Entre criminales

Nazo sintió como el corazón le palpitaba a mil por hora, por fin estaba ahí, a punto de cumplir su destino. No se dio cuenta de que había empezado a temblar levemente.

-Hey, cálmate niño... ¿No que te morías por entrar a Akatsuki, hum?- se burló Deidara.

-Deja de molestarme cinco segundos, ¿si?- dijo Nazo con voz temblorosa.

-Ok...- dijo Deidara haciendo un par de sellos.

En seguida la gran roca empezó a apartarse y Nazo trataba de calmarse, respiró hondo acomodándose la capa rota recién adquirida. La roca terminó de apartarse.

-Sígueme- dijo Deidara caminando hacía el interior de la cueva.

Nazo lo siguió con algo de temor, al entrar la roca se movió nuevamente para tapar la entrada y ahora estaban en una oscuridad casi total.

Nazo no se despego de Deidara ni un segundo hasta que el rubio paró.

-Reunión, hum- dijo Deidara mientras hacía un sello.

En seguida varios hologramas aparecieron alrededor de ellos, Nazo se puso nervioso.

Cuando terminaron de aparecer, uno de ellos empezó a hablar.

-¿A que se debe la convocatoria, Deidara?- preguntó una voz grave, era de seguro el líder.

-Mas te vale que halla sido algo de importancia- le dijo amenazante uno de los hologramas.

-Cierra la maldita boca Hidan, nadie pidió tu opinión, hum- dijo enojado el rubio.

-Esto sinceramente es una vergüenza para mi... de seguro aun no estoy a su nivel... de seguro de un solo golpe me podrían matarme- pensaba Nazo mientras miraba a cada uno de los hologramas y Deidara seguía hablando- creo que fue un error venir sin antes prepararme, o será que los nervios no me dejan pensar claramente... no puedo estar nervioso delante de los mejores ninjas que existen... es mas, no debería estar frente a ellos... me siento como una sucia y desagradable escoria... tal y como dijo la kage de la hoja- sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir que Deidara ponía su mano en su hombro atrayéndolo hacia el.

-El caso es que... es muy bueno y quiere hacer la prueba para ingresar a Akatsuki- finalizo el rubio.

-¿No crees que es demasiado joven para el cargo Deidara?- pregunto nuevamente el holograma de voz grave.

-¿Y a quien le importa la edad? Tobi es un bueno para nada, es un niño y esta aquí, hum- dijo Deidara con desdén.

-Tobi es algo diferente, no lo incluyas- dijo otro holograma.

-Además ni siquiera podemos confiar en tu palabra de que es un ninja elite- dijo la voz grave.

-¿A si? ¿no me creen?- pregunto Deidara con una gran sonrisa socarrona- ¿Zetsu, me haces el favor de revisar el camino desde el antiguo escondite hasta aquí y decirme que hay?

-¿Y para que tendría que...? Ok esta bien- se resigno el holograma más grande y desapareció.

-¿Pero Deidara, en que estas pensando?- susurro Nazo.

-Tu observa al maestro- dijo Deidara.

Pasaron 5 minutos y el holograma grande regreso.

-EL CAMINO ESTA PLAGADO DE CADAVERES, PROBABLEMENTE DE LADRONES- grito el holograma

-¿Que? ¿Zetsu, estas seguro de lo que dices?- pregunto otro holograma.

-Completamente, y no los pudo matar Deidara de camino hacia aquí porque no hay rastros de pólvora o de arcilla por ninguna parte pero aparte los rastros de sangre hay manchas negras de una sustancia extraña que parece...-

-Tinta –

Todos los hologramas fijaron la vista hasta el emisor de esta palabra, el chico había hablado por primera vez en todo el rato.

-Es lo que uso de arma- finalizo Nazo un tanto nervioso.

-Valla, otro artista...- dijo con desdén otro holograma.

-Bueno... parece que tienes potencial...- dijo pensativo el holograma de voz grave.

-Y valla que lo tiene, si no, no me hubiera atrevido a traerlo, hum- dijo Deidara sonriente.

-... bien, haremos que haga la prueba de admisión- dijo el holograma de voz grave.

-¿Ves? No tenías de que preocuparte, yo me encargo de todo- susurró el rubio al ojiazul.

-Pero mientras decido cual será su misión tu deberás entrenarlo un poco- finalizo el holograma.

-... eso no lo vi venir, hum...- dijo el rubio con fastidio.

-¿Quieres una capa nueva o te quedas con esa, niño?- pregunto el holograma.

-Estoy bien, pero no soy un—

-¡Gracias líder ya nos vamos!- grito el rubio tapándole la boca al chico y obligándolo a ir a un pasillo.

-¿Por qué hiciste eso?- pregunto el peliblanco.

-Nunca, pero nunca... contradigas al líder... ¿entendiste, hum?- dijo muy serio Deidara.

-Ok...- respondió el ojiazul mirándolo de mala manera.

-No me mires así, si sigue ese comportamiento me costara mantenerte con vida, y créeme si necesito tomar medidas para que cierres esa maldita boca y te comportes como es debido no dudaré en tomarlas, hum- dijo enojado el rubio.

-¿Yo? ¿Y el que? Solo respeto al que me respeta- respondió Nazo.

-El si quiere puede insultarte lo que quiera por que es el líder, te lo digo enserio, si es necesario te pondré un bozal- suspiro -es todo, ya te puedes ir- finalizo el rubio.

Nada salió como lo había planeado, debía controlarse o quien sabe que le hubiera pasado. Comenzó a caminar en dirección hacia la puerta para salir de aquel lugar tan oscuro. Uso uno de sus jutsus y pasó tranquilamente entre un agujero de la piedra que tapaba la entrada.

Había pensado demasiado en la primera impresión que causaría que había ignorado todo el cansancio y el hambre que sentía. Se encontraba ahora sobre el gran lago que estaba junto a la entrada, miro hacia abajo y observo los peces que estaban debajo de el... nadie notaría que desaparezcan dos o tres ¿no?

Dejo de enviar chakra a sus pies y el chico se hundió en el agua de inmediato, ejecuto un par de jutsus y al rato salió del agua con una gran cantidad de peces enormes.

-Bien... ¿Cómo se hacia ese jutsu?- dijo el peliblanco pensativo- A ya me acorde...

El chico ejecuto cinco sellos lentamente, tomo mucho aire y entonces...

-¡Katon, goukake no jutsu!

Nazo hizo aparecer una gran llamarada dirigiéndola donde se encontraban los peces, después de unos segundos deshizo la técnica y los peces estaban listos para comerse.

-Listo... gasto mucho chakra en esta técnica- dijo Nazo antes de sentarse a comer.

-Valla, aparte de talentoso eres tacaño, hum-

Nazo volteo y vio a Deidara a cinco pasos lejos de el.

-Cada quien obtiene lo que se merece- respondió Nazo desafiante como siempre dándole un gran mordisco a uno de los peces.

-Estoy de acuerdo... y cada quien se merece lo que se gana, hum- dijo Deidara al mismo tiempo que corría con gran velocidad hacia Nazo.

Nazo no pudo reaccionar rápido y un segundo después el pescado que tenia entre las manos había desaparecido.

-¡Hey! ¡Eso es trampa!- se quejo el chico.

-Estas entre criminales niño, nada es trampa aquí, hum- dijo Deidara con tono burlón mientras comía el pescado robado.