Holaaaa! Buff, hoy me ha venido una increíble inspiración y digo, tengo que actualizar! Jajaj Espero que os guste este nuevo capítulo... En el siguiente todo cambiará, asi que prepararos! Y bueno, que muchas gracias a todos los que siguen este fic, y que lo comentan y que me siguen porque son una clara motivación para que continue haciéndolo. Gracias, d verdad! :)

CAPÍTULO 14

Todavía no ha vuelto del baño, pero sigo estando furiosa. Aunque pensándolo mejor, creo que la mejor estrategia no es precisamente ponerme a gritarle todo lo que se me venga a la cabeza cuando venga. Eso sería demasiado… previsible. Pero, ¿qué puedo hacer para vengarme del rubio sin mostrar mi ira? Mmmmm… tal vez tenga que ver con el alcohol que llevo en mis venas, pero una idea malvada aparece en mi mente, y es muy pero que muy tentadora, pero al mismo tiempo peligrosa. Yo también puedo jugar con él a mi manera. Porque sé seducir, ¿no? Puede que mi mejor arma sea ésa. Tentarle cada vez más hasta que llegue al límite, pero dejarle sin el premio en el último momento. Buff, es un juego muy arriesgado. Pero creo que sabrá mejor así. Lo malo es que no puedo dejarme llevar, necesito de todo mi autocontrol y ahora mismo no estoy segura de cuánto tengo… No importa, voy a tener que jugármela si quiero mi fría venganza. Intento serenarme de nuevo en el asiento pegando un sorbito a mi cóctel de chocolate. Cierro los ojos e intento pensar sólo en la música que suena de fondo. Hasta que el aroma hipnotizante del Slytherin me hace volver a la realidad. Se sienta junto a mí y de pronto fija su mirada en la cartera con confusión y… temor.

-Se te ha caído cuando iba hacia el baño.-le informo con una sonrisa encantadora.

-Ah, gracias.-responde Draco guardándosela de nuevo, todavía algo desconcertado.-¿Qué te apetece hacer?

-Quiero bailar.

Mi mirada es prometedora. Intento sonar dulce y al mismo tiempo seductora, tanto con mis ojos como con mi voz. El rubio vacila un momento, intentando analizar mi expresión. Creo que no sabe si lo digo en serio o no. Yo no aparto mis ojos de los suyos, y noto como éstos finalmente se oscurecen y una sonrisa traviesa asoma en su rostro.

-Muy bien. Te voy a enseñar lo que es la verdadera fiesta de Miami.-dice todavía sonriendo. Le da un último sorbo a su Sweet Paradise y me ayuda a levantarme tomándome de la mano. Yo le sigo sin perder la sonrisa. Bien, bien, estoy actuando a la perfección.

Salimos de nuevo a las calles de Miami. Ahora no hay tanta cola en los locales. Vamos avanzando poco a poco en línea recta, todavía cogidos de la mano. El rubio me mira con interés en sus ojos grises. Creo que esta noche le estoy sorprendiendo aún más.

-¿Sabes bailar, Draco?-pregunto con curiosidad e inocencia.

-Sí, no sé me da mal. Pero por lo que vi en el hotel, tú me superas con creces.-añade con simpatía.

-Eso no fue nada para lo que sé hacer.-y me sorprendo a mí misma por cómo puedo mezclar tan bien la sensualidad y la arrogancia.

Malfoy se detiene un momento y me mira fijamente. Sus ojos grises se encuentran con los míos. Yo pestañeo unas cuantas veces seguidas con encanto, al mismo tiempo que me muerdo el labio con insinuación. Dios, nunca pensé que esto se me daría tan bien. Ante ese acto, Draco se acerca más a mí y me agarra de la cintura. Veo claramente sus intenciones de besarme, pero ya estoy preparada para esto.

-Vamos Draco, no quiero perderme la fiesta.-le digo con suavidad a escasos centímetros de sus labios. Y me aparto con sutileza de él. Creo ver tensión en sus ojos por un momento, pero asiente con la cabeza y seguimos caminando hasta un local bastante más grande que en el que hemos estado antes. La fachada es impresionante. Tiene luces de neón de color azul por los balcones de cada uno de los pisos. El cartel reza SET en azul un poco más oscuro. Por fuera veo reflejado en la inmensa puerta las luces de colores que se filtran desde el interior de la discoteca. Draco y yo nos acercamos a la cola, pero en seguida un tipo de seguridad indica al rubio por donde se entra con pase VIP. Los jóvenes que esperan para entrar por la puerta normal, nos miran con recelo y algo de envidia.

En cuanto pasamos a la discoteca, la música retumba por todo mi cuerpo. Yo misma parezco vibrar de pies a cabeza. Pero no me importa, porque estoy absorta en todo lo que tengo en mi campo de visión. La estancia es gigantesca y está iluminada por todas partes de luces de colores: azul, verde, rojo, morado, amarillo…. Es increíble cómo se mezclan todos los colores. Según puedo observar, el lugar se divide en diferentes zonas. Al fondo, hay un gran escenario donde en estos momentos se encuentran varios bailarines y bailarinas vestidos de forma llamativa y sensual. En el centro puedo distinguir varios sofás enormes de color blanco y mesas pequeñas repartidas entre ellos, iluminadas con una luz tenue blanca. A los lados se encuentran las barras de forma redondeada, donde camareros y camareras no paran de servir apresuradamente. Y lo demás es baile. Cuerpos calientes moviéndose unos junto a otros sin cesar a un ritmo escandalosamente contagioso. La música es hipnótica y la cabeza empieza a darme vueltas porque quiero absorber absolutamente todo lo que hay a mi alrededor. Esto es una locura, pero me fascina por completo. Quiero bailar, quiero dejarme llevar por esta sensación de euforia… Y noto que Draco me está mirando, y que seguimos cogidos de la mano. Tiro de él sin pensármelo dos veces y lo llevo entre la masa de gente, buscando un espacio perfecto para poder sumergirme de lleno en la música. Cuando encuentro un sitio donde puedo moverme sin chocar con nadie, me suelto de la mano del rubio y comienzo a bailar en frente de él. Primero a un ritmo lento, dejando poco a poco que la vergüenza salga de mí. Draco me acompaña en el baile, pero sin tocarme. Le observo de vez en cuando, y me divierte ver que no lo hace mal. Su cuerpo describe movimientos elegantes y sutiles, aunque creo que se reserva un poco. El tiempo va pasando, y las canciones me van atrapando cada vez más, al igual que esos grises que están tan cerca de mí… Recuerdo que debo seguir con mi juego de seducción, y sé cuál debe ser la mejor forma para ello. Con disimulo, me voy acercando al rubio mientras mi cuerpo sigue el ritmo de la música y con descaro me cojo a su cuello y sigo bailando para él. Draco me acoge de buen grado, intentando posar sus manos en mi cintura, pero yo no se lo permito. Con una sonrisa traviesa, aparto sus manos de mi cuerpo y sigo bailando para él. Me arrimo a su cuerpo, bajo hacia abajo pegada a él. Le siento por detrás moviéndose exactamente como yo. De repente sus manos me dan la vuelta y tratan de acercar mi rostro al suyo. Pero yo, juguetona, me aparto simulando que quiero seguir bailando esta canción. Y así van pasando las canciones, coqueteando con el Slytherin pero sin llegar a darle nada más, sin dejar que me toque… Y se me hace muy difícil teniendo en cuenta lo que me atrae esta maldita serpiente. Pero quiero jugar con él, y para ello debo seguir controlándome. En un momento dado, Draco me susurra al oído:

-Vamos a beber algo.-y me coge de la mano de nuevo, abriéndose paso por entre la multitud. Mierda, ahora que el efecto del alcohol estaba disminuyendo… Pero la verdad es que tanto bailar me ha dado muchísima sed y agradezco poder sentarme y refrescarme un poco. Me he pedido una copa de vodka con limón, como Draco. Está buenísimo. Los sofás están llenos de gente, pero encontramos un hueco para los dos lo suficientemente grande como para recostarnos cómodamente.

-Oye, ¿estás bien?-me pregunta entonces el Slytherin mientras bebo sin apartar mi mirada de la suya.

-Sí, ¿por?

-No sé, te comportas de forma… extraña.-me dice prácticamente al oído, pues la música ensordece todo lo demás.

-¿A qué te refieres?-inquiero inocentemente.

-A que Hermione Granger no es así.

-¿Y cómo soy?-mi voz se torna peligrosamente tensa. Estas preguntas me están haciendo volver a la realidad. Y la realidad es que quiero matar a esta serpiente.

-Pues para empezar…no sonríes todo el tiempo de esa manera. Ni tampoco juegas con alguien para hacer que se vuelva loco de deseo…-y entonces sus ojos brillan de forma oscura y salvaje. Sé que no puede más, todos mis acercamientos en la pista de baile han funcionado como yo esperaba. Quiere más de mí, y lo quiere ya. Eso era lo que yo buscaba, ¿no? ¿Seré capaz de seguir manteniendo la compostura?

-Yo no estoy jugando a nada, Draco. No me conoces tan bien como crees.-sigo sonriendo traviesamente.

-Puede que no… y puede que esos juegos me gusten, señorita Granger. Siempre y cuando acaben de una forma que me satisfaga.-añade alzando una ceja. Joder, eso es una indirecta de las buenas. ¿De verdad se ha dado cuenta de lo que pretendo?

-¿Y si no acaba así?

- Puedo llegar a ser muy malo contigo, Granger. Ya lo sabes.-me dice con suavidad rozando peligrosamente sus labios con mi oreja.

-No te tengo ningún miedo, serpiente.-pero mi voz tiembla. Este intercambio de palabras está provocando algo en mí imposible de explicar. Por una parte tengo ganas de darle una bofetada, pero por otra, deseo abalanzarme sobre él y besarle hasta dejarle sin aliento… Buf, esto se está poniendo cada vez peor.

-Bésame, Hermione.-dice el rubio dejando su rostro a escasos centímetros del mío. Dios, ese aroma provocador… Esa mirada oscura y gris, esa dulce voz tentándome… Pero puedo hacerlo, puedo hacerlo.

-Primero confiesa lo que hiciste. Lo de la tarjeta.-añado cuando veo una sombra de confusión en sus ojos. Ninguno de los dos se atreve a moverse.

-De acuerdo, no tiene sentido mentirte. Lo hice, y lo volvería a hacer de nuevo si con ello pudiera pasar otra noche así contigo.

-Eres un tramposo, rastrero, sucio, cobarde, estúp…-y me besa apasionadamente. Yo me dejo, totalmente confundida. Por dentro mis sentimientos entran en total contradicción. Pero entonces, consciente de mi promesa interior, me separo de él bruscamente.

-No, Draco. Las cosas no funcionan así.

-Es nuestra última noche juntos. Tú lo deseas tanto como yo…-dice el Slytherin casi suplicándome- Lo que hice no fue lo más apropiado, pero no te obligué a nada que no quisieras hacer. Créeme, si hice algo así es porque me interesas. No voy saboteando habitaciones de hotel por ahí…

-¡Te odio!-exclamo al cabo de unos segundos en los que pienso cómo demonios tengo que reaccionar a eso.- ¿¡Por qué me haces esto!? Todo era mucho más sencillo hasta que… hasta que…

-Mírame.-y la voz de Draco suena dulce, así que lo hago.-Te deseo, Hermione Granger. Ahora reconoce que tú también me deseas.

Sigo furiosa con él, pero no puedo pensar en nada más que en lo que acaba de decir. Dios, Draco Malfoy me desea. No era una locura. Lo dice de verdad, y por eso se tomó tantas molestias en lo de la tarjeta de mi habitación. Quería acercarse más a mí como fuera… Y yo no puedo enfadarme porque sé que en el fondo también quería que pasara. Joder, ¿qué me pasa?

-Te deseo, pero eso no arregla nada.-y esta vez lo digo con tristeza.

-No, pero al menos has sido sincera contigo misma.-al ver mi expresión de pura angustia, su mano se desliza sobre mi rostro y me acaricia con delicadeza- No sé qué es lo que pasa entre nosotros, pero quiero descubrirlo. Olvídate de todo, al menos por esta noche.

-¿Cómo voy a confiar en ti, Draco Malfoy? Después de lo que he descubierto esta noche no puedo hacerlo.

-Lo siento. No volveré a jugar sucio contigo, te lo prometo.-y esas palabras viniendo de él, así, tan naturales y sinceras, son como un remedio para mis oscuros temores. Nunca había visto a Draco pedir perdón ni hacer ningún tipo de promesa. Así que decido creerle esta vez.

-Está bien.-y dicho esto, el Slytherin se acerca a mí despacio, con precaución. Cuando está a punto de llegar a mis labios cierra los ojos y yo también lo hago. No me besa, sólo me acaricia los labios con los suyos. Es tan tierno y al mismo tiempo tan sexy… Y después me besa muy poquito a poco. Primero presiona suavemente su boca sobre la mía. Luego muerde mi labio superior con delicadeza, y tira de él juguetón. Y por fin, decide entrar en mi boca. Su lengua busca la mía, nuestras bocas comienzan a bailar entre ellas con ardiente pasión. Pero el beso es muy romántico, y yo me pierdo en él… Porque es increíble lo que siento en este instante. Es como si el tiempo se parara. No importa cómo sea el beso, siempre es la misma sensación mágica que no me deja escapatoria. Sólo está él. Draco, Draco, Draco… Draco Malfoy, te deseo y no puedo remediarlo.

Os ha gustado? :) Espero que si! Por fin Hermione reconoce lo que le pasa! Le ha costado, pero ya lo va teniendo más claro jajaj. En el siguiente capítulo más, un saludo a todos!