bien— opinó Himura mientras se ponía en pie y admiraba el resultado.

— Ya lo creo, la Kitsune no podrá quejarse por el trabajo que he hecho esta vez— Contestó el castaño. Kenshin sonrió.

— Sagara…— comentó mientras le colocaba una mano en el hombro— sin duda eres un buen tipo. No dejes que nadie te convenza de lo contrario ¿Vale?— con una mirada enigmática el pelirrojo se alejó hacia otra zona para ayudar con los puestos y dejó a un Sano pensativo.

— ¿Tú eres Sagara, verdad?— Sanosuke dejó de mirar hacia donde se dirigía el pelirrojo y alzó la vista para encontrarse con una alumna que lo miraba con los brazos en jarra.

— ¿Perdón?— La chica tenía su pelo ondulado recogido en una trenza que le caía por uno de sus hombros, tenía unos ojos grandes y marrones.

— Shura Kairyu, estoy en 2º B y soy la capitana del club de tenis— se presentó mientras le tendía una mano— Me ha dicho Takani que no tenías idea de mi existencia y que me tenías que echar una mano.

— ¿Eso te ha dicho la Kitsune? Tks…— Sano dejó los tablones en el suelo, listos para ser decorados y respondió al saludo devolviéndole el apretón de manos.

— La verdad es que siempre que he pasado por el Consejo te he visto durmiendo o bajando cajas de las estanterías— la joven se rio con las manos en la cintura— Bueno, la cosa es que necesito tu ayuda para descargar un camión.

— ¿Descargar un camión?— Sanosuke la miró con los ojos desorbitados— por lo que veo la Kitsune no puede verme sin hacer trabajo pesado— la joven sonrió.

— Ven, es por aquí— y lo guio hacia una pequeña camioneta que estaba aparcada cerca de la entrada del centro— El club de tenis va a poner un puesto de udon— comentó con una sonrisa— ¡Por cierto tu jugada en el partido de hoy ha sido increíble! ¡Es la primera vez que veo un grand slam!

— Gracias— comentó el castaño mientras miraba lo que tenía que descargar del furgón.

— Sobre todo la cocina de gas es demasiado pesada para mí— comentó mientras se metía dentro de la parte trasera con un ágil salto— ¡Y también aquella mesa!— señaló una mesa que se encontraba a un lado. Sano tomó en peso la cocina de gas que era casi más grande que él y con esfuerzo la bajó de la camioneta— ¡Increíble!— dijo la chica al verlo— Podías haber usado esto— informó mientras sacaba una carretilla de transporte.

— Podías haber avisado antes— respondió mientras dejaba con esfuerzo el pesado armatoste en el suelo, las gotas de sudor comenzaron a decorar su rostro.

— Perdona, no sabía que lo ibas a levantar en peso— Confesó riendo y llevándose una mano a la cabeza— Por cierto…— Sano tomó el carro y elevó la cocina sobre las ruedas, así era mucho más sencillo— Si eres tan bueno en béisbol, seguro que el tenis no se te da nada mal— comentó mientras caminaba a su lado y lo guiaba hacia el puesto que tenían asignados los del club de tenis, situado en el patio delantero del centro.

— Nunca he jugado al tenis— comentó.

— Shura… deja de captar a gente para el club de tenis, parecéis los Yakuza— la voz de la presidenta hizo que Sanosuke alzara la vista y la fijara en ella.

— ¡Eh, Takani!— saludó Shura con una enorme sonrisa— ¿Sabes que tú también podrías entrar al club de tenis?

— Eres insistente…— Megumi se llevó una mano a la frente mientras que con la otra sujetaba su carpeta.

— ¿Qué Kitsune, controlándolo todo?— preguntó irónico Sanosuke cuando la vio aparecer.

— Más o menos, no me fio mucho de ti, pero por lo que veo haces bien tu trabajo— comentó— Los del club de arte ya están empezando a decorar los tablones de la entrada, cuando termines con esto me gustaría que les echaras una mano a ellos para colocarlo sobre la puerta— Shura la miró con una sonrisa.

— ¿Cuánto trabajo no?— preguntó la joven sin borrar la sonrisa de la cara— Ya veo por qué no puedes venir a entrenar con nosotras…

— Ni te lo puedes imaginar— dijo la presidenta mientras llegaban al puesto y Sanosuke comenzaba a colocar la cocina en su sitio— Muchas gracias por venir a ayudar.

— ¡Es nuestro puesto! ¡Es lo mínimo que podemos hacer! Seguro que todo sale bien en el festival, no te preocupes— la pelinegra le sonrió, Sano se fijó en como todo el mundo admiraba de verdad a la Kitsune.

— Gracias de todas formas— llevó su carpeta a su pecho y suspiró, entonces como si se hubiese acordado de algo miró a Sanosuke— ¡Por cierto Sagara!— dijo llamando la atención del castaño, abrió su carpeta y sacó un trozo de tela naranja con letras negras de ella, se la lanzó al castaño— Todos los miembros del Consejo deben de llevarlo— Sanosuke lo atrapó en el aire y vio el brazalete de tela en el que podía leerse "Consejo Estudiantil"— Cuando termines con Shura ve a ayudar a la entrada.

Sin más, la presidenta se alejó de la zona de puestos y se adentró en el edificio a seguir con la organización del interior.

— Vaya… ¡Tengo que conseguir que juegue aunque sea una competición con nosotras!— Dijo la muchacha emocionada mientras cerraba sus puños. Sanosuke dejó de prestarle atención a su brazalete y miró a la joven capitana del club de tenis.

— ¿Por qué tienes tanto interés en la presidenta?— la curiosidad pudo con él.

— ¿De verdad me lo estás preguntando?— La chica se apoyó sobre el mostrador del puesto con una sonrisa en la cara— Cualquiera querría tener en su club a la ganadora de varios torneos de tenis ¿No?— el castaño la miró incrédulo— Megumi Takani era una de las mejores del distrito, durante la escuela media nadie pudo vencerla en más de tres sets— explicó— Y he jugado con ella desde que íbamos a primaria, como comprenderás, aunque ahora sea la respetable presidenta del Consejo Estudiantil del instituto… no puedo dejar de insistirle— Y dibujó una sonrisa en su rostro.

— ¿Eres amiga de la Kitsune?— preguntó sorprendido.

— ¡Desde que éramos pequeñas! — respondió la chica mientras tomaba un trapo y comenzaba a limpiar el mostrador del pequeño puesto que se iba a convertir en un quiosco de udon— ¿Te sorprende?

— Te mentiría si te dijera que no… Ignoraba que tuviera amigas— el comentario hizo que la chica soltara una carcajada.

— ¿Sabes Sagara? No sé qué has hecho con ella… pero está volviendo a jugar al tenis desde que siempre se está peleando contigo— la joven amplió su sonrisa— Cada vez que aparece por el club me dice que necesita desesterarse por culpa de un cabeza de pollo y creo que estoy cada vez más cerca de conseguir que vuelva a jugar seriamente gracias a ti.

— Eso es imposible— respondió mientras conectaba la cocina con la bombona de gas— Sabes que la Kitsune nunca va a dejar de lado el Consejo o sus estudios— la chica se apoyó de nuevo en la barra y le dedicó una enorme sonrisa.

— Lo sé… pero siempre es un placer jugar un partido con mi amiga… Desde que dejó el club y se centró de lleno en el Consejo Estudiantil, ella…— Shura dirigió una mirada triste a la puerta del centro— Entonces, sorprendentemente apareciste tú y volvió a presentarse por el club— borró el gesto triste con una enorme sonrisa— Su juego es agresivo y se desconcentra mucho más que antes… pero eso no la hace peor jugadora y disfruta del tenis como solía hacerlo hace unos años, aunque sea para desestresarse porque cierto delincuente de la clase F la saca de sus casillas— la joven le dedicó una pícara sonrisa al castaño que se enrojeció levemente— Así que gracias— Sano se sorprendió por la confesión… ¿Por qué la gente le daba tanto las gracias?

— Bueno… si no necesitas más ayuda lo mejor será que… vaya a ayudar a los del club de arte— dijo mientras salía de la pequeña caseta con la cara totalmente ruborizada.

— ¡Gracias de nuevo por la ayuda Sagara!— la joven se despidió con el brazo en alto— ¡Ven a nuestro puesto el día del festival!— Sano no pudo evitar sonreír.

— Lo haré— prometió mientras se dirigía a seguir ayudando a la vez que se colocaba el brazalete naranja sobre la manga de su camiseta negra del equipo de béisbol con las palabras Hiko en blanco sobre el pecho, extrañamente ya no ponía "ayudante" sino "Consejo Estudiantil". No supo por qué, pero la sonrisa que se le instauró en el rostro le fue muy difícil de quitar.


Udon: es un tipo de fideo grueso hecho de harina, popular en la comida japonesa, se cocina de muchas maneras distintas.


N.A.

¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis?

Este capítulo y el próximo originalmente eran uno solo, en el que se desarrollaba la organización y la celebración del festival escolar, pero me había quedado tan largo que he tenido que partirlo en dos capítulos. De todas formas os adelanto que habrá sorpresa para la semana que viene, así que estad atentos porque el tsunami está a punto de llegar a la costa. Pero os dejaré en ascuas una semana más ;)

Como siempre, muchísimas gracias por leer, por los comentarios y por todo en general.

¡Nos leemos pronto!

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Próximo capítulo:

Capítulo 14. La casa del terror de 2ºF