Discleimer: ojala fueran mis personajes, pero no, no son.

¡¡¡Hooooooolaa chicas!!! Sorry por no haber subido ayer como les dije, tuve mis problemas. Este cap es muy pero muy especial, es dulce y romántico, dentro de lo que cabe…me inspire en un animé llamado "5cm por segundo"… aquellas que lo hayan visto lo entenderán, las que no…se los recomiendo. Dedicado a todas ustedes, chicas, mis lectoras, amigas, y que como yo, perdieron la cabeza, cordura o como se le llame, por Draco.

Con cariño para: donna008, And-Musik95, Aleira-Meino, Silviota, Carolina Shinatal, Damascoenflor y para todas las demás que me leen en el anonimato. No soy muy sentimental, pero hoy me pego la luna…

Disfrútenlo.

#15 Camino Libre

-¡¡La noticia del año, la primicia del siglo, la novedad de la era!!

Así fue como Parvati Patil ingreso a el Gran Comedor ese Domingo por la tarde, alertando a sus compañeros de casa y a la media población del colegio a decir verdad, pues varias veintenas de ojos la siguieron en su trayecto, pero la chica no parecía especialmente interesada en compartir su exclusiva con todos los Leones de Gryffindor, ni con muchas personas en realidad, de hecho se dirigió de inmediato hacia los lugares que ocupaban sus mejores amigas. Hermione por su parte, se dedicaba a degustar en paz su almuerzo, hasta que unos brazos al cuello casi la hacen atragantar, Parvati la había abrazado, como si de ello dependiera su vida.

Parv…- tanteo con un murmullo de voz- será que me puedes devolver mi cuello…- pero la chica ni se inmuto, solo se prendió mas del cuello frágil y cetrino de su amiga, hasta hacerla poner de colores-

¡¡¡Parvati Patil!!!, si quieres asesinar a Hermione con un Avada Kedavra es mas rápido ¿no?- esa fue Ginny, sobresaltando de nuevo a toda la comunidad estudiantil de Hogwarts, pues de seguro su vos se escucho hasta en la más profunda de las mazmorras.

Eh- Parvati no se dio por aludida, a menos que se considerara como aquello el hecho que dejo de balancearse con el cuello de Hermione como centro.

¡Que la ahogas Parv!- por fin la chica con cara de susto soltó a Hermione que recupero el aliento resollando y maldiciendo a madia voz, ya varios espectadores reían por lo bajo, gracias a el pequeño espectáculo ofrecido.

¿estás bien? ¿Hermi? – "¿hermi? OK, mierda, eso se oyó terrible", si, lo suficiente como para recuperar el resuello, y reprocharle a su asustada amiga por el trato recibido, y que para colmo venga a disminuirle mas el nombre.

Por Merlín Parvati, no me digas así, si estoy bien, ya sabes volviendo a respirar todo mejora…-

Jaja, pero cuando te cuente mi notición vas a darme las gracias…- le dijo la chica recuperando la emoción con la que había ingresado en el comedor, casi dando saltitos en el lugar.

Bueno pues suelta ya…- la dijo Ginny con fastidio, pero Parvati no tenía pensado "soltar" su bomba allí en el medio del comedor, a todo gañote, quien sabe a quien quemaría accidentalmente, mejor decisión fue acercarse al oído de Hermione y susurrar la noticia que tanto tiempo se había guardado, bueno unos quince minutos, veinte, si contaba en los que había estrangulado a Hermione, pues desde que una chica de Hufflepuff se lo comento, mientras ella bajaba a comer, no había querido más que encontrar a su amiga para contárselo, y bueno allí estaba.

Atónita, pálida, congelada, en chock, en coma, lívida, emocionada, conmocionada, incrédula, en blanco, sin pensamientos, o con demasiados, en realidad Hermione no sabía como definirse en ese momento, pues su corazón estuvo detenido varios segundos, pero pronto su cerebro comenzó a trabajar, a toda mecha, mientras se ponía en pie, y caminaba a la salida del Comedor, guiada por cierta intuición que desconocía poseer. Dejando tras si unas amigas que la miraban sorprendidas, y algo cómplices. No pudo evitar que sus ojos detectaran la sonrisa comprensiva y amistosa de Pansy en la mesa de Slytherin, seguida de un guiño, así como no pudo evitar durante toda la comida la ausencia de otra persona más allí.

Sus pies andaban solos, y de pronto se vio en las afueras del castillo, lo supo porque sus brazos desnudos, que sobresalían de su franela, más bien para épocas calurosas, se quejaron a gritos por el frío extremo al que fueron sometidos de repente, y sin previo aviso, pero no le importo, se abrazo a si misma, y siguió andando mientras tiritaba, el césped estaba cubierto de una pequeña escarcha, brillante y luminosa, como roció, pero más solidó, en alusión a la inminente nieve que los cielos anunciaban.

Pues así lo parecía, que las nubes tuvieran un gigantesco cartel con letras enormes que dijeran "hey vamos hacer nevar" o "el sol no saldrá en un buen tiempo" y mas resumido, "el invierno llego", pues si, el invierno ya estaba allí, frío y cruel como siempre, llevándose todo el verdor posible más el resto de colores de la escala cromática que eran prácticamente reemplazados por el blanco y el gris, blanca la nieve, gris el cielo, más nada, el invierno era realmente vacío.

De pronto sin saber porque Hermione se detuvo, en un punto indefinido de su caminar, pues sus pensamientos, sus propios pensamientos habían logrado entristecerla, no supo ni como ni cuando había dejado volar su imaginación en esa dirección, ni porque la idea la deprimió tanto, el invierno siempre lograba bajar su animo, pero nunca de aquella manera tan brusca. ¿Qué era lo que hacías aquí afuera apunto de congelarte Hermione? allí estaba de nuevo, su magnifico cerebro, trabajando por ella, pues obligó a sus extremidades a moverse.

Pero la caminata no duro mucho, pues el lugar en el que se encontraba era totalmente desconocido para la chica, lo único que recordaba era el haber girado a la izquierda en los invernaderos, pasado la larga extensión que estos abarcaban y rodeando el castillo, alrededor de la torre de astronomía, camino y camino mientras pensaba, pero la visión de un solitario árbol de cerezos la hizo detenerse en seco por tercera vez.

Era una planicie desierta, detrás de ella, a bastante distancia se hallaba el enorme castillo, pero ante sus ojos se extendía un terreno plano, y forrado con un manto verde escarchado, y en el medio de este, así puesto como de la nada estaba un hermoso, pero muy hermoso árbol de cerezo, Hermione estaba un 90% segura de que esos árboles no se daban en Inglaterra, por lo cual su sorpresa fue en aumento, pues ¿Cómo no estarlo si un árbol asiático había ido a parar a la mitad de los terrenos de Hogwarts? Pero la magia lo puede todo, todo, hasta lograr semejante maravilla, Hermoso, era la palabra, sus pies bajaron la pequeña pendiente antes de llegar a la planicie, sus ojos se ensanchaban a medida que se acercaba más y más. Sin notar la presencia ajena de un chico que reposaba tranquilamente a un lado del tronco.

Cuando llego bajo su sombra, Hermione se dejo embriagar por su olor dulce, mientras alzaba la vista y retiraba su opinión sobre el invierno, pues solo en invierno era posible ver semejante belleza, y el color no era para nada invisible a sus ojos, pues se filtraban por ellos el tenue rosado que teñía los pétalos del cerezo. Extendió las manos al cielo, queriendo alcanzarlo, sintiéndose llena y feliz de repente. Una dulce melodía resonó en su memoria, comenzó a dar vueltas en su lugar como una pequeña niña, mientras la música era tarareada por sus labios, y sin querer ni proponérselo comenzó a danzar, con la gracia de una muñeca de porcelana, mientras sus cabellos rebeldes absorbían la fragancia de los pétalos que caían en ellos, elevándose en cada movimiento que la chica realizaba.

Unos dedos en su cintura y otros tomando su mano derecha, la hicieron abrir los ojos de golpe por sorpresa, pero solo para recibir otra mayor, pues su mirada le era devuelta por unos ojos grises, mas que el cielo y las nubes mismas, grises y profundos, pero a la vez que eran duros he impenetrables, le despedían calor y compenetración. Un cabello rubio sedoso y suave caía rebelde sobre una blanca y pálida frente, en una perfección completa de la seducción.

¡Draco! ¿Qué haces? – él esbozo una sonrisa misteriosa y juguetona, mientras con su mano en la cintura la guiaba en una danza suave, apretándola con ternura. La chica se sonrojo, pues se sentía un poco cohibida o estupida bailando así sin música y en el medio de la nada… sola, había sido un acto impulsivo de felicidad, pero con él era diferente, como todo.

Draco llevo la mano derecha de Hermione hasta posarla con su compañera tras su cuello, así que ella se vio abrazándolo mientras bailaban. Acuno su cara en el pecho fuerte que le ofrecía asilo y calor, sintiendo su corazón latir, fuerte, y rápido, muy rápido. Draco abrazó su cintura, mientras que sintiéndose lleno con su presencia la imito en tararearle una melodía, la chica se estremeció solo de escucharlo, el sonrío, ella era tan inocente, tan calida.

Pronto palabras llenaron su melodía, y se vio cantando una canción para ella, una que si mal no recordaba su mama le había cantado cuando era un niño. Mientras sus cuerpos sincronizados rodeaban el cerezo, en pasos lentos y precisos.

Siguieron así, por lo que parecía horas, en la representación de una pareja de caja musical, de esas que Hermione adoraba ver y escuchar cuando era pequeña, y que su madre adoraba regalarle por su cumpleaños. Ella cerró los ojos queriendo guardar eternamente esa sensación y ese recuerdo en su memoria. Y mientras se detenían después de bailar y bailar, lo abrazó fuerte aspirando su aroma.

Cuando se separaron Draco le sonrió mientras le acariciaba una mejilla con ternura, con un movimiento de varita hizo aparecer una manta blanca sobre es césped, y tendiéndole una mano la invito a sentarse, Hermione le correspondió, sabiendo, o notando que lo que había buscado por los terrenos del castillo a la desesperada, ya lo había encontrado, ella conjuro unas llamas doradas, que se quedaron danzando frente a ellos, arrancando figuras extrañas, que bailaban, como antes lo hacían ellos. Se quedaron así, simplemente juntos, solos, acompañándose, apreciándose.

-¿Draco?- ella lo llamo a media voz, mas bien era una especie de susurro. Pues ambos estaban acostados boca arriba sobre la manta blanca, mientras observaban el parsimonioso caer de las flores sobre ellos, era un momento demasiado mágico como para estropearlo hablando en voz alta siquiera.

- ¿Hum? - Draco tomaba su mano, y las entrelazaba, no quería dejarla nunca, quería quedarse así eternamente, caer dormido junto a ella y no despertar más. ¿Quien diría que su deseo se cumpliría años, muchos años más tarde?

- he… ¿es verdad lo que dicen en el castillo?- Hermione odiaba hacer ese tipo de preguntas, porque no era muy asidua a "Periódicos Parvati. P.", pero necesitaba una respuesta, y de él más importante aun.

-¿Y que dicen? A veces se inventan unas cosas…- el bromeaba, para aligerar un poco su propia tensión ante lo que sabía avecinarse.

-eh…pues… que tu y Pan…ya…-

- …ya no estamos juntos- completo el, una sonrisa ilumino su rostro - si es verdad, bueno desde hace mucho que perdí interés en ella- Draco hablaba con una ligereza, que no sentía, pero que sabía que era lo mejor, para que ella no se enfadase por haber roto con su amiga y entendiera la situación - me fije en otra chica. – continuo, emocionando con sus palabras a Hermione - Pansy no es boba, y se dio cuenta mucho antes que yo; de lo que pasaba, y bueno pues la cosa fue me fije en ti, y no pude acercármele, simplemente no podía, me era indiferente, ella lo noto y me corto, lo hizo el viernes, después de que ustedes se hicieran amigas…- silencio, palabras siendo asimiladas-… tardaron mucho en regar la noticia.

- Pero y Pan, ¿Cómo lo esta llevando?- Hermione estaba tiesa a su lado, y mientras él hablo, apretó bastante su mano, en un gesto de emoción que no pudo contener

- Bien, ¿no te dije que me corto a mi?, además me dio la impresión de que lo iba a intentar con Blaise, él se babea por ella desde que tengo memoria.- ladeo su rostro para enfrentar la mirada de Hermione, pero ella todavía miraba los pétalos del cerezo ensimismada.

Draco se alzo en una mano, para estar más arriba que ella y obligarla a verle. Ella no re-huyó, pues estaba fascinada con la visión, sus cabellos caían ahora sobre su propio rostro, causándole cosquillas, mientras sentía el ardor de la mirada de Draco tan cerca de ella, y el calor que despedían sus labios sonrosados por el clima, podía ser medido por un termómetro, sus cachetes le acompañaban en el color rosado claro, un poco mas marcado cerca de su nariz perfilada, y Hermione podría jurar que era el mismo tono de los pétalos que caían sobre ellos, creando un manto imperfecto de flores.

Tan solo de tenerlo tan cerca la avergonzó, de una manera increíble, no porque nunca hubiera estado así de cerca de él, lo había estado hasta más…sino porque el momento era demasiado intimo, cercano, se sentía vulnerable mas que nunca, le fue más fácil acostarse con él, y desnudarse el cuerpo, que el corazón, y peor era aun, escucharlo a él, de sus sentimientos, porque eso la hacía sentir de una manera tan especial, tan importante, tan querida y deseada, que nunca creyó posible, como si de verdad fuera lo más importante para Draco, y que no se molestara mas en esconder sus sentimientos. Que no le importara mas a Draco Malfoy ser ese muro contra cual estrellarse la marea, pues ella había sido un manantial, de agua dulce que sin proponérselo arroyo la pared que lo separaba del mundo, que lo separaba de el mismo, de sus sentimientos, a Hermione se le humedecieron sin querer los ojos, al recordar el relato de Pansy y aseverar que ella y nadie mas que ella, lo había echo sentir. Aunque aun no sabía ¿Qué? Era increíble la sensación de vértigo…

Draco limpio su lágrima con dulzura, sin saber a que se debía, pero con la certeza de que no quería ver ese rostro con lágrimas entristeciéndolo. La acaricio, dejo sus dedos vagar por la mejilla de la chica, sus pómulos, sus ojos cerrados con ternura por el cosquilleo de placer inocente que le suscitaban sus dedos, enredo estos en el cabello rizado y húmedo de Hermione, y tomando un mechón, comenzó a jugar con el, enrollándolo en su dedo índice, ella sonrío, y eso le bastó. Bajo sus dedos hasta los labios extremadamente rojos que le sonreían, el frío había logrado subir en la tonalidad carmesí que siempre los agraciaba. Hermione se veía más que hermosa, con sus labios rojos, muy rojos, más que la sangre, y sus mejillas ahora del mismo color, con sus ojos cerrados fuertemente, en una muestra adorable de vulnerabilidad. Masajeo con suma delicadeza el labio inferior, que por ser el más carnoso llamaba más su atención.

El tono rojo de las mejillas de Hermione llegó a límites insospechados, hasta el punto de aparentar una perfecta fiebre, él la encontró adorable en exceso, y excitante más allá de lo conocido, acerco sus labios hasta rozarlos solamente, causando un choque eléctrico en ella, que él percibió encantado, tomo su mejilla, y por primera vez en su vida, Draco cerro los ojos con ternura antes de depositar un beso en unos labios anhelantes.

Sus labios se unieron con dulzura, mezclando sus alientos tibios, Draco ladeo su rostro para acomodarse mejor. Ella encantada imito el movimiento del chico, ladeado la cara y acariciando su mejilla. El beso era lento, concienzudo, prolongando y extenso. Con pasión, pero simultáneamente se expresaban muchas cosas más. La nariz fría de Draco le rozaba la propia, pero ella nunca había sentido menos frío, sentía como una fiebre cuando estaba con el, una fiebre interna que le arrebataba todo, y que le encantaba entregar. Afiebrada, nunca se sintió tan bien.

El hechizo termino de pronto, cuando Draco se separo aparentemente para tomar aíre, pero en su lugar miro a Hermione a los ojos fijamente, mientras ella se hundía en el mar de sus iris.

-¿Hermione? – su voz no era más que un susurro grave que le llegaba hasta el pecho.

- dime.- en contraste, le voz de ella era como una melodía celestial, suave y tersa.

- Tengo el camino libre…-

-¿Qué? - Ella no entendía muy bien, pero sentía una opresión en el pecho de cuando algo bueno o malo va a suceder.

- Tienes el camino libre…eso fue lo que Pansy me dijo, y voy a ir por ese camino, contigo.

Hermione perdió todos los sentidos en ese segundo, solo era conciente de que su corazón seguía palpitando, porque le amenazaba salir por el pecho. Él solo la miro satisfecho, sin esperar respuesta, la beso, ahora imprimiendo más pasión, mientras se dejaba embargar con el aroma dulce que los envolvía, junto con la felicidad que lo desbordaba. A los minutos se separo de ella, y deposito un beso sobre su sonrosada nariz, estaba helada, pero a Draco le pareció lo más tierno de universo. Se levanto cauteloso y tedio una mano a Hermione para levantarla, ella accedió un poco contrariada.

Es que si seguimos aquí nos resfriaremos- se explico, con un movimiento de muñeca desapareció el fuego y la manta. Y se volvió hacía Hermione apreciando por primera vez su atuendo, y escandalizándose en el acto. Con el frío que hacía y ella sin un simple suéter, o una sencilla bufanda. La apretó contra si para infundirle calor, con sus brazos y otro beso, y otro y otro y otro, nariz con nariz se vieron a los ojos, por unos segundos indefinidos, el contacto visual fue interrumpido por un pequeño, frío y blanco invasor.

Un copo de nieve, estaba nevando sobre ellos, nevando, el invierno ya estaba allí, nieve blanca, a Hermione nunca le pareció tan hermosa, y riendo felizmente beso a Draco mientras él la levantaba varios centímetros del suelo, debido a la emoción del beso entregado, balanceándola y girando sobre el mismo. Siendo rodeados de nieve, y pétalos de cerezos, los testigos de su felicidad.

Caminare contigo Draco, el camino, yo voy contigo…

¿Qué tal? ¿A que no es lo más tierno del mundo?, casi lloro cuando lo escribí, y luego llore cuando lo re-leí para corregirlo, quise darles su momento empalagoso. Tal ves más adelante no todo sea tan bonito…Qué dicen ¿les gusto? ¿Qué les pareció Draco rosado por el frío?...

Por cierto, les cuento que subí una continuación de "Patrullaje nocturno" se llama "¿Derecho?" en el rating M, please me dicen que les pareció, ¿sip? Tooodos los días leo sus comentarios, las adoro. Mil gracias.

Esperando con ansías sus opiniones se despide ILDM.

"Pero si no saben, de eso esta hecho la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora."

José Luis Borges.