POR TI
Por ti
robaría yo la luna para estar contigo a oscuras
y entregarme en cuerpo y alma con toda pasión
Por ti
trataría de quemarme entre las llamas de este fuego
que hace arder mi corazón
Por ti
Jane se limpió las lágrimas molesta consigo misma de mostrarse débil en ese momento.
Tranquila, ya hablaremos después- dijo Mikaela.
Pero Jane no quería hablar después, Jane no quería estar en ese lugar, quería estar lejos, pelear tanto para nada... ¿Cómo regresar? ¿cómo ver a Optimus a los ópticos y decirle que todo estaba perdido? ¿Y si regresaba y Optimus había... había...?
Malditas lágrimas- pensó Jane mientras éstas volvían a rodar por su mejilla marcada.
Wheelie- dijo Mikaela cuando Jane se había retirado- no quiero que vuelvas a molestarla...
Como digas oh Diosa Guerrera- dijo el mecha con otra caravana.
Realmente esa cosilla extraña idolatraba a Mikaela.
¿Cuándo fue la última vez que había disfrutado de un baño aromático? Jane no lo recordaba.
Una jovencita con velo la había llevado a una tina con agua caliente y esencias; Jane no protestó, solamente se dejó llevar. Mientras el agua corría por su piel no pudo evitar pensar en los que se habían quedado atrás, los que habían caído, los que aun se aferraban a la vida...
Vamos Jane McKenzie- se dijo a si misma sin importarle que la chica le viera como si estuviera loca- debe de haber alguna forma... tiene que haberla... no puede terminar así... no debe terminar así...
El sol ya mostraba sus cálidos rayos a las arenas del desierto.
Jetfire volvió a entrar a esa edificación pétrea. Optimus continuaba en el suelo aferrándose al estado en línea.
Eres un Prime muy fuerte- dijo Jetfire- sí, debes ser el más fuerte de todos... solo que regresé esa humana nos encargaremos de Fallen, le haremos pagar, sí, eso me recuerda, los Prime...
Optimus solamente veía realmente sin ver el techo de piedra sobre él mientras Jetfire enumeraba las virtudes de la dinastía de los Prime, en ese momento parecía que hubiera sido ayer cuando se enteró que provenía de un linaje noble, antes de que Megatron dejara de ser el sumo señor protector de Cybertron, cuando sus amigos aun estaban en línea.
El Prime sintió una punzada de dolor en su debilitada chispa mientras uno más de sus sistemas de poca importancia se apagaba. Sí, el último de los Primes estaba más solo de lo que Jetfire pudiera imaginar.
El valiente líder autobot no pudo evitar dar una especie de tos seca como la llamarían los humanos, ni siquiera él mismo sabía cuanto tiempo podría soportar.
Vamos, Prime- dijo Jetfire deteniendo su relato- resiste, haremos pagar a Fallen... Porque esa basura planetaria debe pagar, nadie se burla de Jetfire ¡Le enseñaremos como se infringe dolor!
Una vez más Jetfire se perdía en su perorata en contra de Fallen.
Optimus solamente apagó los ópticos, no quería pensar en nada, solamente quería "dormir" un poco...
La mañana había llegado, el sol entraba por todas partes y la vida en el desierto una vez más se mostraba dispuesta a demostrarle a las arenas que ahí estaba.
Mikaela se encontraba tomando una especie de infusión en la calzada adornada de palmeras. La moda árabe le sentaba de maravilla y acentuaba su belleza natural.
- Mikaela tenemos que hablar
El atuendo de los militares del norte había sido cambiado, Jane parecía otra persona. Una camisola árabe de color negro y unos pantalones árabes aglobados del mismo color le daban un toque exótico que complementaba muy bien el atuendo blanco de la Diosa Guerrera.
Te escucho- Mikaela estaba sentada con su infusión en las manos mientras Wheelie estaba a sus pies.
Debo encontrar la Tumba de los Primes- Jane fue directamente al grano- ¿Sabía Sam algo al respecto?
Mikaela dejó su bebida en una mesilla.
Sam- comenzó sin mirar directamente a Jane a los ojos- no era el mismo desde el Cubo...
Para que engañarse mutuamente si era claro que Roboguerrero le había contado todo o prácticamente todo a esta mujer.
¿Mencionó algo sobre los Primes?- preguntó Jane.
Mikaela se mordió levemente el labio mientras tomaba una vez más su infusión, "Sabe algo" pensó Jane.
Por favor, Mikaela...- Jane se iba a jugar su última carta- Optimus Prime está en muy mal estado... si no hacemos algo... morirá...
Como lo esperaba, Mikaela solamente escuchar el nombre del líder autobot dejó caer su bebida.
¿Optimus? ¿vivo?- hasta sorprendida la Diosa Guerrera seguía viéndose prácticamente perfecta- ¿Dónde?
No muy lejos de donde tus hombres me encontraron- era mejor mantener en secreto un poco más el lugar exacto donde Optimus se encontraba, nunca se sabía quien podía estar escuchando.
Mikaela se puso de pie.
¿Diosa Guerrera?- Wheelie no entendía la reacción de su ama.
Ven conmigo- la señorita Banes mostraba una vez más esa seguridad que demostró en la batalla de Mision City.
Hace diez años...
Optimus Prime había caído en la batalla del bosque, Sam se culpó a sí mismo por la caída del coloso.
Tratando de corregir su error el joven Witwicky, Mikaela y Leo se movilizaron hacia el hogar de Roboguerrero, la búsqueda de un buscador había comenzado; pero, antes de que pudieran ir a Washington por su aparente salvador, StarScream atacó, Bumblebee cayó defendiendo a su humano, siempre demostró ser un digno guardián, Fallen apareció tan rápido que nadie lo vio venir y lo único que hizo fue decapitar al camaro para volver a desaparecer ¿Quién podía creer que Sam Witwicky el causante de todo era el chico del camaro? Ese fue el primer error de Fallen.
A una orden suya y usando uno de sus extraños trucos Mikaela y Sam junto con Wheelie y los gemelos autobots fueron transportados a un lugar extraño rodeado de arena.
StarScream se encargó al momento de esas dos escorias autobot, los gemelos también cayeron.
Sam no espero a ver que ese horrible pájarraco de metal acabara con su hermosa Mikaela justo frente a sus ojos, el joven Witwicky corrió lo más rápido que pudo con su hermosa novia logrando esquivar el ataque del decepticon.
Después vino el esconderse, el ocultarse entre las dunas para salvar la vida, Sam siempre se culpaba de que por él Optimus había caído, los decepticons intentaron atraerlo utilizando a sus padres pero Mikaela y Lennox quien también se había movilizado intentando encontrarle le ordenaron que no acudiera, los señores Witwicky cayeron una noche sin luna, eso fue devastador para Sam.
Las órdenes de Lennox eran el esconder el cuerpo de Optimus, que Simmons se encargara de encontrar al supuesto buscador todo esto mientras Fallen repartía el planeta entre sus hombres y comenzaba la búsqueda del arma máxima.
Sam se había obsesionado con los signos que rondaban en su cabeza, inventaba cada historia sobre ellos cada una más loca que la anterior, ya no comía, ya no dormía, se le había metido la idea de que podía traer a Optimus de regreso.
Mikaela se había ganado el favor de los árabes de Egipto tanto por su belleza como por su participación junto con Abdulá el líder de los beduinos en un enfrentamiento en contra de los "retoños decepticons", no lograron derrotarles pero al menos lograron expulsarles de su territorio "Diosa Guerrera" le llamaban y Mikaela debía admitir que el nombre le agradaba.
Sí, parecía que podrían sobrevivir si continuaban peleando, si se mantenían juntos... pero Samuel tenía otra idea.
Una noche sin avisar se alejó del campamento beduino y vagó por el desierto cual profeta biblíco. Mikaela estaba devastada, Sam le había abandonado, le buscaron por todas partes, no hubo una sola duna que no se removiera en el intento de encontrarle... fue inútil, el desierto se había tragado al joven Witwicky.
La Diosa Guerrera continuó esperando el regreso del valiente joven hasta que el destino le ordenó no continuara con su espera...
Esa mañana, hacia cinco años, cuando se había perdido contacto totalmente con Simmons y mucho menos se sabía donde estaba el cuerpo de Optimus, cuando Lennox había partido para el norte de Qatar intentando reunir la ayuda necesaria para una ofensiva en contra de los decepticons, una caravana beduina llegó al hogar de la Diosa Guerrera portando las noticias que le rompieron el corazón a aun hermosa Mikaela Banes...
La caravana había encontrado a un hombre joven agonizante en el desierto, habían intentado auxiliarle ofreciéndole agua y unos cuantos dátiles para soportar la travesía pero había sido inútil, al parecer su corazón no había soportado por más tiempo las inclemencias de ese infierno de arena, los beduinos informaron que había muerto mientras dormía bajo una palmera en el último oasis donde se detuvieron a descansar los camellos, tan cerca y tan lejos de su amada Mikaela.
La Diosa Guerrera tuvo un horrible presentimiento solamente escuchar la historia, se lanzó en loca carrera hasta el camello que traía el cuerpo del desconocido y solamente verlo supo que Samuel James Witwicky había regresado, se veía acabado, golpeado por la culpa y la desesperación, el desierto le había arrebatado a Mikaela su más grande amor, y cosa extraña, entre sus manos el antiguo compañero de Bumblebee protegía un sucio calcetín abandonado, como si ahí conservara el último vestigio de esperanza de la humanidad.
Esa noche la Diosa Guerrera lloró como nunca, y sus lágrimas cayeron al arenoso suelo del desierto cual estrellas perdidas del firmamento mientras el cuerpo de Sam era consumido por el fuego de una enorme hoguera y Mikaela Banes tomaba como suyo el mugriento calcetín último recuerdo de su amado Sam...
Con el correr de lo años la Diosa Guerrera solamente se contentó con ver que los árabes que le habían ofrecido un nuevo hogar soportaran la esclavitud en la que ahora el reinado de StarScream les tenía atrapados, Mikaela nunca olvidó a su amado Sam y el mugriento calcetín reposaba en su pecho entre las arrugas de su vestido árabe como si de un amuleto se tratara.
Y así sucedió que no hacia ni medio año mientras Mikaela lloraba de nuevo en el aniversario de la partida de su amado Sam que algo extraordinario y desconcertante sucedió, mientras las perlas de Mikaela bañaban el mugriento calcetín, éste cambió radicalmente de forma dando paso a una joya extraordinaria y de al parecer peligroso brillo, sin saberlo la matriz de liderazgo se presentaba en la hora más oscura de la humanidad.
La Diosa Guerrera no entendía que podía significar, pero de algo estaba segura, si Sam había protegido esa cosa de las arenas y el embiste del desierto era porque su importancia era incuestionable, así fue que al cobijo de la noche y sin nadie más que Wheelie Mikaela Banes, una de las mujeres más hermosas y al parecer valientes de la Tierra cruzó el desierto sola para ocultar semejante joya, justo en el lugar donde sin saberlo su amado Sam le había encontrado...
Ese mismo día, cuando la matriz de liderazgo apareció una vez más en la Tierra, Optimus Prime despertaba en el lugar más alejado del territorio norte...
Jane escuchó el relato de Mikaela mientras corrían cada una en el lomo de un córcel árabe.
Eso quiere decir que aun hay esperanza- musitó Jane aferrándose a la idea de que no todo estaba perdido.
Sí, creo que eso es lo que estás buscando aunque no sé realmente si sea o no la Tumba que buscamos- Mikaela ordenó a su caballo fuera más rápido- vamos, Optimus no tiene mucho tiempo.
Jane agradeció que fuera un caballo y no un camello su montura mientras Kaiser corría casi a la misma velocidad a su lado, Wheelie no dejaba de voltear para ver a la chica de negro correr detrás de ellos.
¿Sucede algo?- preguntó de pronto Mikaela.
No, nada, Diosa Guerrera- dijo el pequeño decepticon abrazándose sin necesidad a su ama humana.
Con lo que no contaban, era con un retoño decepticon escondido entre las dunas que había captado el correr de los caballos. Lord StarScream debía ser al momento informado.
Continuara...
