"He tenido una lucha interna y en esta guerra indefinida llamada vida…cruce campos minados de mentiras, bosques llenos de falsedades, lagunas de miedos, pantanos de odio, ríos de rencor…rescatado en el momento menos esperado, por gentiles manos que jamás, observé, que llegaron de improviso, justo en el momento en que casi caigo…" —Cari Umii
Capítulo 14: Escape Arriesgado.
Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son de su creadora de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro, única y exclusivamente para entretenerles.
CAPITULO 14
El sonido de una gotera me despertó. No sentía frio, estaba dentro de un futón, me levante sobresalta cuando de pronto el dolor en la pierna me hizo tropezar. Asustada en medio de un cuarto oscuro la luz de la luna entraba por una ventana alta y alumbraba solo un punto del cuarto, todo lo demás estaba oscuro. Fui hasta el reflejo de la luz, y espere ahí, solo pensaba en cómo salir, no veía puerta por ningún lado y la ventana era muy alta para poder ver lo que había afuera, ya estaba temblando de miedo.
A juzgar por la posición de la luna era más o menos media noche, intuía de que se trataba todo, ¿por qué secuestrarme si voluntariamente acepte casarme con él?, creo que había algo más y tenía que averiguar, además sabiendo que Ukyo está con Mikado, lo más probable es que Ranma también este inmiscuido en todo esto. Entonces venían más dudas, si todo lo que dijo Mikado era mentira. Algo era cierto, el sabia demasiadas cosas sobre mí. También pensaba en Ryoga, me preocupaba que estuviera herido, no recordaba mucho de lo último que pasó, pero creía estar segura de que alguien lo ayudaba.
Agité la cabeza con violencia, lo principal era salir del lugar, fue la noche más larga de mi vida, todo era miedo e incertidumbre, por momentos me quedaba dormida pero supongo que solo eran minutos, o segundos. El sonido de las cigarras era ensordecedor, hasta que vi aparecer un poco de luz por esa ventana. Era luz tenue y no sé si por la posición en la que me encontraba o quizá estaba nublado.
Una vez con luz pude localizar a puerta, era un cuarto pintado de rojo completamente vacío a excepción de ese futón y yo.
—Tengo que encontrar una salida—examine las paredes y la puerta pero estaban reforzadas, y yo me encontraba débil, no podría tirarla a golpes.
Un rato después, la puerta se abrió y entraron tres hombres con la cara cubierta, traían consigo dos bandejas de comida que dejaron en la entrada. Como pude con todo y la pierna lastimada corrí hasta ellos con la esperanza de poder salir de mi prisión.
—Más vale que no piense hacer nada estúpido—uno de ellos fue mucho más rápido que yo y puso el filo de una katana en mi cuello.
—Quiero ver a Mikado—le dije sin ápice de miedo.
Pero no hubo respuesta, en una fracción de segundo dejaron la habitación y la volvieron a sellar.
No me atreví a ver qué es lo que había dentro de la bandeja, no me iba a arriesgar a que algo estuviese envenenado.
Regrese al rincón he hice algunos estiramientos, mi pierna dolía menos que el día anterior pero no estaba del todo bien, y para poder resolver eso necesitaba descansar y algo de medicina.
Escapar de ese lugar implicaba pelear al menos con esos grandulones. Necesitaría un par de días para estar mejor.
Pensé en varias opciones y todas me llevaron a lo mismo…tiempo de recuperación.
Precaución era la palabra clave, estaría ahí un tiempo, el suficiente para lograr mi objetivo. Me sentía confiada.
Dos días después todo era un verdadero martirio, pensé que soportaría un poco más, siempre me ha gustado estar sola pero esta vez era una situación abrumadora, me quite la blusa y el pantalón e hice una especie de soga que pude atar a los barrotes de la ventana, era fuerte y soportaba mi peso por lo que pude llegar hasta arriba y observar alrededor era una especie de espesa selva y cerca de mi guarida obligada, había césped recién cortado, solo veía verde, entonces una camioneta apareció entre la selva y de un mediato regrese a mi lugar, cuidando mi pierna baje y me vestí de nuevo para no levantar sospechas.
De nuevo tres hombres, el patrón se repetía, sin embargo esta vez Mikado entró tras ellos.
—Akane, querida, lamento haber hecho todo esto, espero entiendas que mis sentimientos me obligaron—se acercó a mí despacio me tomo por los hombros y me llevo hasta donde estaba la bandeja de comida—Mis hombres me han dicho que no has comido correctamente y apenas si tocas la comida.
Estaba furiosa, como se atrevía a aparecerse ahí , así como si nada hubiera pasado, como si yo estuviera feliz de estar ahí, tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para permanecer en calma, sin embargo use otro truco, tal vez si funcionaba podría irme de aquí.
—Me siento un poco mal, creo que necesito ver un doctor.
—Debe ser porque no como es lo suficiente.
—No, es mi pierna el dolor no cesa, siento que tenga algo de cuidado.
—Está bien, camina. Me jaló por un hombro sin soltarme.
Intenté recordar cada detalle del camino, no era probable que regresara, pero si falla y me atrapaban, saber qué hacer para escapar.
Iba escoltada por los tres hombres, pase tres pasillos en una especie de laberinto y la salida, no estaba nada complicado.
—No es necesario que te diga que no debes intentar escapar—abrió la puerta trasera y ambos subimos.
—No soy estúpida.
Casi podía acariciar la libertad, mi pierna ya estaba casi completamente recuperada, pero era una oportunidad de oro que no desperdiciaría.
Durante varias horas mi teléfono no tuvo señal, sin embargo estaba menos preocupado al saber que Akane se encontraba bien, ni siquiera me preocupe por cargar de nuevo la batería, podía esperar un poco más, ahora lo primero era encontrar la dirección que nos habían dado, Ranko solo me dio instrucciones, y esto parecía ser una broma porque nos llevó directo al restaurante de Ukyo.
—¿Por eso no me decías la dirección?
—Precisamente—asintió— ahora, no sabemos de qué esté enterada Ukyo pero de que tiene guardias a su alrededor es un hecho puedo sentir su presencia.
—Tiene que aclararme todo ahora mismo.
—¡Espera, no seas Idiota! —me jaló por la manga de la camisa—Ukyo talvez no sepa.
—Si nos dieron esta dirección es por ella sabe sobre toda esta mierda—me solté de bruscamente
—Pero no vamos a allegara matarla, ella no es el jefe—Se puso a mi lado para entrar al restaurante.
—¡¿Y quién hablo de matarla?! Eres demasiado extrema, déjame hablar con ella.
—¡No me digas extrema!, de todas maneras alguien va a morir al final de todo esto y piensas que vamos a ser los buenos.
—Eso espero—dije en voz baja.
—Vamos Ranma no podemos ser pesimistas, entremos y compremos Okonomiyakis, si ella tiene algo que ver lo sabremos.
Cuando puse el primer pie dentro, supe que algo no andaba bien, seguimos caminando atravesando el restaurante que funcionaba de manera normal; no había mucha gente.
—Ukyo—ella sorprendida se giró. Por un segundo pensé y estaba seguro de haber visto inseguridad, sorpresa y miedo en sus ojos, pero cuando me hablo solo me hizo dudar.
—¡Ranma, mi amor!—camino hacia a mí y se colgó de mi cuello tratando de besarme—sabía que regresarías, que nuestro amor era más fuerte.
Quité sus manos de mí—No estoy aquí para eso.
—Les preparare a ti y a mi querida cuñada lo que más les gusta, porque no esperan en una mesa y enseguida estoy con ustedes—nos dijo alegre.
—No gracias, no te molestes, tu falsa amabilidad me va a hacer vomitar—Ranko se burló.
—Solo trato de ser amable, pero no importa, es suficiente con que Ranma coma.
—Deberías entender que Ranma no quiera nada contigo, que está enamorado de otra mujer.
Ukyo Ignoro a Ranko y regreso a cocinar —Por favor tomen una mesa en seguida estoy con ustedes.
—No tengo tiempo para esperar, Ukyo necesito hacerte algunas preguntas—mi paciencia empezaba a agotarse.
—Vamos—dijo y camino con nosotros hasta una mesa del restaurante—sino estas aquí para verme, no entiendo cuál es la razón de tu visita.
—Yo creo que si sabes—Ranko estrello su puño contra la mesa.
—¡Ranko, cálmate!
Gruño y se controló demasiado para no explotar ante el rostro indiferente de Ukyo, pero no lo suficiente para permanecer junto a ella—iré a tomar un poco de aire.
—Tu hermana es bastante grosera—me dijo mientras la veía abandonar el restaurante.
—Ukyo necesito tu ayuda con algo de información.
—¿Información, de que tipo?—Si tan solo no llevara tanto tiempo conociéndola habría creído que esa cara despreocupada era real.
—Estuve en china, tengo que pagara una deuda y para poder hacer eso, me entregaron información para llegar al lugar indicado y entregar un paquete que traigo.
—¿Qué deuda?
—Eso no te importa, solo que tengo que entregar el dinero que tengo y no puedo tardar tanto.
—Aun así no entiendo cómo es que yo te puedo ayudar.
—Me dieron una dirección que nos trajo hasta aquí, conozco todo sobre ti y no creo que tengas relación alguna con la persona a la que tengo que entregar el dinero.
—Entonces creo que estás perdiendo el tiempo.
—Eso creí cuando entre aquí, incluso aun cuando me senté en esta mesa estaba seguro, pero…
—Pero…
—No recuerdo que me contaras como es que obtuviste la inversión para este restaurante.
Entonces vino el nerviosismo, y supe que había dado en el blanco, de ahora en adelante la información fluiría casi sola. Al menos eso creía.
Era un extraño bosque y parecía que todo más grande lo normal al menos eso fue lo que me pareció. Mikado no me llevo a un hospital, estaba en una choza bastante grande y entro como si ya lo conocieran, no hubo necesidad de saludar.
En cuanto entre me di cuenta que era una casa, y sentado en una cama estaba un anciano de barba larga blanca y casi calvo.
—¿Haz olvidado los modales muchacho engreído?
—No tengo tiempo para tus buenas costumbres, anciano— me tomo fuerte del brazo y me aventó para quedar frente al hombre.
—¿Qué quieres aquí? —Le dijo a mikado sin que el anciano dejara de observarme.
—¡Necesito que cures a mi futura mujer! —Mikado se sentó en un pequeño banco mientras dio la orden de que sus seguidores esperaran afuera.
El anciano me llevo hasta una cama y puso un biombo para poner límite entre Mikado y yo
—Por favor señorita necesito que se quite el pantalón. Te informo,—levanto la voz hablándole a Mikado—que mi nieto está por llegar, no quiero que tenga problemas nuevamente con tus hombres.
—Despreocúpate, anciano, solo has tu trabajo—escuche sus pisadas alejarse un poco hacia la puerta.
—Señor tiene que ayudarme—hablé casi en susurro —ya no tengo problemas con mi pierna, pero por favor tengo que escaparme de ese hombre.
—Niña eso puede ser muy peligroso, no sabes con quien tratas.
—Sé que es un hombre peligroso, pero por favor se lo suplico, me tuvo encerrada por días y mi familia debe estar preocupada.
Tal vez vio la desesperación en mi rostro o las lágrimas a punto de caer, tal vez solo fue un gesto de humanidad pero lo estaba logrando.
—Lo único que puedo hacer es avisar a tu familia pero no me pidas que te ayude a escapar, ese hombre podría matarnos a mi nieto y a mí.
Mi esperanza se desvanecía aquel anciano era mi única esperanza de poder escapar. Lloré y me extendió un pañuelo, también una hoja y tinta para que anotara mi número telefónico o dirección.
—Lamento no poder hacer nada mas—me hablo con voz quebrada y supe mi pequeño plan se había esfumado, que no era lo suficiente fuerte para enfrentar todos los hombres afuera y que tampoco podrá escapar de mi destino al casarme con Mikado.
—Ya me las arreglare, por favor avise a mi familia, dígales en donde me tiene, que me casare con Mikado pero necesito saber que todos están bien.
—Niña…
—Akane, mi nombre es Akane Tendo.
—Akane, espera un momento—de un cajón sacó un teléfono fijo y marco el número... Nadie contesto—lo siento.
—Inténtelo una vez más por favor.
El anciano de nuevo marco y negó con la cabeza con una mirada triste—llamare más tarde—se levantó y fue tras el biombo, escuche él sonar de vidrio de algún recipiente y regreso junto a mi justo cuando Mikado regresaba.
—Debes apurarte anciano que no tengo todo el día y mi prometida aun no desayuna—gruño pero nunca traspaso la barrera del biombo.
—Toma, esto te ayuda recuperarte por completo, no veo daño en tu pierna—observo mi cicatriz— debió ser una caída de un lugar alto.
—Más o menos.
—Esto aumentará tu resistencia—susurro muy cerca de mí y me acerco un pequeño frasco que recibí— ¿Y ayudará a que no dejes rastro?
—¿Resistencia? Y no tendrá uno para encogerse—dije irónica. ¿Rastro? Pensé que esa idea no me estaba gustando, solo faltaba que alguien quisiera matarme.
—Mi nieto está por llegar, y cuando eso suceda…
Una puerta se abrió y la voz masculina se dirigió a Mikado.
—¿Qué haces aquí? —hablo enérgico.
— ¡Amigo! Cuanto tiempo sin vernos.
El anciano me hizo una señal para que bebiera lo que sea que me había dado, tenía sabor herbal, no pude identificar de qué plantas se trataban, no tenía otra opción que confiar.
—¿Cuánto tardara en hacer efecto? ¿Para que necesito resistencia? —de nuevo susurre al anciano.
—Deja de hacer tantas preguntas debes esperar al anochecer, es cuando necesitaras esa medicina—en ese momento no entendí lo que quiso decir.
—¿Abuelo? —dijo, ese hombre al que llamo Mikado.
—¡No te acerques está revisando a mi prometida!
Fue tarde el biombo cayo y vi aquel hombre de grandes ojos azules y cabello castaño.
—Ya no hay ningún problema, hemos terminado, Akane tiene lastimada la pierna y es necesario que tenga reposo una buena alimentación y en un par de semanas se sentirá mejor.
—¡Es un alivio anciano, justo a tiempo para la boda! —Esa última palabra hizo que mis pupilas se dilataran. Mikado era un imbécil, tenía que actuar rápido y tratar de escapar, confiaba en que el anciano localizara a alguien en casa y supieran que estoy bien—entonces es hora de irnos, cariño, de nuevo jalo mi brazo y salimos del lugar.
Me pase reconociendo el camino, fue media hora tortuosa para tratar de identificar algo hasta ahora mi única pista segura era seguir las huellas que dejan los autos.
—¿Cuánto tiempo piensas tenerme encerrada?
—Cariño mío, ¿acaso no escuchaste?, nuestra boda es en dos semanas, hasta entonces sé que estando en ese lugar podrás ordenar tus pensamientos y concentrarte en ser una buena esposa para mí.
—Estás loco—gire mi cabeza a la ventanilla y de nuevo me perdí en observar la maleza, algo era seguro, yo no estaría casada en dos semanas.
Era de tarde ya casi noche y el encierro me estaba matando. Después de dejarme aquí con una bandeja de generosa comida, se largó junto con su gente, eso parecía pero, Mikado no era idiota, estaba segura que me vigilaban de lejos. Si acaso lograba salir tendría que ser más sigilosa que un ninja.
Empezaba a ponerme ansiosa y creí que era debido a ese brebaje que el anciano me hizo tomar, paso un rato más y no estaba segura dela hora, era una noche sin luna. El barullo nocturno de los animales sonaba fuerte en mi cabeza, el croar de las ranas se hacía fuerte, y sentía que necesitaba liberar energía que fluía por todo mi cuerpo, creía que de un solo puño podía volar la pared.
La pesada puerta se escuchó y temí lo peor, no quería que Mikado se atreviera a tocarme y aun si mi vida se fuera en defender mi honor así lo haría. Me levante del futón y me puse en guardia.
—Akane—escuche mi nombre muy bajito.
—¿Quién eres?
—Soy yo, nos conocimos en casa de mi abuelo —de un salto llegue hasta el para abrazarlo.
—¡Gracias!
—No debemos perder tiempo—jalo mi mano y salí de ahí, empezamos a correr entre maleza oscuridad y animales salvajes, A saltar de árbol en árbol de forma veloz.
Ahora entendía todo, el brebaje era para este momento, él me llevaba la delantera guiándome para no perderme.
—¡Trata de acelerar tu paso! —alzo la voz.
—¡Sí! —he hice lo que me pidió hasta casi alcanzarlo.
—Nunca hubiese accedido a ayudarte de no ser porque mi abuelo dijo que eras buena en artes marciales.
—Yo nunca lo mencione.
—No es necesario que lo hagas, mi abuelo es un hombre sabio—hablábamos sin dejar de acelerar el paso entre el extraño bosque.
—¿Dónde está tu abuelo?
—Se quedó conteniendo al dragón de ocho cabezas
—¡¿Dragón?! No lo dices en forma literal, ¿verdad?
—¡Por supuesto que no!—lo escuche reírse—así se llama el escuadrón elite que te vigilaba.
—¡Lo sabía! ¡Maldito Mikado!
De pronto se detuvo y yo junto con él.
—¿Pasa algo? ¿Ya llegamos?
—Aún falta un largo rato.
—¿Entonces?
—Mikado es un ser despreciable, pero con mucho dinero y poderoso, así que en cuanto salgas de este lugar ve por tu familia y huye de Japón.
—¿Qué es lo que sabes de él?
—No debes meterte demasiado en esos asuntos, basta con que sepas que es gente peligrosa y que no debes relacionarte más con ellos.
—Necesito saberlo—dije suplicante—por favor dime a que me enfrento, si esto es peligros quiero tomar las medidas necesarias para mi familia y para mí.
Él, se aclaró la garganta y dirigió su mirada al cielo antes de hablar.
—Se dice que es la mano derecha de un poderoso hombre Chino y que ese hombre ha hecho atrocidades, mi abuelo y yo nos estamos arriesgando demasiado al ayudarte, no dejes que te vuelva a atrapar.
Lo dijo de forma tan fría y seria que no hubo nada que me hiciera dudar.
—Así lo hare, gracias por ayudarme a escapar.
Acelero de nuevo el paso saltando entre árboles que seguí sin problema. Perdí la noción del tiempo, aún estaba oscuro cuando vi las primeras luces de un poblado y cuando escuche el sonido del tren quede completamente aliviada.
—Debes tomar ese tren o tardara un buen rato en pasar otro—de entre su ropa saco una pequeña bolsa negra que me dio.
—No es mucho pero te ayudara a salir de aquí.
—Pronto volveré y te pagare con creces a ti y a tu abuelo lo que hoy hiciste por mí, tuvieron piedad de una mujer y arriesgaron sus vidas para ayudarme.
—No es necesario, vete ya o perderás el tren—me dijo cohibido.
—Está bien —camine para alejarme de él me gire para agradecerle una vez más—Ni siquiera se tu nombre, o donde estoy.
—Estas en Ryugenzawa y mi nombre es Shinnosuke.
—Me has salvado, Shinnosuke, te estaré eternamente agradecida.
—Tu familia ya sabe que vas en camino, no pierdas tiempo.
—Gracias.
No mire más atrás hace días estaba preocupada por Ranma por una traición, pero ahora todo se volvía más profundo, tenía sospechas de todos y todo hilaba algunas ideas pero nada me llevaba a ningún lado.
Entonces no fui a Nerima necesitaba respuestas, mi lado irracional ganó, sabía que era mala idea, que mi familia estaría preocupada por mí un rato más pero no tardaría demasiado.
Fui directo a Nakano, a mi casa, a la que solo Ranma sabía cómo llegar. Llame a la oficina de Mikado para tratar de averiguar algo que por supuesto sería difícil.
—¿Que desea?
Cerré los ojos con fuerza y colgué el teléfono, fue un error no debí llamar, Azusa era muy allegada a él, si me descubría o si le comenta que llame puede haber más problemas, de pronto mi cabeza quedo en blanco en suposiciones sin fundamentos, la única persona que podría darme algún tipo de información era irónicamente de la que no quería saber nada, ya había olvidado lo de Ranma y en este momento no necesito recordarlo.
Corrí a mi dormitorio y saque ropa cómoda una camiseta amarilla y unos vaqueros, me bañe en menos de 10 minutos, tome dinero que guarde dentro del pantalón y aun con el cabello mojado me dispuse a salir. Entonces ruidos externos llegaron a mis oídos, tome un bokken que siempre tengo por prevención. Las voces se hacían más cercanos, fui al ventanal y ahí los vi, venia toda mi familia, mi padre, mis hermanas, una mujer que me parece conocida, y no podía creer mi mala suerte, Ranma venía con ellos, la sangre empezó a hervirme tenía muchas cosas que decirle a ese imbécil. Enojada abrí la puerta ni siquiera vi la expresión de mi padre al saber que estaba bien, ni la de mis hermanas sorprendidas la verme ahí.
Me pare frente a Ranma esperando a que dijera una palabra para estrellar mi mano en su mejilla.
Lo nerviosa y las evasivas solo hacían que sospechara más de Ukyo.
—No sé por qué me preguntas ese tipo de cosas, no sé qué tenga que ver con lo que tienes que entregar y honestamente me molesta que desconfíes de mí.
—No desconfió, solo necesito cualquier tipo de información.
—El dinero del restaurante fue… fruto de mi trabajo y mi padre me ayudo—estaba nerviosa, algo me ocultaba.
—Hace tiempo que veo a tu padre, tal vez debería hacerle una visita
—No sé a dónde quieres llegar con todo esto Ranma—Me dijo molesta—Ya te dije lo que querías saber, no hay más, no te diré una sola palabra.
—Sabes que hace días tuve una conversación con mi madre—era un asunto que no pensaba dejar sin terminar.
—No entiendo que tiene que ver tu madre con todo esto—desvió su mirada.
—Vamos ukyo, ya se lo que mi madre vio, no tienes que ocultarlo más—asustada regreso su mirada a la mía.
—Ranma, yo, no sé qué decir, trate de explicarle a tu madre pero no me dio tiempo, supuso muchas cosas.
—Tuviste tiempo de sobra para decírmelo, y preferiste callar, eso solo me hace suponer que mi madre tiene la razón—apreté los puños con fuerza bajo la mesa.
—…Y lo dices tú—su voz era de reproche —tú que al final solo terminaste nuestro compromiso como si no valiera nada.
—Por favor no salgas con eso—me levante del asiento orgulloso—¿Sabes qué? Ya no me importa.
—¡Por supuesto! ¡Por que habría de importarte!
Se volvió imposible hablar con ella. Debería haber otra forma de obtener la información por ahora lo mejor era salir de ahí.
—Ukyo, es mejor que me vaya, comenzó a llover y a mi hermana no le gusta ese clima—con el ceño fruncido y lleno de frustración me dirigí a la salida dejándola en la mesa.
—Ranko, detesto a esa mujer—dijo entre dientes.
Me gire para verla de manera fría—No más de lo que ella a ti.
Conduje mis pasos hasta salir de ahí, y el aire volvió a mis pulmones, Ranko me esperaba en una esquina, en cuanto me vio de un par de saltos llego hasta mí.
—¿Te dijo algo?
—Que su padre puso el dinero pero lo dudo, se puso nerviosa y terminamos peleando.
—No se me ocurre nada—tocó su barbilla—tal vez si la lastimo un poco acceda a decirme la información que necesitamos.
—No vas a lastimar a nadie—dije acusador—A mí sí se me ocurre otra opción, pero tenemos que ir a Nerima para hablar con el padre de Akane.
—Claro, que buena solución y seguro mueres por saber qué fue lo que paso con Akane y si acaso saber si regresó—dijo con burla.
—Anda debemos llegar pronto, mi teléfono se quedó sin batería.
—Sí, definitivamente quieres ver a Akane.
No dije nada, ella tenía razón. Dentro de toda esta ola de peligro que me ahogaba Akane era un poco de oxígeno, había mucho que explicarle, talvez era hora de decirle todo.
Por ahora no había gente siguiéndonos, pero cuanto más tardáramos en realizar esa tarea la presión empezaría a caer sobre nosotros.
Maneje en calma a Nerima, la distancia es relativamente corta. No puse atención a lo que Ranko decía, yo solo pensaba en saber noticias de Akane, porque aunque me tranquilizaba saber que tenían su paradero, había algo dentro que me obligaba a ir a su encuentro, necesitaba verla para quitar esta sensación de opresión en el pecho.
Al llegar bajé del auto tan rápido como me fue posible, esos últimos metros fueron los más desesperantes, Ranko se quedó atrás diciendo algo que para mí ya fue inaudible, ya estaba entrando a la casa, Ni siquiera espere a tocar a la puerta de un salto elimine esa barrera.
—¡Estoy en casa!— grité mientras me quitaba los zapatos, estaba realmente contento de estar en ese lugar, hasta que al entrar al salón principal, al verlos juntos sentados y con el rostro serios a mis padres y a la familia de Akane, la opresión que sentí se hizo más grande.
—¿Dónde está? —Pregunte con preocupación dejándome caer junto a mi padre.
—Ranma, hijo. —Mi padre puso una mano sobre mi hombro. No supe si esas dos palabras las decía enojado, o con compasión, pero no podía descifrar su rostro.
—¿Ella está bien? —Me levante y corrí escaleras arriba, no importaba si estaba a medio vestir, o si estaba dormida, invadí su cuarto.
Todo el lugar olía a ella, a ese perfume que jamás olvidaría, todo estaba pulcramente ordenado, nada fuera de lugar y todo indicaba que Akane no había vuelto a casa.
Un tanto abatido regrese donde todos estaban, ansioso de noticias, sin embargo tras el recibimiento sabía que no me esperaba nada bueno.
Me senté de nuevo junto a mi padre y los mire a todos uno por uno, Nabiki, Kasumi y Soun se veían tan angustiados que el solo verlos mi propia angustia crecía y el control que trataba de tener se estaba esfumando. Mis padres, eran un manojo de nervios.
—Digan todo lo que paso—gruñí entre dientes.
Todos miraron a Nabiki, después ella rodo los ojos y dio un largo suspiro.
—Ranma, cuando te avisamos sobre Akane, todo estaba bien, le seguimos la pisa hasta el aeropuerto y supimos que se fue de viaje pero no sola se fue con Ryoga.
—¿Ryoga, Hibiki? — mi voz era capaz de helar todo alrededor. De solo pensar que finalmente la encontró, que pudo convencerla para regresar con él, hacía que me enfureciera.
—Si— me enseño un par de fotografías donde se veía a Akane en el aeropuerto—Pero eso no es todo, déjame terminar —No me quedo más remedio que usar toda mi energía para no hacer una escena de…de… de celos ¡Carajo! Esa mujer me va a matar—Taro estaba dispuesto a buscarla pero decidimos que era mejor que se fuera sola, ahora me arrepiento.
—¡Ya no le des más vuelas! ¡Dime que pasó! ¿Ryoga le hizo algo? —Mi cordura se redujo al escuchar sus palabras y el posible peligro que Akane corría, convirtió los celos en angustia en una fracción de segundo.
—Al parecer las cosas no salieron bien, y cuando Akane regresaba a Nerima, un hombre con varios hombres de escolta pelearon para secuestrarla ella lucho pero le fue imposible ganar, a él lo dejaron mal herido y tuvo que ser llevado a un hospital donde estuvo en recuperación hasta que pudo comunicarse con nosotros, no recuerda el nombre de quien se llevó a Akane.
—Necesito que Ryoga me de los detalles—Mi ceño se frunció, está ya se estaba pasando de raya, los chinos prometieron dejarla en paz y ellos cumplen su palabra.
—Aun no termino, el me dio un nombre y al parecer tú conoces a esa persona—Nabiki dirigió la mirada hacia mis padres y yo hice lo mismo.
—¿Qué persona, mamá? —mi respiración empezó a agitarse y es no sé porque hablaban tan lento y en pausas, solo debían decir un puto nombre.
—Hijo, necesitamos que tomes esto con calma.
Mi padre pretendía que tuviera calma, como si no me conocieran, como si no supieran el significado de mi nombre.
—Dime que persona es y no quiero más rodeos—dije un poco solo un poco más tranquilo
Mis padres se observaron uno al otro cómplices y mi padre fue quien habló—Ukyo Kuonji.
Parecía que mis oídos me habían engañado pero un segundo después deje de pensar, había un objetivo y ella tenía que decirme todo. No escuche nada más y salí de corriendo.
—¡RANMA, TOMA! —Ranko me alcanzo casi llegando al auto y me entrego un teléfono móvil—Espera mi llamada, veré que puedo averiguar desde aquí.
—No tardare demasiado.
—Me hubiese encantado darle una paliza, pero soy más útil aquí.
Solo asentí y subí a auto. Maneje como nunca en la vida, Ukyo estaba relacionada con el secuestro de Akane, hace un rato que la vi y no me pareció sospechosa, pero ahora no tendré paciencia ni contemplación con ella.
Entre hecho una furia al restaurante, pase por las mesas para travesar esa puerta que da a la cocina. UKyo me vio entrar y de inmediato pude sentir su miedo, la jale del brazo y la lleve a la bodega al fondo del restaurante, sus ayudantes nos miraron desconcertados y antes de cerrar la puerta les advertí con un grito que no quería ser molestado.
—¡Me estas lastimando! —Ukyo bruscamente se soltó de mí.
—¡Mi paciencia se terminó! —la acorrale contra la pared, juntando mi nariz a suya—¡¿Dónde Esa Akane?!
Su pupila se contrajo y su mirada cambio de miedo a preocupación.
—No…no sé de qué estás hablando.
—No me hagas repetirlo, ¡¿Qué relación tienes con la gente que la secuestró?! ¡Ryoga dijo tu nombre! ¡NO PUEDES NEGARLO! —golpe la pared a cada lado de sus oídos, logrando que se asesara un poco más.
—R…Ryoga… ¿dónde está?—Pregunto temerosa, confundida, no había duda de que ella sabía algo.
—No cambies el tema.
—¡No pienso decirte nada! —Con toda su fuerza me empujo para poder apartarme de ella y lo consiguió. Intento llegar a la puerta pero fui mucho más hábil que ella, apartándola antes de que llegara—¡Te lo mereces! —Me gritó—¡Esa zorra no se iba a ir tan fácil con mi prometido, y no conforme con apartarte de mi lado, también se lleva Ryoga! —
Parecía que hablaba con una mujer diferente a la Ukyo que conocía, si bien siempre era caprichosa, no pensé que tuviese un grado de maldad.
—Hay mucho que tienes que explicarme—le dije de manera fría— pero no ahora, solo necesito saber dónde la tienen, puede estar en peligro.
—¿Acaso crees que me interesa? De verdad piensas que tan fácil te diré.
—¿¡Qué demonios quieres!?
—Cásate conmigo, como lo habíamos planeado, y vámonos lejos de Japón.
—No puedo hacerlo, ya tengo una prometida.
—Eso lo puedes arreglar, rompe ese compromiso.
—Entiende que si e casas conmigo no obtendrás ningún beneficio, solo será un infierno.
—Eso lo tengo presente, pero mi orgullo y dignidad estarán intactos—levanto altiva la cabeza.
—¿Dignidad? Yo estoy seguro que esa la perdiste hace tiempo al engañar a tu prometido con otro. ¿Orgullo? El que se quedó justo al decirme que prefieres que este contigo aun a costa de mi felicidad, y del de artista marcial mejor debiéramos no hablar.
—¡COMO TE ATREVES A HABLARME ASÍ! —quiso golpearme pero detuve su muñeca en el aire.
La puerta se abrió y uno de sus ayudantes entró.
—Disculpe que interrumpa señorita Ukyo—una chica nerviosa sostenía un teléfono móvil entre sus manos.
—¡No es buen momento Yuki!
—Lo…lo siento, pero usted me dijo que si el señor Mikado llamaba se lo pasara de inmediato.
Ukyo camino hacia Yuki para tomar el teléfono, y corto la llamada, de inmediato la chica salió dejándonos solos otra vez, pero al escuchar el nombre de Mikado hizo que mis sentidos se alertaran al máximo, porque ukyo no lo frecuentaba, sabía que era mi jefe y nada más.
—Es él, ¿cierto?
—No sé de qué hablas.
—¡No me creas estúpido! —Me estaba descontrolando—troné mis nudillos, su rostro finalmente comprendió que no estaba jugando.
Me acerque a ella a paso firme y la vi palidecer, no podía imaginar mi rostro pero debió verse temible, me impresiona el hecho de saber que no me conoce, yo sería incapaz de golpear a una mujer.
—R…Ra…Ranma tranquilízate—Se atrevió a pedirme.
—Dime lo que necesito y nadie saldrá lastimado
—E…está bien, yo…—
Yo…en realidad no se mucho de lo que pasó…—Trato de apartarse de mi— Mikado vino a buscarme y me dijo que Akane era la mujer por la que me habías dejado, yo…yo no la conocía pero estaba muy molesta me dijo que ella pronto se convertiría en su prometida—retrocedí lo suficiente para que hablara —Sé que fue una tontería pero tenía miedo de perderte—quiso abrazarme entonces fui yo quien retrocedió.
—Ni siquiera lo pienses.
Frunció el ceño y de nuevo cambio su semblante de ser inofensiva a una muy defensiva.
—Entonces fuimos a verla a un bonito hotel, y le contamos todo—su mirada ya no era la de la Ukyo que conocía—hubieras visto su cara cuando se enteró que le mentiste, y que yo soy tu prometida —levantó el rostro orgullosa.
—¿Cómo pudiste? —gruñí.
—Fue fácil seguirla. Mikado enloqueció cuando supo que viajaba con un hombre, resulta ser que Akane no era un inocente paloma.
—Y ese hombre resulto ser Ryoga—
De nuevo su actitud cambio, otra vez a preocupación—Ryoga…nunca lo espere, ellos lo golpearon y lo dejaron mal herido, y todo por mi culpa—sus ojos se empañaron, quería llorar.
—Esa es tu recompensa, el Karma te cobrar todo.
—¿El karma? —Entonces empezó a reír burlándose de mi—tu hablando de karma, Ranma, desperdicie tres años de mi vida en ti.
—Si no estabas contenta pudiste decirlo.
No dijo nada por varios minutos—el karma te cobrará ti también, espero que nunca la encuentres.
—Dime donde está.
—Puedes matarme si así lo quieres, pero no sé dónde está cuando se la llevo a mí me escoltaron de regreso a Tokyo.
Supe que no tendría más información y el móvil empezó a sonar y de inmediato atendí.
—"Estoy ocupado".
—"Necesito que regreses al Dojo Tendo ahora, no puedo explicártelo por teléfono".
—"Voy enseguida".
—Sí, algo le pasa a Akane…—advertí antes de salir.
—¿Qué?, ¿Me mataras?
—¿Matarte? Ese sería un castigo muy noble…Pero vete despidiendo de Ryoga—No espere a ver su reacción.
Regrese de inmediato a la casa de Akane, perdí la noción del tiempo solo sé que el sol estaba por ponerse y si no sabía nada de ella en las próximas horas sin duda sería prácticamente una tortura.
Al llegar el ambiento no era precisamente el mejor, pero parecía haber un poco de calma, en la entrada Nabiki ya me esperaba.
—¡Ranma, la encontramos!
—¿D…dónde está?, ¿está adentro? —tenía la esperanza de verla ahí.
—No, pero recibimos una llamada de su parte, un hombre nos dijo que Mikado la tiene en un bosque extraño, ellos le ayudaran salir de ahí.
—Eso no me ayuda en mucho, tengo que ir por ella.
—Por ahora tenemos que confiar, no me voy arriesgar esta vez, no dejare que haga más berrinche, entiendo que está molesta pero nos hemos llevado un gran susto por sus locuras.
—Yo tengo gran parte de culpa, Nabiki…
Era necesario decirle la verdad, si quería hacer bien la cosas con esa familia tenía que ser honesto con mi futura hermana, no aguarde más y le conté todo lo que pasó con mikado y su plan de conquista. A pesar de su cara de incredulidad pareció comprenderlo.
—Si no fuese porque te veo preocupado, y por todo lo que has hecho para protegerla, en este momento estarías tres metros bajo tierra. Te creo Ranma Saotome. Pero aun tienes que explicarme que tienes que ver con la mafia china.
—No creo que deban preocuparse por eso
—No soy tonta, te investigue hace tiempo y sé que cuando estuviste en china se te acuso por matar a un jefe de triada y a su hija. Tú puedes ser muy hábil para las artes marciales pero mi don es encontrar lo que quiero y cuando quiero— cruzo los brazos.
Me había descubierto, Sabia que Nabiki era astuta pero nunca imagine cuánto.
—No sé si sea prudente decirte ahora.
—No bromees conmigo Ranma, a estas alturas ya no hay nada prudente, mi familia está en peligro y necesito saber de quién o de que debo protegerlos.
—Tu familia ya no está en peligro, no tiene de que preocuparse.
—¿¡De qué demonios hablas!? —Me arrojo un sobre a la cara —¡Mi hermana esta secuestrada por un delincuente maniático de cuello blanco, y además ese imbécil es tu amigo!
Abrí aquel sobre y mis ojos no podían creerlo al leer aquel nombre en esos documentos, me sentía imbécil por no haberlo sospechado antes.
—Tenemos que dejar el Dojo, no regresaremos hasta que todo esté tranquilo.
—Tengo la seguridad necesaria, incluso el tal Taro está ayudándonos, no hay necesidad de irnos.
—Taro no será suficiente, y creo que nadie está a salvo hasta que termine con mi deber.
—¿Deber? ¿Cuál es tu deber?
Vacile en contarle no quería preocuparla más de lo que ya estaba, pero persuasiva como siempre termine contándole lo que hice en china y la condición que tengo para poder ser finalmente libre.
—Eres un imán de problemas—me decía mientras caminaba de un lado a otro aun en la acera que para ese momento ya estaba oscuro, iluminado por las farolas de alumbrado público.
—Créeme cuando te digo que nunca quise que mis problemas los arrastraran, y me maldigo por ello. Hubiera preferido no reencontrarme con Akane de saber que tendría que pasar por todo esto.
—No digas estupideces —Dijo molesta—lo que menos necesitamos es que te auto compadezcas.
—No lo hago, solo digo la verdad, ella está mucho mejor sin mí.
Ella dejo de caminar y se giró hacia mí—Te equivocas, te equivocas por completo—se detuvo frente a mí— no sé por qué hago esto en este momento—se dijo un tanto enojada —mi hermana está muy diferente desde que tiene trato contigo, ni siquiera con Ryoga y eso que pregonaba que era el amor de su vida. Cuando él se fue, estuvo triste sí, pero cuando tú lo hiciste la primera vez, quedo devastada, y no quiero regresar al pasado, no quiero verla sufrir de nuevo por ti.
—Mi intención no es esa, pero lo último, ¿Lo dices en serio?
—¿Te parece que me estoy burlando?
—Está bien, de todas formas no pensaba irme de nuevo, no sé si Akane se acostumbre a alguien que atrae a los problemas como imán.
—Lo hará. Ranma, has lo que tengas que hace para mantener a salvo a la familia, y si eso implica la vida de un delincuente, no tengas contemplación. —Se adelantó dejándome pensando en sus últimas palabras—No debemos perder más tiempo, esta noche dormiremos aquí y por la mañana iremos a algún hotel donde todos estemos seguros.
—Yo conozco un lugar donde no habrá peligro, ahí podrán estar a salvo—sonreí.
—Me alegra verte más calmado—me sonrió.
—No lo estoy en absoluto, hasta que Akane esté aquí entonces me calmare un poco, y después de eso, tengo que arreglar mi problema con las triadas, entonces Mikado también me las pagará.
—¡Así se habla cuñadito! —Estaba emocionada, pero de un momento a otro cambio a estar completamente seria—Pero si acaso le pasa algo a Akane, considérate muerto.
Trague saliva ante tan amenazadora frase—Solo me detiene el no saber a dónde dirigirme en este momento o de lo contrario ya estaría en camino a para traerla de regreso.
—Es mejor ir a dentro debemos descansar un poco.
La noche paso lenta, lo más lento y tortuoso que pude imaginar, solo pensando en donde y como estaba Akane, si ya había escapado del lugar, porque si no lo hacía tenía que usar medidas drásticas, dejaría a Ranko para que cuide la familia mientras yo me iría sin dudar a buscarla, mi liberación con los chinos debía esperar al menos hasta encontrarla.
Llame al jefe para decirle que necesitaba 24 horas de descanso y pareció entenderlo no sin antes maldecir y, aunque con ellos nunca se sabe, también me confirmó que sus hombres no se han metido con mi familia, por lo que detrás de todo esta únicamente Mikado, y ellos desconocían que ese hombre era el jefe al que yo querían que matara. Si lo tuviera frente a mi gustoso acabaría con él, después de todo lo que me ha hecho pasar es lo menos que se merece, no solo por meterse con mi familia, sino por tratar de robar lo más sagrado para mí.
Solo dormí un par de horas antes de que amaneciera.
En la mañana todos estaban listos para partir, mis padres, Ranko, las hermanas y el padre de Akane estaban en la puerta junto con Taro que me ayudaría a escoltarlos.
—Hijo tienes que venir por nosotros—mi madre se acercó preocupada
—Debo esperarla, es mi deber—la tome de las manos.
—Entiendo pero siento que si hay algún tipo de ataque no podrán solos.
—Aún es temprano, es probable que no lo haya, pero si eso pasa Ranko y Taro podrán encargarse—trataba de tranquilizarla.
—Quiero que vengas con nosotros, la casa de Akane no está lejos perfectamente te da tiempo de ir y regresar, por favor hijo.
No me quedo más remedio que aceptar ella no estaría tranquila y aunque moría de ganas por quedarme.
Los autos quedaron listos y los lleve a la casa de Akane, no creo que le molestara que llevara a la familia allá.
El camino en silencio solo me provocaba más nerviosismo, y un vacío en el estómago, tenía tantas cosas en la cabeza que me preocupaban que me hicieran querer estallar. Sin duda, después de esto me tomaría unas largas vacaciones.
Cuando llegamos la casa de Akane, en Nakano, la familia por fin habló un poco, tal vez para quitar tensión. Iba tan distraído pensando en mis posibilidades, que no me di cuenta cuando la cerradura de la puerta se escuchó, me asuste un poco, di una mirada rápida a Ranko y de inmediato entendió que teníamos que estar preparados, sin embargo me lleve una sorpresa al ver a la pequeña figura de cabello azul salir furiosa a mi encuentro. Se plantó frente a mí observándome de manera pendenciera.
—¡Akane! —sentí como toda mi preocupación se desvaneció y sabía que ella no estaba nada contenta, pero antes de que ella me dijera todos los motivos por los que me odia y por los que talvez rompa el compromiso, tenía que escucharlo de mí, su familia quiso acercarse a ella pero necesitaba antes hablar con ella—vayan adentro, yo iré con Akane a otro lugar.
—¡No iremos a ningún lado, no iré a ningún lado contigo!
—Vayan adentro, no es pertinente llamar la atención—dije más serio.
La familia entendió y obedeció, todos entraron a la casa mientras Taro saltaba al tejado para vigilar desde arriba.
Cuando estuvimos solos puede ver a todos observando tras los ventanales.
—Ven conmigo.
—Lo que tengas que decir dilo aquí, no iré contigo—cruzo lo brazos.
—No me hagas llevarte a rastras a otro lado.
—Por favor, no me hagas reír.
La cargue sobre mi espalda mientras ella forcejeaba y no paraba de decir palabras tan insultantes que me causaban gracia, pues escucharlas en ella era como ver a un gato queriendo arañar a un tigre.
La lleve a un lugar apartado en medio de un parque un tanto tranquilo, solitario y lo suficiente mente grande como para que si gritaba nadie la escuchara y si quisiera huir yo la pudiera atrapar fácilmente.
—¡Eres un animal! —me gritaba mientras se soltaba de mí.
—Tal vez, pero tienes que hablar con este animal.
—No trates de hacer esto gracioso, no puedo creer que me engañaras de esta manera.
—Akane, todo tiene una explicación.
—¿Y me vas a decir?, ¿que todo es mentira, que no me mentiste?, ¿que no te pagaron para seguirme? ¡Ya sé!, que no le diste información mía a Mikado y que aquella cena no fue fingida. Que los besos que me diste solo fueron un arma vil y cruel para obtener lo que querías.
—¡Calla, nada de eso fue mentira!—le dije alzando la voz.
—No pidas que ahora crea en tus palabras, cuando lo único que has demostrad es que no puedo confiar en ti.
—Akane déjame hablar—gruñí
—¡No, tu sabes manipularme! si te dejo hablar…—Me dijo mientras su voz se quebraba—si te dejo hablar me dirás que nada es cierto y terminare creyendo, entonces no podré estar más enojada contigo, ¡y no quiero eso!, ¡quiero poder estar enojada siempre! —alzo la voz y mi corazón se comprimía— No tener de ti una disculpa para poder avanzar,—eso dolió— para poder olvidarte y poder odiarte, quiero tener rencor hacia ti, para poder quitar esto que siento y que me está consumiendo—Entonces Akane comenzó a llorar.
Fui un imbécil, nunca pensé que podía hacer tanto daño, verla llorar me ponía frágil a mí también, no sé porque logra tener tanta influencia sobre mí.
Se dejó caer de rodillas y yo también, tenía miedo de tocarla de siquiera rozarla, no quería que me rechazara, ¿pero acaso no entendía que todo lo que hice fue por ella, para que no le pasara nada?, ¿entenderlo? Pero como iba a hacer tal cosa si yo no le he dicho toda la verdad.
En medio de ese bosque extraño pude gritar cuanto quise, tal vez fui cruel con mis palabras pero lo merecía, era solo un poco de lo que sufrí por su culpa, me encerraron y me sentí usada, era mi orgullo el que hablaba por mí, y no pude parar de decir maldiciones hasta quedar de rodillas llorando, él estaba a mi lado y no quería que me viera así, tan indeleble, eso no es propio de mí, ahí está de nuevo mi orgullo no puedo ceder, ¿pero cómo lo haría después de lo que pase? Ranma estaba en china organizando su boda mientras yo…
—Akane…tienes…por favor debes saber que todo lo que tú crees que son estupideces lo hice para protegerte—lo escuche decir.
—¿Dónde estabas cuando Mikado me secuestro?
—Estaba regresando de China—su voz era diferente a la normal quizá hasta sollozaba un poco pero no me atreví a levantar la mirada, las lágrimas aun me lo impedían, nunca me había mostrado así de frágil ante alguien que no fuese mi familia.
—¿Qué hacías en China? —quería saberlo todo.
No dijo nada, eso solo me hacía dudar más, entonces seque mis lágrimas y me levante, sacudí el polvo de mis vaqueros y me fui de ahí con la poca dignidad que aún me quedaba, no le costó más que una fracción de segundo para detenerme, no fue brusco al tomarme del antebrazo, incluso puedo decir que fue delicado, como si tuviera miedo de tocarme.
—Hace días, cuando hable con Mikado para decirle que no trabajaría más para él, que dejara de seguirte, él quería obligarme a obtener tu nueva dirección, y estaba presionando a tu padre para que aceptara el compromiso que el ofrecía y me negué, entonces me despidió.
—Y por eso te fuiste a otro país—le di la espalda, no quería verlo a los ojos.
—Creo que hay una historia que tengo que contarte.
Se sentó en una roca y jalo de mi mano, la fuerza hizo que cayera junto a él.
Me conto una historia que parecía sacada de una película de acción, de triadas y gente peligrosa, se levantó la camisa roja y me dejó ver el vendaje que rodeaba su torso, tenía una lesión en la costilla de la que se estaba recuperando debido por una pelea que tuvo por salvar a mi familia y a mí, no era la respuesta que yo quería, no que él estuviera en peligro y que tuviera que arriesgar su vida por defender la mía.
Ahí estaba de nuevo cediendo, acaso era tan tonta para creer ciegamente en lo que él me dice, pero sus ojos parecían no mentirme, de vez en cuando bajaba la mirada y me llenaba de coraje y es que era todo tan confuso, mi corazón gritaba que le agradeciera, pero mi orgullo me recordaba que estuve encerrada y que me mintió. Buscaba cualquier excusa para no dejarme llevar.
—Tengo que irme—apenas pude pronunciar me levante—No me sigas.
—¡No te estoy mintiendo! ¡En unas horas tengo que ir a ajustar cuentas un jefe para que finalmente mi deuda sea perdonada!
Seguí caminando a prisa.
—¡Akane! Sé que no debí mentir, y aún hay algo más que debo decir y que no importa si no lo crees, pero tienes que saberlo—su voz se escuchaba cada vez más alejada. —¡Te amo!
Me detuve, me quede petrificada. Él siempre gana, ¿por que sabe usar las palabras correctas cuando se lo propone? y mi orgullo quedo hecho añicos.
Gire sobre mis pies y desesperada corrí hasta Ranma, aun poda sentir lágrimas y sentimientos confusos, no podía ver confusión en él, pero sus ojos a punto de llorar me decían que no mentía.
La distancia entre ambos parecía eterna y Ranma se aseguró de extinguirla. Me recibió desesperado tomando mi rostro entre sus manos y me regalo de ese brebaje mágico que mi hizo olvidar todo, sus besos.
Quería resolver todas mis dudas pero todo sentido se vio nublado una vez que su lengua invadió mi boca y me hizo levantar las manos para sacar mi camiseta mientras yo…
No había vuelta atrás, ese extraño bosque estaba por ser testigo de lo que iba a comenzar, finalmente Ranma Saotome seria mío, no soportaba la idea de que estuviese con Ukyo, que lo tocara como yo lo estaba haciendo, mis celos y posesividad se antepuso a mi razón, él sería mi recompensa después de días de sufrimiento…
CONTINUARA…
¡Hola chicas y chicos! Espero haberlos sorprendido y que les haya gustado este capítulo.
Por diversas razones no me ha sido tan fácil publicar, sin embarga agradezco que sigan aquí leyendo esto y antes de que me dejen algún review si es que lo consideran pertinente, quiero desearles una feliz navidad llena de mucho amor y salud para ustedes y sus familias. Les mando un fuerte abrazo y la paz los rodee siempre.
He contestado algunos reviews personalmente debo algunos otros y uno que no entendí para ser honesta, pero sepan que estoy pendiente les agradezco a todos.
Un agradecimiento especial para mi queridísima Redfox sabes que soy lo que soy gracias a la fortaleza que me inyectas, te adoro! Leon, se que es improbable que lo leas asi como yo creía improbable tener un amistad contigo, me equivoque, eres el mejor, gato. Usagi, la mejor de la vibras, siempre no importa que creas lo contrario estaremos ahí para ti, desterrados unidos, recuerdas? Lucia, wee los mejores deseos para esta navidad! Feliz navidad amigos los quiero.
Nos leemos en el siguiente capítulo, que ahora si, será muy pronto!
