Disclaimer: Todos los derechos reservados para mi escritora británica favorita: J.K. Rowling, Warner Bross & Salamandra. Toda la historia a continuación es de mi retorcida y muy triste imaginación.

Aviso: Esto es un FREMIONE, eso ya lo sé… y perdónenme por las partes Hermione/Cedric, pero créanme SON NECESARIAS. Tengan paciencia. Recuerden que sin drama y sufrimiento… no hay historia *risas* ¿Noooo? Bueno = (

Aviso No. 2: "Las letras en este tipo de formato" son los mensajes o cartas entre los personajes.

Disfruten de la lectura, como lo he hecho yo escribiendo…

Capitulo XIV: Nuestros besos

El día antes de noche buena los chicos habían decidido ir a cenar a Hogsmeade, era como una pre-cena a la gran cena. Y heme aquí leyendo uno de mis libros favoritos de cuando era una niña ya que me sentía nostálgica y extrañaba a mis padres leyéndome cuentos para dormir.

Una vocecita en mi cabeza me indica que debería estar husmeando en mi armario para saber que me pondría hoy. ¿A caso importaba mucho? No es como que toda la cena fuera un "A ver quién se vistió mejor" ¿cierto? Así que cambio de posición y sigo leyendo. Sé perfectamente que es temprano y que no llevo más que una hora leyendo y que aún no es tiempo de bajar a desayunar y verlos a todos… ver a Fred. Mi novio secreto. Qué sensación tan abominable… "Mi novio" –repito en un susurro- "Fred Weasley… es mi… novio". Las vueltas de la vida. Me río y decido a ir a cambiarme de una buena vez el pijama.

—Estaba pensando que quizá podamos hacer una fiesta, chicos... —dice Dean Thomas sonriéndoles a los gemelos y a Seamus Finnigan.

— ¿Una fiesta? ¿Y quiénes vendrían aparte de nosotros? —cuestiona Fred sin percatarse aun de mí.

—Podemos invitar a los que se quedaron de las otras casas, ¿no?

Frunzo las cejas.

— ¿Y que vean donde está nuestra sala común? ¡Jamás! —opino muy propiamente para hacer obvia mi aparición.

—Hermione—dice Fred sonriéndome con los labios y la mirada y yo sin poder contenerme le devuelvo la sonrisa aún más grande.

—Bueno… ¿en dónde más sería la fiesta?

— ¿En la Sala que viene y va? —repone sarcásticamente George.

Fred y los demás ríen, pero yo no.

—Podría ser.

Todos los chicos me miran.

—Sí… bueno, sólo tendrías que decirles a tus invitados que deseen con toda su alma "una gran fiesta por los chicos de Gryffindor" y listo. —digo en tono de broma y me río y ahora ellos son los que se lo toman en serio.

—O podría ser que Dean que tuvo la idea y que está desesperado por encontrar un lugar para la fiesta sea el gran anfitrión de honor de la fantástica fiesta y que cite a todos los chicos en un lugar y llevarlos a la Sala, ¿no? —opina George con las cejas fruncidas, concentrado.

—Armarían mucho alboroto, mucho escándalo. —Repone Fred a su gemelo—Tendríamos que saber a quienes vamos a invitar y armar grupos de diez o menos personas en determinados lugares y…

—Llevarlos hasta la fiesta. —termino por él.

Me sonríe abiertamente.

—Exacto, señorita.

—Pero… creo que se olvidan de algo, chicos. —digo como quien no quiere la cosa y me miran. —Soy prefecta.

Y en lugar de ponerse serios se ríen.

—No importa que estemos de vacaciones. Podría ser peligroso… no todas las casas se llevan muy bien que digamos….

—No serías capaz…

—No me pongan a prueba.

—Señorita, prefecta, usted nos dio la gran idea de la Sala que viene y va. —Dice burlonamente George—Por lo tanto, Hermione…

—Ya eres una de las organizadoras de la fiesta—interrumpe Dean a George.

Fred sólo se permite mirarme con una sonrisa divertida y se queda cruzado de brazos. Abro la boca para contraatacarlos y balbuceo.

—No me importa… pero no harán una fiesta. Iré ahora mismo con la profesora McGonagall. —empiezo a caminar y una pared humana se interpone y Fred me agarra del brazo y se acerca peligrosamente a mí. Lo miro con la boca ligeramente abierta queriéndole decir "Estás muy cerca, aléjate".

George sonríe de lado.

—Eso es, hermanito. Convéncela de alguna manera. —Le da unas palmadas en el hombro y los demás se ríen dirigiéndose a la salida de la Sala Común. Yo me pongo seria y él me sonríe dulcemente.

—Buenos días, preciosa novia. —y me abraza delicadamente, apretándome hacia su cuerpo. Acerca su boca a mi frente y me besa dejando sus labios ahí durante unos segundos.

—No me vas a conven…

—No me importa la fiesta. Ni siquiera iré. —se encoje de hombros, sin dejar de abrazarme y mirarme dulcemente. Al ver mi cara confundida comienza a hablar otra vez —Te diré mis planes… verás, yo estaré muy ocupado con una muchachita preciosa, ¿sabes? Una mujercita que me hace muy feliz y que creo que me gusta demasiado.

Auch. Me suelto de él inmediatamente y me mira confundido.

— ¿Qué pasa?

—Nada. Supongo que nuestro trato queda anulado.

Y sin esperar a que me responda me doy media vuelta y me dirijo a mi habitación. No espero que él me siga. No quiero que él me siga…

Llego a mi recamara y cuando me volteo para ver por qué la puerta no ha sonado veo a un pelirrojo con las cejas fruncidas que aporrea la puerta detrás de sí.

—Ningún trato se cancela, Hermione.

— ¿Por qué no?

— ¡Porque no hay nadie más que tú! ¡Tú eres la mujer que me gusta!

Siento que mis mejillas arden y veo hacia otra parte cuando le digo:

—Pero tú a mí no me gustas. — ¿Sería capaz él de ver esa mentira en mis ojos? Quizá no.

—No me importa. —dice al mismo tiempo que se acerca a mí y me agarra por el cuello y me besa. —Déjate llevar, —me susurra al oído y siento que mi piel se eriza— ¿por qué siempre estás tan tensa, mujer?

Me encojo de hombros.

Al ver mi continuo rechazo por los besos él desiste por el momento, me toma de la mano y me lleva hacia la Sala Común. Cuando ya casi estamos llegando y escucho voces yo suelto su mano. Me mira de reojo y tensa un poco la mandíbula pero no dice nada, no se queja. Claro… no le conviene. Me fijo en otras cosas antes de ponerme de mal humor yo solita.

Cuando llegamos al Gran Comedor todos ya nos esperaban ahí. Nadie dijo nada al ver que Fred y yo entráramos juntos. Nos servimos de desayunar y todos comenzaron a hablar sobre la cena de hoy y los chicos ya habían corrido la noticia de la fiesta secreta que se haría el 24 de diciembre.

Les lanzo miradas envenenadas de vez en cuando pero es algo que no puedo mantener porque los chicos de verdad me agradan y dicen cosas graciosas a las que no puedo evitar reírme.

….

Son pasadas las cuatro de la tarde y los chicos decidieron echarse un partido de Quidditch que se ha prolongado más de lo que yo pensaba porque han estado bromeando más que jugando de verdad. Lo cual no me quejo porque me han hecho reír demasiado. Los Weasley saben poner ambiente.

Vislumbro a una pelirroja muerta de la risa bajar lentamente con su escoba y venir a mí.

—Her…—se ríe—mione—se agarra el estómago—debiste verle la cara a Ron cuando le dijimos que—se carcajea. —Ay, pobre mi hermanito—se enjuga una lágrima y la miro divertida.

—No, pues… pobre. —digo sin entender nada y sonriendo más por su estado que por la broma que le hicieron a Ron.

—Oye, Hermione—dice mi amiga luego de un rato y ya más tranquila. — ¿Qué te traes con Fred?

Me quedo como piedra. Pero estoy consciente de que ella está analizándome, está viendo mi reacción. Así que me río despreocupada.

—Somos muy buenos amigos, quiero decir, mejores amigos.

— ¿Y Ron y Harry?

—Ellos son mis hermanos, Ginny. —le contesto firmemente.

Y sin saber por qué, ella sonríe. Y cuando estoy a punto de preguntarle por qué lo hace los chicos ya están aquí. Sudorosos y con las botas llenas de barro.

—Bien. Nos vemos en donde el carruaje, chicas. Avísenle a Angelina y a Luna.

—Yo les aviso —dice Ginny saltando desde su lugar para propinarle un beso a Harry. Veo de reojo como Ron hace cara de asco al pasar junto a ellos.

—Iremos a los vestidores—dice Harry luego del beso por parte de su novia.

Espero a Ginny para irnos y los chicos se dirigen hacia el otro lado. De camino al castillo Ginny no para de hablar sobre que tiene en mente para ponerse, los pros y los contras de cada atuendo que tiene en mente. Y me cuesta demasiado seguirle el hilo de conversación así que ella lo cambia diciéndome que ira por Luna para que las tres nos arreglemos en mi habitación. No me da tiempo de decirle que preferiría vestirme sola porque se fue corriendo.

—Bueno, chicas, ¿están listas para divertirse mucho hoy? —dice una muy emocionada pelirroja. Todas asentimos con la cabeza y nos dirigimos hacia la puerta principal de Hogwarts.

—Seamus me dijo que consiguió un carruaje hechizado para que podamos ir todos juntos y no en muchos carruajes. —nos dice Angelina.

Y vislumbro a los chicos venir desde lejos. Todos se van con sus respectivas parejas y Fred no se despega de mi lado.

Fred y yo nos sentamos en la penúltima fila del carruaje hechizado que parece por dentro un autobús escolar. Harry y Ginny en la segunda y justo detrás de ellos se encontraban Luna y Ron que no paraban de cuchichear y reírse. George y Angelina discutían acerca de un equipo de Quidditch muy serios. Seamus, Dean Thomas y un tipo nuevo que nunca había visto en mi vida platicaba con ellos igual. Ni siquiera sabía en qué casa estaba en Hogwarts. No le presté mucha atención.

Fred y yo veníamos platicando de cosas sin importancia durante todo el trayecto. Y cuando me di cuenta ya había posado su brazo en mis hombros. El carruaje no estaba bien iluminado y nosotros éramos los últimos, todos estaban ocupados en lo suyo. Fred se dio cuenta de aquello y me besó de media luna. Abrí los ojos como platos y me alejé de él un poco.

—Fred, —susurré

— ¿Qué rayos...?

—Quiero besarte.

—Nos pueden ver…

—No me importa.

—A mí sí.

Con mi respuesta ve hacia el frente y frunce las cejas. Me quedo viendo su perfil y me descubro sonriendo y encantada con lo que veo, ¿acaso puede ser más hermoso que ahora? Incluso enojado se ve adorable. Estoy tan abobada viéndolo que no me da tiempo de reaccionar cuando él se voltea y me planta un beso en la boca que suena. Me separo rápidamente y dirijo mi mirada hacia delante y nada, nadie nos vio. Y entonces mi mirada se topa con la del chico nuevo… oh, no... ¿Él no vio? Me sonríe y se voltea. Me quedo viéndolo para ver si habla de nosotros y los chicos voltean pero nada.

—Fred, ¿quién es ese chico?

— ¿Quién? —me pregunta con las cejas ligeramente fruncidas y yo lo señalo discretamente—Ah, él es Sebastian.

Hago una "oh" con la boca sin pronunciarla.

— ¿Por qué? —pregunta un poco más serio, ¿está celoso?

—Mmm, digamos que…

—Ay, no me digas que también te vas a incluir a la lista de las niñas locas por el chico nuevo.

Me río más alto de lo pensado al ver su gesto de "niña loca". Y me doy cuenta que él otra vez nos está mirando.

—No, Weasley. Es sólo que él nos vio besándonos.

— ¿Qué? ¿Estás segura? —pregunta preocupado y quita su brazo de mis hombros y ve hacia donde están Sebastian, Dean y Seamus.

— ¿No que no te importa? —digo despreocupada y trato de parecer lo más indiferente posible, pero por dentro me duele. Me duele darme cuenta de que quizá sí le importe que lo vean conmigo como pareja.

—No me importa, Hermione. Sólo no me gustaría que se enteraran así de repente… aparte

—Hemos llegado—anuncia Harry. Y yo no espero a que Fred continúe hablando, simplemente me paro y me dirijo hacia fuera del carruaje.

No escuché que Harry había dicho que tuviéramos cuidado al bajar porque el suelo estaba muy resbaloso y….

— ¡Hermione, cuidado! —escucho decir a Fred y por voltear a verlo no me fijo en donde piso. Cierro los ojos para recibir el impacto duro que sé que me daré contra el suelo y en lugar de eso unos brazos cálidos me reciben con fuerza.

—Ya puedes abrir los ojos—me dice una voz masculina al oído y le hago caso.

Al hacerlo no pienso que unos ojos azul cielo van a estar tan cerca de mi rostro y con una mirada tan penetrante. Comienzo a removerme de su abrazo y el me ayuda a ponerme de pie.

—Vaya que iba a ser una caída fea… —dice Ron sonriendo.

—Gracias…

—Sebastian, mucho gusto. —me tiende la mano y yo la tomo. Su tacto es cálido y su sonrisa de lado inspira confianza.

—Hermione. —sonrío un poco.

Fred llega a mi lado y me toma del codo para guiarme hasta las Tres Escobas y sólo mira feo a Sebastian. Nadie se da cuenta de la molestia de Fred y nos apuramos a refugiarnos al calor del lugar. Fred hace que me siente junto a él de manera que quede lo más lejos posible de Sebastian, pero justo frente a él.

No voy a negar que es demasiado atractivo; que no puedes decidir al instante si son sus ojos, su sonrisa o su voz lo que te hace no querer dejar de verlo…

« ¿Qué estoy diciendo? » me regaño a mí misma «Genial, ahora me siento observada por un desconocido que me salvó de una caída torpe»

Todos están muy alegres y pidiendo comida y cervezas de mantequilla. Incluso Fred parece haber olvidado su molestia de cuando llegamos.

—Sebastian, ¿y cómo es que decidiste cambiarte a Hogwarts?

—Oh, digamos que el Instituto Durmstrang fue más de lo que pude soportar —nos cuenta muy tranquilo.

— ¿Instituto Durmstrang? Vaya, donde está Viktor Krum, ¿no? —dice Harry y me lanza miradas significantes.

—Eh, sí, así es. — ¿Lo llegaron a conocer?

—Sí, yo competí con él en el Torneo de los Tres Magos. No recuerdo haberte visto por los terrenos de Hogwarts aquella vez.

—No, porque no vine. Ni siquiera estaba en el colegio.

—Hermione igual lo llegó a conocer… muy bien. —dice Ginny como quien no quiere la cosa y sonríe pícaramente.

Me ruborizo sin poder evitarlo. Sebastian ahora centra su mirada en mí.

— ¡Aja! Entonces tu eres la famosa Hermione… la más inteligente y encantadora bruja de Hogwarts, ¿eh? —dice él alegremente y cruzándose de brazos.

Todos ríen al ver mi cara.

—Dudé que fueras tú al principio porque te vi…—se detiene en seco y yo niego ligeramente con mi cabeza y gracias a Merlín él lo comprende. —Muy seria—se ríe nerviosamente y toma de su cerveza.

—Vaya, Hermione, al parecer Krum hablaba muy en serio cuando te dijo que estaba enamorado de ti, ¿eh? —comenta Ron.

—Él fue muy lindo conmigo. —es mi única respuesta.

—Ah, qué bueno. —dice un poco descortés Fred. — ¿Y en qué casa estás?

—Slytherin.

Un silencio incomodo se prolonga por toda la mesa y me es difícil soportarlo.

—Bienvenido a Hogwarts, Sebastian. Estoy segura que te encantará.

Todos (excepto Fred) igualan mi comentario a lo que él responde:

—Muchas gracias, chicos. Tengo que admitir que no me esperaba ser tan bien recibido; lo estoy disfrutando mucho. Y me alegro más de ser amigo de la infancia de Dean… sin él probablemente estuviera en mi habitación contando ovejas para dormir.

Me río con los demás.

La cena fue agradable y sin problemas. Fred no me dirigió la palabra en todo el camino de regreso y yo no me preocupe por que me hablara.

….

Estoy a punto de acostarme cuando alguien irrumpe en mi habitación.

—tienes que dejar de entrar así a mi cuarto, Fred.

—y tú tienes que dejar de coquetear con otros tipos frente a mí. —se acerca a mí.

— ¿Y tú si puedes coquetearle a Marianne? —me quejo.

— ¿Qué? —frunce las cejas pero me toma de la cintura y me acerca a él.

—No te hagas al idiota—le digo molesta y trato de zafarme de su agarre pero sólo logro que me aprete más hacia él. —He visto como la buscas y como le sonríes… ¿te gusta?

—No, pero yo a ella sí.

—Ah, pues no me interpongo más.

—Sólo me importas tú.

—Pues dile que te gusta alguien y que mantenga la distancia. —digo de impulso y él sonríe.

—Me gusta que defiendas lo que es tuyo.

Iba a decir algo más pero no me da tiempo porque él me besa. Y yo sin poder contenerme más paso mis brazos alrededor de su cuello y lo atraigo hacia mí. Y ahora sí, abro la boca para profundizar el beso. Y sí, este es mi primer beso de lengua. Nos besamos de manera prolongada y suave, sin apuros; moviendo la cabeza para no dejar de besarnos. El sabor de sus labios no tenía comparación a nada de lo que había probado antes, me hacía querer probarlo más y más. Y tanta es mi emoción que él lo percata porque me recuesta en mi cama y se posa encima de mi cuerpo. Lo siento por todas partes y me siento bien.

—Hermione…

Abro los ojos y me siento desfallecer por esos ojos color miel que me miran con deseo. No quiero que hable, sólo quiero que me bese y que me embriague de su sabor.

Mi corazón latía violentamente y sus besos no parecían acabar nunca.

—Me haces adicto a tus labios, Hermione. —dice con una sonrisa mientras me acaricia el rostro.

LunaHHr