¡Hola!
Niños, vengo a invitarles oficialmente a ingresar al Grupo: *-Miraculous-Fanfictions-* en Facebook y al evento: #LaNavidadSinNavidad.
Tendremos lindos premios y estará chido el reto jajaja.
Bueno, TTBTM, Juego de Reinas y Meant To Be estarán pausadas un poco mientras que avanzo hasta cierto punto de esta historia.
Ayer no pude publicar y lo siento por eso, pero, estoy mudándome y ha sido una locura. Pero acá está el de ayer y más tarde subiré el de hoy.
La próxima semana probablemente lo haga con #TheTruthBehindTheMask sino es que sigo con esta y la termino en una semana más jajaja
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Cómo siempre, disfruten la lectura...
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DIARIO DE UNA ESPOSA TROFEO
CAPÍTULO XIV:
Amor.
Sentía que su cuerpo flotaba. No veía a nadie más a su alrededor, solo el rostro de Chleo, sonriendo mientras le mantenía cerca de él, solo podía sentir sus manos, solo podía respirar el olor de su perfume e ignorar lo que el mundo decía a su alrededor. Se sentía en una especie de sueño, uno del que sentía iba a despertar en cualquier momento.
―Nathalie ―la voz de su padre le devolvió a la realidad.
―Papá, ―sonrió y éste tomo sus manos, alejándola del centro de la pista, a la vez que Chleo hacía lo mismo con Andrea―. ¿Un baile padre e hija?
―Es tradición ―respondió devolviendo la sonrisa—. ¿Y bien, estás feliz?
—Bueno, ¿qué chica no es feliz en su boda? —Preguntó siguiendo los pasos de baile de su padre.
—Una que se case sin amor, ¿tal vez?
—La verdad, yo no diría que estoy locamente enamorada de Chleo, pero tampoco podría decir que no siento nada por él. Es un sentimiento complicado.
—El amor en si mismo es complicado, Nathalie.
—¿Alguna vez dudaste de tus sentimientos por mamá?
—Tu madre es una mujer maravillosa, y sí, incluso yo llegué a dudar y creo que ella también lo hizo alguna vez. Pero, yo creo que cuando dos personas están destinadas a estar juntas, no habrá mal, realidad, mentira, intrusos y nadie, absolutamente nadie que logre interponerse en medio. Si el amor es honesto, aunque las personas sean arrogantes, se hará un agujero para entrar y una vez que entre... No podrás sacarlo nunca.
—Esa es una hermosa manera de verlo. —La música se detuvo y los presentes aplaudían con entusiasmo.
—Nathali, querida —Andrea tomó la mano de la joven y ésta le sonrió—. Te vez absolutamente hermosa.
—Gracias, Andrea... —dirigió su mirada a Chleo y éste sonrió, más por instinto que deseo.
—Ven —pidió tomándole de la mano—. Quiero que me acompañes a un lugar.
—Espera, —llamó Andrea, pero Chleo le ignoró—. Aún no... Ash...
—Déjalos... Es raro ver éste tipo de iniciativa en Chleo, así que, no seamos molestos.
—A veces dudo de qué tan buena fue la idea de continuar con el compromiso.
—Es la última oportunidad de que Nathalie recobre la memoria, eso es lo que ha dicho Galilea. Ella tiene plena esperanza de que, al permanecer junto a Chleo, quién era la persona más cercana a ella, cuando era una niña, pueda comenzar a recordar cosas.
—La llevamos a estudiar en su mismo colegio, me aseguré de que se mantuvieran en la misma clase, pero a pesar del tiempo que han pasado juntos desde que se comprometieron, personalmente no he visto ni un pequeño avance.
—Demos tiempo al tiempo, —tomó la mano de Andrea y se inclinó levemente—. ¿Me concede ésta pieza?
—Será un placer.
En la azotea del hotel, la puerta se abrió lentamente y Chleo entró, manteniendo los ojos de Nathalie cerrados con su mano.
—¿Ya puedo abrir los ojos? —Preguntó intentando no tropezar con todo por el enorme vestido.
—Casi. Espera, —la acercó al borde de la piscina y la tomó de la cintura con ambos brazos—. Abre los ojos, —susurró a su oído.
—Wao... —suspiró con los ojos tratando de enfocarse en algún punto fijo de la terraza.
La piscina se había convertido en una especie de laguna con plantas flotantes y sumergidas. Podría jurar incluso que se veían algunos peces nadando gracias a las luces que brillaban desde el fondo de la misma. La terraza estaba decorada con luces de colores y enredaderas que hacían ver aquel lugar mágico y un poco místico. Y del otro lado de la piscina había una especie de picnic elegante, colocado cuidadosamente en el suelo, solo que en lugar de comida, habían solo 2 copas para champagne, un caro champagne, obviamente, algunas almohadas esparcidas y más flores por todo el piso del lugar.
—Esto es hermoso —dijo recorriendo constantemente el lugar con su mirada—. Pero...
—Sé que eres más sencilla, y, todo esto de la gran boda fue más un capricho mío, así que, pensé que sería lindo tener nuestra propia celebración privada. Después de todo, de ahora en adelante, somos los 2, en las buenas y las malas, ¿no?
—Esto es... De verdad haz logrado sorprenderme. —Comenzó a caminar para rodear la piscina y él le detuvo.
—Espera, —le tomó del brazo y la haló hacia él—. Tenemos que permanecer un rato más con los invitados, pero, luego de que lances el ramo y yo el liguero, vendremos aquí, ¿sí? Solo nosotros dos.
—Está bien. —Sintió las manos de Chleo rodeando su cintura y cerró los ojos cuándo le vió acercarse a sus labios—. Chleo... —susurró en medio de aquel beso—. ¿De verdad no me amas? —pensó mientras él profundizaba el beso que los unía en aquel momento.
—Vamos, Nath —pidió tomando nuevamente su mano, dirigiendola de regreso a la fiesta.
Los invitados parecían realmente disfrutar del evento, la música era agradable, cantantes en vivo, que se presentaban desde varios países de forma exclusiva para ellos, platillos preparados en directos por los mejores chef de Europa y América, un festín asiático con un chef emblemático, de esos que hacen todo un show con los cuchillos y claro, una selección de los mejores vinos, de los mejores viñedos franceses a disposición de los presentes.
Pero todo eso había quedado lejos de la mente de Nathalie desde que Chleo la había besado en la azotea. Parecía todo tan perfecto. Cómo si realmente hubiese deseado toda la vida estar a su lado. Cómo si realmente él hubiese estado tan feliz y emocionado de casarse con ella.
—¡Unas palabras del padrino! —Gritó el animador, acercándose por sorpresa a Julien, quien sonrió y tomó el micrófono.
—Bueno, en primer lugar, soy testigo, no padrino. No hay boda por iglesia todavía, —algunos rieron mientras él hacia un gesto de decepción—. ¿Qué puedo decir sobre Chleo que no sepan? ¡Y comienzo por él porque es mi mejor amigo! Chleo, ha estado a mí lado desde que recuerdo, siempre fuimos mejores amigos en la escuela, y de hecho, Chleo fue mi primer amigo en la escuela. Es una persona maravillosa que se cubre tras la cara de un brabucon malhumorado, para no mostrarse débil ante los demás, pero, en el fondo, es un tierno conejito, un osito de peluche.
—¡Ya, cállate! —Gritó Chleo y las risas no se hicieron esperar.
—¡Espera! Cómo decía, es un excelente amigo, y un maravilloso ser humano. Y, como todo yang tiene su ying, o todo ying tiene su yang, pues, encontró el complemento perfecto, en una chica tan maravillosa cómo lo es Nathalie. Y creo que nadie lo hubiese esperado, es la pareja menos esperada de la secundaria, pero, a Chleo le agradan los inadaptados sociales, no por nada fuí y justamente su mejor amigo, —la gente reía ante sus palabras y él se vanagloriaba de ello—. Pero, dejando los chistes de lado, me atrevo a decir que no hay nadie en este mundo que sea tan perfecta para Chleo, como Nathalie, ¡¿Qué les digo?! ¡Yo los shippeo!
Las risas se apoderaron del lugar mientras Sabino caminaba sonriendo hasta donde Chleo y Nathalie se encontraban, abrazando primero a su amigo y besando con delicadeza la mano de Nathalie.
—¡Es mi turno! —Dijo Adrianne arrebatando el micrófono al animador—. Yo, soy en realidad la primeras amiga de Chleo, antes que Sabino, —hizo un gesto de reto al pelirrojo y este solo rió mostrándose ofendido y abierto al combate—. Cuándo estaba siempre en casa encerrada, sin poder salir, Chleo siempre estuvo ahí, me ayudó a ver la vida de otra manera y si él no hubiese insistido en que fuera a la escuela, si no me hubiese ayudado a entrar, si no hubiese colocado un chicle en el asiento de un compañero en mi primer día, yo no hubiese conocido al amor de mi vida.
—Awwww —se escuchó de unisono en la sala.
—Por eso, cuando supe qué él también había encontrado el amor en nuestra misma clase, quise apoyarle incondicionalmente. Porque, de todas las personas que conozco, sabía que él era uno de quienes más necesitaba amor. Y Nathalie, Nathalie es la cosita más tierna y amable que he conocido, por eso, sé que ellos son la combinación perfecta... Y desde que supe que al fin mi Chleo se había enamorado, me juré a mí misma que apoyaría este amor y por eso hoy estoy aquí. Los amo, de verdad.
—Es lo más... —Chleo tenía un mal gesto en su rostro, pero fue detenido antes de continuar.
—¡Es lo más tierno que he escuchado jamás! —Nathalie corrió hacia Adrianne y Adrianne hacia ella—. Te amo tanto.
—Yo a ti también.
—¿Están ebrias? —Preguntó Chleo al verlas saltar en círculos como dos miraculers que se acaban de conocer.
—Eso parece, —respondió Marion golpeando con su copa la copa de Chleo.
—¡Marion! —Escucharon el grito de Gabriela y Marion ofreció su mano a Chleo.
—Esa es mi señal. Felicidades.
—Gracias —correspondió a la sonrisa y le vió despedirse de Nathalie con un abrazo, antes de llevarse a Adrianne con él dónde Gabriela los esperaba. Y tras agitar su mano como despedida, se fueron del lugar.
Las risas y los bailes siguieron.
Todas las chicas hicieron fila para intentar obtener el buquete de flores y tras engañarlas un par de veces, finalmente lo lanzó, callendo en manos de una de las invitadas, ella corrió en dirección a su pareja, y éste, simplemente parecía no muy feliz con la victoria de su novia.
Pero lo que más esperaban muchos era ver finalmente a Chloe tomar el liguero de la pierna de Nathalie y tras risas, los nervios de Nathalie haciéndola patear varias veces a Chleo, el obstáculos que representaba el vestido, y un millón de comentarios de burla, arremetiendo contra la virilidad del joven, simplemente se metió debajo de la gigantesca falda del vestido, sorprendiendo a todos, incluida su ahora esposa, quien solo se cubrió el rostro, sintiendo que sus mejillas ardían, y solo podían ver algo que se movía bajo el vestido, hasta que finalmente salido, levantando solo un poco la falda, para terminar su labor delante de los presentes, asegurándose de que todos vieran como tiraba suavemente con sus dientes de aquella pieza de encaje, deslizandola por la pantorrilla y el pie descalzo de la novia.
—¿Quién lo quiere? —Preguntó y los gritos y silvidos volvieron a resonar, esta vez en su apoyo—. A la 1, a las 2 ¡y a las 3!
El liguero cayó entre el público y él aprovechó la distracción para robarle un beso a su extremadamente avergonzada esposa.
El baile siguió y él buscó la manera de lentamente alejarse del centro de la pista, con Nathalie a su lado, obviamente.
Se escabulleron por los pasillos, riendo como niños que roban dulces, intentando mantenerse callados para no ser descubiertos, pero siendo ésta una misión imposible por las constantes risas de la pelirroja.
—¿Qué esperas? Sube. —Susurró a Nathalie en el descanso de la escalera de emergencia, mientras ella seguía sin subir un solo escalón.
—Espera, yo recuerdo este lugar —dijo y Chleo se detuvo firmemente, esperando con ansias lo que diría después—. Aquí fue... —se recostó a la pared, dejándose caer sentada, algo mareada por el licor—. Aquí fue donde me encontraste escondida el día de la fiesta de compromiso, ¿te acuerdas?
—Sí... me acuerdo —soltó un suspiro agotado. Que ella de la nada recordara algo, hubiese sido demasiado bueno—. Vamos, te ayudaré.
—Mi héroe —balbuceó, mientras él la ayudaba a incorporarse.
—Has bebido demasiado, —le reprendió, terminando de subir el primer piso.
—Es verdad, pero, a pesar de eso —se detuvo abruptamente, obligándolo a mirarla—. Te juro que esta vez no olvidaré nada.
—¿No olvidarás qué? —Preguntó dudoso y ella subió dos escalones para quedar a su altura.
—Esto... —lo besó, abrazándose a su cuello y él solo la miraba. En el fondo esperaba algo más, esperaba demasiado. Ella no recordaba y si en casi 10 años no había recuperado la memoria, no lo haría de repente solo por tomar un poco de alcohol—. Te amo, Chleo.
—¿Qué...? —Ella sonrió y se dió la vuelta. Comenzó a subir tan rápido como el vestido le permitía y claro, luchando por no caerse ya que las escaleras y las paredes se le estaban moviendo—. Espera, Nathalie...
—¡No me detengas! ¡Sigue subiendo! ¡Quiero ir arriba! —Gritaba con fuerza, levantandose cada vez que tropezaba y caía—. ¡Quiero ver de nuevo tu sorpresa!
—Ten cuidado...
—Y quiero... —se detuvo y se dió la vuelta, saltando sobre Chleo, colgándose de su cuello—. Quiero hacer el amor con mi esposo por primera vez.
—Nathalie... —la sujetó con fuerza, cargándola cual princesa y con ella en brazos subió el último piso a la azotea.
Todo permanecía intacto, e ignorando todo caminó directamente hacía el camping. Ya el champagne y las copas no eran necesarias, así que las hizo a un lado con sus pies, y, con tanta delicadeza como pudo, dejó a Nathalie en el suelo.
—Escucha, Nathalie, ¿lo que dijiste antes...?
—No volveré a decirlo... —se dió la vuelta—. ¿Puedes soltar esta cosa? —Preguntó señalando las ataduras del corsé—. También esto, no sé cómo soltarlo —ésta vez refiriéndose a la unión de la falda.
Chleo se dedicó a hacerlo, mientras ella estaba sentada delante de él, con la cara agachada. Cuándo terminó, se percató de que ella se había quedado dormida sentada.
—Solo tú eres capaz de esto... —sonrió lleno de ternura y tras sacarle la falda y cubrirla con una manta se acomodó a su lado.
Le apoyó la cabeza sobre su brazo, manteniéndola tan cerca de él cómo podía. Retiró los cabellos rebeldes que estaban sobre su placido rostro y la abrazó con fuerza contra su pecho.
—Yo también te amo, Nathalie...
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*-Continuará...-*
Gracias por leer y por sus reviews...
Besos~~ FanFicMatica :*
