Capitulo XIV
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Casi un mes había pasado desde la boda de papa y Esme, hoy venían de su luna de miel.
Comencé a bajar las escaleras cuando ellos entraban por la puerta. Un dolor inmenso se agarró en mi estómago provocando que perdiera la estabilidad y cayera, rodando las escaleras.
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[Narra Edward]
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Bajábamos las escaleras cuando nuestros padres habían llegado. Antes de llegar a la mitad a Vanessa perdió la estabilidad y calló rodando las escaleras, pude cogerla a tiempo de que se diera un golpe en la cabeza.
—¡Vanessa! —dijo Carlisle— ¿Qué la ha pasado? —me preguntó
—No lo sé, bajábamos las escaleras y de pronto ha perdido la estabilidad.
—Vanessa, cariño —dijo dándola suaves golpes en la cara para que despertara.
En ese momento llamaron al timbre, lo único que pude ver fue una luz blanca que inundaba la mente de la persona en cuestión.
Alice abrió la puerta.
—¿Sid? —preguntó asombrada.
Este sonrió.
—Carlisle, ya ha comenzado.
—¿Comenzado el qué?
¿Por qué no podía leer sus mentes? ¿Por qué no sabía lo que le pasaba al amor de mi existencia?
—Papa, ¿nos lo puedes explicar? —preguntó Alice un tanto histérica.
—Primero será mejor que dejemos a Vanessa en su dormitorio.
—Sí, será lo mejor, hasta dentro de media hora no comenzará el cambio.
—¡¿Qué cambio? —inquirió Esme.
Cogí a Vanessa y la subí a su habitación, la recosté en la cama y me quedé junto a ella. Todos los demás me habían seguido.
—¿Alguien me va a explicar algo? —dijo Emmett.
—Vanessa se va a transformar en un ángel.
—¿Pero qué dices? Estas de broma, ¿verdad, papa? —volvió a preguntar Emmett
—No, hijo.
—¿Desde cuándo lo sabes? ¿Por qué no lo he visto?
—Amor, tranquila —Jasper la abrazó.
—Lo sabe desde que llegué al hospital —intervino Sid—, no lo has visto porque yo he interferido en eso, no lo podías ver porque Vanessa no se podía enterar.
—Pero, ¿por qué se va a convertir en un ángel? —le pregunté.
—Porque es la elegida.
—Papa… — una voz débil se oyó desde la cama— me duele, me duele mucho.
—Tranquila cariño —Carlisle le tocó la frente y después miró a Sid.
—¿Qué hace aquí Sid?
—Ha venido a decirnos que te pasa.
—Vanessa —Sid se acercó demasiado a ella, para mi gusto— te vas a transformar en un ángel como yo.
—¿Pero qué dices?, eso es imposible.
—Tranquila, cariño, no te alteres —le dije acariciando su frente la cual estaba muy caliente.
—Va a alcanzar casi los cincuenta grados, tiene que eliminar toda su parte vampira —me aclaró Sid.
—¿Le van a salir alas?
—¡Emmett! —le regañó Rose mientras le daba un codazo.
—Sí, aunque creo que ya le han salido —Sid se volvió a Carlisle— me comentó que se mareó aquel día que conocí a Edward.
—Es verdad, estuvo inconsciente dos días —confirmó Carlisle
—Tampoco puedo leerle la mente, ¿tiene algo que ver?
—Sí, cada angel posee su propio escudo.
Pasaron dos interminables días llenos de gritos de dolor por parte de mi amor, me sentía inútil, inservible, no soportaba verla sufrir. Al tercer día los gritos cesaron pero ella estaba inconsciente en la cama.
Tenía cogida su mano y le daba pequeños besos, entonces sentí como se movió lentamente y como sus ojos comenzaron a abrirse.
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[Narra Vanessa]
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No sabía lo que me pasaba, Sid me había dicho que me iba a convertir en un angel, ¿es que acaso existían?, tan solo notaba como mi cuerpo cambiaba, no era una quemazón como ocurre en la transformación de vampiros, sentía como miles de agujas desgarraban el interior de todo mi cuerpo mientras algo iba sustituyéndolo.
Después de dos días en la agonía, en los que ni los gritos me servían para calmar el dolor, este cesó.
Sentí una presencia a mi lado, era Edward, era él quien sostenía mi mano y le proporcionaba cortos besos.
Me moví ligeramente, pues ya sentía y tenía un control de todo mi cuerpo, a la vez que abría ligeramente los ojos dejando que se acostumbraran a la claridad de la habitación.
—¿Vanessa?, ¿amor?
—Edward —susurré
—Sí, cariño estoy aquí.
La puerta de la habitación se abrió y entró papa seguido de Sid, Esme y los demás.
—Vanessa, ¿cómo te encuentras? —me preguntó papa mirándome asombrado.
—Mejor, ¿qué me ha pasado?
—Te has transformado en angel —habló Sid.
—Eso es imposible, además ¿qué haces tú aquí si…?
Sid alzó una ceja.
—No tienes cáncer, eres un angel y me tenías que cuidar.
—Vaya, veo que tú nueva mente ha recapacitado bien —sonrió
—Qué gracioso. ¿Es por eso que he tenido tantos cambios?
Me incorporé en la cama.
—Sí, tienes que tener cuidado ahora tienes mucho más poder, eres más fuerte, tienes que tener mucho cuidado con ellos.
—¿Cómo, cómo que mucho más poder?
—Cada angel tiene diversos poderes aparte del particular.
—¿Particular?
—Entre todos los ángeles, eres la única que se puede convertir en cualquier animal.
—¿Cuál es el tuyo?
—Tengo la capacidad de modificar mi cuerpo a mi antojo, ¿por qué te crees que tú padre se creyó que tenía cáncer?
—Vaya…, ¿qué más poderes tengo?
—Como ya sabes tienes un escudo y los demás poderes los irás descubriendo poco a poco, yo te ayudaré.
—Tienes alas, Vanessa —intervino Emmett divertido que, al igual que todos los demás, había estado callado.
—¿Alas? —miré a Sid
—Sí, las tenemos pero normalmente nos transportamos así
Unas llamas azules devoraron su cuerpo y este apareció a mi lado.
—Creí que te habías quemado —dije totalmente convencida.
Sonrió.
—Son puramente estéticas, para dar más color a la hora de transportarnos. Inténtalo.
—¿Cómo?
—Piensa a donde quieres ir, concéntrate y te transportaras.
Cerré los ojos, al lado de Emmett –pensé-, me concentré todo lo que pude y noté como mi cuerpo se movía, sin sentir ninguna llama a mí alrededor. A los segundos estaba a su lado y sin haber hecho mucho esfuerzo.
—Vaya, como mola.
Todos me miraban sorprendidos.
—Con cuidado —me recomendó papa.
—También puedes transportar a más personas, pero ya lo intentaras con el tiempo. Ahora acabas de despertar.
—¿De qué me voy a alimentar?
—Seguirás alimentándote de las dos cosas, como siempre, eso no cambia.
Me quedé pensativa un rato, no había caído en la cuenta hasta ahora.
—¿Por qué soy un ángel?
—Estaba esperando a que me hicieras esa pregunta. Ven te lo explicaré.
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Espero que os haya gustado... ¿os lo esperábais? Gracias por los rr, besos!
