Hubo unos minutos de silencio sepulcral. Shizuru no se movió ni un ápice, a Natsuki le temblaba uno de los párpados, le había dado un tic nervioso en uno de los ojos.
- Ehh… Ah… Yo… - No podía despegar la vista de su cuerpo- Sí, era Shizuru, de nuevo. Sus cuerpos habían vuelto a la normalidad. Otra vez, como cuando Natsuki la sorprendió en la ducha. No cabía duda, Mai tenía razón.
- Natsuki… - la peliocre se alegraba de ver a Natsuki en su cuerpo correspondiente, pero se encontraba en una situación delicada, encima la motorista no le quitaba ojo de encima.
- Eh… -cerró la puerta tras de sí- y la miró muy seria.
Shizuru volvió la mirada y con ello también retornó a la realidad. Recobró el tono serio que tenía desde que volvió de la estación y carraspeó un poco.
- Mañana hablamos, hazme el favor. Vete.
- No. No me iré.
- Vete Natsuki. Ya hemos vuelto a nuestros cuerpos ¿Estás contenta?
- No. Si me voy volveremos a como estábamos. – Shizuru intentó interrumpirla pero la motorista alzó la voz.- Si me voy, volveré a tu cuerpo. Tengo la solución.
- No la tienes. Sé que no la tienes. Esto lo haces para que no me vaya, pero yo estoy cansada, no puedo seguir. Duele Natsuki. Duele.
- A mí también me duele.
Mientras Shizuru hablaba se había abrochado el sujetador y ya podía al menos volverse, sabiendo que no iba a quedar desnuda delante de la motorista. Al escuchar las últimas palabras de esta se volvió bruscamente y la miró con algo de rabia.
- ¡¿Qué te duele?! ¡¿Qué te duele?! No lo comprendes.
- Sí, lo comprendo. – se acercó a Shizuru poco a poco, la peliocre se estaba cabreando cada vez más, Natsuki avanzaba hacia ella con el rostro serio, casi marmóreo, sin expresión. – No te imaginas cuánto.
- ¡Tú no entiendes nada! – Shizuru alzó la mano, la cual iba a parar a la cara de Natsuki, está última si hubiese querido hubiese parado aquel golpe, pero sabía que se lo merecía, notó como la palma de la mano de la peliocre golpeaba contra su mejilla, pero el dolor no fue nada comparado con lo que sintió hace unas horas cuando pensó que Shizuru se había ido para siempre, con lo que sintió camino a la estación y con lo que la emisora de aquel golpe había sufrido durante tantos años.
- Me la merecía. –sonrió a Shizuru, esta la miraba horrorizada por lo que acababa de hacer, no creía que podía llegar tan lejos. Pero Natsuki la perdonaba, se lo merecía, y ella lo sabía.- Ahora déjame explicártelo.
- No quiero… escuchar ni una sola palabra.
- ¿Quién dice que te lo voy a decir con palabras? –dijo despreocupada.
- … Es…
Shizuru iba a decir algo pero fue interrumpida por el abrazo de Natsuki a su cintura y el beso que esta le propino en los labios. Un brillo naranja, casi rojizo se pudo ver unos instantes en donde antes las dos mujeres habían tenido la marca de Hime's, pero estaban demasiado ensimismadas en aquel beso como para darse cuenta de aquel tonto detalle. La peliocre le seguía el beso con incredulidad, pensaba que aquello no le estaba pasando, incluso tardó unos momentos en reaccionar y abrazarse al cuerpo de la motorista, que la estaba besando de manera torpe pero decidida subiendo las manos desde la cintura, hasta su cara, acariciandosela. A la Ex – Presidenta se le escaparon unas lágrimas que corrieron por sus mejillas hasta tocar las manos de la motorista.
Natsuki al notar las lágrimas de Shizuru pasar por sus propias manos la besó con más intensidad, apegándose más a ella. Aunque le costase admitirlo, ella muy en el fondo había vivido también soñando ese momento, a pesar de que lo intentaba acallar con todo su ser. Al despegarse estuvieron mirándose durante unos instantes, sin creerlo, Shizuru llevo las manos al rostro de Natsuki, y con voz ahogada dijo lo único que pudo decir antes de romper a llorar.
- Dime que… esto no es un sueño…
- No lo es. Shizuru. No lo es. –sonrió y la abrazo fuerte, apegándola a ella y dejando que la peliocre llorase todo lo que quisiera.
Al cabo de un rato se miraron, se sonrieron y se ruborizaron. Shizuru intentaba mantener la compostura, en el fondo aún no se lo creía del todo. La peliocre se volvió a vestir y volvieron al departamento de esta, una vez allí se sentaron en el sofá, cansadas del día tan largo, se relajaron y se abrazaron en él.
- Natsuki… -susurró Shizuru abrazandose a ella por su cintura y apoyando la cabeza en el hombro de la motorista.
- D-Dime… -respondió Natsuki tartamudeando un poco, por los nervios de tener a Shizuru abrazándola de manera tan cercana.
- ¿Es cierto?
- ¿Qué si es cierto el qué?
- ¿Me amas?
- … Ehm… Eh… -tragó saliva- No me hagas decirlo Shizuru… Es vergonzoso
- Ara~ Ahora le viene la vergüenza~ Antes cuando Natsuki me ha besado se le veía muy decidida… -acarició la mejilla y el cuello de la motorista de forma sutil, lo que hizo que esta se pusiera más nerviosa.
- Ehh… Shizuru. Yo… t-te…
- Ara~ ¿Está Natsuki intentando decirme algo? –se acercó a la morena y se le subió encima de manera peligrosa, lo que dejó a Natsuki boca arriba tumbada en el sofá y a Shizuru encima suyo, la cual se apegaba cada vez más.
"Ayyy jodeeeeeer… Shizuru se me está acercando cada vez más" pensaba la motorista con un sonrojo en sus mejillas anormal, le dio una especie de risilla nerviosa e intentaba pronunciar palabra pero no le salía, sólo torpes tartamudeos producidos por el horrible nerviosismo que estaba sintiendo, el cual no le incomodaba del todo.
- Ahora que sé que Natsuki me ama, no tengo por qué contenerme~
"¿Contenerte? Espera… ¿A qué se refiere?" Miraba los labios de la peliocre cada vez más cerca de los suyos, el cuerpo de esta cada vez más apegado al de ella, no sabía a qué se refería exactamente, pero a la vez podía hacerse una idea. "Ay, madre mía, está muy cerca… pero… huele muy bien, y su piel… es suave, mucho." Aquella situación no le estaba disgustando a Natsuki, estaba siendo consciente de detalles de los que antes no lo era, quizás porque su venda no la dejaba ver más allá, pero ahora cuando miraba a Shizuru veía en ella una mujer hermosa, elegante, que la amaba y la cuidaba, y que en ese momento la estaba avergonzando cuanto podía y más, pero a pesar de eso le gustaba tenerla cerca. Inconscientemente los brazos de Natsuki rodearon la cintura de Shizuru y la apegaron a su cuerpo aún más. Tenía ganas de volver a besarla, una y otra vez, sin parar. Quizás era la euforia, quizás era la sensación de sentirse libre por fin, o la felicidad que le proporcionaba tener a Shizuru a su lado.
Ara… Que valiente. No esperaba eso de mi Nat-su-ki~
No pronuncies mi nombre así ¿Quieres? Le quitas toda la seriedad.
Natsuki todavía no me has respondido a mi pregunta…
Eh… ¿Qué pregunta? – se hizo la loca para ganar tiempo, sabría que aquello no serviría para evadir el darle una respuesta a la peliocre.
Dime… ¿Me amas? –preguntaba con tono divertido.
Yo… - Natsuki sentía que aquel tono divertido más que por la necesidad de escucharlo, era porque en el fondo lo que quería era abochornarla, como siempre hacía. Y lo peor es que lo conseguía con efectivos resultados.- Yo… T-T-Te…
¿Me~?
La motorista respiro hondo y desvío la mirada unos segundos de los ojos rubí que la observaban atentos, parpadeó y volvió a mirarlos para pronunciar aquellas palabras.
Te amo, Shizuru.
La peliocre no se esperaba aquello, le pilló totalmente de sorpresa, simplemente esperaba un sonrojo y varias palabras malsonantes de la chica de ojos verdes a la que siempre había amado. Sintió en su corazón un alivio enorme, tan grande que parecía que le dolía incluso, pero no era dolor, era deseo, el deseo de permanecer con ella toda una eternidad.
Ara~ Natsuki es muy valiente – susurró con una sonrisa en sus labios- Yo también amo a mi Natsuki ¿Sabes?
La peliocre llevo la mano al chaleco de la peliazul, quitaba los botones con paciencia y tranquilidad, como si no hubiese prisa, luego llevo una de las manos hacia su vientre metiendo la mano por debajo de su camiseta, acariciando su abdomen. Natsuki sentía que se le escapaba la calma por todos los poros de su cuerpo dejando nerviosismo, se estaba poniendo algo histérica, aquellas caricias en su abdomen desde las manos de la peliocre le hacían cosquillas, pero no unas cosquillas comunes, sino interiores, algo le subía hacia el estómago. "¿Qué mierdas me pasa?" pensaba, sus manos empezaron a temblarle, sus labios también y sus ojos se desviaron ligeramente de los ojos rubíes de la peliocre hacia sus labios. "Estas ganas de… besarla, joder. Quiero besarla"
Natsuki. –susurró en su oído. Eso provocó un estremecimiento de la recién mencionada por esa melódica y característica voz de la Ex – Presidenta.- ¿Eres sólo mía? –preguntó en un susurro, en su oído también. Notó como Natsuki tragaba saliva nerviosa, sabía que no le iba a responder a aquello, pero le encantaba poner continuamente a la motorista a prueba, ponerla nerviosa, hacerla sonrojar, aquello le parecía una de las cosas más lindas de su amada.
Ahhh… Eh… ¿A dónde quieres llegar Shizuru?
Ara~ Hasta donde tú me dejes llegar, Nat-su-ki~
¿Yo? ¿Qué? ¿EEEEEEEEEEEEH? –se sonrojó hasta las cejas – Shizuru… Eh… Yo…
"¿A qué se refiere con Hasta donde yo le deje? ¿A qué se refiere? ¿ A dónde quiere llegar? Siento que me estoy muriendo, maldita sea. No sé qué decirle. A ver si se ha pensado. Espera…. No creo ¿No? Yo… Pero… Esto… Es muy pronto ¿Cierto? Sí. Seguro que Shizuru piensa como yo. Es pronto, claro que sí. O no, lo mismo es… ¿Qué hago? Ella ha dicho que hasta donde yo le deje… Pero… ¿Qué quiero yo? Yo quiero… A ver. Hagamos lo que dice Mai, dejémonos llevar. Eso. No pienses. Déjate llevar, y ya está. Eso haremos Natsuki. Sí."
Por unos momentos Natsuki se dejó llevar y no pensó lo que hacía, simplemente se dejo guiar por el impulso y besó a Shizuru en los labios, le acarició la espalda y la peliocre le siguió el beso, y con él las caricias se intensificaron, Shizuru acariciaba su abdomen y su cintura con sus suaves manos, y eso extrañamente a Natsuki le hacía sentir demasiado bien. Después de varias caricias por su abdomen pareció ser que Shizuru planeó dar un paso adelante y bajar a sus caderas y a sus piernas. "Maldito uniforme de Fuuka, sus faldas son demasiado cortas" pensó Natsuki. Las caricias por sus muslos hacían que sintiese unas extrañas cosquillas desde donde Shizuru la acariciaba hacía arriba, de nuevo hacía su estómago. La peliazul sentía tanta vergüenza en ese momento que lo que hizo fue intensificar el beso para concentrarse en el movimiento de sus labios y no en otras sensaciones, pero era imposible, de hecho fue incluso peor, la sensación de los besos junto a las caricias la estaba haciendo sentir demasiado vulnerable a cualquier roce de la piel de Shizuru con la suya.
