Disclaimer: El anime de Free! y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Kyoto Animation. Esta historia fue escrita por una fan para el entretenimiento de otros fans, sin animo de lucro.
Qué vergüenza (/u\)
Las estrellas comenzaban a ponerse en el cielo cuando llegaron de nuevo a aquel parque.
Era triste pensarlo, pero el día había llegado a su final y era hora de despedirse. Nagisa deseó que el tiempo dejara de correr para poder estar así con Rei-chan un poco más, pero por más que rezara, parecía que nadie escuchaba sus plegarias, porque sin importar qué tan lento caminaran o cuánto tiempo se quedaran mirándose el uno al otro en silencio, el reloj seguía avanzando.
—Muchas gracias por el día de hoy, Rei-chan, me divertí mucho.
—Yo también me divertí mucho, gracias a ti.
Y entonces, dio un paso al frente, acortando un poco la distancia entre él y Nagisa, y suavemente acarició sus cabellos rubios.
—Rei-chan... —susurró con los ojos llenos de expectación, tan brillantes como el cielo mismo.
Antes de que se diera cuenta ya se encontraba elevándose para estar un poco más cerca de la altura del otro. Se preguntó en qué momento se habían acercado tanto. A esa distancia sus respiraciones entrechocaban armoniosamente y casi podría jurar que Rei-chan escuchaba sus acelerados latidos.
Rei tan sólo sonrió para luego besarlo.
Nagisa había visto cientos de veces en los dramas o las películas como las personas se besaban, e incluso había escuchado varias veces a sus hermanas hablar sobre ello, y como todo niño había sentido curiosidad y se había preguntado cómo sería besar a la persona que amas.
Mágico, perfecto, maravilloso. Todas ellas eran palabras que las personas usaban para describirlo, mas no eran ni de lejos las suficientes.
Es cierto que ambos eran totalmente inexpertos, pero no importaba que tan mal lo estuvieran haciendo o qué tantas veces sus narices chocaran; mientras se tratara de ellos dos, no podría ser otra cosa si no hermoso.
Y entonces Nagisa se olvidó del tiempo en el reloj y de los coches pasando a su alrededor y no pensó en nada más que en Rei-chan, y no recordó nada más que la suavidad de sus labios y el tacto de sus dedos. Y pensó que podrían quedarse así para siempre y no importaría.
Pero nada es eterno, y todo lo que pudo recordar Nagisa después de eso, fueron los gritos de sus padres al llegar.
*Se esconde detrás de su almohada* Qué pena que doy. Diciendo que me esforzaría por actualizar cada semana y rompiendo mi promesa enseguida. Sé que no es una excusa, pero surgieron algunas cosas que no me tenían de un buen humor, así que no tenía cabeza para escribir.
Hasta la próxima.
Con mucho amor
~HiSu (?)
