¡Dios! No puedo creerlo, por fin voy actualizar. Tengo que confesar que esto tenía que estar desde el mes pasado, pero estaba muy dudosa en subirlo y miles razones más como trabajo, tiempo, etc. Este es la letra más larga que he hecho, sin duda, en cierta forma para compensar que no había actualizado hace meses y sobretodo que es la continuación de la letra H, por si gustan leerla de nuevo, ya que tiene años que publique aquella letra.

Este capítulo va dedicado a todas las personas que me pidieron continuación, en especial a 3 personas: Satoshi Ryu, L'Fleur Noir y Andy Erlic.

Ojala les guste y sea un poco digno de lo que esperaban para la continuación.

Los dejo con la continuación de Hipnosis.


Nunca

Los pasillos se iluminaban conforme los recorría, este era un camino que ya conocía de memoria, como si se tratara de su hogar. Prácticamente lo era, ya habían un par de meses desde que piso por primera vez las instalaciones y no había salido desde entonces. Su reputación había crecido, era una elite rocket, el más alto estándar para los que conformaban la organización.

Podía ver en los ojos de otros miembros tantas emociones: envidia, temor, respeto, incluso hasta admiración. Conocía la razón de esto, al fin ella había sido la que había terminado con la máxima amenaza para su organización.

No se sentía ni orgullosa respecto aquel acto, simplemente ella había cumplido su misión aunque su memoria era turbia y nublosa, lo único recordaba haber comandado a su fiel gyarados un hiperrayo que sabía que ningún humano, ni pokémon resistiría después de tanto maltrato. Después de ese ataque, solo existían lagunas en su cabeza.

Desde entonces, Giovanni la había gratificado por tan buena ejecución de la misión. Ella no le importaba mucho más, no recordaba mayor detalle, solo había sido misión cumplida.

Había por fin llegado a su habitación, una majestuosa habitación que había sido concedida a ella después de aquella tarea. El lugar era imponente, no como aquellos cuartos pequeños y catres donde ni siquiera se podía conciliar el sueño y descansar de los entrenamientos.

La habitación era digna de un rocket de alto mando, pero no le importaba en lo más mínimo – aunque no se quejaba – se acerco a una pequeña cantina mientras prendía la pantalla que se encontraba potrada en la pared. Cambiaba los canales hasta que una noticia le llamo la atención.

Sigue sin aparecer el entrenador y campeón actual de Sinnoh, Ash Ketchum.

El nombre le hizo arquear una ceja como si le hubiera llamado la atención aquel nombre – que le hacía familiar – dejo el control remoto a su lado mientras tomaba de su whisky favorito.

Pueblo paleta y toda la región de Kanto, sigue conmocionada ante la desaparición de una de las más consolidadas promesas a maestro pokémon. Hace más de un mes que el campeón ha desaparecido, su madre, se ha reusado a dar declaraciones.

La elite seguía tomando de su bebida muy interesada, mientras que en las imágenes mostraba un pequeño pueblo con pocas casas, donde una mujer lloraba desconsoladamente sobre el hombro de un señor vestido de bata blanca.

Sintió un golpe en su pecho inexplicable, un dolor extraño que se hacía más agudo al observar las lágrimas de la señora mientras se aferraba más al señor que trataba de consolarla sin ningún resultado.

El alto mando de Kanto a tomado cartas en el asunto, colocando al Equipo Rocket como posible responsable, debido a que el desaparecimiento del campeón fue poco tiempo después del ataque sobre el gimnasio de Ciudad Celeste donde su líder también había sido reportada como desaparecida.

Misty Waterflower.

No salió de su trance hasta que escucho el sonido de los vidrios esparcirse por el suelo, no entendía lo que ella tenía que ver en esa situación. El noticiero mostro una serie de imágenes la cual hicieron que sus pupilas se dilataran al máximo, ahí estaba ella en lo que parecía una grabación de una batalla en un gimnasio.

Observo las imágenes en la pantalla, su gyarados derrotando a un poderoso Blaistoise de un entrenador; ella felicitando a su pokémon efusivamente. La imagen frente a sus ojos se le hacía tan bizarra; no solo por el hecho de no recordar absolutamente nada de aquella batalla, sino porque en el video parecía feliz.

El Ex-líder de gimnasio de Ciudad Plateada, el Dr. Brock Stone, amigo de ambas partes aseguró que los encontraran.

La imagen de aquel sujeto moreno, no solo provoco más confusión en la joven élite Rocket, sino un dolor agudo empezó dentro de su cabeza. Trato de recodar algo remoto a las imágenes que había presenciado, y eso tan solo agudizo más el dolor, convirtiéndolo más profundo y penetrante. Aquel zumbido en su cabeza era tan agudo, que podía decir con certeza que aquel sonido podría romper vidrios con facilidad. Su respiración se torno más agitada, conforme comenzó a sentir lágrimas llenando sus pupilas y que salían incontrolablemente a pesar que sus ojos estaban cerrados fuertemente por el dolor que sentía.

- Misty… yo… -

- Misty, lo siento… sabía que tenía que llamarte… perdóname. –

Eres muy fuerte, no dejes que te controlen –

Vete de aquí, ¡ahora! –

Los sonidos que escuchaba en su mente, no tenían sentido alguno aún cuando sabían que algo tenían que ver con ella, el dolor se agudizo así que no pudo soportarlo más grito con todas sus fuerzas y poco pudo sentir cuando cayó inconsciente al suelo.


Podía observar como el atardecer ya caía sobre Ciudad Celeste, había cumplido un día más con su labor de líder de Gimnasio. Amaba su gimnasio y la posición que se había ganado a pulso, pero también sentía como se rezagaba en su sueño y como sus amigos la habían dejado atrás.

Había crecido y poco queda de aquella niña que siguió a ese niño insolente que había roto su bicicleta. Aquel niño que según ella se había robado su corazón y que ahora se daba cuenta, que aquellos sentimientos no valían la pena que continuaran en su corazón. Los dos habían tomado caminos diferentes, y parecía que no había un futuro cercano que los volviera unir.

No era rencor lo que sentía, sino una profunda decepción, se conformaría con que aún parecieran los mejores amigos, no unos viejos conocidos.

Comenzó con la rutina de limpiar la zona de batallas, tratando de despejar su mente, había mucha agua esparcida fuera de la piscina debido a las batallas tan movidas que tuvo el día de hoy. Todo parecía tranquilo y que terminaría pronto sus quehaceres. Escucho un toque en la puerta, por lo que paro sus acciones para ir atender la puerta.

No había nadie.

Murmuro y maldijo, seguro niños traviesos queriendo jugar una broma.

Antes de que pudiera volver a sus tareas, sintió un escalofrío recorrer su espalda. Su corazón se empezó acelerar aparentemente sin razón alguna, todo parecía normal en su gimnasio, pero nada calmaba la ansiedad que empezó a sentir.

- ¿Quién anda ahí? – gritó fuertemente. La única respuesta que recibió fue el eco en su gimnasio.

Observo a su alrededor, cuando de pronto sintió una mano grande sobre su hombro sobresaltando a la líder del gimnasio.

- Tranquila señorita Waterflower, venimos a hacer negocios con usted – escucho una voz gruesa provenía justamente atrás de ella. De estatura alta, pelo castaño y un uniforme que conocía a la perfección. Su corazón no dejaba de estremecerse ahora conocía que su ansiedad y temor era bien justificados.

Miro a su alrededor y vio varios Rockets rodeando su gimnasio, aunque trato de no mostrarlo, sabía que estaba perdida.


Lentamente comenzó a sentir como sus sentidos volvían, su cabeza le dolía un poco, haciendo que no quisiera abrir sus ojos. Sus músculos apenas se desentumían, pero recordaba bien que la llevo a este estado. Lo que se le hizo extraño, era sentir un reconfortante paño sobre su cabeza y sentir una pequeña frazada sobre ella. El olor de alguna bebida caliente, pareciera que todo había sido una pesadilla.

- Tranquila, no te esfuerces. – escuchó una voz masculina y no puedo evitar sentirse incomoda, no reconocía la voz y eso la inquietaba.

Al parece el chico lo había notado, y solo musito - ¿Te sientes bien? No te muevas –

Fiel a su carácter y a lo obstinada que era, no le hizo caso aquella voz, se levanto un tanto agitada provocando un mareo dentro de ella. Tras recuperarse del pequeño vértigo, observo unos ojos castaños llenos de preocupación que le hizo sentir cierta calma y un extraño sentimiento reconfortante.

- ¿Quién eres? ¿Qué paso? – preguntó apresurada la pelirroja. Delante de ella estaba un miembro – muy joven – de la organización. Su mirada no ejercía ninguna marca de temor, celos o envidia que otros profesaban hacia ella. Solo expresaba preocupación hacia ella.

- Mi nombre es Ryan, Agente Waterflower – se presentó con voz tímida el pequeño muchacho – Escuche un grito cuando iba pasando por su habitación y vine haber que ocurría –

La pelirroja no respondió, observaba al muchacho, tenía cabello obscuro que usaba de manera alborotada a pesar de la boina del uniforme, su piel morena y no era de mucha altura, le dirigía una mirada llena de calidez a pesar de que era un extraño para ella.

No podía dejar de mirarlo, le recordaba mucho a alguien.

- ¿Por qué? – por fin pronuncio palabra, desconcertando un poco al chico - ¿Por qué decidiste ayudarme? La mayoría me esquiva.

- Porque es mi deber ayudar, no puedo quedarme quieto si alguien necesita ayuda – respondió el joven, sonriéndole a la pelirroja que sin duda cada vez se encontraba más desconcertada.

Aquel joven sin duda no encajaba en el perfil de un Rocket. El era diferente a los demás, su mirada y acciones eran transparentes… sabría rápidamente si mentía; sin embargo, sus acciones eran genuinas. Estaba a punto de preguntarle un poco más de él, cuando se vio interrumpida.

- ¡Cadete Lochte! – escucho una voz grave detrás de ellos. Un guardia del Equipo Rocket, estaba en la entrada de la habitación. Alto, de mirada temible cruzaba los brazos imponiendo respeto al pobre muchacho.

- Usted sabe que los cadetes tiene estrictamente prohibido estar en las habitaciones de los Rocket Elite – llamo la atención al muchacho, que se vio un poco intimidado ante la actitud de su superior.

- Pero yo… -

- ¡Más vale que salga en este preciso instante, antes de que sea castigado por su indisciplina! – exclamo el guardia, sacando un intercomunicador amenazando al pequeño cadete. El no tuvo más remedio que comenzar a seguir las órdenes del guardia dirigiéndose a la salida de la habitación.

- ¡Alto! – gritó la pelirroja, levantándose de su lugar. Su mirada sería y fulminante que hizo retroceder al agente.

- El cadete Lochte se quedara aquí. Usted vuelva a su posición. – ordeno, su mirada producía estragos, intimidando ambos hombres.

- ¡Pero agente Waterflower, el no debería…!

- ¡Silencio! – Interrumpió la joven, estiro su mano hacia la salida – He dicho que él se va a quedar aquí, ¡lárgate! Si no quieres ser castigado por desobedecer a un elite.

El guardia no le quedo más remedio más que retirarse intimidado ante la actitud de la joven, no fuera ser que sacará su poderoso Gyarados. En cuanto el guardia desapareció de la vista de ambos, Ryan le sonrió a Misty.

- Gracias – declaró con un sonrisa sincera. Ella se limito a darle la espalda, dirigiéndose a su computadora portátil.

- No lo agradezcas, tengo una misión para ti. –


La noche había invadido las instalaciones del HQ. Los pasillos eran bien iluminados, y no mostraban mayor circulación de personal a esas altas horas de la noche.

Ryan recorría las instalaciones con suma cautela, esta era un área que no se le permitía el acceso a ningún cadete, ni siquiera un elite –sin autorización previa -. ¿Cómo se había metido en tan contradictoria misión? Infringir en el centro de información. La élite Waterflower le había dado instrucciones precisas, tenía que conseguir información acerca de un tal Ash Ketchum.

Era un novato, que ni siquiera quiso estar en este lugar por su cuenta. Pero por proteger a su familia, haría lo que fuera y aquí estaba, dentro de la organización más temible de Kanto. No tenía idea como iba a entrar, seguramente la zona estaba rodeada de cámaras de seguridad y toda clase de artefactos para detectar cualquier intruso. Trataba de evitar que su rostro fuera tomado por las cámaras, y con un pequeño pero sofisticado aparato que había sido proporcionado por la élite Waterflower, destruía cualquier rastro de evidencia.

Cada vez más se acercaba al objetivo final, según indicaciones de ella. Era ahí donde esperaba la peor parte, seguro agentes mastodontes cubriendo el paso al centro de información. Observo intimidado a su alrededor, no pudo evitar sonreír ante su fortuna al observar un chico y una chica, cabello purpura y pelirrojo, dormidos cómodamente recargados uno sobre otro y a sus pies un Meowth que ronroneaba profundamente dormido.

Y eso no era todo, la tarjeta de acceso sobre la mesa que se encontraba a lado de ellos.

Con suma cautela, se acerco a los tres sujetos. Tomo la tarjeta, cuando escucho como el Meowth se estiraba. Pudo sentir su frente empezar a humedecerse, pero se tranquilizo al ver como el gato se acomodaba de nuevo murmurando – Lo que usted diga, jefe –

¿Un Meowth que habla? Raro… - pensó Ryan, más le resto importancia y se dirigió a la puerta.

Al entrar encontró una gran pantalla, seguidas de más pantallas de distintos tamaños. Colocando la llave de acceso en la computadora, se le permitió el acceso a la base de datos.

Ketchum – tecleo el joven muchacho y apareció un joven morocho, junto con él toda la información personal. Inserto una memoria, extrayendo todo rastro de evidencia; observo que alado se encontraba un gabinete, lo abrió con cuidado observando dentro de este varias carpetas organizadas alfabéticamente, busco el apellido nuevamente y saco más información.

¡Misión cumplida! – celebro el muchacho, mientras extraía el dispositivo de almacenamiento.

Abandono el lugar, pensaba que lo más difícil ya había pasado. Pero realizo cuenta de su error al escuchar pasos cerca de él, buscando escondite rápido. Solo atino a dejar la llave de acceso en el mismo lugar, y se ocultó.

- ¿En serio hizo eso la agente Waterflower? – escucho una voz, asombrada por lo que contaba.

- ¡Sí! Defendió al novato y me corrió de la habitación. – comentó de manera indignada. – realmente actuaba más rara de lo normal.

- ¿Tú crees que ya haya recordado algo? – preguntó la otra voz.

- No creo. Hypno es de los pokémons más poderosos del Jefe. – comentó el agente.

- Además con Ketchum eliminado, no importa si llega a pasar. Le pasara lo mismo que a él. –

Ambos caminaron riéndose mutuamente de la conversación, Ryan lo había escuchado todo, temiendo por la integridad de la élite.


El frio cuarto en el que se encontraba, la atemorizaba más de lo que estaba. La obscuridad predominaba, no era consciente del tiempo que llevaba encerrada adentro. El dolor en su cuerpo, no cesaba, el punzante sufrimiento en su cabeza que derramaba un poco de sangre. Trataba de contener y calmar su respiración, para reducir el nervio y el temor que ocasionaba estar en su situación, más le resulto imposible cuando vio como dos agentes acercarse a ella.

- ¡Que hermosa belleza tenemos esta noche! – anunció el Rocket más alto, que sujeto con rudeza la mejillas de Misty obligándola a verlo.

- ¡Somos muy afortunados a estar con esta preciosidad para nosotros! – exclamó, sobreponiendo una mano sobre las piernas de la indefensa pelirroja.

- ¡Suéltenme Idiotas! – grito con todas sus fuerzas. No iba a permitir, sin una pelea de por medio, que esos cretinos le hicieran algo.

- ¿Chica Ruda, eh? – Tomo con violencia el brazo de Misty, presionándole fuertemente provocando una mueca de dolor en su rostro – Veamos que tan ruda eres cuando los dos terminemos de jugar contigo –

- ¡Ya basta! – escucharon una voz, muy conocida para ellos parando en seco todas su acciones. Su líder había llegado al lugar, extrañamente sin su pokémon favorito.

- Basta de juegos estúpidos, ¡váyanse!- ordenó el líder, los agente no tuvieron opción y se retiraron sin decir palabra alguna.

Si Misty antes estaba nerviosa, ahora estaba más. Ya conocía al líder del equipo Rocket, lo peligroso que resultaba y cualquiera que fuera el fin sabía que estaba en peligro.

- Lo siento Srita. Waterflower, mis agentes son unos idiotas, no saben cómo tratar a una bella dama – comentó Giovanni. Misty trataba de estar segura ante el líder, intentaría a toda costa mostrarse calmada.

- Supongo que raptar y maltratar es una mejor forma ¿no? – con ese comentario trato de sonar segura ante el líder, más sabía que no podía evitar estar intimidada ante su sonrisa altanera.

- Disculpe las formas, pero creo que era la única manera que aceptaría negociar con nosotros – finalizó Giovanni.

- ¿Qué es lo que quiere? No creo que un gimnasio sea algo útil para usted, es lo más valioso que tengo – concluyó Misty.

¿Gimnasio? No señorita, usted tiene algo más valioso. Tiene la llave para derrotar finalmente a Ketchum. – sentenció Giovanni.

- ¿Ash? –

Misty se quedo helada ante sus palabras y se sintió tremendamente tonta al no haber pensado eso antes. Ash era el principal enemigo de la organización, muchos fracasos del Equipo Rocket se debían a él. Corría peligro, incluso más grande del que se encontraba ella.

- Si, Ketchum. El pagara por todas las humillaciones que hemos recibido – sentenció Giovanni fríamente mirando a la pelirroja. Agarrando a la chica, la reto con la mirada y pronunció – Tú serás quien nos lleve a Ketchum.

- ¡No dejare que le hagan daño! – gritó Misty, mientras sentía lagrimas empezar a recorrer por el miedo que sentía.

- ¿Nosotros? No querida, creo que no has entendido. Tú terminaras con él.

- ¿Qué? –

- Hemos subestimado a Ketchum, en diversas ocasiones. El es un rival poderoso, pero nunca podrá reaccionar cuando seas tú quien acabe con él.

- ¡NUNCA! ¡Jamás le haría daño a Ash!

Giovanni solo sonrió, mientras lanzaba una pokébola en el aire, descubriendo un poderoso y temible Hypno.

- Nunca digas nunca, querida.


Despertó de repente, su frente húmeda y respiración agitada. Los últimos días habían sido tan bizarros desde que vio aquel reportaje. Aún no comprendía del todo, tan solo se sentía cada día más abrumada y su corazón más pesado que nunca. Eran pequeños flashes, que confundían más sus pensamientos. Ella era una temible élite Rocket, pero no se sentía tan poderosa como antes.

Estaba dispuesta a descubrir que significaba todo lo que sentía, pero se vio interrumpida al sonido de la puerta abriéndose.

- Ryan, ¿encontraste algo? – preguntó ansiosa Misty.

- Si claro, Buenos Días. – bufo molesto, mientras extendía la evidencia que había extraído. Misty ignoro por completo su comentario sarcástico, dirigiéndose rápidamente a su computadora para insertar la memoria. Ryan observaba lo impaciente que estaba la pelirroja. Pensaba irse antes de meterse en más problemas, pero la curiosidad hizo no moverse de aquel lugar.

Ryan la observaba detenidamente, sus facciones finas y delicadas era difícil de creer que ella fuera una temible élite Rocket.

Misty, estaba tan concentrada en la información que estaba leyendo que no se dio cuenta cuando Ryan tomo la carpeta que le había dado con anterioridad, para examinarla.

- ¡Misty!… es decir, agente Waterflower – se corrigió el muchacho esperando que su falta de respeto no le ocasionara problemas. – ¿Es usted?

Ryan le extendió una página algo maltratada de lo que parecía ser un viejo periódico… era un articulo pequeño que ya tenía 11 años de su impresión en ella mostraba a tres personas… Un chico moreno y alto, ojos rasgados que sonreía felizmente mientras del otro lado; se encontraba ella muy sonriente y con los brazos levantados… tomando de la mano a la tercera persona en la fotografía; en medio de los dos, un chico moreno con un pikachu encima de su hombro festejaban ante un estadio repleto.

Ash Ketchum, entrenador de pueblo Paleta, avanza de ronda en la liga Añil.

- No… no, no puede ser… - Ryan se asusto un poco al ver como la agente estaba tan absorta en la fotografía; sus pupilas se dilataban y sus manos temblaban fuertemente mientras su respiración se aceleraba; estaba seguro que iba a tener un ataque cardiaco.

Ash…

- Yo pensé que no te importaba Ash… - dijo mientras se sujetaba la cabeza –que solo fui un estorbo para ti –

- No Misty, tú fuiste mi amiga y mi asesora. Significas mucho para mí. – la agarro haciéndola mirar a los ojos. – Eres muy fuerte, no dejes que te controlen –

El cadete Lochte observo como de pronto aventó el pedazo maltratado de periódico cuando empezó a teclear de manera más rápida en su computadora, al mismo tiempo que revolvía las hojas buscando información; observo cómo sus hombros se tensaron, mientras su mirada era la más intimidante que había observado.

¡No, no puede ser! – escucho su exclamación, cuando fúrica tomo sus pokebolas y salió sin decir otra cosa más, tan solo se escucho el golpe fulminante de la puerta detrás de ella.

- ¿Qué le habrá pasado? – dijo para sí, mientras veía el desorden que había hecho… lo mejor sería ordenarlo y regresar a su habitación.

- ¿Uh? ¿Qué es esto? -


El líder de la más temible de la organización, disfrutaba de su fina bebida, acariciaba el exquisito pelaje de su valioso persian. Se sorprendió un poco al escuchar el sonido de las puertas abrirse detrás de él, sin autorización previa. Quien hiciera eso, tenía muchas agallas para hacer semejante insolencia.

- Agente Waterflower – la nombro al verla enfrente de él, su mirada sería ya era característica de ella desde que ingreso en su organización, sonreía ante el recuerdo, no pudo haber ideado mejor plan para por fin terminar con Ketchum - ¿Acaso cree que su alto rango la exenta de pedir autorización? –

Misty ignoro su comentario por completo cuando libero a cada uno de sus pokémon enfrente del líder - ¡Usted! ¡Es un maldito desgraciado!

La sonrisa sarcástica, no se borro del líder a pesar de haber sido sorprendido. Aunque esperaba que no pasara esto, sabía que existía una pequeña posibilidad de que ella superara el poder de hypno, para él era una lástima… tendría que exterminar a una de sus mejores agentes.

- ¿A qué se debe este cambio de actitud, Agente Waterflower? – preguntó cínicamente Giovanni.

- ¡No me llames así! – gritó con todas sus fuerzas, mientras se acercaba más al líder escoltada por sus fieles pokémon. – ¡Te arrepentirás de lo que hiciste! ¡Golduck usa psíquico!

El ataque de su veloz pokémon iba directo al líder cuando su persian se interpuso regresando el golpe, que Golduck esquivo con dificultad logro esquivar.

- ¡Por favor! ¿Crees que acabarías conmigo? – bufó ante su insolencia, en lo que liberaba a sus Pokémon. En otras circunstancias haría que otros agentes acabaran con ella, pero tenía ganas de divertirse… la haría sufrir antes de acabar con ella - ¡Eres tan idiota como Ketchum! Venir él solo a rescatarte… nunca olvidare su semblante cuando fuiste tú quien se enfrentaría con él.

La ex-agente sintió como su pecho se oprimió ante los recuerdos, sabía que durante el resto de su vida jamás podría olvidar, ni perdonarse lo que había pasado. Ella lo amo con todo su corazón, a pesar de la distancia entre los dos y saber que ella lo había lastimado… simplemente no soportaba la idea, pudo sentir en sus ojos lagrimas que intentaban contenerse, tal vez no había mucho que pudiera hacer ahora pero Giovanni pagaría por lo que ocasiono.

- ¡Yo nunca quise lastimarlo! –

- ¡Pero lo hiciste! ¡Por ti acabe a ese maldito! –

- ¡Cállate! –

- Aunque lo quieras negar, sabes que tengo razón… sin ti, no hubiera sido posible acabarlo -

Lo sabía.

Lo sabía perfectamente bien, ella no había sido lo suficientemente fuerte para resistir el ataque hypno, a pesar de las imploraciones de Ash que resistiera, a pesar de su corazón le decía que no lo hiciera.

Su cuerpo lastimado e inmóvil antes de recibir el ataque, su mirada perdida dirigida a ella… sería algo que la perseguiría para siempre. – ¡Tú me quitaste todo para mí, no me importa si muero aquí, tu pagarás por esto! ¡Gyarados, hidrobomba!

La batalla era intensa y ninguno de los pokémon de Misty cedía ante los ataques de los poderosos pokémons de Giovanni. Uno a uno, y sabía que estaba en desventaja al ver como caían ante ella y por mucho odio que profanaba hacia el líder de los Rockets, no permitiría que sus pokémon recibieran más daño del que podían resistir, su mente no podría con otra carga más.

- Es una verdadera pena, te ofrecí la oportunidad de pertenecer a nuestra organización. Podrías haber sido la mejor elite Rocket de todos los tiempos – recito el líder de la organización.

- Primero muerta – amenazo intimidante, a pesar de ya no tener un pokémon con el cual defenderse.

- Eso se puede arreglar fácilmente… ¡Nidoking embestida sobre ella! – comando a su pokémon, que sin un rastro de conciencia obedeció a su entrenador. Misty no hizo nada por protegerse, y sintió el impacto de lleno del enorme pokemon, cayendo varios metros hacia atrás.

- Regresa… - escucho decir a Giovanni decir. No podía ver, el dolor que sentía era mucho para atreverse abrir los ojos… el ataque lo había recibido directamente provocando que respirara con dificultad, era conciente que no había uso… había perdido.

Realmente no le importaba si el líder de los Rocket, terminaba con ella. La única razón que fue a enfrentarlo era buscar un poco de justicia, pero tal vez era lo mejor… no podría vivir sabiendo que ella había… lo mejor era rendirse. Lagrimas empezaban a salir de sus ojos, el dolor físico no se comparaba con el dolor que sentía en su alma, los recuerdos la atormentarían hasta el último aliento de su vida.

- ¡Gyarados, acabalo con hiperrayo! –

- Qué patética resulto ser la gran líder de Ciudad Celeste, realmente siento mucho que esto tenga que acabar así – escucho decir mientras podía sentir su presencia delante de ella. Giovanni la miraba con prepotencia mientras alzaba el pie y comenzó a pisar el pecho de la pelirroja. Ella al sentir la presión abrió los ojos de golpe, soltando un grito… Giovanni no disminuyo el trato y aumentaba la presión, sentía como la fuerzas comenzaba a terminarse… era poco el aire que le restaba.

Lo siento, Ash. Ni siquiera pude vencerlo… perdóname.

- ¡Misty! – escucho un llamado muy familiar que hizo que se concentrara de nueva cuenta. Con un poco de fuerza que restaba movió su mano hacia su bolsillo… si había aprendido algo de Ash Ketchum nunca se rendiría, lucharía hasta el final.

- Cloyster, autodestrucción – alcanzó a decir mientras abría una pokebola… un gran cloyster salió, de un tamaño mayor que el promedio, siguiendo las órdenes de su entrenadora, empezó a resplandecer mientras acumulaba toda la energía para ejecutar el ataque.

- ¿Qué haces, maldita? –

- Terminar con esto, ¡Cloyster ahora! –

- ¡NO! -

- ¡MISTY, NO! –

- Espero haber cumplido mi última palabra - fue lo último que pensó antes de sentir sobre ella el poderoso impacto de su propio pokémon.


- ¡Golduck, anulación! –

Con aquel comando, vio como caían inconscientes los guardias. Fijo su mirada en aquel cuarto secreto, que había descubierto por el trabajo que realizo Ryan, se podía percibir en su respiración, el nerviosismo que emanaba de su ser… por fin había llegado al destino donde quería encontrar lo que más deseaba.

Respiro profundamente y abrió la habitación con la llave de acceso de los guardias inconscientes. Se trataba de una desolada habitación. La ansiedad e impotencia predominaba en ella, su mente era turbia los recuerdos poco claros, lo único que era consciente es de quien era ella y esperaba nunca más volver a ser esa persona de los últimos meses.

- ¿Qué haces aquí? – escuchó una voz detrás de ella. Temía voltearse, a pesar de conocer a la persona dueña de esa voz y ser el motivo por el cual llego ahí. Más no pudo resistir mucho, ya que quería volver a verlo

Ahí se encontraba delante de ella, la persona por la que había sufrido tanto… el chico que más quería; que más había lastimado. Su cuerpo estaba dañado, podía verlo visiblemente, la ropa gastada y sucia, con ciertas manchas de sangre, hacía sentir una repulsión enorme.

- ¿Ash? –

Era difícil de creer, que estuviera enfrente de ella. Tenía que resistir el impulso de querer ir abrazarlo con todas sus fuerzas y jamás dejarlo ir.

- ¿Qué quieres? ¿Quieres ocasionarme más daño? – podía sentir el odio y la cólera contenida en sus palabras, y era difícil acostumbrase al tono de él, más se imaginaba lo mucho que sufrió.

- Vine por ti… - menciono con voz tímida, la forma en que la examinaba, sin un rastro de sentimientos hacía ella, ni siquiera amistad, la hacían sentir la persona más desdichada del mundo.

- ¿Por mi? Eso si es gracioso, más cuando es tu culpa que este aquí –

- Ash, lo siento… -

- ¿Lo sientes? ¿Qué sientes? Si soy un sucio ladrón y mentiroso… -

- Yo… -

- ¿O sientes que no haya muerto con el ataque de tu Gyarados? –

- Yo no quise… -

- ¡Pikachu fue el que me salvo! – grito con todas sus fuerzas, su pecho subia y bajaba debido a los recuerdos - ¡Pikachu fue el que recibió el ataque de tu Gyarados! ¡Perdí a mi mejor amigo por tu culpa! -

No pudo decir nada, no había sido consciente de lo que había ocasionado hasta ese momento. Aquella mirada sombría que desprendía de sus orbes marrones, era algo que la perseguiría para siempre, su consciencia y su corazón roto sabía que no tendría remedio.

Fueron varios minutos, segundos tal vez antes de que se atreviera a decir algo.

- Se que… no tengo disculpa de lo que hice… tan solo – su voz se entrecorto, cuando las lágrimas contenidas se desprendían de sus ojos, mientras la vista fría de Ash no se movía ni un solo segundo.

- Sera mejor que te vayas – musito con cierta dificultad, su voz era carente de emoción.

- Yo nunca quise algo así, no te podría pedir perdón… porque ni siquiera yo puedo perdonarme… - dijo Misty, trato de controlarse un poco… ya que lo siguiente que le diría era muy importante

- Solo quiero decirte algo antes de que desaparezca para siempre de tu vida -

- No digas nada, no vale lo que tengas que decir, tan solo vete de aquí –

- Nunca podre remediar lo que hice… y sé que nunca podremos ser lo que éramos antes, pero… prometo que pagara – por primera vez pudo ver otro semblante de Ash en su rostro, se mostraba confuso ante sus palabras.

- Juro por lo que todo lo que pasamos… te prometo que se arrepentirá de lo que hizo –

Con eso dicho se marcho sin darle oportunidad de responderle.


La obscuridad que la envolvía era un lugar que no quería abandonar, sin embargo, aquel dolor punzante en su cabeza… un taladreo en su nuca, hacía no dejarse llevar por aquella obscuridad incitante para no volver jamás.

- Tranquila, no te esfuerces – al escuchar esas palabras, no pudo evitar sentirse en una especie Déjà vu.

- ¿Ryan? – murmuro de forma casi inconsciente, seguía sin atreverse a abrir los ojos.

- Vaya… no pensé que sería por el que preguntaras primero - escucho esa voz responderle, y no pudo más que inquietarse…tenía que confirmar sus sospechas.

Fue producto de mucho esfuerzo abrir los ojos, solo podía focalizar la luz enfrente de ella, parpadeo varias veces seguidas antes de acostumbrarse a la brillante luz, pero esta fue opacada al ver unos ojos castaños llenos de preocupación.

- ¿Estás bien? – escuchó, mientras le ayudaba a sentarse de apoco para recuperar un poco de fuerzas.

- ¿Ash? ¿Qué paso? – preguntó desconcertada, no por el simple hecho que no recordaba nada después del último comando a cloyster… sino el factor más importante, que él estaba junto a ella.

- Después de lo que me dijiste… me di cuenta que me equivoque. – se acerco a ella, un tanto cauteloso, acariciando su mejilla ante su mirada confundida.

- ¿A qué te refieres? –

- Estaba muy enojado, pero no habías sido tú… jamás nos hubieras hecho daño. Giovanni fue el que ocasiono todo, y con tu promesa me di cuenta de mi error… no podía perderte a ti también Mist. – su voz se entrecorto, habían sido muchas emociones y varias muy contradictorias que había sentido en un solo día… pero después de todo ahí estaba él… junto a ella y si algo le había enseñado esta experiencia, no debía nunca desaprovechar otra oportunidad.

- Antes de que me decidiera ir por ti… tu amigo Ryan, me encontró… al parecer estaba al tanto de todo… y consiguió mis pokémon… fuimos corriendo a tu ayuda, cuanto te encontramos… pensé que… –

- ¿Qué paso con Giovanni? ¿Y Ryan? –

- Ese maldito recibió mucho daño de Cloyster, pero seguía consciente… pero estando más debilitado fue fácil derrotarlo… Ryan, llamo a la policía y gracias a él, Jenny lo arresto junto con el resto de los rockets -

Era difícil creer que después de todo lo que había pasado, se había acabado. Pero sabía que había pagado un precio muy alto, y nunca podría olvidar lo que había ocasionado.

- Gracias Ash… - murmuro con voz quebrada, mientras trataba de ponerse de pie, se sentía muy débil y el esfuerzo era muy grande y agotador a pesar de ser un movimiento normal. – Después de todo lo que hice… gracias por salvarme –

- Mist, tu no fuiste… no puedo culparte –

- Pero yo si… yo tendría que haber sido más fuerte, así no te habría hecho daño… y pikachu no estaría… -

- ¡Pikapi! –

Escucharon un pequeño grito muy alegre, los dos voltearon incrédulos a lugar proveniente de aquel sonido… podían verlo ahí acompañado de Ryan, que salto de sus brazos corriendo a los dos entrenadores.

- ¿Pikachu? ¿Cómo? – murmuro el entrenador cuando lo abrazo fuertemente, pensando que jamás iba a ver de nuevo a su amigo… él había visto como había recibido todo el golpe del ataque de Gyarados… arriesgando su vida por la suya, en una lenta imagen observo como parecía no respirar más… fue en ese momento en que se rindió, ya que no tenía razón por la cual seguir luchando…

- Lo tenían atrapado en un lugar – interrumpió el joven ex-cadete, estaba realmente feliz de poder haber ayudado a terminar con la organización más poderosa y por fin su familia estaría a salvo

- Encontré la información de él, en los archivos pero no sabía donde se encontraba, pero unos rockets con un meowth parlante antes de huir me dijeron como encontrarlo.

- Gracias Ryan – la chica camino con dificultad hasta el pequeño joven y lo abrazo cariñosamente, tratando de transmitirle todo lo que significaba para ellos – No sé cómo pagarte, hiciste mucho por nosotros.

- No lo agradezca, le dije que mi deber era ayudar – comento Ryan un poco sonrojado, al percibir el cambio de la ex-élite que no dejaba de abrazarlo cariñosamente. El vio detrás de él, al entrenador que apenas conocía pero podía percibir en su sonrisa y su mirada, lo agradecido que estaba.

- Creo que… debo ir con Jenny si necesita algo – comento Ryan antes de retirarse.

Silencio.

Todo era silencio entre los dos, tras la partida de Ryan. A pesar de la alegría de haber recuperado a pikachu, la tensión se podía cortar con un cuchillo.

- Supongo… que tengo que irme – hablo ella para quebrar la dolorosa quietud entre ellos. – Siento todo lo que paso, no sabes cuánto, me alegra que pikachu está bien.

- Basta Mist, deja de culparte – se acerco a ella, mientras de apoco la rodeo con sus brazos. Pikachu los observaba desde abajo, con tristeza en los ojos, habían sufrido mucho no se lo merecían.

- Pero… - susurro la pelirroja, más con un movimiento la hizo guardar silencio.

- Nada de 'peros', por favor Mist. Olvidemos lo que paso. – la abrazo más fuerte, tratando de reconfortarla pero al sentir su pequeño y frágil cuerpo palpitar bajo el suyo, sabía que no lo estaba consiguiendo.

- No puedo Ash, nunca podre perdonarme todo lo que hice… deberías odiarme – murmuro triste sin poder alzar la vista, mientras se trataba de alejar el abrazo, que le resultaba dolorosamente reconfortante, para sentir el vacio que la consumía por completo. Pero él lo evito, la abrazaba con más fuerzas y sabía que por la debilidad de ella no podía hacer mucho para evitarlo.

- No te odio Mist, jamás podría hacerlo… se que será difícil olvidar lo que paso, pero lo lograremos juntos – dijo el muchacho y por fin pudo sentir como la tensión bajaba en la pelirroja, se separo un poco de ella para sonreírle y besarle cariñosamente la frente.

- No quiero perderte Mist, no nos volveremos a separar, lo juro – murmuro lo último depositando un pequeño beso en sus labios de la pelirroja

Aquella promesa nunca fue rota por ninguno de los dos.


¡Ufff! La verdad no se y siento que no fue de la calidad que se merecían, pero hice mi mejor esfuerzo, nunca había dedicado tanto tiempo a ninguna letra. Mucha gracias a todos los que me comentaron, leyeron, los MP, no saben cuanto los aprecio y espero que les haya gustado esta entrega a pesar de todas las carencias que tiene.

Ahora me dedicaré de lleno a la actualización de mi fic colaborativo con Andy Elric, que si no han leído... nos encantaría que se dieran una vuelta :)

Prometo volver antes de este año, tengo ya amenazas en mi contra por desaparecer tanto tiempo XP

Hasta la próxima letra!

¿Reviews?