Ya tenia un mes sin ver a Nagihiko, no porque el no quisiera verme o me estuviese ignorando, en realidad recibía llamadas de él muy seguido, preguntándome si quería salir con los demás, pero por alguna razón siempre me reusaba, algo dentro de mi no quería verlo, podía ser a causa del incidente que tuve con él, no se… pero una parte de mi quería verlo más que nada en el mundo, lo extrañaba mucho, tanto que no podía parar de pensar en él y en su estúpida sonrisa. Me sentía patética, nunca me iba a poder acostumbrar a tener ese tipo de sentimientos y pensamientos tan torpes, frustrantes, cursis y estresantes hacía su persona.
Suspire melancólicamente mientras hacía el aseo de la cocina, tome mi celular, algo dentro de mi esperaba una llamada de él, tenía el deseo de escuchar su voz y tal vez discutir un poquito con él como siempre suelo hacerlo; cada tarde esperaba una llamada suya, aunque solo fueran por motivo de salir con los demás y a pesar de que yo no aceptara nada me quitaba el encanto de poder escuchar su voz. Era raro, muy raro, aunque me llamara en la semana por lo menos unas 3 veces yo sentía que cada hora que pasaba eran como mil años, era rara la percepción de tiempo que tenía y se había vuelto de siempre, cada tarde esperando una llamada o mensaje de él… Ridículo ¿No? Si tanto lo extrañaba fácilmente podía marcar su número y ponerme unos minutos a hablar con él, pero… ¿Cómo yo podría decirle que lo extrañaba? A veces sentía que se burlaría de mi ante tal acto de ridiculez, otras ocasiones pensaba en que le molestaría, que solo sería un estorbo en lo que estuviera haciendo en el momento en que yo le llamara, así que por ello esperaba a que él me llamara, cada día, desde que me levantaba hasta que me quedara dormida. Regrese a mis labores de la casa, tenia que ocupar mi mente en algo que no fuera "Fujisaki Nagihiko", deje mi celular abandonado sobre la mesa y al momento fui a lavar los platos que había ensuciado al comer, estaba sola en casa bueno más bien estábamos solo Kusukusu y yo por lo cuál había tenido que cocinar para nosotras, otra cosa rara de mi era que nunca me había llamado la atención el cocinar, simplemente no me preocupaba por ello y no cocinaba, pero desde que me enamore de Nagihiko algo me había pasado que quería mejorar en la cocina, que no me molestaba hacer algo como preparar comida, tal vez por culpa de aquella ves que estábamos cocinando en la casa de Amu, puede que en ese momento no sentía nada por él o eso creo yo pero, aquella ocasión en que me tomo mi mano para ayudarme aun me hace sentir nerviosa y me gustaría mucho que volviera a pasar, el sentir la calidez de su mano tocando la mía… ¡¿Qué cosas pienso?! Me pregunto donde quedo la Mashiro Rima que era fría y no le importaba nadie ni nada, no me avergüenzo de haber cambiado, pero en ocasiones me siento muy ridícula pensando en cosas como esas, ¿Cómo alguien puede ponerse de tal forma solo porque un chico toma su mano? ¿Qué tiene de especial? No entendía bien acerca del amor, pero si sabía que aunque fuera un simple rose de manos se sentía lo más hermoso del mundo, que el solo hecho de ver sus ojos me hipnotizaba completamente y me ponía seriamente nerviosa ¿Qué tenía el amor que era tan extrañamente misterioso? Muchas veces dude de su existencia pero ahora que lo sentía no sabía como expresarlo, como controlar toda la combinación de sentimientos que tenía… todo ese revoltijo me volvía loca. Algo dentro de mí también quería aprender acerca de la cocina porque tenía metida la extraña idea de prepararle algún día algo de comer a Nagihiko, quería prepararle de comer a la persona que no era nada mío pero que a su ver era mi todo… —un suspiro de escapo de mis labios— Me habría pasado sin mentir todo el mes mirando video de cocina en Youtube, me sentía chica recién casa que no tenía idea ni de cómo preparar un cereal con leche, lo bueno de mi caso es que si tenía el conocimiento de como prepararlo, había estado disfrutando mucho la cocina, era muy extraño pero… ¿Qué cosa de mi no era extraña? Me había estado ocurriendo una serie de cosas extrañas y una de ella la mantendría en secreto hasta que comprendiera bien su significado.
— ¡Rima, Rima! —la chillona voz de mi pequeña chara me saco de mis pensamientos, perecía algo sorprendida y feliz.
— ¿Qué sucede? —respondí un poco asustada, me encontraba tan metida en mi propio mundo que me había olvidado por completo de que ella se encontraba mirando el televisor.
— Esta sonando —dijo volando rápidamente hasta donde se encontraba mi celular y parándose a un lado suyo para tocarlo. Lo tome rápidamente y conteste la llamada sin siquiera ver el numero, mi corazón latía de felicidad esperando que fuera él.
— ¿Hola?
— Hola Rima-chan —dentro de mi algo exploto de alegría, era él, Nagihiko de quien tan impaciente esperaba una llamada.
— ¡Osh! —Solté un quejido fingiendo molestia— ¿De nuevo tú?
— ¿Se te acabaron las ideas para ser malvada conmigo? —Siempre se daba cuenta de que fingía enojo— Lo mismo me dijiste la vez pasada.
— Tarado…
— Si —afirmo contento, me reí un poco.
— ¿Aceptas que eres un tarado de cabeza de uva?
— No, eso no —me regaño un poco sacado de onda— me refería a lo de que se te acabaron las idea para insultarme, ya no sabes que decirme que no sea repetido.
— Idiota…
— Ya, ya, lo se, lo se —me dijo en tono burlón— ¿Tanto te gusto? —Su extraña pregunta ocasiono que mi cara comenzara a tornarse de color rojo.
— ¡Já! No te creas el centro del universo Fujisaki.
— Eso no responde mi pregunta sabes — ¿De verdad quería que le respondiera? Yo solo me quede en silencio un momento esperando que se tratara de una mala broma de su parte — ¿Rima-chan?
— No te voy a responder —respondí al darme cuenta de que en realidad quería una respuesta aaquella vergonzosa pregunta— así que ve al grano del porque me llamas.
— Me debes la respuesta —su voz se torno levemente más tierna por alguna razón.
— Hum… —gruñí con suavidad.
— Te llame porque me entere que este martes habrá un campamento de dos semanas, cobran 300 pesos con todo incluido y me preguntaba si te gustaría ir.
— No se, no estoy segura de poder…
— Si es por el dinero yo puedo prestarte —en su tono de voz se notaba que realmente quería que fuera— Piénsalo por favor ¿Si? Hace un mes que no te veo… —en el momento en que me dijo eso me sentí rara ¿Él también me extrañaba o solo era imaginación mía?
— Está bien, voy a pensarlo.
— ¡Gracias! —un tono de felicidad irrepetible se noto al agradecerme aquello— El lunes por la noche te voy a llamar para que me digas tu respuesta.
— Si, esta bien
— Rima-chan…
— ¿Dime?
—… —Nagihiko se quedo en silencio por unos minutos— No es nada, espero que nos veamos pronto.
— Y-yo igual… —tartamudee al decir aquello
— Nos vemos Rima-chan
— Nos vemos… —colgué el teléfono y me tire al sofá al cual había llegado por haber estado caminando de un lado a otro mientras hablaba con él, mi corazón latía como loco pero me sentía muy, muy feliz aunque por alguna razón también me sentía triste y ansiosa… de nuevo me sentía rara… ¿Por qué era tan odioso? ¿Por qué me gustaba tanto…?
— Lo odio… —susurre a la vez que abrazaba mis piernas fuertemente y hundía mi cara en ellas, me quede así por un par de minutos, solamente podía pensar en él en su voz, su rostro, sus ojos…— ¿Por qué me gustaba tanto, por qué no puedo sacarlo de mi cabeza ni un solo segundo?
— Rima, no llores… —Kusukusu me llamo preocupada
— Estoy bien, mira, no estoy llorando —le dedique un gran sonrisa— es solo que… el amor es un sentimiento muy extraño ¿Tú también puede sentirlo verdad, esto que siento ahora?
— Si, Kusukusu puede sentir lo que Rima siente, por eso no debes estar triste nunca, Rima es más linda cuando sonríe —mi pequeña chara me hizo una cara graciosa la cual siempre me levantaba el animo, me reí un poco y eso hizo que ella se sintiera mejor también
— Sabes, con eso que dijiste al final me recordaste a Nagihiko —abrí mi celular y me quede mirando el fondo de pantalla que tenía, era una foto de Nagihiko y yo en la graduación que Amu nos había tomado mientras estábamos solos— Lo mejor será que me quite esta cara triste ¿Verdad Kusukusu? —Sonreí más abiertamente y me levante del sofá
— ¡Si! —grito llena de energía
Suspire y sonreí de nuevo— Hoy es sábado, espero que me deje ir mi madre el martes con Nagihiko y los demás…
Durante todo el día espere impaciente a que mi madre llegara de trabajar, sabía que hoy llegaría tarde, bueno, como cada día pero justo hoy era cuando deseaba más verla y pedirle el permiso, aunque estoy segura de que me pediría que también lo consultara con mi padre. Desde que se fue de casa poco antes de que ocurriera todo aquello con Nagihiko no lo había visto y solo había hablado un poco con él, me contaba que tenía mucho trabajo pero que cuando terminara iríamos los tres a algún lugar divertido, yo solo esperaba que cumpliera su promesa…
— ¡Ya llegue! —escuche la voz de mi madre mientras me encontraba en mi habitación por lo cual corrí feliz a saludarla.
— Bienvenida Madre —dije cuando llegue al final de las escaleras, mi madre se encontraba dejando su portafolio en el sofá.
— Hola Rima, perdón por llegar más tarde de lo normal, hubo demasiado papeleo en la oficina —su voz se escuchaba cansada.
— No se preocupe, no ocurrió nada fuera de lo normal
— Veo que preparaste de nuevo la comida —mi madre sonrió feliz diciendo aquello con cierto toque de picardía, estoy segura que tenía una idea del porque mi gran interés en la cocina últimamente.
— Si, guarde un poco para cuando llegaras
— Gracias hija, voy a servirme que también muero de hambre —ella después de que sirviera y calentara la comida que había hecho me invito hacerle compañía— ¿Hoy te llamo ese jovencito?
— ¿Eh? —mi rostro se puso como tomate y sentía como si el corazón fuera a salirse de mi pecho. Mi madre rio traviesamente.
— Por lo que veo si lo hizo ¿Cómo se encuentra?
— Bien, este… me invito a un campamento el martes —comente tratando de controlar mis nervios que desbordaban exageradamente— ¿Me dejaría ir?
— Hum… —lo pensó un momento— ¿Alguien más ira a demás de ustedes dos?
— Claro que si madre, irán mis demás amigas y amigos —no tenía muy seguro aquello porque no había preguntado a Nagihiko quienes irían o había invitado, pero yo suponía que también los demás irían, como las demás veces que me había invitado a salir.
— Esta bien, te dejare ir, pero también debes preguntarle a tu padre ¿De acuerdo?
— ¡Si madre, gracias! —respondí llena de felicidad, iba a poder ver a Nagihiko el martes, aunque todavía no era un hecho pero habría que insistirle mucho a mi padre para ello.
Como ya era muy noche me fui a mi habitación y me quede recostada en la cama mientras veía mi celular, solamente mirando aquella foto de Nagihiko y mía. Suspire y mire a un lado mío donde se encontraba mi buro en el que tenía algo firmemente colocado.
— Me pregunto que será y cuando lo veré…
