Un tiempo después:
Edward volvió a mi casa después de una semana, el en su cuarto y yo en el mio aunque a veces me escapaba al de el.
Teníamos los típicos problemas de parejas que perseguían a casi todo el mundo que se quería de verdad, la cosa es; que lo quería mas de lo que tenia permitido.
Cuando nos graduamos nos casamos por el civil ese mismo día, fue un gran regalo de su parte pedirme matrimonio delante de toda la universidad.
Conseguimos empleos rápidamente y nos iba bien, recordaba las cosas de mi pasado solo como un borrón, no habían problemas ahora, visitaba aun a Jacob aunque a Edward le molestara, pero lo entendía. Por Jacob sentía un cariño infinito que nadie entendía. Pero Edward me esperaba siempre fuera de la prisión cuando terminaban las visitas.
Ese dia Jacob me dio un buen regalo de graduación-boda.
-¿Quién dice que desde la prisión no se pueden hacer cosas? – me extendió un sobre rojo, lo rechace con la mirada al instante. – Bells. No trae una bomba nuclear, es tu regalo de graduación.
-¿Es un arma? – me reí al ver su cara de asombro. – no seas tonto. Dame eso. – se lo arranque de las manos cuando lo tome de pronto perdí toda la seguridad que sentía.
-Anda, ábrelo. No es algo explosivo que te matara, además es solo un regalo que pensé te encantaría.
-Claro que si. – le sonreí insegura. – es solo que las cosas de este tipo aun me dan pesadillas.
El soltó una risita. Hice lo que me pidió lo abrí con cuidado, dentro habían unos números y un nombre.
Sentí como mi garganta se secaba y se cerraba ante esto.
En el sobre estaba el nombre "Rene swan" y su dirección.
-¿Jacob? – pregunte con sorpresa. - ¿Cómo… ¿Cómo has encontrado a mi madre?
-Aun tengo mis contactos. – sonrió con los ojos entre cerrados.- Pensé que te gustaría verla de vez en cuando, creo que te escuche decir que ella tenia problemas con la adicción y que tu padre las golpeaba, ella se recluyo en un centro de drogadictos anónimos y esta libre de droga o químicos. – no pude verlo, solo sentí una lagrima bajar por mi cara. – oh… ¿Te ha parecido demasiado? Oye… bells, solo quería que estuvieran juntas ahora…
Corrí hacia el y lo abrace fuerte, tenia miedo de enfrentarme a esto. Pero era el momento de buscarla y verla, la recordé. Era tan distinta a mi, bronceada ojos verdes. Toda una yanqui. Se me hizo un nudo en la garganta cuando la recordé vomitando y drogada. Pero trague contra mi garganta, si se había recluido estaba bien.
-¡Gracias! – me reí aunque sentía las lagrimas aun. - ¡Gracias cabeza de chorlito!
-No hay de que… - se acerco para besarme pero lo detuve con la mirada, era tan difícil para los dos. Pero estaba casada y era fiel ademas amaba a mi hombre. Solo podíamos ser amigos de vez en cuando. – oh lo siento, es… raro, ¿sabes?
-Si, lo se.
Se abrió la puerta.
-Chicos se acabo el tiempo. – hablo Carmen una mujer policial que se había convertido en muy amiga de nosotros. La mire incrédula.
-¿Fue usted? – pregunte pasando la mirada entre los dos.
-Jacob ha trabajado duro para ganarse las cosas en este lugar, se ha portado muy bien. Creo que los treinta años quedaran reducidos, sino yo le haría muchos favores.
Me separe de Jacob y corrí hacia ella y la abrace. Ella me sostuvo un momento luego me soltó.
-Chica, mantén la distancia con un policía. – me miro sonriente. – disfruta tu regalo.
Asentí hacia ellos. Le di un fuerte abrazo de despedida a Jacob y Salí de allí.
Edward me recibió con los brazos abiertos, me acerque lo que pude a su camiseta, verlo vestido de esa manera hacia que quisiera guardarlo solo para mi.
-¿Cómo te ha ido? – me dio una sonrisa.
-¡Tengo que contarte algo! – el tomo mi vientre ya crecido.
-Eh, con cuidado bella. – sonrió. – El bebe puede adelantarse.
-¡He conseguido la dirección de mi madre! – casi le grite de emoción. – Jacob.. y Carmen me han ayudado, y me han dicho que ella esta libre de drogas.
Le di el sobre y le sonreí ampliamente. El vio el nombre y la dirección. Se acerco a mis labios y dejo un casto beso.
-¿Cuándo iremos?
-¡Mañana!
-Bella, mañana hay que trabajar amor… y el bebe.
-El bebe esta bien. – tome su cabello y le bese de nuevo. – fuerte como su padre, además no quiero esperar a verla. ¡Quería verla desde hace mucho tiempo! La abandone hace mas de diez años, quiero verla ed…
-Lo se. – tomo su celular. – llamare Garrett para que nos de el día de mañana, ¿Esta bien?
-¡Le amaba! El me complacía en todo lo que yo quería, me quería, me cuidaba. Dios… era el mejor.
No pude dormir, la noche se me hizo larga. Desperté a Edward con un gran brinquito.
-¡Despierta!- le grite como niñita pequeña. El sonrió y me recostó sobre la cama.
-Eres tan sexy cuando te comportas de esa manera. – beso mi vientre abultado. Luego los labios. Por mi primera perdida nos habían quitado casi por completo el sexo, solo en ocasiones que no podíamos soportarlo mas lo hacíamos con cuidado, de resto utilizábamos otros métodos. Pero hoy era mi día, nuestro día. Y su cuerpo sexy no me haría cambiar de opinión ni un minuto mas.
-Papi te ama, Ian. – le hablo a mi vientre. – y mami también.
Acaricie su cabello, los momentos eran únicos.
-Y papi y mami se aman mucho. – volvió a besarle. Suspiro al ver mi cara. – Esta bien, papi se ira a vestir o mami me pateara el trasero.
Le sonreí. El se levanto y camino hacia el baño yo me levante con cuidado igual y busque ropa cómoda para este día.
El salio de la ducha y yo entre dándole una palmada en el trasero, me cepille los dientes y espere a que saliera.
-¿Cómo crees que estará? – me pregunto desde la regadera.
-No lo se. – suspire. – supongo que bien… quizá ni me recuerde, pero estaré allí.
-¿Por qué no te había buscado antes?
Me encogí de hombros pensativa.
-Mi madre siempre fue una persona muy cerrada en si misma, nunca me hablaba o decía algo que no debía. Ni la droga ni la bebida la hacia cambiar, mi padre la maltrataba y ella no gritaba o hacia algo para cambiarlo. Siempre me dio mi espacio. Quizá pensó que era mejor dejarme salir y pensar por mi misma, antes de que me volviera como ella. Además, yo fui la que Salí de allí.
-Siempre eres tan buena. – se coloco la toalla alrededor de la cintura. – Vamos a por ello.
Ya listos salimos de la casa, tardamos un poco en conseguir la dirección que mostraba el papel, era como a una hora de mi casa, y yo estaba un poco cansada de vagar por la ciudad.
Mis nervios levantaron sospechas, cuando entramos al centro pude notar como una mujer morena se acercaba a nosotras.
-Mi nombre es Elena. – sonrió. - ¿Desean algo?
Edward me miro y el dio el primer paso.
-Buscamos a Rene Swan. – murmuro el con seguridad. Yo estaba demasiado nerviosa. – Ella es su hija, ¿Se permiten visitas aquí?
-Si, pero este no es el momento…
-¿Bella? – pregunto alguien detrás de nosotros. -¿Hija?
La vi, estaba resplandeciente. Su cabello largo, y sus ojos brillantes. Ella lloraba, y no me di cuenta pero yo también lo hacia.
-¿mama? – sonreí, ella me devolvió la sonrisa. - ¿Rene? – pregunte sin podérmelo creer. Mire a Edward esperando a que soltara mi mano, el me miro con cuidado y me dejo ir. Corrí hacia ella –con cuidado- y la abrace, casi le saco el aire. Pero no me importo.
-¿Puede permitirle un tiempo a ellas? – pregunto mi hermoso esposo. – Llevan quince años sin verse.
No pude escuchar la respuesta de Elena, solo se que dure mucho abrazando a mi madre.
-¡Que bella estas pequeña! – beso mis mejillas. – Y mira… de lo mas interesante. – toco mi vientre.
-Te he extrañado mucho, rene.
-Y yo a ti mi niña. – Se separo lentamente de mi, seco mis lagrimas. - ¿Estas bien? ¿Eres feliz?
-Si que lo soy, mama. – tome sus manos. - ¿Cómo estas tu?
-Libre de toda porquería. – me guiño un ojo. - ¿Y ese buen mozo es tu marido?
Asentí sonriendo.
-¿Qué tal estas aquí?
-Por lo pronto es mi hogar, tu padre murió en un enfrentamiento y las deudas se comieron mi casa. – sonrió. – aquí estoy bien, tengo amigos y un novio. – levante una ceja respondida. Ella se rió. – De momento estoy bien. – entrelazo sus manos con las mías. - ¿Cómo te ha ido?
No quise que se enterara de lo que me había pasado anteriormente gracias a mi padre. Así que solo me encogí de hombros.
-Edward es un hombre maravilloso. Soy terapista especializada en relaciones de pareja, el es mi colega. Nos conocimos en la universidad y tengo ocho meses y medio de embarazo. Ya lo siento aquí. – señale mi parte intima riendo. – Se llamara Ian, me adoptaron al tiempo que me fui de casa. – la mire con tristeza. – lamento mucho haberte dejado sola.
-Siento mucho haber permitido lo que paso. – volvió a abrazarme. – Creo que te va mejor de lo que había imaginado.
-¡Es genial! – sonreí. – La vida me ha entregado cosas buenas, como malas. Pero las buenas son las que cuentan mama. – respire profundo. – Y creo que me faltaba hacer esto para sentirme aun mejor. – voltee a ver a Edward. El se acerco a nosotras. Me abrazo por la cintura. – El es mi esposo. – Edward extendió su mano y apretó la de rene.
-Un placer señora swan.
-Por favor, llámame Rene.
Edward asintió mirándome. Elena la mujer morena se acerco a nosotros de nuevo.
-Las visitas son todos los días de dos a cuatro de la tarde. Pueden venir, estoy segura que Rene estará muy agradecida con ustedes por las visitas.
La abrace fuerte hasta que me di cuenta que era hora de irnos.
Cuando subí al auto aun lloraba un poco, pero no era de tristeza.
-Ian estará feliz de tener a su abuela cerca.
-¿Qué?- le mire con sorpresa.
-Vamos, ¿Pensabas que iba a alejarte de tu madre? – dijo el. - ¿quieres que viva con nosotros?
-No lo se… - lo pensé un minuto. – Si quiero, pero me aterra…
-Podemos comprarle una casita pequeña cerca, elena me ha dicho que ella va bien. Lleva cinco años sin nada en su cuerpo, y Rene trabaja duro para seguir limpia.
-Dios… eres el mejor. – bese sus labios. El se separo de mi cuando comenzó a manejar.
-Lo se, me merezco buen sexo. – se rió. – se que no se puede por el bebe, pero lo merezco. – hizo un puchero. – Cuando Ian salga no esperare a que te recuperes del parto.
Paso todo lo contrario. Edward estaba enamorado de su pequeño hijo, lo tomaba a cada instante, le besaba. Lo bueno:
Me dejaba dormir, el lo atendía.
Lo malo:
Quería sexo pero el tenia que cuidar a Ian.
-¿Te paso que dejaste de tener sexo con rosalie por cuidar a tu hijo? – le pregunte a Emmett mientras paseábamos a Ian en su coche. - ¿Crees que quede muy mal después del embarazo?
-Tus curvas crecieron mas, haciendo que te veas mucho mejor que antes bella. Estoy segura que ese no es el problema. – me guiño un ojo. – Estuve así como una semana, hasta que Rosalie casi me viola delante de mi propio hijo. ¿Puedes creerlo? ¡Delante de mi niño!
Me reí a carcajadas.
-Sales con cuantas cosas emmett. – le di una palmada en el hombro. – El dijo que no me dejaría que me recuperara. – me entristecí. – ahora solo vive por Ian.
-Bella… ¿Sera que Edward es del otro lado?
Lo mire sorprendida.
-Por supuesto que no. – me negué a pensarlo siquiera. - ¡El me ama!
-Entonces es de los dos lados.
Tome su oreja y le di un apretón fuerte.
-¡Emmett! – le regañe. - ¿Qué demonios te sucede?
Levanto sus manos en disculpa.
-Solo decía, relájate.
Lo mire de mala gana.
Comencé a caer en desesperación, ¿Habría quedado muy mal después del embarazo?
Me miraba al espejo cien veces diarias y me veía hasta mas bonita.
Un día el llego demasiado temprano a casa y me encontró llorando. Sabia la razón, pero no era para llorar suponía que era parte del postparto.
-¿Qué pasa bella? – me tomo por los brazos. - ¿Ian…
-Ian esta bien. – suspire y me separe de el. - ¿Tienes una amante?
-¿Qué? – me miro con sorpresa. - ¿Pero que es lo que dices mujer?
-¡Ya no me tocas ni me besas como antes!
-Bella… - respiro profundo cerrando sus ojos. - ¿Qué te hace pensar que quiero una amante?
-¿Quede muy mal después del parto?
-¿Qué? – pregunto. - ¿Qué te hace pensar eso?
-Es que…. – chille desesperada. – Quiero que me toques y tu… solo quieres a ian.
El soltó una risotada haciendo que yo diera un brinco.
-Tonta bella. – sonrió y beso mis labios apasionadamente. – Ian es de los dos, lo quiero porque es mi niño. Tu eres mi amor, no entiendo quien te metió esa estúpida idea a la cabeza.
-Me veo mas gorda ahora, pienso que no te gusto asi…
Se acerco a mi y toco mis curvas.
-Eres lo mas sexy que he conocido nunca. Y asi me encantas mas… solo es que te quejas cuando duermes, quizá duela un poco o algo.
-O quizá me queje por falta de sexo.
El blanqueo sus ojos y luego me sonrió.
-Solo quiero que estés bien, y no sabia si hacerlo te haría sentir mal. Mira, se que el parto es doloroso para las mujeres y no tengo idea de como te sientes en realidad bells.
-¿No eres gay?
-¿Qué?
Suspire cansada.
-Emmett me ha dicho que quizá eres del otro lado. – le mire con carita de niño arrepentido. - ¿No? Esta bien.
Me tomo por la cintura con brusquedad y me llevo a la habitación donde sin decir nada me amo, nos amamos en alma y cuerpo. Igual que siempre.
Un año mas tarde:
-¡Ian trae eso acá! – no me presto atención, solo corría por el patio detrás de Emmett. – ¡Ian Anthony cullen!
-Deja que la abuela se encargue.- me hablo Rene guiñandome un ojo. Rene no se había mudado con nosotros como queríamos, se había quedado recluida con su amado novio solo salía algunos fines de semana y nos venia a visitar. Nuestra relación iba cada vez mejorando mucho mas, hablábamos de cosas que ni por asomo hubiésemos hablado antes. Me reí cuando Rene tomo a Emmett de la oreja y le hizo caer de trasero al suelo.
Estábamos todos en la casa del lago, celebrando el dia de acción de gracias.
Rene Charlie(El novio de mi madre) Carlisle su nueva novia Esme Emmett Rosalie su niño Edward yo mi bebe en camino y nuestro pequeñísimo y travieso ian. También obviamente estaban todas las personas que fueron invitadas a vivir bajo el techo de la casa del lago que done para ellos, habían dieciséis personas en la casa, había terreno asi que la construcción hizo el trabajo al intentar ampliarla con éxito, logrando que cada quien viviera tranquilo en este hermoso lugar.
El 35% de las acciones de mi padre iban dirigidas a estos casos. Les daba la oportunidad de redimirse, de conseguir empleos, o una carrera universitaria. Todo iba bien.
Habíamos preparado un almuerzo las tres chicas de mi familia, y al parecer nos había quedado bien.
Edward tomo a ian en brazos y se acerco a mi lado para dejar un beso cariñoso en mi mejilla tomar su plato e apartarse de mi.
Serví la comida para todos y nos sentamos en la mesa.
-¿Emmett quieres dar las gracias? – pregunto Edward sonriente, yo le mire con malos ojos. Emmett era un completo desastre para dar las gracias.
-Oh si, oh Dios… oh oh.. Te doy gracias por el buen sexo que tuve con mi mujer temprano y por mi hijo, Por el sexo que seguro le diste a Charlie a Rene a Carlisle a esme y por supuesto a Edward y a bella, además… mira esa gran panza redonda que tiene, que sea una niña. La familia necesita una niña. – escuche algunas risitas. – También te doy las gracias por nuestros trabajos, aunque esos pubertos odiosos nunca quieran aprender nada. Y por la salud de todos nosotros, por cada una de estas personas que mejoraron sus vidas gracias a ti y a bells. Por todo y muchas cosas gracias, jesus. – todos comenzamos a comer diciendo un AMEN.
Entre Edward y yo le dábamos de comer a Ian, mientras que los demás estaban dentro de sus propias acciones y conversaciones.
Ian balbuceaba cosas tontas cuando Edward dejaba de darle de comer. Edward me dio una sonrisa traviesa.
Todos terminamos de comer en paz, y al reposar todos se fueron al lago. Yo lo extrañaba así que me fui con Ian y Edward al agua un rato.
-¿Te gusta Ian? – bese sus mejillas sintiendo como Edward nos abrazaba a los tres. - ¿Te gusta el lago bebe bonito?
El solo reía mientras se movía en el agua con fluidez.
-¿Cómo te sientes con todo esto? – me pregunto Edward.
-¿Con que? – le respondí sin mirarlo, mis ojos estaban pegados a la carita emocionada de mi hijo.
-Con todas estas personas aquí, celebrando junto a ti.
-Siento que puedo hacer mas, 16 personas no son ni la primera parte de las personas desamparadas en la calle. – me junte mas en sus brazos. – Tengo unas cuantas cosas en mente, pienso modificar la casa, hacerle algunos pisos por encima y algunos cuartos subterráneos.
-¿No le quitaría la escencia a este lugar?
-Quizá. – me encogi de hombros. – pero, ¿A quien le importa? Ellos la necesitan mucho mas que yo. Además sigue siendo mia, puedo venir a ver como esta todo cuando quiera. Si no, puedo comprarme otra casa.
El me beso suavemente en los labios.
-Te amo. – acaricio mi mejilla. – Eres lo mas maravilloso que pude conocer nunca.
-Tambien te amo. – le sonreí. Sentí una patadita. - ¡Ian! – chille emocionada. – Toca aquí, tu hermanita ha pataleado. – el me miro como si pudiera entender todo. Lleve su manita a mi vientre, a la parte donde Valentina había dejado su marquita. Edward coloco la mano sobre la de ian y me miro sonriéndome con amor.
Eso es lo que le falta al mundo, mas amor. Yo pase de tener nada a tenerlo todo sin excepción alguna.
Un marido que me amaba mas de lo que alguna vez pensé ser amada, unos amigos maravillosos. Una madre y ahora un padrastro, hijos. Todo era mas que perfecto y no cambiaria mi vida por la de ninguna otra persona.
Edward me beso y pensé que había leído mis pensamientos, no podía sentir algo mas de lo que ya sentía.
-Te amo. – susurro besándome y abrazandonos.
-Te aseguro que si existiera otra palabra con mas significado que un te amo la diría complacida. – suspire. – por ahora conformémonos con un te amo.
El me dio una sonrisa, de esas que me llenaban la vida y mi ser.
Mi vida prometía muchas cosas, pero esta vez no pensaría en ese futuro por venir.
Esta vez lo viviría.
FIN
EB
Espero les guste el epilogo... Muchisimas gracias por leerme, gracias gracias gracias!
