Eren se encontraba pensativo e Historia lo notó.
Cuando Eren le había tomado con firmeza la mano, dejándo a Nerian y Claennis solos, muchas incógnitas se abrían paso por su mente. O más bien, cuando el niño le había exigido a Eren decirle que si había visto algo. Él se quedó callado y se veía nervioso, lo cual alertó a Historia. Con esa mirada, ella se dio cuenta de que Eren le mintió al chico. Y se preguntaba el porqué.
Habían subido al carruaje a la espera de los demás, quienes serían, el Comandante, la Teniente y el Capitán.
Estaban solos. Por lo tanto, Historia tenía que aprovechar la oportunidad.
—Eren...
—¿Qué?
A Historia le molestó el tono que él uso con ella. Pero instantáneamente, hizo de lado cualquier emoción negativa innecesaria. No era tiempo para enojos absurdos que les podrían quitar tiempo valioso.
—¿Tú le mentiste a Nerian?— inquirió con el mismo tono que había empleado Eren con ella.
Vio como el ceño de Eren se fruncía rápidamente.
—¡¿Qué te hace pensar eso?!— exigió, subiendo el tono de voz, al punto en que a Historia se le hizo fastidiosa su actitud.
Historia rogó muchísima paciencia para poder soportar esto.
—Solo dime la verdad, no puedes engañarme
Eren no había notado que su propia respiración se había tornado forzosa y la rubia comenzó a ser contagiada por ese nerviosismo que el castaño estaba irradiando. Él estaba así desde que aquel ser los había visitado y no lo culpaba. Todos están así, asustados, nerviosos y sobre todo confundidos. Ayer, cuando fueron a revisar el estado de Mikasa y Armin, el semblante del Comandante era el que más se tonaba tenso. La mirada preocupante de la Teniente Hange fue la razón de que Historia se diera cuenta de que el Comandante no estaba bien.
Lo más preocupante era ese ser. ¿Quién rayos era? ¿De dónde salió? y lo más importante, ¿Qué era lo que buscaba de Nerian?
Ese chico le debe muchas explicaciones.
—Historia...
La forma en que la llamó fue tan dulce, más la mirada que él le dedicó, que la chica comenzó a sentir sus mejillas calentarse. Esperó a que Eren dijera lo que tuviera que decir.
—Si, le mentí— habló afligido —Pero hay una buena razón por la cual lo hice—procedió a seguir explicando, pues por alguna razón, no quería que Historia se hiciera una mala imagen de él.
Ella se dio cuenta de que a Eren le estaba costando trabajo expresarse y ser sincero, pero era justo y necesario para resolver las dudas y los futuros problemas.
—¿Y cuál es?
Historia siempre veía que a Eren le costaba ser más abierto a sus emociones y sentimientos. La forma tan dura en la que le hablaba a Mikasa y él como algunas veces se molestaba con Armin, le hizo darse cuenta de que Eren es alguien que la había pasado mal.
Y ella lo entiende perfectamente.
Recordaba a la perfección el como le gritaba a unos niños que solían tirarle piedras y el como a veces uno de ellos se disculpaba por su mal trato. Sin embargo, ella solo sabía responder con crueldad. No sabía como expresar sus emociones de forma adecuada.
Entonces hizo algo con el castaño, arriesgándose a que este la apartara.
La rubia tomó sus manos, en un gesto de comprensión absoluta. Dándole la confianza a Eren para poder expresarse de forma despreocupada y relajada. Más una sonrisa que denotaba aún más esa libertad que Historia le estaba ofreciendo a Eren.
Este al verla, no pudo evitar una sensación en su pecho que lo hizo sentir raro, pero a la vez feliz y muy relajado. En ese mismo instante, también pudo percatarse del calor que estaba sintiendo en su rostro. Eren se dio cuenta de que era la primera vez que se sentía así. Y, producto de esas emociones positivas que comenzaron a surgir de su pecho, el castaño entrelazó sus manos con las pequeñas y suaves de la chica, devolviendo esa sonrisa de confianza y afecto.
Ambos no se dieron cuenta de que sus rostros estaban demasiado cerca, hasta el punto en que sentían sus respiraciones.
—No es lugar para besuqueos, eso es en un lugar más privado— Se mofó Hange al abrir la puerta del carruaje.
Ambos se separaron rápidamente, apenados y observando cualquier cosa que no sean ellos dos. Lo siguiente fue que el Capitán Levi y el Comandante también se subieron al carruaje, indicándole al que manejaría el vehículo poder avanzar.
Sasha Braus siempre había gustado de fastidiar a su más cercano confidente, Connie Springer.
Todo había comenzado en estos días, cuando una nueva recluta había sido trasladada al área de la Legión de Reconocimiento donde ellos se localizaban. Tiene por nombre, Dannie Gneisenau. Ojos grandes, expresión linda y un poco temerosa. Cabello castaño suelto y orbes verdosos. No obstante, desde que Maggie Scrivens llegó, el pensamiento de que ambas eran muy similares llegó a la mente de Sasha. Tenía planeado decirle a Connie sobre esa idea que surgió repentinamente, pero rápidamente descartó esa idea, el tonto era muy despistado.
En el carruaje donde estaban a bordo los demás quienes fueron asignados a la misión del Comandante Erwin, iban Jean, Connie, Sasha, Mikasa y Armin. Y los nuevos quienes eran, Grahem y Maggie. El primero se lamentaba de no poder irse a lado de Synnove, pero esta lo amenazó con meterle un zapato y asegurarse de que llegará a su estómago.
Para la mala suerte de Connie (a palabras de Sasha y Jean), Dannie se había ofrecido a ayudar al conductor en lo que pudiera serle útil. Y a Connie le había tocado asiento detrás de donde estaba el conductor.
—Connie, ¿porqué no saludas a Dannie?— inquirió con voz pícara y provocando el sonrojo de este.
—Cállate Sasha, ¿no ves que ella está atrás de nosotros?— susurró, preso de la vergüenza y adivinando las intenciones de Sasha.
Esta dio una leve carcajada que llamó la atención de quienes estaban presentes. Incluyendo la de Dannie, quien había asomado su vista por la ventana del carruaje.
—¿Pasa algo?— preguntó sonriente y Sasha estuvo a punto de responder, pero Connie se le había adelantado tapando su boca.
La castaña intentó forcejear para liberarse del chico, pero este estaba decido a tomar venganza.
—No es nada, Dannie— le habló sonriente —Sasha solo nos platicaba de las ganas que tiene de comerle la boca a Armin
El mencionado rubio dio un grito de exclamación por lo dicho por el chico rapado. Quien hasta el momento no había dicho palabra alguna, junto con la asiática. Sasha, quien aún seguía forcejeando para liberarse de Connie, negaba constantemente con la cabeza, presa de la vergüenza y por provocar a Armin de esa forma.
La chica patata siempre olvidaba que Connie también podía jugar tan sucio como ella lo hacía.
—N-no le creas, A-Armin— dijo nerviosa la chica.
Jean, quien también permanecía callado y aprovechando el momento para molestar a la castaña ya hecha un tomate vivo, liberó un comentario que provocó la risa en Dannie.
—Que mentirosa, sé que te mueres por hacerlo
—¡JEAN, NO AYUDAS!
Grahem y Maggie, quienes permanecían quietos en sus asientos, se miraron entre sí. La chica se sentía feliz de por fin poder ver a su madre y confirmar que desde siempre llevó una bonita relación con su padre. Por otra parte, Grahem deseaba que Kayne estuviera con ellos para presenciar la escena que montaban Armin y Sasha. También comprendía la felicidad de Maggie al verla contenta por ver a Connie y Dannie. A él le gustaría lo mismo. Y consideraba que estaba siendo altamente cruel por estar despreciando todo el cariño que la Sasha de su tiempo le había dado, sin importar que fuera hijo de otra mujer. Hijo de Annie Leonhart.
Al pensar en ella, la irá volvía a su cuerpo.
En ese momento, Grahem posó su vista en Jean y las incógnitas volvieron a taladrarle la cabeza de forma bastante molesta. Recordó lo que había sucedido cuando fue a visitar a Annie a su celda, el como ella abrió un párpado al momento de golpearla con su mano cristalizada. Y entonces, llegó a la conclusión de que el despertar de Annie Leonhart sería inminente.
Lo peor de todo, es que no le dijo a Nerian y a los demás sobre ese detalle. Si que estaba en problemas.
También estaba ese sueño donde se encontraba sentado, hablando con el Demonio de la Infinidad. Y el como este le proponía matar a Jean, prometiendo liberar a Annie. ¿Pero qué ganaría con eso? ¿Sería realmente capaz de matar a su propio padre?
Antes estaba seguro de que no lo haría, a pesar del coraje que sentía, pero después de hablar con el Demonio, ya no estaba tan seguro.
—Grahem, ¿te sientes bien?— la voz de Jean lo regresó a su órbita.
El chico se sentía un estúpido por el rumbo que sus pensamientos estaban tomando. No obstante, se quedó mudo viendo a Jean.
Maggie, al ver que Grahem no se digna en contestar, lo golpea en la cara, haciéndolo espabilar y enojar aún más.
—¡MAGGIE!
Esta lo vio con el ceño fruncido, dándole a entender que estaba montando una escena.
—No es nada— respondió con el tono de voz más antipático que pudo haber expuesto.
—¡No se detengan, SIGAN DISPARANDO!— ordenó Kenny.
—¡Pero ya no hay nada, Capitán!
En ese momento Kenny no podía dejar de pensar en esos verdosos orbes emanadores de la destrucción tan caótica, que cualquier ser con el corazón de hielo temerá.
Cuando ese tipo o más bien, esa cosa había entrado, inmediatamente había devorado la cabeza de dos de sus subordinados. Estaban preparándose para su salida de visita a la Legión de Reconocimiento. Fue tan rápido que si Kenny hubiera parpadeado, se lo hubiera perdido. En ese momento, dio la orden de dispararle sin piedad, pero aún así, no consiguieron provocarle daño alguno. Sin embargo, una de las tantas habilidades que Kenny poseé, es la velocidad. En un momento de distracción que él no dudó en aprovechar, le dio encestó un buen disparo en la parte inferior de la cabeza. La cosa dejó de moverse.
Y los subordinados de Kenny también, incluyéndolo a él. Creyentes de que el poderoso Capitán, Kenny Ackerman, había matado a algo tan horrible como esa cosa.
No obstante, la cosa recuperó su movimiento y encaró a todos los presentes de la estancia. Kenny dio un paso atrás, sin poder creer lo que sus ojos miraban.
El ser había aumentado su tamaño, sumado a que su mandíbula llena de colmillos tan grandes y llenos de sangre se encontraba floja, como su estuviera a punto de caerse. Y lo más pertubante era esa mirada que solo expresaba la muerte y el deseo de la destrucción.
—¿Qué mierda eres?— preguntó, sin poder creer lo que sus ojos presenciaban.
El ser clavó su mirada en la suya y se había acercado a Kenny. Este se paralizó al verlo tan cerca.
—El Demonio de la Infinidad
Kenny no respondió y con la mirada, les ordenó a sus subordinados que salieran lentamente de la base. Y así lo hicieron, le extrañó que el ser conocido como el Demonio de la Infinidad, permitiera tal acción.
El hombre, armándose de muchísimo valor, le plantó una segunda cuestión.
—¿Qué es lo que buscas?
Hubo muchos silencio después de eso y cuando el hombre creyó que no habría respuesta a la pregunta que había formulado, esa cuestión fue respondida.
—A Nerian Jaeger
Recordó lo que ese maldito chico Ackerman le había dicho de los hermanos Jaeger, pero no sabía de que forma todos ellos estaban entrelazados. Pero la conclusión era esta: esos estaban relacionados con el Demonio de la Infinidad.
—¿Y qué mierda quieres de mi?
—Que no estorbes
El frío que estaba calando sus huesos, no le permitía moverse con naturalidad y el Demonio lucía aún más quieto de lo que Kenny se imaginaba. Pero a lo lejos, en una ventana a la cual el Demonio le daba la espalda, Traute contenía en sus manos una escopeta que le serviría a Kenny de distracción.
Dio una sonrisa ladina al Demonio y le hizo un último comentario.
—Pues me gustaría quedarme a beber té contigo, pero ya tenemos que matarte.
Y enseguida Traute disparó, cosa que Kenny aprovechó rápidamente para salir por la ventana y dar la orden de dispararle sin piedad a la base que les había servido de provisión, aún con el Demonio dentro.
No obstante, tuvo que parar cuando uno de los subordinados le informó que el Demonio ya no estaba.
Revisaron cada rincón de la base y efectivamente, ya no había nada.
Y después de los sucesos anteriores, Kenny tenía muchas ganas de ver al tan Nerian Jaeger y no precisamente de buena forma.
Probablemente, mi expresión debe de ser sumamente preocupante como para que mi hermana no dejara de preguntar el porqué de mi anterior actitud. No la culpaba, pero realmente no quería preocuparla. Aunque a este punto, guardarnos secretos pudiera ser algo que ponga en riesgo nuestra vida.
Íbamos con una aura pésima, de esas que contagia a todo aquel que esté alrededor suyo. Y eso sucedía exactamente ahora con nosotros, literalmente.
El carruaje era realmente confortable. Con mullidos asientos y estancia agradable. No obstante, todos íbamos con el semblante sumido en la tensión irradiada por Claennis y yo.
Kayne mordía sus uñas lentamente, producto de los nervios que comenzaron a consumirlo. Cosa que me hizo sentir irremediablemente mal; no me gustaba poner a Kayne en esas situaciones. Por otro lado, Synnove no dejaba de lanzarnos maldiciones con la mirada, el fastidio que emanaba era, hasta palpable. Nada bueno podía pasar cuando Synnove tenía esa expresión, el cuerpo de Grahem y el mío siempre lamentan invocar ese rostro. Por último, Heinrich, quien al parecer, era el único que trataba de mantener la calma de todos nosotros. Calma que hasta el momento le he tenido bastante envidia, por la falta de capacidad de hacerla emerger cuando realmente la necesito.
Ojalá Synnove también pudiera hacer florecer esa calma.
—¡MIERDA NERIAN!— exclamó furiosa, culminando su paciencia —¡¿Se puede saber que carajos te sucede?!
Me encogí en mi asiento, Synnove me provoca demasiado temor.
No pude sostenerle esa pesada mirada, ni siquiera la de Claennis, quien no dejaba de transmitir su enojo con esa expresión. Sabía que me lo tenía ganado, por no aclarar las cosas como son. A pesar de que la razón del enojo de mi hermana sea justificable, no podía evitar preocuparme por ellos, asustarlos con lo que debía confesarles. Sin embargo, había algo que realmente no me cuadraba y tenía que ver con el Eren de este tiempo.
¿Porqué él pudo ver al Demonio?
O más bien...
¿Porqué el Demonio fue con él?
Definitivamente, nada ya tenía sentido.
—Synnove, cálmate— pidió Heinrich —Lo estás poniendo nervioso; lo mismo va para ti, Claennis— dirigió su vista hacia mi, preocupado.
E inmediatamente, ambas dejaron de mirarme de esa forma tan abrumadora y no podía estar más agradecido con Heinrich.
Y, por otro lado, me sentía mal por hacerlos sentir así. Soy consciente de que se preocupan por mí. Pero, si tan solo pudieran comprender lo que significa poseer toda una enorme y lastimosa carga. El Demonio de la Infinidad me está buscando, no tengo ni la más mínima idea del porqué lo hace, pero es un hecho de que lo está haciendo. Algo debe estar sucediendo conmigo para ser el blanco directo del Demonio. Aún si él quiere matarnos a todos, mi instinto me dice que seré yo el principal de todo esto.
Inmediatamente recordé la vez que había llorado frente a Eren e Historia, fue una de las tantas veces en que sentí tanta impotencia esparcida por todo mi cuerpo.
"No te preocupes, Nerian, no dejaremos que él te haga daño"
Fue lo que me dijo cuando se había retirado de la estancia. Y entonces, sonreí. Lo hice con toda la emoción que mi cuerpo trataba de contener y que en vano hizo. No recordaba la última vez que mi padre había mostrado una muestra de su afecto.
Pero irónicamente, fue él quien más daño me ha hecho.
Aún así, existía la posibilidad de poder cambiar ese futuro tan desastroso. Entonces memoricé lo que Eren había hecho por mí. Me resultaba tan absurdo creer que se haya perdido su humanidad de forma tan horrible.
Estamos a tiempo de advertirle a la Legión de Reconocimiento del peligro que corre.
Suspiré, tampoco tenía sentido ocultar algo que podría ponernos en peligro. Así que, con toda mi fuerza de voluntad, me armé de valor para decirles.
—Yo...
Pero todo plan de confesión se vería frustrado por el repentino freno del carruaje y la caída de este.
El vehículo había chocado.
Todos nos llevamos un buen golpe por eso. El carruaje estaba volcado y nos costó trabajo asimilar lo que estaba sucediendo. Al menos por mi parte, ya que Heinrich pareció reaccionar rápido y enseguida fue a socorrernos. Synnove también había reaccionado, pero ella estaba más a la defensiva. No teníamos idea de como había pasado esto. Y justamente abrieron la puerta. Era el Comandante, quien nos había ayudado a salir de ahí y resguardarnos. Por fortuna, ninguno había salido herido.
Estábamos en una zona donde no habían personas, así que no había sido quien pedir ayuda por el repentino choque. Lo cual era mucho de extrañar, pues estas zonas eran muy transitadas.
Enseguida, los demás se habían reunido con nosotros y pude ver a quien era Maggie, sosteniendo en sus hombros a su madre, Dannie Gneisenau. Aunque también recibía ayuda de Connie. Ella era la única herida. Aunque me preocupaba el estado de Mikasa Ackerman y Armin Arlet. Ellos no se veían tan mal. Al parecer les había tocado la parte más débil del choque y digo esto porque los demás carruajes también sufrieron por el choque.
—¿Qué mierda sucedió?— oí preguntar al Capitán Ackerman a unos de los conductores, quienes también recibieron heridas leves y revisaban que había causado tal cosa. Una de las soldados que también era parte de quienes conducían, le respondió a lujo de detalles.
Al parecer, no fue accidente.
—Bien, Nifa, vuelvan a lo suyo
—Si, señor
El Capitán Ackerman se acercó a la Teniente y al Comandante para explicar lo que la recluta Nifa le había dicho. Por otra parte, Grahem se acercó a nosotros, viéndonos con una mirada cargada de preocupación. Unos momentos después, se nos unió Maggie al dejar a su madre a lado de Connie Springer.
—¿Están todos bien?— preguntó alterado y todos asentimos en respuesta dejándolos tranquilos a él y a Maggie.
Kayne se formulaba teorías en su mente de lo que estaba sucediendo y Heinrich le hacía competencia. Y después de hacernos miles de preguntas qué estaba sucediendo, Synnove fue la única que se dignó a hablar y para variar, dar una respuesta asertiva.
—Es Kenny Ackerman
Y eso, sin duda, fue algo que nos había alertado a todos. Haciendo que de inmediato adoptaramos una actitud a la defensiva. También teníamos que advertirles a los demás.
Cosa que había extrañado a el Escuadrón del Capitán Ackerman.
Lo sabía porque Eren e Historia me miraban como si fuera lo más extraño que pudieran haber visto.
—¡SALGAN DE AQUÍ!— había advertido una vez que se había planteado en medio y frente a ellos —¡Tienen que separarse!
Ninguno había reaccionado a la advertencia de Synnove, hasta que escucharon el disparo hacia uno de los conductores. Habían volado la cabeza de la soldado Nifa.
Entonces, el ensordecedor sonido de los múltiples disparos que se oían inundó todo el entorno que nos rodea. Todos nos habíamos separado, buscando un lugar por donde escapar. Para mi mala suerte, Claennis se había separado de mi lado, pero estaba un poco tranquilo al saber que se había ido por el lado de Synnove.
Vimos como el Capitán Ackerman fue el único que se quedó en esa área y estaba frente a frente con quien debía ser su tío, con Kenny Ackerman.
—Hola, Levi— saludo con voz vieja, pero bastante burlona —¿No has crecido ni un poco?
—Kenny— masculló el Capitán con ira, a punto de lanzarse a él para combatirlo.
El viejo apuntaba al Capitán con su arma, mirándolo con el deseo de pelea ardiendo en sus ojos, los cuales inmediatamente se convierten en unos llenos de ira.
—¿Dónde tienes a Nerian Jaeger?
Y lo que realmente nadie se esperó, fue el lanzamiento de una enorme bomba de humo que inundó todo el panorama, volviendo la visión una tarea sumamente difícil. Y dejándome con el cuerpo helado de la impresión.
¿Acaso Kenny Ackerman sabe quien soy yo?
Hola :D
Una disculpa de antemano por no actualizar rápido, pero al parecer la inspiración es una zorra que viene cuando le da la gana.
Por fin terminé con este capítulo. No se me dan bien las escenas de acción por lo cual, me es un poco preocupante para la trama.
Kenny por fin apareció :D
Esta era una parte que realmente estaba deseosa de escribir. Y también la parte Erehisu. Ya que a partir de este capítulo, quiero empezar a desarrollar el romance entre todas las parejas, que los nenes del futuro no cayeron del cielo.
Al principio tenía conflictos con agregarle una madre a Maggie, pero finalmente me decidí con que sea un personaje inventado, ya que a Connie no lo shippeo con nadie :v. Espero que el personaje de Dannie Gneisenau no les cause ninguna molestia :c (muchas veces ocurre eso con algún fanfic, lo he visto :T)
Se vienen los putazos para el próximo capítulo y la entrada de varios personajes nuevos, realmente relevantes para la trama.
Por cierto, ¡Feliz Navidad!
Realmente aprecio mucho a quienes me siguen y también a este fanfic, los adoro. ❤
Más vale tarde que
En fin eso es todo.
Bis Bald :D
