Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Sin Caer en el Amor
Lluvia carmesí
II
(Erza Scarlet)
"Si le das tiempo al tiempo, te darás cuenta de que él se encargará de poner cada cosa en su lugar."
DOS.
— ¿Puedes decirme qué demonios significa esto? —Pregunté, dejando caer sobre el escritorio de mi jefe la carpeta que había aparecido esa mañana en mi oficina. Parecía una mala broma del día de los Inocentes. Alcé una ceja al ver que Laxus ni siquiera se había inmutado con mi presencia. Carraspeé y mi cejo se frunció una vez que nuestras miradas se cruzaron.
— ¿Así qué ya lo viste? Significa lo que significa, el abuelo quiere que te hagas cargo de este cliente en particular… Sabes que cuando algo se le mete en la cabeza es imposible…
—Me niego. —Lo interrumpí.
—Lo siento, esta vez no puedo hacer nada. —Se encogió de hombros. — Pienso igual que el abuelo, eres la mejor Er, no pondría a otra persona con este cliente.
—Hay otras personas, Laxus. —Me crucé de brazos y desvíe mi mirada, entendía a lo que iba sus palabras pero era imposible. No quería volver a relacionarme con nada que tuviera relación con mi ex.
—El señor Fernandez estará feliz que seas tu quien maneje toda la negociación, nos vive preguntando por ti, a Mystogan puede que ni siquiera lo veas…
—No es el punto…
— ¿Y cuál es el punto, Erza? Ya, supéralo. Te necesito acá. —Sostuvo la carpeta en su mano y la sacudió. —Este negocio es muy importante.
—Lo sé, ¡demonios! Pero todo el mundo sabe lo que Mystogan me hizo. Volveré a ser el chiste de toda la empresa.
—Por favor, Erza, ¿qué estás diciendo? Serás la persona que conduzca la empresa a otro nivel, depende de ti. —Extendió su mano, y tomé la carpeta que antes había dejado. No me agradaba la idea pero la única forma de negarme era renunciar, y no es como si "renunciar" la tuviera fácil.
—Eres un manipulador… —Murmuré.
—Soy un excelente abogado y tu mejor amigo. ¿Cómo no podría convencerte? —Guardo silencio durante unos segundos y después agregó: —Tienes una reunión con el señor Fernandez dentro de tres horas.
—No he leído ni siquiera una página de toda esta mierda. —Dije refiriéndome a la carpeta.
—Corre preciosa, tienes tres horas.
Maldije a Laxus y todos sus ancestros mientras cruzaba los pasillos para llegar a mi oficina, me dejé caer en la silla y cerré los ojos masajeando con cuidado el puente de mi nariz. Leí y releí los puntos importantes señalados, a las dos horas mi cabeza estallaba pero había comprendido todos y cada una de las pautas. Camine a la cafetería con la intención de tomar un café, café negro bastante cargado.
Mis pasos se detuvieron en seco al ver a mi ex suegro sentado en una de las mesas, me sonrió y me llamo con la mano para que me acercara. Tragué saliva. Trate de fingir una agradable sonrisa pero no era de las personas que sabían disimular cuando algo le desagradaba o no estaba cómoda, mis gestos me delataban siempre.
El señor Fernandez era un alguien bastante serio, un hombre mayor chapado a la antigua, tenía el cabello gris y unos enormes ojos negros, como los de sus hijos. Era rara la vez donde se lo podía ver sonriendo, por eso su sonrisa había llamado mi atención. Dudaba de que él supiera o se imaginará la razón por la cual su hijo y yo terminamos nuestra relación, seguramente tendría mil dudas de las cuales Mystogan había escapado a resolver, ante los ojos de todos éramos la pareja perfecta y de un día al otro pasamos a ser dos personas que apenas se dirigían la mirada.
—Erza, cariño… Tanto tiempo. —Saludo Fernández parándose de su asiento para rodear con sus brazos a una Erza totalmente sorprendida por la calidez y cariño que desprendía su exsuegro.
—Señor Fernandez… ¿Qué tal le va? —Respondí, sintiéndome avergonzaba por tan amistoso saludo. Hacía varios años que no lo veía y seguía viéndose igual de joven.
—Bastante bien, Laxus me acaba de dar la excelente noticia de que has aceptado manejar la negociación con nuestra empresa, espero que no te haya molestado que haya insistido para que seas tú… Creo que no hay mejor profesional en este lugar.
—Me he sentido bastante halagada…—Tuve que sentarme en su mesa, a los minutos me trajeron mi café, al parecer tendríamos una "pre-reunión" bastante informal.
Los comentarios por la familia y lo laboral llegaron solos, el señor Fernandez no dudo en comentarme que estaría encantado en recibirme en su empresa, tuve que rechazar nuevamente su oferta, y él como siempre, simplemente se rió.
—Me esperaba esa respuesta… —Mencionó aun riendo.
—Lo siento… —Repetí. — He trabajo aquí tantos años que ya siento a todos parte de mi familia…
—No te preocupes, preciosa. Lo entiendo. —Dijo una vez calmado y con una excelente sonrisa en su rostro. —Espero que Laxus sepa explotarte en el buen sentido de la palabra, tienes mucho para dar…
Miré la hora en el reloj que estaba colgado en la pared, casi era el horario acordado para la reunión oficial, tenía que ir a buscar unos papeles a mi oficina. Me levanté de mi lugar y acomodé disimuladamente mi ropa.
— ¿Lo veo en la sala? —Pregunté. La respuesta negativa que recibí por parte de él con un movimiento de cabeza me confundió. — ¿No tendré la reunión con usted?
—Verás, ya estoy bastante viejo para estas cosas, además… Ha llegado mi otro hijo de Londres, he querido involucrarlo en las cosas de la empresa, espero no te cause problemas… No te aproveches de él.
Parpadeé. Demonios. ¿Tendría la reunión con Jellal?
— ¿El hermano gemelo de Mystogan?
—Así es… Erza, te comento, para que en su momento no te sorprendas, Jellal es ciego.
Claro que no me sorprendería, ya me había llevado la sorpresa. El tipo seguramente me odiaría, rechazaría cualquier oferta que le haga.
— ¿Nació así? —La pregunta salió de mi boca antes de que pudiera pensarlo. ¡Tonta!
—Él tuvo un accidente hace unos años, no ha perdido completamente la visión, distingue algunos colores… Tenemos fé en que pueda recuperarse pero tampoco hablamos mucho del tema, es decir, él tampoco quiere ilusionarse demasiado.
—Lo siento, seguramente es un tema delicado, no debería…
—No te preocupes, cariño… Me iré por ahora, seguramente tiene que prepararte para la reunión. ¡Buena suerte!
La confesión de que Jellal había perdido la visión en un accidente me había causo escalofrío, era trágico, demasiado trágico. ¿Qué tan horrible sería que de un día al otro tu mundo se vuelva negro? Que no puedas ni salir de la oscuridad aun abriendo los ojos, a pesar de que estés rodeado de luz. Después de saber lo que hay ahí afuera, a pesar de sentir el calor sobre tu piel, no poder ver el sol, ni apreciar un atardecer, ni esas pequeños detalles que la mayoría no aprecia por estar hundido en la rutina. ¿Qué tan horrible sería?
Tomé todos los papeles y carpetas que necesitaba y baje las escaleras para dirigirme a la sala de reuniones, al entrar y verlo allí sentado, luciendo tan despreocupado hizo que mi corazón latiera con fuerza. Era igual a él.
— ¿Señorita Scarlet? —Preguntó, saliendo de aquella postura informal para sentarse de manera adecuada.
—Siento la demora, señor Fernandez. —Me dirigí rápidamente, sentándome enfrente de él, esta vez no llevaba anteojos oscuros, podía apreciar sus ojos. Por momentos los mantenía largo tiempo cerrados y luego los volvía a abrir.
—Bien… —Comencé, tratando de acomodar los papeles sobre la mesa. Sin embargo me maldije al notar que no había tomado un estúpido lápiz.
— ¿Pasa algo?
—Me he olvidado mi lápiz…
—Tomé… —Sacó uno de su bolsillo, lo miré bastante sorprendida y no tarde en tomarlo. —Tiene usted unas manos muy suaves, señorita Scarlet.
Mi mano se apartó en ese momento haciendo que el lápiz cayera en medio de la mesa, el gesto de Jellal cambió.
— ¿Le molesto mi comentario?
—No… No es eso. Es que… No… — ¡Cálmate, Erza! —No estoy acostumbrada a esos comentarios en una reunión.
—Lo siento, no fue mal intencionado. Disculpe.
—No, está bien. No se preocupe, señor Fernandez.
—Dime Jellal, no estoy acostumbrado a eso de "señor Fernandez"
—Bien… Jellal.
—Perfecto. Entonces, ¿seguimos?
Tomé aire y trate de concentrarme la mayor parte del tiempo que duró la reunión tratando de explicar que era lo que esperaba nuestra empresa como respuesta a los objetivos que ellos habían impuestos, podíamos encargarnos de la logística y el material sin problemas pero el personal era otro tema, no contábamos con demasiados especialistas que pudiera supervisar las máquinas durante el periodo del turno noche, y no podíamos pedirle a nuestros empleados que descuidarán nuestros proyectos actuales, y contratar más especialistas tan solo por un turno era una perdida más. No estábamos dispuestos a eso. Luchaba en concentrarme y no perderme en las expresiones o gestos de Jellal tan parecidos a los de Mystogan, y a la vez tan diferentes…
—Nos encargaremos de los especialistas del turno noche. ¿Estas segura que habrá material para los tres turnos?
—Muy segura.
—Bien. Mi padre estará feliz.
¿Eso era todo? ¿En serio? ¿Tan fácil? Esperaba que se negará, que me exigiera y se plantará en rechazar todas y cada una de mis ofertas. Ellos perdían mucho más que nosotros. ¿Acaso se había dado cuenta de eso?
—De todas formas, si usted quiere podemos ir directamente en la semana dónde están las máquinas para que usted compruebe que tenemos el material suficiente como para comenzar a principio de mes. —Jellal me miraba fijamente, claramente sin mirarme, y mi voz comenzaba a temblar, era apenas perceptible pero temblaba. — Si a usted le parece bien, claro…
—Claro, sería bueno conocer el lugar donde se desarrollará el negocio. —Me sonrió, mis mejillas estallaron en color rojo. ¡Que bonita sonrisa tenía! —¿Podría el día viernes? … ¿Erza?
—Disculpe ¿Qué? —Tosí. Demonios. ¿Qué me pasaba?
— ¿Estaría dispuesta a mostrarme el lugar dónde se encuentran las máquinas el día viernes?
— ¿Viernes? —Hice memoria, bastante memoria. El viernes definitivamente no podía. —Lo siento, ese día no puedo. Pero quédese tranquilo, puede arreglar con mi jefe para que él mismo lo lleve.
—Lamento rechazar esa oferta, no me crea descortés, pero como estoy negociando contigo prefiero que seas tú quién me lo enseñe.
—Oh…—Ahí iba otra vez mi corazón acelerado. —Lo estaré llamando en la semana entonces para acordar alguna fecha. Dando por terminada la reunión, comencé a guardar las cosas dentro de la carpeta, anotando antes que debía llamar a Jellal en la semana, de todas formas dudaba de que pudiera olvidarme algo así.
— ¿Hace mucho que conoces a Ultear?
Su pregunta me cayó como balde de agua fría.
—Algo así. Soy amiga de su hermano.
— ¿Su hermano Gray? ¿Sabes dónde puedo ubicarlo?
— ¿Para qué quieres ubicarlo? —Pregunté a la defensiva.
—Ultear está tratando de encontrarlo pero no sabe…
—Tal vez Gray no quiere que lo encuentre, ¿no lo ha pensado? —Le corté. ¿Ahora venía a hacerse la hermana preocupada?
—No lo sé, igualmente ahora ella se encuentra en Londres, cuando vuelva supongo que lo seguirá buscando… ¿Puedes decirle que trate de comunicarse con ella? Pásale mi número.
—Dudo de que Gray quiera saber algo de ella.
—Gracias. —Me sonrió. Y tuve que apartar mi mirada para no caer rendida ante esa sonrisa. —Por cierto, Erza, tienes un bonito cabello, es rojo, ¿verdad?
Instintivamente toqué las puntas de mi pelo suelto y asentí con la cabeza. —Sí, es rojo…
Mis mejillas en ese momento no tenían nada que envidiarle a mi cabello, apresuré el paso hasta encerrarme en mi oficina y por fin largar el aire que estaba acumulando en mis pulmones. La imagen de Jellal Fernandez diciendo que tenía "bonito cabello" no salió de mi cabeza durante horas, no pude concentrarme en el trabajo en todo ese tiempo, no podía pensar en otra cosa que no sea en el parecido que tenía con mi ex novio y no entendía por que el destino se burlaba de esa manera de mí, ¿qué más debía pasarme? Lo peor es que debería seguir viéndolo, al menos hasta que todos los proyectos estén firmados y todo se maneje con orden, debía seguir apreciando sus gestos, disfrutando de sus sonrisas, podía volverme más cercana a él, ¿por qué demonios quería volverme más cercana a él?! El trabajo, era trabajo. Él no iba allí con la intención de pasar algo de tiempo conmigo. ¡No, claro que no! Iba allí por dinero, en su defecto por que su padre lo obligaba, y no era diferente a mi. Estaba allí por que Laxus prácticamente me había obligado, y claramente por mi sueldo. Eso nos hacia a ambos profesionales que se reunían cada tanto para hablar de números y cerrar detalles que antes habían pasado por alto.
—Es tan parecido a él… Esto no me hará nada bien. —Mi cabeza se apoyó sobre el escritorio, cerré los ojos y maldije al encontrarme sus labios en mi mente. Los labios de Jellal eran tentadores pero… Nada saldría bien de algo como eso. ¿Verdad? Resignada comencé a buscar el día libre en la semana para ir al depósito y de allí a dónde están la mayoría de las máquinas.
Mi dedo recorrió la semana entera sin éxito de algún espacio libre. Se detuvo en el martes de la próxima semana.
Rápidamente tecleé el número en mi móvil mientras en la otra mano sostenía la tarjeta, su voz era estremecedora. — ¿Jellal? ¿Tienes libre el martes?
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.
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Continuará.
Buenas! Pido mil disculpas por el atraso. ¿Mi excusa? No he tenido inspiración, saben que prefiero tardar a escribir cualquier cosa. Espero les haya gustado el capítulo.
Entre otras cosas, ¡llegué a los 100 reviews! Crean que no lo podía creer, me alegra demasiado. Son todos comentarios tan lindos, muchísimas gracias, de verdad.
En el próximo capítulo volvemos al Gruvia, prometo traerles a un Gray muy... ¿desesperado? Já.
Por último respondo los reviews que me quedaron:
JuliaDahaka: ¡Muchas gracias! Trato de dar lo mejor de mi en este fic, por que simplemente me encanta escribirlo. No sé en que momento empecé a amar tanto Fairy Tail, tampoco sé en que momento empecé a amar el Gruvia (aunque no lo crean, era una pareja que al principio no me gustaba) ... La historia NaLu es muy profunda, es un tema delicado y es complicado hablar de algo sin saber, así que trato de informarme lo más que puedo, creo que es un tema que esta visto de una forma y yo quiero demostrar otra perspectiva, la del amor que puede más allá de la enfermedad, ¿es muy cursi? jaja Y Erza, bueno, Erza es un personaje muy tipo, tengo planes para ella a futuro así que seguirá apareciendo, no te preocupes! Gracias por comentar! Espero volver a leerte, un beso.
Guest: ¡Gracias! Me alegra que te guste la historia. Un beso!
Espero tengan una buena semana. Nos estamos leyendo el viernes!
Sugar.
