Narra Rachel

No hacía mucho de que me había despertado. Quinn aún continuaba dormida encima de mi pecho sin moverse; aun me cuesta creer que es Quinn. Dos años creyendo que se había ido para siempre, y ahora, está descansando encima mío.

-¿Llevas mucho tiempo despierta? – su voz ronca después de haber llorado, me llena de un sentimiento de tristeza

-No, hace poco en verdad – le di un beso en la cabeza, a la vez que ella escondía su rostro en mi cuello

-No sé qué hacer Rach – su tono desgarrado me dolía – no sé quién soy, ni sé que quiero…ya no se nada

-Eres Quinn, mi novia – la abrace con fuerza, sintiendo sus lágrimas caer en mi cuello

-¿Cómo ser alguien que no recuerdo? – Sus manos me agarraron con fuerza la cintura - ¿Cómo puedo ser la chica de la que te enamoraste sino lo recuerdo?

-Quinn…

-¡Dios! – Balbuceo sin moverse – se siente tan raro que me llames así

-Déjame ayudarte – le suplique cobijándola en mis brazos

-Quiero recordar, quiero recordarte – se fue soltando lentamente de mi – quiero amarte pero no sé cómo – aunque ya estaba de rodillas en la cama, estaba con la cara agachada – como Sarah – volvió a hablar después de unos segundos – sabía que quería, la comida es mi fuerte y a lo que me quiero dedicar pero… - alzo la mirada y vi esos ojos avellanas que tanto me enamoran, bañados en la lágrimas, que lo único que pude hacer fue retirarlas con cuidado de esos preciosos ojos – pero de Quinn – tomo mi mano y la beso – de ella no sé nada, sé que tengo una madre, un hermano en la cárcel y una hermana – señalo con su mano izquierda la puerta – que mi padre me ha engañado – negó con la cabeza acariciando mi mano – pero no sé si alguna vez tuve una mascota, o que me gustaba hacer en el verano, si tenía amigos… no recuerdo nada

-Yo te puedo contar lo que necesites saber

-Me darías tus recuerdos – me miró fijamente – pero no sería lo mismo, creía recuerdos sí, pero basados en tu experiencia…no en la mía.

-Quinn…

-Ven vamos – halo de mi mano para que nos bajáramos de la cama – quiero ir a mi casa, pero quiero que vayas conmigo – me volvió a abrazar estando ya de pie, enterrando nuevamente su rostro en mi cuello - ¿Cómo fui capaz de olvidarte? – negó separándose de mí y abriendo la puerta

Me quede de pie unos cuantos minutos en la habitación, pensando en cómo ayudar a mi rubia, eran demasiados sentimientos, hasta hace unos días me estaba requiminando el estar sintiendo algo por una chica que se parecía mucho a Quinn y ahora sé que esa chica es Quinn…mi Quinn, sigue siendo mi Quinn, aunque ella no lo recuerde, su corazón si me recuerda, su corazón me sigue queriendo y con eso voy a trabajar, con su corazón.

Al salir de la habitación, la vi tomándose una taza de café, mientras hablaba con Judy, a la vez que asentía, a todo lo que ella le decía.

-¿Quieres Rachel? – asentí, mientras recibía la taza de café que me entregaba Frannie

-¿De que hablaban? – pregunte degustando el café

-Quinn nos estaba diciendo que iba a ir a su departamento – no había visualizado a Santana que estaba sentada cerca a la ventana – le estábamos diciendo que si podemos ir con ella

-Aunque a dos de nosotros nos toca llegar en taxi porque no cabemos en los dos autos

-Tienes que cambiar de autos Fabray… bueno cambiar no, comprar uno donde puedas transportar a tus amigos – Santana tan oportuna, no noto como Quinn agachaba la mirada algo acongojada con lo que esos dos inoportunos estaba diciendo.

-No tienes por qué llevarnos – me acerque a ella, hablándole lo más suave y dulce que pude

-Sí quiero…solo que… - se rasco la cabeza sin mirar a nadie y sin soltar la taza – apenas terminemos el café vamos – dictamino bebiendo el café

-¿Cómo nos repartiremos en el auto? – Kurt ya estaba listo, con una chaqueta azul oscura; mire a los demás y vi que también ya habían acabado su café…solo faltaba yo

-¿No es obvio porcelana? GayBerry con Quinn – y volvimos al "GayBerry" – y la señora Fabray conmigo en el otro auto

-¿Y quién dijo que tu ibas a conducir el auto? – Kurt no parecía muy dispuesto a querer viajar en taxi

-Yo tengo las llaves de uno de esos dos hermosos autos – le enseño la tarjeta de encendido del auto, con una sonrisa autosuficiente en el auto

-Si quieren… - Quinn se ganó la mirada de todos nosotros, y al darse cuenta su rostro se tornó de un rojo furioso, es raro verla sonrojada – puedo ir dejar a Rachel y luego volver por alguno de los dos – miro a Frannie y a Kurt, ya estaba claro que sería Judy quien viajaría con Santana – no tengo problema con ello, solo no discutan – Santana y Frannie miraban a Quinn, como si fuera un alíen de dos cabezas y es que ella nunca había actuado así y si bien es cierto, la personalidad de Sarah, tranquila y pacífica, se había adueñado de Quinn… ¡Por supuesto que se había adueñado de Quinn! Fue Sarah durante dos años, sería estúpido si nosotros pensáramos, que solo por decirle la verdad ella va a recuperar la memoria y volver hacer la misma de antes.

-No te preocupes Quinn – Kurt volvía a tomar la palabra – no tengo ningún problema en viajar en taxi con Frannie ¿Verdad Frannie? – Mi cuñada asintió con la cabeza – solo danos la dirección de dónde vives – le alcance una pequeña libreta que había en la sala y un bolígrafo, escribió la dirección y se la entregó a Kurt

-Yo llegare primero, así que le avisare al celador para que los deje entrar directamente al ascensor – los dos asintieron – bueno, vámonos

Los seis salimos del departamento. A las afueras, estacionados en el andén, estaban el Audi y el BMW

-¿De quién son esos autos? – pregunto una asombrada Judy

-Míos – Quinn desbloqueo el BMW abriéndome la puerta para que entrara al auto – trata de no perderme el ritmo – le dijo a Santana después de guiñarle el ojo

-No lo dudes rubia – apenas Santana y Judy estuvieron dentro del auto, con sus respectivos cinturones de seguridad, arrancamos. Frannie y Kurt seguían tratando de parar un taxi.

-¿Cómo te sientes? – le pregunte cuando se detuvo en un semáforo, aprovechando para entrelazar nuestros dedos

-Como si viviera en una fantasía – me miro por un momento antes de volver la mirada al frente - ¿Por qué todos me miran raro cuando digo o hago algo? ¿No era buena gente antes?

-No es eso cariño – nuestras manos seguían entrelazadas cuando arranco el auto – es solo que es extraño…veras – trate de explicarme – antes tú no te hubieras ofrecido a llevarme y luego volver por tu hermana

-¿Por qué no? – Frunció el ceño – es mi hermana ¿Por qué no lo haría?

-Bueno tú y ella tuvieron una relación de hermanas… algo complicada – ella asintió mientras seguía conduciendo

-¿Quién es Beth? – pregunto de repente sorprendiéndome

-¿Beth? – balbucee torpemente

-Sí – me miro de soslayo – tenía un tatuaje con su nombre…y si tú eras mi novia ¿Quién era esa chica? ¿Por qué me había tatuado su nombre? – La velocidad comenzó a bajar - ¿Por qué me dolió cuando lo cubrí? Son preguntas que me han saltado a la mente y que por más que les busco una respuesta no la encuentro – la mire fijamente mientras se estacionaba en un edificio cerca al central park – solo dime si era alguien importante para mí – me dijo al ver mi mutismo

-Sí, lo es… lo sigue siendo – ella asintió sin seguir preguntando, entrando por un estacionamiento, seguida por Santana que venía un poco más lento. Se estaciono en un cubículo que tenía espacio para cuatro autos, en donde solo había uno que tenía una tela que lo cubría.

-Este es el parqueadero de mi departamento – me informo mientras le hacía señas a Santana para que estacionara en el del lado, y a la vez apagando el motor – aquí guardo los dos autos y mi padre guarda los de él

-¿Tienen cuatro autos? – asintió desabrochándose el cinturón

-El estacionamiento de allá – me lo señalo a unos cuantos metros – ese también es de mi departamento, es para cuando vienen de visita – se bajó del auto, para poder abrir mi puerta

-¿Es aquí? – pregunto Santana cuando ya íbamos caminando hacia el ascensor

-– Quinn saco una pequeña llave que abrió el ascensor – este es un ascensor privado – nos informó cuando ya el ascensor empezaba a ascender – este nos lleva directamente al departamento, solo los que tienen esta llave, pueden llegar hasta él en este ascensor.

-¿Los visitantes? – pregunte mientras veía que íbamos ya en el piso 13

-Ellos suben en el ascensor público, pero los deja afuera del departamento, este nos deja adentro – el ascensor se detuvo en el piso 19 – bienvenidas a mi departamento – nos dijo segundos antes de que las puertas se abrieran

-¿Este es tu departamento? – Santana tenía la boca abierta y no era para menos, ¡Estamos en un Penhouse!

-Sí – Quinn se quitó su chaqueta mientras desparecía por una de las puertas

-Este lugar esta hermoso – no podía evitar estar de acuerdo con Santana, los muebles son de esos blancos elegantes, que usan los millonarios que únicamente vez en la televisión. Tenía una chimenea, un estante de licores y por lo que se veía desde allí una escalera a un segundo piso

-No se queden allí de pie – Quinn volvía con un yogurt en la mano – vengan les enseñare el lugar – tomo un teléfono que había en una mesita – George – comenzó a hablar mientras caminábamos tras ella – en un par de minutos vendrán unos amigos, déjalos seguir por mi puerta personal... De acuerdo… gracias – colgó el teléfono dejándolo en un mueble diferente

-¿Puerta personal? – indago Santana cuando llegamos a su habitación

-Si bueno… no me gusta decirle ascensor – se encogió de hombros, bebiendo su yogurt – esta es mi habitación – era un poco más pequeño que mi departamento, tenía una cama doble, un televisor de no sé cuántas pulgadas colgado en la pared, diversas fotos de paisajes por la pared, fotos de ella con Russell, fotos en silla de ruedas…

-¿Cuánto duraste en silla de ruedas? – la señora Fabray pregunto con la voz cortada mientras miraba una de las fotos en la pared

-Un poco más de seis meses – se sentó en la cama terminándose su yogurt – cuando nos vinimos a vivir aquí, aunque ya podía caminar normal, habían momentos en que debía moverme en silla de ruedas…por eso el ascensor privado

-¿Ya puedes caminar bien?

-Sí bueno… cuando me canso mucho si debo andar en silla de ruedas pero procuro de que eso sea aquí en casa, como vieron hay una rampa en las escaleras – menciono un detalle que me pareció raro en la escalera – por ahí me puedo desplazar en silla de ruedas sin ningún problema cuando no hay nadie para ayudarme

-¿No tienes empleada? – Santana siempre tan sutil.

-No – negó con la cabeza – en la casa que tenemos en Miami y en Los Ángeles, si tenemos, pero aquí no

-¿Viviste en Los Ángeles?

-Viví en Los Ángeles, después del accidente, allí comencé mi rehabilitación y fue donde conocí a Clara y a Brayan y cuando me mude aquí, continúe con mis terapias y fue donde conocí a Ashley

-¿Tuviste algo con Ashley? – escuchamos pasos acercándose

-Sí, fue mi novia durante cuatro meses – conto como si nada, pero a mi si me dolió el corazón.

-¿Por qué terminaron? – pregunto Kurt que ya se nos había unido junto con Frannie, que miraba todo bastante asombrada

-Por dos motivos; uno, nos dimos cuenta de que somos más compatibles como amigas que como pareja y dos, ella le gusta mucho el coqueteo y a andar con una chica diferente y eso a mí no me gusto.

-Vaya

-Les enseñare el resto de la casa - dicho esto, salió de la habitación únicamente seguida por Judy. ¿Qué más cosas han cambiado en la vida de Quinn Fabray? Me pregunte al verme rodeada de tanto lujo


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