Hola ! hoy solo subiré un capitulo pero el viernes sin falta subiré dos mas, deberé darme tiempo para estudiar un examen muy importante asi que espero y tengan oportunidad de leer el viernes por la noche...
no se porque pero este capitulo es uno de mis favoritos ojala sea de su agrado
CAPITULO 14
Veía las pequeñas gotas resbalar por el vidrio de la ventana una tormenta se aproximaba, la chica observaba a algunas personas correr para protegerse de la lluvia que estaba comenzando.
Amaba la lluvia pero justamente en este día no le ayudaba mucho pues sus lágrimas hacían juego con las gotas de agua que golpeaban la ventana. Era increíble como entre mas creces y te desenvuelves en la sociedad entre mas ambiciones tengas por sobresalir los problemas también crecen.
Ahora más que nunca su vida le parecía increíble es decir, le parecía imposible de entender lo que estaba pasando. Las imágenes pasaban una y otra vez por su mente como en una especie de película.
…
-…y no se pierdan tenemos que estar en comunicación –advirtió Genma a sus compañeros.
El chico se veía estresado y con justa razón puesto que vio anoche a Anko y a Kakashi saliendo de una vereda juntos, ambos platicaban muy animados y hasta reían cosa extraña en el peliplateado.
Aoba solo asintió después de mirar algo extrañado el mal humor de Genma –supongo que nos veremos en el hotel.
-sí, la reservación ya estaba hecha con anticipación ¿recuerdan donde se encuentra cierto? –preguntó Genma
-Está a dos cuadras de la calle principal –recordó la pelimorada.
-Así es, no oliven que estaremos dos días solamente… nos vemos –Algo quiso decir pero no se atrevió, Genma dejo a los tres jounins para ir en busca de comida pues ya era mediodía.
-Bien, me voy.
-¿A dónde vas? –Preguntó la pelimorada al chico de los lentes de sol.
-no lo sé, a conocer gente, merodear por allí.
-recuerda que estamos como civiles no hay que llamar la atención –contestó la Mitarashi.
-ya entendí, como si me fuera a meter en problemas ¡los dejo chicos! –Aoba se despidió para perderse entre la muchedumbre.
-¿y ahora qué hacemos?
-busquemos donde comer –dijo el peliplateado a Anko
Era extraño pero ante las demás personas ellos eran unos turistas que venían a divertirse no eran ninjas debían de comportarse de manera normal, hacía años y no recordaba con exactitud cuando fue que dejó de ser Jounin para vivir, simplemente vivir.
El Hatake usaba un pantalón muy parecido al uniforme Jounin que acostumbraban a portar y una playera de manga larga color gris, Anko por su parte vestía un pantalón color negro con varios bolsillos que servían como adorno y una blusa de manga larga color lila, en esta ocasión la Mitarashi iba peinada con una simple coleta que la hacía ver sencilla pero a la vez muy diferente. El punto en cuestión era no levantar sospechas de su origen y mucho menos su oficio, esto para poder detectar alguna anormalidad dentro del torneo que se llevaría a cabo.
Kakashi miraba los puestos de comida y dulces típicos que abundaban en el lugar todo gracias a los festejos de la aldea. Anko quien iba a su lado miraba con un ligero brillo en los ojos los puestos repletos de golosinas.
-El dulce no te hará bien.
La chica volteó a ver a Kakashi pero no dijo nada, no tenía intención de discutir su obsesión por los dulces con el peliplateado.
-De hecho deberías aprovechar que tenemos tiempo para buscar un médico –sugirió el Hatake.
En el tiempo que llevaba de conocer a la Mitarashi el Jounin podía decir que la chica tenía una salud inquebrantable, pero anoche el dolor de estomago al que había hecho referencia la kunoichi no hizo más que ponerlo nervioso.
Prácticamente Anko se había convertido para él un pilar que sostenía su solitaria vida, no existía otra persona a la que tuviese la necesidad de ver y platicarle como había sido su día le costó trabajo aceptarlo pero no podría seguir adelante si le llegase a perder al igual que a Rin.
-¿para qué? No necesito que me revise un medico –dijo la chica.
-… ¿le temes a ir al doctor?
-claro que no, simplemente no necesito ir a consultar.
-Al menos ve a que te hagan un estudio general –sugirió el peliplateado –no seas testaruda.
-eso lo aprendí de ti –contestó Anko –cuando regresemos a Konoha iré al hospital.
-si es que no empeoras, tal vez ni siquiera regreses a konoha.
-gracias por tus buenos deseos, también te quiero.
Kakashi se sonrió para después seguir caminando al lado de la Mitarashi, a pesar de la fama que tenia la kunoichi por su mal carácter a él parecía no importarle al contrario, disfrutaba en ocasiones de la personalidad de la chica.
-¡mira dangos! –gritó Anko a la vez que señalaba un puesto hecho a base de madera.
-Anko acabamos de pasar tres puestos que venden dangos –dijo el peliplateado al momento de ser arrastrado por la Mitarashi hacia el puesto.
-pero no son como esos, míralos tienen un sabor dulce pero con un toque saldado -la chica contemplaba las brochetas, fascinada e indecisa miraba de una lado a otro tratando de elegir el dulce de mejor aspecto.
Fue entonces cuando el encargado del local intervino –elija el que guste, puede probar tome –el hombre de cabello castaño extendió a la kunoichi un palillo que llevaba ensartado una trozo del dulce.
Anko no lo pensó dos veces, en un par de segundos el palillo estaba completamente limpio.
-Disculpe –dijo el señor que se dedicaba a vender dulces –también hay para el novio de la señorita.
La Mitarashi no supo que contestar, mientras que el peliplateado después de varios segundos murmuro un débil "gracias".
Y por increíble que parezca el aire se volvió pesado, el señor no entendió si había dicho algo indebido pero ninguno de los dos se atrevió a desmentir el adjetivo que el hombre había usado para referirse al Hatake.
-…Llevaré estos –Anko decidió terminar con la bochornosa situación tomando una pequeña bolsa que llevaba en su interior cuatro brochetas –gracias.
Anko entrego las monedas al comerciante y de nueva cuenta jalo del brazo a Kakashi para que este caminara. Ambos caminaban sin decir palabra alguna, la chica sostenía sus dulces con orgullo y el Jounin caminaba pensativo con las manos escondidas en los bolsillos de su pantalón.
Debían de buscar donde comer pero ninguno de los dos prestaba atención a este detalle ambos permanecían en silencio con sus ideas, entonces algo llamó la atención del Peliplateado. Entre la muchedumbre un par de jóvenes caminaban abrazados señalando algunos locales de comida. El ninja copia observaba con detenimiento como se demostraban afecto y cariño
Distraído mantenía su mirada en ellos, veía con algo de melancolía sus rostros resplandecientes-¡no digas esas cosas! –la chica de cabellos negros reía al tiempo que abrazaba a su pareja con ternura.
Atento a los movimientos de la pareja, Kakashi por un momento deseo ser aquel chico que despreocupado podía caminar sin ningún problema por las calles ¿alguna vez el podría verse así de feliz?
-Kakashi… ¿qué es lo que ves? –preguntó la Mitarashi al ver la distracción de su compañero.
-nada ¿entonces donde comeremos? –prefirió cambiar el tema.
-Crees que este bien ese lugar –dijo la chica señalando un restaurante sencillo que se encontraba cruzando la calle.
-Supongo.
Ambos ninjas se sentaron en la mesa que se encontraba cercas de una enorme ventana.
Anko pidió un tazón de arroz bañado en curry, mientras que el Hatake pidió un par de onigiris rellenos acompañados de una mezcla de verduras que a Anko le parecieron simplemente asquerosas.
-pero…
-no me gustan, no me gustan y punto.
-Pareces una niña pequeña a la que hay que alimentar –aseguró Kakashi – ¿cuándo iras con el médico?
-No iré –contestó la chica cruzando ambos brazos la decisión estaba tomada.
-Anko puede empeorar tu salud, ¿quieres ir al hospital cuando no soportes ese dolor? –el chico comenzó servir en el plato de Anko una pequeña porción de verduras.
-no iré… ¿qué haces? Aleja eso de mí.
-Justo en la entrada de la aldea estaba un consultorio, podemos ir cuando terminemos de comer.
-No me obligaras a ir ¿Por qué te esfuerzas tanto en llevarme al doctor?, ya te dije que estoy bien y ahora me sirves espinacas.
-Entonces ¿te parece mejor que pase por alto tus problemas?
-Sí, algunos… los que yo te diga que pases por alto –Anko tomó un trozo del apio que el chico le acababa de servir, pero al momento de morderlo una mueca se dibujo en su rostro.
-Te propongo algo.
-¿Qué? – Anko comenzó a sacar poco a poco los trozos del apio de su comida.
-si vas prometo hacer lo que quieras por el resto de la tarde, Anko el curry lleva verduras.
-No el mío –La chica levanto su plato para dejar al descubierto una estela de pequeños trozos de vegetales.- ¿y por qué harías lo que yo quiero?
-…toda una tarde.
-¿lo que yo quiera? –para la kunoichi le resultaba increíble pensar que el Hatake se dejase gobernar por ella.
-excepto cosas que pongan en riesgo mi integridad emocional –Aclaró el Hatake –Abre grande esa boca.
-Espera, dijiste lo que yo quiera y eso incluye no obligarme a comer verduras –La kunoichi volteo la cara para evitar que la cuchara que dirigía Kakashi hacia su boca cometiera su objetivo.
-Lo siento, pero aun no has ido con el doctor.
-Cuando valla, te arrepentirás de haberme hecho comer esas cosas verdes.
Mientras que el Hatake sólo suspiró por el lio en el que se acababa de meter.
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Caminaba por entre las personas como un simple turista y aunque la aldea estaba llena de vida, el seguía adelante a paso lento al parecer nada le impresionaba o llamaba su atención.
Tenía otras cosas en que pensar en que entretener su cabeza la verdad ya estaba cansado de la situación, Anko y el habían terminado.
Había sido una relación de mucho tiempo, tiempo en el cual puso todo su empeño para sortear las dificultades por las que ambos atravesaron, disfrutó ese tiempo a su lado pero al parecer había llegado la hora de dar un paso más en su vida y dejar atrás todos eso momentos que vivió con ella.
"-Aun uso el mismo perfume pero… huelo muy diferente" – no se podía quitar esas palabras de su mente.
Ellos tenían meses con problemas y discusiones celos que lo llevaban al límite de su paciencia, él sabía que Anko no estaba sintiendo lo mismo que él y por mas que se esforzó no pudo sostener la relación porque la pelimorada ya había tomado una decisión y entre sus planes él no se encontraba.
Reconocía que le insistió mucho a Anko y si en algún momento la lastimó con su forma de actuar de verdad lo lamentaba, pero independientemente de eso no soportaba la idea de haberla perdido sin percatarse de nada, simplemente Anko empezó a comportarse de manera indiferente con él y todo comenzó cuando regresaron a konoha.
Por un tiempo estuvo con la idea de que Kakashi y ella estaban saliendo, de hecho podía asegurarlo en ese entonces. Pero ahora no sabía que pensar, la chica se aferraba en decirle que entre el peliplateado y ella no había algo de por medio, a veces confiaba en sus palabras pero la mayoría del tiempo no.
"-Aun uso el mismo perfume pero… huelo muy diferente" –Y al final terminó por reconocer que veía a otro hombre ¿pero quién?
Ella no se dejaba ver con nadie y aun así resultó que alguien estaba en su vida y al parecer esta persona estaba de acuerdo con Anko de que no se supiera la relación que estaban llevando, se podía decir que todo era un secreto entre la pelimorada y esa persona.
Todo apuntaba a que se habían burlado de él y de sus sentimientos, pero eso jamás se los perdonaría.
El sol estaba por ocultarse y el Hatake seguía esperando afuera del pequeño consultorio, el chico ya le había dado la vuelta a todas las revistas viejas de las que disponía el lugar.
De nueva cuenta se puso de pie para caminar un poco y así poder relajarse, no se lo quiso decir a Anko pero el también odiaba los hospitales.
-listo –la chica salió de la puerta color verde.
-¿qué te dijo el doctor?
-nada fuera de lo normal, solo que no comiera demasiadas grasas y harina -contestó la kunoichi quien mantenía su brazo doblado hacia arriba –aparentemente estoy bien aunque me sugirió que me operara para terminar con el problema.
-y porque no lo haces, ese tipo de cirugías son sencillas…
-no. –Anko no le dio oportunidad de terminar de hablar, los ninjas salieron del hospital y se dirigieron rumbo al hotel en donde se hospedarían -Te dije que iría con el doctor mas no te dije que dejaría que me clavaran un cuchillo.
-Testaruda, ¿dejaras que el problema se haga más grande?
-¿Y porque tanto interés en que me opere? Estas esperando a que salga muerta de esa operación, es lo que planeas deshacerte de mí.
Kakashi miro a su compañera incrédulo, estaba acompañado de una neurótica. – ¿por qué piensas eso?
-No le hayo otra explicación a ese interés tuyo de que valla al hospital y que me operen –Anko caminaba al lado del Hatake mientras las luces adornaban las casas.
-Entonces esa es la imagen que tienes de mí –terminó por deducir el ninja copia.
-algo así… – Anko no pudo fingir mas y dejo escapar su incomparable risa burlona que llegaba a estremecer a sus rivales, la chica comenzó a reír a carcajadas conocía a Kakashi y sabía que estaba preocupado por su salud.
A pesar de tener puesta esa mascara el tono de su voz o como la miraba le eran suficientes para entender al menos algunas de sus reacciones.
-¿Qué es lo gracioso?
-nada…era una broma, pero aun así no me operaré –dijo Anko tratando de contenerse.
Le gustaba verla así de feliz sin alguna preocupación. Entonces una imagen regresó a su cabeza: La pareja que había visto justo antes de comer.
¿Anko sería feliz si la trataba como aquel joven?
-Aun duele…- La Mitarashi interrumpió sus pensamientos.
-¿qué?
-Aun me duele el piquete, el doctor me saco sangre, dijo que era para descartar otros problemas.
-no puedo creer que hayas permitido que te clavaran una aguja – ambos ninjas dieron vuelta de nueva cuenta por una de las calles oscuras.
-Ríe todo lo que quieras, esclavo.
Kakashi se detuvo en seco, era cierto ahora obedecería las ordenes de la Mitarashi aunque la palabra esclavo no le agrado del todo.
-¿Qué pasa? Camina que ya falta poco para llegar.
-Recuerda que la dignidad de…
-Nada, harás lo que yo te diga.
El hotel era un edificio sencillo, en cuanto pasabas por la puerta principal llegabas a un pequeño jardín y justo en el centro de este una fuente antigua adornaba el lugar. Las habitaciones se encontraban alrededor de dicho jardín siendo un hotel de solo un piso.
Según les había platicado Genma las habitaciones de ellos eran las primeras así que no tendrían problemas en cuanto a ubicación, los cuartos habían sido alquilados uno enseguida de otro por si se suscitaba algún problema.
-¿perdiste la llave cierto?
-Claro que no, listo vez como no la perdí –Anko saco de su mochila la pequeña llave que le había sido entregada por Genma, ella era la única que no compartiría habitación.
Para no levantar sospechas Anko tendría que dormir aparte de sus compañeros, se vería extraño para los lugareños que una mujer pasara las noches al lado de tres hombres.
-bueno entonces te dejo dormir, que descanses.
-¿A dónde crees que vas? –dijo la kunoichi empujando la puerta de su cuarto.
-A dormir, estoy cansado así que…
-Creo que tienes un pendiente conmigo –la chica le hiso una seña al peliplateado indicándole que la siguiera cosa que el chico no pudo evitar –me dijiste que me obedecerías, ¡eso es hacer trampa Hatake!
-"Genial, ahora tendré que acomodar su maleta –pensó resignado el peliplatedo –me convertirá en su sirviente"
-…Y harás lo que yo te diga –termino de decir la chica –primero cierra esa puerta, puedes dejar tu mochila allí.
Kakashi cerró la puerta y enseguida dejo sus pertenencias al lado de esta, el juego no le agradaba del todo – ¿Y ahora?
-bien, toda la tarde estuvimos caminando y platicando de cosas tontas ¿no crees?
-¿Tu salud es una cosa tonta?
-tu eres la cosa tonta –Anko se aproximó al peliplateado para abrazarlo y acercar su cuerpo hacia ella, después comenzó a besar su cuello mientras sus manos acariciaban su espalda.
-esto es un abuso –murmuró el chico que dejaba actuar al Anko.
-como ya es algo tarde, no podré sacarte provecho como yo quisiera.
-¿entonces estoy salvado?
-Algo así, solo tengo una petición –aseguró la pelimorada, quien se acerco al oído del Jounin para decirle –quiero que duermas conmigo esta noche.
-No, Anko date cuenta que nuestras habitaciones están juntas –Kakashi se soltó del agarre de la kunoichi –Genma se dará cuenta que no llegue a dormir.
-Genma, Genma… ¡qué más da! -la chica se tumbó en la cama y se llevó las manos a la cara –todo el tiempo tiene que estar el presente cuando estamos juntos ¿no te fastidia eso?
Fue entonces cuando un recuerdo vino a la mente de Kakashi.
-¡qué haces!
-¿tú qué crees?
-estas mal, muy mal –aseguró Kakashi mientras hacia el intento por librarse de la pelimorada pero esta se empeñaba en buscar sus labios.
Kakashi no sabía qué hacer para que Anko entrara en razón – ¿Genma, te acuerdas de Genma?
-Eres un idiota –La Mitarashi se alejó de Kakashi y se recargó en la pared, buscando el respaldo necesario para no caer- ¿¡Crees que no pienso todo el tiempo en él!?
La diferencia era que Anko en esta ocasión no estaba alcoholizada
-Si me quedo él se dará cuenta –dijo de pronto el Hatake.
-Lo hará de todos modos…
-pero así no, no es lo correcto.
-¿Y a ti te parece correcto lo que hicimos, lo que estamos haciendo? –Anko miraba enfadada al Hatake, quien se sentó a un lado de ella.
-No es lo que correcto, pero tú y yo lo sabíamos desde el principio… ¿ya no puedes con esto verdad? –Al hacer esa pregunta Kakashi se refería a todo, a la vida que estaba llevando juntos a seguir ocultándose de Genma de todo el mundo, pero sobre todo a tratar de hacer menos lo que ya era imposible de seguir ocultando, cada vez se sentía más atado a ella a su presencia, Anko se había convertido en una necesidad.
-No entiendo ni siquiera como llegamos a esto.
El ninja copia se recostó en la cama al igual que Anko, ambos se miraban sin decir alguna palabra.
Kakashi la entendía sabia que la Mitarashi se sentía confundida y valla que el también lo estaba no tenían en su vida algo fijo o seguro, alguna vez Anko se lo recriminó al preguntarle ¿Qué era ella en su vida? Pero no se atrevió a contestar, si la Mitarashi le volviese a hacer la misma pregunta ¿qué le contestaría?
Aceptaba que estaba enamorado de ella incluso se lo confesó esa noche, aquella en la que Anko entro a su departamento completamente ebria. Seguramente no lo recordaba pero ambos habían aceptado lo que sentían entonces ¿por qué no podían ser felices como aquellos jóvenes que había visto hoy por la tarde?
-Quédate, por lo menos un rato –pidió la chica viendo fijamente al peliplateado.
Kakashi se acomodó su máscara de la mejor manera (al menos para él) y beso suavemente los labios de Anko quien al instante le correspondió. EL Hatake se encontraba perdido en sus labios, Anko desconocía cuanto ansiaba el chico poder sentir la suavidad de su boca y ese sabor tan inconfundible.
...
-Le dije que no se fuera lejos.
-Aun es temprano –dijo Aoba –son las ocho en punto.
-Pero si tomamos en cuenta que llegamos al medio día, es suficiente tiempo para estar de regreso en el hotel ¿No? Además tenemos que reunirnos para reportar algún incidente –insistió Genma
Ambos ninjas caminaban entre las calles de la aldea buscando a la pelimorada, quien no mostraba señales de vida.
-Anko puede cuidarse…lo más seguro es que este con Kakashi.
Aoba no supo que esas últimas palabras habían conseguido desesperarlo aun más, la última vez los vio muy juntos. Sentía el enojo y la desesperación a flor de piel
-¿Estás seguro de que no está en su habitación? Tal vez ya este en el hotel –Preguntó el chico a Genma.
-vamos entonces -Solo esperaba que Anko estuviese sola, por el mismo bien de ella.
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Se besaban con desesperación, al mismo tiempo que sus manos recorrían con detenimiento la piel de los cuerpos que se estremecían en medio del calor. Suaves murmullos y quejidos acompañaban cada uno de sus movimientos ni una palabra podía ser entendida pero a la vez eso no era necesario, solo bastaba el calor y el propio ritmo que sus cuerpos llevaban.
Kakashi acariciaba la espalda de la pelimorada, mientras que esta se mecía sobre él y los tersos labios de la kunoichi besaban el pecho fornido del peliplateado haciendo aun más placentero el momento.
-Tengo una petición – dijo de pronto el ninja copia.
-La de las peticiones soy yo –contestó la Mitarashi que se mantenía sentada sobre las caderas del chico.
-solo una petición –insistió Kakashi tomando con ambas manos la cintura de su desnuda compañía –suéltate el cabello.
-¡Que perverso eres! –dijo Anko en tono de broma para después acceder al peliplateado.
La chica alzo los brazos y frente a la mirada de su compañero se deshizo la coleta que hace unos momentos llevaba, dejando caer su sedoso y perfumado cabello color violeta que llegaba a la mitad de sus brazos.
Kakashi no pudo evitar aspirar con fuerza el aroma a lavanda que automáticamente se dispersó por la habitación, ahora no podía comprender por qué la chica se esforzaba en mantener su cabello hecho un nudo.
-Me gusta tu cabello –admitió sin dejar de contemplarla.
Ella solo sonrió y se inclino para volver a besar sus labios.
…
-Te entiendo, tal vez yo estaría igual que tu si estuviera en la misma situación,, pero estamos en una misión y mezclas sentimientos que no debes de…
-Lo sé pero me es imposible evitarlo, la quiero. –contestó Genma ambos chicos entraron al hotel y se mantenían afuera de la habitación de Anko.
- No tienes ningún derecho a estar cuidando sus pasos.
-Aun así necesito hablar con ella.
-Tal vez esta dormida –contestó Aoba un tanto indeciso, no le parecía correcto molestar de esa manera.
Genma se acercó más a la puerta para girar la perilla, "si está cerrada no tocaré"
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-Escuche algo…
-Es el aire.
