Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, sólo la trama me pertenece.


Sólo con un beso

Chapter 14


–Vamos, Edward, deja ya de fingir –dijo Jasper, pausando nuevamente el juego. Emmett gruñó de nuevo.

–¿A qué te refieres? –preguntó de vuelta el cobrizo, dejando su control a un lado.

–Deja de fingir que no te importa que Bella salga con Jacob.

–No me importa. –Se encogió de hombros.

Jasper lo miró con expresión de reproche.

–Además –agregó Edward–, no podría decir nada, de todas formas... No porque me guste... –Sus dos amigos lo miraron incrédulos, ambos sabían perfectamente que los sentimientos de Edward eran mucho más fuertes que eso–, bien... No porque la ame –se corrigió–, voy a decirle que no salga con chicos. Eso sería una real estupidez.

–Pero ya no niegues que te molesta, Ed –dijo Emmett, con expresión divertida.

–Bien, sí, me molesta. Demasiado. Pero no puedo hacer nada. No es tan fácil como decir: "Hey, te amo, así que no salgas con nadie más". No puedo retenerla cuando no soy nada de ella, ni siquiera sé si me corresponde...

–Podrías preguntarle.

–¿Y tú crees que no lo he intentado, Emmett? Todos estos malditos cinco días lo he intentado, pero soy un completo cobarde... –se lamentó, colocando su rostro entre sus manos.

Luego de un largo silencio entre los amigos, Emmett agregó, con un tono sugerente:

–¿No mueres por saber lo que hará con Jacob en su cita?

–¿Qué quieres decir? –preguntó Edward, levantando la mirada.

–Tal vez vuelvan... Eran ex novios, Ed. Ya sabes lo que dicen: "Donde fuego hubo, cenizas quedan". ¿No me dijiste que Belly perdió la virginidad con él?

El cobrizo asintió, desconcertado, con la cabeza.

–Entonces es casi seguro que ellos volverán. –Movió las cejas sugestivamente.

"¡¿Qué?!" bramó la voz malvada interior de Edward. "¿De verdad vas a dejar que ocurra eso?" casi gruñó.

"¿Qué propones?" preguntó, internamente, el muchacho de cabello cobrizo.

"Pues..., podrías ir a ver qué tal esa cita... Y tal vez arruinarla..." dijo despreocupadamente el malvado.

"¡No!" gritó la vocecita bondadosa. "Es Bella, se supone que la amas, ¿no? y que aceptarás cualquier cosa que la haga feliz, aunque no sea contigo"

Edward se lo pensó un momento, el bondadoso tenía razón, quería la felicidad de Bella a toda costa, aún así si no fuera él el elegido de ella. Sin embargo, se moría de curiosidad de saber cómo se comportaba Bella en la cita. Decidió, entonces, un término medio: iría sólo a ver.

–Bien, iré a verla –resolvió, mirando a sus dos amigos.

–Espera, ¿qué? –balbuceó Emmett.

–¿No era eso lo que querías que hiciera? –preguntó exasperado.

–Pues..., algo así, pero promete que no intervendrás en la cita, pase lo que pase. –El cobrizo asintió con la cabeza febrilmente–. O si no, Alice y Rose se enojarán con nosotros por darte esta idea tan estúpida...

–¡¿Qué?! –exclamó Jasper, mirando al muchacho de cabello rizado, con los ojos abiertos–. Yo no tengo nada que ver en esta estúpida idea.

–Estás siendo testigo, eso te hace cómplice, así que cállate. –Le dirigió una mirada asesina al rubio–. Ahora, Edward, apúrate, de lo contrario, no la alcanzarás.

Edward se levantó del sillón como un resorte, y se dirigió a su auto, no sin antes haber recogido su abrigo y sus llaves.

–¡Recuerda que Bella no te puede ver! –gritó Emmett, antes de que el cobrizo saliera de la casa. Edward hizo un gesto con la mano, restándole importancia.

Subió a su Volvo y aceleró todo lo que pudo, una vez encendido el carro. Recordaba perfectamente el bar de la otra noche, y agradeció internamente porque quedara cerca.

A los pocos minutos, llegó a las afueras de bar. Pudo ver perfectamente a Bella sentada en una banca, mirando a ambos lados. Deseó ir a su lado para hacerle compañía. Se veía tan aburrida ahí, que quiso que nunca más aceptara una cita con Jacob. ¿Qué clase de chico dejaba esperar a su cita?

–¡Es un imbécil! –siseó, golpeando el manubrio con sus manos.

Bloqueó las puertas del auto, cerrando sus ojos y tirando la cabeza para atrás. Necesitaba dejar de verla para que la tentación no fuera mucha.

"Vamos, sabes que no lo soportas, ve por ella" pronunció el malvado.

Las manos del muchacho fueron por sí mismas a la puerta, sacaron el seguro y se pusieron en la manilla, la cual comenzó a mover casi contra su voluntad.

"¡No!" gritó el bondadoso. "Le prometiste a Emmett que no lo harías".

Sus manos, nuevamente, se movieron por sí solas para cerrar el pestillo y dejarlas contra el volante, donde era seguro.

Nuevamente, el bueno tenía razón. Sabía que no tenía que bajarse del carro e ir con Bella, pero la tentación era tanta. Cerró los ojos con fuerza, a la vez que apretaba el manubrio en sus manos.

Se sintió frustrado.

Bella estaba aburridísima sentada en esa banca, esperando a Jacob que finalmente llegara. ¿Es que siempre fue así? ¿Él era el que llegaba tarde a las citas? Ya llevaba aproximadamente treinta minutos ahí sentada. Las chicas habían insistido en irse, antes de que Jake llegara.

Suspiró, recordando las citas fallidas que había tenido con él.

Estaba sentada en la mesa del pequeño restaurante local de Forks, esperando a Jake, quien, por supuesto, venía con retraso. ¿Cuándo iba a ser el día que no se retrasara para nuestras citas?

Quedaba menos de un mes para la graduación y Jacob aún no veía la inmensidad de ese hecho. Sabía que debía que terminar con él antes de irme a Florida, donde estudiaría literatura, cerca de mi mejor amigo, Edward.

Llevaba sentada cerca de 45 minutos en esta mesa, y era una estupidez esperar que llegara en algunos pocos minutos. Suspiré profundamente, a la vez que me levantaba de la mesa. Dejé un poco de dinero, el suficiente como para pagar la soda que había pedido, tomé mi bolso y me fui caminando a la salida del restaurante.

Cuando estaba saliendo, un acelerado Jacob me paró.

Bells jadeó, perdón por llegar tarde, lo había olvidado.

Cerré mis dientes con fuerza, al igual que mis manos. Respiré profundamente varias veces para calmarme. Sonreí forzadamente, que estoy segura que salió como algo más parecido a una mueca.

No importa, Jake. Lo importante es que ya estás aquí me encogí de hombros.

Jacob se acercó a mí, tomo mi rostro entre sus grandes manos, y me dio un profundo beso, el cual respondí en seguida. El beso hizo que me olvidara de todo, como siempre, y que lo perdonara internamente. A cualquiera le pudo haber pasado, ¿Cierto?

La chica suspiró por enésima vez en ese período de tiempo, y se levantó, cogiendo su bolso.

La verdad era que, realmente, no le importaba demasiado que Jacob la dejara plantada. No quería esta cita, de todas maneras. La única razón por la que aceptó fue para sacarle celos a Edward, sin embargo, no creyó que sirviera, así que todo esto había sido innecesario.

Cuando estaba dándose la vuelta para ir por algún taxi y regresar a casa, el grito de un hombre que la llamaba, la interrumpió:

–¡Bells!

Bella se dio la vuelta hacia la fuente del grito, y justamente ahí se encontraba Jacob, quien corría hacia ella, jadeando por aire.

–Hey, Bell –saludó el chico–. Disculpa por llegar tarde, lo había olvidado.

"Creo que ya conozco ese dialogo..." dijo la vocecilla interior de la muchacha, con un tono de voz lleno de odio.

Isabella suspiró, tal y como lo hacía hace tanto tiempo, cuando Jacob la dejaba esperar tanto tiempo para la cita. ¿Era posible que se le olvidara su cita, cuando la habían planeado sólo hace unas pocas horas? Apretó las manos en puños, y supo perfectamente que no lo perdonaría tan fácil como antes.

–Bien, Jake... –pronunció lentamente–. Adiós, se me está haciendo tarde.

La castaña se dio la vuelta y se fue caminando. Jacob caminó a su lado y la agarró del brazo, parándola.

–¿Y nuestra cita? –preguntó el moreno con el ceño fruncido.

–Honestamente, Jacob, no puedo creer que te olvidaras de la cita. ¡La hemos organizado sólo hace unas horas! –gritó, exasperada.

–Lo siento, Bells... –Jacob hizo una mueca de arrepentimiento.

–¡Nada de "lo siento, Bells"!

El alto muchacho trató de abrazar a su ex novia, pero ella se soltó de sus brazos inmediatamente, sacudiéndose.

–¡Basta, Jacob! Esta vez no te perdonaré el atraso.

–Pero dije que lo sentía.

–No es suficiente. No me voy a dejar pasar a llevar por ti. Además, la única razón por la que acepté la cita fue porque...

–¿Bella?

El corazón de la muchacha se aceleró considerablemente, sabía perfectamente a quién pertenecía esa voz. Se dio la vuelta, dándole la espalda a Jacob, y ahí, como lo había supuesto, estaba Edward.

–¿Estás bien? –preguntó con una suave voz.

–S... sí –tartamudeó Bella.

¿Qué estaba haciendo Edward ahí, y cómo supo que se encontraría con Jacob allí?

¡Ah! Cierto, Alice lo había mencionado antes de marcharse.

–Eh... Bells, lo siento, en serio –pronunció Jacob detrás de ella.

La muchacha de ojos chocolates, se dio la vuelta hacia Jacob y lo fulminó con la mirada.

–¡Ya basta, Jacob! ¡Ya te dije que no te iba a perdonar! Si pensabas que tenías alguna oportunidad de que volviéramos, estás muy equivocado. Espero que a tu próxima novia no la dejes plantada como a mí.

–Pero, Bell, discúlpame, por favor –suplicó Jacob–. Vamos a cenar y luego al cine, te prometo que será agradable.

–Ya la escuchaste, Jacob, no quiere nada contigo. –Edward se puso delante de Bella, protegiéndola.

–No estoy hablando contigo, quienquiera que seas –gruñó Jacob.

–Soy Edward, el mejor amigo de Bella –dijo fríamente el chico cobrizo.

–¡Ah! Pues eres tú por el que Bella me dejó...

Edward frunció el ceño completamente desconcertado. ¿Cómo que fue por él que terminaron?

–¿Qué? –preguntó confundido el cobrizo.

–No fue por eso, Jacob, y lo sabes –dijo la chica, enojada–. Decidí irme a Jacksonville para poder estudiar en la universidad de Florida.

–Pero no puedes negar que tuvo un poco de culpa éste tipo de aquí.

–Puede que haya querido estar cerca de mi mejor amigo, Jake, pero el hecho de que terminaríamos antes de que me fuera a la universidad, estaba decidido hace mucho tiempo. Ahora, Jacob, por favor vete. No quiero volver a verte.

–Pero, Be...

–Ya la escuchaste, Jacob –le interrumpió Edward con un frío tono de voz–, sólo vete.

El alto y moreno chico, se dio la vuelta con los puños apretados y se fue dando fuertes pasos por donde vino.

–¿Estás bien? –preguntó el cobrizo una vez que se dio la vuelta para quedar frente a su mejor amiga.

Bella sólo pudo asentir con la cabeza. Aún estaba confundida, ¿qué hacía Edward, exactamente, aquí?

–¿De qué iba la pelea? –preguntó con las manos en los bolsillos.

La castaña se encogió de hombros, y luego dijo, fríamente:

–Es un imbécil. Nunca aprendió a no llegar tarde a las citas… –suspiró profundamente, dejándose caer en la banca donde había estado antes.

Edward la siguió y se sentó a su lado, con los codos apoyados en las rodillas y su mentón en las manos. La miró fijamente para que continuara con su diálogo.

–Siempre era igual, se le olvidaba completamente que habíamos quedado para salir. Otras veces, al contrario decía que se le había ido la hora arreglando su carro. La verdad no sé por qué no terminé con él antes…

–Tal vez estabas muy enamorada de él como para aceptar que era un tonto –le dijo Edward con un suave y aterciopelado tono de voz. Sin embargo, por dentro se estaba muriendo de celos. Él quería ser el que Bella amara por toda su vida; y el hecho de que amó a otra persona antes, le dolía demasiado.

Bella sonrió ligeramente. Su mejor amigo no sabía que nunca había amado a Jacob, sino sólo lo amó a él.

–No… nunca estuve enamorada de Jake. Tal vez era algo de costumbre –se encogió de hombros–. Estaba enamorada de alguien más en ese momento –susurró bajo su aliento, por lo que Edward no la escuchó.

El cobrizo, por su parte, suspiró de alivio, imperceptiblemente.

–Entonces… ¿por qué aceptaste ser su novia? –preguntó el muchacho.

–Pues… no sé, Ed, tal vez sólo fue que estaba triste en esos momentos, realmente no lo sé.

–¿Triste? ¿Por qué?

–No estabas –dijo simplemente la chica. Edward frunció el ceño, por lo que Bella agregó–: Te habías ido a la universidad y me sentía completamente sola… Comencé a salir con varios chicos que me invitaban, pero nada serio. Sólo eran un par de citas y luego me aburría –se rió entre dientes–. Y Jacob, estaba en nuestro grupo de amigos con Alice, así que lo conocía bien, siempre me pareció guapo, la verdad. Y luego cuando me invitó a salir, justo te habías ido nuevamente a la universidad, luego de las vacaciones de verano. Así que acepté para distraerme un poco…

Siempre quedaba destrozada cuando te ibas. Te confieso que una vez le supliqué a mi mamá para que me pudiera ir contigo –sonrió ampliamente, recordando cómo se llegó a arrodillar frente a su madre, suplicándole–, claro está que no me dejó.

Y luego, no vi las claras señales de que Jake era un estúpido… Al principio, era un caballero, siempre llegaba a tiempo, pero luego de que yo aceptara ser su novia, se mostró tal cual como era… En serio me sorprendió que llegara tarde a esta cita. Pensé que pondría un poco de esfuerzo –se encogió de hombros–. Me vestí así de bien para nada, finalmente. –Se miró el cuerpo, haciendo una mueca de disgusto.

Los muchachos se quedaron en silencio un par de minutos hasta que el cobrizo habló, nuevamente:

–Bueno pues deberíamos aprovechar que te vestiste así –dijo, parándose de la banca. Bella lo miró con una ceja alzada–. Vamos, salgamos por ahí. –Le ofreció la mano para que ella la tomara.

Bella sonrió ampliamente y tomó la mano de su mejor amigo, levantándose de esa maldita banca. Edward le pasó el brazo derecho por los hombros a la castaña, haciéndola sentir bastante pequeña. Aunque tenía esos tacones de infarto que Alice le había dicho que se pusiera, Edward aún seguía sacándole aproximadamente una cabeza de altura. Ambos caminaron sin un rumbo fijo, realmente.

–Hace tiempo que no salimos, Bellissima –dijo la última palabra en un perfecto acento italiano. Bella sonrió ante la mención de ese sobrenombre, hace bastante tiempo que Edward no lo decía, incluso se había llegado a olvidar de que él la llamaba así algunas veces.

El que Edward la llamara "Bellissima" sólo fue por un compañero de universidad que era italiano, dijo esa palabra, mientras hablaba por celular. Al cobrizo inmediatamente, le hizo recordar a su mejor amiga, por lo parecido de la palabra con el nombre de la muchacha. Luego, en un fin de semana que fue hacia Forks, la comenzó a llamar así.

–Y hace tiempo que no me llamas así. Lo había extrañado –puso un pequeño puchero, el cual el chico lo encontró adorable. Edward le tocó la punta de la nariz con el dedo índice.

–La verdad que yo también había extrañado decirte así –le dedicó una sonrisa torcida, la cual le aceleró el pulso a la chica.

"Eh… ¿Aún no te preguntas por qué está aquí? Porque yo sí y quiero saberlo" le dijo la vocecilla interior de la muchacha.

Isabella se lo quedó pensando un momento. De veras sentía curiosidad, pero ¿qué ocurría si Edward venía para acá con el propósito de salir con otra mujer, y simplemente se la encontró a ella de camino? Se moría de celos sólo por pensarlo. Apretó los dientes con fuerza y trató de relajarse, respirando profundamente. Decidió preguntarle, de todas maneras.

–¿Ed? –llamó con un suave tono de voz, el cual la sorprendió, pues pensó que su voz saldría distorsionada por los feroces celos que le surgieron de la nada.

Edward bajó la cabeza para mirarla.

–¿Qué haces aquí, exactamente, Edward?

–Mmm… –frunció el ceño y agregó con un tono de obviedad–: ¿Saliendo con mi mejor amiga?

–Sabes que eso no es a lo que me refiero… –La chica paró la caminata y se puso frente a l cobrizo.

–¿Entonces a qué te refieres? –preguntó confundido.

–El hecho de que estabas acá para cuando la pelea con Jake comenzó. ¿Por qué estabas aquí?

El cobrizo abrió la boca, pero no salió ninguna palabra de ella. Sabía que no debió salir del auto, pero la vio a su amiga tan complicada con Jacob, que no lo soportó.

"¿Qué harás ahora, Edward?" preguntó el malo.

"¡¿Qué?!" exclamó el muchacho internamente "Déjame decirte que tú fuiste el que me incentivó a salir del carro, así que no te salgas de ésta."

"Bien, entonces miente" respondió, simplemente, el malvado.

"Por una vez, tengo que estar de acuerdo con él" dijo, tímidamente, el bueno. "Se vería extraño si le dijeras la verdad"

–Vine a tomar algo al bar –mintió–. Quería alejarme de los chicos, estaban realmente molestosos –se encogió de hombros, tomando una postura despreocupada.

–¡Oh! Entonces… ¿no quieres ir a tomar ese trago ahora? –preguntó la chica, continuando su caminata al lado del cobrizo.

–No… Prefiero ir a otro lugar. Hay que aprovechar esta salida, ¿no? –Edward pasó su brazo por los hombros de la castaña, y le dio un beso en el tope de la cabeza.

Ambos continuaron con su paseo, en un completo silencio. Edward sostuvo a Bella cerca de él todo el camino, dándole, de cuando en cuando, un beso en la cabeza.

–¿Sabes qué? –preguntó el cobrizo luego de un rato.

Bella levantó la cabeza para que el chico siguiera.

–Creo que sé adónde ir. –La chica levantó una ceja–. Vamos a ir al Epic Theatres y luego vamos a ir por un poco de pizza o helado, ¿te parece?

–¿Queda muy lejos? –preguntó la castaña.

–Mmm… en auto, queda a unos diez o quince minutos de aquí, todo depende del tráfico.

–Genial, ¡vamos! –exclamó Bella, tirando del brazo de su amigo en dirección del aparcadero, donde Edward había dejado el auto.

El chico encendió el carro una vez que ambos se subieron a éste. Salió del aparcamiento y tomó Carrera Street, pasando por unas casas hermosísimas y gigantescas. Aunque, claro, no fue sorpresa para ninguno de los dos, ya que estaban acostumbrados a ver ese tipo de hogares.

Finalmente, Edward giró hacia la izquierda, tomando N Ponce De Leon Blvd, una avenida con extensos campos a los lados. Pasaron por el Matanzas River, el cual era un río que bifurcaba en el Océano Atlántico, atravesando prácticamente todo el lado Este del estado de Florida. Al final de la carretera, el muchacho dobló unas cuantas veces más, hasta llegar a Epic Village, en la cual, además de tener varios locales de comida, se encontraba el Epic Theatres que Edward había mencionado.

Edward aparcó lo más cerca del cine que pudo. La boletería tenía una pequeña fila, que se veía avanzar rápidamente.

–¿Qué película querrás ver? –preguntó Edward, una vez que estaban en la fila.

–Mmm… No lo sé –contestó la castaña, encogiéndose de hombros.

–Puede ser "Grow ups" –propuso Edward–, salió hace poco y se ve buenísima.

–Bueno, pues será "Grow ups" –pronunció Bella, con una sonrisa en el rostro.

A los pocos minutos, ambos muchachos estaban sentados, con palomitas y bebidas, en las butacas de la sala, donde darían la película que habían elegido. Luego de una corta conversación en susurros, las luces se bajaron, indicando que la película comenzaría.


Hello! :D

Siento la eterna demora, pero la imaginación no estaba muy buena ._. Espero que les haya gustado el capítulo, el cual lo hice con mucho, mucho amor :3 Ah! Y quiero agradecer a Robmy (Yami) :) Gracias por darme tan fantástica idea n.n Así que todo el capítulo te lo debo a ti, en serio :D
Los lugares y calles son verdaderas, ahí en el blog les dejaré las fotos, o si no en el facebook ;)

Cuídense mucho, un beso y un abrazo apretujadito °\(^3^)/°

Saludos desde Chile ;)

..Lizzie..

PD: Para las que leen "El diario de mi madre", el capi aún no está listo D: Perdón, pero la poca inspiración me está pasando factura con esa historia u.u