¡Hola mis amores! Lamento si este capitulo no es de la mejor calidad pues después de mi asalto, algunas partes no las hice con ganas. Veo que a la mayoría les gusto la imaginación de Ace, tienen suerte porque esa parte iba ser retirada del capitulo D; Seré honesta, pensé que me había pasado con eso y me dio un poco de vergüenza pero veo que me equivoque. Gracias. Agradezco enormemente a: LADI JUPITER (he aquí tu respuesta, no te preocupes por la demora… se perdona todo de quien viene, gracias por la mención en tu historia), Elinash1 (Piénsalo, Ace pegado en la pared… mejor dejo de mencionar esto porque pensaran que estamos en proyecto de : 50 sombras de Ace), Danielle Chocolatt (buajajaja, no se solo se me ocurrió compartirte mi risa malvada), Valentine D. Hannah (Ok lo admito, lo de los nombres fue una de las partes que mas disfrute hacer y me alegra bastante que te haya gustado) y a los silenciosos del mal que tanto amo (¿No recuerdan que dije que ya lo diría en este capitulo?). ¡Vamos por las 3,000 visitas así que no olviden visitar la historia cuantas veces quieran! Desde aquí tendremos uno de los acontecimientos más importantes de la historia así que agradezco nuevamente quienes me han seguido, apoyado y mandado sus buenas vibras. Me hacen sentir la escritora mas afortunada. Ahora todos juntos…
*Dedicado a LADI JUPITER por decir que se inspira con mis capítulos ;)
¡Comenzamos!
Tras ser obligada a dejar su hogar y ser separada de su amada prima que era como una madre para ella, Krystal se sentía vacía por dentro pues no sabia que harían con ella y mucho menos… que pasaría con ella y Sabo. Aun sentía como el hombre que la cargaba en esos momentos seguía caminando hasta que de un momento a otro de detuvo de golpe.
-¡Hemos llegado, bájenla ya!- el hombre que causo la separación del trio dinámico ordeno con autoridad.
Lentamente el hombre la depositó suavemente en el suelo mientras ella se dejaba caer y apretaba un puño. Su rabia era incontrolable y para calmarla comenzó a llorar.
-Anda Krystal, levántate- sintió como las manos de su interés amoroso la ayudaron a levantarse. –No llores, recuerda que odio verte llorar.
Aunque sus fuerzas eran limitadas, alzo lentamente la cabeza y miro hacia su izquierda para ver a su rubio viéndola con preocupación.
-¡Deja de contaminar a la hija de la duquesa!- su padre lo separó de ella violentamente.
Ella solo alzo su brazo y trato de alcanzar a Sabo pero no pudo, una vez sola miro a su alrededor y sintió demasiadas ganas de salir corriendo hasta su antiguo hogar con Makino cuando se dio cuenta que estaban en el reino Goa.
-Retírense, ya no necesitamos de sus servicios- los hombres extraños asistieron y tomaron su camino dejando solos al hombre, a su hijo y a la niña.
Poco a poco Newlove se levanto y miro a su alrededor. Casas lujosas, personas bien vestidas y calles bien hechas era todo lo que veía. Un remolino en su estomago y un nudo en la garganta se produjeron al ver su suerte.
-Andando, tu madre nos debe estar esperando- Outlook lll empujó con una mano a la chica para que comenzara a caminar.
Sabo no dejaba de ver a una muy bien acabada niña quien no dejaba de ver el suelo que pisaba. Se sentía un poco traicionado al ver que ella jamás le contó sobre su posición en la nobleza. Cabellos revueltos, rasguños y sangre en su ropa causaba repulsión a quienes pasaban por ahí y la veían pero al rubio no le importo, no se sentía libre ni con ganas para defenderla de nuevo mas porque su padre le arrebataría la oportunidad como hace momentos atrás.
Tardaron un poco pero al fin llegaron a su destino. El trio se localizaba frente a una muy llamativa mansión con grandes jardines. Krystal alzó la mirada y dejó caer una lágrima al ver que alguien ya la estaba esperando en la entrada de ese hogar.
-¡Krystal!- una mujer corrió hacia ella mientras su voz se quebraba. Esta misma portaba un vestido azul zafiro como sus propios ojos.
La castaña se quedo boquiabierta mientras veía a la mujer correr mientras que Sabo solo daba vistazos a cada una de ellas y por ultimo, Outlook solo se arregló la ropa y se reviso el aliento. La mujer al estar frente a la niña le dio un cálido abrazo mientras suspiraba aliviada.
-Ma…má- respondió la castaña mientras era abrazada por la duquesa mientras que ella no le correspondía.
-Y aquí esta su hija, sana y a salva- el noble la presento hipócritamente. –Es un milagro que ella no presente cargos a diferencia del sin vergüenza de mi hijo- Katherine soltó a Krystal y miro rápidamente al hombre.
-¿Acaso cree que la ropa de mi hija signifique que esta en perfectas condiciones?- le mostro la vestimenta de la castaña. Antes de irse, miro a Sabo y no mostro alguna emoción. –Eres tu…- sonrió.
-¿Perdón?- Outlook interrumpió mientras el rubio se quedaba quieto viendo a una Krystal confundida.
-Te he visto junto con otros niños por aquí…- ignoró al hombre. –Eres bienvenido, niño.
-Sabo- corrigió Krystal algo cortante.
-Entonces eres bienvenido a casa, Sabo- la mujer tomo la mano de Krystal y prácticamente la obligo a caminar.
-¡Las veremos esta noche!- se despidió el mayor mientras jalaba a Sabo para después aventarlo hacia adelante. -¡Andando, tenemos que hablar sobre tus crímenes!
La niña solo vio a su madre quien la jalaba y después miro hacia atrás para ver como un Sabo caminaba lentamente con la cabeza hacia abajo. Cuando sintió que el camino se termino y estaban a un paso de entrar, Krystal se detuvo.
-Pasa- la empujó delicadamente para que entrara a la mansión mientras seguía viendo a Sabo alejarse.
Una vez adentro, Katherine cerró la puerta y mandó a llamar a una mujer para que ayudara a Krystal a bañarse. La castaña no se opuso a los deseos de su madre, su tristeza era tan grande que no se dio cuenta que ella ya se encontraba dentro de una bañera llena de burbujas.
-Makino…- susurro mientras abrazaba sus piernas e inclinaba su cabeza dejando el nivel del agua bajo su nariz.
-"Lo siento…"- pensó mientras dejaba una lagrima caer.
Flashback
Krystal recordó como vio ante sus ojos aquella vez que ella junto a Makino se bañaron por primera vez dentro de la bañera de la peli verde. Krystal se sentía un poco incomoda estar frente a su prima rodeada de burbujas y el cabello recogido.
-Primita, recuerda que somos chicas… no debe haber pena entre nosotras- la chica sonrió mientras sostenía burbujas con ambas manos.
-Lo se, perdóname… nunca me había bañado con alguien mas- sintió su rostro arder. –Ni había visto a otra chica desnuda.
Makino al verla sonrojada soltó una risita tierna y después sopló varias burbujas a la cara de Krystal.
-Eres tan inocente aun- comentó mientras Krystal sonreía apenada.
-"Viéndole el lado bueno… creo que el tal Shanks seria el único que mataría por estar en mi lugar"- pensó torpemente mientras veía a Makino sonreír.
Fin del flashback
Krystal dejo caer su rostro al agua, exhaló unos segundos debajo de esta provocando burbujas y después sacó su cara de ahí para recuperar de un bocado el aire que había perdido. Miró hacia arriba mientras se tapaba su boca con una mano y comenzaba a llorar desesperadamente.
-"Makino"- pensó mientras su cara se llenaba de lágrimas.
En algún lugar del reino…
Dentro de un particular edificio, se encontraba Sabo sentado en una silla frente a un escritorio que le pertenecía a un oficial del reino. El padre del rubio le exigía que declarara todos sus crímenes y que dijera que los responsables de todo eran sus supuestos "hermanos" quienes lo influenciaron.
-¡Anda Sabo, confiesa que fueron ellos!- grito el mayor mientras el oficial tomaba nota.
-No es verdad, esto no es culpa de Luffy y Ace- respondió.
-¡¿Porque no puedes decir la verdad?! ¿Acaso te amenazaron para que no dijeras nada?
-¡Ellos no son así!
-Si tienes antecedentes criminales, podrías dañar la reputación de tu familia- lo amenazó el oficial.
-"Espero que se encuentren bien…"- pensó mientras bajaba la cabeza y escuchaba al hombre hablar.
Mansión Lancaster
Lentamente salió de la bañera y vistió de una bata que le fue dejada. Con la cabeza abajo, salió a paso lento del baño y se sorprendió un poco al ver que la mujer que la dejó ahí se encontraba esperándola.
-Sígame- tomó sus hombros y la condujo hacia una habitación.
No hubo mucha ciencia ni lógica para saber que la habitación en la que entraron era la que le habían asignado a la castaña. La mujer le indico que tomara asiento frente a un gran tocador con un enorme espejo y cuando lo hizo, comenzó a cepillar su cabello. Mientras miraba su reflejo, no pudo evitarlo… una vez mas la volvió a recordar.
Flashback
Una vez mas a través de los ojos de Krystal, ella misma se contemplaba en un mediano espejo que estaba frente a ella mientras miraba con atención como Makino cepillaba con amor su cabello después de haber tomado un baño juntas pues la mayor aun tenia su cabello húmedo.
-Tienes un lindo cabello, primita- Krystal solo visualizó la sonrisa de su prima.
-A mi me hubiera gustado tener el mismo color que el tuyo, es tan raro y hermoso- Makino se detuvo por un segundo y después se pegó a un hombro de la niña para verse al espejo junto con ella.
-Tu siempre alagando- ambas se vieron al espejo y sonrieron.
Fin del flashback
-"¿Por qué me siento tan miserable?"- pensó mientras bajaba la cabeza.
-¿Ocurre algo?- preguntó la mujer.
La chica no alzó la mirada ni respondió, tan solo… apretó los puños.
-Señorita…
-Su nombre…- por fin habló. -¿Cuál es su nombre?
-Diona, señorita Krystal- la castaña alzó la mirada y miró con detalle el rostro de la mujer.
Diona no era tan vieja pero tampoco tan joven, su mirada era seria y no portaba ninguna sonrisa.
-…- nuevamente no respondió nada y dejó que la mujer siguiera con lo suyo.
-"Makino, espero que me perdones"- cerró sus ojos.
En Villa Fusha
La peli verde cerró temprano su negocio ya que no muchos asistieron esa tarde. Apresuradamente llegó a casa temprano y al ver que Krystal aun no llegaba, se sintió un poco desanimada pues quería pasar la tarde con su prima. Se sentó frente a la mesa y comenzó a pensar que podría hacer lo que restaba del día.
-¡Eso es!- gritó, se colocó un mandil y fue directo hacia el refrigerador para comenzar a preparar algo.
Algo dentro de la joven le dijo que preparara algo nuevo para Krystal, galletas con chispas de chocolate. Nunca las había preparado pero ya llevaba tiempo deseando hacerlo pero debido al trabajo y los cuidados hacia la niña, nunca pudo. Después de varios minutos que se convirtieron en hora, Makino terminó.
-¡Y eso es todo!- dijo emocionada mientras se limpiaba la frente para después despojarse de su mandil.
Makino había acomodado los resultados de su esfuerzo en una charola y nuevamente se sentó a esperar a Krystal. Su preocupación materna no tardó pues comenzó a oscurecer y la chica no aparecía.
-¿Dónde estarás? Ya es muy tarde… prometiste no volver a llegar tarde- susurró mientras miraba por la ventana el atardecer.
Extrañamente escucho que tocaron la puerta y no dudó ni un solo segundo en ir a abrir pues podría tratarse de Krystal. En cuanto abrió se asustó un poco al ver que no se trataba de nadie y que aquel que la llamó dejo un sobre en el tapete de la entrada con su nombre escrito en el.
-Esa letra…- la tomó rápidamente y cerró la puerta.
Lentamente sacó la carta del sobre y tomó asiento para poderla leer detenidamente. Entre más leía el contenido, sus ojos se abrían aun más. Cuando termino, sus manos temblaban y sus lágrimas comenzaron a correr…
-No…no…- susurró mientras arrugaba el papel. -¡Krystal!- grito llorando mientras mandaba a lanzar la charola con galletas.
Mientras caían las galletas, se rompieron en varios pedazos, casi el mismo numero de lagrimas que la peli verde dejo caer por su prima durante el resto del día.
En la Gray terminal
Jack abrió pesadamente sus ojos y descubrió que lo habían abandonado a su suerte en alguna parte del gran basurero. Cuando se quiso levantar, un dolor insoportable que partía desde su hombro hasta la espalda se lo impidió. Rápidamente visualizó que su hombro estaba vendado y la tela estaba manchada de sangre.
-Debo… Krystal- trató de levantarse varias veces pero el dolor era insoportable.
No recordaba con claridad como llegó hasta ahí pero si pequeños fragmentos.
Flashback
Abrió un poco los ojos y vio a dos piratas de Bluejam viéndolo algo asqueados.
-Rápido, está perdiendo mucha sangre- ordeno un mientras le pasaba algo a su compañero.
Sentía como era levantado por más de dos personas, una lo tomaba de los brazos mientras que el otro de las piernas.
-Mas vale que no le hagan daño- escuchó la voz de Ace.
-Cállate y sigue caminando- dijo quien sostenía sus brazos.
Lo único y más confuso, recordó a la voz cercana de Ace a su oído una vez en tierra.
-Gracias por cuidarla…- eso fue todo hasta que se desmayo por completo.
Fin del flashback
-En este es…tado, no podre salvarla- dijo mientras gemía del dolor. –Solo el podrá…- con un movimiento rápido, se tiró de frente con un gran grito de dolor.
Cuando todo pasó, el hombre comenzó a arrastrarse hasta su hogar.
-"Es hija de la duquesa… espero que eso sirva para encontrarla"- pensó mientras seguía.
Mansión de Outlook III
Después de salir algo herido de aquel lugar por culpa de algunos golpes de su padre, Sabo fue obligado a desinfectarse con la manguera del jardín. Todos aquellos que trabajaban para su familia lo saludaban diciéndole que era una fortuna verlo con vida. Lo que daría el para no estarlo en esos momentos, se sentía muerto en vida.
Sin ganas, una vez dentro de la casa de sus padres fue obligado a tomar un baño y a cambiarse de ropas. Una vez cambiado, dejo su sombrero y chaqueta en un perchero mientras que escondió su tubería debajo de su cama para que no se le fuera confiscada. Lentamente se acercó a un espejo de cuerpo completo y se vio de arriba abajo.
-Hasta me doy asco- susurró.
Bajó por las escaleras y dispuesto a encontrar a su padre para hablar con el, fue a paso rápido pero una voz femenina lo detuvo.
-¡Vaya Sabo, por fin regresas! Has crecido mucho- vaya voz hipócrita que uso la mujer.
Sabo se dio medio vuelta y al verla dio unos pasos adelante.
-Madre- la identificó.
Su madre no había cambiado mucho desde entonces, seguía al igual de rubia, hipócrita. Lo nuevo que veía en ella es que sujetaba la mano de un niño poco particular, Sabo al mirarlo tuvo la necesidad de morderse la lengua pues era idéntico a Krystal en versión niño. Portaba el mismo peinado y ropa, parecía que ambos eran hermanos gemelos solo que el infante tenia su rostro típico de la nobleza, algo fea. Mientras que la castaña con su disfraz era un chico kawaii.
-Vamos Stelly, saluda a tu hermano- la mujer le ordeno a quien sujetaba.
-¡Es un gusto conocerte, onii-sama!- comenzó a hablar mientras que Sabo se relajaba para no reírse. – ¡Mi nombre es Stelly y tengo 8 años!
Que mala suerte, hasta tenia los mismo años de Krystal. ¿Tendría un hermano que jamás le hubiese contado? A Sabo le daba un poco igual pues en esos momentos no quería saber algo sobre ella, no es que estuviese enojado con su amiga pero si estaba un poco decepcionado de que ella jamás le hubiese dicho que era parte de la nobleza. ¿Qué acaso no había confianza entre ellos?
-Iré a hablar con mi padre- les dio la espalda y siguió su camino.
-¡Sabo!- su madre trató de regañarlo pero no pudo detenerlo.
Mansión Lancaster
Katherine estaba algo ansiosa por ver a su hija bajando por las escaleras con su nueva vestimenta, la ropa con la que llegó fue quemada al ver que estaba manchada de sangre y por demás de eso… era horrible para una niña de familia noble.
Al escuchar unos ligeros pasos, la mujer miro hacia arriba y ahí la vio bajar mientras ponía una cara de disgusto.
-¡Vaya Krystal, hasta con vestido cambias bastante!- bromeo mientras la niña hacia pucheros.
Krystal miro hacia otro lado mientras bajaba lentamente de las escaleras, ella vestía un elegante vestido violeta con detalles rosados. Era lindo en verdad pero eso no fue lo que la incomodo, Diona la había peinado con una media cola de caballo y su clásico listón rosa pastel.
Era eso, el torpe listón. Odiaba portarlo pues le recordaba a Tom. La menor dio un vistazo a su madre y vio que ya no vestía igual como la recibió sino que ahora llevaba uno rojo, a ella le encantaba ese color. Ella solo llevaba su largo y ondulado cabello castaño suelto.
-¿Estas lista para irnos?- preguntó mientras se colocaba unos guantes de encaje.
Krystal se detuvo y miro ambos lados esperando ver a alguien, se sentía un poco tonta al no ver la respuesta así que se atrevió a preguntar.
-¿Acaso tu esposo no nos acompañara?- pregunto algo fría.
Katherine solo soltó una risita y después le indico a su hija que se acercara un poco.
-Ahora en adelante lo llamaras "Duque" y delante de los demás "Padre"- Krystal la miro furiosa y se separó de ella.
-¡Sabes que eso jamás lo hare!- la señalo mientras la mujer negaba con la cabeza.
-No es que quieras, tienes que hacerlo…- miro hacia arriba para comprobar que Diona no anduviera por ahí y después le susurro rápidamente a la niña. –Por nosotras…
¿Qué había querido decir con eso? Parecía que la propia duquesa estaba obligada a actuar de esa manera, Krystal no entendía nada y cuando quiso explicaciones por ese comentario, su madre no respondía hasta que solo respondió su pregunta anterior.
-No, el duque no se encuentra en el reino en estos momentos… volverá dentro de dos días.
Las castañas salieron de la mansión y Krystal no se sorprendió al ver que había un carruaje que las esperaban.
-Debiste pedir algo mas llamativo- bromeo la niña.
-Créeme que esto es lo menos llamativo que tenemos- respondió neutral su madre.
-¿Enserio tenemos que ir a cenar con el padre de Sabo?- preguntó algo nerviosa mientras veía sus pies.
Katherine la vio algo malhumorada y suspiro molesta. Krystal esperaba un regaño o algo por el estilo pero no recibió ese tipo de reacción si no que algo muy diferente.
-No te preocupes, a mi tampoco me agrada ese hombre pero fue una orden del duque- ambas llegaron hasta su transporte y subieron rápidamente.
Mansión de Outlook III
Sabo entro lentamente a la oficina de su padre y encontró a este leyendo el periódico, una costumbre que no había desaparecido en el.
-¿Quién es el?- pregunto sin tono de autoridad si no que, neutral.
El hombre alzo la mirada y vio a su hijo parado en la entrada.
-¿De quien hablas?- pregunto mientras Sabo no le dirigía la mirada.
-Es tal… Stelly- no se sentía celoso o algo parecido si no que se sentía un poco incomodo con ese niño, además de que el mismo sabía que no era su hermano de sangre pues tenia ocho años.
-Ah, Stelly.
-Si, el ¿De donde lo sacaron?... Me supongo que es de familia noble.
Outlook volvió a concentrarse en su periódico y comenzó a explicarle a Sabo la situación con Stelly.
-Es adoptado. Naturalmente, procese de una buena familia- Sabo no miró a su padre puesto que ninguno se miraba en esos momentos. –Pero por desagradables circunstancias, sus padres lo abandonaron. Así que lo adoptamos al ver que era un niño prometedor y como seguro, por si no te convierte en digno herede…- Sabo lo miro rápidamente, ya le parecía extraño que ninguno de sus padres mencionara algo sobre su herencia.
-"Ya me lo imaginaba…"- el rubio apretó los puños mientras miraba a su padre quien fingía torpeza.
-Oh, he dicho mas de lo que debía- se tocó la frente. –Por favor, márchate. Tus estudios comienzan mañana.
Antes de obedecer a su padre, un empleado de la mansión abrió rápidamente la puerta algo agitado mientras que Sabo lo miraba sorprendido mas no asustado.
-¡¿Cuántas veces tengo que decirles que toquen antes de entrar?!- se levantó furioso el hombre.
-¡La du…!- bajó la cabeza para respirar un poco mas. -¡La duquesa esta aquí!
Sabo abrió sus ojos como platos, si la duquesa estaba ahí eso significaba que… Krystal también.
-¡Pero que torpe he sido, es cierto!- ahora el hombre si había metido la pata. -¡Ni creas que te quedaras con nosotros a cenar!
-Ni tenia planeado hacerlo- se metió las manos a los bolsillos y salió de la oficina a paso lento.
Si que no era el día de suerte de Sabo, pues apenas dio unos pasos y sintió como alguien lo miraba de lejos. Al dar la vuelta para ver de quien se trataba, deseo no haberlo hecho, era Krystal quien lo observaba con una mirada algo triste desde la entrada pues apenas las hicieron pasar.
-¡Espero que le encante la cena, la ha preparado el mejor chef del reino!- grito la madre de Sabo mientras invitaba a la madre de Krystal a tomar asiento.
-¿Acaso fueron afortunados en apartar una cena con el chef del rey?- preguntó Katherine fingiendo sorpresa mientras que la otra mujer no supo que decir. –Vaya, me impresionan- no le dio oportunidad de responder.
-Si que lo fuimos…- escuchó los pasos de Sabo y miro hacia atrás. -¡Sabo, creímos que no cenarías hoy! ¡Recuerda que estas castigado!- Krystal quien apenas había tomado asiento miró con rabia a la mujer.
-¡Oh no se preocupe, para mi seria un placer conocer a su hijo!- interfirió Katherine mientras que Sabo y Krystal la miraban confundidos. -¡Acércate a nosotras!- la mujer lo invitó.
Al rubio no le quedo de otra que acercarse pero no fue para saludar ni pronunciar ni una sola palabra, solamente tomó asiento junto con su madre. Krystal quien deseaba escuchar su voz lo miro algo preocupada pero por desgracia suya, le fue doloroso ver que el chico no pudo verla más de dos segundos pues retiro la mirada como si la estuviese evitando.
-"Sabo… te ves tan frio"- pensó mientras bajaba la mirada.
Al verse los pies, una mano infantil apareció frente a ella por lo que hizo que alzara la mirada y viera a un niño desconocido.
-¡Hola, me llamo Stelly y tengo 8 años!- Krystal miro la mano del tal Stelly y después a él, era como verse al espejo cuando estaba disfrazada de varón.
Stelly al no tener respuesta, lo volvió a intentar pero mas fuerte para llamar la atención de los demás.
-¡Hola, soy Stelly y tengo 8 años!- la castaña volvió a ver la mano del infante pero si no hubiera sido por la madre de esta quien le dio un codazo para que le correspondiera, el niño lo hubiera intentado de nuevo.
-Yo… me llamo Krystal- sintió como Stelly estrujaba un poco su mano.
-¡Es un placer conocerte, Krystal-chan! ¡Seremos grandes amigos!
-Oww, ¿Acaso mi Stelly no es tan tierno?- preguntó la mujer rubia mientras veía a Sabo para causarle celos o algo parecido.
Katherine solo inclino la cabeza al ver que Stelly aun no le soltaba la mano a su hija, cosa que le preocupo un poco.
-Pues se diría que si pero creo que es momento de que la suelte- señaló las manos de los infantes.
Stelly al escuchar eso, soltó la mano de Krystal y tomo asiento entre Sabo y su madre adoptiva. La castaña al alzar la mirada se percató que su rubio la miraba seriamente. Jamás le había incomodado una mirada de tal grado como la que tenia enfrente, esto le indico que tenia que hablar seriamente con el.
-¡Sea bienvenida a nuestro hogar, gran duquesa de Goa!- llegó Outlook con otro conjunto de ropa y rápidamente tomó la mano de Katherine la cual beso delicadamente.
-Muchas gracias- retiro su mano y rápidamente se levantó para después indicarle a su hija que siguiera sus pasos. –Como mi esposo ha prometido, he aquí mi hija, Krystal.
Outlook la miro fríamente mientras la chica le regresaba la mirada pero eso no fue impedimento para sus clásicos saludos hipócritas.
-Es un honor tenerla aquí, Krystal Lancaster- quiso tomarle la mano pero la castaña se negó a entregársela.
-Es Newlove- corrigió la menor.
Katherine le tapo la boca con una mano y la hizo a un lado mientras soltaba una risita nerviosa.
-Deben perdonar a mi hija, aun no se acostumbra a su nuevo nombre- Krystal frunció el ceño.
-No se preocupe, mi hijo Sabo comete peores errores- sonrió y se dio la vuelta sorprendiéndose de que el mencionado estaba presente y precisamente enfrente de él. -¡Creí haberte dicho que no te quería aquí!
-Yo le he pedido que se quedara- lo defendió Katherine. –Le recuerdo que mi esposo pidió una cena familiar y sin su hijo, su deseo no estaría completamente cumplido.
El noble solo apretó los puños y miro molesto a Sabo quien no mostraba ninguna emoción en su rostro desde hace rato.
-¡Mejor olvidemos esto y cenemos!- interfirió la mujer rubia. –Déjeme mostrarle nuestro hermoso comedor para que tomen asiento.
Katherine fue la primera en levantarse seguida de los nobles y por ultimo de Stelly. Sabo y Krystal se quedaron sentados mirándose mutuamente, la castaña esperaba una pregunta o algo por el estilo pero eso no ocurrió pues el rubio se levanto y siguió a los demás.
-"¡¿Y ahora que le ocurre?!"- pensó molesta mientras se levantaba y los seguía.
Gray Terminal
Jack por fin se encontraba en su refugio pero debido a sus heridas tardó un poco en conseguir papel y tinta con que escribir. Media hora después de batallar con su dolor, al fin estaba listo para escribir. Aunque le llevara toda la noche, le escribiría a su hijo pues no sabia si era la ultima carta que enviaría.
Montaña Corvo
Después de hacer un trato por dinero para su fondo pirata con Bluejam para ayudarlo a depositar unas cajas por toda la Gary Terminal y ayudar a dejar a Jack en esta misma, Ace y Luffy terminaron exhaustos. El pecoso cuidó de su hermano menor pues tenia algunas pesadillas relacionadas con Sabo, mientras que él no podía conciliar el sueño por lo más cansado que estuviese, la razón de su insomnio era sus pensamientos sobre su hermano rubio y Krystal. Esta última era quien más tenía la culpa.
-"Confió que Sabo no tardara en escapar de nuevo pero…"- miro por la ventana para observar las estrellas. –"Espero que tu encuentres una manera de volver con nosotros, extraño molestarte"
Mansión de Outlook III
Ya habían pasado varios minutos desde que comenzaron a cenar, Krystal no le encontraba forma a su plato pues parecía una rara combinación de carnes o eso quería pensar ella pero… ¿Carne con fruta, madera y algo plateado? No no, era mejor que no la viera si estaba dispuesta a comérsela. Entre risas y halagos entre los adultos, Katherine rompió esta rutina y preguntó algo fuera de lo común al no "deseado".
-¿Y cuanto tiempo conoces a mi hija?- Sabo dejo caer la comida de su tenedor y miró a la mujer quien lo miraba muy interesada.
-Creo que no es necesario dirigirle la palabra, puede responderle groseramente- interfirió Outlook.
-Vamos para el medio año de conocernos, señora- respondió muy seco y en cuanto Krystal lo miro, esquivó su mirada.
-Pero que interesante, me alegro que Krystal tenga como amigo un joven como tu- añadió mientras sonreía y los demás excepto Sabo la miraban extrañados.
-Creo que a mi madre se le ha subido el vino- susurró Krystal.
-¡Ahora que lo recuerdo!- grito la duquesa y saco de uno de sus guantes un pequeño papel que se lo paso al padre de Sabo. –Tenemos que hablar sobre esto.
El hombre asistió con la cabeza y después comenzó a leer el contenido junto con su esposa quien se le pegó para no perderse de nada.
-Niños, pueden retirarse para jugar- menciono la madre de Sabo. –En cuanto a ti- señalo al rubio. –A la cama, ahora.
Sabo se levanto de su silla algo furioso y se fue trotando de ahí. Krystal al ver que los adultos querían hablar a solas, quiso aprovechar la oportunidad para hablar con su amigo. Mientras que Stelly, bueno… él se perdió por ahí.
Krystal siguió cuidadosamente a Sabo hasta su habitación y por fin solos, no quiso desperdiciar ni un solo segundo. La chica toco la puerta aunque estuviera abierta lo que hizo que el volteara a verla.
-¿Podría…?- Sabo solo la miró y no respondió. –Al demonio, pasare de todos modos.
Rápidamente se acercó a el mientras que Sabo no le despegaba la mirada.
-¿Quieres explicarme porque me haz estado esquivando?- no respondió. –Me duele Sabo, me duele en verdad.
-¿Tu crees que a mi no?- por fin cruzo palabras con ella. –Me siento traicionado, no fuiste para contarme sobre tu madre.
Krystal cruzó los brazos y negó con la cabeza mientras suspiraba.
-¿Actúas así por eso? ¡No seas tonto, si no te lo conté fue porque no lo considere necesario!- el chico bajo la mirada y el arrepentimiento le llego a la castaña. –Lo lamento, no debí hablarte así...
-No te disculpes, tienes razón… no debí evitarte- apretó sus puños. –Es solo que me siento culpable por lo que esta pasando.
Krystal miro como Sabo derramaba algunas lagrimas y pocas caían al suelo. Le rompía el corazón ver al niño que le gustaba de esa manera después de todo lo que ha hecho por ella. Mientras pensaba que hacer, vio que su sombrero de copa estaba colgado en un perchero a su derecha y una idea tonta le vino a la mente.
Sabo sin darse cuenta, Krystal tomó su sombrero y se lo coloco dulcemente. Al sentir algo pesado en su cabeza, alzo la mirada para ver a una sonriente niña.
-Vaya vaya al fin te calmaste, te ves feo llorando- citó una fresa que el mismo le dijo aquel día que ella lloró por su padre.
-Krystal…- susurro mientras ella se sonrojaba y él se limpiaba sus lágrimas. –En este sombrero escondo… algo que quiero mostrarte.
Antes de que se quitara el sombrero, alguien llamó a la puerta.
-Onii-sama- la voz de Stelly se hizo presente.
-Oh, si eres el hermano adoptivo de Sabo…- le dijo Krystal mientras le sonreía.
-Y tu la hija del hombre ramen- comentó dejando a la castaña congelada ¿Cómo carajos sabia eso?
-¿Cómo sabes eso?- preguntó mientras se acercaba a él.
-Lo escuche por ahí- encogió los hombros. –También lo supuse cuando te vi, hueles a ramen.
-¡Oye!- Sabo quiso detenerlo pero Krystal le puso una mano en uno de sus hombros para impedirle que siguiera, este al voltear a verla, esta le pidió la palabra.
Krystal borró de su mente el posible niño caballeroso y amigable que pudo ser Stelly y ahora era un niño patético y molesto para ella.
-Vaya Stelly, le has ganado a Ace- comenzó a aplaudir mientras dejaba a Sabo atrás. –Le has quitado el trono del rey de los idiotas.
-¡¿A quien le dijiste idiota?!- comenzó a gritar pero Krystal le tapo la boca.
-Cállate, ¿Acaso quieres que tus padres queden mal ante mi madre por andar de chismoso?- Sabo sonrió al ver la reacción de Krystal. –Vamos Stelly, eres un niño listo así que piensa… solo estoy bromeando contigo.
-¿Brrrrrr?- no se entendió lo que quiso decir pues la chica aun lo mantenía callado.
-Así que ya sabes, calladito te ves mas bonito- lo soltó.
-¡Me las pagaras, niña ramen!- la señalo y salió corriendo.
-¡Junto con tus padres!- con eso, Stelly decidió quedarse callado.
Nuevamente solos, Krystal volteo a ver a un imprecionado Sabo quien no pensó mas de dos veces en alagarla.
-¡Pero como lo has intimidado!- grito sorprendido.
-Descuida, eso no fue nada… solo lo amenacé- respondió seca. -¿Ibas a mostrarme algo?
Sabo se sonrojo inconscientemente y se quito su sombrero de copa para después mirar las gafas que rodeaban a este.
-¡Krystal, es hora de irnos!- la voz de Katherine se escuchó.
-Creo que puede esperar hasta mañana…- dijo el rubio mientras escondía el sombrero debajo de su cama.
-¿Seguro? Bueno… tal vez tengas razón- comenzó a caminar pero después se detuvo. –Sabo, ya veras que nos la arreglaremos…- volteo a verlo y después le guiño un ojo. –Juntos.
Sabo se sonrojo levemente mientras veía como la niña se alejaba para después escuchar como bajaba las escaleras. Algunos minutos después, el rubio observo como Krystal y su madre salían de la mansión tranquilamente.
Horas después, exactamente a media noche…
Aunque conviviera de cerca con Sabo, Krystal no podía dormir. Estaba segura que no era la cama pues era demasiado cómoda, tampoco las numerosas almohadas… y extrañamente no era Makino quien la inquietaba. Lentamente salió de su cama y se acercó a la ventana que tenia enfrente, esta era de gran tamaño y debajo de esta había una gran parte del techo, si quisiera observar las estrellas alguna vez podría sentarse ahí.
Cuando lo creyó necesario, abrió la ventana y comenzó a respirar aire fresco. La noche era muy bonita y las estrellas eran numerosas…
-Como las pecas de Ace…- susurro y después abrió los ojos de golpe. -¡¿Acaso estoy pensando en ese pecas locas?!- se toco la frente.
Estaba muy segura que le gustaba demasiado Sabo pero… ¿Qué tal Ace? No no ese niño era amargado, imprudente, escandaloso, buen hermano, buen líder, bonitas pecas… bueno esos pensamientos de ella sobre el ya no eran normales.
-No me gusta Ace, simplemente… creo que lo extraño- se dijo así misma mientras suspiraba. –Solo espero que el y Luffy se encuentren bien.
Tras sentirse mas aliviada, cerró la ventana y se dispuso a dormir profundamente. En cuanto se dio la vuelta, unos extraños ruidos se escucharon detrás de ella, parecía que alguien estaba golpeando la ventana. Algo nerviosa miró rápidamente y se llevo uno de los sustos de su vida al ver a Sabo afuera. Por su cara, no parecía de buen humor.
-Sabo…- corrió a abrirle la ventana. -¿Que haces aquí?
El chico no respondió, en cambio la tomó de un brazo y la jaló hacia el para que saliera de su habitación. Una vez afuera y sentados en el techo, el rubio no dio mas vueltas al asunto.
-Hoy por la noche, quemaran al Gray terminal- le confesó frio.
-¡¿Qué?!- rápidamente fue callada por el jamás a una mano suya sobre los labios de la niña.
-Shhhh, no alces la voz o si no estaremos en problemas- le explicó susurrando. -¿Prometes quedarte callada?- ella solo asistió.
Una vez libre, ella abrió sus ojos como plato y lo miro asustada.
-¿Como? ¿Por qué?... ¿Quién te lo ha dicho?- pregunto mientras sentía como su mundo se iba abajo pues Jack resultaría herido.
-Stelly me lo dijo un poco después de que se fueron, un noble mundial vendrá dentro de dos días junto con un inspector a inspeccionar la isla, la familia real no esta dispuesta a que un Tenryuubito vea la Gray Terminal… es por eso que le prenderán fuego.
-Pero no pueden, morirán muchos… Jack puede morir.
-Al Rey no le importa eso, tenemos que ir a advertirles- tomó su mano y estaba dispuesto a saltar junto con la niña pero ella no quiso moverse de su lugar.
-Sabo, no es que desconfié de ti pero… deberías confirmarlo primero- el rubio la miro preocupado. –Stelly fue el que te dijo eso pero, ¿Qué tal si era una broma para hacerte enojar?
El niño comprendió a Krystal y rápidamente la soltó de su agarre y la miro duramente.
-Tienes razón, quédate aquí y no salgas para nada… no puedo meterte en mas problemas- le indico con un dedo que entrara.
-Pero quiero ir contigo- el chico negó con la cabeza.
-Quédate aquí e investiga con tu madre, no me busques… yo vendré por ti si es necesario- le puso sus manos sobre sus hombros dejando su tubería en el suelo. –Si esto no fue una broma de Stelly te lo hare saber pero por el momento no puedo dejar que me acompañes esta vez.
-Sabo…- lo miro con tristeza. –Cuídate mucho…
-No te preocupes por eso.
-Espero que haya sido una broma, no quiero que a Jack y a los demás les ocurra algo- miró hacia abajo. –Menos a Luffy y a… Ace.
-Ni yo, cuídate mucho… vendré a buscarte en cuanto sepa algo.
Sabo dejo los hombros de Krystal en paz y tomó su tubería. La castaña vio como el rubio bajaba rápidamente del techo y se iba corriendo de ahí.
Tardó un muy buen rato en entrar a su habitación pues esperaba una señal de Sabo pero se dio por vencida fue cuando el sueño la estaba venciendo.
Horas después…
La castaña espero a Sabo el resto del día pero el jamás apareció y cuando quiso preguntarle a su madre sobre el supuesto plan, la mujer le mencionaba que no estaba de buen humor para hablar.
El sol comenzó a dar señales de que se ocultaría y Krystal seguía en su habitación mirando por la ventana abierta mientras esperaba a Sabo. Sin notarlo, su madre llegó con una bandeja con dos vasos llenos de jugo.
-Me ha llamado la madre de Sabo- Krystal volteo hacia atrás rápidamente viendo a su madre. –Menciono que esta castigado por volverse a escapar- dejó la bandeja en un mueble y tomó los dos vasos.
-Mamá, ¿Podría hacerte una pregunta?- la mujer solo sonrió mientras asistía y le pasaba un vaso.
-La que quieras- se sentó junto a ella sobre su cama.
-Bueno…- los nervios la invadían y para aclarar un poco su garganta, le dio un sorbo a su vaso.
-Si ya te lo vas a tomar, tómatelo completo pues se le irán las vitaminas…- comento la madre algo seria.
La castaña obedeció y se termino su vaso. Cuando se sintió un poco lista para hablar, su madre le paso el vaso que sostenía.
-Ya que te veo con sed, tomate el mio… por favor- Krystal la miro extrañada. –No creo terminármelo…
La castaña vio los ojos vidriosos de su madre y no dudo mucho en hacerle caso… no sabia de que sabor era el jugo pues sabía un poco extraño para ella.
-Basta ya- le devolvió el vaso mientras se limpiaba la boca. –Necesito que me digas si es verdad o no que quemara la Gray Terminal.
Katherine se levanto de la cama y miró seriamente a Krystal.
-Es verdad, hoy la quemaran por completo- Krystal abrió los ojos por completo y se levanto de la cama.
-¡¿Cómo puedes decírmelo tan tranquilamente?! ¡Tenemos que hacer algo!
-No podemos, no lo tenemos permitido.
-¡Estas loca!- la señalo mientras la mujer arqueaba una ceja. -¡Sabo debió descubrir la verdad y por eso esta castigado!
-Eso también te pasara si no te quedas callada- amenazó la mujer.
-¡¿Crees que me importa un castigo?! ¡Me importan mas las personas que viven ahí!- comenzó a llorar desesperadamente. -¡Morirán demasiados, Jack morirá!
Katherine cruzo los brazos mientras miraba para ambos lados como si esperara a que algo ocurriera.
-Si te importa tanto tu estúpido puesto en la nobleza… a mi no me importa- corrió hacia la ventana pero su vista comenzó a hacerse borrosa haciendo que cayera.
-Tu no iras a ningún lado…- se escucho la voz de Katherine acercándose.
Krystal trató de levantarse pero sintió como se debilitaba rápidamente.
-¡Jack! ¡Luffy! ¡Ace!- comenzó a gritar mientras se arrastraba.
-¡Cállate, te escucharan los vecinos!- su propia madre le puso un pie sobre su espalda para impedir que siguiera. –Ya sabía que reaccionarias de esta forma cuando vieras a ese estúpido basurero en llamas… es por eso que Diona se ha encargado de prepararte una bebida que te hiciera callarte.
-Mamá… ¿Por qué?- sintió como una gota cayo en su desnuda nuca. No podía ser una lágrima pues la duquesa no se encontraba en ese estado, tal vez fue su imaginación.
-¡¿Porqué?! ¡¿Acaso me creíste imbécil para no saber que frecuentabas ese lugar y a ese tal Jack?! ¡Si todos sabíamos tus movimientos, niña estúpida!
Krystal no tenia fuerzas para nada, antes de quedar inconsciente escucho unas palabras no esperadas de su madre.
-Lo lamento, hijita…- susurró Katherine mientras lloraba y Krystal se quedaba dormida.
No sabía cuanto tiempo había pasado pero sentía como su cuerpo y mente despertaban lentamente. Si, sentía una mano acariciando su cabeza… ¿Qué había ocurrido? Pesadamente abrió sus ojos y vio una silueta borrosa la cual era la que le proporcionaba cariño. Era Katherine con algunas lágrimas en sus mejillas.
-¡Mamá!- grito mientras se sentaba rápidamente y observaba furiosa a su madre.
-Krys… perdóname- susurró.
-¡¿Qué me hicieron?!- gritó mientras se levantaba de su cama y se dirigía a la ventana.
Esforzó lo mas que pudo la vista y comprobó que ya no había rastros de la Gray Terminal. Se dejo caer de rodillas mientras comenzaba a llorar desesperadamente.
-Jack- susurro. –Perdóname… no pude ayudarte.
-Krystal, no llores por favor- suplicó su madre.
-Jack…- no dejaba de llamar a su amigo.
-Hija, yo…
-¡Cállate, tu me impediste que fuera a salvarlo!- la señalo con lagrimas en los ojos.
-¡Escúchame por favor!
-¡No quiero!
-Pues considérate castigada- una voz masculina se hizo presente.
La chica dejo de llorar y miro la dirección hacia donde se había escuchado la voz.
-Eres tú…- Krystal susurro mientras apretaba los puños.
-Duque Lancaster, para servirte- respondió.
El esposo de su madre debió haber regresado mientras ella estaba inconsciente, ella había escuchado tanto de el pero jamás lo había visto en persona. Él no era tan viejo, al contrario, se veía demasiado joven como de la edad de su madre. Claro, recordando que Hope era algo mayor para Katherine.
Su cabello era castaño oscuro, más que el de su esposa e hijastra, ojos negros y rasgos finos. No parecía ser de por ahí pues su aspecto no era el de un noble de Goa si no de otro lugar.
-Pero cariño…- Katherine trató de oponerse pero el la miró con firmeza.
-Ya esta decidido, Krystal se quedara todo el día encerrada como el hijo de Outlook- se acercó a Krystal y le levanto el mentón. –Considérate afortunada pues yo no te pondré vigilancia extrema como a ese niño- dejo caer su mentón. –Es una lastima que no nos acompañes a escoger tu vestido para mañana, a los padres de Stelly les hubiera encantado conocer a fondo a su futura nuera.
El duque el indico a Katherine que saliera de la habitación junto con el mientras Krystal se quedaba congelada por tal comentario. ¿Acaso dijo nuera?
-¿Qué quieres decir con lo de nuera?- preguntó a tiempo antes de que el hombre cerrara la puerta.
-¿Acaso no te lo ha comentado tu madre? Bueno, es mejor que te lo diga yo mismo- abrió un poco mas la puerta y se aclaró la garganta. –Te he comprometido con uno de los hijos de Outlook así que siéntete suertuda pues ya tienes novio desde ahora –cerro la puerta mientras Krystal corría hacia ella pero al estar cerrada y bajo llave… solo pudo golpearla.
-¡¿De que estas hablando?! ¡No quiero casarme!
No tuvo respuesta, ella misma se dejo caer mientras maldecía su suerte. Ya podía sospechar que si estaba comprometida con un hijo de ese hombre, se trataba de Stelly pues Sabo era una deshonra para él.
Las horas pasaron y Krystal cada vez tenia mas ganas de morirse, no podía hacer nada por alguien y mucho menos visitar a Sabo. ¿Qué seguía? ¿Que la casaran mañana mismo? Antes de que se inventara algo más, alguien llamó a la puerta. Rápidamente se dirigió a ella y al abrirla se dio cuenta que se trataba de Diona.
-Señorita Krystal, su madre le ha dejado un paquete- le mostró una caja. –Menciono que es algo parecido que le mando con su prima, me imagino que se trata de un vestido- encogió los hombros.
-¿Algo parecido?- miro la caja con detalle y recordó que fue lo único que le mando con Makino, el disfraz de niño.
Muy emocionada lo tomó y le cerro prácticamente en la cara a Diona pero no fue de preocuparse pues segundos después volvió a abrir la puerta para agradecerle.
Una vez sola, tiro la caja al suelo, ella se arrodillo y abrió apresurara la caja. Lo primero que vio fue una sobre que contenía una carta, muy apurada lo abrió y comenzó a leer la carta.
"Sabo se encuentra solo, deberías visitarlo. Ten cuidado y vuelve temprano, regresaremos un poco antes de media noche pues iremos a cenar. Me alegro haber tenido un repuesto para ti. –Katherine."
Al acabar de leerla, observo el contenido de la caja y solo sonrió.
-A esto te referías sobre el repuesto- sonrió y después vio que apenas iba a atardecer.
Mansión de Outlook III
En la habitación del rubio, Sabo se encontraba en su escritorio algo cansado pues acababa de comenzar sus estudios y la primera clase que tuvo con una mujer noble… no le fue nada sencillo.
-Bien, eso a sido todo por hoy- la maestra cerró su libro y se dispuso a irse.
Sabo no miro como se iba pues se quedo concentrado en el libro de estudio o bueno, eso fingió.
-Revisare tu tarea mañana- le menciono antes de abandonar la habitación. –Que tengas un buen día.
Como Lancaster había mencionado, Sabo se encontraba vigilado por dos grandes gorilas que alguna vez fueron uno de los enmascarados quienes lo trajeron de vuelta junto con Krystal. Uno de ellos se encontraba en turno de vigilancia mientras el otro en su descanso, estos observaban al niño desde dentro de su habitación viendo así que no escapara cosa que no era tan posible pues las ventanas estaban bloqueadas y ellos vigilaban la puerta, era imposible escapar.
Cuando la maestra se fue, el vigilante volvió a tomar asiento y vigilo al niño quien aun estaba en su escritorio. Al escuchar que tocaron la puerta se asustó un poco pues la familia no se encontraba en casa en esos momentos, al abrirla vio que se trataba de Stelly.
-Hola, ¿Podría hablar un momento con onii-sama?- lo señaló.
-Su padre indico que no puede hablar con nadie- negó con la cabeza.
-Pero el mismo me ha mandado- le indico que he acercara y este mismo le susurro en la oreja. –Me mandó para torturarlo psicológicamente.
El vigilante lo miró extrañado pero al parecer no le importó mucho el asunto pues dejo pasar al niño y para más comodidad, los dejo solos.
-¡Onii-sama!- lo llamó al verlo sentado.
-¿Qué quieres?- pregunto molesto.
-Que me digas si esto va bien conmigo- Sabo no volteo a verlo pero al escuchar tanta insistencia de Stelly por fin volteo a verlo.
El niño sostenía una cadena con un guardapelo en forma de corazón… ese no era Stelly pues el no tenia los ojos azules.
-¡Krystal!- la llamó emocionado pero ella misma le indico que guardara silencio. -¿Cómo es que estas aquí?- pregunto algo sonriente.
-Las puertas de la mansión están abiertas, bonita vigilancia- respondió mientras se guardaba la cadena. –He venido a verte, ¿te encuentras bien?
Sabo la miro y después le sonrió levemente.
-Muy buena pregunta- respondió mientras le daba la espalda. -Me siento miserable- comenzó a llorar.
-"No puedo decirle lo que ocurrio ayer por la noche, la preocuparia aun mas... creo que debo contarle sobre ese hombre que me ayudo ayer despues, aun debe estar intranquila por lo que pasó"- pensó mientras la miraba.
Krystal por su parte no pudo más y lo abrazó con tanta fuerza, sabia que esto no ayudaría mucho al niño pero ella quería demostrarle que no estaba solo.
-Este lugar es una jaula, no quiero seguir viviendo en este país tan podrido- no correspondía el abrazo de la chica.
-¿Cómo crees que me siento al saber que no pude ayudar a los de la Gray Terminal?- abrazó aun mas fuerte al niño mientras lloraba con el. -¡Me siento asqueada!
-No digas eso, tú no tuviste la culpa.
-Tal vez no pero… no dejo de pensar en Jack, en Luffy y mucho menos en Ace- soltó a Sabo.
El rubio se limpió sus lagrimas y tomo a Krystal de los hombros.
-Si los buscáramos, los pondríamos en peligro- la copia de Stelly lo vio con sus ojos vidriosos.
-Ya no quiero vivir de este modo, odio a la nobleza y no sobreviviré si sigo viendo esto- Sabo la miro sorprendido y después la soltó.
-Escapemos- le propuso.
-¿Qué?
-Escapemos mañana mismo, todos estarán entretenidos con la llegada del Tenryuubito- sonrió convencido.
Krystal le dio la espalda y comenzó a repasar lo que el acababa de decir, si escapaba con el ya no vería a su madre, a Makino, Luffy… Ace. Pero ambos serian libres y después podrían reunirse con los demás. Ella quería seguirlo y convertirse en pirata si era necesario.
Krystal seguiría a Sabo hasta el fin del mundo si era necesario, sacrificaría sus comodidades por el, dejaría su amistad con los hermanos de este, dejaría atras los recuerdos y tumba de su padre y lo mas importante de todo, abandonaría la isla que la vio nacer y a su prima por disfrutar de su libertad a su lado.
-Sabo, yo estaría dispuesta a escaparme contigo y créeme que jamás lo dudaría- volteo hacia atrás mientras tomaba su guardapelo. –Pero siento que mi madre me necesita, presiento que su esposo la tiene prisionera.
Flashback
Krystal recordó rápidamente los hechos que la hicieron sospechar que Katherine no era ella misma.
-No es que quieras, tienes que hacerlo…-su madre le explicaba porque debía llamar con respeto a Lancaster. –Por nosotras…
-Lo lamento, hijita…- susurró Katherine mientras lloraba y Krystal se quedaba dormida.
-Krys… perdóname- susurró su madre al verla.
Fin del flashback
-¿Estas segura que no es una trampa?- preguntó el rubio.
-No lo sé- negó con la cabeza mientras se abrazaba a ella misma.
-Te propongo algo- ella dio media vuelta para verlo de frente. –Piénsalo en lo que resta del día y si decides irte conmigo, te vio en el muelle a la misma hora que llega el Tenryuubito.
Krystal asistió con la cabeza y lo menos inesperado paso, Sabo la abrazo con dulzura mientras ella se quedaba en shock y sentía su rostro arder.
-Mañana seremos libres, ya lo veras- susurró.
-Juntos- completo la chica mientras le correspondía.
Al ver que ya era tiempo de irse, Krystal le dio un beso en la mejilla, algo inesperado para el rubio y escapo de ahí. Los vigilantes después se dieron cuenta que no se trataba de Stelly pues este mismo negó lo ocurrido además que vestía de otro conjunto y lo mas importante de todo, no tenia ojos azules.
Al día siguiente…
Krystal no tardó mucho en decidir lo que quería hacer con su futuro, esa misma mañana se levantó con toda la intención de escapar con Sabo. Horas antes preparó una mochila con todo lo que podrían necesitar en su viaje y la escondió bajo su cama. El plan era sencillo, fingiría que estaba enferma y al ver que se irían sin ella… escaparía con todas sus cosas y se encontraría con Sabo. Cuando vio que era momento de poner en marcha su plan, se quedo recostada en su cama.
-¡Muy buenos días, Krystal Lancaster!- abrió la puerta sin avisar el esposo de su madre. -¡¿Lista para recibir al Tenryuubito?! Al ser primo del rey lo podremos ver de cerca y hasta te podrás tomar una foto con el… aunque lo dudo mucho.
Krystal no le puso atención y fingió tos.
-¿Pero que tenemos aquí?- preguntó mientras se acercaba a ella y le tocaba la frente. –Veo que no tienes temperatura pero te escucho muy enferma- al escuchar eso, la niña fingió aun mejor la tos.
-Creo que no me siento muy bien…- fingió una vocecita ronca.
-Ya veo… ¡Diona, prepara a Krystal!- esa orden hizo que la chica comenzara a entrar en pánico.
Diona llego con un precioso vestido amarrillo y como por arte de mágica… y con algo de violencia preparo a la niña para el evento. Krystal se oponía a ir pero Lancaster se la llevo cargando de ahí. Una vez afuera fue el colmo para el Duque.
-¡Entiende que no quiero ir!- gritaba mientras pataleaba, una que otra patada le dio en la espalada a Lancaster cosa que lo enfureció mucho.
-¡Cállate niña zopenca, iras a presentarte quieras o no!- la bajó y fue tomada de la mano de él y la de su madre.
Cuando la niña quería escapar, el matrimonio la elevaba con sus brazos impidiendo que lo hiciera.
-¡Déjenme ir, por favor!- comenzó a llorar.
-¡Eres una malcriada llorona!- grito Lancaster mientras Katherine miraba a su hija preocupada.
Al llegar al festival, observaron a miles de personas esperando el gran barco que llegaría ahí mismo. La mayoría de los que asistieron no eran nobles por lo que Lancaster sintió algo de asco al verlos. Al visualizar a la familia de Outlook, el trio se acercó a ellos.
-¿Listos para ver el espectáculo?- pregunto el duque.
-Puedes apostarlo- respondió el otro noble.
-Vaya, veo que no has traído a Sabo contigo- comentó Katherine al solo visualizar a Stelly.
A Krystal no le importo mucho el asunto pero le pareció poco extraño ver que los padres de Sabo portaban sus mismos atuendos y que Stelly solo llevara una chaqueta igual a la del rubio pero solo que esta vez era amarilla.
-"Patéticos"- pensó furiosa al verlos.
-Ah eso, el no podrá venir a presenciar esto- respondió la madre del mencionado.
Después de una corta platica, ambas familias se acomodaron entre la multitud de nobles, en especial adelante pues ahí se localizaban los familiares directos del rey. Cada localización estaba acomodada por pisos, entre más bajo el piso… menor importante era el status, en este caso ambas familias se encontraban en el último piso. Krystal estaba más apurada en irse pues quería alcanzar a Sabo.
Cuando todos comenzaron a celebrar porque ya se podía visualizar un enorme barco, todos alzaron banderines con un símbolo desconocido para la niña. No todo era diversión pues alguien grito callando a todos en esos momentos.
-¡Oigan, un bote esta saliendo del muelle!- todos voltearon a ver al hombre que grito eso.
-¡¿Qué nunca puede uno disfrutar de estas ocasiones especiales?!- grito Lancaster.
-Sabo…- susurró Krystal preocupada.
Debido a su pequeño tamaño, la chica no podía visualizar algún bote… solo si se acercaba.
-¡Un niño! ¡Un niño esta en ese bote!- grito un noble quien lo pudo visualizar gracias a unos binoculares que traía.
-¿Un niño?- preguntó otro. -¿De que familia será?
-¿Un niño?- se pregunto Outlook.
-¡Querido! ¡¿Acaso no es…?!- la madre de Sabo le preguntó rápidamente.
-¡No, eso es imposible! ¡Lo dejamos vigilado!- el hombre saco sus binoculares y comprobó su hipótesis.
-"Se equivocan, es el"- pensó Krystal mientras salía corriendo para poder detener a Sabo.
-¡Krystal, vuelve!- ordeno su madre pero esta la ignoro.
Krystal no escuchó a su madre y siguió bajando por las escaleras mientras era observada por varios nobles.
-Déjala, tal vez la emoción le ganó- mencionó el duque.
Mientras corría, pudo escuchar varias cosas mencionadas por la multitud que no era parte de la nobleza.
-¡Oigan! ¡Me han robado mi bote!- gritó un hombre mientras lo señalaba de lejos.
-¡Miren, desplego una bandera pirata! ¡¿Acaso es un pirata?!- pregunto otro.
Krystal apresuro el paso deseando que nada malo le sucediera a Sabo.
-¡Oye niño, vuelve enseguida!- gritó un oficial.
La castaña al escuchar eso comenzó abajar la velocidad quedándose en la multitud de bajos recursos.
-¡¿El que va en ese bote es Sabo?!- escuchó una voz conocida y abrió paso hasta llegar hasta el que menciono el nombre del niño.
-¡Dogra!- Krystal lo llamó.
-¡Krystal! ¡¿Qué haces tú aquí?!- pregunto sorprendido.
-¡No hay tiempo de explicar, tenemos que detener a Sabo!- grito mientras apuntaba el barco.
Ambos comenzaron a correr hasta llegar a la orilla y comenzaron a gritarle al chico pero debido al ruido, este no pudo escucharlos.
-¡Sabo, regresa!- grito con todas sus fuerzas la niña.
-¡Sabo, a Krystal le gustas!- la castaña lo miro furiosa y el encogió sus hombros. -¡¿Qué?! ¡Si yo escuchara eso, volvería!- eso le dio una idea la castaña, tal vez el enano tenia razón.
-¡Sabo, regresa!- el barco siguió su rumbo y ahora estaba muy pegado al que venia el cual se veía diminuto a su lado. -¡Es verdad lo que dice Dogra, me gustas! ¡Sabo!- grito llorando.
El rubio pudo escuchar que lo llamaban, volteo atrás y visualizó a Krystal junto con Dogra.
-¿Krystal?- forzó la vista y vio a la niña empapada en lágrimas.
-¡Vuelve, me gustas! ¡Me gustas, Sabo!- volvió a intentarlo.
Sabo sonrió ante esa confesión, se alegraba mucho de haberla podido escuchar.
-¡¿Krystal?!- gritó feliz y antes de que dijera algo mas, algo impacto en su barco.
Krystal, Dogra al igual que los demás gritaron asustados.
-¡No!- grito la castaña pero fue detenida por Dogra. -¡Sabo!
El barco donde el chico se encontraba, comenzó a encenderse en llamas, el culpable de todo era aquel Tenryuubito que iba a bordo del otro barco. Un minuto después, un segundo disparo salió del enorme barco acabando con el de Sabo junto con el.
-¡No! ¡Sabo!- grito la chica mientras caía de rodillas y lloraba desconsoladamente.
A unos metros de ahí, solo el sombrero de copa de Sabo era la unica cosa que flotaba en el agua libre del ardiente fuego. Mientras el bote se quemaba, Krystal sentía como su corazón se partía en miles de pedazos.
Continuara…
¡Al fin termine este capitulo! La verdad tarde mas de cinco días en terminarlo D; Dejen su humilde opinión en su review de hoy, agradezco que hayan leído este larguísimo capitulo y para celebrar el alto numero de visitas… he aquí una curiosidades de lo que pudo ser Krystal.
*Iba a tener ojos verdes.
*Su cabello no iba a ser castaño si no negro.
*Y por ultimo y mas impactante, su edad iba a ser de 7 años, iba a ser un chico y esta mas que obvio que no se llamaría Krystal. Les cuento, iba ser el hermano malvado de estos.
¡Hasta el próximo capitulo!
-Los ama, Luna-
