Capítulo 14

Erwin nos observaba con completa frialdad sobresu sombrío rostro que no apartaba sus ojos de nosotros, mientras que yo, por un momento creí que perdería el alma producto del shock de emociones que tuve en ese instante. Estaba besándome, no lo podía creer y mi corazón a penas lo resistía; sentía que podría explotar en cualquier momento. Levi me soltó cuando se aseguró de haber conseguido lo que quería, pero no dejó que me alejara y me refugió en el abrigo negro y lanudo que cubría todo su cuerpo.

-¿Así son las cosas?-preguntó con frialdad al demonio que me tenía en sus brazos-

-Te lo diré una última vez bastardo; no te metas con lo que es mío-amenazó Levi con sus ojos carmesí puestos sobre él-

Me sentía como el objeto de conflicto entre dos bandos, o dicho de una manera más adecuada, entre dos entidades de suma autoridad. Aunque no estaba en mí el quedarme en silencio frente a una discusión que claramente era en torno a mi persona, no podía evitar el dejarme absorber por la actitud que Levi estaba teniendo conmigo. Tal vez todo lo que estaba pasando en este momento fuese un sueño, uno muy bueno y real para mi suerte, pero supe que no fue así cuando me elevé en los aires por el demonio que se retiraba de allí cargándome en sus brazos. Fue esa sensación de hormigueo en el estómago la que me ayudó a despertar y darme cuenta que todo esto en realidad había ocurrido. Me aferré a él para no caer y al mismo tiempo el revoltijo de sentimientos se tradujo en un acelerado palpitar y un pequeño sonrojo en mis mejillas. Luego reaccioné y me di cuenta que nos alejábamos de la escuela rápidamente.

-¡Espera no puedo abandonar la escuela! ¡Mis cosas!-quise detenerle-

-Cállate-me sentenció, estaba molesto, podía sentir su sangre hervir cerca de mi cuerpo-

Era un milagro que no me hubiera destrozado con sus garras, pudo haberlo hecho sin ningún problema. Levi se alejó a una velocidad impresionante de la escuela; de salto en salto nos acercábamos más a nuestra casa y yo sentía que allí sería mi fin. No podía quitarme de la cabeza el hecho de que Levi fuera testigo de cuando besé a Erwin, y no podía evitar pensar que el besarme fue una mera venganza de su parte. Antes de hundirme más en ese mar de amargura, llegamos a nuestro hogar y entramos por un lugar muy distinto al habitual; el balcón que daba a la habitación de Levi. Mis músculos se tensaron al entrar a ese lugar, el presentimiento que tenía era bastante fuerte como para saber por qué llegamos directo a ese lugar y sólo cuando me lanzó a la cama lo pude asimilar. No tuve opción de negarme ante él; cuando intenté salir corriendo de allí y salvarme, Levi se encontraba sobre mí cual bestia sobre su presa. Mi rostro se desfiguró al verlo apresarme, furioso y listo para despedazarme sin piedad alguna.

-¿Dónde?-me preguntó en un bramido-

-¿Dónde qué…?-pregunté incrédulo-

-¿Qué parte de tu cuerpo le entregaste a ese bastardo?-me empujó, recostándome sobre la cama-

No alcancé a pensar en alguna respuesta que pudiera calmarlo cuando ya se encontraba desabrochando la camisa del uniforme y lamiendo mi cuello. Gemí ante la pequeña descarga eléctrica que atravesó mi cuerpo cuando lo sentí, pero de inmediato me resistí poniendo mis manos en su pecho. Levi no me hizo caso, continuó desabrochando la camisa a medida que besaba mi cuello y empujaba con su rodilla mi entrepierna. Tenía miedo, el recuerdo de aquella vez que me lastimó no podía ser borrado y con tal de defenderme, intenté hacer uso de mis poderes, que por supuesto, fueron reducidos de inmediato por los suyos. Le grité que se hiciera a un lado, pero él, como una bestia enceguecida por la ira, continuó sin prestarme atención; si no hacía algo rápido, el resultado sería el mismo que el de aquella vez. Mi cuerpo empezaba a temblar en una mezcla de un inevitable placer y horror, era sorprendente que dos sentimientos tan distintos fueran capaces de entrelazarse de esa manera, y al no encontrar nada más por hacer, empecé a gritarle desesperadamente sin preocuparme de que mis palabras fueran evaluadas por un filtro previo.

-¡Suéltame!, ¡No tiene que ser así!, ¡Jamás ocurrió nada, agh!, ¡Por favor detente!-grité mientras me retorcía bajo su, increíblemente, pesado cuerpo-

-Mientes, tu asqueroso cuerpo estaba impregnado su desagradable aroma cuando te recuperé-bramó furioso y sacó por completo mi camisa, para luego ir por el broche de mi pantalón-

El pánico se apoderó por completo de mí, y sentí la adrenalina dispararse en cada zona de mi cuerpo al perder el control.

-¡Maldición sí! ¡Dormí en su habitación, lo intentamos y no pude!-confesé desesperado-

-Basura asquerosa-repudió hacía mí-

-¡No pasó nada! ¡Nada! ¡Siempre estuve pensando en ti!-grité entre lágrimas. Pude ver la sorpresa que se llevó ante mis palabras incluso a través de mi borrosa visión. Pero no me creía, continuaba enfurecido y sólo allí pude entender el verdadero motivo de sus actos en este momento-Siempre estuviste allí, no importó cuanto te odiara, te quisiera matar o deseara enamorarme de Erwin, nada podía sacarte de mi corazón. Te odio, te odio, te odio, estoy cansado de luchar por esto, jamás lo pedí.

Con cada palabra sincera que salía de mis labios, el caudal de mis lágrimas aumentaba simultáneamente y el temor de que estas ocasionaran que Levi me hiciera daño, desaparecía al ver su sereno rostro al escucharme. Sus ojos se encontraban atentos a cada una de mis palabras, parecía interesarle lo que fuera a decir y de ese modo me sentía más seguro de continuar hablando bajo su cuerpo.

-Pero no importa cuán agotado me encuentre, no quiero dejar de luchar…Te amo, aunque sea doloroso y jamás lo pidiera, no puedo evitarlo-sonreí torpemente al morder mi labio producto al llanto-

-Pareces olvidar lo que soy-me recordó sin una expresión en especial-

-Dices eso con tal de hacer la diferencia entre nosotros, pero no te das cuenta que somos mucho peor que ustedes…No importa qué, mentimos, traicionamos y dañamos a los demás para cumplir nuestros propósitos; somos mucho más crueles que ustedes. Así que por favor, déjame estar a tu lado-rogué sosteniendo entre mis puños su abrigo-

-¿Tienes idea de lo que estás haciendo ahora mocoso? No podrás escapar después-me advirtió-

-Lo sé.

-No es como si tuvieras otra opción de todos modos, estás condenado-me sentenció y encorvó su cuerpo para lo que yo creía sería un beso, pero dirigió sus labios a mi oído-No te perdonaré el que intentaras entregarte a ese bastardo-susurró-

Y pese a que sus últimas palabras fueran una condena, no sentí temor ante ellas; me abracé a su cuello y asentí feliz con un movimiento de cabeza. Mi mente aún revoloteaba entre las diversas sensaciones que experimenté en tan poco; nuestro primer beso, su agresiva actitud hacia mí, el haberlo confesado todo y que él aceptara mis sentimientos sin ninguna agresión. Levi se enderezó nuevamente, iba a cambiar su forma demoniaca por la de un humano pero yo deseaba verlo a él tal y cual era; un demonio.

-Espera, ¿Puedes quedarte así?-pregunté generando confusión en su rostro-Por favor.

-Eres un verdadero misterio-aceptó y detuvo su transformación, despojándose del gran abrigo que traía consigo-

Había visto el torso desnudo de Levi en más de una ocasión durante todos estos años, pero la imagen que ahora tenía frente a mí me mantenía atontado sin poder apartar mi vista de él. Su verdadero cuerpo era muy distinto al de un humano; sus grotescas garras se perdían al subir por sus brazos hasta mimetizarse con una piel similar a la humana y su torso era el mismo, salvo por unas peculiares marcas negras que parecían manchas de carbón. Esta era la belleza de un demonio que estaba prohibida tocar, y como la mayoría de las cosas prohibidas, te hacían desearlas con desesperación. Levi se percató del cómo lo observaba, sus labios dibujaron una leve sonrisa al burlarse de mí, y además de la sorpresa, me sonroje frente a lo vergonzoso que fue el ser descubierto. Él no esperó a que continuara hablando, sin pedir autorización se encorvó y volvió a devorar cuidadosamente mi cuello. Ya no sentía horror frente a sus caricias, su cuerpo sobre el mío me hacía dudar ante el único temor de que todo esto fuese un juego de su parte para castigarme, y para asegurarme que eso no ocurriera, me animé a levantar mis temblorosos brazos para rodear su cuello. Él no me rechazó, su boca continuó jugando con mi cuerpo mientras yo me dejaba llevar por las pequeñas dosis de placer que me generaban sus besos. Una sensación nueva y extraña me tomó por sorpresa al sentir sus garras subiendo por mis caderas; el roce era muy distinto al de una mano humana, y si bien, tuve un sobresalto ante la sorpresa, poco a poco el tacto de mi torso fue haciéndose agradable. El goce y el peligro de que sus garras me fueran a destrozar en cualquier momento eran un conjunto inevitable, pero incluso esas grotescas armas eran capaces de sostenerme amablemente como lo hacían en ese instante. Sus besos empezaron a descender lentamente por mi torso, sus garras se preocuparon de atender mi cuerpo; con caricias que subían y bajaban por mis costados. Aquellas no eran como ninguna de las anteriores, contrario a ello, sentí la ternura y seguridad en cada uno de sus pasos, preocupándose a su vez de que cada zona de mi piel que tocaba quemara rogando por la cura; sus caricias. Mientras más saboreaba mi cuerpo y cuanto más lo recorría, perdía todo el control sobre mí deseando que me tomara por completo y me llevara al límite; Levi no tardó en comprender lo que mi cuerpo pedía a gritos y bajó su garra a acariciar mi entrepierna. Pese a que mi cuerpo lo pedía a gritos, mi mente se negaba a olvidar y se encargó de alertarme al sentir ese gesto como una amenaza; mis músculos se tensaron y el pánico quedó reflejado en mi rostro. Milagrosamente, Levi se detuvo y me observó detenidamente, esperando a que me animara a continuar, no obstante, yo oculté mi rostro en la almohada negándome a decir algo debido a la vergüenza. Tantos años conviviendo con la actitud arisca de Levi, que era difícil de creer el verlo así conmigo. Aquella reacción de mi parte pareció molestarlo tras esbozar un chasquido en respuesta y, dejando de lado toda sutileza me despojó de toda prenda de mi parte inferior, dejándome completamente desnudo frente a él. Sin darme la posibilidad de avergonzarme-más de lo que me encontraba- u horrorizarme por ello, se aprovechó de que mis brazos estuvieran rodeando su cuello y, pasando sus brazos por debajo mi espalda me impulso a sentarme sobre su regazo, dejando nuestros rostros frente a frente.

-¡N-no!-solté su cuello y puse mis manos sobre su pecho con el propósito de apartarlo; tenía miedo y la vergüenza era insoportable al encontrarme desnudo sobre él-

-Sácate eso-me impidió escapar al abrazarme por la espalda y con una de sus garras fue a por mis ojos y extrajo con sumo cuidado los lentes de contacto color amarillo-Así está mejor-con la misma garra me tomó de la nuca y juntó nuestras frentes-Tus ojos son míos, sólo yo puedo verlos al igual que todo tu cuerpo, cada parte de él me pertenece y no tienes derecho a nada, ¿Comprendes?

-Sí…-asentí perdido en su mirada carmesí, donde el color de mis ojos se perdía en las profundidades del enorme mar de los suyos-

De inmediato bajó su garra a mi entrepierna y empezó a masturbarme con lentos movimientos de arriba hacia abajo, impidiéndome escapar al sostenerme con la ayuda de tan sólo una de sus garras por la espalda. Los movimientos y el roce de esta me hacían enloquecer, mis brazos se rehusaron a continuar luchando por libertad y se entregaron al placer que entumecía mis caderas. Abrazado a su cuello, empezaba a mover mis caderas paralelo a su mano que intensificaba su ritmo en mi miembro, y junto con ello su boca fue a por mí cuello y descendió con húmedos besos hasta mis pezones donde se encargó de atenderlos sin discreción. Deseaba detener mis vergonzosos movimientos junto a los fuertes sonidos que salían disparados de mi garganta, pero cuando luchaba ante ello, Levi mordía la zona que lamía y junto a un pronunciado movimiento sobre mi miembro, me hizo liberarlo todo de un solo grito. Sabía que mi fin estaba cerca, y aunque ambos fuéramos conscientes que mi cuerpo quisiera llegar a su fin de una vez por todas, los juegos se acabaron y las garras de Levi empezaron a cambiar por las de un humano. Por un momento quise detenerle, deseaba continuar con él tal y como era pero sólo sus garras cambiaron para así llevar su mano a mi entrada e insertar un dedo en mi interior. Por su puesto que algo así no iba a entrar en mí, y Levi tuvo la consideración de pensarlo y cambiar la forma de sus manos. La familiar y para nada agradable sensación me hizo elevar mis caderas y gemir frente a lo incomodo que era; la última vez que algo entró en mí me desmayé producto del dolor. Pero no me dejó escapar, volviendo por mi miembro continuó jugando con mi cuerpo junto con la nueva sensación de su dedo moviéndose en mi interior, mientras yo, no podía mover mi cuerpo al estar entumecido por los diversos juegos que mantenía Levi. Comenzó con uno, luego fueron dos y cuando creí que ya no podría más, agregó un tercer dedo en mi interior; dolía, pero su boca al recorrer mi pecho junto a su mano masturbar mi miembro se convertían en la anestesia que se traducía en fuertes y reiterados gemidos que no me permitían quejarme. Poco a poco sus dedos ya no fueron una gran molestia y pude empezar a disfrutar que hurgaran en mí justo cuando los detuvo para extraerlos.

Al no comprender que ocurría me animé a observarle confuso, podía sentir mi rostro acalorado pero no me importó hasta verle de frente, donde pude ver una expresión muy distinta al demonio que conocía; humildad, bondad y amor eran transmitidos por sus ojos carmín. Se encontraba quieto, sin hacer nada como lo hubiera hecho de costumbre, esta vez era muy distinto y esperaba a que yo dijera algo, pero ¿Qué? No podía saber la respuesta con certeza ya que el palpitar de mi corazón se sobreponía a las voces de mi cabeza, no obstante, él me elevó y me hizo sostenerme sobre mis rodillas mientras se despojaba de la única prenda que le quedaba en su cuerpo; sus pantalones de tela negra que no podían ser vistos cuando traía su abrigo de piel. Cuando estuvo sin nada sobre su cuerpo, además de quedarme viéndole detenidamente, supe la respuesta de lo que él esperaba escuchar; mi consentimiento para entregarme. Tal vez era estúpido pedirlo ahora, luego de haber sido violado y forzado a sus órdenes tantas veces, el pedirme una autorización en este punto de nuestras vidas era ilógico, sobre todo si se trataba de un demonio-uno de los más poderosos-quien me lo pedía. Pero nada de eso importaba ahora, ya que ambos ya fuimos lo suficientemente estúpidos para cometer errores que nos llevaron a separarnos y desear la muerte del otro, y por primera vez, sentía que ambos estábamos interactuando de la manera adecuada así que cerré mis ojos y asentí con un movimiento de cabeza. Él no me dijo nada, se limitó a tomarme por mis caderas y guiarme a sentarme sobre él, yo respiré profundo y cerré mis ojos con fuerzas aferrándome a su cuello con todas mis fuerzas. Tenía miedo, y mis piernas no pudieron ocultarlo al empezar a temblar mientras descendían con precaución. Cuando sentí el primer rocé de su miembro en mi entrada, mi cuerpo se paralizó y se negó a continuar descendiendo, pero Levi no me iba a permitir arrepentirme luego de que se tragara su orgullo y me hubiese pedido una autorización que yo consentí; con sus manos sobre mis caderas las obligó a continuar. No tuve escapatoria, no hubo vuelta atrás cuando sentía como Levi se adentraba poco a poco en mi interior; mi cuerpo se encorvó hacía atrás producto del dolor punzante que recorría mis piernas y columna, sentía que era desgarrado una vez más por él pero sabía que no era así. Mis brazos se encontraban firmes alrededor de su cuello, mis manos no aguantaron y clavaron los dedos sobre la espalda de mi demonio que no se quejó y continuó entrando lentamente.

-No p-puedo, ¡Agh! Detente…-rogué en su oído al esconder mi rostro en su hombro-

-Eren-me llamó-

Pese a que todos mis sentidos estaban ocupados en el dolor que sentía en aquel momento, la voz de Levi al llamarme era capaz de obtener la completa atención de mí, siendo así, levanté mi rostro a observarlo cuando me besó por sorpresa. Era nuestro segundo beso, y al igual que el primero, abandoné mi cuerpo para sumergirme únicamente en nuestras bocas al besarse. Diferente a la primera vez, su boca guiaba la mía en una danza lenta y apasionada que jamás había experimentado, y antes de darme cuenta, Levi se encontraba en mi interior. El dolor no había cesado, pero que estuviese quieto me ayudaba a soportarlo y no deseaba que se moviera; nuestros labios se separaron y sus labios viajaron a susurrar unas palabras a mi oído.

-Lo haré con cuidado-me susurró y yo asentí-

Frente a sus palabras, hice a un lado todos mis prejuicios frente a la situación y esta vez me abracé a su cuerpo, respirando a la espera de que empezara a moverse. Pero no fue él quien se movió, sino yo; con mis caderas sostenidas por sus manos, las elevó y la mitad de su miembro salió de mi interior para volver a entrar al sentarme con lentitud sobre él. Nuevamente erguí mi cabeza y cuerpo hacia atrás al sentir el dolor recorrer mi columna. El movimiento se repitió sucesivamente, cada uno de ellos era un calvario, mis manos luchaban por aferrarse a algo, y sólo pude sostenerme de sus hombros mientras él entraba y salía con suaves movimientos. Mis gemidos de dolor se perdían entre nuestros cuerpos, mi cuerpo no lograba adaptarse fácilmente al suyo y pese a ello, Levi fue paciente y no me obligó a incrementar mi ritmo mientras el dolor continuara pintado en mi rostro. Creía que sería imposible acostumbrarme a él, pero luego de varias repeticiones el tenerlo en mi interior se volvía maravillosamente agradable, y mi garganta se encargó de expresarlo a través de sonidos placenteros que incitaron a Levi a cambiar bruscamente el ritmo que llevaba. El dolor regresó debido a los saltos sobre su miembro que entraba y salía como una estaca, pero no tardé en gozarlo nuevamente y comenzar a moverme por mi propia cuenta. Volví a abrazar su cuerpo manteniendo mis ojos cerrados, Levi hizo lo mismo y recorrió mi piel con sus besos que devoraron mi cuello, hombros y espaldas desenfrenadamente. Mis manos no se hallaban tranquilas, deseaba tocar el cuerpo de Levi así como él lo hacía conmigo y pese al temor a que no estuviera permitido, no me esforcé por detenerlas y consentí mis deseos en medio del placer. Sin apuro, me deleite con tocar su espalda; sintiendo cada zona de su piel en mis manos y yema de los dedos; una piel igual a la humana con la excepción de sus rastros de carbón sobre esta, y, justo al medio de su columna vertebral, se hallaba la cicatriz del lugar donde alguna vez estuvieron las alas de un ángel. El tocarla me generó un profundo desconsuelo, incluso tuve la loca percepción de sentir sus sentimientos al momento de perderlas; ira, agonía y soledad. Pude escucharlo gruñir por sobre mis gemidos; no le agradaba que estuviera tocando allí y respetando ello, me enderecé y abrí mis ojos para encontrarme con los de él. Un demonio, mi demonio. Ambos intercambiamos miradas cargadas de sentimientos, pese a que sus manos cambiaron por las de un humano, su cuerpo continuaba en su estado natural; su cuerpo, ojos y cuernos demostraban lo que era, y me encantaba.

-Te amo… ¡Ah!-le confesé sin apartar mis ojos de él-

Como esperaba, no respondió, no con palabras, sin embargo sus manos fueron por las mías y elevó sus brazos por sobre nuestras cabezas, con nuestras palmas pegadas entre ellas. Cuando nuestros brazos estuvieron en lo alto, entrelazó sus dedos con los míos y besó mis labios una vez más. Mantuve mis ojos cerrados pero podía sentir cómo sus manos empezaban a cambiar por unas garras y su cuerpo se inclinaba hacía el mío para hacerlo caer sobre la cama. Ya no me encontraba sobre él sino de espaldas en su cama sin desconcentrarme del sabor de sus besos; no importaba que fuera el tercero, mi estómago se revolvía con el cosquilleo y mi corazón se aceleraba más de lo que se encontraba en ese momento, al igual que el primero de sus besos. Y sabía que eso no cambiaría. Había detenido el movimiento de mis caderas y fue Levi quien tomó el ritmo, deteniéndose y alzando su rostro para admirar lo acalorado que me hallaba. Luego de ello, se encorvó, lamió mi cuello subiendo hasta mi barbilla y arribando a mis labios para devorarlos nuevamente junto a una fuerte estocada en mi interior. Gemí de placer en su boca al sentirlo tocar algo en mí que me enloqueció por breves segundos, y volví a hacerlo con cada estocada que dio en mi interior tocando el mismo punto. El placer que sentí hace unos minutos no se comparaba a lo que sentía en este momento, ahora ni siquiera podía seguirle el ritmo de sus besos frente a sus pronunciados movimientos que desencadenaban una seguidilla de descargas eléctricas en cada rincón de mi cuerpo. Ya no me preocupaba de moderar mis gritos y antes de poder hallar una descripción a lo que empezaba a sentir, llegué al límite y el líquido salió expulsado de mi miembro con un fuerte gemido. Levi continuó con unas últimas cuatro estocadas para llegar al final y aunque creí que no le generaba ningún goce el estar conmigo, pude comprobar que estaba equivocado cuando sentí un leve apretón en mis manos de parte de sus garras.

Nuestras respiraciones jadeantes llenaban el silencio pos al fin de mis sonidos, siendo la mía la más fuerte y, observándonos a los ojos junto al esfuerzo por recuperar el aire, el mundo ante mí empezó a oscurecer con Levi aún en mi interior. No recuerdo cómo y cuándo perdí la conciencia a los pocos segundos después de haber finalizado, y pese a que luché por no desvanecerme, caí rendido con la última imagen de sus ojos puestos sobre mí.

-o-

Muy lejos del mundo material, dónde las pesadillas no eran una historia de terror y fuera del alcance de cualquier mortal que mantuviera su cuerpo terrenal, un acontecimiento muy distinto se llevaba a cabo en ese lugar. El inframundo y sus participantes se encontraban más vulnerables que nunca gracias al monopolio de cazadores que encomendaban la voluntad de los cielos; varios demonios habían sido vencidos, sus hazañas eran cuartadas y la guerra milenaria empezaba a darse a favor del reino celestial. El orgullo de un demonio no permitía dicha insolencia, y los planes para revertir la situación ya estaban en marcha en la sucia mente del amo y señor de los infierno; Keny. Los caballeros demonios tampoco se habían quedado quietos, cada uno por su parte luchaba por torturar a la creación de Dios y lograr derrotar al gran problema que llevaban soportando por décadas. No obstante, había uno de entre todos ellos que era el favorito de Keny, aquel que repudiaba a la humanidad y los cielos más que nada y estaría dispuesto a todo por cumplir el propósito de los demonios; Levi, quien no había dado señales últimamente. Según lo afirmado hace muchos años, Levi se encontraba rondando el mundo humano desde hace muchos años ya que planeaba algo que los llevaría un paso a la victoria, pero sus visitas al inframundo habían disminuido conforme a los años y en este último tiempo habían sido nulas, del mismo modo lo era con su hermana Hanji. Al no tener a nadie que quisiera entrometerse con Levi debido a la reputación que tenía entre todos, Keny llamó a los cuatro demonios que estaban bajo el mando de Levi y Hanji para solicitar explicaciones.

-¿Y bien? ¿Quién de ustedes será capaz de decirme qué está haciendo Levi?-preguntó Keny a los cuatro demonios frente él; su mirada despiadada intimidaba a cualquiera de sus subordinados y era justo lo que hacía en este momento; les hacía ver que no había escapatoria-

-E-El amo Levi no nos ha llamado…a-aún-tartamudeo uno de los demonios-

-¿Es esa una respuesta correcta, Auruo?-fulminó Keny haciendo crujir una de sus garras-

-Señor, desconocemos a ciencia cierta los planes de nuestro amo, lo siento-se excusó de rodillas el único demonio femenino-

-Petra y ustedes tres, fueron puestos bajo el mando de Levi y Hanji, ¿No? Pero antes que nada ustedes me deben respuestas a mí. Me da igual que tengan que traicionar el legado a su amo, quiero saber qué están planeando eso dos, ¿Fui claro?-ordenó Keny-

-Sí señor-respondieron los cuatro con sus cabezas gachas y sus palabras inciertas-

-No tengo tiempo para esperar los planes de esos dos, hagan lo que les dije ya que el castigo por traicionar a mis palabras no será tan sólo para ustedes, sino también para ellos, y tengan por seguro que habrán deseado obedecerme antes de caer en ello-amenazó Keny-Ahora retiren sus asquerosos rostros de mi vista.

El grupo de demonios se retiró en cuanto pudieron, era lo único que estuvieron esperando todo el tiempo que estuvieron frente ante su majestad. La orden había sido dada, debían de averiguar lo que planeaba Levi y su hermana incluso si esto significaba traicionar a sus amos. Pese a que los demonios eran seres carentes de sentimientos, el respeto que los cuatro tenían hacía sus amos les hacía vacilar ante lo encomendado por Keny, pero éste mismo les había advertido sobre su futuro si no lo hacían y siendo así, no tenían más opciones que obedecer.

-o-

Mis ojos continuaban cerrados cuando yo empezaba a despertar y a darme cuenta que me encontraba bajo el cobertor de la cama sobre la cual me había desmallado. Entreabrí mis parpados para ver que no se trata de una broma y yo continuaba en la habitación de Levi; no había duda, su aroma era inconfundible. Me parecía un sueño el despertar aquí, y más aún cuando a mis espaldas se hallaba el demonio al cual amaba. No sabía si Levi se encontraba durmiendo o no, deseaba voltear y asegurarme de que se encontraba allí a través de mis ojos y no de mi percepción; quería verlo. Sin embargo, ya me había encontrado con este tipo de situación en más de una ocasión y lo más probable-por no decir que es un hecho-fuera encontrarme con su espalda al darme vuelta. Seguro de que así sería, voltee mi cuerpo con sumo cuidado de no hacer mucho ruido, siendo mi cabeza lo último que girara y se encontrara con el rostro de Levi observándome; me había equivocado. Había cambiado su apariencia por la de un humano y sosteniendo su cabeza con una de sus manos me observaba sin saber hace cuánto tiempo. La sangre subió a mi cabeza cual volcán que entra en erupción, y regresé a mi posición inicial apresuradamente metiéndome debajo del cobertor; la vergüenza me había llegado de un solo golpe y sentía a mi corazón palpitar en mi garganta por la adrenalina al escapar.

-Supongo que ya estás bien-concluyó Levi-

-S-sí, gracias-respondí nervioso-

-¿Piensas quedarte allí holgazaneando todo el día mocoso?

-No, no, ya me voy-salté fuera de la cama evitando mirar el rostro de Levi, y cuando me proponía salir de allí, me arrastró del brazo a regresar-

-No te he dicho que te levantes-rodeo mi cuello con sus brazos-

Alcé mi rostro para ver el suyo, si hubiera muerto en ese instante lo hubiera hecho feliz, ya que todo lo que había ocurrido eran mis sueños hechos realidad. Mi mente se negaba a creer que todo esto pasó y estaba pasando, ya que los brazos de Levi rodeaban mi cuello con delicadeza para ser él y sus ojos me observaban sin rechazo; no me evitaban, no se enojaban y tampoco hacía muecas. Quería quedarme así para siempre, sus brazos eran mi paraíso, mi pecho soportaba un sinfín de sentimientos que, se unían a mis pensamientos para incrementar mi vergüenza y terminé ocultando mi rostro en mi pecho.

-Te ocultas ahora y hace poco gritabas sin ningún problema-susurró y lamió mi oído-

Intenté decir algo tras su burla, pero antes de poder animarme a modular alguna queja, me tomó de los hombros y me lanzó a la cama con brutalidad. Sus boca venía por mi cuello, pero ya no tenía miedo de lo que pudiera hacerme y sonreí al aceptar que todo era real. Levi se detuvo, me observó y yo continuaba con una amplia sonrisa producto de la inmensa felicidad que jamás creí que tendría.

-¿Qué te causa tanta gracia?-me preguntó molesto-

-Nada-respondí manteniendo mi sonrisa-

-Tch, sigues siendo el mismo mocoso imbécil que sonríe por todo.

-Te amo-arremetí con mi confesión, él no se inmutó ante ella; lo sabía y lo aceptaba-

-Me rindo-soltó en un soplo y descansó su cuerpo sobre el mío-

-¿¡Eso quiere decir que…!?-intuí-

-No, jamás dije que compartía esa mierda sentimental que me dices a cada momento-insultó-Pero no lucharé más contra eso, sí continuo haciéndolo tú y Hanji me harán enloquecer.

De haber recibido una sí por respuesta ante lo que pretendía decir, no reconocería a Levi, tal vez sería extraño aceptar su insulto como la mejor respuesta que hubiese podido desear, pero así era para mí. Una vez más sonreí. En mi vida diaria en el cuartel de los capas negras solía sonreír de vez en cuando junto a mis compañeras y Erwin, del mismo modo en la escuela, pero sólo hasta ahora me pude dar cuenta que sólo era una imagen para ocultar la verdad en mi corazón. Había olvidado lo que significa sonreír de este modo, sólo aquí podía hacerlo; junto a mi familia y al demonio que amaba. Levi no estaba para observarme, su cuerpo se hallaba tendido sobre el mío y de haberlo hecho de seguro se enfadaría conmigo, ya que muy por sobre todo lo que el mundo pudiera decir de ellos, él conservaba sentimientos hacía mí que no estaba dispuesto a continuar revelando. Tal vez jamás escucharía las palabras que anhelaba, probablemente ni siquiera sintiera el mismo amor que yo le tenía a él, pero estaba decidido a cambiar eso. No detendría mis deseos, y aunque esto pudiera tratarse de algo efímero, aprovecharía cada segundo junto a él, feliz y sin arrepentimientos.

Abracé su cuerpo, podía sentir su corazón latir con un ritmo más calmo sobre el mío, era realmente pequeño para ser alguien tan fuerte y de gran reputación, él reaccionó pero no intentó zafarse; giró su cabeza hacía mí y yo mantuve la mía oculta en su hombro, de lo contrario la vergüenza me ganaría una vez más.

-Así está bien, gracias prometo estar a tu lado siempre, te amo-juré feliz-

-Ya escuché bastante de eso, deja de repetirlo-respondió molesto y soltándose de mis brazos salió de la cama-Deja de holgazanear, ordena la cama y después ocúpate del resto-me ordenó, tomó su ropa y salió de la habitación-

Agudicé mi oído y lo escuché entrar al baño, como era de esperar tomaría un baño luego de lo que hicimos, y yo debería de hacer lo mismo cuando terminara de ordenar. Pero antes, giré mi cuerpo sobre la cama y abracé la almohada de Levi aspirando su aroma. Me había aceptado, por fin, luego de tantas penas, por fin era capaz de estar a su lado.

Un tabú, una aberración o como lo condenara la gente; estaba prohibido. Habíamos pasado más allá de los límites, Levi no sólo poseía mi cuerpo, sino también mi alma y corazón, ¿Amar era un pecado? No, un sentimiento así no era nada malo, ya que incluso podía cambiar el cruel corazón de un demonio.

Sí esto era un error que me condenaría al final, sería el mejor error que cometería y continuaría cometiendo el resto de mi vida.

-o-

Tomé mis cosas y corrí al baño antes de que ese mocoso continuara con sus palabras, cerré la puerta y apoyé mis manos sobre el lavabo mientras al observar mi rostro. Mi pecho se encontraba histérico tras sus palabras y sus sonrisas, tenía que alejarme antes de que perdiera el control. No reconocía mi rostro en el cristal, y sin embargo se trataba de mí, ¿En qué me había covnertido? Los gemidos de Eren, su cuerpo, sus mejillas sonrojadas, absolutamente todo se repetía en mi mente y encendía con desesperación mis deseos; quería poseerlo sin descanso y me lo impedía lo débil que era su cuerpo, que ya se había desvanecido con anticipación. Detestaba a los humanos, eran unos inútiles y sus débiles vidas se esfumaban tan fácilmente, pero adoraba ver como se desesperaban por preservar esa pequeña fuente entre ellos. Pero con él no podía ser así, Eren se había convertido en la maldita excepción que me hacía privilegiarlo ante mis deseos naturales. Su ingenuidad me enfermaba, era tan descuidado que cualquier idiota podría lastimarlo, sobre todo ese desgraciado de Erwin que lo único que quería era apoderarse de él, e imaginar sus sucias manos sobre mí propiedad me enfurecía.

Abrí el grifo del agua, necesitaba un ruido ajeno a mis pensamientos que lograra captar mi atención por completo. Me sostuve del lavabo como si una parte de mí luchara por retenerme en ese lugar y calmara mis deseos hacia Eren, respiré profundo, necesitaba concentrarme. Ese niño parecía que nunca dejaría de ser un problema para mí, pero el haber decidido no luchar con él era mucho mejor que continuar con esa guerra sin sentido. Tan sólo sus recuerdos eran suficientes para enloquecerme, y pese a que odiaba esta inestabilidad, me atraía como un maldito imán que no me dejaba en paz. No importaba lo mucho que intentara acostumbrarme a esto, la inestabilidad no sólo se hacía presente en mi naturaleza sino también en mis propósitos, parecía que todas mis acciones se dirigían hacía un solo punto; Eren. Pero eso era algo que no aceptaría, los deseos por estar junto a él y cuidarlo eran inevitables, sin embargo, debía cumplir mi propósito a costas de cualquiera de estas estúpidas sensaciones que me dominaban.

Nuestros recuerdos se habían perdido entre las sombras luego de tantos siglos; nos sumergimos en la oscuridad creada al ser expulsados del cielo, nos dejamos llevar por nuestros oscuros deseos, olvidamos qué hacíamos aquí y sólo quedó en nosotros el odio y resentimientos hacía la creación de Dios, que juramos torturar por siempre en venganza. Una guerra milenaria, y pese a la cantidad de tiempo que llevábamos reemplazando nuestros recuerdos por la oscuridad, yo me había prohibido olvidar del todo. Hanji no recordaba a qué venimos, siendo que ambos fuimos desterrados juntos de los cielos, en mi caso, los sentimientos de aquel día continuaban latentes y recordaba el motivo de mi venganza. Todos estos años, habían arrebatado de mí toda imagen u percepción de esos tiempos, y sólo el odio y el dolor hacia el ángel-ni cuyo nombre recuerdo-que una vez amé y me arrebataron, me animaba a continuar. Era estúpido luchar por algo que ni siquiera recuerdas cómo era, un espacio vacío que se mantenía en mí, sin imágenes, sin sonidos ni mucho menos sentimientos, sólo sabía que me había prohibido olvidar y había jurado vengarme a toda costa. No obstante, desde la llegada de Eren, habían días hasta en los cuales olvidaba que buscaba venganza y me percataba que vivía incrédulo a la realidad, adaptándome inconscientemente a la que se llevaba en estas paredes junto a él y Hanji. Una ilusión inaceptable, y sin embargo, lo olvidaba por completo cuando ese mocoso me enloquecía con sus sonrisas.

Te amo, esas palabras que decía tan a la ligera y que me molestaban de sobremanera, si tan sólo pudiera callarle de un solo golpe lo haría. Pero me detenía al querer escucharlas una vez más.

-o-

Esa mañana Hanji llegó habiendo recuperado mis pertenencias en la escuela, yo me encontraba preparando el almuerzo como si fuera un día libre cualquiera y me preocupé de no dar indicios que algo había ocurrido. Eso pensaba hasta que por las escaleras Levi bajó con una toalla sobre sus cabellos desordenando todo mi control y de ese modo fui descubierto por Hanji, quien ya me observaba con atención desde que había llegado. Como era de esperar de ella, no fue nada cautelosa en hablarme sobre el tema y felicitarnos como si nos hubiéramos comprometido en una especie de matrimonio o algo similar, yo no daba más de la vergüenza, sus preguntas indagaban entre los hechos y obtenía respuestas según mis expresiones. Intenté evadirla en más de una ocasión, pero nada detenía su entusiasmo por conocer la verdad con lujo de detalles hasta que Levi cansado de su entrometimiento, la tomó del cabello y le obligó a sentarse a esperar el almuerzo en silencio.

Nuestros días se volvieron normales y calmados, la guerra entre demonios y cazadores había pasado a segundo plano y había veces que incluso pensaba que no volvería jamás. Levi y Hanji pasaban más tiempo que nunca en casa, yo asistía a clases con normalidad, no hubo rastros de Erwin o algún cazador tras mis pasos y el tema de mis poderes había quedado en el olvido. Nuestra vida de familia continuaba como de costumbre, sin embargo, las cosas entre Levi y yo cambiaron desde el día que se negó a luchar contra mí. Nuestras vidas fueron más armoniosas desde aquel día; hablábamos más y pese a que muchas veces sentía que le aburría con mis conversaciones, él continuaba hablando como si no quisiera detener esa instancia. Había abandonado mi habitación para dormir hace mucho, por las noches iba donde Levi y él me dejaba dormir abrazado a su cuerpo, incluso Kuro podía entrar conmigo siempre y cuando se mantuviera lejos de la cama donde nos hallábamos, o bien, habían noches donde compartía el lecho de Hanji y conversábamos hasta altas horas de la madrugada. Levi no le agradaba que durmiera con ella, siempre que pasaba la noche lejos de él cambiaba su actitud conmigo por las mañanas y Hanji no se quedaba atrás con sus bromas, siendo que estás empeoraban la situación. La mayoría de mis actividades ya no las hacía solo, ambos me acompañaban y me ayudaban en gran parte de lo que hacía. Hanji había adquirido la costumbre de anunciar salidas en voz alta con un solo propósito; dejarnos solos. En esas estancias, Levi aprovechaba cada minuto y segundo para tomarme en cualquier lugar de la casa, muchas veces me negué ante el miedo de ser descubiertos por ella cuando regresara y además, después era difícil no recordar nuestras vergonzosas escenas al pasar por cada lugar donde lo hacíamos. Nuestros besos no cesaron jamás, y no fueron sólo acto mientras manteníamos relaciones sino también se convirtieron parte de nuestro diario vivir. En cualquier momento del día, al asegurarme que no nos estaban viendo le rogaba por sus besos o bien él se encargaba de besarme cuando me hallaba desapercibido, y, por las noches y mañanas, se encargaba de hacerlo antes de dormir o bien al despertarme. No me cansaba de hacerlo, sus besos eran una droga que luego de haberlos probado, los necesitaba para subsistir en mi diario vivir y, aunque de comienzo fuera todo un inexperto, él se encargaba de enseñarme una nueva forma de besar todos los días. En todo momento Levi me recordó que le pertenecía a él, y yo no tenía problema en darle todo de mí. Muchas veces creí que me hallaba en un sueño y sólo al despertar al lado de Levi podía sonreír y decir que era verdad. Pero si todo hubiera sido tan perfecto, jamás hubiese sido real. Las peleas entre nosotros continuaron, y pese a que peleaba con Levi, un demonio, me defendía hasta acabar derrotado por las palabras hirientes de su parte o algún golpe. Mi personalidad no había cambiado en nada, y frente a la frustración de la situación acababa llorando aunque luchara por no hacerlo, pero luego de unas horas sin hablarnos, volvíamos a ser los mismos de antes. Tal vez esa era la única manera en las cuales podíamos comunicarnos; entre besos, insultos, golpes y caricias.

Me encontraba viviendo en un verdadero paraíso, donde sólo nos encontrábamos Levi, Hanji y Kuro, y los problemas del mundo se habían esfumado de nosotros. Ya ni siquiera recordaba cual era la naturaleza de ambos, ya que poco a poco, sus actitudes se convertían más humanas de lo esperado. Vivía en un mundo donde mi familia era a su vez mi mejor amigo, mis padres y el amor de mi vida, y aunque fuese tan extraño como se ve, hacían de mi vida un ensueño. No obstante, la realidad afuera era otra, y aunque no quisiera abandonar la armonía de mi hogar, sabía que era cuestión de tiempo para que los capas negras me atraparan y me ejecutaran. Tampoco deseaba quedarme de brazos cruzados, conocía la realidad y sabía que toda esta sucia guerra estaba mal de parte de ambos bandos. Antes de decidirme por dónde empezar, la pesadilla que tuve varias noches en el cuartel se volvió a repetir.

Nuevamente sentía el temor a la oscuridad en ese lugar ausento de toda luz, corría en busca de una salida hasta encontrarme con la gran puerta adornada de enredaderas floreadas y por último, la persona irreconocible por la túnica aparecía. Intentaba hablar pero esa persona no respondía, como de costumbre. Yo sólo quería salir de allí una vez más, la oscuridad de ese lugar me hacía temblar de miedo y la sensación era más real de lo esperado. Pero esta vez, la silueta se acercó a mí por su propia cuenta. Era sorprendente, le temía menos a la silueta que a la oscuridad. Esperé en silencio a que se acercara, estaba listo para lo que fuera, pero se detuvo antes de arribar hacia mí, alzó su rostro y observó la puerta a mis espaldas. Voltee hacia la puerta, creí por un momento que ésta haría algo para que se abriera, pero lo único que hizo fue estirar sus brazos hacía la puerta, y, pude ver sus manos llenas de heridas por unas enredaderas espinosas que se adherían a su piel. El horror se apoderó de mi cuerpo cuando vi sus manos ensangrentadas, y con un poco de atención pude escuchar leves sonidos al intentar decirme algo. Tenía miedo, quería despertar.

-A…A-Ayúdame…-balbuceo agonizante-

-¿Quién eres…?-pregunté horrorizado-

-…yuda…Ayuda…-continuó-

-¿Qué ocurre…?-retrocedí asustado-

-Ayúdame…Levi-rogó la voz rompiendo en llanto-

¿Levi? Estaba llamando a Levi, ¿Quién era?

No pude continuar preguntándome sobre ello, ya que seguido a sus palabras, la silueta cayó de rodillas al piso, tomó su cabeza entre sus manos y un grito desgarrador ocupó el silencio de ese lugar. Jamás había experimentado un sonido así, el grito era tan fuerte que no podía escuchar ni mis propios pensamientos; la silueta agonizaba. Cerré mis ojos y cubrí mis oídos, si hubiera podido gritar por ayuda lo hubiera hecho aunque nadie me hubiera escuchado, pero me encontraba impactado rogando que esto acabara pronto. Entonces, sentí mi cuerpo siendo sacudido en medio de ese sonido, me concentré en el movimiento para despertar y al lograr salir de la pesadilla, Levi se encontraba a mi lado moviendo mi cuerpo con una inusual preocupación en sus ojos sobre mí. Hanji también se encontraba en ese cuarto, escuchaba mi respiración agitada y mi frente sudar, pero había vuelto a la realidad.

-¿Qué paso?-pregunté al verlos a ambos sobre mí-

-Y tienes el descaro de preguntar pedazo de mierda-respondió Levi enfurecido, pero no lograba responder a mi pregunta-

-Eren, ¿Cómo te sientes?-preguntó Hanji más calmada-

-Bien…creo.

-Estabas gritando, te escuché desde mi habitación ¿Tuviste alguna pesadilla? No lograbas despertar con nada-me informó-

-Estoy bien, lamento las molestias-me disculpé-

-¿Necesitas conversar? ¿Quieres algo?-me ofreció-

-La verdad es que no…quiero dormir.

-De acuerdo-me sonrió-Más te vale cuidarlo mejor enano-regañó a Levi, quien sólo le dio una fría mirada-

Hanji abandonó la habitación de Levi y éste mismo no mencionó nada sobre lo que acababa de ocurrir y regresó a la cama, dándome la espalda. No tenía idea de lo que acababa de pasar, era consciente de que en mi pesadilla la silueta había hablado por primera vez y su grito aún resonaba en mis oídos, pero jamás pensé que yo mismo estuviera gritando. Después de mucho tiempo, volvía a tenerle miedo a la oscuridad en la cual nos encontrábamos en esa habitación, Kuro se encontraba cerca del lado de la cama donde me encontraba gimiendo asustado al no saber cómo me encontraba. Bajé mi mano y acaricié su cabeza para demostrarle que me encontraba bien, sólo así pudo quedarse tranquilo mientras que yo continuaba atemorizado por el grito en mi oído. Levi se había enfadado conmigo, luego de haber visto que desperté me dejó solo tras haberse enojado, y yo no estaba en condiciones de sentir su rechazo, no ahora. Me apegué a su espalda y me sostuve de la camisa que traía para dormir.

-Levi, ¿Puedes prestarme tus brazos por hoy?-pregunté en un susurró-

-No molestes y duérmete rápido-se negó-

-Por favor…-rogué una vez más, llorando ante el amargo desconsuelo que me dejó la pesadilla-

-Si hago eso, ¿Dejarás de molestarme y te dormirás?

-Tal vez…

Levi giró su cuerpo hacía mí, y abriendo sus brazos me dejo entrar a su pecho. De inmediato me aferré a él, sus brazos me rodearon y mis lágrimas empezaron a fluir en medio de la seguridad de su pecho. No sabía con seguridad por qué lloraba, lo cierto era que esa pesadilla me había dejado con un sabor amargo, tan amargo, que hasta podía sentir la agonía del grito en mi pecho.

-Oye, dijiste que te ibas a dormir-me regañó-

-Perdón, lo haré, lo haré-le aseguré sollozando-

-No tienes remedio-con su mano empezó a acariciar mi cabeza en lentos movimientos-Podrás haber crecido, pero sigues siendo el mismo crío llorón.

-Lo siento…-me aferré más a su pecho-

-Como sea, sólo duérmete-me ordenó sin dejar de acariciarme-

No pude silenciar mi llanto hasta después de un buen rato donde Levi no se detuvo y acarició mi cabeza en silencio mientras me sostenía en sus brazos. Habían muchas que no entendía sobre la pesadilla, pero quise creer que sólo era eso; una pesadilla cualquiera que se volvía a repetir y me había dejado un mal sabor. Poco a poco mi llanto fue cesando y fui calmándome hasta empezar a quedarme dormido junto al vaivén de la mano de Levi sobre mi cabeza acariciándome.

-o-

Al despertar la mañana siguiente lo hice solo, Levi no se tomó la molestia de estar a mi lado y mucho menos de besarme como acostumbraba a hacerlo. Sentía mi cuerpo cansado y sin energías para no haber hecho nada el día anterior, tal vez la pesadilla me había arrebatado más energías de lo que pensaba. Deseaba continuar durmiendo todo el día si pudiera ser posible, poco me importaba la idea de ir a la escuela o preparar el desayuno. No acostumbraba a dejar mis responsabilidades de lado, pero cuando decía estar cansado no era nada superficial, estaba tan agotado que hasta mis ojos se negaron a continuar abiertos y se cerraron mientras debatía si debía o no levantarme. Y lo hice gracias a que Kuro rompió las reglas y subió a la cama de Levi a despertarme, parecía molestarle que no cumpliera mis obligaciones, a veces me preguntaba si en realidad era un amigo o una madre huraña que me quitaba todo de encima para que me regañaba por las mañanas.

Dejé la cama de Levi impecable y ordenada, luego descendí al primer piso sin preocuparme de cambiarme antes. Hanji se encontraba como todas las mañanas tratando de hacer algún experimento con la comida, Levi se encontraba sentado en la sala de estar evitando prestar demasiada atención a lo que hacía ella en la cocina y tampoco lo hizo cuando me uní a ellos; estaba molesto por lo de ayer. Lo mejor era no acudir a él en momento así, de lo contrario acabaríamos discutiendo y no tenía ánimos de hacerlo hoy. Me acerqué como de costumbre a la cocina a reemplazar el experimento que Hanji pudiera estar haciendo, el hedor de dicha mezcla me daba nauseas.

-Buenos días Hanji-saludé-

-Hola Eren, ¿Cómo te sientes?-respondió sin abandonar su mezcla-

-Bien, Eh, mejor lo preparo yo-me ofrecí a preparar el desayuno-

-¡No! Créeme he mejorado, hoy degustaran de mi selecta cocina-tomó la hoya y la puso frente a mi nariz-

Basto con un segundo frente a eso para sentir cómo el aroma y la imagen se unían y creaban en mí los nauseabundos deseos de vomitar que se manifestaron de inmediato. No pude detenerlo, cubrí mi boca con mis manos y busqué rápidamente algo que contuviera el vómito. Corrí al basurero para liberarlo todo y mis acercadas llamaron la atención no tan sólo de Hanji o Kuro, sino también de Levi que se levantó a observar mi deplorable estado con una mueca de asco.

-¡Eren! ¿Está tan malo?-preguntó preocupada-

-No hay que ser un genio para saber que eso no se come estúpida-desaprobó Levi asqueado-

-¡Creí que había mejorado! Pero Eren jamás había vomitado con una de mis comida, es decir… ¿¡He empeorado!?-tomó su cabeza entre sus manos-

-Lo siento, estoy mejor-mentí, tenía un dolor de cabeza horrible y las náuseas se mantenían-

-Limpia eso antes de que huela mal-repudió Levi-

-Lo haré…-prometí, pero no podía levantarme-

Hanji me ayudó levantarme y estaba agradecido con ello, me sentía extraño y sin fuerzas. De pronto vi como sus rostros y sus posturas se tensaron, sus rostros serios se mantenían atentos ante lo que yo desconocía, y no fueron los únicos en adoptar dicha postura, ya que al igual que ellos, Kuro se mantenía a mi lado con su cuerpo tenso y gruñéndole a la nada.

-Levi-llamó Hanji con su voz seria-

-Lo sé-respondió Levi-

No entendía lo que ocurría, hasta que a nuestro alrededor aparecieron cuatro demonios de la nada, ¿De dónde habían llegado? Me observaban en silencio y nadie decía nada, Levi y Hanji mantenían una postura firme y amenazante ante ellos, la mano de Hanji no se alejaba de mi brazo, como si estuviera lista para sacarme de allí en cualquier instante. Podía escuchar mi respiración en medio del silencio, nadie hablaba, nadie se movía, todos parecían estar a la espera de la explosión del silencio, mientras yo sólo podía preguntarme quienes eran estos demonios.

Continuará…

Holo! ¿Cómo están? Les he traído el nuevo cap (tarde como siempre) pero lo traje c: Adivinen quien está con síntomas de embarazo~~ Me habré demorado pero les traje la recompensa? Ok lo siento, la verdad tenía el cap listo hace una semana, me faltaba corregir la ortografía, arreglar algunas cosas, escribir las notas finales y responder reviews, pero surgió un viaje inesperado, y cuando digo inesperado es que me avisaron el mismo día que viaje, y bueno, me quedé sin internet por una semana. En fin volví y actualicé c: Hubo muchas cosas en este cap que tal vez no tengan sentido las unas con las otras pero con el tiempo se irá entendiendo, y por lo menos parece que el mpreg it's coming : )

Respondo reviews :

OdaRivaille: Muchas gracias y perdona la demora D: Espero que te haya gustado este cap, cuídate mucho y nos leemos c: 3

Anvaz: Perdón perdón perdón mezcle dos reviews y los respondí aquí :c (esto pasa por responderlos a las cuatro de la madrugada) Bueno si algún día escribes uno estaré allí para leerlo u_u Espero te haya gustado el cap y bueno parece que el mpreg está más cerca, pero junto a muchas cosas más que habrá que ver en los demás caps. Cuídatey nos esamos leyendo 3

Yuuki Nii: Sí c: Erwin no apareció en este cap (al fin) Lamento la demora, y gracias por leer espero te haya gustado el cap. Cuídate y nos leemos c: 3

Vivaelsasunaru: El lemon llegó de inmediato recién salido del horno c: Espero te haya gustado, cuídate y nos leemos 3

Genevieve Phantomhive: Por favor, no me lances piedras ahora :c fue un cap largo y con lemon, merezco perdón? Bueno respecto a sus padres parece haberlo superado ya que ellos mantenían esa creencia de sacrificarlo todo por la asociación, y Eren nunca estuvo de acuerdo con la metodología de ellos? Lo ama y punto xD Espero te haya gustado el cap, cuídate y nos leemos c: 3

Hibary Hiwatari: Maldita secta de los capas negras : ) Creo que Nile fue el único que dijo algo de valor en ese lugar de gdhfgha ya que eso cambio la visión que tuvo Eren con respecto al asesinato de sus padres c: Espero te haya gustado el cap, cuídate y nos leemos!

Karstein Abarai: Siempre dejo los caps en partes así, como ahora D: Al menos lo empecé bonito c: Espero te haya gustado y te haya dado un relajo después de lo que paso con Renacer. Cuídate y nos leemos c: 3

Guest: Levi es demonio pero creo que se volvió más tierno de lo esperado en este cap?

Mina sama 12: Muchas gracias 3 Espero te siga gustando y aunque la naturaleza de Levi sea la de un demonio muchas cosas ya están cambiando. Cuídate y nos leemos 3

Kira itsuki san: Sí pero aún no lo acepta c: al menos ya no lucha en vano contra eso jojojo Algún día será un tierno y amoroso demonio? Okno. Espero te haya gustado el cap, cuídate y nos leemos c: 3

Hika96: Sí vete al carajo Erwin :D okno Muchas gracias a ambos y perdonen la demora, una vez más. Espero les haya gustado, cuídense y nos leemos 3

Mimito: De Erwin y su mente malvadamente calculadora se puede esperar cualquier cosa… Lamento la demora con el cap, como todos los demás ewe Espero te haya gustado el cap de hoy y ama a Kuro conmigo 3? Cuídate nos leemos 3

Akuma doi: El mpreg se acerca por cómo se vio al final del cap 1313 Esperemos que Levi haga algo con su carácter tan…especial. Respecto a lo de las historias en tu pc, claro pero no sé cómo se pueden bajar D: tendría que enviarte los caps por Facebook o algo así porque creo que no se puede. En fin me avisas, espero te haya gustado el cap, cuídate mucho y nos leemos 3

Fujimy: Exacto Levi es un demonio y bueno, su naturaleza domina? Pero esto está cambiando de a poco, aunque a mi gusto fue un gran avance este cap aunque Levi continué con su carácter tan especial en él y no acepté nada concreto xd. Espero te haya gustado el cap y perdona por la demora D: Cuídate y nos leemos 3

Muchas gracias a todos los que leen y siguen el fic, gracias a todos sus lindos reviews que me animan y me sacan sonrisas 3 Espero no demorar tanto la próxima vez, aunque llevo diciendo esto desde que empecé el fic, perdón.

Espero les haya gustado el cap, cuídense y que tengan un lindo día.

Nos leemos 3