Capitulo 14
No es un adiós...
midori llamo a saeko, y le informo sobre el incidente de natsuki, con la ayuda de Nina se turnaban para cuidarle, comía poco de vez en cuando y por su seguridad le confiscaron el celular, pasaba los días en la cama de midori durmiendo o simplemente no pensando en nada, le habían llevado un medico privado y tenia inutilizada la mano izquierda, llevaba un yeso ligero y un cabestrillo.
-midori...- natsuki no hablaba mucho desde el día siguiente a la resaca y el sonido ronco le hizo girar el rostro.
-que pasa loba...te sientes mejor?- dejaba el televisor y la cerveza para acercarse a su amiga que estaba tumbada boca arriba en la cama con la mirada cristalina pero vacía.
los esmeralda giraron hasta chocar con los aceituna -quiero hablar con shizuru...como adultas...no como la ultima vez...-
-hay por dios natsuki¡ mira como estas, casi pierdes el ojo y estas mas puteada que nada y aun así piensas en esa mujer?¡- midori le observaba con un ceño preocupado entre un tono maternal.
-ya estoy...mejor, dame mi celular...te prometo no hacer nada estúpido...- natsuki se levantaba de la cama dejando su espalda contra la cabecera de madera.
midori sabia los pormenores y el como habían pasado las cosas desde el inicio, la noche en que le llevaron a rastras a su casa aun ebria y desorientada natsuki por el desgaste masivo al que había orillado a su cuerpo, en ese estado y sin vergüenza de nada les conto a detalle y entre llanto, rabia y sollozos como es que todo había terminado tan mal...era la primera vez que le veían llorar en tantos años de conocerla, sabia que estaba destrozada por la relación en que había perdido mucho mas que su confianza y su corazón. sus ojos habían perdido cualquier emoción y su voz se mantenía siempre en tono bajo fría y neutral.
sabia que no podría retenerla ni convencer de olvidar el tema, suspiro resignada y saco el celular de un cajón con llave electrónica y se lo entrego a la pelinegra.
-espero que no hagas una pendejada natsuki...por que te mandare al hospital de una madriza con ayuda de Nina para que descases mejor...- amenazo midori mientras se sentaba a ver la televisión.
natsuki salía de la habitación, llegaba a la terraza donde midori en vez de plantas tenia una bodega de cosas que no usaba, la pelinegra se sentó en el suelo y sin revisar nada mas marcaba tras una semana y media de ausencia.
shizuru dormía en su recamara, dormía mucho, comía poco y en sus momentos de insomnio bebía hasta quedarse dormida, tras el incidente con natsuki había pedido a su madre que se hiciera cargo de la empresa un tiempo, lo que dejaba a tomoe lejos de si al haberla mandado como apoyo a la empresa. sonó su celular y lo miro con apatía, espero un momento y contesto
-diga...-
-...s...shizuru...-
reconoció la voz al otro lado y se reincorporo al instante -n...natsuki...-
-ah...lamento lo de...ese día...podemos hablar al respecto?...y no...no te preocupes, no beberé nada... quiero disculparme en persona y como debe ser...te veo en la cafetería en dos horas...- la voz poderosa y confiada que se había acostumbrado a escuchar ya no estaba, solo había una voz ronca sin emoción alguna que colgó tan rápido como había llamado, se levanto y se miro al espejo, no se veía bien pero como mas podía estar si había perdido a su primer amor...tal y como lo que ella había sido para natsuki, su primer amor...
-oi...préstame dinero, veré a shizuru en un par de horas...te lo pago...cuando tenga trabajo...- los aceitunas casi dieron un salto del sillón al techo, no supo en que momento había llegado la pelinegra hasta su lado mientras miraba el televisor
-a la madre¡, por que llegas así de repente me quieres matar de un susto loba¡- le examino a profundidad y noto solo la faz amargada y seria que tenia una mirada penetrante y fría, no había rastros de enfado ni de ira -vale, no necesitas pagarme, tu me has prestado también y nunca me has cobrado, si necesitas algo llámame a mi y a Nina- le extendía un fajo de billetes.
-cobrar que?...- natsuki tomaba el dinero y arrojaba el celular en la mesa, entraba a la ducha y salía con el cabestrillo suelto y la mano con el yeso ligeramente flojo -tome una ropa tuya prestada midori...no la usas así que...bueno como sea...nos vemos y gracias por sacarme del embrollo pasado- los aceituna miraban como se cerraba la puerta de su departamento, confiaba en que no hiciera nada estúpido por esta vez.
natsuki llegaba a la cafetería y se sentaba en la misma mesa de siempre, empezaba a odiar ese sitio, le miraron con atención los meseros y uno de ellos se acerco
-oye nats...
-tráeme un café caliente sin azúcar...gracias- interrumpió sin mirarle, el hombre no dijo nada y entro a la barra para servir el pedido, tras el tercer café arribaba la castaña, que se encaminaba hacia la mesa del ultimo encuentro.
-hola shizuru- natsuki hablo sin mover los ojos de la nada, sobre la mesa jugando con los pulgares en la taza.
-hola natsuki...como sigues de tu cuerpo...- los carmín buscaron el verde pero este permaneció anclado a la mesa al menos un par de minutos mas, hasta que se levanto y se miraron con una debilidad notoria, tanto física, mental y emocional.
-da igual...solo quería disculparme por haberme comportado así la ultima vez...yo...solo quiero que seas feliz, no me importa si tu felicidad no esta conmigo...si tu eres feliz y dichosa al lado de tomoe...eso me hace feliz a mi también...por eso te dejo ir...te deseo mucha suerte y sabes que si algún día quieres hablar o algo, yo estaré para ti, como a...amiga...- natsuki callo por un segundo respirando hondamente para silenciar el llanto bajo la mirada sangría -cuando me diste el si...yo te jure estar para ti siempre...jure cuidarte y velar por tu bien y tu felicidad, quiero que sepas que te amo y eso no va a cambiar...fuiste y eres mi primer amor...me hiciste sentir desde lo mas hermoso y me hiciste creer en cosas que creía estúpidas...por ti supe que es el amor y eso te lo agradeceré siempre...no me queda mas opción que ser tu amiga...y estaré cuidándote desde lejos, aunque tu no me veas ni sepas de mi...eres una persona muy importante...te a...te...quiero...- la mano aun lastimada de la pelinegra tomaba delicadamente la mano izquierda de la castaña, le pasaba el dedo sobre la argolla, que para sorpresa mutua ambas seguían portando, cada una por sus propias razones, aunque el significado al final fuese el mismo...
-yo...también te... quiero natsuki, y recuerdas ese día donde usaste a tu "ayuda" extra...esa ocasión tuvimos mucha suerte...pero...con lo de mi padre...también vino un te y muchos calmantes, luego lo de la riña con tomoe y todo eso...bueno...lamento haber perdido a la prueba de aquella noche en que te dije que seria tu prometida...habría sido una linda experiencia...no crees?-el gesto fue correspondido por los cálidos dedos de la castaña, en contraste con las manos frías de la pelinegra, se miraron un momento con una sonrisa melancólica mientras escuchaba las palabras abatidas de su primer amor.
shizuru espero a que los esmeralda reaccionasen a lo que acababa de decir, pero el semblante decaído de natsuki permaneció en silencio, con una media sonrisa y sin dejar el cariño al anular de la castaña.
-las cosas pasan por alguna razon...me gusta creer eso shizuru... habría sido lindo y algo así como un sueño, pero pues...que se le hace...tomemos algo que dices? una sonrisa y natsuki pidió un café con dos de azúcar y crema para su castaña, durante la tarde charlaron hasta cerca de la noche, de trivialidades y de forma sincera sin tocar de nuevo el tema de "ellas" y de lo que habían sido.
-ya es tarde...- la ojiverde hurgo en el bolso de su chaqueta y dejo el pago como siempre, salieron en silencio tomadas de la mano y caminaron hasta el portón donde le dejo la primera vez.
shizuru metió la llave y abrió la puerta, natsuki le observaba en silencio, se veía completamente distinta a como cuando le había conocido, tenia facciones mas duras, y una expresión impasible en la mirada, parecía enfadada pero con una melancolía inexplicable aunque le estuviese dando lo mejor que quedaba de su rostro alegre -nat...nunca entendí por que...nunca me dejaste sola, por que pese a todo el daño que nos hicimos tu no te fuiste, por que yo ?- susurro ahogadamente la castaña mirando a los esmeralda mientras tomaba su rostro sin reacción alguna.
-...por que te ame desde que te vi la primera vez, no me pidas que te explique algo que paso, solo te vi y me enamore...al principio de tu físico...y luego de ti...y de eso no podre escapar, ni quiero hacerlo, tu recuerdo será algo que ha dejado una huella imborrable en mi, solo quédate con eso, llámame algún día para beber un café...cuando me necesites estaré para ti como te lo prometí...- la faz de la pelinegra mantenía esa mirada impasible y una sonrisa melancólica, suspiro por ultima vez asegurándose de que el perfume y esencia de su castaña anidara en silencio y para siempre en un rincón oculto de su alma, cerro los ojos y guardo en sus recuerdos aquella imagen frágil y cálida que solo a ella le era mostrada.
-entonces adiós nat...yo te llamare...no se cuando...pero lo hare...quiero que tu también seas feliz y sigas tu vida...demuéstrame que sigues siendo tan salvaje como siempre..júralo- susurro dejando que sus labios rozaran los de la pelinegra.
-lo jurare solo que tu hagas lo mismo...y no digas adiós...un adiós es para siempre...esto no es un adios...es solo...un hasta pronto mi shizuru...cuídate y hasta entonces...- los brazos de la castaña le rodearon el cuello y ambas se despidieron tal y como se habían enamorado, con un beso cálido e intimo que expresaba todo lo que no podían aclarar las palabras.
natsuki retrocedió y ambas se miraron en silencio, hasta que muy a su pesar la castaña entraba en casa y cerraba la puerta, ya en la sala cuando se dirigió hasta la puerta de nueva cuenta tomo el pasador deteniendo su mano entre un llanto silencioso... resistió el impulso de correr tras ese mirar esmeralda y tras aquella mujer que se llevaba su corazón, sonrió con amargura...no era justo...pero fue feliz con ello.
natsuki permaneció en silencio de pie frente a la puerta con los ojos cristalinos en un llanto mudo y con una sonrisa desolada, extrañando los escarlata y sabiendo que jamás podría sacar ese sentimiento de soledad y en su corazón marchito se quedaba con esa sensación que le dejaba la ausencia de los granate...le vino un golpe de melancolía, se trago el nudo en la garganta y tras una brisa helada emprendió el camino a casa en silencio, siendo una persona completamente diferente de quien había arribado hace tanto tiempo a ese mismo lugar...cada una se había llevado la mitad maltrecha del corazón opuesto y con una ultima mirada de soslayo hacia una puerta, solo ella y la brisa helada que le despidió aquella noche...finalmente se habían separado en cuerpo, pero no en mente ni en corazón...
FIN.
Gracias por leer
