Capítulo 13
El dragón agarro con sus dientes mi pierna, lo escuche gemir al saborear mi sangre mientras levantaba una garra que se disponía a destrozar mi espalda de un zarpazo.
Tirada en el suelo apreté con la mano mi entrepierna para apaciguar el dolor y al tiempo, esperar el despedace inminente…
Pero nunca llego.
Entre la lluvia de lágrimas que nublaba mi vista, observe a algo enorme y azul atacar al dragón, haciéndolo reaccionar al instante y punzando a su atacante en el hombro. Gruñendo el atacante azul, irguió su cabeza y la giró para ver una daga salir de su espalda. Pero no era el acero lo que lo punzaba, en la punta donde había sido incrustada vertía un líquido ámbar que seguramente seria el veneno que recubría la hoja de la daga.
Veneno de dragón.
Rugiendo de dolor, el ente azul se dio la vuelta para terminar completamente con la enorme bestia, quebrando su largo y escamoso cuello. Luego, se quedó de pie ante el cuerpo de su enemigo, con la mirada en blanco, como si hubiera querido algo más de aquella matanza. Y extrañamente yo también lo hubiera querido, en el fondo de mi alma me unía a él ante esa decepción, aquella bestia merecía mas castigo.
De repente se arrodillo atenazado por algún dolor, parecía que intentaba contener los espasmos que visiblemente lo hacían sufrir, mientras sus dedos se enterraban en la tierra.
Después de un grito de horror que rasgo la arboleda, el ser inhumano se irguió en toda su altura como buscando con desesperación cualquier cosa a través de la maleza, aquellos ojos mostraban sufrimiento y preocupación, sentimientos propios de un humano; otro grito desgarrador invadió aquel silencio y con una embestida los sentimientos mostrados en aquellos ojos hicieron retroceder al dragón azul y dejaron al hombre tirado en el suelo por el agotamiento.
Me di cuenta que en un extraño pasar de las cosas, siempre tuve presente al motivo de mis desdichas y felicidades en todo su esplendor, el cual para mi era la vida misma y por el cual en este momento me estaba consumiendo, jalada por el halo de vida que estaba a punto de terminar con él.
Me acerque a Albert como pude y me esforcé en hacer que me mirara con aquellos cristalinos ojos azules que tanta paz y consuelo me daban, en ellos había visto un futuro que quería vivir; uno con risas y amor. Intente mantenerlo anclado a la tierra, quería que olvidara a las hojas y zarzas que desgarraban su carne y la mía entre tanta maleza.
Albert levanto su mano e intento tocar mi rostro con pena y disculpa, sus pupilas estaban dilatadas y daba la impresión que estaba conmigo pero en algún lugar lejano al presente. Parpadeo una y otra vez como para mantener el control y de pronto dejo de moverse.
Su cuerpo que estaba temblando hace unos minutos en mis brazos comenzó a hacerse más liviano, apreté con fuerza su cabeza en mi regazo y oré por que este mal sueño terminara.
- Albert, mi amor por favor despierta.
Nada, el seguía inmóvil bajo mis brazos sin reacción alguna.
Por favor…
Lo apreté con fuerza estaba mal herido y seguía mojado por el sudor que le había causado aquella lucha. Tome su mano para tomar su pulso y lo que vi en nuestras palmas me quito la poca esperanza que todavía tenía.
Nuestras marcas, las que daban significado a nuestro emparejamiento y las que representaban el eterno lazo que nos unía a través del tiempo, se habían desvanecido.
Apenas había despertado de aquella horrible pesadilla y el impulso desesperado de ver a Albert me llevo a su mansión a esas horas de la madrugada. Estaba alucinada, no podía creer que todo lo que había ocurrido en mi inconsciente había sido totalmente cierto, mi pierna estaba mal herida y seguía sangrando por la mordida del dragón. Pobremente podía caminar, pero no soportaba la idea de que Albert al igual que en mi pesadilla no volviera a despertar.
Cuando ingrese a la mansión los empleados que corrían a todos lados al mirarme comenzaron a llorar algunos y otros evitaron que subiera a la habitación de Albert; cuando pude zafarme de todos sus impedimentos y subí… supe que era lo que estaban evitando…
¿Porque estaba Albert temblando?
- ¿Que esta pasando George?
- No lo sé, el señor subió a descansar y cuando vine a dejar su cena, lo encontré tendido sobre la cama y parecía inquieto. Intente despertarlo y de pronto comenzó a ponerse rígido y a temblar; su pecho se henchía y le bajaba como si tuviera dificultad al respirar. - El pobre George se aferraba a la sabana, sabia que estaba intentando no llorar pero su desesperación rayaba su tranquilidad. - Comenzó a empaparse el cuerpo de sudor... ¡sudor y sangre!… mucha sangre.
Aquella información hizo que instintivamente me tocara la entrepierna y revisara mi mano derecha, me arroje hacia Albert e intente vislumbrar la marca en su brazo izquierdo… ya no era visible al igual que la mía. Tenia cicatrices en el pecho y el abdomen aun frescas pero sus heridas no parecían tan severas.
- El veneno de dragón…
- Señorita Candy… ¿que ha dicho?
- En mi sueño, una bestia lo ataco y le atravesó una daga... ¡Oh dios mio! - Apenas podía escucharme. ¿Porque si faltaban varios días para mi decisión nuestras marcas estaban desapareciendo? La única explicación razonable sería que Albert estuviera muriendo. Tome su rostro en mis manos y dije enérgicamente. - Albert, no te atrevas a morirte. Demonios, lucha.
Esto no podía estar pasando, maldición… quería despertar. Pero esto no era otra pesadilla, era real. Necesitaba encontrar la forma de ayudarlo de alguna manera. Lo abrace sin poder contener las lágrimas.
Sentí a George que se levantaba y me dejaba a solas con mi amado, lo agradecí ya que podía llorar a placer. Con lentitud busque la herida que había hecho la daga en su hombro; empeoraba a medida que pasaba el tiempo y todavía tenia una viscosa substancia a su alrededor.
Todo esto era demasiado intenso para poder soportarlo.
- ¡Por Dios Patty en verdad eres una bruja!
Levante mi cabeza y ahí encontré en el quicio de la puerta a mis dos amigas. Patty tenía una expresión de que sabia exactamente lo que había sucedido y tan solo estaba corroborando que para bien o para mal sus poderes síquicos en verdad funcionaban. Y Annie, bueno ella estaba en trance.
- Él es el semidios rubio que estaba como un tren en la exposición de…
- Annie podrías ser un poco menos, como decirlo, franca.
Annie miro a Patty por entre sus pestañas mordiéndose el labio para evitar decir cualquier cosa. Se volteo hacia mi y solo pudo correr y abrazarme.
- Cielo… no sé que esta pasando realmente pero sea lo que sea cuentas conmigo.
- Gracias Annie, lo sé. Pero ¿que haces aquí a estas horas? - Tome un gran sorbo de aire, intente sonar indiferente en medio de tanta tormenta. - Te pierdes tu sueño de belleza.
- Madamme O'Brien me dijo algo de que necesita unir fuerzas vitales y no sé que mas. Así que voilà… aquí estoy dispuesta a cortarle el cuello a un pollo; aunque me rehusó a beber algo asqueroso.
Sin saber por qué, al escuchar tal compromiso por parte de mis hermanas, mi llanto ya no pudo contenerse. Inmediatamente me sentí presionada por cuatro brazos y sin permiso mi boca empezó a escupir frases sin sentido.
- Lo apuñalaron mientras estaba salvándome y yo permanecí pegada a la hierba viendo como esa bestia lo atacaba.
- Cariño, no hubieras podido ayudarlo… las cosas se hubieran complicado.
- Patty, se esta muriendo. Lo sé. Mi marca esta desapareciendo y me estoy muriendo con esto. No quiero perderlo de nuevo, no podríamos soportarlo.
- Cielo…
- Estoy segura que mi bebe siente lo mismo, he escuchado su llanto. Clama a gritos por su padre. Debo hacer algo… no quiero que termine así, sin luchar… si esta vez él muere no habrá vuelta atrás, será una sombra y yo… yo no recordaré nada. Lo amo con toda mi alma, pero no soy capaz de saber que puedo hacer para salvarlo.
- Dale una razón Candy. Dale una razón para vivir.
Un extraño hormigueo se hizo presente en la mano que tenia el tatuaje.
- Candy lo estas perdiendo, cuando él muera, tu marca se irá… también.
No podía dejarlo ir así, ¡así no! Habíamos pasado tan solo un breve momento pero sentía como si nunca nos hubiéramos separado y hubiéramos estado una eternidad juntos. Solo pensar en perderlo me paralizaba.
- Albert, recuerdas que prometiste que no me ibas a dejar sola. Por favor quédate a mi lado.- Presione mis labios en su mejilla y sentí como él quedo laxo en mis brazos .- ¡No¡
Grite con todo mí ser mientras mi corazón se destrozaba y mi marca desaparecía de mi palma.
- Candy dame tu mano. - Patty colocó una piedra rojiza en mi mano y la presiono sobre el brazo de Albert. - Ahora, por el amor de Dios concéntrate en tu hijo y en tu pareja, dale una razón para vivir.- Presione mi mejilla contra sus labios rogando a todos los santos que funcionara.- Te amo Albert, solo deseo que hubieras vivido lo suficiente para ver que podría haber pasado con nosotros tres.
De repente, sentí otro escozor en mi palma que creció hasta arderme. Seguido de una lenta y pequeña agitación de aire contra mi mejilla.
- Eso es. - Dijo Patty. Pelea por tu compañera.
- ¿Va a vivir? - Pregunto Annie.
- No lo sé, pero lo esta intentando. Si es la voluntad de los destinos, vivirá.
- ¿Que hiciste? - Volvió a preguntar Annie.
- El rubí activa las fuerzas vitales, como las Moiras no reclaman todavía su alma, podemos seguir anclándolo un poco mas al plano humano. - Dijo Patty con mucha seriedad. - Pero tenemos poco tiempo antes de que se cabreen con nosotras por evitar que el alma emerja.
Continuará…
Si amigas... lo se... chiquito pero muy importante... amigas mil gracias sus men... ya estoy en el sigueinte.. gracias el apoyo.
karin
