RENUNCIA: LOS PERSONAJES SON S. MEYER LA HISTORIA QUE ESTAS LEYENDO ES MÍA.
Gracias a mi beta lauri!
Epov
-"Llego en media hora", "
-"tráelo para aquí."- Bufó molesta y cortó la comunicación.
Repasé en mi mente una y otra vez los sucesos, no podía creer lo que ella era, estaba descolocado, tampoco podía creer que a ella no le importara mi naturaleza o la falta de ella.
Se la veía pensativa como repasando prioridades. El camino a la casa se hizo corto. Al llegar el auto de Isabella estaba estacionado fuera. Emmet y Rose ya habían llegado, la familia estaba completa.
El corazón de Isabella comenzó a acelerarse, la tensión de las arterias estaba altísima, la sangre le pulsaba rápido bajo la piel, la temperatura de su cuerpo comenzó a subir, pasaba una y otra vez sus manos por el cabello. Estaba extremadamente nerviosa.
Tragó en seco, tenía que quitarle un poco de hierro al asunto.
-"Tranquila Isabella, ellos no muerden"- sonreí con socarronería.
-"No me preocupa que puedan morder o lo que digan, lo que me preocupa es lo que no van a decir" -¿Eh? Ella si que era desconcertante.
-"Yo te puedo ayudar con eso"- Traté de tranquilizarla. Los pensamientos de la casa me invadieron.
-"O dios están aquí!" Esme
-"Rayos siento sus nervios desde aquí, que bien huele, perdón Ed" Jasper
-"Nooooooooooo, no otra vez maldito Jasper…llego la humana" Emmet renegando contra otra partida perdida de video juegos.
-"Ya vienen…ya vienen mmmm" Alice
-"Zapatos, zapatos aquí están, quiero estos Manolos y Alice va a pagar" Rosalie.
Al entrar Alice se abalanzó sobre Isabella como un torbellino, la besó en la mejilla y la llamó por su sobrenombre.
Los pensamientos de Esme, eran agradables quería que Isabela no se sintiera, mal o fuera de lugar, le dedicó una sonrisa amable y la abrazó con delicadeza.
.
-"¡Bienvenida a casa hija!"- Al soltar Esme a Bella, la tomé por la cintura y la presenté ante la familia, Carlisle asintió con su cabeza y me dejó saber que estaba bien que ella estuviera con nosotros.
La cabeza de Emmet me estaba volviendo loco, una y otra vez la pregunta se repetía en su mente. Cuando ya no pude soportarlo más le dije.
-"¿Quieres hacer la pregunta de una vez Emmet?"– ¡Me estas volviendo loco!
-"¿Cuántos?"- Preguntó Emmet y noté que Isabella no supo interpretar a lo que se refería por su desconcierto.
-"Haz la pregunta completa Emmet"- Por favor y demos por zanjado el asunto, es mayor que yo ¿y que? Pensé.
-"¿Cuántos años tienes?"-
-"23"- Dijo- Emmet comenzó a reír como un maniático, y miles de formas de ponerme en ridículo le pasaron por la mente, estaba logrando ofuscarme. Le lancé una mirada de muerte y él como siempre, hizo caso omiso.
-"Ed, si quieres ver películas para adultos ella puede comprar tu entrada, además te da clases, el sueño de todo adolescente enamorado de la maestra y correspondido"- Las carcajadas se extendieron por toda la sala, percibí que el sentimiento era un poco plástico. Jasper…Lo mire. Una disculpa sonó en su mente y se hizo eco en su boca.
-"Perdón, es que no me pude resistir"- Él no podía resistir una buena atmosfera emocional yo lo sabia.
-"Ed su estado anímico es un tornado, esta decayendo, esta tan triste que me dan ganas de llorar"-
-"¿Qué sucede, que te puso tan triste?"- Le pregunté.
-"Pensé que no podías leer mi mente" – me contestó –
-"Solo dime que está mal" - No podía leer su mente, pero si la de Jasper.
-"Estoy esperando el momento en que repienses todo lo que soy y tomes la sabia
decisión de dejarme" – Susurró. La mente de Emmet me gritaba miles de cosas para ponerme en ridículo nuevamente, finalmente gritó desde su lugar en la sala.
-"Nahhhhh eso no va a pasar aquí, a Ed, le gustan las cosas complicadas así que probablemente no te lo puedas sacar de encima. Por lo menos ahora entra y sale por la puerta, ¿no Ed? Era divertido verlo llegar de acecharte"- Isabella estaba roja como un tomate, carraspee incómodo y clavé mis ojos en Emmet.
Esme me preguntó si me parecía bien instar a Isabella a tocar en la casa y asentí, ella acepto de inmediato y luego bostezó. Había olvidado que era de mañana y ella no había dormido nada aún; la guié a mi habitación y los pensamientos de Emmet me llegaron.
-"Santurrón vas a hacer tu jugada con la humana en la casa, no te olvides que estamos escuchando"- O si, estaba decidido, lo iba a golpear.
-"Déjalo tranquilo, debe ser difícil sobrellevar 108 años de virginidad, por lo menos ella no es menor de edad"- Jasper!. No podía creer que él su uniera a Emmet en esto, lo codeó y ambos rieron. Estaban logrando ponerme nervioso y terriblemente incómodo.
De camino a la habitación Isabella miraba todo con los ojos abiertos de par en par, al llegar a la puerta de mi cuarto su corazón se aceleró, traté de lucir desenfadado pero a mi también me resultaba extraño tenerla allí.
Luego de recorrer mi habitación y hablar acerca de mi familia me dijo que estaba cansada.
Fuimos para el sillón ella se acomodó contra mi cuerpo pero la sentía tensa, no estaba totalmente relajada.
-"¿Qué te sucede?"- le pregunté.
-"Yo…bueno…quería preguntarte ¿cómo?…tú sabes, si es tan diferente para mí como para ti…o sea ¿qué es lo que sientes cuando…estás conmigo muy cerca?"- Las palabras se le atoraban en la boca y tartamudeaba. Definitivamente inesperado, yo estaba loco de los nervios. Tragué en seco.
-"¿Íntimamente?- indagué - ella asintió, no quería mal interpretarla. –"Yo bueno…mmm…no es que sepa mucho, bueno es difícil"- no podía controlar lo que le decía.
-"¿Difícil?"- dijo -"¿no sabes distinguir la línea?"- ¿Qué cosa?, la miré perplejo
-"¿La línea?"- ¿A que se refería?
-"Si, la que separa tu necesidad de amarme y la de matarme"- Me dejó helado, sin palabras. Ella lo sabía, yo estaba muerto de vergüenza y de miedo.
-"No te preocupes lo superaremos juntos" - me dijo, como si hablásemos del clima. Ella era conciente que en cada cercanía arriesgaba su vida y no le importaba. Me sentí egoísta y feliz. La abracé, y a los pocos momentos se quedó dormida.
Tenerla cerca ya no se me dificultaba tanto, cuanto más aspiraba su olor más fácil era acostumbrarme. La garganta me ardía igual y la ponzoña seguía llenado mi boca y recordándome en todo momento lo difícil que sería amarla sin matarla.
Pasé mucho tiempo pensando en como sería tenerla todo el tiempo conmigo, sin las limitaciones, de mi sed y su fragilidad. Quise golpearme por solo sopesarlo pero no lo podía negar, la ansiaba lo suficiente para transformarla y que me acompañase por la eternidad. Nunca se lo diría, pero si ella tomaba la decisión yo…sería difícil ser objetivo la quería conmigo por siempre.
La casa estaba en silencio, puse un poco de música y disfruté de su calor. En momentos como esos extrañaba dormir, me hubiera gustado compartir mi sueño con ella.
Pasaron las horas hasta que ella comenzó a removerse y su respiración cambio, estaba despierta.
Me preguntó por su auto y pensé que quería irse, ella lo negó y me dijo que quería sus cosas. Había olvidado que le prometió a Esme tocar para ella.
Con eso bajamos de la habitación y fuimos al garaje. La voz de Rosalie me llegó.
-"Lunático ¿todavía no la mataste? pobre humana" - a los pocos segundos Rose salió de abajo del auto. Ella me llamó por el apellido de mis padres biológicos y Bella la miró desconcertada.
-"Humana, tienes un gran auto, eso te da un par de puntos, no tantos como lo que te resta que salgas con él"- Me miró –"¿Te dije que eras un maldito loco?, tendría que agregarle varios otros descalificativos pero tu ya lo sabes ¿verdad?"-
-"Pero bueno, el amor no es solo ciego, sino también vuelve idiotas a las personas" –"pobre chica"-
-"¿Quién es Masen?"- me preguntó – y cuando contesté su pregunta, ella asintió en silencio.
Tomó el violín de su auto y fuimos al living de la casa, llamé a mis padres y todos se acomodaron en la sala. La notaba nerviosa. Agradecí a Jasper su participación, pero no dejé de llamar su atención con una pequeña reprimenda.
Ella tomo aire, se acomodó y Mozart llenó el lugar. Poco a poco se fue relajando, la música fluía suave, amaba esa composición. Las mentes del lugar se hacían eco de la melodía, me dirigí al piano y comencé a acompañarla. Las composiciones se fueron sucediendo, y la tarde pasó en un parpadeo. Terminamos de tocar y Jasper me dejó saber que Isabella se sentía feliz. Fue gratificante que se sintiera cómoda con nosotros.
La hora de regresar a su casa llegó, recogió sus cosas se despidió de todos amablemente y juró solemnemente regresar. Cuando estaba listo para salir la suspicacia de Emmet me llego.
-"Estuviste bien, ella vive sola, nadie va a escuchar desde allí, salvo…"- rió para si mismo y me dijo,
-"¡Hey tú, el guardaespaldas!, cuidado con la señora Stanley ella puede afinar el oído".
-"Bella ¿qué se siente tener un guardaespaldas las 24/7?" – Alice le dijo, y luego añadió en su mente - "vampiro centenario y acosador devoto"-
Asistí a todos los descalificativos y acusaciones de Rosalie. La bloquee, no era sano y lo peor era que sabía que ella tenía razón.
Estaba incómodo, me envaré, y le dije a Isabella que era hora de partir. Di gracias al cielo que no haya escuchado y lo que escuchó no lo haya sabido entender.
Me sorprendí que decidiera ir en su auto. El viaje a su casa fue tranquilo, ella parecía ir ordenando los acontecimientos del día.
Detuve el motor y bajé para abrir su puerta, pero cuando estaba a mitad de camino un olor particular me llegó: humano, pólvora, añil. ¿Es que nunca iban a detenerse? Volví sobre mis pasos tratando de aislar la mente del invasor… hasta que lo logré… allí vi a través de sus ojos como recorría la casa en busca de alguna señal de ella…nada, estaba frustrado.
-"Dieron con ella antes que yo… ¡maldición!"- Pensaba.- "¿que error habrá cometido?"-
Sentí la ira bullir, la ponzoña llenó mi boca. Nadie la iba a tocar, no mientras yo viviera, así tuviese que acabar con un pueblo entero ella era MÍA. Estaba molesto, inestable y frustrado, ¡no supieron recibir mi mensaje!. Entré al auto de nuevo tratando de calmarme.
-"Tenemos un visitante"- Ella se paralizó, asintió y escaneó el lugar con la vista, buscándolo.
-"Quédate dentro del auto esta armado, lo puedo oler, sus pensamientos son confusos, pero están ahí, viene por ti"- Le confirmé sus sospechas.
El intruso seguía removiendo sus ropas, no quería sus manos en las cosas de ella se las cortaría por solo tocarlas.
Me bajé del auto y me metí por la puerta de atrás. Seguí su olor, estaba en la sala, mirándolo todo, me aclaré la garganta para hacerme notar, el atacante levanto la vista, giró sobre sus talones y sus pensamientos se tornaron agresivos y confusos pero algo claro resonaba en su mente, me quería muerto. Me apuntó con su arma y no paraba de maldecir.
Me moví rápido lo tomé por el cuello y lo levanté un metro sobre el piso para que me viera a la cara. Vi mi rostro en su mente, pero no había terror, había una profunda tristeza una gran perdida, no me importaba.
De repente su olor me llego, ella no me había escuchado.
-"Te dije que te quedaras en el auto, no quiero que me veas hacerlo de nuevo"- susurré enfurecido, no quería que se topara con el monstruo otra vez. Me giré para acabar con el agresor y que ella viera lo menos posible, pero cuando me acerqué a su cuello su mente me golpeó como una maza.
-"¡Hija…corre!"- Pensó cuando la cara de asombro de Isabella se reflejó en su mente. Él no podía hablar. Su mente se llenó con imágenes de Isabella,de toda su vida juntos. Lo solté, estaba paralizado, completamente en shock. Casi mato a su padre, no podía ser yo…. Estaba estático, completamente rígido y horrorizado.
-"Charly"- murmuró Bella casi inaudiblemente. El aludido se pasaba las manos por el cuello mientras carraspeaba y tosía una y otra vez, tirado en el suelo, yo estaba muerto de vergüenza, me miraba analizándome y soltó a reír. Entendí que la peculiaridad de Bella era heredada.
"- O Dios ella esta bien yo…simplemente gracias…¡tú la cuidas muchacho!,¡ que fuerza que tienes! yo no sé como agradecerte"- las palabras eran incoherentes y atropelladas.
-"Yo siempre la cuidaré"- Aseveré. Las caras de Charly e Isabella cambiaron a una de sorpresa. Yo no había sabido diferenciar su voz mental.
-"¡Hija estas bien! me enteré que te habían hallado y vine por ti, ¿quien es el chico?"- Me miraba de soslayo. Yo estaba nervioso, al fin y al cabo casi mate a mi suegro.
-"Papá estoy bien, él es Edward mi… ¿novio?... Bueno él me ayudó con un problema".
Charly paseaba sus ojos de mí a su hija y miles de preguntas lo azotaban.
-"¿Cómo se enamoro? no puede ser, ella huía de las personas como de la peste"- Sonreí- "además él no debe tener más de 20, es tan fuerte y aterrador parece uno de los nuestros"- Pegué la vista al piso- "¡sus ojos! hubiera jurado que eran negros y ahora son ¿rojos?¿Qué es este chico?, casi me mata con sus dientes ¿que clase de cosa es?". "¡ Oh Dios! él mató al tipo de Canadá, el que fue mordido y desangrado, él buscaba a mi hija"- Me paralicé, él no podía saber lo que era.
-"¿Isabela puedo hablar contigo?"- Me miró por el rabillo del ojo y agregó - "a solas"- en su mente. Simplemente asentí.
-"Si papá bueno, no tiene mucho caso Edward podrá escucharnos igual"- Le clavé la vista.
-"Él es especial"- El aludido asintió.- "lo sé, puedo sentirlo"- Esta clase de personas eran extrañas.
-"¿Qué cosa eres chico?"- Me quedé petrificado, yo no iba a ser sincero, sabía lo que representaba.
-"Papá, lo que él es no importa, yo simplemente lo quiero"- El aludido asintió.
-"Bells, tengo miedo por ti, casi te atrapan"- "eres lo único que tengo hija"- Pensó.
-"Papá, el casi, se lo debo a él, que se hizo cargo del problema. Como lo habrás notado casi acabó contigo también… si yo no hubiese llegado serías historia…"
La mente de Charly pensó miles de respuestas a la pregunta que ni Isabella ni yo respondimos. Ninguna se acercaba ni por asomo a lo que en realidad era. Arribó a la conclusión de que no importaba, mientras mantuviera a su hija con vida, él no iba a hacer preguntas.
Agradecí la practicidad del hombre y entendí que en Isabella era un comportamiento aprendido.
Fue el momento de hacerlo. Me armé de valor y sin más le dije:
-"Sr. Swan, no hemos sido debidamente presentados, soy Edward Masen Cullen y deseo que usted me honre con el permiso de cortejar a su hija"- El aludido palideció, Isabela tenía la boca abierta y estaba estupefacta.
-"¿De qué siglo vienes chico?"- Mis palabras me estaban delatando tenía que desviar la charla.
-"Asumiré completa responsabilidad por ella y la cuidaré con mi vida, así tenga que acabar con un ejército"- Dije solemnemente parado frente a los dos que me miraban azorados.
-"Yo… chico no sé qué decir …bueno supongo que está bien"- El seguía sin entender.
-"Bells, debemos turnarnos para montar guardia, solo por si acaso" -
-"Papá verás es, mmm…complicado, yo bueno tal vez no sea necesario"- Ella me miraba con los ojos grandes. Supuse que podría decirle una mentirilla blanca.
-"Sr Swan…"-me aclare la garganta -"yo tengo problemas para conciliar el sueño desde hace algunos años"- casi cien pensé, y reí para mí mismo.
-"Wow,¡él si que es extraño, si fuese posible, pensaría que es un vampiro!, como los de los libros que lees tu Bells."- Lo dijo seriamente y luego rompió a reír. Me quedé petrificado e Isabella quedó aún más pálida de lo que nunca antes la había visto.
Ella se aclaró la garganta –"Papá, debemos hablar claro"- La miré con los ojos desorbitados, me estaba poniendo muy nervioso.
Gracias por las alertas, review y comentarios que son el combustible del motor de esta historia. Dejen un review y reciben un adelanto del próximo capítulo. Que se publicará el martes 5 de abril.
