CAPÍTULO 14

PERSEVERAR ANTE LA ADVERSIDAD ACARREA CONSECUENCIAS

¿?

¿?

Hmmm…

Qué a gusto que se está aquí…

¿Dónde estoy?

Abro los ojos, pero no mucho ni demasiado rápido, pues aun tengo sueño y mis ojos no me responden bien. De repente, recuerdo el olor de la brisa marina ya algo distante y me despierto en su totalidad.

Delante de mí veo algo… ¿verde? Y muy cerca.

Intento poner algo de distancia y me percato de que estoy en un sillón. ¿Durmiendo en un sillón? Esto es nuevo, incluso para la Gran Ninja Yuffie. Y tengo una manta marrón tapándome. Antes de girarme para ver donde estoy levanto suavemente la manta y me aseguro de que no haya brazos a mí alrededor.

No hay.

Tsk.

Ahora sí que me giro. No reconozco para nada este lugar. Es una habitación de madera sin ventanas. Hay unos cuantos muebles también de madera y estanterías con libros, además de una televisión bastante imponente en uno de esos muebles. La habitación es bastante hogareña. ¿Cómo he llegado yo a aquí?

Lo último que recuerdo es descender de ese… asqueroso y… – mi estomago sí que se acuerda bien…

Lo último que recuerdo sin que me den ganas de vomitar es como Elena me ayudaba a ponerme encima de unas cajas en el helipuerto.

¿Quizá…?

¿¡PUEDE QUE ESTA SEA LA CASA DE ELENA!?

Inspeccionando un poco mejor la habitación, desecho esa idea. No creo que Elena tenga una espada gigante de exposición en una de sus paredes, al fin y al cabo.

Suspiro con desilusión. Ya me había hecho ilusiones.

Me incorporo, buscando pistas que me indiquen donde estoy, a pesar de que la espada de exposición ya me da una ligera idea. En una de las paredes hay un reloj que marca las 7 de la mañana. Bueno, algo es algo.

Sigo inspeccionando y me fijo en alguna de las fotos que hay encima de los muebles. Salen Cloud y Tifa en casi todas. Esto aumenta mis sospechas de que estoy en el bar del que tanto he oído hablar. Vaya, hay una foto grupal. Si hasta salgo yo. Recuerdo eso, tres días después de derrotar a Sefirot. A ver si cuando nos los carguemos de nuevo nos hacemos otra foto.

No creo que consiga más información en esta habitación, así que saldré a ver que más hay por ahí (en el fondo solo quiero curiosear).


Primera planta del bar de Tifa y Cloud, Midgar

7:20 de la mañana.

— A ver si me aclaro: ¿Vamos a entrar en el interior del planeta utilizando una especie de aeronave que están modificando ahora mismo los de ShinRa para poder llegar (sin mapa alguno ni señal que nos indique el camino) de alguna forma al lugar donde está Sefirot y patearle su estúpido trasero?

— Resumiendo bastante, si – responde Tifa, que está sentada enfrente de mí.

— Bueno, ya había oído una parte de esto en Costa del Sol así que tampoco me sorprende demasiado – comento, llevándome la última cucharada de cereales a la boca.

— Ten – dice Cloud, mientras le sirve a Tifa unas tostadas.

— Gracias.

— Así que tenemos que esperar dos días a que acaben de modificar esa cosa, ¿verdad? – pregunto.

— Si – responde Cloud, sentándose al lado de Tifa –, aunque acompañaremos a Cid, ya que es él quien ha de aprender a pilotar la nave y no me parece buena idea dejarlo entre tanta gente de ShinRa. Además, puede que los Turcos estén por ahí y sigo sin fiarme demasiado.

Me bebo de un sorbo la leche que queda y me levanto, dejando todo aquello que he utilizado en su sitio (o en el fregadero).

— Iré con vosotros, si no te importa – le digo a Cloud.

— Ok. Sin problemas. Ahora cuando se despierte Cid iremos para allá – responde Cloud –. Por cierto, no te habrá molestado dormir en el sofá, ¿no?

— ¿Eh? No, no. Que va. Ya estaba bien. Si total, estaba dormida como un tronco…

Yo me dispongo a salir, para dar una vuelta por las cercanías antes de que nos vayamos. Con un poco de suerte conseguiré olvidar la imagen mental de Vincent durmiendo en la bañera. No es un recuerdo demasiado agradable, que digamos.

— Que curioso – dice Tifa, queriendo continuar la conversa aun cuando me he girado para irme. Desde luego, esta mujer va a lo suyo, sin importarle nada lo que hagan los demás –. Nunca pensé que tú serías de las que se despierta pronto…

Me vuelvo hacia ella.

— Si es que no lo soy, solo que ayer estaba muy cansada… Me dormí nada más llegar a Midgar…

¿Eh?

Mi sentido ninja me está avisando de algo. Algo horrible acaba de suceder. Pero no tengo ni idea de que puede ser.

Mientras tanto, puedo ver como Tifa pone una cara de sorpresa y como Cloud hunde la mirada en su desayuno.

— ¿Hmmm? ¿Pero no había venido…? Si hasta Red dijo que habían venido caminando juntos… – Tifa se gira hacia Cloud, con una cara quizá demasiado sonriente.

Cloud hunde aun más la mirada en su desayuno.

Ah.

Así que es esto lo que mi sentido ninja ha detectado. No sé exactamente qué es lo que he dicho, pero Tifa se está enfadando. No he debido responder con esas palabras, eso seguro. He de largarme de este sitio y rápido.

— Bueno, yo me voy a… robar algo de materia. Nos vemos luego – balbuceo sin pensar, pues todo mi cuerpo se mueve como una gran máquina de precisión, con todos mis músculos trabajando en el único objetivo de salir de aquí cuanto antes.

En unos pocos segundos estoy fuera, pero ni de lejos he evitado el peligro. Creo que Tifa me ha dicho algo, algo que por suerte no he acabado de entender. Noto el mal creciendo a mis espaldas. Siento miedo, siento mucho miedo. He de salir cuanto antes de este edificio o… es posible que muera…

Corro sin hacer ruido (como una buena ninja de Wutai) por el pasillo, buscando una salida. Cualquiera. Una ventana también estaría bien.


Sector 2, Midgar

9:30 de la mañana.

— Lo siento – digo al fin –, lo siento muchísimo.

Cloud me devuelve la mirada.

— No pasa nada. Tampoco sabias nada al respecto, no es culpa tuya.

Aunque por las miradas que pone Cid creo que se ha montado una impresionante. Por suerte para mí, conseguí escapar a tiempo y he salido ilesa (a pesar de que no sé qué tal estaré la próxima vez que vuelva a ver a Tifa…).

En todo caso, al cabo de una media hora Cloud, Cid y yo partimos hacia la base de ShinRa en el Sector 6. Reeve se nos ha unido nada más llegar allá, pero los otros integrantes del grupo (Tifa, Barret, Red y Vincent) no han venido. Vincent y Red pasan bastante de todo esto, lo cual es, por otra parte, completamente normal, y supongo que Tifa se habrá quedado con Barret (que ha tenido bastante autocontrol para no empezar a disparar a todo aquél de ShinRa que se le cruzara).

Sinceramente, al llegar al Sector 6 esperaba algo… diferente. En realidad, delante de la estación está la aeronave modificada que utilizaremos. Pensé que estaría en alguna instalación secreta o algo, no a plena luz del día.

No es menos impresionante por eso, pues la nave, que tiene una forma alargada que la hace parecerse al Highwind, es imponente. Unos 30 metros (a vista) de largo y otros 15 de ancho. Con una punta alargada para la carga y un interior que, desde fuera, parece bastante grande. Las turbinas y hélices que elevan el Highwind son mucho más compactas en este modelo, y seguro que de esta forma será mucho más fácil la entrada al planeta por los túneles de corriente vital.

O eso espero, porque si no el viaje será corto.

La estructura original de esta nave recuerda a la de la nuestra, sin embargo ahora mismo están recubriendo la superficie con placas de un material negruzco. Quizá ese sea el material del que tanto se habla. Eso sí, por muy impresionante que parezca, si hace sol, el interior de la aeronave va a parecer un horno. Sé, por experiencia, que el color negro no es bueno contra los rayos del sol. Suerte que nos metemos dentro de la tierra, que sino…

Hay mucha gente trabajando en el barco volador, tanto a ras de suelo como por encima, con andamios y estructuras de todo tipo. Incluso hay grúas. Supongo que es lo que tiene aliarse con ShinRa. Recursos ilimitados.

A pesar de la gente que hay, fácilmente puedo distinguir a los Turcos desde aquí. Después de todo son los únicos que van con traje. A simple vista reconozco a Elena (a ella la podría reconocer hasta en la oscuridad), a Tseng… y el pelirrojo parece que es Reno, situado al lado del que, seguramente, será Ruda. Esos dos van juntos a todos lados.

Nos acercamos a ellos y el primero en darse cuenta de nuestra llegada es Reno, que nos ve de frente.

— Vaya, vaya. Pero si es el rubiales. ¿Qué tal, figura?

Los demás Turcos se giran en nuestra dirección. Cloud no responde ante el comentario de Reno, aunque yo sí que le podría decir un par de cositas a ese impresentable… aunque mejor me callo. No está la situación como para que le dé su merecido al estúpido ese.

Hmmm… los Turcos al completo, ¿eh? Sinceramente, después de nuestra invasión a Midgar por lo de Meteorito no pensé que los Turcos volverían a juntarse… especialmente cuando decidieron no luchar contra nosotros. Aunque es cierto que son leales. A un tirano, pero leales al fin y al cabo.

Esto va como va, por lo que parece.

— Llegáis puntuales, como esperaba – dice Tseng mirándose el reloj de pulsera –. Cid Highwind, acompáñanos al interior de la aeronave, te mostraré desde donde pilotarás. Por supuesto, los demás también podéis venir.


Interior de la aeronave, Midgar

9:50 de la mañana.

Esto es aburridísimo.

Pero muy muy muy aburrido…

Lo único que hace algo más llevadero todo este suplicio es que Elena también está con nosotros.

—… ¿Y los controles de estabilización de las hélices están separados por paneles? – pregunta Cid.

— Así es – responde el operario –. Recuerde que el sistema automático controla la elevación en cada uno de los niveles de la nave de manera que, para poder tener un sistema que permita maniobras complejas (y supongo que la ocasión las requiere), es necesario separar cada uno de los controles.

— Ya, pero el control automático no tiene en cuenta la sustentación de la aeronave en medio de la corriente vital, ¿verdad? Eso significa que, a cada maniobra que dé, se ha de recalcular la sustentación y reajustar cada vez la posición de las hélices, ¿no? Porque…

Bua. Esto es inaguantable.

Reeve también está aquí, aunque al ser un ingeniero en construcciones (o algo por el estilo) creo que entiende mejor de qué va esto. Yo no me estoy enterando de nada y Cloud menos, aunque ponga cara de interesado y de que "entiende". También es curioso ver cómo los Turcos se mantienen impasibles escuchando atentamente aun cuando puede que no entiendan palabra… incluso Reno, que es lo que más me sorprende…

Yo, por mi parte, lanzo fugaces miradas ninja a Elena sin que esta (ni nadie más) se dé cuenta de mis intenciones. No es tan malo ni tan triste como puede parecer. Es lo único que me impide perder la cordura en este lugar.

Por suerte, parece que en breve va a aparecer una oportunidad para escabullirse. Tseng ha estado mirando la hora desde hace unos minutos, así que es probable que tenga algo importante que hacer. Y si él se va, yo tengo una excusa para hacerlo también.

Y, sin más tardar, a la mínima que hay una pausa…

— Siento interrumpir, pero hay asuntos que requieren mi atención – tal y como predije, Tseng intenta escabullirse –. Quedaros todo el tiempo que necesitéis. Tenéis acceso total a toda esta aeronave. Reno, Ruda, Elena. Conmigo.

Y sin esperar a que estos digan algo se dirige a la salida. Y los tres Turcos le siguen, sin mediar palabra.

Antes de que pase el momento, debo aprovecharlo.

— Creo que yo también me iré. Voy a dar una vuelta por ahí, ¿vale?

— No vayas muy lejos. Aun siendo tú, Midgar es peligrosa. Si tienes problemas, o necesitas algo, llama por el móvil, ¿ok? – dice Cloud.

— No soy una niña pequeña. Tendré cuidado, como siempre.

Cloud pone una cara rara.

— ¡Nos vemos!

Y salgo por la misma puerta por la que acaban de irse hace nada los Turcos. En el pasillo no hay nadie, por eso. Sigo adelante y empiezo a escuchar voces al fondo, en el otro pasillo que corta con este. No es mi intención espiar pero no puedo ir hacia otro sitio.

—… y ahora con lo que os comentaba antes. Os daré trabajo para estos dos días. Cuando lo acabéis, tendréis libre hasta que embarquemos pasado mañana, ¿de acuerdo?

Esa voz es de Tseng.

Por otro lado, ¿vienen ellos también? De alguna forma era de esperar, con todo este equipamiento y tecnología no creo que Rufus (al que, por cierto, no he visto desde… lo de Meteorito) nos dejara ir sin "escolta".

Eso es bueno. Significa que Elena vendrá… NO. ESPERA. ES MALO. Significa que Elena vendrá. Y Sefirot no es alguien con quien desearía que ella se encontrara más de lo debido.

— Ruda, quiero que vigiles a los miembros de AVALANCHA que han venido. No espero que hagan nada extraño pero vigílalos por si acaso – ordena Tseng.

No es que me haya sorprendido demasiado con eso…

— Tú, Reno, tendrás que encargarte de los asuntos pendientes que llevas retrasando este último mes – continúa –. Sin falta.

— Está bien, está bien… – responde despreocupado Reno.

Eso tampoco me sorprende demasiado…

— Por último, Elena, te necesito para una misión… clasificada…

¿Eh? Eso ya me interesa bastante más.

— ¡Uguu…! Una misión secreta para nuestra novata del año… – bromea Reno.

— Si fuera tan novata como dices te lo hubiera propuesto a ti antes, ¿no? – responde Elena, con un tono de molestia en su voz.

— Basta. Los dos – interrumpe Tseng –. Reno, Ruda, creo que ya os he dado vuestras órdenes.

Empiezo a oír pasos que se dirigen en mi dirección.

He de esconderme rápido. En el techo hay unas cuantas tuberías de las que podría sujetarme, visto que no puedo esconderme en otra parte del pasillo. De un ágil y rápido salto (silencioso va por descontado) llego a la altura de las tuberías y, con fuerza, consigo mantenerme en el techo, colgada.

Justo a tiempo, por cierto, porque ahora los dos Turcos caminan por donde estaba hace pocos segundos. Puedo ver cómo pasan justo por debajo de mí.

Solo espero que no miren para arriba… podría echar muchas cosas a perder si lo hicieran…

Reno vuelve sobre sus pasos y saca la cabeza al pasillo del que venía.

— ¿Y quien dice que no me lo pidiera? ¡Pero yo no soy tonto!

Y vuelve hacia Ruda, riéndose.

Este hace una mueca o algo parecido.

— ¿Hmm? Ah, no te preocupes. La mayoría de los "encargos" ya los tengo hechos. Me quedo un rato contigo para que te sea más leve y luego acabo los que me quedan – comenta Reno, sin darle mucha importancia.

Vuelven hacia la sala en la que están Cloud y los demás.

En cuanto desaparecen de mí vista bajo silenciosamente. Desde luego, si no fuera una ninja, no sé cómo podría sobrevivir a cosas como esta…

Me acerco hacia el origen de las voces que aun siguen ahí.

— Recuerda. Sector 5, calle "Victoria" numero 36, tercer piso. Entrega el paquete sin hacer preguntas a quien esté allí.

Por lo visto me he perdido parte de la conversa.

— ¿Solo eso? – pregunta Elena.

— Efectivamente. Eso sí, asegúrate de que el paquete llega a su destino.

— Sí, señor.

— Y ahora he de marcharme, se me hace tarde y el presidente no espera a nadie. Cumple con las órdenes y pronto, a ser posible.

Y escucho los pasos de (seguramente) Tseng alejándose en dirección contraria a la mía. Pero solo oigo unos pasos. Elena debe de seguir ahí. Pasan los segundos y ella sigue sin moverse. Supongo que no se mueve, porque no oigo nada. Ni pasos ni absolutamente nada.

El tiempo sigue corriendo, así que quizá sea hora de actuar. Antes que nada, ¿qué tal estoy? Pelo… correcto; Camisa… aceptable; Pantalones… mucho mejor que esa falda ajustada que me dejó Tifa. Mucho, mucho mejor. Quiero decir, a mí no me van las minifaldas. Yo con pantalones cortos voy encantadísima. Falda, sin embargo…

De todas maneras, parece que voy bien.

— ¿Elena? – pregunto, saliendo de mi escondite.

Elena se sorprende al verme, girándose rápidamente, al estar de espaldas a mí.

— ¿Yuffie? ¿Qué haces aquí? – pregunta sorprendida.

— Pues… es que no aguantaba más ahí dentro… no soy de ese tipo de gente, la verdad… – respondo sinceramente.

Ahora que me fijo, no parece que lleve ningún paquete. No debía ser demasiado grande. Aunque quizá sea mejor dejar que los asuntos de los Turcos los resuelvan los Turcos.

Elena se ríe, dando a entender que le pasa lo mismo. Bueno saberlo.

Y un silencio se cierne sobre nosotras.

El destino me ha dado tan buena oportunidad que no pienso desperdiciarla. Esta vez ya tengo pensada una estrategia, aunque tendré que utilizar todos los recursos a mi alcance para que funcione.

— P-Por cierto… – empiezo – La otra vez, en nuestra aeronave… mencionaste que eras de Midgar, ¿no?

— Si, así es. ¿Por?

Esto no va a funcionar. Ya noto como la sangre me va a la cabeza.

VA. CENTRATE.

— Bueno… me estaba preguntando… la verdad es que quería darme una vuelta por la ciudad, al ser mi primera visita "oficial" pero… es que como Cloud y Tifa están ocupados estos días… y Reeve ya me ha dicho que no puede…

Esto no está funcionando. Joder. Si lo tenía muy claro cuando lo he repasado antes.

— Bueno, me preguntaba si… podrías enseñármela tú.

Hala, ya lo he dicho.

Elena se queda quieta. No sé exactamente si pensando o no. Solo quieta.

No ha funcionado. Maldita sea.

Bueno, plan B. Abortar misión.

— Aunque… supongo que tendrás trabajo. Que poco inteligente por mi parte. No pasa nada, se lo preguntaré a Barret… o incluso a Vincent…

— Ahora tengo algo de trabajo – dice Elena –… pero mañana estoy libre. Me encantaría mostrarte la ciudad, si quieres.

Y sonríe. Y SONRÍE.

— ¿En serio? – pregunto sin creérmelo.

— Claro.

¡TOMA YA! ¡Chúpate esa, destino asqueroso!

— ¿Te parece bien si quedamos mañana a las 9 delante del antiguo edificio ShinRa? – pregunta.

— ¿Edificio ShinRa? Es el grande que está en el centro de la ciudad, ¿no?

— Si. En la entrada, ¿te parece bien?

Y vuelve a sonreír. Y VUELVE A SONREÍR.

En algún momento yo misma me he puesto a sonreír, y no estoy segura que vaya a parar pronto. Aun no me creo que esté pasando esto.

— Por… Por supuesto.

— Tengo cosas que hacer ahora así que yo ya me marcho. Nos vemos mañana, entonces. ¡No llegues tarde! – dice, mientras se despide con la mano.

Por supuesto que no voy a llegar tarde. Si yo soy la señor(it)a puntualidad.

Ya no puedo ver a Elena, quien acaba de girar al final del pasillo, aunque aun puedo escuchar el eco de sus pasos sobre el suelo metálico. No sé qué ha pasado, pero… hoy ha sido un buen día. Ha merecido la pena aguantar todo el tostón de antes para esto.

Que feliz que me siento ahora mismo.

Estoy eufórica.

Mejor será que salga de aquí y vea como se llega al edificio ShinRa. Ya estoy viendo como lo que queda del día de hoy se me va a hacer extremadamente largo. Pero valdrá la pena, estoy segura.

Va a ser extraño andar por la deprimente Midgar con la sonrisa que llevo puesta.