Capítulo 14 somos novias

-Marceline, despierta dormilona… -Escuché decir pero yo todavía no quería despertar, me había dormido como a las 4 de la mañana y no tenía muchos ánimos de levantarme de la cama- Marceline ya es tarde.

-Mmm ¿ya desayunaste?- ella rió y me dio un golpecito en la nariz.

-Sí, lo hice.

-Mmm que bien- dije eso y después me moví para hacerle espacio- entra un rato más ¿Qué hora es?

- Son casi las 12.

-15 minutos más- y con eso me volví a quedar dormida no sin antes abrazar a Bonnie, íbamos a ir de compras… Glob… que floja era. Abrí los ojos de golpe sin siquiera haber pasado 5 minutos- vamos a ir de compras, me meteré a bañar.

-Pensé que ibas a dormir un poco- dijo confundida mientras yo me ponía en pie.

-Sí… pero eso lo puedo hacer cuando no te tenga… así que ¿ya te d… duchaste?- me ruboricé y pensé que era una idiota pues hace 10 segundos estaba bien, Bonnie me hacía sentir cosas muy extrañas.

-Sí, ya lo hice…- ella se ruborizó de igual forma y pensé en que ella nunca se había duchado con alguien lo cual me llenó de ternura… aunque…

-¿Te has duchado con alguien antes?

-Sí- wow eso me sorprendió pero no debía sentir nada pues yo ya lo había hecho decenas de veces, ella estaba sonriendo y yo quien sabe que expresión tenía- contigo, tonta.

-¿Conmigo?- me sorprendí aún más- ¿Cuándo?

-En el lago, Marceline- pareció entristecerse de que yo no recordara eso, pero si lo recordaba solo que yo no lo llamaría ducha- supongo tú lo has hecho.

-Claro, también contigo en el lago.- le sonreí y ella a mí. Me la estaba pasando en grande, aunque debía ducharme.

-Ya, pero con otras personas me refiero- me puse pendiente de su expresión.

-Bueno, pues sí.

-Ah, ya veo, que envidia- pero su expresión seguía en blanco- me acerqué a ella y la besé, ella es la única con la que yo quiero hacer todo.

-Dime, Bubblegum…- era la primera vez que la llamaba así- ¿Me harías el honor de… ser mi novia?

A lo que ella comenzó a reír, después puso sus manos en cada una de sus mejillas, yo solo expectante a lo que diría.

-Pensé- seguía riendo- pensé que me pedirías que me duchara contigo.

-Y bueno…- yo ya me estaba poniendo nerviosa.

-Marceline- me envolvió en un abrazo- te amo, Sí.

-Dame un beso- y ella me lo dio- ¿Sabes?

-Hmm.

-Tú eres mi primer novia.- ella me miró inquisitiva, tal vez para probar que no mentía y se dio cuenta que no mentía.

-Tú también la mía… aunque suene difícil creerlo- me sonreía y yo la miré burlonamente a lo cual recibí un golpe y después la besé y me fui a bañar.

Cuando salí de bañar debían ser las 2 de la tarde y ella me puso un sombrero largo y azul marino, pues yo llevaba una capucha y hacía calor.

-Así es más cómodo ¿No crees?- a lo cual asentí y fui a cambiarme por una blusa de manga larga.

-Gracias

Cuando fuimos al mercado, la gente se nos quedaba viendo extraño… pues era raro verme a mí en el día, algunos se daban la vuelta para evitarnos y todo eso me hacía sentir incomoda, llegamos al puesto de frutas y verduras y el encargado preguntó si éramos amigas… a lo que Bonnie enrojeció… medité en que estaría "bien o mal" decir, así que pensándolo decidí contestar que sí, por mí hubiera dicho que éramos novias nada me haría más feliz pero no quería ocasionarle problemas.

Nos atendió y Bonnie llevaba una canasta llena de una buena cantidad de frutos rojos y los demás de colores diferentes, alguna vez, recordé que mamá me dijo que debía de comer los vegetales para crecer fuerte y sana, sentí una ráfaga de melancolía que ignoré instantáneamente.

-Hace rato Marceline- empezó a decir Bonnie- ¿estuvo bien decir eso?

-¿Qué está bien y qué está mal, Bonnie?- a lo que ella me miró intrigada- al menos pienso que sí, estuvo "bien" pues ellos no ven lo que tú y yo tenemos bien, mucho menos si tu abuelo se llegará a enterar y esas cosas que ocasionan problemas.

En verdad me preocupaba, no es que me importara tener problemas… generalmente yo siempre los había tenido y hasta provocado pero si me preocupaba por los problemas que fuera a tener Bonnie, ella estaría mejor si… ni siquiera pensarlo era una opción, tomé su mano y la apreté.

-Entiendo, solo que me encantaría que todos supieran que tú eres mi novia.- recalco las últimas palabras y yo hubiera muerto de amor, si pudiera morir.

-Bonnie- quería besarla, me fijé que no hubiera nadie a nuestro alrededor pero sí había mucha gente- vamos por lo último ya.

Compramos, pan, velas, carnes y las verduras y frutas y yo ya me moría por llegar a casa, y besarla, cuando nos alejamos un poco más del mercado llegamos atrás de unas piedras y arrinconé a Bonnibel, ella se quedó muy sorprendida.

-Marceline… y ¿qué pasó con lo que está mal y lo que no?

-Solo será un beso y no hay nadie aquí…- acerqué mi boca a la de ella y fue bien recibida… con las mismas ansias que mi boca tenía de la suya… me pregunté si ella también estaba conteniéndose antes.

-Oh Bonnie, cuanto te amo- ella siguió besándome, apasionadamente, sus manos revolvían mi cabello y la canasta había quedado olvidada… en la arena debajo de nosotras dos, la apreté más y ella gimió lo cual me volvió loca y puse mis manos en su cintura acariciando hasta que el nivel de calor subió, casi, casi pierdo el control, pero a lo lejos logré escuchar un carruaje y me aparté de una agitada y sonrojada, Bonnie.

-Vámonos a casa- ella me sonrió, tomé la canasta y ella subió a mi espalda, ninguna de las dos dijo nada pero las manos de Bonnie no dejaban de acariciar mi estómago, lo cual me estaba volviendo loca.

Llegamos a casa y fui directo a la cocina a llevar las cosas de la compra mientras que ella se encargaba de cerrar la puerta cuando volteé a mirarla estaba ruborizada y nerviosa.

-¿Estás bien?- le pregunté extrañada en lo que iba cruzando la habitación para llegar junto a ella.

-Sí… lo estoy… solo que un poco nerviosa.

-Tranquila ¿Qué pasa?- le pregunté delicadamente.

-Pues…- más rubor, su cara se tornó roja y yo la tomé en mis manos para así poder mirar directamente a sus ojos- Marceline…- de pronto sonrió y me besó.

Estaba desconcertada pero su beso que iba aumentando de nivel conforme pasaba el tiempo me hacía olvidar… y comenzaba a ponerme nerviosa a mí también, nerviosa de lo que Bonnie era capaz de hacerme, nerviosa de cómo se estuviera sintiendo ella y nerviosa de lo que yo quería hacerle.

-B… Bonnie- entonces fue ella la que me arrincono hasta el sofá.

-Marcy… yo quisiera… tú sabes- me miró apasionadamente y después me recostó contra el sofá… se mordía los labios, se veía dulce esperando mi aprobación, estaba sonrojada y con los ojos muy abiertos pero mirándome apasionadamente.

-Bonnibel tú puedes hacerme lo que quieras- en sus labios se formó una sonrisa de satisfacción pura.

Entonces la besé, sus labios contra mis labios cálido de nuevo, sentía que me quemaba completamente, de nuevo su sabor, de nuevo me iba a volver loca.

De repente sentí su lengua entrar dentro de mi boca, explorando, mi cuerpo comenzó a vibrar debajo de ella, mientras me entregaba a su lengua, mi lengua comenzó a frotarse con la suya y así se sentía tremendo sabor, sus manos comenzaron a desnudarme… ni siquiera me di cuenta cuando pero ya no llevaba zapatos ni el sombrero que ella me había puesto.

También comencé a desvestirla, ella llevaba un vestido rosa y un chal, también rosa pero menos intenso, ese fue el primero que cayó, junto con mi blusa de cuadros azul, su piel era suave y tersa y se erizaba al contacto con mis dedos, yo estaba debajo de ella y a puesto a que mi cara era roja totalmente pues… me sentía arder… de la forma en la que ella quería tomarme… no sabía cómo lo haría… y mi cuerpo me reclamaba , la reclamaba a gritos.

-Bonnie… sí…- le dije cuando despegó su boca de la mía para así recorrer mi cuello, mordiendo, chupando y besando, sus manos se posicionaron en mi pecho. Yo no llevaba sostén, sentí su sonrisa en mi cuello, de pronto sentí desaparecer una de sus manos y al cabo de un segundo tenerla entre mis piernas sobando, se sentía tan bien… me iba volver loca, loca por Bonnie.

Comencé a gemir… por lo cual ella también se volvió loca y se unió a mí cuando la tomé de las caderas y la senté encima de mí.

Comenzamos a movernos en un Vaivén de caderas, me sentía muy húmeda y quise comprobar si ella se encontraba igual que yo, así que le quité el vestido y después yo me quité mis jeans y calzones, dejándola a ella en ropa interior y a mí completamente desnuda, efectivamente estábamos igual.

Hubo un momento en la que ninguna hizo ningún movimiento solo mirábamos los ojos de la otra respectivamente.

-Marceline… quiero hacértelo, cómo tú lo hiciste conmigo.

Tomé sus manos y me recosté de nuevo.

-Entonces ven Bonnie.- le dije completamente encendida.

Sentía su boca pasajera bajar de mis labios, a mi cuello, mis hombros y después mis pechos donde se demoró rato, parecía que se estaba divirtiendo, sobando uno de mis pechos con manos temblorosas y lamiendo el otro tímidamente, yo sentía que me convertiría en líquido. Sentí de pronto que mordía uno de mis pezones, esa sensación me hizo jadear, y gritar su nombre, de nuevo lo comenzó a chupar. De repente solo sentí sus manos en cada uno de ellos, sobando y su boca recorrer mi estómago lo cual hizo que todo mi cuerpo vibrará y se retorciera de placer, de nuevo raro pues nunca me había pasado, era la primera vez que Bonnie me haría suya… la primera vez que la persona que amo me haría el amor, nunca antes había sentido esta sensación de placer. Ni siquiera esa última vez que había estado con los seres de agua, ni siquiera la vez que estuve con aquella princesa.

-¡Bonnie… oh sí… Bonnie… te amo!- grité en cuanto sentí sus labios besando la parte baja de mi estómago, besando tierna y delicadamente hasta llegar a mis labios inferiores, besando mi clítoris, lo cual hizo que mi espalda se arqueara… dándole paso completo a su boca… que sin más miramientos se puso a explorar completamente, haciéndome gemir de placer, haciéndome gritar el nombre de mi amada, sentía la respiración entrecortada mientras su lengua subía y bajaba otorgándome el placer más grande de toda mi existencia, Bonnie hacía que me sintiera muy bien.

-¡Ah!- sentí como sus manos apretaron mis caderas provocando que la piel se me erizara comencé a mover las caderas en dirección a su lengua para dejar que entrara- Bonnie.

Escuché como ella suspiraba pero seguía con su trabajo, muy muy bien, unos cuantos movimientos más y pronto yo terminaría.

Sorprendiéndome pero disfrutándolo ella introdujo lentamente un dedo en mi interior y comenzó a moverlo, yo no había hecho eso con ella, me peguntaba donde lo había aprendido… la sensaciones que provocó en mí introduciendo un segundo dedo, hicieron que me olvidará de todo y solo disfrutará, su lengua, sus dedos, su mano acariciando mi estómago, mis manos revolviendo su cabello, mis gemidos, los sonidos eróticos que producía su boca, todo hacía que estuviera cerca, deliciosamente cerca de correrme.

Y así fue, Bonnie siguió lamiendo y metiendo y yo moviendo mis caderas, hasta que todo se tensó dentro de mi vientre, mi cabeza se puso en blanco y grité una vez más su nombre cuando llegué al orgasmo.

-Marcy- escuché como decía mi nombre con un dejo de admiración- eres increíblemente hermosa- después me dio un pequeño beso en los labios pues mi respiración aún estaba agitada.

-Tú eres más hermosa, toda tu eres perfecta- le dije tomándola en brazos para así poder abrazarla- y eres sorprendentemente maravillosa en la cama.

-¿Sorprendentemente?- dijo algo ofendida, me reí.

-Te amo.

-Yo también te amo.

-Bonnie- la miré a los ojos, los cuales brillaban supuse que los míos también estaban así, pues nos veíamos enamoradas- tú turno.

Fue lo último que dije tomando sus labios presos de mi boca una vez más, tumbándola ahora a ella contra el sofá, para hacerla mía, por la ventana y por encima de los árboles, logre ver que el sol apenas y se estaba ocultando así que teníamos tiempo de sobra, me dediqué a besarla y ella a besarme por lo que pareció una hora completa. En un beso que estaba lleno de amor y deseo. Seguía besándola pero ahora quería intentar algo.

Encima de ella como estaba me recargué en mis dos brazos para poder juntar mis senos con los de ella. Sentí su gemido entrar a mi boca cuando mis pezones tocaron los de ella, y me moví en círculos contra los de ella, provocando que ella gimiera y yo me lamiera los labios. Después me pegué a ella apretando ambos pares, ella se aferraba de mi cuello y me seguía besando apasionadamente, con mis rodillas abrí sus piernas y baje mi mano, ella ya estaba lista, así que con delicadeza y lentamente fui introduciendo un dedo, a lo que ella apretó.

-Marceline…- su tonó era de preocupación.

-¿Te duele?- ella negó con la cabeza.

-Solo un poco, más bien se siente extraño.

-Tranquila… seré cuidadosa- dije con la voz entrecortada- quisiera intentar algo después, solo si quieres.

-¿qué es? ¡Ah!- gritó cuando mi dedo entró completamente, pensé en no moverlo, pero en verdad quería que se relajara, comencé a moverlo lentamente hasta que ella se acostumbró y empezó a jadear y a mojarse más, cuidadosamente, inserté otro.

-¡Marceline! ¡Glob!

Ahora los moví rápidamente y ella empezó a seguir el ritmo, su respiración se hizo entrecortada y la mía también, hasta que olfateé sangre y entonces los saqué.

-Bonnie ¿estás bien?

-Sí ¿por qué te detienes?- yo seguía oliendo sangre vi mis dedos y estaban llenos, se los mostré.

-Oh, tranquila estoy bien- parecía inquieta.

-¿Sí?

-Sí… M… Marcy- sus labios fueron a mi boca – Sigue, vamos.

Limpié mis dedos con mi lengua y ella se quedó impactada.

-Sabe excelente- después besé a una atónita Bonnie.

-Mmm, sabe a hierro- reímos- no es excelente.

-Perdón- me quedé sonriéndole como tonta.

-Vamos a continuar- se ruborizó completamente al decírmelo.

Llevé mi boca a la suya y mi mano a su vagina solo presionando hasta que metí de nuevo ambos dedos en ella y comenzó a gemir fuertemente.

-Bonnibel.

Bajé lentamente mi boca por su estómago, con mi lengua hacía círculos sobre su piel, ella reaccionaba a eso apretando más alrededor de mis dedos, lo cual me volvía loca, mi boca siguió su camino hasta llegar a su centro y comencé a lamerlo lentamente, luego de unos cuantos minutos sentí como Bonnibel apretaba y su respiración se hacía más entrecortada…

-Marceline, sí…. Justo así- dijo cuándo mis dedos empezaron a hacer círculos dentro de ella, sentía como sus paredes, se contraían hacia mis dedos entonces saqué mis dedos y decidí intentar algo más a lo que recibí un quejido de sus labios.

-Marceline ¿qué pasa?- me miró preocupada.

-Bonnie yo… quiero intentar algo- entonces bajé mis pantalones, yo lo veía, un bulto, como podía transformarme en lo que quería y yo quería intentar esto con Bonnie, había decidido intentarlo, miré hacía sus ojos que miraron la forma en que empecé a bajar mis calzones y como mi miembro quedaba fuera, sus ojos eran de total sorpresa.

-Mi ... Marcy ...

-Bonnie ¿puedo?- le dije, esto era bueno pensaba yo, porque así las dos disfrutaríamos al mismo tiempo.

-Marceline.- me miro con ojos curiosos y después sonrió – sí puedes- dijo tomándolo entre sus manos, eso me sorprendió, pues me hizo sentir, un choqué de electricidad recorriendo mi vientre, luego se recostó.

Me puse encima de ella, algo preocupada pero muy excitada, mirándola a los ojos a cada momento, tomé sus manos entre las mías y entonces la besé, suavemente y al mismo tiempo, iba acercando mi palpitante erección a su entrada. Se sentía caliente, húmedo y apretado a medida que iba entrando.

-Ah Bonnie, tan bien, se siente tan bien.

-Marceline- gimió mi nombre.

Después de meterlo completamente, estaba empapada en sudor por la sensación, no quería moverme hasta que ella se adaptara por completo, aunque la presión lo hacía insoportable.

-¿Estas… bien?- le dije entre jadeos.

-Mmm, sí Marceline, ya puedes… moverte.

Entonces lo hice lento, afuera y luego adentro, una y otra vez, hasta que ella comenzó a moverse contra mí, fui aumentando el nivel de las embestidas, sus manos apretaban mi espalda, ahora las embestidas eran más rápidas, comenzábamos a sudar y a gemir fuerte.

Sentí como estaba tan cerca y ella también, se sentía apretada.

-Bonnie… oh – sentía como pronto me vendría- Bonnie ya casi.

-Mmm… Marceline… ¡Marceline… Ah!- fue su grito el que me confirmó que ya se había venido entonces seguí haciéndolo, una, dos, tres veces más y me vine dentro de ella.

Nuestras respiraciones estaban agitadas, me dejé caer en ella y después poco a poco salí de su interior, observando su cara por si la lastimaría.

-Marceline, fue fantástico- me dijo dándome un beso en la mejilla, luego en la boca- vamos a la cama.

Cuando me levante, tomé a Bonnie en mis brazos no quería que caminara, observe la canasta y me di cuenta como todo eso había quedado olvidado, no me importaba.

-¿Tienes hambre?- le dije mientras la depositaba en la cama.

-No, tengo preguntas-

-Por supuesto que sí – dije mientras me recostaba a su lado y le daba un beso en la frente, yo estaba agotada.

-Dime, Marcy, no quedare embarazada ¿cierto?- me dijo con un tono como en broma pero también en el fondo se le notaba preocupada.

-Pff...- me reí- creo que seremos buenas madres- le dije viendo de pronto en sus ojos entrar pánico- no, esto, eso, mi semen no produce vida.

-Oh, que interesante- cerré los ojos imaginando su rostro inquisidor, sus ojos azules curiosos de hace un rato, y la abracé- y esto es ¿Cómo puedes hacerlo?

-Pues puedo transformarme en lo que sea- le dije aún sin abrir los ojos- claro que me deja agotada.

-Ya veo- sentí sus labios en mis parpados y yo sonreí llena de felicidad- duerme amor mío.

(GENTE: Aquellos que me leen… MUCHISIMAS GRACIAS, quisiera aclarar que escribí esta historia antes de ver "estacas" y los nuevos capítulos de hora de aventura u.u así que en el capítulo de este fanfic cuando Marceline cuenta como se mata a un vampiro y cosas relacionadas… pues siento realmente que no tenga nada que ver jeje… bueno, sigan leyendo, espero disfruten, mil gracias TuT)