Era una noche común y corriente en las calles de París. A excepción de que en la terraza de cierta azabache, se encontraba un héroe gatuno.

—Hay muchas cosas que como civil no he podido hacer, mi vida es algo complicada —comentaba Chat Noir apoyado en la varanda.

—¿Cómo qué cosas? Quizás podamos hacer algo juntos —propuso Marinette, que siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo.

Adrien sonrió internamente, él mejor que nadie conocía la actitud bondadosa de la joven. Después de todo eran compañeros, savía bastante de ella.

—No creo que sea buena idea que hagamos cosas juntos, después de todo soy un súper-héroe, sería raro que nos vean juntos.

Ella pareció pensar en algo, su rostro solo mostraba un poco de duda. De todas formas, sabía que Marinette podría ser muy creativa.

—¿Y si hacemos las cosas aquí en mí casa?

—¿Dices que hagamos cosas a escondidas? —Chat Noir alzó una de sus cejas —. ¿No crees que sería algo aburrido?

—Mm... no, no lo creo. Cuando estás con la persona indicada, todo es divertido —sonrió ella. Su sonrisa era tan hermosa, se veía como una niña —. Anda, cuéntame cosas que no has hecho.

Él meditó un momento, no podía dar demasiada información al respecto.

—Bueno... ¿qué cosas no has hecho tú? —preguntó a modo de juego. Ella rió.

—Estábamos hablando sobre ti.

—Es que yo también quiero saber más sobre ti, Princesa. Tienes una cara de niña buena, quiero saber qué escondes —intentó bromear él. Ella se puso roja, entró a su habitación y se recostó en su cama, él la imitó.

—Bueno, no sabría por dónde empezar. Hay muchas cosas que nunca he hecho, como: beber café, tener novio, leer libros eróticos... la verdad es que esto es incómdoo —ella se cubrió con sus mantas.

—¿Nunca has tenido un novio? —preguntó con sorpresa.

—No. La verdad es que nunca ningún chico se me ha declarado, y yo nunca he tenido el valor de declararle mi amor a nadie —explicó.

Chat Noir levantó su cola, eso era un signo de que estaba feliz, sus orejitas se movieron de arriba a abajo debido a la curiosidad.

—¡Chat Noir! —dijo ella en tono de advertencia —. No vamos a hablar de mí vida romántica.

—¿Por qué no? ¡dijiste que podríamos conocernos más!

—Pero yo quería ayudarte a ti, a hacer cosas que nunca hiciste antes. ¡Espera! Ahora que lo pienso... ¿tú tuviste alguna novia?

Él se sonrojó un poco, ese tema podía ser bastante incómodo para un chico de su edad.

—La verdad es que no he tenido relación con muchas personas, menos aún con mujeres. Así que no, no he tenido nunca una novia —admitió algo avergonzado. Estaba esperando que ella comenzara a reír. Pero eso no sucedió.

—¿Nunca tuviste novia? Vaya, pensé que fuera del traje se escondía todo un casanova —él rió a carcajadas, si tan solo supiera que a Adrien Agreste lo acosaban miles de locas fanáticas.

—¿Qué? He visto los vídeos del Ladyblog, eres todo un coqueto.

—Digamos que es parte del encanto de Chat Noir —ella evitó asentir, no quería entrar en ese tipo de temas —. Entonces... ninguno de los dos ha tenido una relación amorosa antes —parecía estar pensando mucho en eso.

—Claro. ¿Por qué lo repites?

—Supongo que en ese caso, nunca has hecho cosas de novios. Como... ¿ir de la mano, dar un beso, ir a un restaurante?

Ella se sonrojó, pero solo porque... ¡su primer beso había sido justamente con él! Aunque... ¡ése había sido su primer beso como Ladybug! ¡pero ella era Ladybug! ¿entonces aquél fue su primer beso? ¡no! ¡bueno, sí! Era muy complicado.

Ella esperaba de todo corazón que su primer beso como Marinette fuese con Adrien.

—Es un tema complicado, pero no.

Chat Noir tenía curiosidad, quería saber más sobre la vida amorosa de Marinette. Aunque sabía que sería una mala idea. Pero ella era una chica tan dulce, tan tierna, tan buena... que merecía a alguien especial. De hecho...

—¿Y quién es él afortunado que te gusta?

—No creo que debamos hablar sobre eso, sería una mala idea —parecía nerviosa.

—Háblame de ése chico y yo te contaré sobre quién me gusta.

—¿Y por qué quieres hablar de ése tema?

—Porque es interesante.

Ella se acomodó mejor en la cama, observó los ojitos llenos de curiosidad de su amigo felino y se dio cuenta de que realmente confiaba en él. ¿Qué daño podría hacer hablar respecto a Adrien? Después de todo... Chat Noir era alguien en quién podía confiar.

—Podría decir que mí chico es "perfecto", pero eso sería una mentira. Lo pintan como a un chico perfecto, pero en el fondo tiene miedos e inseguridades como todos nosotros. Es alguien que está obligado a actuar como un títere, pero... en el fondo es una persona realmente buena, paciente y muy comprensivo.

Habló sin nombrar al chico, intentando no ser muy obvia. Chat Noir sintió algo raro en el pecho, por alguna razón, recordó su verdadera identidad... era una buena descripción.

—¿Sucede algo? —preguntó la azabache al verlo tan ido.

—Nada.

—Bien... supongo que debes hablarme de tú chica.

Él suspiró. "Su chica" eso sonaba tan bonito.

—Ella es una mujer fuerte, valiente, decidida. Es la imagen de la perfección, aunque no es perfecta del todo. A veces puede ser impulsiva —recordó la escena en la que regañó a Lila por sus mentiras —. Es algo mandona, y también es miedosa. Pero siempre se preocupa por los demás, ella es simplamente... maravillosa.

Eso hizo que Marinette pensará en Ladybug. ¿Chat Noir realmente estaba enamorado de ella?

Se golpeó mentalmente al recordar que sí lo estaba, él mismo se lo dijo la noche que pelearon contra "Glaciator"

Ambos estaban sumamente incómodos, perdidos en sus pensamientos.

—¿Sabes algo? Siento que sé quién te gusta —dijo Marinette.

—Yo también lo creo.

—¿Qué?

Ambos decidieron que contarían hasta tres y dirían las personas que imaginaron. Contaron de modo lento. Sus corazones estaban más que acelerados, el nerviosismo reinaba en la habitación de la azabache.

3...

—Ladybug / Adrien Agreste —dijeron.

Ambos abrieron los ojos con sorpresa.

—¡¿Cómo supiste?! —preguntaron al unísono.

Y fue en ese momento en el que se dieron cuenta de que realmente había sido una muy mala idea hablar de ése tema tan íntimo. Ahora ambos estaban aún más nerviosos que antes.